Les recuerdo que pueden ver mis dibujos, doujins y comics viktuuri que subo a mi facebook y otras redes (Sólo pongan "rhapeseuhansface" en el buscador de feis y les saldrá). La razón por la que tardo tanto en actualizar mis fics es porque siempre estoy dibujando, y allí podrán además encontrar de mejor calidad la portada de este fic y los otros~

Viktor y Yuuri conversan sobre lo que sienten después del ataque y luego tienen una bonita noche de pasión~


Viktor dio un suspiro de alivio tras su piel empaparse con el familiar calor de las aguas termales y sus sales borrando lentamente el dolor de sus extremidades y la tensión de sus hombros.

Después de que la pareja terminara de preparar su nido (utilizando prendas de ambos), su novio lo ayudó a ponerse en pie y lo guió, sosteniéndolo con cuidado de las caderas, hasta las aguas termales privadas, donde ahora descansaban rodeados por el vapor.

Más bien, Viktor descansaba sumergido en el agua, con su espalda contra las rodillas de su novio, mientras Yuuri estaba sentado sobre la orilla de piedra para sostener su largo cabello plateado y evitar que volviera a mojarse.

"Pensé que debíamos estar casados para poder entrar juntos a los baños." Comentó con una risita, mirando a Yuuri de soslayo.

"Eh... Ser hijo de los dueños tiene sus ventajas, supongo" Contestó en broma, tratando de no ruborizarse tras recordar las palabras de su madre. Viktor rio.

"Ya veo. ¿Y por qué no te sientas a mi lado, solnyshko?" Se quejó en tono juguetón. No tenía sentido que entraran juntos al área privada si el japonés sólo iba a remojarse los pies.

"Uh. Yo…" Yuuri dudó en replicar, pues tampoco estaba seguro de qué responder. "Sólo me aseguro de que estés cómodo." Resolvió en decir, en parte siendo verdad.

Yuuri no quería preocupar a Viktor con sus pensamientos erráticos. El Omega necesitaba tranquilidad. Acababa de ser atacado por un Alfa hacía unas horas atrás, provocando que su celo fuera forzado y estresara su cuerpo al punto de que apenas si podía moverse por sí mismo. Y a pesar de que ambos se encontraban en la seguridad de su hogar, Yuuri se mantenía en alerta, con su cuerpo erguido y postura tensa, preparado para defender a su Omega a la primera señal de peligro; mirando de vez en cuando hacia la puerta corrediza en caso de que otro Alfa desconocido entrara y quisiera lastimarlos de nuevo.

Yuuri sabía que eso era imposible, que estaba siendo paranoico, pues el Onsen ya estaba cerrado y las únicas personas allá afuera eran su familia y Makkachin. Aún así, su ansiedad no paraba de recordarle lo inútil que era como Alfa y el cómo había fallado en proteger a su Omega y...

"Yuuri…" Su novio le reprendió con voz quejumbrosa, casi cómica. El moreno se sobresaltó. Olvidó por completo que no tenía puesto su desodorante anti-olor y que el peliplateado podía perfectamente oler su estrés.

"¿Si-sí, Viktor?"

"Tengo frío. Ven, siéntate a mi lado." Pidió con una sonrisa y voz suave, extendiendo una mano hacia la suya como invitación.

"Pero…" Yuuri comenzó, pero Viktor lo interrumpió.

"Además, estás muy tenso. El agua caliente te hará bien. No me importa si mi cabello se moja."

Yuuri observó la mano de Viktor un momento, y después miró hacia la puerta una vez más.

"Es-está bien…" Un suspiró de cansancio escapó pesadamente de sus pulmones y aceptó la invitación de su novio, bajando despacio al agua para no salpicar. Se quitó los lentes empañados y los dejó donde previamente estuvo sentado.

"Perfecto, esto está mejor." Murmuró y apoyó su frente contra la de su pareja, rodeando su cuerpo con sus brazos, disfrutando del tacto de su piel sin ropa. El peliplateado no tardó mucho en comenzar a ronronear, recordándole al japonés cuán seguro se sentía a su lado.

