–Hermana, ¿por qué les has mentido?
Phoebe se giró hacia Morphe, con tristeza en su mirada.
–Porque quiero protegerles.
–¿Protegerles de qué? No entiendo...
–Es muy complicado. Te prometo que te lo explicaré todo.
–Está bien. Pero, ¿puedes decirme al menos dónde vamos?
–Al lugar al que una vez llamé casa.
–––
Capítulo 2: Un nuevo mundo se abre ante ti
Kirby caía en picado.
Una vez había atravesado el portal, la estrella remolque se había escapado a su control y Kirby apenas podía manejarla. Con su mirada, buscó un sitio en el que pudiera aterrizar y varios metros más abajo localizó lo que parecía ser una isla entre las nubes.
Haciendo uso de su fuerza, Kirby dirigió la descontrolada estrella hacia la isla, estrellándose en un prado medio de un bosque. La estrella remolque desapareció, dejando a Kirby estampado contra el suelo como una bolita de chicle.
Kirby se estremeció y se incorporó. Le dolía todo su cuerpecito, pero no había sido la peor caída de su vida. Sacó de su dimensión de bolsillo un Maxi Tomate que había guardado el día anterior y lo devoró, recuperando toda su salud.
–Guau. En Dreamland era de día, pero aquí es de noche, que curioso– comentó el pequeño ser mirando el cielo lleno de estrellas de aquel nuevo mundo, sus ojos lleno de asombro.
¡Un nuevo mundo! ¡Nuevos amigos que hacer y nuevas aventuras que vivir! Estaba un poco apenado porque seguramente no le diese tiempo a llegar la merienda, pero la ilusión de explorar aquel nuevo lugar le animaba. Eso sí, Nightmare iba a pagar por haber arruinado la reunión con sus amigos.
Hablando de Nightmare, ¿dónde estaría? El cielo era demasiado bonito para estar controlado por un ser que según le habían contado había sembrado el terror y la oscuridad en galaxias enteras. Si no estaba en una dimensión controlada por Nightmare, ¿a dónde había abierto este el portal? Que raro era todo. Quizás Nightmare planeaba conquistar aquel mundo. ¡No lo iba a permitir!
Entonces Kirby recordó algo. ¡La varita estelar! Él había conseguido uno de los fragmentos cuando el mago había roto la varita y había visto a Meta y a Dedede coger otros dos. Nightmare se había llevado uno también pero, ¿y los otros tres?
Encontrar a sus amigos, hacer nuevos, buscar los fragmentos de la varita y derrotar a Nightmare. Esa era su hoja de ruta. ¡Y si podría probar la comida de aquel nuevo lugar mejor!
Kirby comenzó a caminar hacia el bosque, tarareando la alegre cancioncilla que había escuchado en aquella radio cuando llegó a la Tierra Olvidada. Caminó, y caminó, pero no encontró a nadie. Al rato, empezó a aburrirse. ¿Dónde estaba la gente? Ni si quiera había salido algún monstruo atacarle.
De pronto, como si sus pensamientos lo hubiesen invocado, escuchó un gruñido tras de sí. Kirby se giró a saludar al recién llegado.
Le recibieron unos largos colmillos afilados directamente su su cara. La criatura propietaria de esos colmillos era un criatura parecida a los Awoofy de la Tierra Olvidada... si le quitabas lo adorable y le volvías un ser terrorífico.
–Haaai saludó amigablemente Kirby al ser, sin juzgar su apariencia.–¿Quieres ser mi amigo?
Como respuesta obtuvo un gruñido aún más fuerte. Kirby había encontrado a varios seres que habían intentado matarle a lo largo de su vida y definitivamente este era uno de ellos.
El héroe de Dreamland no dudó: comenzó a absorber al monstruo, que lanzó un sonido de sorpresa parecido al lloriqueo de un perrito, al ser levantado del suelo. Kirby mantuvo un segundo al ser un su boca. Nope, no había una habilidad de copia que pudiese obtener de este. Inmediatamente, escupió al monstruo contra un árbol.
