Luego de la muerte de Honoka a manos de uno de los miembros del denominado "Clan de las 7 Montañas", esta no tuvo más remedio que seguir con su camino hacia el Monte Fuji en donde se encontraba el Número 1 para poder desafiarle.

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Oh whoa, these tears that I've had

They here, have no, word

Then roll, each time each pain

I fell insane

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Fury in my eyes, sword on my side

Escape death to become immortalized

Blue on my head, Ao Samurai

Number One, I bring a whole nation alive

I'm the leader of the Clan, you can tell from the headband

Spirit of God, become one inside man

Except all challengers, leave 'em in bandages

Sword won't ceist til my enemy vanishes

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And so your tables have turned

Only now with you and I've burned

Were these sweet memories?

In the rain

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Yo, I'm the master of disaster, no one swing a sword faster

I warned you, the'll be tears after the laughter

Now I'm 20 years, after the rapture

War blood will be spilt, we start a new chapter

Fury in my eyes, sword on my side

Blue on my head, I'm Ao Samurai

Number One, I bring my whole nation alive

Escape death, to become immortalized

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Umi tomó un bote que estaba abandonado para ir pasando el mar el cual separaba a Japón de la isla, en donde estaba su objetivo final. Mientras remaba, esta pensó un poco en una de las enseñanzas de su viejo maestro, por alguna razón ese recuerdo se le vino a la mente.

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Flashback

Una Umi de 10 años seguía entrenando con su maestro, el padre de su amiga Dia, en un enfrentamiento de práctica, la peli azul fue derrumbada, no obstante, el hombre parecía notar varias cosas.

- Voy a ser sincero contigo Umi, posees las habilidades básicas de la lucha con espada, pero tus ojos te dan una gran ventaja sobre otros luchadores.

- Mis ojos.

- El volverte impredecible, el atacar usando el subconsciente, deja que tus movimientos salgan de tu propia esencia, en otras palabras, ataca inconscientemente.

Fin Flashback

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- Atacar inconscientemente – susurró mientras seguía navegando por el mar, no obstante, como era sabido, las cosas no se le pondrían fácilmente a la peli azul ya que de la nada, unos tipos vestidos de ninjas salieron a combatir con la peli azul.

- Número 2, Ao Samurái, no dejaremos que llegues hasta el Monte Fuji, espero que sepas que este es el final de tu camino.

- ¡Morirás en nuestras manos! – los tipos se lanzaron con espadas y todo por lo que parecía que, según ellos, estaban ganando la batalla, aunque Umi no parecía que se inmutaba ya que solo usó la funda de su espada con esta dentro para darles un serio golpe.

El primero de los ninjas fue golpeado en el abdomen con esta haciéndolo sangrar ya que el simple golpe fue tan fuerte que su esternón terminó roto, mientras que el otro intentó clavarle su espada en la espalda, pero falló y solo recibió un golpe de Umi usando su mano dejándolo inconsciente y lanzando su cuerpo al agua al igual que su compañero, ambos perecerían ahogados.

Un tiempo después, la peli azul llegó a tierra firme por lo que se dirigía hacia la base del Monte Fuji, no obstante, lo que no sabía, es que cierto culto estaba esperándola para recibirla con todo.

Este culto era conocido como el "Clan de las 7 montañas", compuesto por 6 hombres los cuales eran monjes, los primeros 5 eran viejos mientras que el último era más joven y era el tipo que había atacado antes a Umi y matado a Honoka.

El objetivo de estos monjes era obtener el poder supremo el cual era la Cinta Número 1, no obstante, primero tenían que acabar con la que poseía la segunda cinta, siendo esta la peli azul, de hecho, todos los asesinos que fueron enviados para matar a Umi eran mandados por los monjes, todo a cambió de jugosas recompensas.

Estos poseían una base a los pies del Monte Fuji, había que pasar un puente colgante algo grande y llegar a lo que parecía un templo grande, luego de eso, podría ir libremente hasta su destino. En estos momentos, Umi estaba casi llegando al puente sin darse cuenta que lejos de ahí alguien la estaba espiando, siendo uno de los monjes quien hablaba por teléfono con su base.

- Aquí Hermano 2, Ao Samurái ya está cruzando el territorio.

