Pasaron los días y las semanas, Naruto tendía a evitarla lo más posible, se avergonzaba de su comportamiento por proteger a una bestia como lo era su amigo. Hinata no le negaba tratamiento médico a nadie, soldados, altos rangos y el rubio, sabía que le afectaba lo que le había pasado, pero lo trataba de igual forma, hasta que le empezó a pesar la mirada de él todo el día. Un día unos soldados le indicaron unas aguas termales, decidió ir por un buen baño, tomó una bolsa y se dirigió con calma al lugar. La noche era preciosa, luna llena, se sumergió y pudo sentir la paz de los baños del palacio.
- ¿También pensarás en mí? - se preguntaba mirando el anillo de bronce - no lo creo - con una risa sarcástica se volvió a sumergir, cada día que pasaba su recuerdo era más doloroso.
Se sentó en una piedra con sus pies en el agua dejando escurrir la misma por su cuerpo, se sorprendió al verse llorando, Gaara no podía dejarla, se quebró totalmente, lo necesitaba, pero más le dolía saber que él la quería y habían escogido separarse. Cerca de las termas le escuchaba Naruto, había tomado la costumbre de seguirla, ya fuera por el campamento o el bosque, su llanto era desgarrador.
- ¿Puedes venir por mí? por favor - con la voz quebrada sintió un ruido - ¿quién es? ¿Ne-Neji? ¿Lee-san? ¿Tenten? - detrás de un árbol salía la figura del rubio.
- ¿Por qué estás llorando? - la chica se limpió los ojos rápidamente.
- Eso no te importa - se hundió en el agua tratando de ignorarlo.
- ¿Es por tu chico? ¿te dejó? - Hinata al salir lo miró con ojos enojados.
- Sí - en lugar de tener una respuesta sarcástica Naruto la acarició suavemente en la cabeza.
- Si te sientes triste, puedes decirme - ella negó con fuerza.
- No quiero recordarlo a él con nadie - sabía que era una figura importante, no quisiera generarle algún problema, saber que ellos tuvieron algo podía implicar que Neji lo rechazara, después de todo fue bastante maltratada.
- ¿Tanto me detestas? - no era sorpresa lo que le decía, pero Hinata abrió sus ojos con fuerza.
- No - dentro del agua buscaba con la vista su ropa, pero no la veía.
- Cerca de aquí hay un pueblo, toma - le ofreció un kimono simple - es más cálido - no le dijo que él había robado sus ropas para que finalmente le aceptara algo.
- Gracias - saliendo del agua caliente escurrió por todo su cuerpo y cabello, el rubio se giró rápidamente.
Volvieron al campamento juntos, Naruto había llegado a caballo, Hinata lo sujetó por la cintura y en el camino sintió un poco de sueño, el rubio la recostó en su cama y la dejó dormir. La miraba fijamente, tenía claros rasgos Hyuga, no parecía una campesina, le acarició con suavidad su cabello, era bonita. Para aclarar la mente fue a caminar, se sentía confundido, ella era fría con él, no lo quería cerca, restaurar su clan era más importante.
- Naruto - le llemó Neji a su tienda.
- ¿Qué pasa? - cruzado de brazos le siguió.
- ¿Has visto a Hinata? - él asintió.
- Está dormida en mi cama - los ojos del castaño parecían expulsar fuego.
- ¿Qué? - el rubio repitió lo anterior - no lo entiendo, tú la detestas, ella es la que más quiere vengarse de tu mejor amigo - Naruto se rascó con fuerza la nuca.
- No es una mala persona, cuida a todos aquí - se sonreía pensando en lo bonita que se veía en un simple kimono.
- Le has tomado cariño - Naruto negó con el rostro sonrojado.
- No, jamás - después de todo, ella a seguía llorando a otro hombre y siempre lo haría.
- Hinata debe salir de aquí, tiene que ir a nuestro hogar, el palacio está listo - ella volvería a ser una princesa como siempre.
- ¿Quieres que la escolte? Lee podría hacer un mejor trabajo que yo - Neji negó.
- Necesito que ellos estén en el campo, ya podemos ir a la capital - en ese momento entendió que lo quería fuera del campo de batalla para que no interviniera.
- Lo haré, siempre que traigan a Sasuke al palacio y le hagamos un juicio - el castaño asintió.
- Le daré la autoridad de matarte a Hinata, si te atreves a hacerle algo te juro que ella no vacilará - Naruto asintió mientras se servía un poco de vino.
