"No perderé mis lazos…"


Se encontraba recostado en su cama, soltando en diversas ocasiones varios suspiros de anhelo.

En realidad no estaba tan seguro sobre las cosas que estaba anhelando en ese momento. ¿Quería estar con dos personas en particular para poder hablar sin ningún tema en particular? ¿Extrañaba a sus amigos? ¿Se siente arrepentido por no haber dicho nada cuando se marchó del parque?

Bueno, probablemente, si está un poco arrepentido por no tener el valor suficiente para poder verlos una última vez esa noche en que fueron a visitarlo.

Sus amigos se tomaron la molestia de visitarlo una última vez, de despedirse de él, pero lo único que hizo Tsunayoshi fue encerrarse en su habitación y fingió dormir cuando su madre le insistía en que saliera verlos al menos una vez más, pues no los volvería ver hasta que terminaran las naciones.

"Hiciste lo correcto." Aquella voz resonó en su recamara.

Ignoro aquel comentario y giro a la dirección de la pared.

¿En realidad hizo lo correcto? ¿O cometió un error? No lo sabe y no le gusta para nada aquella angustia que está emergiendo en su pecho.

Estaba entrando en pánico. Su respiración se comenzó acelerar y poda sentir como sus manos lentamente se ponían cada vez más calientes, dentro de poco comenzaría a sudar y no le gusta.

No pudo evitar temblar ligeramente cuando sintió como un brazo lo sujetaba por detrás.

"Tranquilo, estoy aquí contigo." Soltó suavemente el demonio.

Aquella voz era reconfortante de cierta manera, le ayudaba a tranquilizarse y por eso no le gustaba, no le agrada para nada como se está acostumbrado aquellas tentadores y frías caricias del demonio.

"Jamás pensaría en dejarte solo…"

Aunque aquella frase tuviera la intención de hacerlo sentir bien, no lo hizo, solo era un duro recordatorio del error que cometió.

Un error que al final de su aventura, de su vida, se llevaría su "alma" para hacer quien sabe que cosas en el infierno, ¿lo torturarían…? ¿El sufrimiento de abajo seria el mismo tipo del que ahora vive…? No lo sabe…

Sus ojos comenzaron arder, el remordimiento y enojo lo estaban consumiendo.

De no ser por Reborn y sus tóxicos comentarios, seguramente jamás hubiera tratado tan feo a sus amigos, seguramente ahora mismo no tendría que sentirse tan mal y no estaría pensando en cosas innecesarias, un ejemplo claro: "que sus amigos solo lo están utilizando para quedar bien con Ieyasu".

Ellos son buenas personas, ellos no hablarían mal de él.

Hasta se tomaron la molestia de intentar defenderlo de Hibari…

Dio otra media vuelta, esta vez al escritorio, por breves segundos su corazón dejo de latir al ver que una sombra negra se encontraba a su lado.

Por reflejo termino cerrando sus ojos, no está acostumbrado a ver la "sombra" de su demonio en su "plano".

Logro escuchar una divertida y burlona melodía. No pudo evitar temblar un poco.

Para cuando volvió abrir sus ojos la sombra y la sensación de que era abrazado desapareció.

"Aunque te veas como un cobarde, eso te hace ver lindo…" Alago segundos más tarde el demonio. "Hasta tus torpes expresiones provocan que mi corazón se acelere."

Tsunayoshi solo dio media sonrisa, aunque Reborn no tuviera buenas intenciones con sus comentarios, estos últimos realmente le están ayudando a ya no pensar demasiado en lo que sucedió.

Quizás eso sea bueno, tiene que dejar de sobre pensar las cosas, si continua pensando en el pasado solo ocasionara que termine otra vez en la cama sin tener contacto alguno con su madre.

Es decir, no es la primera vez que se ve atrapado en ese toxico circulo tan vicioso.

La primera vez que lo estuvo fue cuando su hermano los abandono, pero reacciono a tiempo, pues él no era el único que estaba sufriendo el abandono de su hermano, su madre lo estaba pasando igual o quizás peor que el… Sin embargo, ella trato de animarlo y de complacerlo en los dos días en los que estuvo encerrado.

Después de eso, bueno, ha tratado de siempre estar con su madre, siempre ocultando las razones de sus heridas o hematomas después de un largo día de escuela.

Ella no necesita esas clases de preocupaciones en su vida, suficientes tiene con la constante preocupación de que estarán haciendo su hermano y su padre.

Darle una preocupación mas no sería muy justo de su parte.

