Capítulo 3: Primer Enfrentamiento
Lyria y Vyrn guiaban a Kirby en un tour por el Grandcypher. O mejor dicho, iban detrás de Kirby para evitar que se metiera en líos mientras el pequeño ser recorría el barco con contagiosa energía y mucho entusiasmo.
El héroe de Dreamland iba camarote por camarote saludando a todos los tripulantes y presentándose, dejando a todos perplejos y confundidos, Lyria y Vyrn teniendo que dar explicaciones. Sin embargo, era notable como cada persona que interactuaba con Kirby, sin importar los malos sueños que hubiera tenido tenido aquella noche, se animaba inmediatamente.
De pronto, Kirby se detuvo al entrar en un camarote, que Vyrn y Lyria reconocieron como el de Yuni y Zooey. En su interior, estaba la niña flotando peligrosamente cerca del techo, con sus ojos cerrados totalmente relajada.
–Oohh– dijo Kirby fascinado al ver a la niña volar. ¡Adeleine no podía hacer eso!
–¡Yuni! ¡No flotes tan alto! Podrías darte con el techo– le recordó Lyria.
–Bueno, al menos esta vez no se ha quitado la ropa... –comentó Vyrn.
–Lo siento. Me he dejado llevar un poco– dijo esta, bajando.–¿Quién es el pequeño ser que os acompaña?– añadió reparando en Kirby. Estaba tranquila porque no notaba ninguna clase hostilidad do energía maligna procedente de él, de hecho era todo lo contrario.
Kirby se presentó una vez más.
–Me gusta como suena ese nombre– comentó.– Me hace pensar en cosas bonitas.
–Yuni también es bonito– replicó la bolita.
–Gracias. Es un nombre muy importante para mi– respondió esta con un sonrisa, llevándose las manos al pecho, atesorando el nombre que le había puesto Cosmos.
–¿Quieres jugar?
–No me sé ningún juego– replicó esta, sorprendida ante la propuesta.
–No pasa nada. Yo sé muchos juegos. ¡Te enseñaré!– se ofreció Kirby cogiendo mientras la cogía de la mano.
Yuni miró a Vyrn y Lyria, quienes le indicaron que adelante. Le vendría bien socializar con alguien de su misma ¿edad? Bueno, ambos eran niños en mente y espíritu, aunque Yuni fuera una bestia primigenia y Kirby una criatura desconocida de otro planeta y probablemente dimensión.
Kirby llevó a Yuni a la cubierta, dónde se puso a jugar con ella. Kirby rápidamente invitó a Lyria y Vyrn a unirse a ellos, y no tuvieron más opción que ceder al ver la carita de súplica más adorable de la historia. Gran y Djeeta, quienes tras conversar con Wilnas habían ido a buscarles, miraban la escena con ternura.
–Que criatura más peculiar. ¿Es una bestia primigenia?– les preguntó Ladiva, quien por fin podía tomarse un descanso, pues los niños que se habían pegado a ella tras los terrible sueños de la noche estaban ahora al cuidado de otros miembros de la tripulación. Aunque sus ojos presentaban ojeras, su sonrisa seguía siendo cálida.
–Es un ser de otro mundo– le informó Gran.
–¿Otra vez? – rió la mujer.
–El universo no nos da un respiro– suspiró Djeeta mientras se recostaba en la barandilla donde estaba apoyada, agotada.
–Sabéis que no tenéis que cargar sólo con el peso de vuestro destino, ¿verdad?– les recordó Ladiva.–Creo que hablo en nombre de todos los tripulantes cuando digo que podéis contar con nosotros.
–Lo sabemos. Gracias, Ladiva– le agradeció Gran de todo corazón.
En ese momento el cielo se nubló rápidamente, de manera anti natural. Un mal presentimiento invadió la mente de los gemelos.
–Aquí vamos de nuevo– se quejó Gran, al ver las nubes negras.
De repente, un enorme ojo amarillo se abrió en medio de las nubes. Los gemelos no tuvieron tiempo ni de alarmarse, pues esta comenzó a descender como una columna de humo directa a donde estaban Kirby y los demás jugando. Gran y Djeeta salieron inmediatamente a por ellos a protegerles, seguidos Ladiva.
–¡Phalanx!– gritó Djeeta, invocando una barrera protectora que desvió el humo hacia atrás.
–¿Estáis bien?– preguntó Gran a los cuatro.
–Sí, ¿pero qué es esa cosa?–respondió Lyria. Había algo en el aura de ese ser que el resultaba familiar, pero no sabía el que.
