Nueve
Capítulo 11
Nueva York Época actual:
La mujer de cabellos castaños descansaba en su cama de hospital luego de un par de horas de trabajo de parto. Andrew estaba en otra parte del hospital recibiendo curaciones en su mano que quedó lastimada luego de que Makoto casi la fracturara en el trabajo de parto. Al final y luego de mucho sufrimiento y lágrimas la pequeña Midori Hansford había llegado al mundo a las dos de la mañana ensartada en belleza y un torbellino de emociones para todos, Rei que cargaba a la pequeña Midori en sus brazos voltea a ver a su amiga que finalmente abre los ojos.
-Hey, no había visto ese rostro antes- rompe el silencio la castaña- ¿estás bien?
-Si… Es solo que Midori es Hermosa… es Idéntica a tí y… no sé cómo voy a hacerlo yo en unos meses. Es tan frágil
-Estarás bien. Te lo juro.
-Tu luces tan tranquila
-Es solo porque es el cuarto y casi salen caminando- bromea la castaña y arranca una risa de su amiga- no. Ya en serio… no debes preocuparte, todo estará bien.
-Son dos- recuerda la de ojos violeta
-Bueno, en eso no tengo experiencia pero han salido uno detrás de otro y pienso que casi es lo mismo. Ustedes son fuertes juntos y nos tienes a nosotros ¡Todo estará bien!
-Fue tan poco probable que esto se diera que ahora que estamos tan cerca de por fin lograrlo… empiezo a sentir miedo. Miedo como nunca lo tuve
-¿Estás loca? ¿Tú, la dama sin miedo? Rei…te has preparado para esto desde hace años. Hiciste las clases psicoprofilacticas conmigo cuando esperaba a Sayuri y a los otros lagartijos revoltosos. Has leído conmigo quinientos libros sobre crianza y creo que no hay nadie más preparada que tú. Ahora tienen incluso a Hotaru y nada se había visto más natural en ustedes que la paternidad con esa niña, están listos.
-Hotaru es… perfecta ¿qué tal si con estos dos no es tan fácil? ¿Qué tal si tienen mi carácter?- se asusta la de ojos amatista
-Bueno… si es así Darien lo resolverá, tiene doctorado en ello. No tengas miedo, si el cabeza dura de Andrew y yo pudimos mantener vivos a esos tres lagartijos y arreglarnos para hacer una cuarta, ustedes pueden con una niña que es un ángel y dos pequeños bebés que se niegan a mostrar que son. Ya, déjense ver o ambos vestirán de naranja- amenaza la castaña al vientre de la pelinegra
-Nadie ha comprado nada naranja, Mako-chan- recuerda la pelinegra
-No. Pero ellos no lo saben. Ahora dame a esta niña regordeta ¿no pudiste ser pequeña como Sayuri? Pesaste cuatro kilos, Midori.- Regaña cariñosa la ojiverde- pero eres hermosa…
-Hola, ¿aquí están las mujeres más bellas de Nueva York?- pregunta él pelinegro apareciendo con una cesta con fruta y globos de Helio color rosa y una bolsa de la cafetería- lamento que sean frutas…fue lo que encontré en la tienda del hospital. También te traje pastel de frutos rojos y un té chai para que comas algo, debes estar hambrienta
-Eres un sol- se emociona la castaña aceptando la bolsa y acomodándose a Midori en un costado pero Darien la toma para que ella pueda comer- por eso siempre voté por ti cuando Rei y tu estaban saliendo.
-No recordemos esos días porque no me dan precisamente ganas de dejarte ese pastel- hace un puchero el pelinegro
-Ay…vamos…la pasamos bien… no todos al mismo tiempo pero…tu sobrina es hermosa ¿verdad?
-Si…es una princesa hermosa- se pierde él en los ojos de la niña mientras la castaña come feliz sabiendo que ha distraído la atención de Darien y la mujer de ojos violeta se pierde en los ojos de él y en su rostro paciente…si había logrado soporta la treta inicial con la que se conocieron y seguir amándola, sabía que sobreviviría a la paternidad y que al final estarían bien.
-¿Aquí pidieron a un actor lastimado?- pregunta una enfermera de aproximadamente cincuenta años llevando una silla de ruedas con Andrew en ella y su brazo entablillado
-Gracias enfermera Grace.
-Gracias a usted, Señor Hansford, por la fotografía y el autógrafo
-Cuando quiera. Aquí estaré
-Que lindo.