"... Debería ser yo quien te consuele." Musitó Yuuri con voz ahogada. Sus ojos se humedecieron antes de cerrarse, y se aferró a su espalda con fuerza.

"No. Tú me necesitas más ahora mismo, solnyshko. Es mi turno de mimarte." Replicó Viktor sin problemas, pues estaba siendo sincero. "Yuuri. Ese tipo..., no sólo me lastimó a mí, también te lastimó a ti. Sé que te preocupas por mí tanto como yo me preocupo por ti, y sé que también te duele verme de esta manera tanto como a mí me duele verte así, temblando de rabia." Besó su mejilla y alejó su rostro, pero solo para mirarlo a los ojos. "Yuuri, te amo. Por eso te pido que no te guardes lo que sea que estás sintiendo ahora mismo para ti solo, ¿sí? Eso te hará daño. Además, recuerda que prometimos decirnos todo y cuidarnos el uno al otro. Así que no me trates con delicadeza ni como si fuera un omega inútil, no me voy a romper. Habla conmigo, y déjame cuidarte también."

Yuuri bajó la mirada y no contestó nada por varios segundos, pero pronto usó su cabeza para asentir. Se sentía avergonzado por pensar que podía mantener a Viktor alejado de su ansiedad y autodesprecio, cuando su novio siempre había sido tan amoroso (e incluso sobreprotector) con él. Ni siquiera se había dado cuenta que sus músculos seguían sacudiéndose un poco a causa de la rabia contenida.

"Viktor… Yo… Ti-tienes razón. Yo… Tengo miedo de que alguien más quiera hacerte daño y que yo... no sea capaz de detenerlo." Jaló aire desde su nariz congestionada, luchando por no llorar. Estaba cansado de llorar. "Pero… también estoy enojado, no, rabiando." Apretó los puños y los dientes, y sus cejas se contrajeron antes de alzar la voz. "Me siento impontente de saber que no pude hacer nada para evitar que ese pervertido te lastimara, que no puedo hacer nada para arreglarlo, y que además nosotros tengamos que sufrir las consecuencias por lo que ese idiota te hizo." Viktor escuchó atento cada palabra dicha con rencor, sin poder hacer nada más que continuar apoyando las manos sobre sus hombros. "Viktor. Yo… te amo demasiado y tengo miedo de perderte por culpa de gente como él. Y si ese tipo no paga por lo que te hizo y queda libre, entonces yo… yo mismo lo haré pagar."

Hubo un silencio de unos cuantos segundos, siendo el fluir de la fuente el único sonido tenue que resonaba en los termales.

"... Ah, realmente te ves muy sexy cuando te enojas, solnyshko." Canturreó el peliplateado con una pequeña sonrisa. El moreno, tras percatarse de la gravedad de sus propias palabras, se ruborizó de vergüenza. Pero al menos su aroma se había estabilizado. "Te lo agradezco, Yuuri. Yo me siento igual. Pero, por favor, no hagas nada estúpido por mí que te merezca años de cárcel. Tú eres mi solnyshko, mi adorable Alfa que no lastima ni a una mosca, el padre de mis futuros cien poodles y quien empujará mi silla de ruedas cuando yo esté demasiado viejo para caminar; no eres un criminal."

Yuuri rio tímidamente, sintiendo la tensión y el enojo desvanecerse cada vez más al tener los labios de su novio sobre su frente.

"Estaré feliz de ser el padre de tus 101 poodles, Vitya." Replicó más tranquilo gracias al buen humor del peliplateado, y su novio le dio un pequeño y cándido beso en los labios como recompensa. No obstante, Yuuri necesitó callar un momento para pensar en lo próximo que diría. "… Uh. Viktor. Yo… no soy tan bueno como tú para expresarme con palabras, pero puedo decirte que siempre he admirado tu fuerza y fortaleza, como tu confianza en ti mismo." Viktor sonrió, ruborizado y halagado. "Y... lo siento. No debí tratarte así. Como dije, tú eres fuerte y no necesitas que yo te trate como a una escultura hecha de cristal a punto de caerse... Tú jamás me has tratado diferente por mi ansiedad. Yo sólo quería que te enfocaras en ti mismo para sanar y no te preocuparas por mí. No era mi intención hacerte sentir inútil. Lo siento, en serio."