–No parece ser un Dark Matter– dijo Kirby, aliviado de que no fueran aquellos terribles seres que habían atacado Dreamland y otros planetas en el pasado.– ¡Ah, ya recuerdo! ¡Meta me contó que Nightmare podía crear monstruos!
–Ah, genial. Lo que nos faltaba...– se quejó Vyrn.
En medio del humo, que empezaba a condensarse de nuevo, volvió a aparecer el ojo, que clavó su mirada en Gran y Djeeta. Inmediatamente, una pared mágica cercó a los presentes, dejándolos aislados de varios miembros de la tripulación que habían salido a ver que estaba pasando. La nube comenzó a girar sobre si misma, formando un torbellino.
–Preparaos para el combate– anunció Gran a sus acompañantes.
Ladiva se quitó su abrigo, dejando al descubierto su ropa de lucha libre y sus músculos. Inmediatamente, se equipó su máscara de duelista.
Djeeta, Gran, Kirby y Ladiva tomaron la línea delantera mientras que Yuni y Lyria se quedaron en la retaguardia, Yuni preparando su magia curativa y Lyria lista para invocar. Vyrn comenzó a sobrevolar la cubierta, para dar información acerca de los movimientos del ser que les amenazaba, el cual seguía girando en un torbellino. De repente, cuando estaba varios metros en lo alto, su cabeza chocó contra algo sólido.
–Parece que nos ha encerrado en una especie de cúpula– anunció Vyrn, frotándose la cabeza dolorido.– No nos va a llegar ayuda aérea.
Finalmente, el torbellino se detuvo y los presentes pudieron observar como la nube había adquirido una nueva forma.
Era la hidra otra vez.
Djeeta explotó.
–Oh venga ya. ¿En serio? ¿Esto qué es? ¿La tercera o cuarta vez que alguien nos tira una versión más fuerte de la hidra que nos mató porque "uuuh, que miedito os da la criatura que os arrebató la vida". Mira, estoy muy harta ya.
Los presentes de giraron hacia ella, perplejos. Hasta la hidra parecía haberse encogido sobre si misma ante la furia de a joven.
–¡Y tú! ¿Te ha enviado ese tal Nightmare, verdad?– añadió Djeeta, señalando a la hidra con un dedo acusador mientras se acercaba a ella dispuesta a pegarse cuerpo a cuerpo con el monstruo.– ¡Pues dile que se puede meter tu humo por el cu...!
–Para, para, para hermanita– la interrumpió Gran, agarrándole por debajo de los hombros para inmovilizarle.– Por mucho que esté de acuerdo, estás montando una escenita.–Tras soltarla, añadió:– pon menos fuerza en tus palabras y más en tu espada.
–Vale, vale. Destruyamos a esa cosa– dijo Djeeta alzando su espada.
–¡Vamos, poyo!– exclamó Kirby.
Gran y Djeeta se lanzaron con sus espadas a acuchillar el cuerpo del monstruos, más sus golpes rebotaron en sus escamas. Era como intentar golpear una placa de hierro. Gran gruñó, frustrado y se apartó del ser. Djeeta insistió en sus golpes, hasta que la hidra la lanzó hacia atrás con la cola. Yuni corrió hacia ella y sanó sus heridas.
–¡Gran, Djeeta! ¡El monstruo tiene un ojo muy en su espalda!– informó Vyrn desde el aire.– Ese debe ser su punto débil.
Cómo si el descubrir su punto débil la hubiese enfurecido, la hidra lanzó una bola de fuego igual a la que había acabado con la vida de Lyria y Vyrn en la pesadilla. Los gemelos se quedaron paralizados al recordar la terrible escena.
–¡Mía!– exclamó Kirby antes de absorber la bola de fuego, para sorpresa de todos los presentes. La pequeña bola rosada se transformó en Kirby Fuego, el singular gorro de llamar naranjas apareciendo en su cabeza.
–No todas iban a ser nuevas– murmuró, un poco decepcionado.
–Vaya, eres una cajita de sorpresas– le sonrió Lyria.
La hidra rugió furiosa al ver su ataque absorbido por la pequeña criatura, volviendo a reclamar la atención de los combatientes. Kirby se lanzó a por la hidra hecho una bola de fuego, golpeándola en el estómago haciendo que esta perdiese el equilibro, provocando que una cabeza se enredase con otra.
–¿Estás pensando lo mismo que yo?– le preguntó Djeeta a su hermano al ver aquello, una idea viniendo a su mente. Su hermano asintió.– ¿Kirby, puedes distraer a la hidra?
