Atención: Este capítulo contiene smut ligero. Favor de ser mayor de 16 años antes de leer :D
Después de cambiarse de ropa en el baño, Yuuri por fin entró a la habitación de su novio. El dormitorio de Viktor era más grande que el suyo, con un escritorio para su laptop, una ventana con cortinas rosas, un ropero de madera; una cama tipo queen y una camita con cobijas para Makkachin en el piso.
Yuuri miró a su alrededor con curiosidad por varios segundos hasta que sus ojos se posaron en Viktor, quien peinaba su largo cabello en una trenza para que no se enredara al dormir, esperándolo sentado sobre la cama. Viktor se volvió hacia él y sonrió, provocando que el moreno se ruborizara y temblara un poco ante la nueva sensación de intimidad.
Era la primera vez veía a Viktor vistiendo ropa tan… normal, sin que fuera una camiseta de marca o algún vestuario de pasarela; sólo una simple camisa y un pantalón de pijama.
Dios. Viktor se veía increíble aún vistiendo estampados de perritos.
"¿Estás bien con esto, Yuuri?" Inquirió el peliplateado cuando ambos ya estaban tapados por las cobijas. Makkachin saltó sobre la cama y cayó entre ellos, acomodándose después a los pies de la cama.
"Sí…" Yuuri dejó caer su cabeza sobre la almohada y se giró hacia Viktor. "Se siente un poco extraño no dormir en mi cama. Pero me alegro de estar contigo." Dijo con entera sinceridad. Se sentía un poco más valiente con la luz apagada.
Entonces escuchó la risita de Viktor en la oscuridad mientras éste apoyaba su cabeza sobre su hombro derecho y lo rodeaba con sus largos brazos, envolviéndolo en su calor. Yuuri en respuesta paseó sus dedos entre las hebras plateadas con delicadeza. No era la primera vez que se abrazaban en esa posición, pero sí era la primera vez que se quedaban dormidos así.
-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-
Los días pasaron y Viktor se sentía cada vez más en el paraíso. Nunca antes había pasado tanto tiempo con Yuuri sin que sus trabajos o la universidad se interpusiera entre ellos.
Era fantástico despertar y ser el rostro de su adorable novio lo primero que veía en el día, y oler su dulce aroma antes de que usara su desodorante anti-olor para esconderlo, como también era fantástico poder llegar a casa y ser recibido con entusiasmo por su adorable perro y una comida caliente esperando por él en la mesa. Yuuri sin duda alguna había heredado las habilidades culinarias de sus padres.
Viktor mismo no era muy bueno cocinando, pero sus compañeros de cuarto y él se rotaban las responsabilidades, por lo que ya tenía un par de años de experiencia, así que se ofrecía para hacer platillos sencillos para el desayuno o la cena. Yuuri se lo agradecía con elogios y besos castos.
Pero una semana después todo comenzó un poco diferente.
Viktor abrió sus ojos azules con pesadez tras escuchar la alarma de su smartphone, siendo el primero en despertar como de costumbre. Makkachin no estaba en la cama cama ellos, pero eso no era algo inusual, al poodle le gustaba pasear por el apartamento, por eso le dejaba la puerta abierta por las noches. Pero al mirar a su novio sí se percató de algo inusual…
Había un bulto a mitad de las sábanas, justo en el área donde debería estar el miembro de Yu-…
Oh.
Yuuri tenía una erección involuntaria.
Viktor se hubiera reído de aquello, como si se tratara de una anécdota más, pues a él mismo le había sucedido muchas veces antes, pero nunca delante de alguien más... Así que se quedó en silencio, contemplando qué debía hacer para evitarle a Yuuri un momento embarazoso.
Unos segundos más tarde el reloj interno de Yuuri decidió despertarlo por Viktor y el moreno comenzó a agitar sus pestañas con pereza.
"Buenos días…" Murmuró con una sonrisa al advertir que Viktor ya estaba despierto. Y tras bostezar notó que éste lo miraba fijamente con expectativa, apoyando un codo sobre la cama. "Uh. ¿Sucede algo?"
Viktor parpadeó un par de veces seguidas, un poco sobresaltado, y en vez de contestar, llevó sus ojos al 'asunto', y ese fue el momento en que Yuuri estuvo lo suficientemente lúcido como para percibir 'el problema' entre sus piernas.
Yuuri quedó paralizado al instante, sin saber qué hacer. Su rostro denotaba terror y vergüenza. Y no fue hasta que Viktor hizo una sugerencia que se volvió a mirarlo con sorpresa.
"Puedo ayudarte con eso, si quieres." Susurró Viktor, cruzando miradas, y mordiéndose el labio inferior, más entusiasmado de lo que esperaba jamás estar con una proposición así. Viktor no quería admitirlo en voz alta para no incomodar a su novio, pero hacía días que buscaba una oportunidad como esta para iniciar algo como 'eso' con Yuuri. Pero se detendría si el alfa se negaba.