Las dos mujeres miraron con reproche al rubio y el pelinegro con incredulidad mientras Andrew se ponía de pie
-¿Qué? Ella vió mi última película, es una fan.
-Debe tener algo que ver con que se ve tú trasero en la escena del yate- suelta Rei acercándose a Midori y a Darien.
-No me metas en problemas, Hino
-Bueno. Nosotros los dejamos. Rei debe comer algo e ir a dormir y ustedes supongo que desean pasar tiempo a solas- suelta el músico.
-Si ocupas algo marcame, Mako-chan- suelta la de ojos amatista que abraza a su amiga
-Si, pero después de las doce. Después de desayunar vas a dormir. Si ocupan algo antes marquenme, yo estaré disponible.
-Oye, no dispongas sobre mis horarios. Tú llámame cuando lo necesites, Mako-chan- insiste la pelinegra mientras el de ojos azules entrega a la niña de cabellos castaños a su padre y camina con su esposa hacia la puerta de salida- no le hagas caso.
-Volvemos después- sonríe él de cabellos negros cerrando la puerta para dejar solos a los padres de Midori.
-¿Estás bien?- pregunta la castaña mientras el rubio se acerca a ella con la bebé en sus brazos
-Si. Nada roto, esto se curará pronto- sonríe Andrew
-Lamento haberte lastimado.
-¿Bromeas? Me rompería cada hueso del cuerpo si con eso pudiera evitarte el dolor que sientes cuando nacen estos angelitos.
-Angelitos regordetos…
-Muy regordetos- muestra Andrew a la niña envuelta en su cobija rosa- y hermosa, es Idéntica a ti.
-Era justo…una de cuatro
-Mi pequeña Midori Hansford…te amo, Makoto- besa el rubio con suavidad los labios de su esposa
Andrew era sincero al decir aquellas palabras, en ese momento se sintió el hombre más afortunado al poder disfrutar del milagro de estar con ella y con sus pequeños Hansford, por un segundo se eriza su piel al preguntarse qué sería de él si ella no lo hubiera perdonado…
Nueva York, Seis años atrás:
Luego de que Fabio les diera la clase psicoprofiláctica y obligara a Darien a hacer posiciones que eran totalmente innecesarias para la clase pero mucho para el deleite visual de las jóvenes y de Fabio que corrigió las posturas de Darien haciendo muchas veces uso de su autoridad como instructor para colocar sus manos en los brazos y el trasero del pelinegro. Terminada la clase el hombre de ojos azules invitó a Rei por un helado y aunque está se negó en un momento la castaña y la rubia la lanzaron a acompañarlo, una vez comprado su helado la invitó a caminar a central park y esta ya vestida con un vestido a rayas blanco y azúl y sus sandalias color arena estuvo a doc con el paisaje.
-Desaparecieron de Capri sin dejar huella…te estuve buscando por semanas.
-Nosotras ya no podíamos quedarnos en ese sitio. Makoto ya no quería ver a Andrew y tu lo llevaste contigo
-Lo lamento, pensé que era una buena idea.
-Pues no lo fue. Y hablé en serio en Capri. Como escuchaste, no hay espacio en tu vida para mí ni ahora ni nunca
-¿Lo dices por "lagartija"? Rei, no me da miedo la paternidad. Si tu me lo permitieras, yo amaría ser el padre de esa pequeña- insiste el músico colocando su mano en el vientre de la de ojos amatista
-Es que no es asunto tuyo y yo…
-Vaya, vaya. Miren qué tenemos aquí- se escucha la voz del hombre que más detestaba Darien en ese momento- parece que las revistas no mentían
-¿Puedes dejarnos a solas? Tenemos cosas de qué hablar- se molesta el músico
-No, Darien. Quienes tenemos algo de qué hablar somos Jeditte y yo. Ya te dije que esto no es asunto tuyo
-¿En serio vas a irte con este idiota?- se indigna el de ojos azules
-Si. Por favor no me busques más. Sígueme, Jeditte. Tengo algo importante que decirte
-Claro, muñeca- se emociona el rubio que ve a Darien ponerse de pie y caminar hacia su motocicleta- ey, Shields. ¿Es esa una harley de colección? Si un día no deseas tenerla más yo puedo comprarla… te daré el triple de lo que ofrecen en el mercado.
-Sigue soñando, idiota. Rei, volveré después- anuncia Darien para luego arrancar su motocicleta e irse haciendo demasiado ruido resaltando su enojo.