La mirada de Viktor se suavizó y entonces deslizó una mano por el hombro izquierdo de su Alfa para acariciar amorosamente su cuello.

"Yuuri. Está bien. Lo entiendo y quedas perdonado." El moreno suspiró, aliviado. "Además, necesito que entiendas que si me preocupo por ti no es porque crea que eres débil o una molestia, es porque eres mi novio y quiero lo mejor para ti." Los ojos marrones, previamente cegados de ira, brillaron con determinación. "De hecho, tú también eres fuerte, solnyshko, aunque te cueste creerlo. Es por eso que es fácil para mí tratarte como a un igual y..."

Esta vez fue Yuuri el que redujo el espacio entre ellos y se acercó a besar sus labios sin miramientos. Eran pocas las veces en las que el japonés sentía aquel destello de confianza para ser él el que iniciara los besos. Se mantuvieron conectados por varios segundos, los suficientes para dibujarles una sonrisa a los dos.

"Yuuri… ¿Sabes qué es lo que siempre he admirado de ti?" Yuuri ladeó la cabeza como perrito confundido, curioso por la respuesta de su novio. "Tu autocontrol y prudencia. Porque si yo estuviera ahora mismo en tu lugar, ya estaría tras las rejas por haberle dado una brutal golpiza a quien sea que se haya atrevido a ponerte un dedo encima." Admitió Viktor sin vergüenza, mostrando sonrisa traviesa.

Viktor no estaba seguro si en verdad lo haría, pero ciertamente sintió un impulso muy parecido a eso cuando conoció a la ex- abusadora de su Alfa...

"¿Uh?" Yuuri parpadeó, confundido. "Pero acabas de decirme que no haga nada estúpido por ti… ¿Por qué tú si puedes hacer algo estúpido por mí?" Inquirió con el cejo fruncido, aunque pudo darse cuenta que Viktor bromeaba (o eso esperaba).

"Oh, Yuuri. Mi dulce e inocente Yuuri. Es simple." Ladeó la cabeza y batió sus largas pestañas con coquetería. "Tú eres mejor persona que yo. Tú sientes culpa y arrepentimiento, pero yo no. Así que, déjame las venganzas a mí." Terminó de decir besando juguetonamente su nariz.

"... Tengo el presentimiento de que le hiciste algo a Kioko." Comentó con la mirada entornada, siendo más una afirmación que una acusación. Viktor guiñó un ojo.

"Nunca lo sabrás."

La pareja rio y continuó unos minutos más dentro del agua, ambos más tranquilos y relajados después de conversar.

No obstante, otro problema surgió cuando regresaron a su habitación y se dieron cuenta que sus celulares habían explotado con llamadas perdidas de desconocidos y textos de sus amigos, además de muchísimas notificaciones de sus redes sociales.

Viktor, sintiéndose un poco agobiado de nuevo, apagó su celular y corrió de vuelta al nido. Yuuri lo siguió con su propio smartphone en mano, sentándose a su lado, con la cabeza de su Omega sobre sus hombros para ver lo que escribía.

"¿Que...qué debería decirles?" Preguntó Yuuri mirando a su novio desde el rabillo del ojo. "Phichit ya lo sabe, pero Chris y Yuuko están preguntando por ti…"

Yuuri honestamente no esperaba que el rumor sobre el ataque se corriera tan pronto, pues el estudio de modelaje estaba prácticamente vacío cuando llegó.

Por otro lado, Viktor sabía cómo funcionaban las noticias, había sido modelo por años; seguramente los mismos trabajadores del estudio vendieron su historia a la prensa local, tenían las cámaras de vigilancia como pruebas. Su caso iba a ser la polémica de la semana le gustara o no.

"Diles que estoy bien y que estás cuidando muy bien de mí y nada más. La policía me pidió que no hablara de esto con nadie para no entorpecer la investigación. Mila se encargó de decirle a Yakov, y estoy seguro que Yakov me dirá que me esconda de la prensa por unos días." Aunque Viktor había contestado lo más casual posible, el moreno pudo sentir su cuerpo tensarse con cada palabra.

