Les recuerdo que pueden ver mis dibujos, doujins y comics viktuuri que subo a mi facebook y otras redes (Sólo pongan "rhapeseuhansface" en el buscador de feis y les saldrá). La razón por la que tardo tanto en actualizar mis fics es porque siempre estoy dibujando, y allí podrán además encontrar de mejor calidad la portada de este fic y los otros~
ATENCIóN: Este capítulo contiene smut.
"Muéstrame qué tengo qué hacer." Pidió Viktor en voz baja tras terminar ambos de desvestirse, aunque Yuuri aún conservaba sus gafas.
"Espera, yo... Debo prepararme primero." El moreno tomó la botella de lubricante de la mesita de noche y la abrió para untar cierta cantidad entre sus dedos, los cuales luego llevó a su entrepierna.
Viktor miró con curiosidad cómo Yuuri primero introducía un dedo, quedándose varios segundos dentro antes de moverlo lentamente para estimular la dilatación.
"Ya lo has hecho antes." Comentó con una sonrisa, fascinado de ver a su alfa con las piernas abiertas y mostrando tímidamente cómo se introducía un segundo dedo. Viktor entonces acarició su propio miembro, a la expectativa.
"S-sí... Chris me envió algunos links con...ah, instrucciones pa-para esto." Respondió con su rostro cada vez más rojo, percibiendo la mirada intensa de su novio. "Me...me he estado pre-parado desde hace... unos días, así que debería ser más fácil que..."
"¿Necesitas ayuda?" Se sentó a su lado, sin apartar la mirada de su mano, mas Yuuri negó con la cabeza. "De acuerdo. Toma tu tiempo." Besó su frente, y continuó frotando su propio miembro para mantener la erección.
"Creo... que ya estoy listo." Anunció el alfa unos minutos después, tras ser capaz de meter tres dedos.
Viktor entonces tomó un condón y lo abrió despacio, teniendo cuidado de no dañarlo. Y se alegró de haber buscado en internet información de cómo usarlo, pues sus clases de sexualidad en la escuela se limitaron a enseñarle que un omega debía ser el penetrado y nada más.
"¿Puedes... apagar la luz?" Pidió Yuuri acostándose sobre su espalda y Viktor asintió.
Al regresar a la cama la habitación ya estaba a oscuras, pero gracias a las luces de la ciudad que entraban por la ventana podía ver a su novio aún con rostro apenado y cuerpo tembloroso, como también oler las feromonas de clara excitación que llenaban la habitación.
"¿Estás bien en esta posición?" Inquirió el omega, preocupado. "Leí en algún lado que sería menos complicado si estabas a cuatro..."
"Estoy bien así. Yo... quiero poder verte" Aseguró el moreno, siendo rodeado por un aura de sensualidad y timidez que el omega estaba agradecido de ser el único en poder presenciar. Además, pudo escuchar la determinación en su voz.
Viktor también se sentía nervioso. Temía lastimar a su alfa, pero confiaba en que Yuuri estaba siendo honesto y que estaba bien continuar.
"De acuerdo... Hueles muy bien." Susurró pasando su nariz por su cuello, tras acomodarse entre sus piernas, con su cuerpo cubriendo el de su novio.
"Tú también hueles bien." Respondió Yuuri de la misma manera, con una sonrisa que parecía de alivio. Y vio con interés como Viktor usaba el lubricante para embadurnar el condón con un poco del líquido.
"Dime si necesitas que me detenga." Viktor colocó la punta de su miembro en la entrada de Yuuri y comenzó a empujar, despacio.
La respiración y el corazón del alfa comenzaron a agitarse al sentir la presión ajena en su interior, no obstante, aferró sus manos a los brazos de su omega para evitar tratar de empujarlo con ellos.
La sensación era extraña mas no dolorosa, y el calor de la piel desnuda de Viktor contra su piel, sumando el olor a sudor y las feromonas, contribuyeron a que el cuerpo de Yuuri se relajara de poco a poco.
"Creo que ya está adentro..." Comentó Viktor en voz baja, Yuuri sólo asintió. "Comenzaré a moverme despacio."
El peliplateado comenzó a mover sus caderas en un vaivén lento, entrando y saliendo del alfa sin muchos problemas, con su cabello cayendo como cascada sobre el rostro de su novio. El lubricante y la preparación previa ayudaron bastante.
"Ah. Viktor, espera." Pidió Yuuri de repente, colocando una mano sobre el vientre del omega para detenerlo por completo.
"¿Duele?" Cuestionó preocupado, y usó sus manos para sostener los tobillos del moreno en un intento de aliviar la carga de sus piernas.
"N-no. Bueno, un poco, pe-pero... necesito unos segundos." Yuuri dio un suspiro hondo para regularizar su respiración, lo suficiente para calmar la sensación de fricción dentro de él. Aunque su brazo aún oponía resistencia.
