Les recuerdo que pueden ver mis dibujos, doujins y comics viktuuri que subo a mi facebook y otras redes (Sólo pongan "rhapeseuhansface" en el buscador de feis y les saldrá). La razón por la que tardo tanto en actualizar mis fics es porque siempre estoy dibujando, y allí podrán además encontrar de mejor calidad la portada de este fic y los otros~
Decirle a sus padres que tenía un novio omega no había sido tan difícil como Yuuri pensaba que sería. Lo difícil fue explicarles exactamente cómo pasó, por lo que decidió omitir la parte donde Viktor y él estaban dentro de un baño público y en cambio les avisó que lo conocerían al día siguiente. Por su parte, Toshiya y Hiroko estaban felices de saber que su hijo menor al fin había encontrado una pareja que no lo rechazara.
"¿Él sabe por qué tu aroma es así?" Le inquirió gentilmente Toshiya mientras cenaban.
"...Uh. No." Yuuri abandonó sus palillos sobre la mesa y miró su cuenco con arroz. "... Se lo diré mañana."
"Oh, no te preocupes. Estoy segura que Viktor-san lo entenderá." Le animó Hiroko con una sonrisa esperanzada. "Por como lo describes, suena a que es un hombre maravilloso."
"Sí, lo es." Contestó con otra sonrisa que empataba con la de su madre y continuó cenando, esperando que la confianza que estaba por depositar en Viktor en verdad no fuera en vano.
"Más le vale." Dijo la alfa rubia mientras servía más té a todos en la mesa. "No quiero tener que lidiar con otro omega idiota."
"¡Mari!" Le amonestó con el ceño fruncido. "Soy un adulto y puedo tratar con mis propios problemas. Gracias" Yuuri le agradecería mucho a su hermana el haberlo protegido de las burlas durante la preparatoria, pero aquellos años ya habían quedado atrás. Él ya había aprendido a no tomarse las cosas tan personales ni guiarse por las opiniones de otros, al menos la mayoría de veces.
Si Viktor iba a rechazarlo debido a su condición, dolería sí, pero no sería el fin del mundo (aunque sí tal vez el fin de su interés hacia el romance).
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Al día siguiente, mientras Yuuri barría la banqueta de entrada al tiempo que sus padres se preparaban para cerrar Yu-topia y terminar su jornada de trabajo, el moreno escuchó ladridos. Y lo siguiente que supo es que una gran bola de pelos café lo había tumbado de espaldas al suelo y le lamía el rostro.
"¡Makkachin!" Escuchó gritar a Viktor. "Oops. ¡Lo siento, Yuuri!" Exclamó mientras le quitaba al perro de encima, después lo ayudó a levantarse tomándolo de las manos. "Makkachin es demasiado amistoso a veces, y olvidé ponerle la correa. ¿Estás bien?"
"Sí, estoy bien." Rio y acarició las orejas del poodle cuando ya estuvo de pie. "No te preocupes. Ya me habías advertido que esto podía pasar." Makkachin ladró y movió la cola.
Viktor le había preguntado la noche anterior si podía llevar a su mascota a Yu-topia, pues no le gustaba dejarlo solo con sus compañeros de habitación, quienes tendían a beber o hacer fiestas durante los fines de semana (incluso uno trató de emborrachar a Makkachin vertiendo alcohol en su tazón de agua una vez). Por suerte, a los Katsuki les gustaban los perros.
"Me alegro que estés bien." Sin perder tiempo, Viktor lo abrazó y juntó sus labios. Yuuri se sobresaltó un momento, no acostumbrado aún a los besos, pero lo besó de vuelta tras oler su tranquilizante aroma a vainilla.
"Uhm. Ya terminé mi trabajo aquí y el onsen ya cerró al público." Comentó señalando su escoba y después la puerta, con el rostro ruborizado "¿Que tal si vamos adentro? Mi madre preparó katsudon."
Viktor sonrió y asintió.
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Conocer a los padres de Yuuri resultó mucho mejor de lo que esperaba. Los Katsuki eran una familia muy cordial y hospitalaria, incluso tenían un tazón de comida esperando por Makkachin.
Viktor mentiría si dijera que no estuvo preocupado por ello, pues su último novio alf había escondido su relación de su familia simplemente porque 'un omega no debería ser modelo y mucho menos trabajar' (su relación no duró más de un mes por varias razones más). No obstante, Hiroko y Toshiya no parecieron escandalizados por su profesión, e incluso bromearon con pedirle ser su modelo para la próxima publicidad el onsen mientras que Mari, la hermana de Yuuri, lo reconoció como 'el chico de la marquesina de la tienda de ropa' y le pidió su autógrafo.
"Tienes una familia muy agradable." Comentó Viktor cuando estuvieron solos en el comedor. Ya era tarde y los padres de Yuuri se habían retirado a descansar mientras que Mari salió con sus amigas. Makkachin jugaba a correr por los pasillos. "Y el katsudon estuvo delicioso."
"Oh, me alegra escuchar eso." Yuuri sonrió con esa adorable sonrisa tímida que siempre mostraba cuando estaba feliz pero apenado. "También le agradas a mis padres y a Mari, y también te quieren a ti, Makkachin." El poodle ladró animado como si entendiera lo que le dijeron. Viktor no se resistió y se arrastró más cerca de su novio para besar su mejilla.
Yuuri por supuesto que se sobresaltó, pero no retrocedió como otras veces, al contrario, posó una mano sobre su espalda y comenzó a jugar con su cabello plateado, invitándolo a continuar con las muestras de afecto. Ah, podría acostumbrarse toda la vida a que Yuuri tocara su cabello.
