Te perdí. ¿Cómo te perdí?
Eras todo lo más grande y te perdí.

Lo más lindo y lo más bueno, pero te perdí.
Tan perfecto para mí...

T.A

No estaba segura de irse y dejar a su padre allí, solo, pensaba en quedarse, dejar a Yi Jeong después de todo simplemente sería un estorbo, algo inútil, después de todo lo que habían pasado en esos cuatro años aún seguía sintiendo su torpeza con el alfarero razón tal vez que indicaba sus sentimientos tan poco fluidos y su inminente carácter que aun que no fuera propio de ella para con nadie, si lo era para el So. Que hasta había empezado a creer que aquella menuda chica era peor aún que la madre de uno de sus mejores amigos, la bruja Kang.

-¿Koa estas lista?-

-Papá- un agudo chillido salió al final, el sabia de sus preocupaciones como no saberlas si ella se encargaba de extenuarlas casi en gritos, aunque por obvias razones el joven alfarero no se daba cuenta, era tan despistado que no se llegaba a parecer al chico que había llegado a la puerta de su casa hace cuatro años ya, pidiendo que su padre fuera su maestro… ¡Qué tiempos aquellos!

-¿Vas a ir?- pregunto, apoyándose fieramente en su bastón para evitar caer.

-No, jama te dejaría solo y con una enfermera de cuarta- susurro abrazándole dulcemente, no sería capaz de dejarlo no sabiendo que si llegaba a perderle en su estadía en Corea del Sur, sería la chica más infeliz, no sería capaz de dejarlo e irse con el estúpido que se había encargado de robarle el sueño, sabía que no le volvería a ver, no importo porque estaba decidida.

Unos pasos se escucharon de fondo. -¿No vas a ir, verdad?- su voz sonaba tranquila.

-No, no dejare a mi papá por ir a exponer unos tontos pedazos de cera-

-De acuerdo, el avión ya llego así que yo debo irme-

Los dos hombres intercambiaron una reverencia, la castaña se abstuvo de cualquier despedida estaba segura que aun las posibilidades fueran pequeñas ella viajaría a Corea tal vez no aquel día pero si lo haría.

-Bye- el So tomo sus maletas y las llevo hasta la cajuela del taxi que le esperaba afuera.

-Ve, niña tonta-

-No papá-

-Al menos ve y dale el beso de su vida, para que no te olvide hasta que se vuelvan a encontrar-

Los ojos cafés de la joven se abrieron desmesuradamente a tal acotación por parte de su padre pero no resistió, salió corriendo detrás del muchacho que ya estaba dentro del taxi, al verle bajo la ventanilla, sin esperarse de lo que venía.

Ambos pares de labios se unieron torpemente, sintiendo un cosquilleo casi irreal, fue algo casto y cargado de amor aunque sea por parte de la joven, que cuando soltó sus labios corrió de nuevo por el jardín, en la puerta se paró para ver el taxi arrancar.

Su figura seguía siendo la misma, al menos eso era lo que ella pensaba, las pocas diferencias eran cuatro bolsas repletas de la más cara ropa, su cabello cortado a la altura de su espalda y con un extraño permanente que por lo que tenía entendido lo mantendría con hondas bastante llamativas.

-¡Te ves preciosa Ga Eul!-

-Gracias unnie- las mejillas de la Chu se colorearon de una leve tonalidad rosácea.

Fue llevada por Jae Kyung hasta su casa, para su sorpresa habían tomado un taxi y no el acostumbrado auto tamaño familiar que siempre llevaba a la peli negra.

-¿Por qué en taxi?- pregunto, sin poder contener su tan acostumbrada e inocente curiosidad.

-Porque cierto F4 no dejaba de seguirnos- su voz sonaba obvia al responder.

-¿Enserio?- pregunto, recordando el beso que logro que sus mejillas volvieran a tornarce de un color carmín bastante fuerte.

Mes y medio después:

-¡Es hoy, es hoy!- Ga Eul corría por su habitación como una niña desquiciada y loca, cosa que estaba segura de no ser, bueno de un mes para adelante no tan segura…

-¿Qué sucede hija?- pregunto la madre de la muchacha que aparecía limpiándose sus manos en un delantal rojo que colgaba de su redonda y regordeta cintura.

-Hoy es, Woo Bin sunbae me invito a un baile, dijo que fuera elegante-

La mujer de aparentes cincuenta y tantos años, nada más sonrió sabiendo la emoción que eso producía en el corazón de su hija, después de todo el tiempo que había llorado al So, ahora este muchacho lograba levantar su ánimo.

