Les recuerdo que pueden ver mis dibujos, doujins y comics viktuuri que subo a mi facebook y otras redes (Sólo pongan "rhapeseuhansface" en el buscador de feis y les saldrá). La razón por la que tardo tanto en actualizar mis fics es porque siempre estoy dibujando, y allí podrán además encontrar de mejor calidad la portada de este fic y los otros~
El viktuuri quiere festejar su sexto mes de aniversario de la mejor manera posible~
Yuuri revisó de nuevo la lista de ingredientes que tenía apuntada en su smartphone para asegurarse de no olvidar nada. Varios de los ingredientes que necesitaba para los platillos rusos no existían en Japón, o por lo menos no podía encontrarlos en ninguna tienda de Hasetsu, así que tuvo que ingeniarselas para sustituir los ingredientes faltantes por otros.
Tras asegurarse de que tenía todo, carne, verduras y especias en su canasta de compras, decidió que ya era hora de ir a pagar. No obstante, su nariz sintió un picor desagradable y se detuvo.
Olía a fresas con crema.
Yuuri había aprendido a odiar las fresas con crema.
Con temor, lentamente se giró y allí estaba la persona de la cual provenía ese olor tan desagradable.
Kioko.
La linda chica que alguna vez había amado en preparatoria ahora era una mujer de rostro huraño. Seguía siendo hermosa, claro, pero las ojeras bajo de sus ojos color miel y el maquillaje exagerado en sus pómulos distorsionaba sus facciones alguna vez dulces. Y su angelical sonrisa que antes creía que era de amabilidad ahora destacaba por su malicia.
"¡Yuuri!" La mujer se acercó y el hombre alfa instintivamente retrocedió, mas su cadera golpeó contra una caja de frutas y no pudo seguir avanzando.
Kioko actuaba como si fueran viejos amigos y eso le resultó desconcertante.
"Oh. Hola." Fue todo lo que dijo, desconfiando de aquella sonrisa. No obstante, si había algo que Yuuri había aprendido trabajando en el onsen es que siempre debía ser formal y cordial con cualquier persona.
"¡Hace tiempo que no te veía, Yuuri! No puedo creer que ahora seas más alto que yo." La mujer omega rio y el moreno se acomodó los lentes con su mano entera para tapar su rostro, así ella no notaría su gesto de disgusto. Kioko siempre hacía bromas respecto a su altura.
"Uh, sí. No nos veíamos desde... la graduación, creo…"
"Sí. Es una pena que nunca seguimos en contacto." Dijo batiendo sus pestañas y agitó su cabello negro con una mano, como si no hubiera sido ella la que le dijo que no quería volver a verlo nunca. Yuuri de inmediato pudo ver la marca en su cuello y su anillo de matrimonio, así que no entendía porque de pronto Kioko actuaba como si estuviera coqueteando… "¿Sabes? Justamente ayer me preguntaba qué había sido de ti."
"¿En serio?" Inquirió incrédulo. No lo creía en absoluto. El olor de la omega comenzaba a marearlo y a molestar a su estómago.
"Sí…" Se acercó más y su olor se intensificó. "Tal vez… deberíamos intercambiar números. ¿Tienes redes sociales? Sería genial si algún día saliéramos juntos y…"
"Lo siento." La interrumpió intencionalmente. "Ya tengo que irme, me esperan en casa." Mintió. "Si me disculpas..." Yuuri comenzó a caminar, pasándole de lado a la morena, pero la mano de Kioko sobre su brazo lo detuvo.
"Yuuri, espera. Sólo tengo una pregunta…"
"¿Qué?" Preguntó más brusco de lo que esperaba, sacudiendo su brazo para alejar sus uñas pintadas. Kioko solía pellizcarlo y no iba a permitírselo de nuevo.
La sonrisa de la omega creció de oreja a oreja.
"¿Cuánto le pagaste a ese omega?"
"...¿Qué?" Ahora confundido.
"Vitya, ese... modelo. Es obvio que debiste pagarle para que saliera contigo." Rio como si hubiese dicho algo gracioso. Yuuri apretó los puños. "Es más, apostaría lo que quieras a que lo mandaste a pedir desde rusia como novio de catálogo."
"Eso no es cierto." Dijo sin pensarlo, y supo que había sido un error de su parte replicar en lugar de haberse marchado cuando la chica bufó con sorna.