–¡Perro malo!– riñó Kirby al monstruo.
El monstruo salió corriendo, no sin antes lanzar un aullido. Kirby no lo echó en cuenta y siguió su camino. Pero no tardó en sentirse observado.
Al mirar sus alrededores, vio como una multitud de brillantes ojos amarillos le miraban en la sombra. Poco después, a esos ojos les siguieron hocicos alargados y colmillos afilados. El Awoofy terrorífico había llamado a sus amigos, que eran una veintena y, además, más grande que él.
–Perritos buenos– dijo la bolita andando hacia atrás lentamente, preguntándose como iba a luchar contra esa jauría agresiva.
El monstruo más grande de todos lanzó un aullido que era claramente una orden para que la jauría atacase. La pequeña bolita rosada salió corriendo mientras pensaba que podía hacer con una veintena de monstruos corriendo tras de él sin una habilidad de copia. No podía inhalar a todos.
Hinchó sus mofletes y se elevó en el aire, esperando que eso hiciera que los monstruos cesasen en su persecución. No hubo suerte. Los seres estaban empeñados en atraparle y le perseguían desde tierra firme fuera donde fuera.
Pronto se vería forzado a descender, pero antes de hacerlo sus ojos encontraron una fogata en medio del bosque. ¡Quizás podría encontrar algo de ayuda!
Rápidamente descendió hasta donde estaba la fogata y se posó a descansar en un árbol cercano. Pero no podía relajarse: los monstruos no tardarían en alcanzarle. Allí había dos seres de la misma especie de Adeleine, salvo que más grandes, habían montado un precario campamento. a Kirby le llamó mucho la atención que uno de ellos tenía un par de enormes cuernos saliendo de la cabeza.
–Tío, no me puedo creer que los de aldea hayan llamado a ese gremio para darnos caza– se quejaba la persona sin cuernos a su compañero. Tenía una bandana roja en la cabeza, cosa que le recordó a Bandee y le hizo echar de menos a su compañero, y era bastante canijo. Su compañero en cambio, era bastante fornido.
–Que difícil es ser un ladrón de tesoros estos días. ¡No puedes ir a una maldita isla sin que te intenten atrapar los miembros del Grandcypher!
¿Ladrón de tesoros? ¿Eran esos tipos como Daroach? Parecían metidos en un lío. Fuera como fuese Kirby descendió del árbol y se acercó a saludarles... y a avisarles de que una jauría furiosa venía hacia allí.
–¡Hola, poyo!
Los dos ladrones dieron un grito de terror ante la súbita aparición de la bola rosa parlante.
–¡Tío! ¿Qué es esa cosa?– gritó el canijo mientras reculaba alejándose de Kirby.
– ¡Debe de ser del Grandcypher! ¡Hay todo tipo de raritos en ese barcucho de mala muerte! ¿Te acuerdas que a mi primo le atacó un mapache azul que iba con ellos y usaba cachivaches raros?
–Pensaba que era un gato...
–¡Qué mas da! ¡Tenemos que defendernos! ¡No quiero ir a la cárcel!
El ladrón canijo sacó un cuchillo largo y afilado de su cinturón mientras que el grandullón agarró un enorme hacha que estaba en el suelo. Kirby se entristeció. Por ahora ningún ser que había encontrado en ese mundo quería ser su amigo.
Entonces se empezaron a escuchar los gruñidos de la jauría que perseguía a Kirby. El campamento de los ladrones no tardó en verse rodeada por esta.
–Ah, ¡que encima ha traído a los lobos hasta aquí!–gritó el canijo señalando a Kirby de manera acusadora.
–Tío, estamos muertísimos– tembló el grandote.
Kirby miró al hacha del grandullón y se le ocurrió algo. Si las espadas que le daba Meta Knight activaban su habilidad Espada, entonces...