-No se que le ves. -suelta Jeditte- entonces, muñeca ¿quieres tener una noche ardiente conmigo hoy? No me interesa ese bulto, no serías la primer embarazada en mi lista- suelta el rubio acariciando la mejilla de Rei
-Jeditte- susurra Rei tomando con suavidad la mano de Jeditte que estaba en su mejilla y torciendola tras la espalda del rubio- escucha, pedazo de insecto. No vuelvas a poner tus asquerosas manos podridas sobre mi.
-Pero… Pero…¿qué te pasa?
-No quiero volver a hablar contigo jamás. No quiero volver a verte y no quiero que te atrevas siquiera a existir cerca de mi ¿de acuerdo?
-Escucha, muñeca. Yo soy quien debería de estar enojado. No te estoy preguntando quién es el padre de ese gusano que llevas en el abdomen, cuando terminamos hace no tanto tiempo. ¿Qué, te enredaste con ese musicucho de quinta y es de él?
-Mira, idiota. No te atrevas meter a Darien en esto. Él es mucho mejor hombre que tú, en todos los sentidos.
-Ah, entonces no sabes de quién es. Vaya que has cambiado mucho, ¿quién diría que la hija de Takahashi Hino es una fácil que no sabe quién es el padre de su hijo?
-Eres un idiota- gruñe la pelinegra soltando una patada en la entrepierna del rubio haciéndolo caer al suelo
-¿Acaso es de uno de los hombres de negocios con los que te acostaste para obtener campañas? Descuida, el idiota de Shields seguramente cae, tiene cara de imbécil, si le dices que es suyo lo creerá, es un tonto
Rei que ya se había dado media vuelta y estaba a punto de irse se voltea y lanza una patada directa al rostro del rubio que ya se había levantado del suelo con las manos entre sus piernas y volvió a caer sobre su espalda con el cincuenta por ciento de su visión luego del puntapié de la modelo embarazada, Jeditte agradeció que el pie de Rei fuera pequeño porque a pesar de serlo, había conseguido hacer brotar sangre de su nariz y tumbarle dos dientes además de nublarle el ojo derecho, Aquella mujer era pequeña pero tenía demasiada fuerza escondida en algún lugar de aquel pequeño cuerpo.
-Si te vuelvo a ver, emparejaré tu ojo morado- amenaza Rei luego de recuperar la compostura y usar sus dos manos para acomodar la botarga de su abdomen- idiota.
La pelinegra caminó enojada hasta su departamento y entró a este azotando la puerta, la castaña y la rubia la veían sorprendida mientras la de ojos amatista seguía en un soliloquio y lanzaba palabras en Japonés.
-¿Y Darien? ¿Te Hizo enojar?
-¿Estad bien? ¿Qué te pasa?
-¡Jeditte es un idiota!- grita la pelinegra enfurecida
-Eso ya lo sabíamos
-Si. Es noticia vieja
-Estoy…muy…enojada.
-Pero tú te fuiste con Darien ¿qué tiene que ver Jeditte aquí?
-Me lo topé en Central Park mientras estaba con Darien que insiste en ser el padre de "Lagartija " por cierto, Makoto, sigue pensando como resolveremos esto
-¿Y te dijo algo Jeditte?- Interroga la castaña cambiando de tema
-Darien cree que el padre de Lagartija es Jeditte así que lo dejé creerlo y se marchó enojado, pero Jeditte es un gusano y me hizo una de sus ofertas asquerosas.
-Que asco. ¿Cómo pudiste estar alguna vez con él, Jefecita?
-Todas tenemos un cucaracho en nuestra historia, Mina…el de Rei es rubio- explica la mujer encinta y Rei la mira enojada a lo que Makoto sonríe y abraza su abdomen abultado con dulzura para evitar la ira estallativa de su amiga que se veía venir- ¿y que pasó?
-Le di una patada en sus herederos, luego me dijo una estupidez y lance una patada a su rostro cínico. No podrá cerrar su ojo derecho en días, creo que le rompí la nariz y le tumbé dos dientes.
-¿Y por qué estás tan enojada?
-¡porque si no hubiera traído esta botarga lo hubiera golpeado de verdad! ¿Saben lo difícil que fue darle la paliza que merecía a ese idiota? ¡Pude golpearlo como se merecía!
