" 'Cause karma is the thunder
Rattling your ground
Karma's on your scent like a bounty hunter
Karma's gonna track you down
Step by step from town to town
Sweet like justice, karma is a queen"
Karma-Taylor Swift
Las prohibiciones de Sasuke fueron empeorando al pasar "los días" fueron pequeños al principio como el controlar la forma de vestir de su mujer; haciéndola ver como una hermosa y duradera primavera. Solo tonos verdes, no negros, ni rosas. Luego pasaron a no decirle en que día o fecha se encontraban. Sakura se sentía insegura ya ni recordaba cuando fue la ultima vez que vio a sus padres.
-Mikoto, ¿Por favor me podrías decir que hora es?- Preguntaba ella como siempre hacía.
La mayor la miró y tomó la taza de té.
-Hora del té, querida.
Sakura hizo un sonido de desesperación , para ella había pasado mucho tiempo y ni siquiera sus rósales empezaron a florecer.
Trato de cambiar de tema. A lo mejor si le daba algo de confianza a Mikoto ella soltaría algo.
-Quisiera poder usar otro color de vestimenta. Creo que vomitaré si vuelvo a ver este tono de color.
-Sakura te estás metiendo en un terreno en el cual no debes meterte, por tu bien. Quédate callada.- Contestó la mujer dirigiendo su mirada al gran gato que se encontraba en la puerta de la entrada a la mansión.
-Estoy un poco indispuesta, quiero ir a descansar.- Soltó la joven levantándose para luego ser agarrada de su brazo por la mujer.
-¡Ah! ¡Me lastimas!
-No seas quisquillosa y siéntate a tomar el té. Según eras prometida de Uzumaki pero veo que Kushina no te enseñó buenos modales.
Sakura estaba harta de esa familia. Le ocultaban información todos los de la mansión, le obligaban a usar y hacer cosas que no le gustaban. Nadie se opondría a lo que Sasuke o Madara quisieran.
Sasuke la amaba, era la única persona que lo hacía. Allá fuera no tenia a nadie, pero ella tampoco quería estar con el.
El anillo empezó a retorcerse en su dedo.
-Señora Mikoto, los detesto a todos. ¡Ah! Odio mi vida. ¡Quiero irme ya!-Por cada palabra que decía el anillo la lastimaba y trataba de acallarla o como Madara insistía en decir "Domesticarla"
Un Sasuke muy enojado entro al jardín. Obviamente había sentido lo que ella había estado pensando. Bruscamente la tomó del brazo dejando sus dedos marcados en su piel. Las uñas del joven eran largas así que con cada apretón abrían la piel de la pelirrosa.
-¡Quiero irme a casa! ¡Quiero irme a casa! ¡Quiero irme a cas-
Plaff *
Sasuke la había abofeteado, bajo la mirada impactará de su madre, la mirada aturdida de Itachi que se encontraba observando todo desde los árboles, la de Marada y la de su padre que había estado escondido todo ese tiempo.
Sakura despertó de su trance. Ella no debió haber cruzado ese portón. Ella no debió dejarse manipular por el. Ella tuvo que haber luchado. Tocando su mejilla, ella solo gritó. No una frase, ni una mala palabra. Solo era un grito. El grito que demostraba lo harta que se sentía, lo humillada y desesperada que estaba.
Sasuke la abofeteo tres veces más y a la cuarta Sakura lo detuvo por la muñeca.
-No...¡NO VOLVERÁS A TOCARME! ¡EN TU MALDITA Y MISERABLE VIDA, OSARÁS TOCARME UN SOLO PELO! —Al principio fue un murmullo pero luego toda la rabia acumulada salió y se convirtió en un grito que exclamaba justicia.
-¡No puedes hablarme como se te de la gana!¡Eres mi esposa!
-¿Bajo que ley? ¡No hubo ningún padre aquí presente! ¡No te debo nada!
-Hagas lo que hagas no podrás cruzar esa puerta, no eres capaz mientras poseas esto- Señaló su dedo índice- Y quiero decirte que no es fácil de sacar.
Itachi se adelantó y se paró entre nosotros.
-Ya fue suficiente, Sasuke. Déjala en paz. ¡Ahora!
-¿¡Quien eres para hablarme a mi de esa forma!? Solo eres El niño preferido de papá , el hijo perfecto pero...- Sasuke miró a sakura y la volvió a tomar del brazo- Es esto lo que de verdad quieres. . .
-¿Que?
-Si, quieres a mi mujer. ¡QUIERES POSEERLA! ¡Por eso la defiendes! Pero date cuenta, nunca vas a poder sentirla a un nivel íntimo... ni cómo yo le hecho y seguiré haciendo.- Ya Sasuke no pensaba en lo que decía, el estaba demasiado furioso como para pensar y lo que dijo Sakura a continuación lo desquició más.
