Pasaba cabalgando todo el día para distraer su mente, había declarado sus intenciones con Hinata y ella no era capaz de darle señal de vida, se escondía en su ala privada, tenía guardias que impedían su paso, de vez en cuando la veía pasear por los jardines. Por otro lado, Sasuke le quitaba el sueño, era cuestión de tiempo para volver a verse, Neji le había dicho que volvían a palacio con él. De madrugada lo despertaron pasos acelerados que no tenían la decencia de ir en silencio, era una mujer, se levantó por curiosidad, era ella, con el cabello desordenado al punto que le cubría parte de su rostro enrojecido, estaba llorando.

- ¿Qué pasa? - al verlo ella se cubrió la boca como si quisiera vomitar, lo que guió al rubio a acogerla.

- Él viene aquí - estaba temblando como un animal asustado - Naruto, no puedo hacerlo - se colgó de su cuello en búsqueda de calor.

- Neji ya me envió una carta - la tomó entre sus brazos y la entró a su habitación, tenía un brasero encendido, así que era cálido al igual que el futón.

- No puedo verlo, no quiero saber que está aquí - susurraba mientras él la acostaba en su cama y ella le pedía no soltarla.

- ¿Tanto miedo te da? - ella asintió.

- Sé que es difícil de creer - Naruto juraba que en ese momento ella iba a perder el conocimiento no dejaba de convulsionar.

- Tengo un calmante, es mejor que lo tomes - ella a duras penas podía detener sus manos, no quedaba más opción que darle él apoyando el vaso en sus labios.

- ¿Puedo quedarme aquí? - el rubio asintió y la abrazó.

- No tardarás en dormirte - con el pasar del tiempo se preguntó si ella lo buscaba a él, si era un plan, pero su estado era difícil, no podría ser planeado.

- Por favor, cumple con mi deber - le miró directamente a los ojos - te prometo una compensación - el rubio asintió besando su frente.

Fue cuestión de minutos para que ella cayera profundamente dormida, pero eso no quería decir que él estuviera tranquilo, todo lo contrario, le pedía algo demasiado difícil, pero tenía sentido, la única persona además de su primo en la que podía confiar era él y de a poco Hinata le permitía ciertas libertades, pero nunca volver a besarla ni algo más íntimo.

Luego de varios días, al atardecer se escuchó la comitiva, todos se preparaban para recibir al ejército y con ello a los prisioneros de guerra y a la familia real. Se decidió que Hinata debía estar ahí para demostrar el poder de la familia, que ella volvería a su hogar y a su rol de princesa y cabeza de los Hyuga en ausencia de Neji, Naruto le acompañó, le dio un calmante que apenas la mantenía despierta, pero sus efectos fueron pocos cuando ellos aparecieron, Neji la saludó con un beso en la mejilla y un fuerte abrazo.

- Felicidades por la victoria - le dijo con un cuerpo tembloroso.

- Ahora llegó el momento de ejecutarlo - Naruto abrió los ojos con fuerza y en sorpresa.

- No, debe someterse a juicio - ambos Hyuga bufaron, si llegaba el momento que esperaban, no se dejarían llevar por el sentimentalismo del rubio.

- Traigan a la pareja - dijo Neji con un gesto.

- Neji - se le acercó para susurrarle - no arruinemos esta relación, los Uzumaki pueden ser útiles - eso le bastó al castaño para actuar de forma diferente.

- Sasuke no pudo evitar traer a su esposa - dijo con complacencia Tenten lanzando a ambos a los pies de Neji y Hinata.

- ¡Ah! - gritó asustada la chica buscando al rubio para que la protegiera.

- ¿Quién eres? - fue todo lo que le dijo el moreno al cruzar la mirada con ella - ¿Hanabi? - ella negó y con cuidado se le acercó.

- Sasuke-dono, ¿olvidaste a la niña que tomaste por esclava? - él abrió los ojos sorprendido.