–¡Lo siento!– se disculpó antes de absorber el hacha del grandullón, quien lo miró entre confundido y aterrado. Kirby se tragó el hacha y adquirió una habilidad de copia que nunca había tenido antes.
Ahora Kirby tenía un gorrito en forma de cabeza de lobo, similar al de su habilidad de copia "salvaje", y blandía una enorme hacha plateada con varias púas en la hoja y una gema roja en el centro.
Con su nueva habilidad, Kirby comenzó a atacar a los lobos. Pese al tamaño del arma, la bolita podía blandirla con facilidad y rapidez, casi como si estuviera usando la habilidad espada. Sin embargo, notaba también que sus ataques eran más agresivos y asalvajados, similares a los de Dedede cuando este estaba bajo el control de Fecto Forgo.
Cuando le había preguntado al rey, tras su liberación, sobre aquella extraña forma de luchar, este había respondido que era un estilo de combate ancestral creado por unos guerreros llamados Berserkers. ¡Entonces llamaría a esa nueva habilidad de copia Kirby Berserker!
Blandiendo el hacha, no tardó en encargarse de los monstruos, que no tardaron en batirse en retirada. Kirby se hinchó con orgullo. ¡No había jauría salvaje que pudiese con él! Kirby soltó la nueva habilidad y le devolvió el hacha al grandullón.
–¡Una bestia Primigenia!– gritó este, atemorizado.
–Por favor no nos mates– rogó el otro.– Prometemos que no cometeremos más delitos.
Kirby les miró confundido. ¿Qué era una bestia primigenia? Él era solo una bolita rosada. Los ladrones parecían tenerle miedo, por lo que estaba convencido de que no iba a obtener de ellos una respuesta que él pudiese entender. De pronto le rugió el estómago.
–Esto... ¿podríais decirme dónde encontrar un poco de comida?– se limitó a preguntarles
Una vez los ladrones le indicaron a Kirby como llegar a la aldea más cercana, estos salieron corriendo. Kirby les dejó marchar, esperando que no cometiesen más fechorías.
Tras andar un largo rato, Kirby llegó finalmente a la aldea, pero como aún era de noche, esta estaba vacía. Le estaba entrando sueñecito, ya que no se había echado su siesta. ¿Dónde podría encontrar un lugar donde comer y dormir? Todo estaba cerrado y no quería molestar a nadie.
Siguió andando un tiempo más hasta que, con los primeros rayos del amanecer, llegó a una especie de puerto. Pese al cansancio y el hambre, Kirby exploró los alrededores.¡Qué guay! ¡Los barcos de aquel mundo tenían unos enormes globos acoplados y alas! Tenía cierto sentido teniendo en cuenta que eran islas que flotaban en el aire.
Kirby entonces se detuvo frente al más grande. Por algún motivo, sentía que en ese barco encontraría ayuda. Había algo en su interior que le atraía.
La bolita hinchó sus mofletes y empezó a volar alrededor del barco, hasta dar con una ventana abierta. Kirby miró hacia los lados. ¿Estaría bien entrar sin permiso? Estaba demasiado cansado. Ya se disculparía con el dueño del barco.
Kirby entró por la ventana. Esta daba a una enorme cocina. ¡Qué suerte! Ah pero, la comida no era suya. No debía comer nada. Eso sería robar.
Pero esa sandía que había en una estantería tenía tan buen pinta...
La bolita rosa sucumbió a la tentación y se acercó a la sandía, dispuesto a metersela en la boca. Justo entonces, se abrió la puerta de la cocina. Otro ser de la misma especie que los ladrones, solo que este era pelirrojo y estaba muy fornido, entró silbando alegremente portando una caja de provisiones.
–¡¿Pero qué?!– gritó este al ver a Kirby a punto de devorar una sandía entera.
Kirby y el recién llegado se miraron intensamente. Había algo en la mirada de este que era muy diferente a la de los los ladrones. En cierto modo, le recordaba a Flamberge. Era como si puro fuego se ocultase tras sus ojos.