–¡Yo me ocupo, poyo!– respondió este. La bola rosada saltó a una de las cabezas de la hidra y se agarró a su mandíbula.– Eh hidra, ¿quieres jugar al pilla pilla?–le dijo al monstruo mirándole a los ojos antes de saltar a otra cabeza.
–¡Lyria, invoca a Tiamat y pídele que haga volar Ladiva lo más alto que le permita la cúpula!– pidió Gran su compañera. Lyria extendió sus brazos y usó su poder para llamar a la bestia primigenia del viento, la familiar figura femenina de melena salvaje plateada y ojos morados apareciendo frente a ellos. Lyria le pidió amablemente a la manifestación de la bestia que hiciera lo que había pedido Gran.
–A nuestra señal, deja caer a Ladiva– indicó Djeeta.– Ladiva, cuando sea tu turno, haz lo tuyo– añadió a la luchadora. Esta asintió con los pulgares en alto.
Kirby siguió saltando de una cabeza a otra, enredando aún más a la hidra, mientras Yuni canalizaba su magia sanadora hacia él. Cuando el nudo era lo bastante grande, Gran gritó:
–¡Kirby, aparta!
La bolita rosada saltó hacia atrás para alejarse de la hidra.
–¡Lyria, tu turno!– le informó Djeeta.
–Suelta a Ladiva con todas tus fuerzas, Tiamat– le pidió Lyria a la bestia.
Tiamat lanzó a Ladiva hacia abajo con tanta potencia que levantó un vendaval. Ladiva abarcó todos cuellos de la hidra con sus brazos en una llave de lucha libre, tumbándola contra el suelo aprovechando el impulso, y dejando despejado el ojo que la bestia tenía en su espalda.
Gran y Djeeta corrieron hacia la hidra. El monstruo intentó atacarles con una bola de fuego, pero entre el nudo que había hecho Kirby y el anclaje de Ladiva, esta quedo atascada en su interior. Los dos hermanos saltaron en el aire y hundieron sus espadas en el siniestro ojo del monstruo. El ser comenzó a desaparecer convirtiéndose en pequeñas nubes de humo. Kirby soltó la habilidad bola de fuego y comenzó a absorberlo, tragándoselo todo.
–Ay, mi tripita– se quejó Kirby cuando terminó.
–¿Estás bien?– le preguntó Yuni, preocupada.
–Sí, pero las cosas que crea Nightmare están asquerosas– respondió este con cara de disgusto.
Lo único que quedaba del monstruo era su ojo, que se había vuelto pequeño y esférico, el cual comenzó a rodar atemorizado por la cubierta. Gran lo agarró como si fuera una pelota.
–Gran, ¿puedo examinarlo?– le pidió Lyria al joven capitán. Este agarró al ojo con fuerza y lo extendió hacia Lyria, quien alzó sus manos. –Que raro... se siente casi como si fuera una bestia primigenia, pero con sus componentes cambiados por algo.
–¿Cómo una Malice?– preguntó Djeeta mirando al ser con recelo, recordando a las bestias primigenias que habían sido corrompidas la esencia oscura.
–No, es totalmente diferente. Es algo en su propia base, en su núcleo mismo. No sé como explicarlo– comentó Lyria confundida.
–Bueno, parece Cagliostro se lo va a pasar en grande investigándote– le dijo Gran al ojo, con una sonrisa maliciosa. El ser habría tragado saliva si pudiera.
La extraña criatura había sido oficialmente derrotada, la cúpula que esta había creado desapareciendo. Kirby comenzó una alegre danza, a la que los presentes no pudieron evitar unirse. Una vez terminaron de bailar, confundidos por el extraño acto, no tardaron en verse rodeados por los preocupados miembros de la tripulación, quienes les bombardearon a preguntas cómo "¿Qué ha pasado?", "¿Estáis bien?", "¿Qué era esa cosa?". Gran y Djeeta les dijeron que estaba todo controlado y que debían de ver a Cagliostro. Ladiva por su parte, se marchó a descansar a su camarote.
–Oye, ya he oído varias veces bestia primigenia, pero, ¿qué es una bestia primigenia?– preguntó Kirby mientras iban a la biblioteca.
Gran se detuvo. ¿Cómo explicarle a Kirby lo que era una bestia primigenia sin entrar en los detalles escabrosos de la gran guerra?
–Verás hace mucho tiempo unos seres llamados los Astrales trataron de invadir este mundo desde una tierra paralela– comenzó a decir Gran, dando la definición más típica.– Para ayudarles en su tarea, crearon unos seres llamados bestias primigenias, cada una con un propósito que cumplir, y les dieron grandes poderes.
