Capítulo 20: Secretos de Familia

" Ouran High School Host Club es propiedad de Hatori Bisco"


La mirada de Kyouya estaba sobre ella, algo dentro de él hirvió al mencionar el nombre de Tamaki, era verdad que los padres de Katherine querían los hoteles de su mejor amigo, pero casarlo con este, era inaudito, es que acaso todos esperaban en la riqueza del rubio, nadie esperaba en lo insufrible que este podia ser.

No imaginaba a la pelirroja en una relación con Tamaki, de solo pensarlo el vientre se le retorcía, aquello le daba arcadas, ella era demasiado culta, y buena estrategia para seguir los berrinches del francés, un aire posesivo se instaló en él, y tomó la mano de la pelirroja, atrapándola en un agarre suave pero firme, ella jadeo, dispuesta a estirar la mano lejos de su alcance.

Algo dentro de ese roce era peligroso, la tension del momento se podia cortar con una cuchilla, era espesa como la bruma, el corazon de ambos comenzo a latir acelerado.

—Dime una razón para no hacerle caso a mi familia — suplicó ella — eso solucionaría muchas cosas.

— Sabes tan bien como yo, que no pienso arruinarle la vida a Haruhi, además Tamaki es capaz de perder todo su dinero antes de casarse sin amor, el no es como yo, que busca méritos, el jamás le haría daño a…

Y vio la mirada triste de la pelirroja, todo volvía a girar en torno a la castaña de nuevo.

— Tienes la boca llena de verdad, yo no soy tu amiga Haruhi, y tienes razón en que él no es como tú, al parecer él tiene valentía.

Con esas palabras, ella dejó sus platos y se levantó de la mesa, dejándolo solo, el obturador de la cámara sonó varias veces, antes de que el periodista, viera como la jovencita salía de aquel restaurante dejando aun Kyouya furioso.

A Kilómetros de ahí, en la ciudad de Chicago, Penney Pritzker se dispuso a tomar su taza de café, mientras su perro un Shiba Inu jugueteaba en sus pies, su hermano la estaba llamando desde la mañana, pero ella estaba en su momento de relajación , cuando escuchó el azotar de las puertas de la mansión ya un enojado Nicholas entró, supo que ese momento había llegado a su fin.

— ¿Sabías de la contraoferta de los hoteles Suoh? — reclamó el hombre viendo como su hermana colocaba sus gafas de lectura junto con su taza en la mesa.

— Nick, escucha, deja de estar detrás de esos lugares, los Hyatt se han demostrado por el estatus de sus zonas, sin duda los Suoh están bien posicionados en Francia, pero inadmisible que ellos rematen por un matrimonio sus tierras — soltó de golpe — deja a Katherine en paz, ella es más parecida a un Pritzker que cualquiera de tus hijos legítimos.

Aquello tomó totalmente desprevenido a Nicholas.

— Tú la querías casar con el hijo del alcalde, ¡Esa bastarda no será heredero de nada mío! — grito furioso

Penney se puso de pie, su perro gruñó a Nicholas detrás de los pies de su dueña, ella le arrojó el té en la cara a su hermano.

— Mi sobrina, no necesita nada tuyo, se te olvida querido hermano, que la heredera del emporio soy yo, que no se te olvide, aun soy una mujer sola, el día que quiero puedo dejar toda mi fortuna a tu hija, solo espero que ella tome las decisiones importantes.

Nicolás tartamudeo de la furia.

— ¡Seria capaz! — le gritó, el Shiba Inu le mordió la pierna, él lanzó un grito ensordecedor.

— Si, ahora ¡Vete de mi casa! — le gritó, apretó un botón y su servicio privado tomó a Nicholas del saco, Penney les pidió que lo escoltaran a fuera, furiosa apareció como su hermano era jalado por dos fornidos guardias y era llevado lejos de su vista.

Ella arrojó un suspiro, tomando su nariz entre sus dedos, la paz había durado muy poco, se dirigió a su móvil observando las fotos que le eran enviadas diariamente, esperaba que su sobrina, tomara las decisiones correctas.

En Japón, Yuuichi estaba por llegar a su hogar, a diferencia de su hermano que odiaba conducir, el tenía un hermoso BMW del cual se sentía sumamente orgulloso, había logrado comprarlo cuando tenía dieciséis años, con sus primeras inversiones en la banca, a los veinte años se hizo con la nombrada heredera, la señorita Yoshiko Son, hija de uno de los magnates más importantes de su país.

Ella lo engañaba, él lo sabía, pero su matrimonio era por apariencias, sabía que su padre no permitiría a ningún heredero suyo sin esposa, ahora su hermano estaba en la misma situación. El patriarca de los Ootori fue claro con él, su hermano debería de casarse y además no los dejaría desprotegidos, la herencia seria repartida para sus cuatro hijos, pero la presidencia del grupo sería de Kyouya si esta cumplió el tiempo que Yoshio designó.