–¡Hola! ¡Soy Kirby!– le saludó alegremente, antes de que sus tripas echasen un gran rugido, cosa que avergonzó a la bolita rosada.
–Yo soy Wilnas...– se presentó este, sin dar crédito a lo que veían sus ojos.–Pareces tener hambre, ¿quieres comer?– ofreció este.
Kirby casi lloró de alegría.
–––
Algo iba definitivamente mal.
No sólo porque Gran y Djeeta hubiesen pasado una noche terrible. Tras la primera pesadilla, el resto de horas en las que habían estado dormidos habían sido acompañadas por más pesadillas, aunque menos terribles y en ningún momento con una presencia ominosa sobre ellos.
Lo preocupante es que hablasen con quien hablasen, también habían tenido malos sueños. Desde la valiente Katalina al estoico Eustace, pasando por todos los niños de la nave (quienes parecían los más afectados y habían pasado la noche cobijándose junto a Ladiva), no había ni un solo miembro de la tripulación que necesitase dormir que no hubiera pasado una mala noche.
Eso no era todo. Nada más despertarse, Yuni les había informado que Zooey y Sandalphone habían salido a perseguir algo que había entrado en la atmósfera del planeta, lo cual había frustrado a los gemelos porque no habían contado con ellos. Encima, Phoebe y Morphe parecían haberse esfumado, lo cual tenía a Ladiva angustiada. Los hermanos habían dejado una carta en la que decían iban a emprender un viaje por el plano onírico para buscar al causante de las pesadillas y que estarían bien ya que este era su dominio, pero aún así la pobre mujer no podía evitar preocuparse.
Así pues, el ambiente del Grandcypher estaba un poco más apagado que lo usual, con los pasajeros mortales más irascibles e incluso entristecidos tras una noche de malos sueños. Eso por sí solo era preocupante...
… Pero más preocupante aún es que, cuando habían salido por la mañana temprano a la aldea para comprar provisiones antes de partir a buscar a los a ladrones de tesoros que les habían encargado atrapar, habían comprobado que lo mismo que había ocurrido en el Grandcypher se había repetido en los habitantes de la aldea.
¿Eran los malos sueños algo que afectaba a esa isla o era un problema más generalizado?
Para más colmo, al rato de terminar de aprovisionarse, dichos ladrones se habían entregado voluntariamente al alcalde la aldea, diciendo algo sobre una bestia primigenia... lo cual no tenía sentido. Lyria había afirmado que no había detectado presencia alguna de una bestia primigenia en la isla. Y si bien estás podían ocultar su aura, cuando usaban sus poderes era imposible que Lyria no las notase. Los habitantes de la aldea, afirmaban además que su isla no estaba vinculada a ninguno de estos seres y que nunca antes había ocurrido nada parecido a lo de aquella noche.
Todo era tan extraño que Gran y Djeeta, junto a Vyrn y Lyria, se habían encerrado en la biblioteca para buscar alguna pista nada más volver al barco.
–¡Agg, aquí no hay nada que nos explique que esta pasando!– dijo Djeeta pasado un rato. Debido a la frustración, la joven tiró el libro que estaba leyendo hacia atrás.
–¡Eh un respeto! ¡Eso lo escribí hace siglos!– le gritó Cagliostro, la eternamente joven alquimista, desde su rincón. –¡A mi se me ha fastidiado mi sueño de belleza y no me ves pagándola con manuscritos antiguos!
–Oye Cag, ¿cómo es que no sabes nada sobre la manipulación de los sueños?– le preguntó Vyrn. Como fundadora de la alquimia, Cagliostro era técnicamente inmortal y aunque hubiese estado sellada mucho tiempo, poseía bastos conocimientos acerca de múltiples ciencias y magias antiguas.