Soltó un suave suspiro antes de levantarse de su cama.

Cierto, si continua con esa actitud solo traerá problemas innecesarios para su vida y la de su mama.

Con paso lento camino hasta la puerta de su habitación. Termino abriendo la puerta con más fuerza de lo esperado, solo escucho como un vaso se rompió y palideció.

Olvido por completo que su mama se tomó la molestia de dejar el desayuno en su puerta, tal y como lo ha hecho las últimas dos semanas.

—¡Tsu, ¿te encuentras bien?! —El grito de preocupación de su madre y los pasos apresurados ocasiono que se detuviera.

Su madre era muy rápida, más de lo que recordaba pues en un abrir y cerrar de ojos las manos de su madre movían su cara de un lado a otro, como si estuviera buscando una clase de herida.

—Estoy bien, mama… —Murmuro avergonzado, una pequeña parte de él se siente culpable por hacer que se preocupara de cosas innecesarias, pero otra realmente disfrutaba esas muestras de preocupación a su persona.

Las manos lentamente se alejaron del rostro de Tsuna.

Nana soltó un gran suspiro—. Me asustaste, pensé que te habías cortado o algo peor por la forma en que gritaste… —Comento con preocupación antes de que se agachara y lentamente comenzó a recoger todos los pedazos de vidrio, soltó otro suspiro, últimamente lo ha hecho de manera inconsciente—. Tienes que más tener cuidado, Tsu, haces que me preocupe…

Aunque la intención de aquella frase era buena, para Tsunayoshi fue distinto, sintió como aquella carga que ya tenía en su corazón se hacía cada vez más pesada.

Tsunayoshi se mordió el labio, otra vez una daga fue clavada en su magullado corazón—. Lo siento… —Murmuro decaídamente, inconscientemente agarro con demasiada fuerza su brazo izquierdo.

Aquella muestra no pasó desapercibida por Nana, quien casi de inmediato recogió todos los pedazos y sonrió tímidamente.

—Bien, ya que saliste, ¿quieres acompañarme en la comida? —Nana lentamente se incorporó, aun sujetando los pedazos de aquel vaso.

Tsuna miro unos segundos las manos de su madre. —Yo los llevo…

Intento alcanzarlos, pero Nana fue más rápido y se movió a otro lado—. No, Tsuna es muy torpe y se puede terminar cortando o algo peor al momento de bajar las escaleras. —Bromeo con una pequeña sonrisa mientras caminaba por las escaleras, ni siquiera noto como su hijo su hijo poseía una mueca de tristeza en su rostro.


—¿La comida esta rica? —Cuestiono Nana unos segundos después de observar como su hijo le daba una probada al Katsudon que acababa de hacer.

Tsunayoshi asintió de manera vaga, sabía perfectamente que la comida de su madre era un manjar, una delicia con la cual podía aliviar y olvidar todos los tormentos por los cuales pasaba en la escuela, pero ahora no le podía encontrar sabor alguno.

La castaña lo miro no muy convencida, sin embargo, lo dejaría pasar, presionar a su hijo no va a traer nada bueno. Lo mejor que puede hacer es cambiar de tema.

—Ya falta poco para el cumpleaños de mama, Tsu. —Comento con una sonrisa, su hijo solo le dio media sonrisa antes de enfocar su atención otra vez en su comida.

Nana no era muy fan de su cumpleaños, el hecho de saber que pasara otro año sin su esposo y su otro hijo la desanima un poco, pero ahora con la noticia que recibió hace tan solo unas horas atrás, la hace esperar con más entusiasmo su cumpleaños.

El castaño quería responder algo, pero no sabía exactamente qué cosa. ¿Felicitarla? ¿Decirle que ya lo sabía? ¿Reclamarlo por llamarlo prácticamente inútil…? ¿Pedir perdón por no ser tan buen hijo y preocuparla por cosas innecesarias?

No sabe la respuesta, más de lo único que está seguro es del creciente dolor que se está expandiendo en su pecho.

—Este cumpleaños será el mejor de todos los que he tenido, ¿sabes…? ¡Tú papa y tu hermano van a venir de visita ese día! —La emoción con la que dijo aquellas palabras y sus ojos que brillaban más de lo usual, de alguna manera clavaron un cuchillo en el corazón del castaño.

Eso significaba que su madre estaba más feliz de pasar sus cumpleaños con su padre y su hermano que con él, sabe que no debería sentirse celoso, pero…

¿"Mejor…"? —Susurro aquella palabra mientras dejaba sus palillos sobre su plato de comida.

