Aquí Ninja Britten 11 reportándose.

Esta vez les traigo una historia la cual puede ser algo diferente a lo que hago normalmente ya que esta vez será sobre samuráis y lo digo ya que no soy fan de estos, soy un ninja y no nos llevamos bien con ellos, pero bueno, a lo que iba.

Aquí veremos a Umi quien viene de una familia de guerreros como lo era el clan Sonoda que luego dejó ese lado ya que solo nacían mujeres. La serie se basará en la única serie de samuráis que me ha gustado, Afro Samurái.

Verán, al ser un ninja y desde siempre no me han llamado la atención los samuráis, ni siquiera una de las series más conocidas como lo fue Samurái X han sido de mi agrado, sé que choca con muchos, pero en sí no fue de mi agrado, pero como siempre, se respetan los gustos de los demás.

Afro Samurái fue una serie de la que no esperaba nada, pero en sí, fue un gran gusto verla, sé que solo tiene 5 capítulos y una película, pero fueron bastante buenos, es como ver una película de samuráis bien hecha y el tipo no se anda con cosas la verdad. Aparte, se encuentra en un futuro post-apocalíptico donde hay armas, robots, demás cosas muy locas, aparte del gore es bueno, no mucho, lo necesario.

Y aunque el protagonista está basado en un samurái de nombre Yasuke que era afroamericano y que sirvió en el periodo Sengoku del Japón Feudal, la verdad es que prefiero este mundo post-apocalíptico ya que no soy fan de la historia de Japón ya que historias que dicen mucho de las eras no sé qué y periodos, la verdad eso me aburre mucho.

Pero volviendo con la trama, aquí puse como protagonista a Sonoda Umi quien es la más indicada para ser un samurái de este calibre quien buscará esa venganza luego de que su familia querida es asesinada frente a ella y todo para que ella obtenga su preciada venganza.

Sin más, comencemos…

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El mundo se había convertido en un sitio en donde no se podía vivir como antes, todas las personas se habían vuelto violentas en muchas partes del mundo y todo por una razón, mejor dicho, dos razones.

No obstante, la historia que hoy nos lleva es al Monte Fuji, sitio que era conocido como uno de los sitios más sagrados en todo Japón, no obstante, aquí se había forjado una morada en la cual solo podía vivir aquel que poseyera el objeto más apreciado.

Las cintas número 1 y número 2.

Podían ser objetos que no tenían valor, mucha gente diría que solo eran cintas comunes con el númer puesto en ellas, pero estas cintas eran especiales.

La Cinta Número 1 es un trozo de tela sagrada que se cree que otorga varias cosas como la divinidad, la inmortalidad, los poderes sobrenaturales, el gran conocimiento, entre muchas otras cosas. Se dice que el que usa la Cinta Número Uno gobierna el mundo, pero para convertirse en el Número Uno debes matar al Número Uno actual. Solo aquellos que usan la Cinta Número Dos pueden desafiar al Número Uno por la propiedad de la cinta sagrada.

Por otro lado, la Cinta Número 2 es la otra cinta legendaria y se requiere para desafiar a la persona que posee la Cinta Número 1. Mientras que la persona que posee el número uno es intocable, el número dos no lo es, y tiene que vivir con el conocimiento de que no puede confiar en nadie ni amar a nadie y será perseguido por aquellos que buscan su cinta. Algunos han intentado en vano ocultar la diadema con la esperanza de que, al hacerlo, puedan terminar con el ciclo interminable de muerte provocado por el deseo de poseer las cintas Número Uno y Dos. Sin embargo, una ventaja es que solo el Número Dos puede desafiar al Número Uno.

En el Monte Fuji, estaba un templo el cual dirigía a la montaña en donde era la residencia del Número 1, aquí habitaba él y su familia si eso lo deseaba, por mucho tiempo, este sitio fue ocupado por una sola familia.

El clan Sonoda.

