"Tal vez no me arrepienta"
Lo último que recuerda es ver al hombre que le extendía, después nada, lo cual era razonable de no ser porque cuando recobro su conciencia se encontraba de nuevo en su hogar. Específicamente en el baño, de alguna extraña forma tenía una mano recargada en el espejo y sostenía el libro fuertemente.
Eso no era lo más raro de todo, lo que ocasiono que gritara de horror fue ver escrita la palabra "ACEPTO" en el espejo y detrás una sombra se cernía sobre él.
De inmediato giro, pero ya no había nadie, algo paranoico comenzó a limpiar el espejo.
No podía pensar en alguna excusa en caso de que su madre le cuestionaría todo lo sucedió. Pero no fue necesario, cuando salió del baño espero encontrarse con ella, mas no sucedió, procurando no hacer mucho ruido la busco, al final la encontró en su recamara durmiendo profundamente.
Lo cual lo aliviaría de no ser porque ya era más de medio día.
¿Qué demonios sucedió? ¿Qué había pasado desde que perdió el conocimiento? Acaso… ¿En verdad era sonámbulo? Fue… ¿Poseído…? ¡No! Eso era imposible… ¿Verdad?
En ese punto de su vida nada tiene sentido.
Quizás esta muy cansado y por eso no recuerda lo que ha hecho…
La primera vez que lo escucho pensó que estaba enloqueciendo. Después de todo, aquella extraña voz se encargaba de repetir sus pensamientos más oscuros que lo invaden cuando es acosado; humillado o golpeado.
Lo más raro de todo eso es que se burla, siempre se encarga de recordarle lo débil que es por dejarse pisotear por otros.
Está cansado de que esa situación.
Tiene que poner un alto.
Era domingo, una semana paso desde que realizo el pacto con aquel demonio o lo que sea que fuese.
Todo el día se debatió mentalmente si era una buena idea enfrentarlo. Una parte de él anhelaba que este se detuviera, que no lo molestara más, pero otra parte pensaba que si lo enfrentaba no iba a terminar bien para él. Sin embargo, una pequeña parte esperaba que el demonio se aburriera de él y eventualmente lo dejaría.
Además, no necesita que otra persona o ser le recuerde lo frágil e insignificante que es y sobre todo lo débil que es al no defenderse.
El crepúsculo estaba haciendo acto de presencia cuando se encerró en su habitación, su madre se encontraba en la cocina preparando la cena. Solo espera que esté usando audífonos, pues no le gustaría que le cuestionaría el motivo del porque habla solo.
—¿Por qué aceptaste hacer un pacto conmigo si soy demasiado débil? —Cuestiono a la nada de su habitación y tomo asiento en la cabecera de la cama. Sabe que el demonio nunca se aleja de él, incluso cuando va al baño, lo cual lo incomoda de cierta manera.
Espero un par de segundos la respuesta.
—¿Por qué quieres conocer la respuesta, dame-Tsuna...? —Contrataco una profunda voz. Se estaba burlaba de su apodo, frunció el ceño, era la primera vez que escuchaba su voz haciendo eco en su recamara.
El otro extremo de la cama se hundió, parece que alguien tomo asiento, pero no había nadie. Dejo atrás el ceño y suspiro pesadamente, miro sus manos un momento antes de formar un puño, su expresión paso a una más seria.
—¿Y por qué no? —El miedo que antes albergaba su corazón fue remplazo por un sentimiento de ¿emoción? Tal vez. Mirando de reojo logro notar como el mullido volvía a su posición original, pasos se comenzaron a escuchar, quizás por primera vez pueda conocer de su verdadera forma y dejaría de ser una silueta más—. Después de todo soy débil, no tengo nada de fuerza y tampoco soy inteligente, de ser el caso contrario jamás hubiera hecho un pacto para empezar.
Intento ser razonable, no había motivos por el cual un demonio quisiera condenar alguien tan insignificante como él.
Realizo el trato, sin embargo, ahora que lo pensaba con claridad solo lo hizo por curiosidad, queriendo comprobar si son reales o falsos los demonios. Cuanto más lo pensaba, menos tenía sentido su acuerdo, nunca pidió nada a cambio y aun así el demonio esta con él...
¿O quizás si lo hizo en aquel extraño cantico…? No lo sabe y eso le molesta un poco.
Tras lo que se sintió una eternidad, pero en realidad fueron unos cuantos segundos, finalmente respondió—. Supongo que tienes razón, no eres nada. —No le sorprendió las palabras, pero aun así dolió un poco—. Puedo obtener cualquier humano con mejor posición social con tan solo tentarlo un poco.