"Oh… Entiendo." Yuuri rápidamente tecleó esa respuesta a sus amigos más cercanos. Y antes de poner su teléfono en silencio y dejarlo sobre la mesita de noche, hizo una pregunta que Viktor no había considerado. "Um, Viktor, ¿vas a decirle a tus padres?"

"Uh… Yo… " Suspiró y se llevó una mano a la sien para acariciarla. "Sí, creo que debería decirles yo mismo. No quiero que se enteren por otro lado y piensen lo peor. Además, Yakov es amigo de mis padres y seguramente los contactará pronto. ¿Puedes prestarme tu celular, solnyshko? Dejé el mío en mi mochila."

"Por supuesto, Vitya." Yuuri besó su mejilla izquierda y rápidamente buscó el nombre de sus suegros en su lista de Contactos.

Tras unos pocos segundos de espera, la madre de Viktor contestó un poco adormilada, lo que le hizo recordar al peliplateado que en Rusia ya debía ser de madrugada, pero la mujer saludó cortésmente, pensando que se trataba del novio de su hijo.

"Ah, uh... Hola, mamá." Dijo en Ruso. "Sí, estoy en el celular de Yuuri… Sí, estoy bien… No, en realidad no estoy bien." Su voz se quebró un poco y respiró desde su nariz congestionada. Viktor logró no perder el control gracias a que tenía los brazos de su adorable Alfa alrededor de su cintura y su reconfortante aroma llenando la habitación. "¿Pu-puedes despertar a papá y poner el altavoz? Hoy me sucedió algo en el trabajo..."

Viktor, sin prisas pero sin entrar mucho en detalles, les explicó a sus padres sobre el horrible Alfa en celo que intentó abusar de él, sobre cómo Mila y Yuri lograron detenerlo a tiempo, y como Yuuri había estado cuidando de él en Yu-topia.

"Sí, sí. Yuuri está conmigo...Sí, en nuestro nido." Contestó con una sonrisa animada a pesar de las lágrimas cayendo hasta las sábanas. Yuuri tomó su mano desocupada y besó sus nudillos. El peliplateado entrelazó sus dedos como respuesta. "Oh. N-no es necesario que vengan, pero si quieren… De acuerdo…. Sí, aún es temprano aquí, los padres de Yuuri deberían estar despiertos… De acuerdo, también los amo. Adiós…" Viktor colgó la llamada y regresó el celular a su novio.

La habitación quedó en silencio algunos segundos. No fue uno incómodo, pero el moreno decidió romperlo con voz suave.

"¿Qué dijeron tus padres?" Inquirió dubitativo, no estaba seguro si Viktor prefería hablar de eso o ir directo a dormir. Se veía cansado, con grandes ojeras bajo sus párpados.

"Dicen que vendrán a Japón." Contestó regresando al japonés, mostrando una sonrisa de alivio. "Yo… estaba un poco preocupado de cómo reaccionarían, pero… Ellos aún me aman."

"¿Uh?" Yuuri lo miró con sorpresa y después con confusión. "Por supuesto que te aman, son tus padres." Respondió como si fuera una obviedad. Pero quizás no era algo tan obvio si Viktor lo había dudado.

El peliplateado se tomó un momento antes de contestar. Miró su mano entrelazada con la de su Alfa y mostró un intento de sonrisa.

"Yuuri… Las cosas en Rusia son muy diferentes que aquí en Japón." El moreno se limitó a mirarlo para hacerle saber que lo escuchaba. "En Rusia, si un Omega no-marcado sale de casa en pre-celo y es atacado por un Alfa, es su culpa porque no debió salir de casa en primer lugar."

"¿Qué?"

El peliplateado pudo sentir la mano de Yuuri tensarse y ver la incredulidad en su mirada, lo cual fue ciertamente reconfortante. Entonces continuó.

"Un Alfa puede reclamar a cualquier Omega en pre-celo o en celo que no haya tenido la decencia de quedarse en casa, porque si salió de casa, significaba que es un 'Omega sucio' que buscaba alguien que lo reclamara. Es legal…"

"Me alegro que hayas venido a Japón, entonces." Dijo Yuuri de pronto. Soltó sus manos pero a cambio rodeó gentilmente la cintura de Viktor, posando una mano sobre su nuca. "Tú eres mi Omega… No, tú eres mi Viktor. No dejaré que nadie nos separe sin importar lo que pase."