-No estaría con ninguno de los dos. Cada vez que estoy contigo, Sasuke. No puedo evitar compararte con Naruto. Tu toque es frío y el de el era cálido. Aunque Naruto este con alguien que si lo merece yo no dejare de pensar que es mejor que tú. Todo hombre es mejor que tu. Cada vez que me hagas tuya pensaré en Naruto Uzumaki. Que se te quede grabado en la cabeza , mi cuerpo te pertenecerá pero mi alma y pensamiento siempre serán de él.¡Lo amo! ¡Lo amo tanto!
Sasuke la arrastro hacia dentro, subieron las escaleras y paró en la parte más alta de la mansión. La torre.
Era una vieja torre que se usaba antes como calabazo, hace años que nadie va a ese lugar y eso se ve por la cantidad de polvo qué hay y porque ya hay plantas enredaderas cubriéndola.
Sasuke le hizo entrar y la tiro ahí en el sucio y frío suelo.
-Te quedaras aquí sola, nadie vendrá a menos que YO lo diga. No te matare, cariño. No llores, ¡NO EMPIECES A LLORAR! Lo mereces, me humillaste frente a mi familia allá afuera y has de pagar. Te traerán comida y eso pero daré la orden de que ningún sirviente se atreva a hablar contigo . Veremos si piensas en Naruto Uzumaki después de esto.
-Por favor, Sasuke. No me dejes aquí- Se acercó ella lentamente hacia el hombre. Derramando lágrimas sin parar - Por favor, seré mejor. Te lo prometo. No me castigues por favor.
Sasuke solo la volvió a tirar al suelo y cerró la puerta con llave y candado.
-¡Por favor! ¡Por favor! ¡SASUKeee! ¡Abreee!- La joven golpeaba la puerta y gritaba con su voz quebrada. Al no recibir respuesta se desparramó en la puerta y gritó en un llanto desconsolado.
Hubo un momento cuando el sol ya se había ido y solo quedaba la luna ,cuando una bandeja paso por debajo de la puerta. Y unas mariposas entraron por la ventana con agua solo para después irse.
Sakura sabía que Sasuke no volvería, ni hoy, ni mañana ni pasado mañana. El podría pasar un mes y ella no quería seguir viviendo así.
vio su cena, eran unas tostadas con la mantequilla al lado.
Mantequilla.
Tomó con su mano una gran porción de mantequilla y se la embarró en su dedo índice. Frotaba y frotaba. Tomaba otro poco y frotaba y frotaba. Hasta que sintió su dedo libre. Luego desató una de sus cintas verdes que le ataban el vestido . Quedando en aquella bata blanca considerada ropa interior. Saco una de sus ligas que sostenían su cabello y dobló la cinta para que se viera muy gruesa. Puso la liga y pasó el anillo.
Ahora el anillo hacía presión sobre algo.
Solo debía esperar a que otro plan viniera a su cabeza.
Unas mariposas volvieron a entrar. Sakura tuvo tiempo de esconder su mano en uno de sus guantes.
Estás mariposas traían frazadas y las ponían en la cama que había en el calabozo. Luego volvieron a irse sin decir ni una palabra.
Sakura empezó a usar sus cintas, ligas y amarró todas las frazadas junto a su vestido verde. Comprobando que podría escapar ya que todo es junto llegaba hasta el suelo de la mansión por la ventana.
Ella espero lo que creía habían sido horas y aumento sus sentidos de escucha. Ella sabía Sasuke estaba dormido y todos en la casa igual. Tenía esta información porque en este momento cuando la luna permanecía tan brillanté ella bajaba y solía caminar por la mansión a oscuras.
Con valor ella empezó a bajar por la ventana. La tela se movía pero ella tenía sus uñas enterradas en ella. Su respiración estaba acelerada, podía sentir como su corazón quería salir de su cuerpo. Se calmó cuando tocó el piso pero al notar que sus zapatillas hacían ruido prefirió quitárselas y caminar.
Cuando se acercó al portón y veía su libertad pudo ver algo. Una mariposa, ella no estaba en grupo. Estaba sola.
La mariposa se transformó y reveló su identidad, Sucrette.
Ella no dijo nada,solo le dejo una canasta y una capa roja con bordados blancos, ella tocó su manos. Les dio un beso y se fue. Sakura jura haber sentido las lágrimas de Sucrette en el momento en que le tomó sus manos.
Sakura no tardó mucho. Solo abrió el portón y corrió. Corrió y se perdió en las profundidades del bosque.