- Así que aquí escapaste, vaya suerte - al estar encadenado no era una amenaza, no tenía sentido oponer resistencia.

- Si hubieses sido más inteligente, sería tu aliada como él - todos miraron enojados al rubio, quien apenado no sabía donde esconderse.

- ¿Ustedes se conocen? - preguntó Naruto sólo para saber que lo que había dicho Hinata era verdad.

- Más de lo que piensas - la miró de una forma algo coqueta que logró descomponerla y Lee tuvo que afirmarla un poco.

- ¿De verdad le hiciste todas esas cosas? ¿a una niña? dime que no eres la persona que todos dicen - Sasuke suspiró y se sentó en el suelo.

- ¿Eso importa? era una prisionera de guerra - al rubio se le cayeron las lágrimas al escuchar esas palabras - le enseñé su lugar, bajo cualquier hombre está bien - con una espada de corto alcance, Naruto decidió darle fin a ese hombre que fue su amigo en un arranque de ira.

Sólo se escuchaban los alaridos de dolor del Uchiha, lo que más sorprendió fue que Hinata se prestara a auxiliarlo, pero no fue muy útil, ya que entendió que debía morir para poder surgir su linaje, sin embargo, lo acogió en su regazo sin poder evitar llorar, como si ese lazo nunca se hubiera cortado y la que estaba ahí era la misma niña de hacía muchos años atrás. Se levantó y se refugió en los brazos del rubio, quien estaba tan impactado de vengar a una mujer como ella.

- Su esposa - pidió Hinata - ella también, puede tener un Uchiha dentro - descubrieron a la mujer, Naruto vio a esa chica de cabellos rosa tratando de revivir a su esposo.

- Sa-Sakura - susurró el rubio dejando a Hinata de lado - yo - fue acallado por una bofetada.

- Eres un traidor, sólo por el dinero de los Hyuga - Naruto negó y trató de calmarla, pero fue apuñalada por Tenten.

- Hinata - le llamó el castaño - es mejor que limpien este desastre, ¿vamos adentro? - ella asintió pero se detuvo para buscar a Naruto, totalmente destrozado.

- Ve, no puedo dejarlo solo - se quitó la capa superior de su kimono para cubrir al rubio - mi valiente soldado - lo atrajo a su pecho para que se refugiara en ella.

- Soy un asesino - la miró a los ojos y fue ella la que lo besó con ternura.

- Me liberaste de ellos, de su recuerdo y su crueldad - le tomó de la mano para entrar al complejo - debes descansar, te sentirás enfermo - él asintió con lentitud y se encaminó a su habitación - ¿puedo visitarte más tarde? - le dijo con genuina preocupación.

- Sí, necesito que lo hagas - le dijo sin mirarla y a paso lento.

Pasó al salón principal, Neji estaba en el trono bebiendo algo de agua, estaba cansado; al ver a su prima se quiso levantar y ofrecerle el asiento, pero ella se lo negó. Lo normal era que ambos disputaran el papel principal, pero ella sabía que no tenía esas capacidades.

- ¿Qué pasó? - preguntó el castaño sumamente extrañado.

- Él siente afecto por mí, le supliqué que recuperara mi honor, Naruto no es una mala persona, está confundido - le dijo sentada a sus pies apoyada en el regazo del castaño.

- Supongo que tú quieres centrarlo y que sea de los nuestros - la chica suspiró.

- De la familia, no es sorpresa que tengas grandes riquezas, sus ropas lo dicen muy bien - Neji asintió.

- Ahora tenemos que restaurar el imperio, pensaba en pedir ayuda a los Uzumaki y Sabaku, aunque no me agradan - el rostro de Hinata perdió cualquier rastro de color.

- ¿Quienes? - preguntó tratando de no perder la compostura y no delatar su relación.

- Ah, es un país inestable, creo que ahora está al mando el hermano mayor, Kankuro, lo citaré luego de los festejos y con la obra avanzada, en un año, pero ya deberíamos mandarles cartas - Hinata se levantó algo incómoda.