Esta familia era poderosa, no obstante, últimamente solo nacían puras mujeres por lo cual los yernos se hacían cargo del entrenamiento, pero esta vez, solo quedaba el esposo y líder del clan, el señor Sonoda quien poseía la más codiciada de las cintas, la Número 1, por lo que eran intocables ante el resto del mundo, pero esta vez sería diferente.

La más pequeña de la familia Sonoda poseía apenas 8 años y era una peli azul de ojos ámbar que respondía al nombre de Umi, esta estaba mirando hacia a su padre quien iba a ser desafiado por alguien que poseía la Cinta Número 2 y esa persona era la única que podría desafiar al Número 1.

- Por favor querido, gana esto de nuevo – decía la madre de Umi estando al lado de su hija mayor y demás mujeres que eran familia.

- Papá – Umi estaba parada al lado de su padre en la entrada del templo del Monte Fuji mirando al que vino con la otra cinta, la peli azul estaba tomando la mano de su progenitor.

- No te preocupes Umi, ya todo acabará de una vez – susurró el señor el cual soltó la mano de su hija y yendo hacia quedar en frente del tipo que poseía la otra cinta. El padre de Umi llevaba un kimono japonés blanco, pantalones acampanados azules con dobladillos muy deshilachados a la altura de los tobillos, un par de geta japonesas (un tipo de zueco japonés o sandalia de madera) y su espada mientras que su enemigo llevaba un atuendo tradicional de vaquero y empuñaba dos revólveres de cañón largo

- Papá.

- Remember me Number 1? – decía el tipo fumando un puro con acento americano – he esperado este momento desde hace mucho tiempo.

- Yo también, pero todo acabará ahora pronto y seguiré siendo el Número Uno.

- Eso lo veremos – ambos se prepararon y sin más, el duelo comenzó, el tipo usaba pistolas las cuales empezaron a disparar a su rival quien sacó su espada para contrarrestar las balas que el tipo disparaba.

Este duelo era duro ya que ninguno quería ceder ni nada, las balas no podían dar en el cuerpo del padre de Umi ya que o las esquivaba o las cortaba con el filo de su filosa espada. El rival del padre de Umi seguía disparando con todo, cuando estuvieron de frente, el señor Sonoda parecía que tendría la victoria cuando este con su espada le dio a una de las pistolas de su rival tirándola a un lado.

- ¡Eres mío! – gritó el peli azul empuñando con fuerza su espada para darle en la cabeza, pero su rival en vez de asustarse, sonrió por lo bajo y un acto insólito…

¡CUAF!

- ¿P-Papá? – lo siguiente que se miró fue al tipo en una rodilla como si hubiera lanzado un golpe fuerte y lo otro fue la cabeza del señor Sonoda volar por los aires. El pistolero guardó su pistola en su sitio mientras que el cuerpo decapitado del señor Sonoda caía al suelo.

- ¿Q-Querido?

- Papá… no pudo haber… - la familia Sonoda estaba absorta por eso, ni que decir de la pequeña Umi quien presenció todo de cerca.

- Al fin… he conseguido la Cinta Número 1 – el pistolero fue tan cruel de tomar la cabeza del señor Sonoda, quitarle la cinta y lanzar la cabeza cercenada hacia donde estaba Umi – con esto… reinaré el mundo como un dios.

- ¡Papá! – la hermana mayor de Umi llegó junto con su madre y demás familiares a ver eso, todas lloraron por eso, Umi seguía en shock, el tipo se acercó al resto de la familia de Umi, todo mientras esta estaba mirando esto aun sin procesar todo lo que pasaba.

- Ahora solo queda… eliminar a los familiares del Número 1 – con toda la sangre fría, sacó sus dos revólveres y sin más, comenzó la masacre, bala tras bala cada miembro del clan Sonoda fue cayendo hasta que no quedó nada, la única sobreviviente de eso fue Umi quien rápidamente su pequeño cerebro pudo procesar todo.