Nana lo vio unos segundos, no comprendía que está sucediendo con los repentinos cambios de su hijo—. ¿Tsu…?

Inconscientemente se colocó de pie y azoto sus manos a la mesa, Nana dio un pequeño salto ante aquella acción

—Eso significa que todos los regalos, todos los lugares que visitamos juntos en tu cumpleaños no son nada, no significan nada para ti… —Tsunayoshi sabía que eso estaba mal, no debería de hacer eso, no debería de discutir por cosas insignificantes, pero de nuevo no puede evitarlo—. Entonces es verdad, mi padre y mi hermano asuntes son más importantes en tu vida que yo…

—¡Por supuesto que no…! —Interrumpió de inmediato la castaña e igual se colocó de pie, no comprendía de donde su querido hijo sacaba esas conclusiones tan absurdas—. También me importas, eres mi preciado hijo…

—¡Entonces porque siempre desapareces y me dejas solo…! —Siseo molesto, sus ojos ardían. Pero no podía parar, necesitaba sacar aquello que llevaba molestando en su pecho desde hace mucho tiempo.

"Tsunayoshi, deberías calmarte…"

Fue raro escuchar a Reborn tratando de tranquilizarse en una situación tensa, por lo regular solo daría comentarios más sarcásticos e hirientes a su persona.

—Eso… —Nana retrocedió, su hijo estaba diciendo solamente la verdad. Soltó un suspiro, tienen que parar o eso defectivamente terminara mal—. Eso ya no importa, Tsu, mejor acabemos de comer y luego hablamos con calma… —Pidió, prácticamente suplico con una mueca de falsa felicidad mientras volvía a tomar asiento, ella también resulto lastimada.

Tsuna solo atino a darle una mirada de incredulidad antes de también imitar la acción de su madre.

—Esta semana es la última que tienes de vacaciones… —Lentamente hablo, no estaba segura si su hijo era consciente en que paso la mayor parte de ellas encerrado en su habitación hablando en ocasiones solo.

—Lo sé. —Agacho su mirada, sus palillos jugaron un poco con la comida.

Nana soltó un suave suspiro, nunca antes había pasado por esa situación, nunca había discutido con Tsuna. ¿Así se sentía saber que tu propio hijo está enojado contigo…?

—Tal vez deberíamos de visitar algún parque… —Murmuro sin ganas el castaño. Quizás si piensa en otras cosas todo se solucionara…

Nana miro sorprendida a su adorable hijo, Tsuna es un santo, siempre dejando atrás el enojo para estar bien… No lo merecía.

—¡Por supuesto! —Respondió entusiasmada—. Tal vez deberíamos de también invitar a tus amigos, habían dicho que regresaban estos días… Pero por supuesto solo si ellos están de acuerdo después de la forma en que los trataste…

Nana nunca ha tenido la intención de hacer sentir mal a su hijo, pero esta vez sabe que aquel comentario que fue dicho en broma, fue el incorrecto, nunca es bueno bromear después de que las cosas se pusieran tensan con una persona.

Sawada Nana observo con remordimiento como su hijo le regalaba una mirada de desprecio acompañada de decepción.

—Era una broma… —Necesitaba arreglar las cosas, no le gusta ver aquella expresión en su hijo que siempre tiene una mirada compasiva y cariñosa—. Lo siento, Tsuna, yo…

—¿Por qué "lo sientes"? —Tsunayoshi se colocó de pie, no era bueno, no debería de explotar con su madre, pero la tormenta que antes había logrado calmar ahora está regresando con mayor fuerza—. ¿Por menospreciarme? ¿Por preferir a personas que nos abandonaron y hacerme de lado? ¿Por siempre desaparecer? ¿Por ignorar mi existencia? ¿Por qué te disculpas madre?

Nana no respondió, ni siquiera sabía por dónde empezar.

Tsunayoshi se burló, soltó una risa amarga antes de ponerse de pie y salir de la habitación, en el proceso azotando la puerta.

Se encontraba poniéndose sus zapatos cuando sintió como unos fríos dedos lo sujetaban por los hombros, no se molestó en girar.

"No deberías de salir…" Aconsejo Reborn.

Pero contrario a lo esperado solo obtuvo una mueca de burla de Tsunayoshi—. ¿Desde cuándo te preocupas por mí…?—Siseo enojado.

"Siempre lo hago, pero no digas que no te lo advertí…" Los dedos lo soltaron.