Yuuri continuó sin decir nada, alternando su mirada alerta entre Viktor y su parte baja, pero el aroma de clara excitación que el omega expedía le dio a entender que la sugerencia iba muy en serio.
"¿Es-estás seguro?" Inquirió con voz quebrada, casi chillona, todavía oscilando entre la vergüenza y la incredulidad, como también todavía mortificado. Viktor se acercó y besó gentilmente su mejilla, sin perder la oportunidad de suspirar la respuesta sobre su oreja.
"Estoy seguro, Yuuri." Respondió pegando su nariz a su cuello, aspirando su aroma, y metió una mano bajo las sábanas, sintiendo como su novio tiritaba con anticipación mientras recorría lentamente su cuerpo hasta llegar a su objetivo. "Nunca he hecho algo como esto. Bueno, sólo a mí mismo." Corrigió con una risita seductora. "Dime si quieres que me detenga."
"De acuerdo…" Contestó Yuuri, apenado, pero sintiéndose menos ansioso y más dispuesto. El aroma de Viktor comenzaba a apaciguar sus nervios. Aunque no pudo evitar sobresaltarse al sentir los dedos tocar debajo de su pantalón.
La mano de Viktor era grande, cubriendo la totalidad de su miembro, y subía y bajaba con un vaivén lento y acompasado mientras continuaba respirando junto a su boca, robándole besos a su alfa; utilizando el líquido preseminal que emanaba como lubricante. Aquello era suficiente para que Yuuri tiritara y sintiera agradables cosquilleos recorrieran sus extremidades y que su garganta emitiera sutiles jadeos.
Viktor estaba tan concentrado y deleitado de poder provocar tal placer a su novio que no se percató del momento exacto en que el moreno se giró hacia él y también llevó una mano a su entrepierna. El omega no pudo evitar soltar un gemido, sorprendido porque Yuuri se atreviera a reciprocar el acto. Su ropa interior hacía rato que se sentía apretada.
"¿Es-está bien si…?"
"Sí." Respondió enseguida, no dándole oportunidad a Yuuri de dudar. La mano temblorosa pero firme sobre su miembro se sentía mucho mejor de lo que alguna vez se había hecho a sí mismo. "Tú puedes tocarme todo lo que quieras, Yuuri...ngh…"
La pareja continuó experimentando, con sus respiraciones agitadas y sus aromas mezclados por la habitación. En algún momento Viktor se acomodó sobre Yuuri, con sus pelvis rozándose, y aprovechó su mano libre para acariciar su cintura y pecho al mismo tiempo que sentía sus caderas y muslos siendo tocados. Yuuri fue el primero en terminar, anunciando su orgasmo con un gemido tenue entre dientes, pero sus piernas se sacudieron de tal manera que Viktor supo que había hecho un buen trabajo.
El omega terminó segundos después, con sus brazos aferrándose a los hombros de su alfa y su boca pegada a su cuello, succionando cerca de sus glándulas sudoríparas, sintiéndose más que satisfecho mientras su cuerpo temblaba. Continuó besando a su Yuuri hasta que ambos se sintieron incómodos con la humedad de sus ropas y el sudor que les cubría la piel.
"Viktor… eso fue…"
"Asombroso." Completó el peliplateado, y por la mirada risueña y la sonrisa brillante que el moreno proyectaba en su rostro todavía adormilado, supo que éste pensaba lo mismo.
Aunque Yuuri se despertó al completo al reparar que Makkachin los observaba desde la puerta, con su cabeza ladeada con curiosidad. Viktor rio mientras el moreno se cubría la cara con una almohada.
-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-
Viktor estaba hambriento. Debido a que esa mañana Yuuri y él tuvieron la genial idea de masturbarse mutuamente no tuvo tiempo de preparar un desayuno decente para ambos. Aunque debía admitir que no se arrepentía para nada de aquello.
Sólo pudo comer un poco de cereal mientras que Yuuri se daba una ducha rápida, y dejó preparado otro bowl con cereal para el moreno antes de ducharse él también. Cuando salió de bañarse Yuuri ya se había ido a trabajar, pero el alfa recordó alimentar y cambiarle el agua a Makkachin.
"¿Se podría saber por qué estás tan risueño hoy?" Inquirió Mila Babicheva, una de sus compañeras modelos, quien también era representada por Yakov. Ella también era rusa y sabía muy poco japonés, así que solía hablar con ella en su idioma materno o en inglés.
"Lo siento." Viktor sonrió mientras miraba la hora en su smartphone, rezando porque ya fuera hora de almorzar. "Eso es algo entre mi novio y yo."
"Oh. Entonces los rumores los ciertos, en verdad tienes novio." Dijo la pelirroja con sorpresa, sentándose a la silla contigua a la de Viktor mientras ambos esperaban a su turno para ser maquillados. "¿Es tu novio aquel omega que abrazabas durante la pasarela pasada?"