"Vamos, Yuuri. Es ruso, es modelo, y es muy atractivo. Él nunca se fijaría en alguien tan plano como tú. Es obvio que lo motiva el dinero. Aunque…" La omega se llevó un dedo a la barbilla, fingiendo pensar. "Ah. Tú no tienes dinero... Entonces, eso quiere decir que te necesita para casarse contigo y conseguirse un visado de matrimonio, ¿no?. Sí, eso debe ser. Sólo alguien tan inocente como tú se dejaría engañar así de fácil." Ladeó la cabeza con decepción y se acercó de nuevo al alfa. Yuuri retrocedió de nuevo, comenzando a temblar. "Yuuri. No seas ingenuo. Él no te quiere, sólo te está usando." Fingió una mirada triste. Pero Yuuri sabía que eso era mentira, sabía que Viktor estaba con él porque se querían. Aunque su corazón dolió de todos modos al escuchar a Kioko expresar con palabras sus propios miedos, como si los confirmara. "En cuanto Vitya huela tu aroma te dejará. Ningún omega soportaría tener a un alfa con ese olor. Pero yo… si me das otra oportunidad…" Siguió pestañeando con coquetería y Yuuri abrió mucho los ojos.
Se quedó en silencio un momento, paralizado y sin saber qué decir.
Por un lado quería reírse porque Kioko pensara que había escondido su aroma de Viktor, y por otro lado, él simplemente no quería tener que lidiar con ella de nuevo. Sin embargo, el sonido de su teléfono le avisó que tenía un mensaje de texto de su omega y eso de alguna manera apaciguó los engranajes de pánico en su cerebro.
Entonces pestañeó, dio un suspiro y se recordó a sí mismo que ya no tenía quince años y que no tenía porqué soportar a Kioko ni darle explicaciones sobre nada.
Un año atrás ese reencuentro lo habría afectado de manera muy negativa sin duda alguna, pero ahora, Yuuri se sentía más seguro de sí mismo. Y gracias a Viktor sabía que lo único que necesitaba en una relación era compresión, respeto, amor y sobre todo, estabilidad; cosas que aparentemente Kioko no conocía porque, según le había dicho Yuuko, ésta estaba pasado por un divorcio, pues su alfa le había sido infiel con otras omegas y algunas betas.
Así que supo que tenía sentido discutir con ella.
"No. No soporto tu olor." Dijo al fin, mirando duramente a la omega, quien parecía sorprendida por el rechazo, y el alfa siguió caminando sin mirar atrás. Algo que había aprendido de Viktor era a no dejarse pisotear por otros.
Ya no le importaba si la omega lo insultaba a él como lo hizo años atrás, cuando era joven e ingenuo y no tenía el autoestima suficiente para diferenciar un comentario hiriente disfrazado de cumplido a un cumplido real; pero no se quedaría allí a escuchar cómo Kioko intentaba desacreditar a Viktor mientras ésta proyectaba sobre él su propia inmundicia.
Después de eso Yuuri no recordaba en qué momento había pagado en la caja o cómo había llegado a casa.
Pero sí recordaba su respiración agitada y sus manos temblorosas mientras cortaba las verduras.
Sus padres no estaban en casa y Mari estaba en la recepción atendiendo a los clientes del onsen, así que nadie escuchó sus sollozos cuando ya no pudo retenerlos.
Ver de nuevo a Kioko disparó algunos malos recuerdos, del tipo de recuerdos que no había superado porque los había olvidado por completo hasta ese momento. Y eso provocó que a su mente agotada regresaran todas las ideas negativas que había acomulado durante toda la semana mientras su cuerpo se sacudía.
Sabía que no era justo para Viktor dudar de él sólo porque su cerebro decidió recordarle el porqué había desistido de tener pareja por tantos años, y el miedo y la vergüenza fueron suficientes para que sus rodillas se doblaran y terminara sentado en el piso de la cocina mientras tomaba bocanadas de aire de forma desesperada.
Se sintió un poco mejor después de desahogarse y de revisar los mensajes de texto que le llegaban de su novio, quien le recordaban que ya era hora de tomar sus medicamentos y que esperaba verlo pronto. Yuuri sonrió y se lo agradeció con muchos emojis de corazón.
Fue entonces que se levantó del piso, se secó las lágrimas, tomó sus medicamentos y siguió cocinando. No quería que su aniversario se arruinara por culpa de ella.
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Cuando Yuuri terminó de contar lo sucedido se giró a ver a su novio, dándose cuenta que hacía rato que éste no hacía ningún ruido.
Viktor tenía puesta su vista en algún punto sobre la mesa, y sus manos descansaban sobre sus muslos mientras temblaban ligeramente.