"Lo sé, Yuuri, cuento con ello…" Se prensó a su novio con fuerza, escondiendo su nariz contra su cuello, tranquilizándose con su aroma a café agridulce. Viktor supo que Yuuri era suyo en el momento en que éste decidió poner su olor en él, justo después del ataque. "Ah, pero, sobre mis padres…" Dijo para volver al tema anterior, no sin antes besar juguetonamente el cuello de su Alfa para hacerlo soltar un grito de sorpresa (lo cual funcionó) antes de sentarse normalmente. "Hablarán con tus padres para saber si pueden quedarse unos días en Yu-topia o si deben reservar un hotel."

"Oh, entiendo… Creo que mis padres les dejarán quedarse en la nueva habitación." Contestó con una sonrisa nerviosa.

"¿Nueva habitación?" Viktor no recordaba si alguna vez Yuuri o su familia le hubiesen comentado algo sobre alguna habitación en construcción.

"Uh, sí… Es que…" Miró hacia todos lados antes de contestar. Viktor se hubiese preocupado si no fuera porque conocía esa sonrisa tímida que asomaba de sus labios. "Cuando le comentaste a mis padres que buscabas un apartamento y ellos te ofrecieron una habitación aquí en caso de que no encontraras uno a tiempo, ellos hablaban muy serio, hicieron que Mari y yo limpiáramos la vieja bodega a un lado de mi habitación." Rio, rascándose la cabeza. "Creo que mi madre en verdad espera que Makkachin y tú se muden con nosotros. Pe-pero no tienes que hacerlo si no quieres." Agregó enseguida, sacudiendo frenéticamente sus manos para restarle importancia. "Entiendo si quieres tu propio espacio."

"Yuuri, eso es muy dulce." Dijo, enternecido, con una mano sobre el pecho, como si creyera que se le saldría el corazón en cualquier momento debido a la alegría. "Si tú y tus padres quieren que me mude aquí, lo haré encantado, Makkachin también. Puedo pagar alquiler e incluso ayudar con los quehaceres del Onsen. Haré lo que sea para estar contigo."

"¿En-en serio?" Preguntó con genuina sorpresa. Mudarse juntos era un gran paso, aún así sea bajo el techo de sus padres. No obstante, le bastó ver los ojos azules brillando con entusiasmo para saber que Viktor estaba siendo totalmente honesto. "Ya veo. Me alegro que te guste la idea, entonces." Llevó una mano a la mejilla de su novio y juntaron sus frentes. "Dudo que mis padres te hagan pagar alquiler, pero la ayuda nos vendría bien."

"En ese caso, buscaré otra manera de agradecer su hospitalidad. Pero ahora mismo yo…" Viktor de pronto dio un gran bostezó y Yuuri recordó que ambos estaban exhaustos. "... me gustaría dormir."

"Sí, también tengo sueño." Admitió antes de bostezar él también.

Ambos entonces se acomodaron en su nido, bajo las sábanas y su ropa. Yuuri se quitó los lentes y los dejó en la mesita de noche mientras que Viktor se abrazó a él con fuerza, entrelazando sus piernas, y besando de manera intermitente sus labios y mejillas como una manera de reafirmar lo feliz que estaba a pesar de las circunstancias. Yuuri respondió de la misma manera hasta que cayeron rendidos ante el sueño.

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Yuuri no estaba seguro de cuánto tiempo había pasado desde que se habían quedado dormido, pero gracias a la poca luz que entraba por las cortinas cerradas, pudo deducir que era de madrugada, quizás aún faltando horas para el amanecer.

El japonés entonces cerró los ojos y pensó en volverse a dormir, pues ni siquiera sabía por qué se había despertado en primer lugar. Es decir, no tenía hambre ni ganas de ir al baño.

Sin embargo, su cerebro pareció despertarse por completo al oler un dulce aroma a vainilla proviniendo a escasos centímetros suyo y un peso extra sobre él.