- Excelente, continúa siguiendo su rastro – decía el que parecía ser el líder, este poseía una prótesis robótica como mano derecha, este se levantó dirigiéndose a los demás monjes – mis queridos hermanos, ¡finalmente el día que tanto hemos estado esperando ha llegado! Nuestras oraciones por fin nos harán acercarnos más a la captura del Número 1, pero para eso, tenemos que hacernos con la Cinta Número 2 y destruir a Ao Samurái.

- Excelente.

- ¿Comenzamos mis queridos hermanos? – justo ahí, dentro del palacio estaban muchos guerreros los cuales eran asesinos quienes habían acudido al llamado de los monjes para llevar a cabo la caza de Umi.

- ¡Vamos por la Número 2!

- ¡Acabemos con esa estúpida samurái!

- ¡Voy a violar a esa perra mientras la mato!

- ¡Hermanos! Quiero presentarles a nuestra arma principal. Ella es la que ahora está en planes para pelear contra la Número 2, originalmente era el arma que íbamos a utilizar para batallar contra el Número 1, no obstante, un pequeño error de cálculos ha hecho que primero la empleemos contra la Número 2. Una batalla en donde veremos quién es mejor en estilo y desempeño.

- ¿Existe alguna persona en el mundo con las habilidades de la Número 2? – preguntó uno de los monjes al lado del Hermano 1 – ¿Dónde encontraste alguien así?

- No es un arma hermano, ni un humano, es una cosa.

- Detállalo un poco más Hermano 1.

- He estado con un gran desarrollo científico creando a un asesino que sea semejante a un ser humano, es un arma especial con una pequeña sorpresa en su interior – exclamaba el Hermano 1 – ¡las habilidades de este monstruo fueron hechas a semejanza a las de Ao Samurái las cuales fueron informadas por Denébola! Que Dios la guie en su camino al más allá.

- ¿Ya ha sido probada?

- ¿Dudas de mí Hermano 6? Porque al dudar de la fe en una pregunta, créeme, serás creyente – el monje siguió hablando a la multitud de asesinos – ¡mis hermanos! Estoy orgulloso de darles la bienvenida a un nuevo miembro de nuestro grupo, ha despertado para ser el arma más mortal que jamás se ha creado… ¡Aodroid!

De unas puertas enormes al lado de los asesinos, estas se abrieron y poco a poco se reveló lo que el monje se refería, justo ahí estaba un robot el cual era como Umi en todos los sentidos, la única diferencia con la verdadera peli azul es que el kimono que llevaba era de color blanco en lugar del azul de la original. Aparte, cargaba una espada tal y como lo hacía Umi.

- ¡Aodroid! ¿A poco no es un encanto? Tomó muchísimo tiempo solo para construir su cabeza – el robot tenía los iris rojos para indicar que no era un humano, sino un robot.

- Esta cosa no se ve tan escalofriante.

- Luce como si estuviera lista para ser asesinada – eran los comentarios de algunos de los asesinos.

- Muchas innovaciones tecnológicas para hacerlo de una calidad excelente, ¡así que vamos a hacer una batalla real! Dejemos que la sangre y la muerte cobre por nosotros para llegar a nuestra vida eterna.

- ¿Una batalla real?

- No, yo lo dudo.

- Solo hay una regla, el último hombre o máquina en pie será premiado para enfrentar a la Número 2.

- Genial.

- ¡Esplendido!

- ¿Listos? – los tipos gritaron animados – ¡entonces empecemos!

Todo el mundo se lanzó hacia el robot, pero lo que no sabían es que el androide haría una carnicería humana nada más sacar su espada, segundos después se miraban brazos y piernas cercenadas volar por los aires, la sangre comenzó a pintar las paredes del recinto, los demás monjes no se lo creían. Todo finalizó minutos después cuando ya no había quedado algún tipo vivo, todos fueron asesinados por el robot.

- Ahora solo queda Ao Samurái.

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Mientras tanto con Umi, esta había llegado al puente el cual conectaba al templo de los monjes. La peli azul caminó un poco hasta que se encontró cara a cara con su versión robótica.

Las dos Umi se miraron por un momento, de hecho, las dos movieron el brazo izquierdo al mismo tiempo, lo mismo que la otra mano como copiándose la una a la otra, sin perder tiempo, ambas se pusieron en pose de combate.

El clima no ayudaba mucho tampoco ya que estaba nublado a punto de llover, justo en ese momento, cayó un rayo cerca del lugar el cual fue indicador para que el combate iniciara, ambas espadas chocaron al mismo tiempo, era una pelea bastante reñida, en otro encuentro de espadas, Umi fue herida un poco en la cabeza haciéndola sangrar un poco.