-¿No fue suficiente? - se asusta Mina
-¡iré a mi habitación!- gruñe Rei y tras dar un portazo la castaña y la rubia se miran la una a la otra
-Que bueno que traía la botarga- suelta Makoto
-Si no la trae seguro lo mata…
Ambas mujeres asienten desde su sitio en la sala, Makoto continúa viendo "Recuerdos Robados" desde el sillón mientras coloca el tazón de palomitas en su abdomen y la rubia sentada en el piso de la sala recorta las notas en las que sale Rei en Capri y otra de Makoto y su pésima relación con su coprotagonista y padre de la lagartija.
Departamento de Darien Shields, Seis años atrás:
El pelinegro llegó a su departamento pero antes de entrar se topó con Reika Nishimura que salía de su apartamento en ese instante, la castaña lo saludo educada.
-Darien ¿te encuentras bien? Luces… no sé… diferente
-Acabo de tener una discusión con alguien
-¿Tú? No es tu estilo ¿quieres hablar?
-Te lo agradecería mucho. No tengo amigas mujeres y necesito un punto de vista femenino en esto. ¿Quieres tomar algo en mi departamento?
-Si. Acepto tu oferta y disculpa que no te Invite yo. El departamento está casi vacío ya. La semana entrante vendrán a verlo varios posibles clientes- cuenta la castaña mientras ambos entran al departamento del pelinegro.
-Por favor, ponte cómoda. Disculpa el caos, tu ex estuvo aquí mientras yo estuve fuera y… bueno, tú lo conoces. Aun no logro dejar todo como solía estar.
-Lo sé. Es la parte caótica de Andrew. ¿Dónde está él?
-En Moscú.
-¿Cómo?
-Fue a buscar el rastro de una chica
-De Makoto Kino
-Lo sabes.
-En realidad está decidido a estar con ella. Será algo interesante de ver. El playboy Andrew Hansford rehabilitado.
-Esperaría que estuvieras más molesta al respecto.
-No. En realidad no lo estoy. Andrew y yo somos iguales, por eso me casé con él. Jamás fuimos el matrimonio tradicional y menos fiel, pensé que esa chica sería una aventura más pero si es lo suficiente para querer renunciar a un matrimonio abierto debo dejarlo ir. Jamás me ha gustado nada a la fuerza aunque dudo que dure.
-Por mi bien espero que la acepte. Tu ex es un caos de desorden y me urge sacarlo de aquí.
-Lo siento por tí. Al menos eso te ha sacado una sonrisa. Eres el mejor amigo de mi ex, te conozco, eres un buen tipo ¿qué te ocurre?
-Hay una chica
-Rei Hino…no me veas así, lo leí en la revista del salón de belleza, por cierto, felicidades por el bebé.
-Ese es el problema… ella no me acepta en su vida, dice que no soy lo suficientemente maduro para ser padre y yo no logro convencerla de lo contrario, insiste en querer hacer las cosas sola y que me lleve el diablo si en su Corazón no hay una gota de espacio para mi porque sé que siente algo por mi.
-¿Sabes, Darien? A veces a las chicas les gusta ver el compromiso en el chico. Si hicieras algo que realmente le demostrará que estás hablando en serio…
-¿Lo crees?
-No hay chica que se resista a una muestra genuina de sinceridad…algo encontrarás.
-Si…algo…-Acepta el pelinegro -¿qué harás ahora?
-¿Yo? Disfrutar la vida. De momento me iré a California, estoy cansada del frío de esta ciudad, tengo algunos proyectos de trabajo y algunos buenos amigos que me ayudarán a no sentirme sola, tú sabes…
-Me da gusto que hayas tomado el divorcio con tranquilidad.
-Quiero a Andrew, siempre lo querré, pero nadie puede estar a la fuerza a tu lado y aunque pienso que está cometido un error y que lo suyo con esa niña no va a durar, lo apoyo. Antes que pareja fuimos amigos y ser posesiva no va conmigo.
-¿Volverás a firmar el divorcio al menos?
-No. Eso ya lo tiene mi abogado, pero si un día vas a California y quieres pasar a saludar…
-Te llamaré, lo prometo. Espero visitarte con Rei y nuestra pequeña.
-Así será. Ahora debo irme, suerte con la chica- suelta la castaña con sinceridad y abraza al pelinegro.
-Gracias, Reika. Suerte en California
La castaña se puso de pie y salió del departamento de Darien dejando al pelinegro pensativo mirando a la mesa frente a él ¿qué gesto podría tener con Rei para hacerla saber que en realidad hablaba en serio?
Nueva York, Época Actual:
Luego de dormir un par de horas la mujer de ojos amatista despertó sintiendo que abrazaba un pequeño bulto entre sus brazos, era Hotaru que se había escabullido a su cama y se había dormido abrazada de Rei, con el movimiento de la pelinegra la niña despertó.