Cuando Yuuri abrió los ojos de nuevo se topó de frente con la imagen, un poco borrosa, del rostro pensativo de su novio, quien su largo cabello caía grácilmente desde sus hombros desnudos hasta su cintura.

Viktor se encontraba sentado sobre sus caderas, con su yukata verde desamarrado y mostrando con orgullo sus pectorales perlados contra los claros de luna, y una pequeña sonrisa de satisfacción apareció en su boca al percatarse de la mirada marrón llena de deseos de su Alfa.

"Yuuri…" Canturreó el peliplateado con cierto pudor, mas el moreno lo conocía suficiente para saber que ésa era su manera de coquetear. "Siento haberte despertado… Pero… Te necesito." Las mejillas del Omega se tiñeron de rosa, y Yuuri sintió electricidad recorrer por todo su cuerpo cuando Viktor movió sus caderas para acentuar el tipo de 'ayuda' que necesitaba.

Oh.

Aquello le hizo recordar que, de hecho, Viktor estaba en celo.

Su celo simplemente se detuvo unas horas debido al dolor y al estrés. Pero tras descansar y ser mimado por su pareja, su urgencia por pasar una bonita noche con su Alfa había regresado con ganas.

"Es-está bien." Yuuri asintió lentamente, haciendo su mejor esfuerzo por no tirarse sobre su Omega, posando las manos sobre sus blancos muslos para anclarlas allí y no hacer nada de lo que podría arrepentirse después. El olor de Viktor era cada vez más fuerte e irresistible. No obstante, el japonés quería darle el total control de la situación. "¿Qué necesitas que haga?"

"Yo…" El peliplateado pareció dudarlo un momento, pensativo, mientras paseaba las palmas sobre el pecho de su Alfa hasta lograr abrir su yukata. Los ojos azules de Viktor estaban desenfocados, vacíos, como si miraran a la nada. Y a pesar de lo terrorífico de aquella visión, Yuuri no podía evitar tiritar de placer debido a la atención. "Te quiero dentro de mí, Yuuri." Susurró con determinación, aunque su mirada flaqueó al instante que vio la expresión terror del moreno. "Por favor…"

"Vi-Viktor." Yuuri tragó saliva, nervioso. No sabía cuál era la manera amable de rechazar a un Omega. Lidiar con un Viktor haciendo pucheros era una cosa, pero lidiar con un Viktor cegado por su celo era un terreno totalmente distinto.

No es que Yuuri no quisiera complacer a su novio, al contrario, su Alfa interior le pedía a gritos reclamar al adorable y sensual Omega frente a él, quien se le estaba insinuando contoneando sus caderas y rozando sus entrepiernas a propósito para provocarlo y...

"Yuuri… " Continuó Viktor quejándose, acercando sus labios para respirar junto a su oído."No me hagas rogar, por favor..."

Yuuri deseaba ceder. La estimulación de sus caderas había logrado despertar el interés de su parte baja, sin mencionar que ninguno usaba ropa interior y el líquido pre-seminal resbalaba libremente entre sus intimidades. Yuuri en verdad quería tomar a Viktor sobre el colchón, aferrarse a su espalda y llenarlo por horas… Pero no debía.

Habían acordado mantener sus posiciones.

Los Omegas en celo eran muy fértiles, y Yuuri ni siquiera había conseguido condones para sí mismo, pues Viktor le había asegurado que rara vez perdía la noción durante su celo y que estaría feliz de estar con él aún si sólo se limitaban a caricias.

"E-está bien, rogaré si eso quieres..." Resolvió en decir Viktor como último recurso cuando Yuuri no contestó, tomando el mentón del japonés antes de besar frenéticamente sus labios.

"Viktor. Espera." Yuuri dijo al fin, y gentilmente tomó las mejillas del peliplateado para limpiar con el pulgar las lágrimas de desesperación que amenazaban con salir. "Necesito que hagas algo por mí."

"¡Sí, lo que sea!" Contestó el Omega, volviendo a sonreír, animado. "Haré lo que me pidas, soy todo tuyo, mi Alfa."

Yuuri sintió como si le clavaran una aguja en el pecho, pues quello confirmó sus sospechas.