Esto no se quedó solo ahí ya que su versión robótica seguía dándole mucha batalla, es más, llegó a un punto en el que parecía que Aodroid ganaría ya que, en otro choque, Umi volvió a ser herida en la cabeza, de suerte, solo eran heridas superficiales, pero la sangre decía que estaba herida.

Parecía que el robot podía predecir los movimientos de Umi antes de que esta los hiciera, era una encrucijada para la samurái, por su lado, los monjes lucían fascinados por la batalla.

- ¿Qué pasa cuando tus reflexiones se mueven mucho más rápido que tú? ¡Algo asombroso! ¡Eso es lo que pasa! – el Hermano 1 lucía feliz – ¡al fin le podremos demostrar el camino al infierno a todos nuestros oponentes!

La lluvia se hizo presente, Aodroid seguía haciéndole la vida de cuadritos a Umi quien a duras penas podía esquivar los ataques de su versión robótica, su cabeza tenía algo de sangre que iba hacia su rostro los cuales eran limpiados por el agua. El ciborg ya estaba decidido a darle el golpe final a Umi, pero esta por permitiría que eso pasara, justo en ese momento, las palabras de su maestro llegaron a su mente, las mismas que pensó cuando iba en camino hacia allí.

- El volverte impredecible, el atacar usando el subconsciente, deja que tus movimientos salgan de tu propia esencia, en otras palabras, ataca inconscientemente. Incluso el oponente más poderoso caerá debido a un ataque del cual no tiene referencia o historial Los movimientos que salgan del interior de tu ser te sorprenderán incluso a ti.

- Atacar inconscientemente – pensó la chica quien bajó los brazos y cerró sus ojos, esto parecía indicar que se rendía, Aodroid fue a darle el golpe de gracia, solo para ser esquivado por Umi, esto parecía no estar en los registros de la memoria del robot.

Y así siguió el combate, el robot estaba tratando de darle algún golpe a Umi, pero el cuerpo de esta lo esquivaba de forma involuntaria, esto continuó hasta que la tuvo al borde del puente, Aodroid lanzó su espada para cortarla para la mitad, solo para que la peli azul diera un gran salto poniéndose detrás de esta y finalmente, con su espada le dio un golpe en la cabeza, el robot cayó al suelo ya derrotado. Ni los monjes se lo creían, su mayor arma no fue rival para las habilidades de la samurái.

- ¿Esto es todo lo que obtenemos por confiar en los datos que nos proporcionó Denébola? – exclamó el Hermano 6 el cual pulso un botón con el cual el puente explotó, Umi corrió rápidamente hasta llegar a salvo a la entrada del templo.

- ¡Demonios Hermano 6! ¡Este es el tipo de cosas que no tolero! – se escuchó decir al Hermano1 desde lo alto en donde estaban y sin más, los monjes se metieron al interior del templo.

Umi sabía que tenía que pasar por ahí para llegar a su punto final por lo que llegando a las puertas del templo y pasando por la planta baja en donde se encontró con varios asesinos los cuales no batallaron contra Aodroid, estos se lanzaron hacia la peli azul a darle con todo, pero lo único que lograrían fue sucumbir ante la espada de la samurái.

Esta continuó caminando hasta que terminó llegando a una habitación en donde justo estaba el Hermano 6, listo para darle batalla a la chica. El musculoso y joven monje estaba armado con su báculo, por su lado, la peli azul estaba pensando en vengarse de este tipo por haber asesinado a Honoka.

- Incluso aunque estés herida, no creas que tendré piedad de ti – susurró el tipo mirando a Umi quien se colocó en pose de combate – te voy a derrotar.

El combate inició, ambos chocaron sus armas, Umi retrocedió luego yendo rápidamente hacia el monje, este usó su báculo lanzándolo para darle un golpe, pero la peli azul era más rápida y logró esquivarlo y dio un gran salto pasando por encima del hombre. Con su espada logró hacerle un gran corte desde el hombro izquierdo hasta casi llegado el estómago, la cantidad de sangre que salía eran grande.

Parecía que la batalla había acabado, el Hermano 6 estaba herido de muerte, pero lo que no pensó Umi fue que este se metería más la espada en su cuerpo, esto para desconcierto de la samurái.