Viktor lo observó paciente. Su instinto y su miembro palpitante le pedían continuar el acto, pero su cerebro y su corazón le recordaba que su alfa confiaba en él, que confiaba en que no le daría daño a causa de un momento de debilidad. Los alfas, a diferencia de los omegas, no tenían la facilidad biológica de ser penetrados sin dolor. Así que se mantuvo estático hasta que Yuuri quitó la mano.
El peliplateado entonces continuó, y se agachó sobre su novio para alcanzar sus labios. Yuuri correspondió el beso con efusividad, por lo que Viktor sabía que todo iba bien.
El alfa entonces posó sus manos sobre la espalda de Viktor y prensó las piernas alrededor de sus caderas, a la vez que besaba el cuello del omega para hacerle saber que lo estaba disfrutando, y un leve gemido de placer escapó de su garganta cuando su interior comenzó a acostumbrarse a la presión.
Pronto los oídos de Viktor se llenaron de jadeos y suspiros provenientes de su novio, sumando los propios.
Se sentía bien. Se sentía maravilloso estar dentro dentro de Yuuri mientras tenía las piernas del alfa rodeando sus caderas para marcar el ritmo de su pelvis, el cual iba en aumento con cada embestida.
Tras algunos minutos Viktor se sintió al borde, y supo que también Yuuri lo estaba cuando éste se llevó una mano a su propio miembro para estimularlo.
"Yuuri, creo que..." Ni siquiera logró completar la oración cuando Yuuri tuvo un orgasmo tan fuerte que el peliplateado pudo sentir al alfa sacudirse, dejándolo sin hablar por la nueva sensación.
Viktor eyaculó momento después con un quejido sonoro, cayendo rendido sobre su novio después de salir de él. Ambos respiraron agitados en busca de aire, con el sudor y sus aromas mezclándose. Y podía distinguir la sensación pegajosa del líquido blanco que el alfa había derramado sobre ambos.
"Vi-Viktor... eso fue..." El moreno no pudo encontrar las palabras exactas para expresarse, pero el peliplateado entendió a lo que se refería al ver su sonrisa relajada y complacida.
"Sí, lo mismo pienso. Te amo." Besó a Yuuri una vez más vez antes de quitarse el condón e ir a tirarlo al bote de basura, mientras el moreno se limpiaba a sí mismo con una toalla de papel y después dejaba sus anteojos en la mesita de noche.
Viktor regresó a la cama y se acurrucó junto a Yuuri hasta que ambos se quedaron dormidos.
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Los párpados de Viktor se abrieron lentamente al sentir los rayos de sol tocando su tez. Y ya completamente despierto, giró su cabeza para ver a Yuuri plácidamente dormido a su lado.
El peliplateado sonrió, recordando la noche anterior, y besó la frente de su novio antes de poner su olor en él con sus muñecas. Entonces se sentó a la orilla de la cama y estiró los brazos. Le dolían los músculos, aunque de buena manera, sobre todo las caderas. Supuso que era obvio sentirse así después de lo sucedido anoche.
Se levantó, se puso un yukata, y buscó algo de ropa limpia en su maleta. Necesitaba darse una ducha. Y tras abrir la puerta se le rompió un poco el corazón al ver a Makkachin esperándolo del otro lado, quien movió la cola y se alzó del piso al verlo. Seguro que el pobrecito estuvo esperando toda la noche a que lo dejaran entrar, pues el poodle enseguida entró a la habitación y saltó a la cama para acostarse sobre la espalda del alfa.
"Bien. Hazle compañía a Yuuri mientras yo me doy un baño, Makka." Dijo en voz baja, y el poodle cerró los ojos.
Cuando Viktor entró a la ducha y sintió el agua caliente caer, no pudo evitar recordar los altibajos del día anterior. No culpaba a Yuuri por abrumarse y desahogarse con lágrimas. Él sabía que su alfa era un alma sensible y adoraba cuidar de él.
Pero sí culpaba a Kioko por ello.
Ella lastimó a Yuuri años atrás. Viktor al principio no había guardado ningún resentimiento hacia la muchacha, pues los adolescentes podían llegar a ser muy crueles y cometer errores atroces, él mismo tampoco había sido un santo en esos años de su vida. Pero que Kioko intentara manipular a Yuuri de nuevo ya por pura maldad. Así que esta vez era personal.
No obstante, el omega sabía que una venganza no tendría sentido, pues él ya era una figura pública en Hasetsu gracias a su trabajo como modelo y no quería arruinar su carrera por algún escándalo innecesario. Tampoco buscaba humillar públicamente a la muchacha, eso lo convertiría a él en aún peor persona que ella y además mancharía su imagen de 'chico bueno' en las redes sociales. Lo mejor era ignorarla.
Aún así...
Después de la ducha y de secarse lo mejor que pudo su cabello largo, Viktor se dirigió a la cocina para preparar el desayuno, pero se sorprendió al ver que Mari ya había ganado la estufa.
"Oh. Buenos días." Dijo la mujer alfa tras bostezar, al mismo tiempo que vigilaba los sartenes sobre el fuego. "¿Dónde está Yuuri?"
