Desperté con mi cuerpo relajado, estaba en un rió. El sonido del agua era relajante. Al levantarme no tenía ropa ,no me importó. Seguí caminado por el agua la cual se iba convirtiendo en sangre cada que daba un paso.

–¿Que sucede?–Pregunte a la nada.

Luego sentí algo en el agua. Tenía miedo. Trate de moverme, logre liberarme de esa cosa pero cuanto más corría sentía sus manos hundiéndome al lago.

Había una isla cerca sólo tenía que tratar de ir más lejos y vencer a la fuerza que me hunde.

–¡Por que huyes de mí!–Gritaba una voz rota.

Había un llanto femenino también. Al sentir que estaba liberada no pude evitar sonreír con lágrimas en mis ojos pero... me termine hundiendo con la voz cuando me distraje.


...

–Coff, coff– Tosí. Todo era un sueño, un mal sueño. Sentí las manos del hombre halcón enroscadas en mi cintura desnuda y su cabeza en mi pecho. Levante mi brazo,observé asustada cómo esté tenía pequeños pellizcos.

El se percató de que había despertado y sonrió.

–Buenos días, esposa.

Cierto el hombre loco decía que estaba casado con el. No lo quería mirar así que volteé mi rostro y vi una mi gran mancha de sangre en las sábanas.

–¡Ah!– Grite asustada mientras me levantaba de un salto tapando mi cuerpo con una sábana.– Por favor no me mires.

–¿Por que?– Pregunto él.

–Fue algo indecoroso lo que hicimos ayer. No se debe volver a repetir. ¡Ah!– Chille al sentir mi dedo anular siendo apretado con algo.

Enojada lo mire.

–¿Que me hiciste? ¿Por que no puedo huir de ti?

–No lo harás. Siempre estarás aquí conmigo –Dijo para hacer un chasquido y ver el causante de mi dolor...

Una sortija de rubí.

Eso es la prueba de nuestro matrimonio totalmente legal. Me perteneces, te pertenezco para toda la eternidad. No serás capaz de alejarte de mí –Dio un paso y yo retrocedí dos.–Porque sucede esto.

El frotó su dedo anular el cual también tenía un anillo pero este tenía un cuarzo rosa. Al momento de frotar el anillo fui teletransportada cual imán al frente de el.

¡Estás loco! ¡Déjame irme! Exclame.

-Grita todo lo que quieras nadie te ayudará, compórtate como una buena esposa y no lo lamentarás. Me voy tengo cosas que hacer, vendrán personas a vestirte en algún momento. Queme tus trapos de plebeya.

Lo mire furiosa. No soy una mujer de violencia pero el merecía un golpe fuerte en esa cara pálida. El se acercó a mi y quiso besar mis labios. Al ver su acción empuje mi mejilla al otro lado haciendo que no pudiera lograr su cometido.

Escuché su risa, sus manos me atrajeron a él y beso mi frente.

–Adiós molestia . Se una buena esposa y espérame .

El salió y cerró la puerta. Yo me tiré a la cama de nuevo.

Al rato entraron siete mariposas al cuarto todas revolotearon a mi alrededor.

Puff

Quede asombrada las mariposas eran sirvientas. Todas con un lindo uniforme negro con blanco y el cabello negro perfectamente arreglado.

–Un gusto conocerla, ama Sakura. Estamos a su servicio. –Recitaron todas dando una reverencia.

–Hola y gracias pero solo necesito un vestido, ya saben– Comente señalando mi desnudez.

Vi como sus rostros se volvieron rosas y empezaron a dar risillas. Una me ayuda a levantarme de la cama. Otra empezó a quitar la sábana llena de sangre y los almohadones.

–Yo podría hacerlo, déjenme ayudarles– Sugerí tratando de quitar un almohadón pero todas me miraron con sus ojos bien abiertos.

–No ama Sakura, usted no debe ayudarnos. Sucrette ve a preparar el baño a la ama. El amo Sasuke nos encargo a nosotras atenderla.– Explicó una mujer mayor.

Mire confundida a las chicas. Sucrette alisó la falda de su vestido y tomó mi mano.

–¡Ah! Puedo tocarla es tan suave- Chillo emocionada la joven.

Las demás la miraron con desaprobación.

–No puedes tocarla.– Comentó la mujer que había dado la orden a Sucrette.

–¡Pero señora! Es que lady Mikoto dijo que su piel era taaaan cálida.

–¡Sucrette vuelve al tema!

La chica se recuperó de repente y dirigió su mirada hacia mí.

–¿Alguna esencia de su preferencia ama?

–Rosas.–Respondí sonrojada.

La muchacha corrió y dentro de unos minutos volvió a la habitación.

–¡Todo en orden!