"Por cierto, Yuuri."
"¿Sí?"
"No sabía que fueras un Alfa."
"¿Eh?" El moreno se volvió a mirarlo con sorpresa, y se encontró así mismo rodeado con los brazos del peliplateado. "¿No lo sabías?"
"Nop." Ahora besó su nariz. "Bueno, lo sospechaba porque la mayoría de estudiantes universitarios suelen ser Alfas. Los Omegas prefieren buscar marido en vez de estudiar y los Betas no suelen querer estudiar." Viktor sabía que lo que decía era más bien un estereotipo de tantos, pero... era cierto que la mayoría de estudiantes, de su universidad al menos, eran Alfas. "Al principio pensé que eras un omega por lo lindo y tímido que eres, pero traté tantas veces de llamar tu atención con mis feromonas que pensé que quizás eras un Beta y no podías olerme. Por eso traté de ser más obvio con mis coqueteos."
"Oh. Uhm. Yo..." Yuuri apartó su mirada, ruborizado. "No sabía que estabas coqueteando conmigo. Lo siento."
"No. Está bien. Quizás debí ser más directo con mis intenciones." Rio. "Pero creo que fue mejor así, pues tuve tiempo para conocerte mejor y asegurarme que quiero estar contigo."
"... Pienso lo mismo." Yuuri lo miró de nuevo y sonrió. "Me gusta estar contigo." Continuó mientras jugaba gentilmente con su cabello plateado. "Eres muy alegre, y siempre sabes qué decir o qué hacer. Cuando estoy contigo me siento... feliz."
"Yuuri, eso es muy dulce." Dijo, sintiendo su corazón derretirse ante las palabras dichas con timidez y nerviosismo. Una de las razones por las que se enamoró de Yuuri fue por esos momentos de terrible honestidad que tenía, donde el pobre terminaba tartamudeando y apenado por lo que acababa de decir, justo como en esos momentos. Yuuri, avergonzado, escondió su rostro en el hombro de Viktor. "También me siento más feliz cuando estoy contigo, Yuuri. Eres adorable y atento. Y siempre me has tratado como a un igual y no como un omega tonto."
"¿Uh?" Yuuri alzó la cabeza y lo miró con extrañeza. "Por supuesto. Tú eres una de las personas más inteligentes que conozco, ¿por qué te trataría como a un tonto?"
"Allá afuera hay un sin fin de personas que piensan que soy un tonto por no casarme y tener hijos aún, piensan que debería aprovechar mi belleza y juventud para casarme con un alfa rico y tener hijos preciosos. Incluso los otros modelos me han regañado por rechazar patrocinios a cambio de sexo." Dijo tratando de sonar neutral. No desconfiaba de Yuuri, de hecho ya le había contado otras veces cómo su trabajo no era todo de color de rosa. Pero a veces Viktor sentía que todos lo demás tenían razón y que él en verdad era un tonto por no aprovechar la situación para ganar dinero fácil.
Pudo sentir a su novio tensarse un momento, pero Yuuri dio un suspiro y negó con la cabeza.
"Es tu vida, no la de ellos. No tienen por qué meterse en tus asuntos ni decidir nada por ti." Dijo con aquella mirada desafiante suya, la que usaba cuando afirmaba algo de manera contundente. Viktor especialmente amaba esa mirada. No obstante, ésta se desvió a la mesa. "... Pero tienen razón en una cosa, tú podrías conseguir a cualquier otro Alfa que..." Oh, no. Viktor había esperado meses para poder besar a Yuuri y no permitiría que su falta de confianza los separara.
"No quiero a otro Alfa, ni quiero el dinero de nadie." Dijo con urgencia, aunque asegurándose de sonar más gentil que exasperado. "Te quiero a ti, Yuuri." Tomó su mentón entre sus dedos y lo hizo girar hacia él. "Me siento como yo mismo cuando estoy contigo."
Yuuri lo miró de nuevo por unos segundos, con sus ojos recorriendo su cara como si tratara de encontrar alguna mentira en sus facciones, pero segundos después mostró una sonrisa genuina y más brillantes que las anteriores.
"Te creo."
Yuuri fue el que inició el beso esta vez, uno casto y suave que le hizo sentir a Viktor un agradable hormigueo recorriendo su boca. Al terminar dejaron de abrazarse, pero Viktor mantuvo un brazo alrededor de su cintura para recostar su cabeza en su hombro y tratar de respirar su aroma.
Makkachin, al parecer ya no sabiendo qué más hacer, se recostó sobre las piernas de ambos, como si fuera un gato, y bostezó antes de quedarse dormido.
"Yuuri. No pude evitar notar que todos en tu familia dejan al descubierto su aroma. ¿Por qué tú no?" Al sentir al moreno tensarse de nuevo supo que había hecho una pregunta incómoda. "Uh. No tienes que contestar si no quieres." Se apresuró en decir con una risita nerviosa.
"No. Está bien. Iba a decírtelo de todos modos..." El moreno dio un suspiro largo y se tomó algunos segundos para pensar antes de hablar "Ayer..., ¿no notaste algo raro en mi aroma?"
"¿Algo raro?" Repitió pensativo. Por mucho tiempo tuvo curiosidad de oler el aroma de Yuuri, y se sorprendió al darse cuenta que éste era un Alfa por lo que no prestó especial atención a detalles. Pero recordaba que su aroma era fuerte y dulce, como el café con leche con poca azúcar y mezclando con algo... Amargo.
Oh. Yuuri olía a medicina.
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