-Bueno creo que mejor sigo preparando el desayuno- y es que la joven Chu había comenzado a gritar cerca de las siete y media de la mañana cuando aún su hermana menor y su padre dormían. –Tú duerme, que te hace falta-

-Ok, creo que tienes razón-

Apenas escucho el sonido de la puerta al cerrase se tiro nuevamente a la cama, recordaba todo lo ocurrido des de aquel beso…

Flash back.

Uno, dos, tres. Tres toques a la vieja puerta de madera, el rostro sonriente y dulce de su madre la recibió con su clásica sonrisa de madre, sorpresa fue lo que siguió…

-¡Oh Ga Eul!, el joven Song te está esperando hace ya bastante porque no me dijiste que iba a venir- le reprendió su madre, abriéndole la puerta para que se adentrar en el iluminado pasillo de la sencilla casa.

-Woo Bin sunbae- susurro la muchacha, aquello salió casi como una canción de su boca, como si fuera todo lo que quería decir en aquel instante, el muchacho de desordenados cabellos castaños con su extraño matiz rojizo le sonrió, parándose de donde se encontraba, frente a una mesa de té y conversando amenamente con el padre de Ga Eul, el Señor Chu.

-Oh, Ga Eul, te estaba esperando, me preocupe bastante y es que Jae Kyung está loca…- una sonrisa en sus labios, una sonrisa que logro volver totalmente torpe a la pelinegra y hacer que sus rodillas temblaran con exagerada indiscreción.

-Bueno creo que podemos dejarlos- la voz del padre de Ga Eul era serena bastante parecida a la de Yi Jeong en ese ámbito, cosa que nunca había olvidado la Chu, que sentía la misma familiaridad.

Cuando ambos quedaron finalmente solos, el dio el primer paso, nervioso algo poco muy común en él.

-¿Estas bien?- pregunto, detonando lo que la chica sentía. –Te ves hermosa- aquellas palabras hicieron el efecto que él deseaba un extenuante rubor en las mejillas y nariz de la joven.

-¡OH Sunbae! Gracias…-

-Ga Eul, sé que te sientes mal por el beso, tranquila solo fue cosa del momento no quiero que nada entre nosotros cambie- aquello era justamente lo que la enamorada no quería escuchar, ya esas palabras las había escuchado de su alfarero, no, no era suyo, de So Yi Jeong. No era justo que ella siempre fuera la tonta en la historia, estaba cansada, estaba harta.

-Tranquilo sunbae, después de todo simplemente soy Ga Eul- una pequeña risa tonta dejo escapar, ocultando con aquella frase todo el dolor que sentía, todo lo que cargaba, todo lo que pensaba era una completa basura pero aun así no podía decirlo, después de todo era Ga Eul.

-Bien, pues te veo mañana…- el príncipe de la mafia se acercó para despedirse de ella con su tan acostumbrado beso en la mejilla. Unos pocos centímetros les separaban, ella se sentía torpe con su olor, su aliento y su calor corporal.

-Sunbae- cerro sus ojos a la espera de que aquel acto se repitiera tal cual horas atrás, pero solo sintió el ardor de los labios del muchacho en su blanquecina mejilla.

-Hasta mañana Ga Eu-

-Hasta mañana sunbae-

-Querida, mira lo que vinieron a dejarte- su madre apareció, abriendo la puerta sin siquiera tocar, detrás de ella aparecieron al menos seis personas vestidas de negro o en su contra parte blanco, con vestidos elegantes y los conocidos trajes de pingüino. Detrás de la media docena de personas se encontraba Jae Kyung, con dos vestidos, uno de color beige y otro bastante bello de una tonalidad rosa pálido.

-¿Qué sucede unnie?- pregunto con interés.

-¿Cómo que sucede?, hoy vamos a la fiesta de bienvenida de Yi Jeong, Woo Bin me mando para que te ayudara-

Los ojos de la chica comenzaron poco a poco a aguarse, no lo sabía, ella no sabía que el alfarero estaba de vuelta, ella no sabía que lo que sucedería aquella noche no sería una cita, todo era demasiado bueno para ser verdad, después de todo era Ga Eul… ¡¿Cómo aun no lo entendía?!

Y es que el ahora empresario, dueño de la enorme compañía de construcción de su familia, era seguido por una multitud indefinida de chica, como pensó que ella sería algo diferente, ¿Qué les unía?, ¿Un beso?

-¿Estas bien?- pregunto preocupada la mono, limpiando sus mejillas.

-Sí, será mejor que empecemos-

Espero le guste, dure un poco aunque sé que esta corto, perdonen, no estaba muy imaginativa (? Pero quería darles un cap nuevo ya que ya pase a la segunda hoja u.u XDD si quieren actualización no les cuesta nada decirme en un coment y darme una que otra idea, díganme que les parece y que quieren ver. Gracias a los comentario anteriores ustedes me ayudan a continuar con su apoyo: 3