-Buenos días- saluda la pequeña
-Buenos días pequeña.
-Perdón por venir a dormir con ustedes, me dió miedo dormir sola en la madrugada y vine aquí.
-Puedes venir cuando quieras, pequeña…un pequeño puede ir a la cama de sus padres siempre que lo desee.
-Gracias- se abraza la niña a la mujer de ojos amatista- ¿ya nació la bebé de Makoto?
-Si, fue una hermosa nena y se llama Midori. Cuando salga del hospital te llevaré a conocerla.
-Si, así podré jugar con Sayuri, Andy y Motoki.
-Antes de cualquier juego mis chicas deben comer algo- interrumpe Darien que entra a la habitación con una bandeja con Hotcakes café, jugo y fruta.
-Yo solo Comeré la fruta.
-Debes de comer bien, sino mis hermanitos no crecerán sanos- asegura Hotaru
-Tú le enseñaste eso ¿verdad?- reclama la pelinegra a su compañero.
-No puedes comprobarme nada y debes hacerle.caso a nuestra pequeña- sonríe él de ojos azules- Anda, Hobijín
-Me pondré gorda
-Tu siempre eres hermosa.
-No dirás eso.cuando pese quince kilos más.
-Lo diré siempre- besa en la mejilla el pelinegro a su mujer.
-Tengo los papás más guapos- abraza la pequeña a la pareja sonriente.
-Está bien… solo comeré un Hot cake y la fruta.
-Está bien. Iremos de paseo y allá comerán algo más
-¿A dónde nos llevarás a pasear, Papá Darien?
-Es una sorpresa. Anden, desayunen y de ahí nos iremos a pasear.
-Si. Debes comer, mamá Rei. - recuerda la niña mientras comienza a devorar sus hot cakes y ella comienza a hacer lo mismo, Darien se pierde en aquellas pupilas que reflejan el mismo.amor que hay en las suyas.
Luego del desayuno y mientras Darien recogía la cocina las pelinegras se arreglaron. Rei se puso un vestido blanco con un lazo violeta bajo el pecho y unas sandalias color arena, Hotaru vistió un vestido exactamente igual al de su madre adoptiva, el pelinegro usó una camisa de lino blanca con unos pantalones de mezclilla y sus mocasines cafés, cuando ellas estuvieron listas él tenía preparada una cesta de picnic para ir de paseo con Hotaru a hacer un día de campo en Central Park. Cuando casi se encontraban frente al parque se cruzaron con un hombre rubio de ojos de hielo que se puso pálido al verlos y solo dió media vuelta y salió corriendo y gritando, podían verse unas prótesis bastante evidentes en sus dientes frontales.
-Mamá Rei ¿lo conocen?
-No. Seguramente nos confundió con alguien más ¿verdad, querido?
-Si. Así debe de ser. Seguramente recordaría a alguien con los dientes tan feos, pequeña.
-Si. Son muy feos.
El pelinegro tomó a Hotaru y la colocó sobre sus hombros robando un grito de sorpresa de la niña y luego risas; cuando encontraron un sitio adecuado para colocar su mantel el de ojos azules acomodó todo para el picnic y Hotaru sacó una de sus muñecas nuevas para jugar.
-Gracias, papá Darien. Nunca había ido de picnic y ahora estoy yendo con mis nuevos papás.
-Nosotros nunca habíamos venido con nuestra hija.
-Y pronto vendremos con mis hermanitos- asegura la niña y los de cabellos negros asienten.
Los ojos de los pelinegros se fueron hacia un espectáculo poco común, un hombre rubio con tres niños tirándose de un arnés que sujetaba a cada uno en forma de pechera.
-Andrew ¿qué haces aquí?- se extraña Darien
-Mis padres y mi hermana están con Makoto y a mí me mandaron a cansar a estos demonios antes de que visiten a su hermana menor así que los traje aquí.
-Pareces tener todo bajo control- suelta el músico mientras Andy ataca la canasta con comida, Sayuri se ha soltado ya y juega con Hotaru y Motoki se ha liberado de alguna manera y corre sin control por el pasto.
-Bueno… son tres, es algo así como tener todo bajo control. Nada es perfecto- suelta tranquilo el rubio mientras hace segunda a su hijo y continúa devorando el resto de la comida en la canasta, ahora Sayuri y Hotaru corren junto a Motoki con una pelota que han sacado de algún lugar- ¿lo ven? Todo bien.