Dos me guiaron hacia el baño y me recostaron en la bañera con pétalos de rosas. Lavaban mi cabello y limpiaban la suciedad de mis uñas.

Después al salir secaron mi cuerpo y me colocaron un camisón blanco.

-Ama Sakura usted es tan hermosa– Dijo una.

–No hay nadie que pueda comparar su belleza.

–¿Que color prefiere ama Sakura?

–Debe ser uno que posea los colores de un Uchiha.

–Será difícil, la ama Sakura tiene cabello rosa, nosotros tenemos cabello negro.

-Puedo quedarme con esta bata- Comente viéndome al espejo de la peinadora. No era necesario tanto drama si después de todo me iría en poco tiempo.

Las mujeres jadearon asustadas.

–Ama Sakura, no sea modesta.

–Necesita un lindo vestido.

Iba a responder pero la puerta se abrió.

Una mujer elegante se hizo paso en la habitación. Piel pálida y mucho rosa en sus mejillas. Una ligera peca de color negro en su mejilla izquierda. Su cabello azabache estaba muy bien arreglado, su tocado consistía en lazos y perlas.

Ella levaba un vestido azul con volantes blancos. Perlas en el corset y lazos en la parte de atrás .

–Oh, Dios mío. Estás en ropa interior todavía. Tenemos mucho que aprender y corregir antes de que llegue Sasuke. –Hablo la mujer mientras movía sus manos de forma exagerada.–Que use el vestido verde combina con sus ojos esmeralda, le dará un aire de primavera.

–¿Que sucede?–Pregunte a la extraña mujer.

–Sasuke se ha casado contigo. Eso es algo aterrador . Se que has de estar asustada todos lo estamos. Te juro que no sabíamos que esto podría pasar. . .

Mire a la mujer.

-No te preocupes nosotros te cuidaremos. No podrás huir lastimosamente. El ha fijado sus ojos en ti. Oh, casi lo olvidó mi nombre es Mikoto, madre de Sasuke.

Las sirvientas se encargaron de poner el vestido en mí, los zapatos ¡Hasta peinaron mi cabello!

La señora Mikoto bajo las escaleras con gracia y elegancia. Todos me veían con curiosidad; después de todo ayer les tuve que dar un GRAN espectáculo con los ruidos. Ella me llevo hacia un gran comedor donde se encontraban más personas. Note también como los sirvientes chocaban o trataban de tocarme, me sentí acosada.

-Siéntate querida.- La oí decir con su voz calmada. Respondí un gracias sonó demasiado chillon para mi gusto .

Ellos me miraban con curiosidad, me sentí intimidada. Aunque había mucha comida en mi plato no podía comer.

-Mi nombre es Itachi. Un gusto en conocerte. Ayer estabas totalmente asustada.

-Así fue. Realmente espero que me dejéis marcharme hoy. He aprendido mi lección, no volveré a huir de mis responsabilidades. Quiero volver a casa.- Respondí tajante. Tanta amabilidad nunca era buena; siempre querían algo más. Naruto Uzumaki hizo lo mismo, fue amable conmigo, me hizo creer que éramos solo amigos y luego... sus padres me esperaban con un contrato en mano.

El hombre de cabello castaño me miró y torció sus labios.

-Me temo que nosotros no podremos hacer nada. Sasuke se ha encaprichado contigo y un capricho de él, siempre es cumplido por Madara.

-¡Cariño! No habléis tan mal de tu padre.- Replicó lady Mikoto al que parecía era su marido.

-Es la verdad Mikoto-Bramo el hombre enojado- Le ha arruinado la vida a esta chica al darle el anillo. Le ha condenado a un matrimonio. Escucha chica, ya no tienes escapatoria; tu mayor error fue entrar a este lugar. Caíste en la boca del lobo, y eso que yo soy uno, pero bueno bienvenida a la familia, nuera.

¡!

Itachi no pudo decir nada. El solo tomó un pedazo de carne y se lo llevó a la boca.

Vi el jardín por la ventana, era tan grande. Estaba segura de que podría verse más bonito con flores en ese punto de sol.

Rosas.

-Me gustan las rosas... son hermosas y tienen espinas.

-Querida, ¿que estás insinuando?-Pregunto la señora Mikoto.

-Madre, Sakura desea plantar un rosal, ¿Eso hará tu estadía aquí más fácil de llevar?–Pregunto Itachi con una mirada comprensiva.

Yo asentí.

-Bueno así será, ¡RÁPIDO SIEMBREN UN ROSAL!- Dio señal de vida el miembro que no había hablado en todo este tiempo, Madara.

-Si me permite quisiera yo sembrarla, solo necesito las semillas.

Un sirviente corrió hacia mi y depositó 13 semillas en la alma de mi mano.

Hoy sembraría una. Cuando todas estén plantadas y con el rojo en sus pétalos, eso significaría que sería libre.