Y de sus ojos azules comenzaron a rodar lágrimas.
"¿Viktor...?" Lo miró con sorpresa, y enseguida tomó gentilmente uno de sus hombros. Era la primera vez que veía al omega llorar y no estaba seguro de qué hacer.
"Sabía que ella te había lastimado, pero…" Se volvió a verlo con el ceño fruncido. "pero no sabía que también te lastimaba de otras formas."
"Oh, uh… Eso creo. Yo… realmente no recuerdo mucho. Pe-pero sé que ella solía pellizcar mis brazos cuando se molestaba, y una vez me abofeteó… Creí que ella sólo se desquitaba conmigo por lo que su 'novio abusivo' le hacía a ella. Pero su novio nunca fue abusivo con ella..." Dijo en voz baja. En verdad los recuerdos estaban algo borrosos, pero Yuuri estaba casi seguro de que eran ciertos. Recordaba sus uñas clavadas en su piel y cómo debía usar camisas de mangas largas para que sus padres no vieran los cortes. No obstante, lo que más le dolía era ver a su novio llorar. "Vik-Viktor, ¿estás bien?"
"No. ¡No estoy bien! ¡Estoy molesto!" Alzó la voz sin ser un grito. Yuuri se sobresaltó. "¡Ella te lastimó, y ahora trata de lastimarte de nuevo! No me importa lo que ella diga sobre mí, pero no le permitiré que te siga haciendo daño."
"Viktor, yo estoy bien." Sonrió, y un el peliplateado debió ver su seguridad porque se tranquilizó un poco. "Es verdad que me agité al verla, y también es verdad que me alteré al recordar las cosas que me hizo, pero Kioko ya no me importa. No la dejaré tener poder sobre mí de nuevo. Es sólo que.." Agachó la cabeza y suspiró. "... Ella dijo que me dejarías por culpa de mi olor, y eso me habría hecho llorar sin importar quien lo dijera."
"Oh." Viktor parpadeó y necesitó unos segundos para comprender la situación. "Tú… ya te sentías mal desde antes de encontrártela." Dijo, entre afirmación y pregunta, y el alfa asintió. "Yuuri. No nos vimos durante unos días, no estuve al pendiente de ti, tú debiste pensar que yo iba a…" Más lágrimas resbalaron por sus mejillas, y el poodle comenzó a aullar. "Es mi culpa."
"No, no. Viktor, no es tu culpa." Enseguida envolvió al omega entre sus brazos. Se sentía tan raro ser él quien consolara al peliplateado. "No puedes controlar mis pensamientos, ni siquiera yo puedo controlar mis pensamientos. No has hecho nada malo, Viktor. Al contrario, tú me has ayudado mucho." Sintió los brazos del peliplateado alrededor de su cintura y la cabeza de Makkachin aún en sus piernas. "Ya te lo dije, te amo y confío en ti. No quiero que te culpes por lo que mi enfermedad me haga pensar o por lo que Kioko alguna vez me hizo. Sólo quédate a mi lado, es todo lo que necesito de ti."
Tanto el poodle como su dueño lloraban sobre él, y el alfa no estaba seguro de qué hacer, pero acarició la cabeza de Makkachin y la espalda de Viktor hasta que ambos parecieron sentirse mejor.
"... De acuerdo. Te creo. Estaré a tu lado siempre me que quieras allí." Dijo Viktor al fin, y besó los labios de su alfa por un largo tiempo.
No obstante, Yuuri tomó sus mejillas, alejó su cara, y usó su mirada marrón para observar detenidamente sus facciones.
"¿Sucede algo?" Inquirió con curiosidad, confundido por su mirada intensa.
"No, es que… No puedo creer que incluso llorando te veas tan apuesto."
"Wow, Yuuri. No creí que estuvieras de humor para coquetear conmigo." Rio divertido y el moreno se ruborizó. "Pero gracias, me halagas." Se limpió las lágrimas, le dio una palmadita al lomo de su poodle y suspiró, aunque poniéndose serio de nuevo. "Pero, Yuuri, si Kioko vuelve a molestarte…"
"La ignoraré." Dijo con determinación. "No me interesa saber nada más de ella."
"En caso de que ella intente hacer algo más, sabes que tienes mi apoyo." Le recordó el peliplateado, tratando de no presionarlo. Viktor sabía de primera mano que los ex-novios tóxicos no se detenían tan fácilmente, pero tampoco quería asustar a Yuuri. "Ugh, y no puedo creer que se atreviera a coquetearte." Bufó con el ceño fruncido y Yuuri rio un poco.