Viktor, a causa de sus hormonas y del miedo primitivo e inherente ligado a su género secundario, intentaba desesperadamente complacer a su Alfa por temor a que Yuuri buscara a un Omega 'no sucio'. El corazón del japonés dolió ante aquel pensamiento, sobre todo porque su novio pensara que iba a abandonarlo por algo como eso...

No obstante, sabía que eso no era culpa de Viktor. El peliplateado básicamente estaba teniendo un ataque de ansiedad y hacía lo posible por mantener la calma a pesar de que su celo le pedía desfogarse. Yuuri entendía cómo se sentía eso.

Era su turno de cuidar a Viktor.

"Uh, bien... Viktor. Necesito que te acuestes boca arriba, ¿puedes hacerlo?" El Omega asintió varias veces e hizo caso. Yuuri se sentó y buscó sus lentes para poder ver un poco mejor entre la oscuridad, entonces apoyó las rodillas sobre el colchón y se situó delante de su novio, quien rápidamente abrió las piernas y dejó ver su miembro palpitante y entrada dilatada. Yuuri tragó saliva. "Viktor… ¿Podemos intentar algo diferente hoy?"

"¿Algo diferente?" Repitió con cierta desconfianza, frunciendo el ceño. "Pero… Estoy listo para ti." Hizo a un lado parte del yukata que aún cubría la zona, como si creyera que su Alfa necesitara más indicaciones.

"Eh, sí, entiendo. Pero..." Yuuri, ruborizado, miró hacia otro lado, aún intentando buscar las palabras exactas para evitar la situación sin que sonara a excusa. "Es sólo que… leí en un artículo de Internet algo sobre juegos se-sexuales antes de la pe-penetración y me gustaría probarlos contigo." Admitió con algo de vergüenza.

Su vida sexual con Viktor no tenía nada de malo. Pero Yuuri fue virgen durante sus primeros 21 años de vida, por lo que su única fuente confiable para ese tipos de temas era Internet (y Chris), y usualmente Viktor y él se tocaban sin ningún plan en mente. No estaba de más querer avivar las cosas en la cama, ¿no?

"Oh." Parpadeó Viktor, entonces hubo un destello en su mirada y rio un poco. "Eso es muy kinky, Yuuri." Dijo, y por primera vez desde que despertaron, se escuchó como él mismo. "Está bien, puedes intentar lo que quieras, solnyshko. Tienes mi curiosidad. Sólo no me golpees o me hagas cosas extrañas, no me gusta el dolor." Agregó con una sonrisa contenida y Yuuri entendió que lo decía en serio.

"Lo mismo digo. No me gusta el dolor ni infligirlo." Contestó con la misma seriedad, y pudo ver a su Omega ruborizarse.

"Realmente te ves muy apuesto cuando frunces el ceño, solnyskho."

"Y tú te ves realmente adorable cuando te ruborizas, Vitya." Replicó en un alarde de confianza, acercándose para besar juguetonamente sus labios.

"Yuuri. No me hagas esperar más..." Suspiró su nombre con urgencia, y el moreno regresó su vista al 'asunto'.

"Umm, bien. Yo… voy a comenzar. Si quieres que me detenga, solo dilo."

El peliplateado asintió y observó con interés cómo el moreno se agachó delante suyo y usó sus manos para acariciar su miembro, algo que normalmente hacían.

Yuuri, con delicadeza, subió y bajó sus manos despacio, de vez en cuando levantando la vista para ver si el peliplateado estaba incomodado o inconforme. Y sintió mariposas en el estómago al notar que el rostro de su novio estaba cada vez más rojo, con una expresión de absoluto placer.

Entonces avanzó al siguiente paso. Sacó la lengua y la posó en la punta de su miembro, escuchando un gemido de sorpresa desde la boca entreabierta del Omega, y, tentativamente, lamió.

El moreno escuchó con deleite como Viktor gemía su nombre con timidez, con las piernas temblorosas y sus manos buscando en qué aferrarse, y continuó lamiendo la longitud de su miembro, desde la base hasta la punta, una y otra vez. Y supo que estaba haciendo un buen trabajo en el momento en que el peliplateado hundió sus dedos en el cabello negro para marcar la velocidad. Yuuri se lo permitió.