-Quiero tu tranquilidad cuando los míos tengan su edad
-Yo quiero un arnés como ese- suelta Rei- lo necesitaremos
-Hobijín
-Oye. Serán tres con Hotaru, nos superarán en número. Necesitamos estar preparados
-Eso no pasará hasta dentro de mucho tiempo, linda. Descuida- Tranquiliza él
-¿Bromeas? Cuando nazcan comerán cada dos horas, pero como son dos pues será cada hora, por lo que olvídense de dormir, luego, cuando comiencen a moverse se pueden caer en cualquier momento y no hablemos de ya que camienen, ¡ay ya que caminen! Intentarán matarse todo el tiempo y necesitarán brazos para evitar que se metan cosas peligrosas a la boca, porque vaya que aman hacer eso. Un día fuí con Motoki a urgencias porque se comió un lego, otra vez Sayuri se metió un pañuelo a la nariz y ni hablemos de cuando Andy brincó del sillón de la sala y le dieron tres puntadas…ay…niños
-¿Llevarás a los chicos al hospital?
-Solo un segundo, después mis padres y Unazuki se los llevaron a casa y yo me quedo con mis chicas hasta que las den de alta.
-Eres un buen padre, Andrew- suelta Rei y el rubio sonríe, casi nunca escucha cosas positivas sobre su paternidad y menos de Rei.
-Gracias, ustedes también lo harán bien. Tienen buena práctica con mis demonios ¡Motoki eso no es agua!- grita el rubio- bueno, debo irme. Nos vemos después.
-Andrew Colocó los arneses de nueva cuenta a sus tres pequeños y a Motoki le añadió una pulsera que se amarraba a su mano derecha y se extendía con un cordón de teléfono antiguo. En el camino Andy se quitó el pañal y Andrew comenzó a correr detrás de él, Hotaru una vez sola regresó con sus nuevos padres y los abrazó.
-Bueno, chicas. Creo que iremos a comer a algún restaurante, la comida del picnic ha desaparecido.
-Pero solo estuvieron aquí un minuto- se sorprende la niña.
-Bueno… ya te habituarás- sonríe Rei - ¿quieres comer Pizza?
-Si. Pizza está bien por mi. Papá Darien ¿nos llevas al cine después?
-Claro que si, princesa. A dónde tu quieras.
-¿Y nos compraras helado?- se une la esposa e imita el gesto de la niña
-¿Qué será de mí si jamás puedo rehusarme a sus deseos?
-Creo que no tienes muchas opciones, querido.- besa la mejilla del hombre de ojos azules.- tendrás que cumplir tu condena.
-La mejor de todas las condenas…- sonríe él músico y ayuda a ponerse de pie a la mujer y a la pequeña de melena corta.
Aquel día Hotaru lo pasó feliz comiendo pizza en un restaurante infantil donde jugó hasta casi quedarse dormida; el músico la cargó en brazos de regreso a casa y tras comer un emparedado y darse un baño la niña cayó rendida sobre su cama de princesa. La mujer de ojos amatista aprovechó para darse un baño e ir a dormir Pero en mitad de la noche sintió el vacío en la cama y tras ponerse la bata de su camisón de seda buscó al hombre de cabellos negros que se encontraba sentado ante el piano que habían movido a la parte anexada de la casa.
-Así que aquí estabas- suelta la de ojos amatista
-Lo lamento, Hobijín ¿te desperté?
-Si. Con tu ausencia, no te sentí en la cama
-No podía dormir y quise venir a tocar un poco.
-¿Estás bien?- se preocupa la mujer de larga cabellera abrazando el cuello de su compañero.
-Solo un poco nervioso, Hobijín… Ver a Andrew hoy con sus pequeños Hansford fue…
-Aterrador- completa ella y él asiente.
-Cuando no te ví pensé que habías huido por cigarrillos- Bromea ella
-Jamás lo haría. Aunque Andrew nos mostró la parte aterradora sé que es lo que quiero vivir contigo. Además, no debe ser tan malo si ellos llevan cuatro ¿no lo crees?
-Totalmente. Sé que contigo a mi lado sobreviviremos- asegura ella y él sonríe y sus ojos zafiro se hacen un poco más turbios de lo normal.
-Creo que es hora de ir a la cama.