- El resto se los dejó a ustedes… ¡mis Hermanos! – de la mochila que poseía, salieron dos monjes más armados con una espada, estos destajaron a grandulón dejando la espada de Umi sobre el montón de pedazos del Hermano 6.

- Es verdad lo que dicen de ti.

- A pesar de ser tan bella, eres una excelencia para matar – estos comenzaron a seguir a la chica, pero Umi era más veloz que ellos.

- No tendrás tu espada de regreso tan fácilmente.

- ¡No eres nada sin tu espada! – uno de los monjes fue tras ella, pero Umi empeló la funda de su espada para darle con fuerza en el esternón, dejándolo casi inconsciente.

- ¡Te has descuidado Hermanos 5! – el otro monje iba a atacar a la samurái por la espalda, pero esta le lanzó al monje inconsciente y ambos cayeron al suelo – ¡quítate de encima Hermano 5!

Umi sin perder tiempo fue a donde estaba su espada y con frialdad atravesó el cuello de ambos monjes dándoles muerte finalmente.

La peli azul se fue del lugar ya habiendo derrotado a 3 monjes, pasó por la sala en donde había una enorme cantidad de cadáveres de los que perecieron contra Aodroid, aunque escondido estaba uno de los monjes, era el Hermano 2 que había estado espiando a la peli azul desde hace tiempo.

- Lo siento por ti, pero la guerrera de la Cinta Número 2 debe morir – susurró el tipo escondido en unos cadáveres, aunque no podía encontrar a la samurái hasta que esta apareció de la nada metiéndole sus dedos en sus ojos y los binoculares al mismo tiempo causándole un daño muy horrible, con el rato comenzaría a desangrarse hasta morir.

La peli azul continuó su camino hasta que se topó con otro de los monjes, pero este estaba escuchando algo de música en sus audífonos, la samurái alistó su espada, pero este solo le señalaba la zona en la que había un elevador.

- Eso te llevará hasta la cima del Monte Fuji, no tengo intenciones de pelear, por lo que puedes ir libremente hasta allá – aun con desconfianza, Umi fue hacia el elevador dejando vivo al monje el cual simplemente seguía escuchando música.

La guerrera de cabello azul se subió al ascensor y sin más, comenzó a subir, los monjes construyeron esa máquina para poder llegar hasta el sitio más alto de Japón, justo en donde estaría su antiguo hogar y en donde su padre y su familia murieron, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un sonido encima del elevador.

- Me has subestimado por completo, nada ni nadie me va a impedir mi misión de tomar la Cinta Número 1, ¡ni siquiera una jodida samurái! – el Hermano 1 estaba encima del transporte y estaba con todo de matar a Umi, aunque cuando minutos después, cuando el elevador llegó a su destino, se reveló el resultado de la batalla.

El monje fue herido gravemente por la samurái dejándolo en el suelo con la cabeza ensangrentada. Ya estaba en el sitio en el que su padre fue asesinado por el que es ahora el Número 1, no obstante, pensando que solo tendría que ir a batallar contra el tipo, esta se encontró con una sorpresa extraña.

Había alguien más… y no era el Número 1.

Esta persona, que poseía la figura de una mujer, tenía un kimono de color negro amarrado con una cintura del mismo color, además de poseer un par de geta, ni que decir de dos espadas envainadas. Aunque lo más llamativo de esa persona delante es que llevaba una enorme máscara de un dragón verde que le cubría toda la cabeza.

- Ha pasado mucho tiempo ¿verdad Ao Samurái? O debería decir… ¿Sonoda Umi?

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Suso ga nureta nara

Kawaku no mateba ii

Mizuoto wo tatete haneta

Kimi ga oshiete kureta n da Mou kowaku nai

Nigitte ite kureta kono te wo hanasanakya dame da

Hitori demo yuku yo Tatoe tsurakute mo

Minna de mita yume wa Kanarazu motteku yo

Minna to ga ii na Minna to ga yokatta

Demo mezameta asa Dare mo inai n da ne

Mou furikaette mo dare no kage mo nai

Mizutamari dake ga hikatta

Ikiteku koto sore wa tachimukatte iku koto

Sore ga wakatta nara ato wa fumidasu yuuki dake

Doko made mo yuku yo Koko de shitta koto

Shiawase to iu yume wo kanaete miseru yo

Minna to hanarete mo Donna ni tooku natte mo

Atarashii asa ni Kono Boku wa ikiru yo

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Continuará…