–La persona creó las artes como la Omniocracia o la proyección onírica, entre otros, era muy secretista y reservada– expuso la alquimista.–Hay muy pocos documentos sobre sus investigaciones y son muy difíciles de interpretar. Hay rumores de se trataba de un Astral al que sus congéneres trataron como un paria.
A continuación, viendo la intención de los gemelos de insistir en sus preguntas, añadió:
–Y, antes de que me preguntéis, no: no se ha conservado mucha más información de este supuesto Astral de lo que ya os he dicho. Por lo se sé, podría tratarse hasta de Lucilius. Encaja con esa descripción y, al fin y al cabo, ¿no se os han presentado sus creaciones en sueños más de una vez?
Los rostros de Gran y Djeeta se torcieron en una mueca de disgusto al oír el nombre del investigador Astral que había diseñado el proceso de creación de las bestias primigenias, y uno de los enemigos más terribles al que habían tenido que enfrentarse en su viaje. Sólo esperaban que esto que estaba ocurriendo no fuera el principio de uno de sus planes alternativos para provocar "el gran final".
Entonces, Wilnas se asomó por la puerta de la biblioteca, alejando los pensamientos de los gemelos de Lucilius. Cagliostro miró al recién llegado con cara de "si das un paso más te mato", pues le había prohibido al dragón carmesí, encarnación de las llamas, entrar en un lugar donde sus poderes podían causar daños irreparables en sus preciados manuscritos y libros.
–Esto, Singu... quiero decir, capitanes. ¿Estáis ocupados?– preguntó el dragón hecho humano. Los gemelos negaron con la cabeza.– Necesito que vengáis a la cocina a ver algo.
Gran y Djeeta se miraron entre ellos. ¿Qué querría enseñarle Wilnas? ¿Un plato nuevo?
Desde que se había encarnado en un cuerpo humano, el dragón carmesí se había volcado en el mundo de la agricultura y la cocina. Aprovechando que los cocineros habituales del Grandcypher estaban haciendo una visita a su ciudad natal después de mucho tiempo, Wilnas había pedido ocupar su puesto temporalmente para mejorar sus dotes culinarias.
Wilnas no era el mejor cocinero. De hecho, su técnica estaba entre "simplemente comestible" y "pasable", pero su pasión por mejorar era inspiradora. Además, era sólo algo temporal, ¿y quién le iba decir que no a uno de los seis dragones?
Al llegar a la cocina, Gran y Djeeta distinguieron inmediatamente lo que Wilnas quería que vieran.
Una bolita rosada, de aspecto indiscutiblemente adorable, que dormía plácidamente sobre una de las encimeras de la cocina, emitiendo los ronquidos más lindos que habían escuchado jamás. Alguien, supusieron que Wilnas, le había tapado con un trapo de cocina limpio.
–Veréis,encontré este pigmento... este ser quiero decir, hace unas horas y lo vi tan hambriento que me dio pena. Le empecé a ofrecer comida y fue tragando plato tras plato gasta que se quedó dormido de agotamiento– relató el dragón.
Vyrn se acercó a la dormitante bola rosada para verle de cerca.
–¿Cuánto dices que has comido?– le preguntó Gran al dragón.
– A ver: una olla de sopa que me ha salido algo pocha, pero eso no le ha impedido terminársela; dos platos de pollo y dos sandías enteras sin cortar ni nada– enumeró este.– Y creo que habría seguido comiendo si no se hubiese quedado dormido.
–Santísimo Bonito, ¡ese apetito rivaliza con el de Lyria!– exclamó Vyrn.
–Ay, esto podría ser la ruina– comentó Djeeta en tono de burla.– Apenas ganamos lo suficiente para alimentar a una Lyria, imagínate a dos.
La aludida, por su parte, se había acercado a examinar a la bola rosa, extendiendo sus manos hacia para tratar de percibir su aura.
–Definitivamente no es una bestia primigenia– dijo ella.