-Ya no tengo sueño
-¿Quién dijo que íbamos a dormir?- suelta coqueto el pelinegro tomando entre sus brazos a la mujer de ojos amatista que ríe ante la sorpresa, quizás solo se trataba de relajarse un poco y dejar que la vida los sorprendiera…
Nueva York seis años atrás:
Jeditte Smith era reconocido en el medio. Hijo mayor del magnate Gerard Smith pasaba su tiempo dilapidando el dinero de su familia en fiestas y lujos, cuando hablaban de fiestas sin control Jeditte Smith siempre estaba relacionado y casi hacía lucir como un ángel a su hermana menor: Serena Smith quien luego de tener poco éxito en su fugaz intento en el mundo de la música continuó modelando en donde los contactos de sus padres le permitieran. Jeditte por su parte no hacía el menor intento por disimular de dónde salían los miles que gastaba en su vida de playboy y esa tarde se encontraba en un exclusivo club deportivo charlando con su amigo Neflite Sanjoin, otro playboy igual o más descarado que el rubio con quién Makoto alguna vez tuvo una fugaz aventura.
-Entonces dices que eso te lo hicieron en un asalto a mano armada- Interroga el castaño de larga cabellera.
-Fueron cinco tipos enormes, parecían osos- apoya Jeditte quien aún tiene el ojo morado e inflamado, la nariz quebrada y le faltan los dos dientes frontales por lo que aún habla un poco extraño
-Debieron ser unos salvajes, casi te dejan sin dientes.
-Si, deberías de ver como quedaron ellos- cuenta orgulloso el rubio
-Al menos solo te costó tu rolex- Tranquiliza él castaño pero su charla se ve interrumpida por el músico Darien Shields quien se acerca a los dos jóvenes que se ven incomodados por la presencia del pelinegro.
-¿Podemos hablar, Jeditte?- pide educado el pelinegro y el rubio observa a su amigo mientras asiente.
-Yo te veré en el bar- suelta Neflite mientras deja solos al rubio y al pelinegro
-¿De qué querías hablar?
-Solo quiero decirte que soy un buen perdedor- ofrece su mano el pelinegro al rubio fingiendo una sonrisa- Si Rei eligió quedarse con el padre de su hijo debo aceptarlo. Solo quiero pedirte que las cuides mucho, como ellas se merecen.
-¿De qué hablas, Idiota? ¿Yo? ¿Padre? Mira no sé qué te dijo edad golfa demente pero yo no soy el padre de su hijo. No sé con quién se habrá revolcado pero mío no es.
-¿Cómo puedes ser tan idiota?- se enfurece el de cabellos negros.
-Oye esa mujer es una demente así que deberías de alejarte de ella, por tu bien
-Entonces no están juntos- Deduce el pelinegro
-¿Juntos? Después de que me dejó así no quiero volver a verla en lo que me queda de vida. Si busca a quien endilgarle a su bastardo que sea a otro porque yo hace años me operé para no tener hijos. No me haré cargo de ese bastardo si ella no recuerda quién es el padre.
-Bueno…supongo que eso cambia las cosas- sonríe Darien y el rubio asiente Mientras el pelinegro se gira para irse, pero parece recordar algo y vuelve sus pasos- por cierto, Jeditte.
El pelinegro lanza un golpe directo y certero al rostro de Jeditte del que solo se ve fluir un río de sangre, el golpe lanzó fuera los dos dientes inferiores y terminó de destrozar la lastimada nariz del rubio, este lanza una maldición y se tira al suelo en busca de sus dientes.
-No vuelvas a expresarte así de la mujer que amo ni de mi hija.
Jeditte no pudo responder nada pues a pesar de haber escuchado estas últimas palabras se encontraba en posición fetal intentando salvaguardar su rostro, su suerte habia sido muy mala y en menos de un mes había recibido más golpizas que en toda su vida.
Departamento de Makoto Kino y Rei Hino
Varios días habían pasado desde que Rei remodeló el rostro de Jeditte y las cosas parecían haberse quedado en calma. Rei se había cansado de ser fotografiada con su falsa botarga cuando salía a hacer las compras y se había decidido esa mañana después de recibir una mirada inquisitiva del árabe que le vendía sus cigarrillos a no salir más y enclaustrarse junto a Makoto, eso y que la botarga de su abdomen ahora era más pesada y bromosa, se sentía mal por Makoto que no podía como ella quitarse ese bulto aunque a últimas fechas estaba más feliz y hasta tejiendo cosas para "Sayuri " que era el nombre que llevaría lagartija al nacer; aquella mañana Mina la ayudaba a quitarse la prótesis mientras esta se quejaba.
-Makoto. Estas a nada de que Sayuri nazca ¿qué haremos?