- Lo sé - se sonrió suavemente, Neji entendió que Hinata era parte de su contradicción, le sería útil, ella podía mantenerlo fuera de la guerra y él obtendría todo lo que quería.
Camino a su tienda ya ansiaba ver esa figura femenina, seguía ahí, durmiendo plácidamente, abrazando la almohada, le acarició la cabeza, fue cuestión de minutos que ella despertara y se asustara.
- ¿Qué pasó? - se cubrió pero no se demoró en recordar - es mejor que vaya con Neji, así dormirás tranquilo - él la tomó de la muñeca sin el valor de mirarla.
- La noche es fría aquí, ¿te puedes quedar? - la chica se rió suavemente, la semejanza era amplia.
- Está bien - se recostó a su lado y frente a frente trataron de dormir un poco.
Naruto odiaba dormir con alguien más, siempre fue solitario, pero ahora tenía a una chica ahí, no sentía deseo alguno, quería seguir sintiendo su calor, su respiración, su aroma. En el transcurso de la noche terminaron abrazados, las noches eran cada vez más frías, por un momento le asaltó el pensamiento de que era el momento de casarse, una esposa que lo quisiera y lo esperara siempre, que fuera parecida a Hinata, no podría con la verdadera, tenía un pésimo carácter. A la mañana siguiente todo el campamento reía de la supuesta aventura que habían tenido, felicitaban al rubio y a Hinata le preguntaban del matrimonio, pero bastaba que ambos aclararan que no era más una noche fría juntos.
- Es mejor que duerma en la tienda de Neji - se encaminó a ver a su primo, a quien se le iluminaba el rostro de verla, cada día agradecía volverla a ver.
- Necesito que te vayas de aquí - le dijo al escucharla entrar mientras analizaba unos documentos.
- No entiendo - se sentó frente a él buscando ordenar sus pensamientos.
- Vamos a terminar la campaña, Sasuke no tiene donde ir - le enseñó el mapa, a pesar de que sabía que ella desconocía la cartografía.
- ¿Y qué tiene que ver conmigo? - el castaño sacó de su bolsillo el broche que Naruto había intentado regalarle.
- Él va a viajar contigo, necesito que lo saques de aquí y tiene una gran culpa contigo - Hinata sonrió suavemente.
- ¿Quieres que pretenda que lo perdono? - el castaño asintió - lo haré, pero tengo una condición, trae a Sasuke vivo - su expresión le bastó a Neji para entender que no era por amor que pedía algo así, sino por venganza.
- Me facilitaste el trabajo - suavemente le besó la frente para luego salir de la tienda a ordenar todo para la salida de la chica.
Pasaron dos días y decidieron viajar solo los dos, sin comitiva, para poder ahorrar un poco más y no distraer soldados de su labor. Hinata viajaba callada, con la cabeza muy lejos de ese lugar, Suna, lamentando su suerte, debió haber retrocedido y volver con él; lo imaginaba más feliz, más radiante. Sin embargo, Suna pasaba por su peor crisis, económica y política, Gaara nunca estuvo de acuerdo con los Hyuga, mucho menos con los Uchiha, era una familia bastante aislada y eso llevó a tener malas relaciones comerciales; Gaara lo sabía muy bien, pero todo se agravó por dos factores, la guerra y la partida de ella, desde ese momento se volvió inestable, colérico, como si le faltara el aire, al punto que Kankuro tuvo que asumir parte de sus responsabilidades además de ya ser el general de una armada bastante considerable.
De a poco le siguieron los medicamentos, aumentaron las dosis y con ello comenzó a alucinar con ella, la podía sentir, de vez en cuando se le veía hablando solo en el balcón, dada la altura decidieron dejarle siempre vigilado, pero no le tomaba mucha atención. Con los meses desarrolló una gran resistencia y no encontraba algo mejor que el licor, al punto en que decidieron intervenir toda la familia, Matsuri incluida. Gaara pasaba por el peor momento de su vida, la abstinencia lo estaba matando, a pesar de ello la llamaba con fuerza, al punto en que su garganta tenía heridas, se desgarraba gritando, pero no entraba por esa puerta, las semanas se convirtieron en meses y con ello no pudo evitar odiarla, la maldecía constantemente, lo que llevó a la familia a pensar que era un avance en su tratamiento y entender que ella era la villana de toda la historia; sexualmente Gaara usaba a su esposa, pero era tan violento que ella tenía que esconderse para que no la encontrara.
