TW: Temas como la manipulación y dependencia emocional serán tratados en este episodio.
Ya llevaba una semana en la mansión Uchiha y, seguía anhelando mi libertad como el primer día.
...
–¿Por que no eres capaz de entenderlo? No me puedes abandonar.– Explicó el hombre que se había casado conmigo.
–No puedo aceptarlo. Déjame ser libre, es mi único deseo. Deseo sentir la brisa en mi rostro, mientras veo el atardecer.
El golpeo el espejo de la habitación que compartimos todas las noches. El sabía que obraba mal pero no hacía nada para detenerlo.
Luego el regreso su mirada hacia mi.
–Esto es por Naruto Uzumaki, ¿No es así?.
–No, pero debes de saber que fui su prometida antes de ser tu esposa.– Respondí mirándolo a los ojos.
El saco un sobre de su saco y me lo enseñó.
–A el no le importas, nunca lo hiciste.
Tome el sobre; con delicadeza lo abrí y revisé el contenido . Era una carta de Naruto, lo reconocí por su letra desprolija, su olor resaltaba al abrir la carta.
–Es de Naruto, huele a el.– Murmuré pero me di cuenta que el me escucho porque la sortija apretó mi dedo.
Lágrimas cayeron cuando leí la carta. Naruto se despedía de mi, al parecer había encontrado a la mujer que le convenía.
"Sakura-chan, no te lo temas a mal pero necesito a una mujer que se vea elegante a mi lado. Que no me haga desplantes al mas mínimo incidente. Eres como una tormenta y Hinata es como la suave brisa en verano"
Apreté mis labios para tratar de callar mi llanto. No era justo. Yo había sido criada para ser la esposa de Naruto, aunque quería estar sola tenía un propósito...
"Sakura-chan, ¿Seguiremos siendo amigos? Será muy tonto dejar de serlo. No seas muy emocional y no hagas un drama de esto. Estás invitada a nuestra boda..
–Mentiroso.– Dije mientras arrugaba la carta.–Me dijiste que no me abandonarías, mentiroso.
Aún podía recordar el día en que conocí a Naruto, lo había salvado de morir en el lago.Kushina y Minato en agradecimiento me ofrecieron a mi y a mis padres subir de nivel económico al casarme con su hijo. Naruto estaba de acuerdo. Crecimos juntos, el mismo le dijo a su madre que esperaba que me convirtiera en una buena reina.
–A nadie más le importas– Comentó Sasuke acercándose a mi.–Tus padres ya sabían de esto, por eso te mandaron aquí. Escuché que Naruto les pago para que se alejaran de este lugar.
Me recosté en su hombro, todo estaba perdido. Naruto, mi único amigo no me quería, mis padres me habían abandonado. Estaba sola.
–Solo yo te amo y te amare, nadie mas lo hará. ¿Quien se casará con alguien que esta manchada?
¿Manchada? ¿Estoy manchada? Dirigí mi mirada al espejo roto y me mire horrible. Oculte mi rostro en el hombre que estaba a mi lado. Sentí sus caricias en mi espalda.
–Yo siempre te amare. Quien mejor que yo para estar a tu lado.
Si estaba con Sasuke, no estaría sola. El dice amarme.
...
Sakura estaba cayendo en las garras del lobo o en este caso del caprichoso halcón .
-Déjame demostrarte que soy ideal para ti. Soy tu verdadero amor, ese que sal en los cuentos de hadas. Aquel que no le importara si eres una tormenta, si eres la tormenta yo seré los rayos que la acompañan.
Sakura beso los labios de su captor y marido. Tomando el corbatín de tela en sus manos para luego oler el perfume de su marido . Luego beso su cuello acariciando su pecho.
Sasuke desataba los cordones del vestido de su mujer dejándola desnuda pero no mas desnuda que la desnudez que ella le había mostrado hace unos momentos, la del alma.
–Te amo, Sakura– Le susurraba a su mujer en el oído.
Ella sonreía y lo miraba con amor.
abrió las piernas de ella, saboreó su nectar, se mezcló con los suaves pliegues de su flor. La música no tardó en aparecer. Los agudos de la soprano y los graves de el alto. Juntos formaban la sinfonía perfecta para demostrarse su amor. Su retorcido y hermoso amor.
Al terminar ambos descansaron en las plumas de algodón. La desnudez de ella y el amor de el.
Ella lo miró, el hizo igual.
–No me quiero ir jamás.- Jadeo ella tratando de recuperar sus fuerzas. Beso los labios de su amado y cerro sus ojos.
Sasuke sonrió.
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Si Sakura supiera que no había pasado una semana, si no que habían pasado cuatro años.