A pesar de ser una posición incómoda para su cuello y que le dificultara poder tocar su propio miembro, Yuuri no se detuvo y usó sus dedos también para acariciar las caderas y vientre de su novio, sintiendo bajo su tacto los espasmos de su piel ardiente y erizada. El olor a celo y sudor se intensificó con cada jadeo.

Ninguno de los dos estuvo seguro de cuánto tiempo había pasado cuando Viktor endureció sus brazos para intentar detener al moreno.

"Yu...Yuuri… Es-espera. Creo que… creo que me voy a…¡ah!"

Instintivamente, Yuuri cerró la boca alrededor, haciendo lo posible por sellar la salida y que no se derramara nada del líquido viscoso sobre su nido. El peliplateado, por su parte, dejó caer su cabeza a la almohada y suspiró complacido.

Yuuri, sorprendido y casi incrédulo por lo que acababa de hacer, no pudo hacer otra cosa que alzar la mirada y ver con alivio que Viktor se había quedado dormido.

Había hecho lo correcto.

Entonces se llevó una mano a la boca. El semen no tenía un sabor placentero ni tampoco muy extraño, más bien salado, pero ya era demasiado tarde como para intentar tragarlo. Yuuri se levantó despacio de la cama y fue de puntitas al baño para escupirlo en el escusado. Después cerró la tapa y allí se sentó unos minutos para poder ocuparse de su propia erección que comenzaba a doler. El dulce aroma a celo de Viktor realmente lo afectó.

Al terminar, se lavó los dientes, trató de sacarse un poco el sudor, y regresó al nido para acurrucarse junto a novio. Viktor, sin despertarse, lanzó sus brazos sobre su novio y se abrazaron el resto de la noche.

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Horas después, Viktor fue el primero en despertar.

El Omega bostezó y estiró los brazos al techo, sintiéndose extrañamente relajado, y al mirar a la figura durmiente a su lado, los acontecimientos del día anterior poco a poco regresaron a su mente. Pero lejos de sentirse estresado, una sonrisa se dibujó en sus labios.

Yuuri había cuidado muy bien de él. Aunque se sintió un poco mortificado al recordar que había intentado presionarlo, lo cual también le hizo regresar a la realidad.

Al pecho de Viktor llegaron muchas emociones, desde miedo por no saber hasta donde habían llegado los rumores del incidente; incertidumbre de no saber si su trabajo se vería afectado por ello, hasta gratitud por sus amigos por haberlo ayudado, y sobre todo, amor por su adorable Alfa, quien le hizo pasar una maravillosa velada.

Sin tener ganas de levantarse y tras confirmar que pasaba del mediodía en el reloj del smartphone, el peliplateado acostó su cabeza sobre el hombro derecho de Yuuri y lo observó dormir por alrededor diez minutos hasta que el moreno comenzó a abrir los ojos.

"Buenas tardes, solnyshko. Anoche estuviste estupendo." Murmuró acariciando gentilmente el rostro de su Alfa. "No sabía que podías usar tu boca de esa manera. Me sorprendiste." Pestañeó juguetón y el rostro de Yuuri se ruborizó por completo.

"¿Seguro que... estuvo bien?" Inquirió avergonzado, todavía un poco adormilado. "Es la primera vez que intento algo como eso y quería que lo disfrutaras…"

"Lo disfruté mucho, te lo aseguro." Besó su mejilla y sonrió. Sin embargo, la expresión de Viktor se volvió seria. "Y Yuuri... lamento haberte intentado a obligar a tener sexo conmigo. Yo… no recuerdo mucho de lo que pasó durante la noche, mi celo jamás me había hecho actuar así. Pero te agradezco que no me hayas hecho caso."

"Está bien, Vitya." Yuuri acarició su cabello y respiró su aroma a vainilla. "Sé que estabas vulnerable, y yo no pensaba aprovecharme de eso."

Viktor sonrió. Sabía que podía confiar en Yuuri.

"Bien. Hubiera odiado si se me olvidara de mi primera vez contigo." Besó a su novio con todo el amor que sentía por él, sintiéndose el Omega más afortunado del mundo.


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