"Estoy seguro que sólo lo hizo por molestarme."
"Yuuri… ¿Tus padres saben que Kioko te lastimaba?"
"... No lo sé." Cabeceó. "Mari lo sabía. Ella se enteró por otras personas cómo Kioko engañaba a su novio conmigo y que me había dejado..., uh...por mi olor." Suspiró y bajó la mirada. "Tuve que rogarle para que no confrontara a Kioko y se agravara la situación, y también le pedí que no se lo dijera a nuestros padres. Y a ti te pido lo mismo."
"... Entiendo." Viktor no estaba de acuerdo con que sus suegros no lo supieran, no obstante, respetaba su decisión.
"Viktor, espero que esto no haya arruina-"
"Yuuri." Le reprendió gentilmente. "Esto no ha arruinado nada. Hoy es nuestro aniversario, es nuestro día. Cocinaste deliciosos platillos para mí a pesar de que no te sentías bien, y ahora tenemos collares a juego. Esta noche ha sido maravillosa." Sonrió, y el moreno pudo ver la honestidad en su mirada. "Ahora, olvidemos a Kioko y continuemos cenando mientras te cuento como 'el otro Yuri' y Mila derramaron café por accidente en algunos vestidos."
Yuuri asintió y agradeció el cambio de tema.
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Después de la cena y de que Viktor le ayudara a limpiar la cocina, la pareja se dirigió a la habitación del alfa, donde Yuuri comenzó a besar a su novio tan sólo segundos después de cruzar la puerta.
"Oh, me alegro ver que estás de humor para esto." Comentó Viktor con una risita, feliz de saber que su noche acabaría con caricias sobre la cama. "Sólo déjame sacar a Makka de la habitación primero."
Viktor llamó a su perro, quien olfateaba con curiosidad las cosas de Yuuri, y le ordenó con una seña que saliera. Makkachin ladró e hizo caso, entonces cerró la puerta.
Cuando se giró hacia Yuuri, lo vio sentado a la orilla de la cama, y su rostro parecía mortificado, dubitativo.
"¿Qué pasa? ¿Acaso… leí mal el ambiente?" Inquirió preocupado, quizás Yuuri no quería…
"No. Sí quiero hacerlo." Dijo sin un dejo de duda en su voz y Viktor se tranquilizó. "Es sólo que… estaba pensando… que quiero intentarlo ahora." Bajó la mirada, nervioso.
"¿Intentarlo?" Repitió, no estando seguro a qué se refería, y se sentó a su lado.
"Ya sabes… tú dentro de mí." Dijo con su rostro totalmente rojo, incluso el omega se ruborizó al escucharlo. "Pero si no quieres…"
"¡Sí quiero!" Exclamó enseguida. Viktor hacía tiempo que estaba listo para dar ese paso, pero quería que su alfa también lo estuviera. El sexo era algo que nunca tuvo prioridad en su vida, pero tocar a Yuuri se sentía maravilloso, así que le gustaba experimentar todo tipo de cosas con él. Pero…"Oh, no traje lubricante ni condones." Dijo derrotado, pensando que aquella oportunidad se perdería.
"Yo ya pensé en eso." Yuuri abrió un cajón de su mesita de noche y sacó una botella de lubricante y tres cajas de condones de tamaños diferentes. "Yo… uh, no sabía tu talla, así que compré los tamaños que creí que se ajustaban a mis recuerdos... Creí que sería raro preguntártelo directamente." Admitió con suma vergüenza y el omega rio.
"Sí, hubiera sido un poco raro que me preguntaras por el tamaño de mi pene sin un contexto." Tomó una de las cajas y revisó las tallas. "Y… ¿estás seguro que quieres hacerlo ahora? ¿Esto no tiene nada que ver con lo que dijo Kioko, cierto?" Si Yuuri ya tenía todo preparado era obvio que ya lo esperaba, pero Viktor no quería su alfa se esforzara e hiciera algo que no deseaba después de un día tan ajetreado.
"Sí. No tiene nada que ver con ella." Afirmó, menos nervioso. "En realidad, quería hablarlo contigo desde la semana pasada, pero dijiste que necesitabas espacio para estudiar, así que preferí no mencionarlo hasta hoy."
"Oh, ya veo." Sonrió, complacido porque su novio realmente lo quisiera. "En ese caso…" Se echó sobre Yuuri y comenzaron a besarse mientras se quitaban la ropa.
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