Al llegar al palacio, Naruto había ganado parte de la confianza de Hinata, pero nada de lo que debía sorprenderse, siempre tenía la guardia alta con él y cualquier hombre, de vez en cuando la escuchaba llorar cerca del campamento en la noche, cuando el recuerdo de él le atormentaba, se preguntaba qué clase de hombre había sido capaz de cautivar a una mujer así, ¿poderoso? ¿fuerte? ¿gentil?. La guió a su habitación, era enorme, con ropas costosas y joyas apropiadas, estaba deslumbrada, tocaba las telas con cuidado y veía el símbolo de su familia en cada prenda, lo que la emocionó al punto de llorar.
- Nunca pensé que volvería a ver algo así - si bien odiaba que él se le acercara, apreció mucho que la abrazara y besara su cabeza.
- Este es tu lugar, siempre lo ha sido - le acarició con cuidado su cabello, pero ella se apartó.
- Lo siento, es sólo que necesito un baño - el rubio sonrió de una forma que nunca había visto, sus ojos parecían zafiros al tomar su mano y correr por los pasillos.
- A los Hyuga les encantan los baños termales, por eso esto se construyó al lado de unas termas, puedes estar aquí todo el tiempo que quieras - en ese momento fueron los ojos de la chica que brillaron, eran dos perlas hermosas.
- Mi señora - tras ellos aparecía una chica algo más joven que Hinata - le he traído sus ropas si desea refrescarse - con una reverencia y una mirada hacia Naruto indicando que se marchara para dejarla sola.
- Te veo más rato - se despidió con un gesto dejando a las mujeres solas.
- ¿Cuál es tu nombre? - le preguntó Hinata mientras se desnudaba.
- Yuka - sin mirarla a los ojos le recibía las ropas - ¿qué hago con ellas? - Hinata las miró con detenimiento.
- Puedes disponer de ellas, harían buenos trapos - se sumergió en las aguas cálidas - ¿puedes dejarme a solas? - la chica asintió quedando en un profundo silencio.
Dormitó un poco sobre una roca, sólo la pudo despertar una especie de grito a la distancia, era su voz, pero debía ser su imaginación, Gaara estaba tan lejos que sólo alguna fuerza mágica podía conectarla con él, de todas formas, eso le bastó para llenar su corazón de una profunda nostalgia y tristeza.
- Majestad - el llamó con suavidad para no ser escuchada - ¿vendría a mí ahora que volví a ser una princesa? - negó con su cabeza con fuerza - claro que no, debe seguir con su vida - volvió a concentrar su atención en el agua para "purificar" su vida anterior.
A la salida se quedó con la yukata que Yuka le había dado, quedaba la espera a que Neji volviera, lo más probable era que lo hiciera, así que descalza se dedicó a recorrer la construcción, era enorme, de varios jardines internos, una caballeriza y salones en que era difícil ver a alguien al otro lado, llegando a la biblioteca encontró cosas que eran de su padre, pergaminos y adornos que él usaba, se sentó a leer un poco como si quisiera volver a encajar con los Hyuga, no era una Uchiha, ni una Sabaku, volvía a ser una Hyuga.
- Aquí estás - Naruto entró con ropas diferentes, un poco más ligeras pero sin dejar el símbolo de su familia.
- Sí, todo esto era de mi familia - la nostalgia la invadía - mi padre sólo me permitía pintar cuando él estaba aquí, conmigo, dejé este lugar muy joven - Naruto la miró con algo de atención, no era una niña, sino una mujer más madura, tenía una mirada diferente.
- Debiste ser muy callada de niña - le dijo bromeando con relajo, ya eran algo más íntimos.
- Sí, incluso me daba miedo jugar con Neji, eran muy competitivos y crueles con las niñas - el rubio la acercó abrazando su hombro.
- Pensar que eres la única Hyuga que queda - la chica lo empujó con fuerza.
- No te confundas - ofendida se arregló sus ropas para ordenar los libros que había tomado.
- ¿Cuándo vas a dejar de ser tan agresiva conmigo? - la chica le miró totalmente indignada.
- El día que hagas justicia, se un hombre de verdad y elige, ¿quieres ser un aliado de los Hyuga o los Uchiha? - ni siquiera Neji le había hablado de esa manera.