-No tengo porque darle explicaciones al mundo. Además, puede que piensen que es tuyo.
-Mako-chan. Esto no tiene sentido. Yo puedo enfrentar a Otou San y a mi madre cuando se enteren y salir con él cuento de que era la ropa o caracterización para algún trabajo, pero…¿qué pasará cuando Sayuri llegue y vayamos al hospital?
-Me puedo registrar a tu nombre y…
-Mako- chan… piénsalo. En algún momento tendrás que enfrentar la verdad.
-No la presiones, Rei. Ella lo resolverá y ahora nuestra Lagartija debe estar tranquila ¿verdad, Sayuri-chan?- susurra Mina Al abdomen de Makoto.
-Bien… yo iré a mi habitación. Estoy agotada y esa cosa no pienso volver a ponérmela- amenaza la pelinegra señalando la prótesis falsa de abdomen que está sobre la mesa pareciendo más un caparazón de tortuga- me daré un baño.
-Anda, jefecita. Ve- anima Mina y cuando Rei se ha encerrado en su habitación comenta con la castaña- no le hagas caso, está muy de mal humor desde que le dijo a Darien que no lo quería en su vida.
-Es una pena que todo esto pasara así. Él es un gran chico-.se apena la castaña
-Ánimo. Nada de tristeza para ti, le hace daño a nuestra Lagartija- sonríe Mina y corre a la cocina gritando- te serviré helado
En eso suena la puerta del departamento y Makoto a pesar de tener dificultades para levantarse lo hace y abre la puerta topándose con alguien más que conocido.
-¡Darien!- se asusta Makoto y este abre la puerta de lleno buscando con el rostro a la modelo mientras lleva en su mano derecha un ramo de lirios casa blanca- Rei no está.
-Si está. Me lo confirmó el portero
-Quiero matar a ese idiota- gruñe la castaña y una Rei en brassier y con pantaloncillos cortos aparece en la sala.
-Makoto ¿tomaste mis sales para la tina? No las encuentro y Da…Darien.
El pelinegro mira el abdomen perfectamente plano de la modelo y luego mira la prótesis sobre la mesa y a Makoto que viste un top verde y unos pantaloncillos rosa.
-Así que empatía por Rei ¿Eh? ¡cómo se habrán burlado de mí todo este tiempo!
-Darien…yo…-se apena la pelinegra- puedo explicarlo.
-Soy un verdadero idiota. Cómo te habrás burlado de mí todo este tiempo. ¡y pensar que vendí mi motocicleta para demostrarte que estaba dispuesto a darlo todo por ustedes!
-Que tu hiciste qué…- se queda fría la de ojos amatista
-Venía a mostrarte la camioneta familiar que compré para…que imbécil…
-Solo tenías que decirme que no tenías interés en mí. No eran necesarios los engaños, Rei…- susurra decepcionado el de ojos azules que deja caer el ramo de flores de su mano y da media vuelta para salir.
-Darien…yo no quise engañarte…yo…
-Adiós,Reiko…suelta el de ojos azules sin siquiera voltear a ver a la modelo que se ha quedado muda mientras Makoto mira todo anonadada para ver cerrarse la puerta y quedarse a solas.
-Rei-chan…¿estas bien?- Interroga temerosa la castaña que ve a una Rei contrariada, esta respira y sonríe para voltear a ver a la castaña.
-No quiso escuchar mi explicación. Él se lo pierde. Iré a darme un baño. Dile a Mina que lleve mis sales para poner a la bañera.
-Pe…pero Rei. Él…
-Él ya no será un problema y si algo aprendí con Jeditte es a no llorarle jamás a nadie. No olviden mis sales.
La pelinegra entra a su habitación dejando a una Makoto demasiado confundida, ella conocía a su amiga y sabía que ese corazón de piedra realmente tenía sentimientos sinceros por el músico y sabía que aunque no lo estaba demostrando, su corazón también estaba roto en ese momento…
Hola:
yo aquí luego de tomarme unos días en diciembre porque escribía muy poquito, pero aquí estamos, a un capítulo de terminar 9, se siente bonito pero duele un poco porque 9 es quizás mi fic más ligero pero uno de los que más tiempo ha tomado, aún así lo he disfrutado mucho.
mil gracias Matona e Irais por sus porras y sus reviews que me alegran cada que llegan, espero que este capítulo haya llegado a su corazón
lector silencioso, se que estas ahí, anda, anímate a dejar review
con cariño, la maga