Tsunayoshi abrió la puerta, no se molestó en avisar, quizás cuando despeje su mente pueda enfrentar a su mama como es debido.

Lo último que escucho al salir fue a su madre gritando que se detuviera.


Cuando salió de su hogar realmente no tenía la menor idea a donde ir, así que dejo que sus pies lo llevaran a donde sea, lo cual fue malo, pero no se queja, la iglesia abandonada por muy extraño que parezca resulto ser un buen lugar.

Paso el resto del día observando la ventana rota desde el escritorio, perdido en sus pensamientos, todos se repetían como un bucle sin fin. Empezaba con la actitud que tuvo con sus amigos y terminaba con la forma en la que trato a su madre.

—Me comporto como un idiota con mi madre, ¿verdad? —Cuestiono unos segundos más tarde a la nada.

La luz que se filtraba por aquella ventana dejo de ser del sol y se convirtió en la de los faroles de la calle.

"No lo sé…" Respondió Reborn mas tarde.

Tsuna soltó un suspiro—. ¿Debería de disculparme con ella…?

"Pero, ¿en verdad quieres hacerlo aunque tu propia madre te odie…?" Cuestiono al castaño.

Tsunayoshi medito unos segundos—. Si…—Murmuro con seguridad al momento en que ponía de pie.

Ya era de noche y de seguro su madre se encontraba preocupado por él. Ah, solo está trayendo problemas innecesarios a su adorada madre.

Con total seguridad y un poco rápido salió de aquella iglesia, necesitaba regresar con su madre, no quería que se preocupara.

Es curioso su corazón, primero anhela que se preocupan por él, pero después lo detesta pues su madre no debería de estar pensando cosas innecesarias como él.

Comenzó a correr varias calles, algunos locales seguían abiertos. Eso era raro, ¿quizás se debía a que eran vacaciones…? No lo sabe…

Su paso finalmente se detuvo frente a una tienda de comestibles, ni siquiera se dio cuenta que en realidad se detuvo a mitad de la calle en la cual de ambos lados están los locales.

Le tomo unos segundos tratar de recuperar aire, no entiende porque se está cansando tan rápido y porque el camino a su hogar se le está haciendo eterno.

Todo sucedió como si estuvieran en cámara lenta.

Cuando finalmente logró recuperar su aliento, lentamente alzo su vista, solo para terminar vislumbrado como un par de luces se acercaban a su dirección a máxima velocidad.

—¡Tsuna…! —Fue el grito preocupado de su madre, ella se encontraba saliendo de unos locales y lo vio con horror.

Tsunayoshi sabía que debería de moverse, quitarse, pero su cuerpo no respondía, extrañamente se negaba a moverse—. Lo siento… —Murmuro al instante, sabía lo que sucedería a continuación y lo único que le quedaba era aceptar ese destino.

Al menos ya no la volvería a preocupar jamás…

Nana soltó las bolsas que tenía en ese momento y corrió a su hijo, necesitaba llegar a tiempo, hacer algo por su hijo.

Lo último que la mente de Tsunayoshi proceso fue un fuerte golpe en su cabeza y unas palabras de su madre


Para cuando recobro el conocimiento lo primero que vio y que desearía no haber hecho, fue nada más que un gran charco de sangre sobre un camión de carga.

A lo lejos podía ver como varias personas hacían varias llamadas con evidente preocupación.

Su mente finalmente proceso lo que estaba sucediendo, lentamente se tocó la cabeza, tenía sangre escurriendo de su frente, de seguro por el golpe que se llevó.

Lentamente se colocó de pie, su madre lo había empujado para salvarlo…

Lagrimas comenzaron a recorrer sus mejillas, eso no debería de haber sucedió, su madre no debió de haber muerto para salvarlo, pero aun así…

Aun después de todo lo horrible que le dijo…

Ella lo siguió amando, y prueba de ello fueron sus últimas palabras: "Te amo, hijo…"

Un grito doloroso resonó en aquel lugar.


NOTA:

Bien, entonces este es el trato, ustedes me dan comentarios o de preferencia sus lagrimas y yo les doy lo antes posible un nuevo capitulo...

jajajajaja no es cierto xD

Ustedes no lo saben, pero cuando estaba escribiendo esto me tuve que tomar varias veces un momento para tranquilizarme, pues esta historia ya tiene su final escrito y pues me dolió, el pensar en lo que sucederá al final y luego esto, me termine lastimando yo solita jajajaja