- Yo me encargaré de los Uzumaki, después vemos qué hacer con los Sabaku - nerviosa se retiró del lugar.

Con el corazón agitado y a punto de vomitar pensó que él debió haber fallecido, ¿por qué? ¿se pudo evitar? ¿no lo volvería a ver? sus ojos se inundaron de lágrimas, corrió a su habitación y se encerró, no soportaría un mundo sin él, aunque avanzara su familia no podía simplemente trabajar así, sin posibilidad de verlo, ¿una crisis? Suna era muy próspera cuando estuvo ahí, pero si Gaara no estaba no le importaba ayudarlos, si se hubieran casado como él quería ya tendrían un pequeño niño juntos y una familia, ahora debía conformarse con un niño rico. Se secó las lágrimas con rabia, odiaba a esa familia, a Matsuri, a todos por arrebatarle la felicidad a alguien como él.

- Lo siento, ¿te hice esperar? - Naruto no reaccionaba.

- No lo sé, ¿ya estás contenta? - al verla se dio cuenta de sus ojos - no lo pareces - Hinata se sentó a su lado, era hora de un espectáculo para él.

- Es difícil, no debí darte esta carga, era muy pesada - le alcanzó la mano con sutileza - me protegiste, nadie había hecho algo así por mí, te lo agradeezco - le besó con algo de fuerza.

- No es correcto - le dijo rechazando sus afectos.

- Lo siento, creí que te ayudaría a sentirte mejor - Naruto suspiró.

- ¿Mejor? maté a mi mejor amigo - la chica logró colarse entre sus brazos.

- Hiciste justicia - le abrazó por la cintura - puedo pedir que traigan mi futón, no quiero que te quedes solo - Naruto la miró algo sorprendido.

- ¿Esto es justicia? ¿entonces por qué me duele? - al conectar sus miradas se derramaron sus lágrimas.

- Estas cosas duelen, no pienso suavizar sus delitos diciendo que era una buena persona después de muerta - le secó las lágrimas con sus dedos y besó su mejilla.

- No sé por qué lo hice, mi mente estaba en blanco cuando dijo que era válido lo que te había hecho - eso le bastó a la chica para entender dónde estaba su lealtad, no era con los Hyuga, era con ella.

- ¿Por qué? - el rubio se frotó contra su mano.

- Hemos pasado juntos más tiempo del que parece, sin ti ya estaría muerto y sin mí no habrías visto a Neji de nuevo, puedes ser molesta y grosera, pero eso no cambia el hecho de que eres una buena persona - la chica bufó, lo que lo hizo sonreír.

- Ambos nos necesitamos - se le acercó lentamente - sobretodo ahora, no te abandonaré - estaba peligrosamente cerca de sus labios, Naruto atinó a darle un casto beso.

- Creo que es mejor ir a cenar, no quiero faltarte el respeto, majestad - la chica soltó una carcajada.

- Entiendo - le dijo mientras se levantaba lentamente - es mejor que te prepares, quizás hoy te promuevan - le cerró la puerta quedando en soledad.

Le ardía el pecho, había matado a su mejor amigo en un arranque de ira, la idea de que él le puso las manos encima a una niña, una niña que se notaba frágil, Hinata podía ser fuerte ahora o pretender que lo era, pero no de niña; la mirada de Sakura antes de morir a manos de otra mujer lo aterraba, ¿valía la pena sacrificar a sus amigos por ella? tal vez, Hinata decía que lo hizo por justicia. Se atrasó para la cena, así que se escuchaba a todos, pero particularmente a Neji y Hinata.

- Detesto que la gente nos haga esperar - ofuscado trataba de mantener la calma - he viajado demasiado para esto - pudo entrever a Hinata tomar su mano con ternura y besarla.

- Naruto está exhausto también, por favor, entiende su situación, yo no sé qué hacer con él, pero creo que es correcto acompañarlo en su luto - algo en su interior se removió.