–Sí, eso tenía que comentaros. Me he pasado varias horas observando a esta criatura y debatiendo que hacer con ella. Hay un gran poder en su interior– reveló Wilnas.– Su existencia es inconcebible bajo las leyes naturales que rigen este mundo, y aún así existe. Si estuviera en mi forma de dragón probablemente le habría atacado como os ataqué a vosotros– expuso con severidad.
–¿Estás diciendo que es otra Singularidad?– creyó entender Djeeta.
–Podría serlo, pero no estoy seguro– admitió este.– Desde luego es una anomalía.
–¿Puede hablar?– quiso saber Gran.
–Sí. Me dijo su nombre: Kirby.
–¿Kirby? Suena tan adorable– dijo Lyria, mirando con ternura a la criatura.
– Aunque sea adorable, podría ser peligroso– comentó Vyrn, precavidamente.– Espera, ¿creéis que podría ser el que causó esa pesadilla tan rara que tuvisteis anoche?– se le ocurrió.
– No creo– negó Gran.– Cuando le miro, es como si algo en mi interior estuviera diciendo "no os preocupéis, ¡todo saldrá bien!"
–Ahora que lo dices... – comenzó a decir mirando a la adorable criatura.– Definitivamente no parece el tipo de ser que causaría una pesadilla a maldad– rectificó Vyrn.
En ese momento, la criatura que se había presentado ante Wilnas como Kirby abrió sus ojos y miró alrededor confundida, como tratando de habituarse a sus alrededores.
–Hola pequeñín, no tengas miedo– le saludó Lyria con una radiante sonrisa llena de amabilidad, extendiendo su mano hacia él.
–Por fin...–dijo este ilusionado, cogiendo la mano de Lyria con sus dos... ¿manos? ¿patitas? ¿muñoncitos?
–¿Eh?
–Por fin gente amigable– siguió diciendo Kirby con una gran sonrisa en su rostro.–Desde que he llegado solo me han atacado y se han asustado de mi. Wilnas ha sido la primera persona que me ha tratado bien. Estaba empezando a pensar no haría ningún amigo en este viaje.
–¿Viaje?– repitió Gran, queriendo saber más del tema.
–Ah cierto, no me he presentado. Mi nombre es Kirby. Vengo del planeta Popstar. ¡Y tengo una misión!
Aquella presentación solo hizo que los presentes le bombardeasen a preguntas con tanta rapidez que la pequeña bola no podía distinguir quien preguntaba qué:
–Espera un minuto, ¿cómo que Planeta Popstar?
– ¿Vienes de otro mundo?
– ¿Cómo has llegado aquí?
–¿Y qué es eso de una misión?
Kirby suspiró. No se le daba del todo bien dar explicaciones, pero intentaría responder a todas las preguntas.
–Entonces a ver si lo he entendido, ¿este mago malvado llamado Nightmare, al que derrotaste hace tiempo, rompió un artefacto mágico y os trajo a ti y a tus amigos aquí?– quiso asegurarse Vyrn una vez Kirby terminó su relato.
–Sí. ¡Y por su culpa no podremos celebrar la merienda que tenía planeada!– exclamó la bolita, enfadada mientras comía un trozo de pastel que le había dado Lyria.
–Pareces más enfadado por la merienda de que porque rompiera el artefacto– comentó Djeeta.
–La varita estelar se puede arreglar, la merienda no– replicó este.– ¡Convencer a Dark Meta Knight para que viniera fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida! ¡Y Susie está casi siempre muy ocupada manejando la empresa de su padre! Por no hablar de...
–¿Por qué es ese tal Nightmare tan malvado?– le interrumpió Gran, para evitar que el pequeño ser se siguiera desviando el tema hablando de sus amigos.–¿Qué clase de poderes tiene?
–Bueno, para empezar provoca pesadillas.