- ¡PAPÁ! ¡MAMÁ! ¡HERMANA! ¡TIOS! – la pequeña peli azul no hallaba que más hacer y solo comenzó a llorar mientras tomaba la cabeza de su padre, el pistolero quiso dispararle a la niña, pero decidió no hacerlo y guardó su arma.

- Es una desgracia que hayas tenido que presenciar esto niña, esto es algo que te perseguirá hasta el resto de tus días, tu odio hacia mí solo crecerá más y más – el tipo se iba alejando mientras fumaba no sin antes mirar por última vez hacia la pequeña peli azul, ahora él habitaba el Monte Fuji al ser el Número 1 – ¡desafíame! Hazlo cuando estés lista para ascender a ser un Dios como yo.

Mientras iba hacia el interior del Monte Fuji, el pistolero empezaba a reír como loco, todo para desgracia de la pequeña peli azul quien ahora estaba sola en el mundo, huérfana y ya sin hogar.

- ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, AHORA YO SOY EL NÚMERO 1! – el tipo estaba celebrando su victoria a todo pulmón mientras ingresaba al templo del Monte Fuji.

Desde ese momento, algo se quebró dentro de la pequeña Umi y esta solo observó al pistolero con un nuevo sentimiento en su corazón.

Odio.

Los ojos ámbares de la peli azul dejaron a temprana edad la inocencia de una niña y ahora era alguien completamente diferente, solo dominaba el odio.

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Años después…

Una mujer estaba parada en medio de lo que parecía ser la nada, estaba rodeada de varios sujetos con todo tipo de armas. Era de noche y lo único que adornaba el cielo era la luz de la luna llena y las pocas estrellas visibles.

La mujer era una peliazul de unos 20 años, con su largo cabello hondando gracias a la acción del viento, sus ojos ámbares no reflejaban emoción buena alguna. Sus ropas eran un kimono que le llegaba arriba de los tobillos, llevaba un par de geta japonesas y una espada en su funda, la única joyería que llevaba era un collar con el signo de Piscis en él.

Y lo más llamativo era que llevaba una cinta amarrada en la frente con la leyenda "Número 2" en ella.

Esta no expresaba nada y solo parecía que quería seguir su camino, pero estaba rodeado por ese montón de guerreros.

- Este es el final de tu camino… Ao Samurái – decía uno de los tipos que parecía ser el líder de los matones de ahí.

- … - la peli azul no decía nada.

- Tenemos más de 20 hombres aquí, todos armados hasta los dientes, estás rodeada, además, nunca dijimos que jugaríamos limpio. No tengo idea del porqué, pero hay un tipo ricachón que está dispuesto a pagar mucho por esa cinta que llevas en la frente, así que… ¿Por qué simplemente no te das por vencida niña? Y prometo no… hacerte daño, después de todo, violar a alguien como tu sería algo bajo y no me gustaría hacerlo.

- … - la samurái seguía en silencio, esto fue tomado por una respuesta para los matones.

- Todos quieren creerse la gran cosa, así que lo haremos a tu estilo entonces – el tipo tomó su arma – ¡alístense chicos!

- … - la peli azul no dijo nada, solo se puso en pose de combate tomando su espada que aún no era desenvainada.

- Miren chicos, la niña parece que nos va a hacer daño usando una espada de una sola mano – el líder extendió la espada – ¡ATAQUEN!

Los guerreros fueron rápidamente hacia la peli azul, pero los que estaban más listos eran dos pistoleros que dispararon dos balas hacia la mujer quien cuando estaban cerca reaccionó sacando la espada y en un acto magistral, cortó ambas balas de cuajo y sus restos fueron hacia los tipos que venían tras ella matándolos.

- ¡¿Qué mier…?! ¡Es imposible! – más tipos iban hacia la peli azul con armas corta punzantes, pero estos encontraron su fin a manos de la espada de la chica.