Llegó a su casa y descubrió un hogar vacío, las sirvientas intentaron atenderlo, pero el se encerró en su despacho, el sonido de varias cosas siendo lanzadas por el aire alertó al resto de la servidumbre de no acercarse.

Después de calmarse, debió el calendario, faltaba alrededor de cuatro meses para que se venciera el plazo de Kyouya, aunque había fuertes rumores en los tabloides americanos, su hermano estaba saliendo con un miembro de la familia Pritzker; eso lo llenó de dudas, era de todos conocidos lo calculador que podía ser un Ootori, supuso que el plan de ambos era conservado con la adquisición de estatus obtenido con la presidencia de su hermano.

Buscó investigar más a la chica, la policía había encontrado un enviado personal de su hermano a una visita en un hotel de Chicago, en donde en un lenguaje secreto policiaco, había relacionado en el informe que por órdenes de Kyouya habían golpeado a Jack Pritzker, el hermano de la pelirroja.

Su hermano no tenía arrebatos, así que, por el lado de la familia de la chica, podría encontrar más información, Yuuichi encontró además un retiro importante de la cuenta familiar, y una trasmisión del 10% de acciones de los Hyatt a su hermano.

— ¡En qué demonios estás metido! — meditó, mientras enviaba un e-mail a Jack Pritzker, definitivamente él sabría que pasaría en todo esto.

Haruhi estaba paseando a Antonella por el parque de los edificios, desde la partida de Tamaki, ella estaba cuidando a la labrador sin su ayuda, estaba triste, pero debía decidir que iba a pasar con el futuro de su relación, necesitaba ver a su novio , hablar con él, mostrarle su apoyo, regañarlo por dudar de ella y su amigo, ella no amaba a Kyouya ni a ninguno de los del club de esa manera, solo necesita entender al rubio cabeza de chorlito.

Cuando ella vio a la deriva, descubrió el cabello rojo inconfundible pasar a su lado, la jovencita pelirrojaba, e iba a una velocidad impresionante a pesar de los tacones.

— ¡Catherine! — la llamó, ella volteo a verla, Haruhi se vio tan dulce, con el cabello largo y en la mano una correa rosa con un perro enorme y majestuoso.

— Fujioka, buenas noches — saludó, borrando el vestigio de las lagrimas en su rostro, intentando parecer serena ante la confrontación con aquella chica que tenia impresionado al de gafas, no dudaba que era hermosa, pero ¿Qué tenia de especial?

— Lamento molestarla, solo vi, que usted lloraba ¿Puedo ayudarla en algo? — preguntó Haruhi, la pelirroja entendió por que Kyouya la apreció, ella era un rayo de sol en medio de la oscuridad aterradora.

— Digamos, que no fue una buena noche — respondió.

— Me gustaría hablar con usted de un tema que me inquieta — inquirió la castaña, sentándose en una de las bancas para esperar el autobús del campus, la pelirroja se sentó a un lado de ella, Haruhi estaba visiblemente nerviosa.

— Dime, ¿Qué quieres decirme?

— Qué, al principio me disgustó la idea de que Kyouya y tú, pareja ocasional, se que el esta buscando una esposa por la presidencia del grupo Ootori, se que no debo interferir en esto… pero por favor, si no estas enamorada de él , no lo hagas sufrir, él es un chico muy dulce, ha estado guardando sus sentimientos desde hace años…

La pelirroja la escasez sorprendida, así que por eso el moreno la amaba, la chica era honestidad pura y directa, la miró sin titubear, esperando que no malentendiera sus palabras.

— Si sabes que él te ama, ¿cierto? — le cuestionó Katherine — que pasaría si te dijera que el plan no es casarme con él, si no que tú y él se vieran de otra forma.

La castaña soltó la correa, haciendo que la mascota de Tamaki corriera libre por el campus, al ver que su dueña se quedó en una pieza ella volvió.

— Yo no sabía que le interesaba, pero nunca he sido buena con darme cuentas de estas cosas, lamentablemente, no amo a Kyouya de esa manera, él es como un hermano mayor para mí, al igual que el resto del club, casi podría decir que lo amo como una madre — sonrió.

La pelirroja la debió indecisa, sintió las manos de Haruhi tomar las suyas.

— ¿Lo cuidarás? — le preguntó ella, descolocando a Katherine, ¿Qué le respondió?, que no estaba interesada, por que lo estaba, estaba confundida, si, pero sabía que tenía que hablar, esos enormes ojos color café la analizaban, la pelirroja sentía las mejillas rojas.

— No puedo prometer algo que tu no cumpliste — le reclamó, Haruhi hizo una mueca, en verdad quería ver a Katherine como algo más que un arribista, pero no se lo dejaba fácil.

— Medita mis palabras, me tengo que ir — dijo, alcanzando a Antonella, y llevándola de regreso a su departamento, dejando a la pelirroja desolada.


NA Soy despiadada. Ya estamos a 5 capítulos del final de este fic. Gracias por su paciencia.