"Buenos días." Sonrió. "Yuuri sigue dormido. Yo... esperaba sorprenderlo con el desayuno." Admitió un poco ruborizado. Mari rio.
"Puedo hacer el desayuno para ustedes, si quieres." Se ofreció sin problemas y Viktor asintió, agradecido. "Sólo pon la mesa y yo me encargo del resto."
Mientras Mari buscaba más ingredientes en el refrigerador para preparar tres platillos, Viktor puso tres juegos de platos, vasos y cubiertos sobre la mesa, además de poner croquetas (que Toshiya y Hiroko habían comprado para Makkachin) en un cuenco en el piso.
Y antes de regresar a la habitación para despertar a su novio y a su perro, el omega se giró hacia la mujer alfa con una sonrisa de fingida inocencia.
"Mari, mi cuñada favorita, ¿puedo hacerte una pregunta sin que se lo comentes después a Yuuri?"
La muchacha al principio lo miró con recelo, hasta que se encogió de hombros. Se recordó a sí misma que podía confiar en Viktor, pues el omega se había ganado su respeto por cuidar tan bien de su hermano menor.
"¿Qué quieres?"
"¿Qué puedes decirme acerca de una tal... Kioko?"
"Ah." La castaña detuvo lo que estaba haciendo y frunció el ceño. "¿Yuuri te habló de ella?" Viktor asintió. "¿Qué tanto te dijo?"
"Que lo sedujo haciéndole creer que estaba en una relación abusiva y que necesitaba de su protección, que lo maltrató y después lo dejó debido a su aroma." Mari dio un suspiro y afirmó con la cabeza. "Y también me dijo que te dijo que no la enfrentaras." Sonrió alzando una ceja, pues conociendo a Mari, era obvio que la mujer alfa no se quedaría callada.
"Y hasta donde él sabe, nunca hablé con Kioko." Dijo y continuó cocinando. "Yo sólo... le advertí de manera 'amable' que no se acerca a mi hermano de nuevo."
"Pues creo que ella ya se olvidó esa charla amistosa." Viktor se apoyó contra el fregadero para mirar de frente a su cuñada. "Ayer se acercó a hablar con Yuuri."
"¡¿Qué?!" Exclamó atónita. "¿Qué le dijo? ¿Yuuri está bien?" Viktor le resumió a Mari lo que Yuuri le había contado, también agregando cómo el moreno había se veía mejor de lo que Mario creyó que estaría. "Entonces... Yuuri está bien." Dijo más tranquila.
"Sí. Yuuri está bien. Pero yo no." Dijo el omega con seriedad. "Por eso necesito que me digas..."
"¿Viktor?" Un adormilado Yuuri entró a la cocina, seguido por un animado Makkachin. Viktor enseguida caminó hasta él para abrazarlo y besarlo en la mejilla. "No estabas cuando desperté...Oh, buenos días, Mari."
"Lo siento, solnyshko. Estabas tan profundamente dormido que no quise molestarte hasta que la comida estuviera lista." Recibió un beso también en la mejilla de Yuuri y sonrió. "Ve a ducharte, te esperamos para desayunar."
"De acuerdo..."
"Veo que tuvieron un buen aniversario, eh, hermanito." Mari comentó con sorna, notando la manera en que Yuuri restringía el movimiento de sus piernas y tenía la espalda un poco encorvada.
El alfa se ruborizó y huyó lo más deprisa que pudo de la cocina. Aún estaba demasiado adormilado como para lidiar con las burlas traviesas de su hermana.
"¿Qué necesitas saber sobre Kioko?" Inquirió Mari cuando estaban solos de nuevo.
"Oh, no mucho, sólo dime dónde podría encontrarla... y quizás una foto para poder reconocerla. Descuida, no pienso hablar con ella." Guiñó un ojo y Mari sonrió de manera cómplice.
"De acuerdo. Puedo hacer eso. Y descuida también, no le diré nada a mi hermanito."
Más tarde, cuando la pareja había vuelto a la habitación con el estómago saciado, Yuuri fue el primero en hablar.
"Viktor, sobre lo que pasó anoche..." Comenzó mirando al piso con timidez y luego a su novio.
"¿Sí, solnyshko?" Lo incitó a hablar mientras abrazaba su cintura. El moreno lo abrazó de vuelta, aspirando su aroma a vainilla.
"Fue maravilloso..."
"Lo sé. Para mí también lo fue. Y me gustaría repetirlo pronto."
"Sí. Lo mismo digo..." Contestó ruborizado. "Pero hoy no. Mi espalda me está matando."
"Lo entiendo. Yo también estoy exhausto y adolorido. Pero no me arrepiento de nada." Besó sus labios y ambos sonrieron, con sus frentes apoyadas una contra la otra. "Por cierto..., mi celo es dentro de dos semanas. ¿Te gustaría pasarlo conmigo esta vez?" Agitó sus pestañas como coqueteo y el moreno rio.
"Sí, me encantaría... Te amo."
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