Varios pares de brazos salieron volando luego de ser cercenados de cuajo, otro de los tipos fue tras la chica con un hacha, pero esta fue tirada a un lado de una patada y lo único que se llevó fue un corte en el cuello.

Unas espadas iban hacia su cabeza por la espalda, pero la chica se agachó rápidamente haciendo que las espadas solo cruzaran su cabello azul y de un giro rápido cortó los pies de los espadachines que le hicieron eso, ni ellos se lo vieron venir.

Un par de kunais fueron lanzados, pero la peli azul los esquivó saltando y con eso les dieron a varios de los matones en los ojos, con un fuerte espadazo, decapitó a estos, otro de ellos se llevó un corte limpio desde el abdomen hasta la cabeza matándolo en el acto.

Esto siguió así, muerte tras muerte y nadie podía darle tan siquiera un rasguño a la peli azul, no obstante, lo que la chica no se dio cuenta es que alguien estaba vigilando desde largo. Esta era una mujer de cabello negro con su rostro escondido en una máscara de demonio japonés, usaba una especie de binoculares con los cuales logró ver bien la frente de la peli azul y notó la cinta que llevaba.

- Parece que encontré a la Número Dos – de vuelta al campo de batalla, la oji ámbar acabó finalmente con todos los demás, sin embargo, el líder de estos estaba sin un brazo y a duras penas se levantó usando su espada como soporte, pero este estaba en las últimas.

- ¿Q-Quien eres… Ao Samurái? – finalmente sucumbió a sus heridas, la peli azul solo tomó su funda y metió su espada en ella.

- No es nada personal… es solo venganza – la mujer se fue del sitio dejando los cadáveres ahí, mientras caminaba, esta encontró un lago pequeño el cual era rodeado de grandes piedras, esto como para tener la privacidad del usuario.

La peli azul fue ahí en donde dejó su espada a un lado, su kimono bajó de su cuerpo, dejó su par de geta a un lado junto con las calcetas, esta quedó en ropa interior que rápidamente voló, al final la peli azul quedó desnuda a los cuatro vientos.

Su cuerpo avanzó hacia el lago en donde dejó que el agua bañara cada parte de su ser, pasó el agua por sus pechos mojándolos y limpiándose algunas gotas de sangre que quedaron de la matanza que hizo no hace mucho.

Una vez lavadas algunas partes de su cuerpo simplemente se sentó, no sin antes tomar su espada poniéndola debajo del agua solo por seguridad en el caso de alguien la tomara por sorpresa, cosa que sucedió.

- Idiota… estar sin arma y relajarse en este sitio es solo un acto suicida – este tipo saltó rápidamente hacia la samurái quien no se inmutó y justo cuando estaba llegando, la peli azul sacó su arma y de un espadazo cortó la cara a la mitad del chico el cual al mismo tiempo fue empalado por la espada de la mujer, esta tiró el cuerpo fuera de las rocas sin importarle que su desnudez fuera vista por toda la naturaleza.

- No ensucies el agua de este sitio – susurró la chica mientras volvía a lo suyo, un momento después se levantó y se secó hasta que se puso su ropa de nuevo, se sentía relajada y solo caminó un poco.

Había un pueblo cercano en el que la peli azul podría ir, pero decidió descansar un poco en ese lugar, aunque siempre estaba alerta por si pasaba algo, así que caminó hasta que encontró una cueva, se aseguró de que no hubiera nadie dentro para poder dormir en paz.

Antes de cerrar los ojos, la peli azul miró un poco el cielo de la cueva y se le vino a la mente su familia y la razón por la que ella estaba ahí batallando y matando gente.

Ella solo poseía esa misión y nada haría que cambiase de opinión.

El camino de esta samurái en busca de la Cinta Número 1 seguía y si debía matar a todo el mundo, lo haría sin dudar, porque ese era el camino de la guerrera de hermosa cabellera azul, Ao Samurái.

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Continuará…