—¿Entonces...? —Intento interrogarlo, fue en vano, solo consiguió sentir una leve presión contra sus labios, obligándolo a guardar silencio.
—No me interrumpas. —Ordeno, dejo de presionar y nuevamente siguió caminando por toda la habitación, era un paso lento y firme, en algún punto se detuvo, sin embargo, no se podría decir con seguridad en que parte se encuentra en esos momentos—. Las mejores joyas son las que están en bruto...
No comprendía nada.
¿Joyas? ¿Qué rayos significaba eso?
—¿Y supones que soy una joya en bruto? Sé que soy un bruto de primero, pero... —Un gran suspiro de fastidio se escuchó en todo la habitación, tenía que guardar sus comentarios sin sentido—. Entonces... ¿Estás diciendo que soy una joya en bruto? —Reformulo la pregunta. No comprendía a donde quería llegar el demonio.
—Tu no... —Revelo demasiado calmado—. O al menos tu cuerpo terrenal no, tu alma por el contrario... Es otra historia. —Un suave toque en su barbilla ocasiono que temblara un poco, miro arriba y no había nadie, el temor de nuevo se intentó apoderar de él, sin embargo, se negaba a mostrarse débil en esta situación—. Tus ojos son maravillosos, tienes miedo y aun así te mantienes firme...
—No tengo miedo. —Aunque su voz tembló, se recompuso rápidamente—. Ve al grano. ¿Qué significa todo eso?
—Los ojos son la ventana del alma... —Con total calma se alejó nuevamente, dejando al castaño mirara desconcertado a todos lados, buscando la existencia del ente que disfruta mantenerse en el anonimato—. En otras palabras, tu alma es demasiado hermosa, es pura, no está corrompida, aun cuando te trate de tentar en más de una ocasión, nunca me hiciste caso, incluso cuando todos te odian tu no los odias, no eres capaz de guardar rencor...
Guardo silencio, en el pasado escucho en más de una ocasión que les hiciera daño, pero nunca hizo caso, hacer el mal a los que te tratan mal no va a cambiar las cosas, al contrario, se metería en un ciclo infinito de odio y no le agrada mucho esa idea que digamos.
Eso significa que aquellos pensamientos de odio son culpa de este demonio, probablemente.
—Incluso ahora, te niegas aceptar eso: el ciclo de odio. No te preocupes, puedo cambiar eso... —El ente se encontraba deleitado.
Ignoro el comentario, trato de recordar desde que edad escuchaba esa voz, Sin embargo, no lo consiguió. Solo una discusión moral de lo que es bueno y de lo que no... Pero, ¿de quién eran esas voces sobre el bien y el mal? Las desconoce y aun así está seguro de que ninguna de ellas le pertenece a alguien que conoce.
La luna finalmente tomo el lugar del sol, dando paso a toda la oscuridad.
—Cuando me aceptes... —Finalizo cínicamente, como si el ya conociera algo que él no.
Alzo la cabeza, vio una figura oscurecida en frente, a pesar de que su cuarto estaba iluminando, lo logro ver, o al menos su forma...
—¿Qué quieres decir...? —Cuestiono un momento, estaba demasiado confundido, no podía pensar con claridad. Cerró los ojos un momento tratando de concentrarse.
Nada, poco después abrió los ojos.
No contesto su pregunta, las luces se apagaron y la única luz que se filtraba era por su ventana.
—Tu alma es demasiado pura, me pregunto si cuando la obtenga y te corrompa serás igual o más poderoso que yo... —Comenzó a divagar, nuevamente comenzó a dar vueltas a la habitación—. No importa, estarás a mi lado y eso es lo importante... —Aseguro demasiado entusiasmado.
Tembló ligeramente, sabe que al realizar un contrato con un demonio su alma le pertenecerá, pensó que lo haría sufrir por toda la eternidad, no estar atado a él... ¿Quizás esa es la forma de sufrir a los humanos...?
—Bueno... Ya que mi alma va a estar atada contigo por el resto de la eternidad, ¿no merezco siquiera saber cómo es el aspecto de mi carcelero? —Interrogo un momento, no era momento de arrepentirse. Quería conocer el aspecto del ente anónimo para saber con certeza su aspecto, porque claramente no se alejara de él por un buen tiempo—. ¿O su nombre...?
Sintió que alguien jalaba su mano y le depositaban un suave y casto beso, las luces parpadearon un momento, su rostro estaba en shock, ahora conocía el aspecto del demonio. Era mucho peor de lo que se imaginó. Era Hermoso en todos los aspectos. ¿Cómo un demonio podía verse tan genial?