- ¿Qué pasó mientras estuve ausente? - la chica negó con la cabeza.

- No mucho, nos quedamos a esperar su regreso - Neji le hizo levantar el mentón.

- ¿Buscas una excusa para estar con él? ¿olvidas que no es aliado de nosotros? - Naruto comenzó a sudar frío, podía perderlo todo.

- No lo olvido, pero sé que es nuestro aliado en la práctica, sacrificó a su amigo por la justicia que nos corresponde, ustedes juntos devolvieron el honor a esta familia, ¿eso no merece una recompensa? - Neji bajó la cabeza.

- Déjame descansar, tengo que pensarlo - se abrieron las puertas con el rubio un tanto turbado, Hinata le recibió con una sonrisa.

Con el pasar de la cena se discutían los pasos a seguir, no habían aires de celebración, todo lo contrario, quedaba la restauración. Hinata no opinaba mucho, prefería dejar todo en manos de su primo y su equipo, en su lugar reprendía al rubio.

- Come las verduras - le ordenó sin mirarlo.

- ¿Acaso eres mi madre? - le respondió como una broma.

- No, pero ya deberías saber que la comida no se escoge - con sus palillos le dio en la boca, pero se detuvo luego del primer bocado.

Su cuerpo comenzó a temblar, tenía mucho frío, se retiró del lugar por sentirse indispuesta y corrió al baño a vomitar. Suplicaba disculpas, pedía el perdón del pelirrojo por dejarse llevar por los encantos del rubio y sus deseos de ayudarlo, no era una conducta diferente a la que tuvo en su palacio, no respetaba la memoria de su amado, a quien no podría ni siquiera ir a dejarle flores o guardar el luto adecuado.

- ¿Señora? - Yuka la llamó y la cubrió con una manta - necesita un médico - Hinata negó con la cabeza.

- Debió ser algo que hice mal, no alertes a la familia por algo así - dobló la manta y con la cara limpia se encaminó al comedor.

- Señora, debería descansar - la chica se frenó en seco.

- Tienes razón, envía mi futón a la habitación de Uzumaki-san, debo hacerle compañía - le miró como si fuera su cómplice - espero entiendas que no es más que un intento de que no haga algo peligroso - le apuntó a las muñecas aludiendo al suicidio.

- Como ordene - se marchó corriendo dejando a Hinata sola.

Debía ser más cuidadosa, debía ocultar lo mucho que le dolía la muerte del pelirrojo, hablaría con Kankuro si se volvían a encontrar para devolver el anillo, que al menos las alianzas siempre estuvieran juntas. La pena la embargó y la culpa también, trataba a Naruto de la misma manera que a Gaara, ¿cómo se atrevía a igualarlos? él movería la tierra para volver a verla si supiera su locación. Caminó lentamente y se sentó para el postre, el rubio la miraba un poco preocupado, le había pedido un té de hierbas en caso de que se sintiera enferma, estaba muy pálida y con la mirada perdida.

- Es mejor ir a dormir - dijo Neji acercándose a la chica - tú debes descansar, estoy preocupado por ti - Hinata lo abrazó con fuerza.

- Gracias, cuidaré de mí, pero tú haz lo mismo - con una caricia en su cabeza se retiró.

- Le pediré a Yuka que caliente bien tu habitación - Hinata lo detuvo.

- Te dije que dormiría contigo - de forma perfectamente calculada aprovechó su episodio y se dejó caer en brazos del rubio.

- Ma-Majestad - con algo de esfuerzo la alzó y la llevó a su cama.

- Eres muy formal, Hinata está bien - mientras se desvestía dejó salir unos quejidos que hicieron preocupar al rubio.

- Si enfermaste no deberías preocuparte de mí - la morena negó con una sonrisa.

- No, has hecho tanto por mí - soltó un quejido que no pudo aguantar - tengo que acompañarte en tu proceso - con su yukata puesta se acostó en el futón.