"¿Omega?" Repitió Viktor, confundido, dejando de mirar su móvil para mirarla a ella. Y le tomó varios segundos recordar que Yuuri solía ser confundido con un omega o un beta debido a su falta de olor. "Sí, ese es mi novio. Pero mi Yuuri no es un omega, es un alfa." Dijo un poco a la defensiva, no sabiendo qué podría contestar la pelirroja. Mila era una chica agradable, pero tendía a ser bastante imprudente.
"¿En verdad es un alfa?" Los ojos azules de la chica se abrieron de par en par, notablemente incrédula. "¡Pero es tan pequeño, y olía a ti!"
"No. Yuuri no es pequeño." El omega rio. Pudo ver que no había malicia en la observación de la muchacha. "Él es alto, es sólo que yo soy un poco más alto que él. Y él deja que ponga mi olor sobre él porque le gusta mi aroma." Dijo, no siendo del todo mentira, pues no pensaba decirle sobre su ansiedad, eso era privado.
"Ah, ya veo. ¡Qué lindo!" Exclamó con ambas manos sobre el pecho, enternecida. "Yo también quiero un alfa que me deje poner mi olor en él. Con razón siempre estás tan feliz."
"...Sí." Viktor suspiró de pronto con una sonrisa, posando una mejilla sobre su mejilla mientras recordaba lo que había sucedido esa mañana. "Mi Yuuri me hace muy feliz."
"Espero que no estén hablando de mí." Dijo Yuri Plisetsky con su habitual brusquedad, en ruso, puesto que también era ruso y no tenía ni idea de japonés; quien formaba parte de una nueva campaña de ropa que usaba a adolescentes de otros países porque, al parecer, los japoneses adoraban a los extranjeros. Yuri tenía 17 años y hacía poco que se había presentado como alfa.
"Cierto. Tú también te llamas Yuri, como el novio de Viktor, ¿verdad?" Dijo Mila con una risita, y el alfa rubio hizo una mueca de asco.
"Ugh. Viktor, hazme un favor y refiérete al perdedor de tu novio con otro nombre. No quiero que la gente piense que eres mi omega. No me gustan los ancianos como tú, no tengo tan mal gusto." El peliplateado, lejos de molestarse, no pudo hacer otra cosa que reírse. No se iba a dejar molestar por un niño.
"Descuida, Yuri. Yo tampoco quiero que haya un malentendido y la gente crea que soy un asaltacunas. Mi Yuuri es una persona madura, no como tú." Le guiñó un ojo y la pelirroja rio. Yuri rodó los ojos y siguió caminando.
-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-
"Yuuri, debo decir que te ves muy feliz hoy. Demasiado." Comentó Mari miŕandolo de arriba a abajo, con una ceja alzada. A esa hora de la tarde había poca clientela en el pequeño restaurante del onsen, así que los hermanos tenían tiempo para descansar y charlar un rato. "¿Acaso tú y Viktor hicieron 'algo'? ¿Estaré pronto llena de sobrinitos?" Rio cuando el rostro de su hermano se puso rojo al instante.
"Sin comentarios." Fue todo lo que Yuuri dijo mientras miraba a los clientes, rezando porque alguno necesitara sus servicios para evitar la conversación, y con una mano protegía disimuladamente la marca púrpura que su novio le había dejado en la nuca. Esperaba que Mari no preguntara por qué usaba una camisa de cuello alto en pleno verano.
"De acuerdo, no me meteré en tu vida sexua, hermanito. No me interesa." Yuuri se giró a verla con el ceño fruncido y sus mejillas ruborizadas, rogándole con la mirada que lo dejara en paz. "Pero, en serio, me alegra ver que Viktor es bueno para ti. No te había visto tan relajado desde que tenías cinco años." Mari le dio un palmada en el hombro y le sonrió antes de ir a atender otro cliente.
Yuuri parpadeó. Mari tenía razón.
Era cierto que su relación con Viktor le causaba un poco de ansiedad, pero no del tipo que lo afectara de mala manera o le hiciera sentir agobiado. Era más bien… emocionante. Estar con Viktor era una experiencia nueva cada día.
Y aunque también era cierto que le preocupaba constantemente hacer algo mal que pudiera arruinar su relación con él… de alguna manera Viktor lograba convencerlo de que siempre estaría allí para apoyarlo, que si algo salía mal encontrarían juntos la manera de solucionarlo.
Viktor lo hacía sentir más tranquilo y seguro, le hacía odiar menos su aroma. Lo hacía feliz. Y esperaba que Viktor sintiera lo mismo por él.
Yuuri entonces sacó su smartphone y miró la hora para saber si ya era tiempo de tomar su medicina, y encontró un mensaje de su novio (siempre dejaba su móvil silencio al trabajar), el cual le recordaba la hora exacta en que debía tomar su medicina para que no se le olvidara, Yuuri se le agradeció agregando el emoji de corazón.
Sugerencias, quejas, comentarios, amenazas; dejen reviews~