- No me pidas eso - la chica bufó con molestia.
- Sasuke me hizo cosas horribles que deshonraron a mi familia, si no eres capaz de hacer algo por eso no eres el aliado que espero ni la persona que creía - el rubio la acorraló contra la pared asustándola un poco.
- He soportado su trato por años, pero no permito que tú me hables así - la presionó contra su cuerpo quedando en una postura algo comprometedora.
- ¿Y qué harás? si algo me pasa tengo permiso de hacerte lo que quiera, sino lo hará Neji, ¿me vas a culpar por ser una niña que abrió las piernas para sobrevivir? - Naruto negó con fuerza.
- Quiero protegerte - hundió su cabeza en su cuello, pero ella no sentía absolutamente nada - por eso hacer esto es tan difícil - era innegable que ella le atraía un poco a pesar de ser la persona que determinó a Neji de acabar con su amigo.
- No me toques - lo quiso empujar pero él se aferró a su cintura - que te apartes te digo - al ser un soldado era lógico que fuera más fuerte.
- Necesito protegerte de ellos, de él - Hinata lo miró confundida, pero se refería a ese hombre, el que no tenía nombre ni rostro.
- ¿De quién? - Naruto la soltó cayendo al piso con un rostro enrojecido.
- De ese hombre - se negó a decirlo tratando de escapar de esa habitación.
Hinata lo abrazó por detrás para que no se fugara, podía escuchar su corazón latir acelerado, subió su mano a su pecho y lo acarició con sutileza; Naruto podía sentir que se derretía entre sus brazos, sus piernas fallaron y ella le siguió.
- ¿Qué hombre? - insistió la chica susurrando en su oído, no pensó que por algo tan suave tendría a un rubio manso entre sus brazos.
- El único en el que piensas - Hinata abrió sus ojos con fuerza y se le apartó.
- ¿Qué dices? Estás loco - se levantó y acomodó sus ropas para correr a su habitación, pero él le detuvo con fuerza.
- Ni siquiera lo ves y es como si lo miraras, tus ojos brillan cuando piensas en él aunque te haya abandonado - ella negó con fuerza.
- Yo lo dejé, era lo mejor para los dos - de un solo movimiento el rubio le robó un beso.
- Entonces olvídalo de una vez - esos zafiros brillaban de forma similar a las turquesas - mírame a mí - ella estaba sorprendida, casi lúcida.
- Él siempre me protegió, tú proteges a tu amigo - él negó casi desesperado por ella.
- Luego que termine el tema de Sasuke te pido que lo pienses - la obligó a caer en su pecho - quiero ver a esa Hinata, ¿cómo eres cuando de verdad amas a alguien? - la chica soltó una carcajada.
- Soy yo, lo entenderás cuando sientas que todo es más cálido a su lado - se levantó sin resistencia - si crees que un beso me va a borrar su recuerdo, estás equivocado - caminó rápidamente hasta su habitación y se desplomó.
Se sentía asqueada, como si lo hubiera traicionado, le había sido infiel con otro hombre, tenía náuseas por su culpa, ¿intentar que lo olvidara? jamás, siempre estaría en su corazón y en su mente. Ordenó papel y lápiz para intentar escribir un poco, tenía pésima caligrafía, no podía enviar una carta, ni siquiera debería soñar con contactarlo, se sentía tan desconectada, tan alejada de cualquier persona que la pudiera entender.
Al anochecer cenó con el rubio, pero era obvio que su mente estaba en otro lado, con otra persona, aún con las manos atadas soñaba con volver a verlo. De pronto la idea le asaltó por sorpresa, Naruto era hijo de una familia rica, debía saber que un matrimonio con él sería ventajoso, el rubio parecía dispuesto a estar con ella y se notaba que le agradaba más de lo que a ella, su tacto le repugnaba; no tomaría ninguna decisión en ese momento por el bien de Neji, debían discutirlo juntos, después de todo, ella sería sólo una herramienta para él en la restauración de los Hyuga, no sabía nada en comparación con él y estaba consciente que lo único que podía darle era un buen esposo y sobrinos. Entendía por qué Gaara odiaba su posición, estar con alguien que no quieres no era fácil, pero era algo común para mujeres como ella, una princesa no tenía autorización para un matrimonio así, si Naruto la asqueaba debía buscar algún amante dentro del mismo palacio que la hiciera sentir algo más acompañada.