- Gracias - le dijo ya cambiado para entrar al futón de al lado y tomar su mano - si sientes frío puedes pasar aquí - ella negó.

- He pasado noches más frías - le besó el dorso de la mano con suavidad, sonrojándolo.

- Bu-Buenas noches - cerró sus ojos totalmente confundido.

- Buenas noches - le sonrió y al igual que él, cerró sus ojos.

Era tan ingenuo como para tomar sus palabras y besarla en los labios, su atracción por ella era confusa, a veces la odiaba y la tomaba por traidora y una manipuladora, pero cuando estaba a su lado no quería a nadie más, tenía un lado gentil que de vez en cuando le compartía cuando el fantasma de "ese hombre" la asaltaba. Esta vez fue algo más violento, más profundo, quería sentir el calor de su boca, su calor, ella le respondió totalmente a la altura, hacía mucho tiempo no sentía el calor de un hombre, le agradó esa fiereza, incluso que le mordiera el labio haciendo que soltara un gemido.

- Uzumaki-kun - le susurró sobre sus labios para volver a besarlo.

- ¿Así me vas a llamar? - con sus manos la guió para que lo abrazara, pero en su lugar, ella le acarició las mejillas.

- Sí, son zafiros - le susurró mirando sus ojos fijamente.

- ¿Eh? - confundido la miró extrañado.

- Sus ojos, brillan aún en la noche - el rubio miró hacia otro lado apenado.

- ¿Qué dices? - el sentir sus manos cálidas de cierta forma le hacía sentir querido.

- Son bonitos, me gustan - le besó rápidamente los labios para atraer su atención.

- ¿Por qué haces esto? dormir conmigo, besarme, decirme esas cosas - la chica soltó una risa.

- Quiero estar a tu lado - su semblante cambió a uno un poco más triste - has sacrificado algo muy importante por la familia - Naruto chasqueó la lengua un poco molesto.

- ¿Qué familia? - no era una expresión usual en palacio, ya que se conocía la sola existencia de Neji.

- La nuestra, digo, porque eres un Hyuga, ¿verdad? - el rubio negó con fuerza.

- No, soy un Uzumaki - la chica se le acercó aún más.

- Hyuga, ya has jurado lealtad a esta familia, eres nuestro - lo tomó por la cintura y lo descubrió frío.

- No creo que sea algo que debamos discutir a estas horas y en un lugar así, si quieres dormir a mi lado puedes acostarte en mi pecho - la chica entendió que el tema era complejo para ese momento, él no pasaría buena noche, pero le haría compañía.

- Bien - se coló para quedar abrazada a él.

Ninguno pudo dormir bien esa noche, Hinata trataba de no llorar por el pelirrojo, Naruto era más sincero y dejaba fluir sus lágrimas en total silencio. Ambos habían perdido personas importantes ese día y debían continuar como si no les importara, como parte de la vida o algo que jamás pasó. Sasuke fue amigo de Naruto de pequeño, fue la influencia de su padre lo que lo convirtió en un monstruo, se había llevado a la mujer con la que había experimentado sexualmente y afectivamente, era un capricho, pero de a poco le quitó cosas que le importaban al rubio, ahora tenía entre sus brazos aquello que él no pudo tener, él la trataría con cuidado, incluso algo de amor, nada de ella lo llamaba a amarla, sólo era capaz de producirle excitación, desearla, pero amarla eran palabras mayores. Hinata no podía creer las habilidades del rubio, con un beso la hizo desearlo, debía ser una bestia; pero era tan incorrecto pensar en él de esa forma, ¿Cuánto tiempo llevaba Gaara fallecido? no podía pedir información por temor a que se supiera su relación, Neji no dudaría en acabar con Suna por su honor, haría sufrir a Matsuri y lo merecía, pero Gaara y sus hermanos pagarían por negligentes, no soportaría algo así, extrañaba esos ojos turquesa y sus cabellos rojizos entre sus dedos; para no llorar debía morderse los labios y tragar duro.