–Parece que tenemos a nuestro culpable– sentenció Djeeta al oír eso lanzando una mirada a su hermano, quien asintió. No era muy difícil sumar dos y dos. Kirby miró a Djeeta preocupado. ¿Les había atacado Nightmare?– Verás, anoche tuvimos una pesadilla muy realista y muy terrorífica. Casi no pudimos despertarnos– le contó la joven capitana.– Por suerte, Lyria y Vyrn estaban ahí para sacarnos de ella, pero pudimos sentir como algo nos observaba.
–Suena como algo que tengo entendido que haría– afirmó Kirby.
Los presentes le miraron extrañados. ¿Acaso no tenía mucha información de un enemigo al que había derrotado?
–Veréis, no tenía ni idea de quien era Nightmare cuando luché contra él la primera vez– explicó.–Sólo sabía que era un tipo malo que quería hacer cosas malas y que tenía que detenerlo porque yo lo liberé por accidente después de que Dedede le sellase. Todo lo que sé, me lo contaron luego. Meta y Dedede saben más sobre el tema.
–Entonces, será mejor que partamos ya a buscar a tus amigos y los fragmentos de la varita– anunció Djeeta, dispuesta a abandonar la cocina y avisar a Rackam para que pusiera en marcha la nave.
–Para el carro hermanita– la detuvo Gran, agarrándole por la camisa.–¿Cómo vamos a saber dónde están los fragmentos y los amigos de Kirby? Primero tendríamos que buscar una manera de localizarlos.
–¿Poyo? ¿Vais a venir conmigo?– preguntó Kirby con ilusión.
–¡Pues claro! ¡Este es nuestro cielo y no vamos a dejar que nadie lo convierta en un reino de pesadillas! El barco entero está a tu disposición– le dijo Djeeta con una gran sonrisa.
–Entonces, yo os declaro oficialmente Star Allies y estáis invitados a mi siguiente merienda– anunció Kirby dando saltitos de alegría.
Tras su conversación Lyria y Vyrn, invitaron a Kirby a explorar el barco. Djeeta y Gran se quedaron rezagados para hablar con Wilnas.
–Has estado muy callado. ¿Hay algún problema?– le preguntó Gran al dragón.
–He estado pensando sobre Kirby, los otros seres que dice que han llegado con él, y cómo su presencia podría afectarnos a los seis dragones y a otros seres que vigilan el equilibrio, como el Arcángel Supremo o la guardiana del Gran Orden– reveló Wilnas.
–Pero, ¿por qué? Ya han venido seres de otro mundo antes y nunca habíais hecho nada– replicó Djeeta.
– Es como os dije antes: la existencia de una criatura como Kirby es inconcebible bajo las leyes de este mundo– les recordó Wilnas.– Incluso si por su personalidad está claro que no es un peligro, ¿qué pasa si alguien lo juzga por lo qué es y no por cómo es?
–¿Crees que podrían atacarle a él o a sus amigos?– le preguntó Gran.
–No creo que Wamdus, Fediel y Galleon se molesten en actuar– comenzó a decir el dragón.– Ewiyar es impredecible y no sabemos dónde está, pero tampoco creo que sea un problema.– Al decir eso, un gato peludo con plumas enredadas en medio de su pelaje pasó por delante de la cocina y se estiró frente a esta antes de seguir su camino. Wilnas optó por ignorarle, para no descubrir su tapadera.– El que me preocupa es Lu Woh.
Gran y Djeeta entendieron por qué. Lu Woh era el más extremista de los dragones en su creencia de que el mundo estaba "mal formado" y necesitaba ser rectificado a toda costa por su propio bien. Si el dragón detectaba algo que podría poner en peligro la delicada, según sus palabras, estabilidad del mundo, iría directo a ponerle fin.
Sólo esperaban que el dragón de la luz fuera a por Nightmare y no a por uno de los amigos de Kirby.
El capítulo estaba quedando muy largo y he tenido que cortarlo aquí para que no se hiciera pesado. Después del siguiente capítulo (más corto) habrá un cambio de POV. Además, he aprovechado para corregir varios errores de los capítulos anteriores.