—Reborn... —Murmuro antes de que sus ojos ónix se encontraran con los avellana, se ruborizo ante la feroz mirada del demonio—. Y será un placer hacer que te pierdas en el pecado...
Las luces volvieron a fallar para segundos más tarde volver a la normalidad, su mano había caído floja.
Oh, no, su primer flechazo lo dio con un ente de otro plano.
"¡Tsuna baja a cenar...!" La suave voz de su madre lo saco del estado en el que se encontraba.
—¡Voy...! —Grito antes de darse unas suaves cachetadas, quería justificar el rubor.
De inmediato salió de la habitación y bajo con demasiada torpeza las escaleras. En varias ocasiones estuvo a punto de caer, pero de manera milagrosa logro llegar al primer piso sin ningún rasguño.
Probablemente el demonio le ayudo. ¿Por qué lo hacía? No lo comprende. Primero se burla de él y después lo ayuda. ¿Qué clase de persona hace eso?
No, tiene que mantenerse firme, no porque ahora lo conozca significa que se va a dejar manipular tan fácil.
—¿Te encuentras bien, Tsu? —Pregunto confundida la castaña al notar el carmín en la cara de su hijo.
El nombrado asintió de manera vaga, su mente aún seguía tratando de procesar todo lo que acaba de suceder. Y sin embargo, apenas se dio cuenta de que olvido preguntarle algo, bueno, en cualquier otro momento puede hablar con él, ¿verdad?
—Estas seguro, ¿quizás tienes fiebre? Te encuentras muy caliente… —Murmuro Nana al alejar su mano de la frente de su hijo, este jamás se dio cuenta de que su madre le había tomado su temperatura.
—Estoy bien mama… —Trato de tranquilizar a la mayor con una falsa mueca de felicidad. Tomo un par de cubiertos, agradeció en silencio y poco después comenzó a comer.
—¿Estas seguro? —No muy convencida de aquellas acciones tomo asiento e imito la acción del menor.
Tsuna asintió con mayor entusiasmo.
Nana suspiro derrotada, jamás va a conseguir que su propio hijo le cuente lo que en realidad piensa o le sucede, quizás fue su culpa, nunca le presto la atención suficiente a su querido hijo por estar pensando en el hecho de que su esposo e hijo mayor los abandonaron.
No. Tiene que cambiar.
—Tsunayoshi. —El nombrado se sobresaltó, su madre jamás lo llamaba por su nombre completo a menos que se encuentre verdaderamente enfadada. La miro con cierta duda, ¿Qué demonios hizo para hacerla enojar? —. Te quiero hijo.
El castaño vacilo un poco al regalarle una sonrisa a su madre, pero esta solo le entrego una llena de bondad y compasión, claramente le está diciendo que espera que confié en ella.
—Yo también mama… —Su mueca de felicidad se convirtió en una verdadera.
Ah, tiene mucha suerte de tener una madre tan comprensiva y amorosa como ella.
—Oh, por cierto te escuche hablando con Ieyasu en la semana, ¿de que hablaron? —Cambio de tema con facilidad.
Nana se encontró muy emocionada al contarle como el primogénito le tenía buenas noticias, pero que era una sorpresa.
Tsuna no entendió del todo lo que significaba eso, así que dejo que su madre divagara todo el tiempo.
Fue algo raro, por primera vez en mucho tiempo sintió que tuvo una conversación con su madre.
Al caer la noche se aseguró de que aquel libro, que encontró en la iglesia, se encontrara en la parte más profunda de su armario para que nadie lo pudiese encontrar, sobre todo su madre. No desea que lo regañe después de aquella amena plática.
En algún punto se quedó dormido, los ruidos de que algo golpeaba su ventana lo despertó, se froto un poco los ojos tratando de distinguir la figura que se reflejaba en ella, pero no había nadie.
Palideció un poco, sin embargo, el recuerdo de que puede que sea Reborn lo relajo un poco… Aunque eso era imposible. Se supone que el está con el todo el tiempo. No tiene ningún motivo para molestarlo en medio de la noche, ¿verdad?
—Reborn… —Nombro a su demonio personal. Un pequeño silencio inundo su habitación, por alguna extraña razón un frio intenso sé que comenzó a sentir.
—Cometiste un error… —Alguien le susurro enojado en su oído.
Su primer reflejo fue taparse con su cobija, cerró los ojos fuertemente, queriendo quedarse dormido lo antes posible.