–Sin embargo– continuó su hermana por él – las bestias acabaron luchando junto a los habitantes del cielo, algunas por su propia libertad, otras porque habían creado vínculos con las islas y sus habitantes, y juntos derrotaron a los Astrales y los mandaron de vuelta a su casa.
–Entonces esos Astrales son como la compañía Haltmann– comentó Kirby.– Invadieron mi planeta con sus robots súper avanzados y lo mecanizaron– aclaró.– Incluso clonaron a Dedede y convirtieron a Meta en un robot– recordó con tristeza. Meta lo había pasado bastante mal después de aquello.
–¿Y los derrotaste?– le preguntó Yuni con curiosidad.
–Por supuesto.¡Nadie se mete con mi hogar y mis amigos!¡Y mientras esté aquí no dejaré que nadie se meta con el vuestro!– prometió la bolita con determinación.
Gran y Djeeta miraron a Kirby, algo incrédulos. Habiendo derrotado a un "mago malvado" (cómo él lo había llamado) y viendo cómo se había desempeñado contra la hidra, estaba claro que el pequeño era todo un guerrero pese a su apariencia. Wilnas había dicho que había un gran poder dentro de él. Pero, ¿era de verdad tan poderoso era como para luchar él sólo contra una invasión?
Finalmente, llegaron a la biblioteca, donde Gran le entregó el ojo a Cagliostro y le explicó la situación. La alquimista encerró al ser en una cápsula de cristal y le dedicó una inquietante mirada, que hizo que este retrocediese dentro de su nuevo hogar lo máximo que este le permitía, mientras se lo llevaba a su camarote. Cagliostro también sentía una gran curiosidad hacia Kirby, pero el pequeño ser era demasiado hiperactivo para realizarle pruebas o interrogarle y ni si quiera ella era tan desalmada como para usar métodos más drásticos con una criatura tan adorable.
Se quedaron un buen rato por allí, Kirby mirando todo con curiosidad pese a que no entendía el idioma en el que estaban escritos los libros. Lyria se ofreció a leerle un libro de cuentos infantiles, cosa a la que se sumaron varios niños más y Yuni. Gran y Djeeta, por su parte aprovecharon para buscar información sobre algún hechizo, artefacto o bestia primigenia que les ayudase a localizar el resto de fragmentos de la varita estelar.
–¡Gran! ¡Djeeta!– llamó de pronto Rackam, el piloto del Grandcypher, sacándolos de sus investigaciones.– ¡Ha llegado una carta urgente de Nehan desde Stardust Town!– extendiendo un sobre hacia ellos.
¿Una carta urgente de Nehan? ¿Habría pasado algo con Seox? Rápidamente, cogieron el sobre, dándole las gracias a Rackam.
Cuando habían aceptado el encargo de atrapar a los ladrones de tesoros en aquella isla, aprovechando que estaban cerca de la que daba cobijo a Stardust Town, habían prácticamente obligado a Seox que le llevase unas plantas medicinales que habían recogido durante sus viajes a Nehan, aunque eso había sido una excusa para forzar un encuentro entre ambos para que resolviesen sus "problemas personales".
Angustiados porque el encuentro hubiese salido mal, Gran y Djeeta leyeron la carta.
"Estimados capitanes del Grandcypher,
En primer lugar, muchas gracias por enviar esas plantas medicinales. Sin duda me serán de gran utilidad para desarrollar medicinas que ayuden a todos los niños del pueblo.
En segundo lugar, y el motivo principal de esta carta, corresponde con ciertos sucesos extraños que han tenido lugar durante la pasada noche.
Si mi fuente es correcta, todo el Reino Celestial fue víctima de malos sueños y pesadillas. Esto malos sueños no son debidos a causas naturales sino que han sido provocados por un siniestro ser. La misma fuente afirma que en las próximas noches, podrían aumentar la intensidad y gravedad de estos sueños.
Sobre la fuente de esta información, es otro de los sucesos extraños de anoche: las arcángeles Halluel y Malluel recogieron una criatura extraña del cielo, herida, y la trajeron a Stardust Town, donde me he asegurado de que sanase. La criatura se nos ha presentado como Meta Knight y parece ser un guerrero procedente de otra dimensión. Recomiendo encarecidamente que vengáis hablar con esta criatura, pues vosotros habéis tenido más experiencias con encuentros de seres de fuera de este mundo.
Esperando pacientemente vuestra visita o respuesta, Nehan.
PD: no sé que clase de plan teníais en vuestra cabeza para enviar precisamente a Seox, pero este no me ha dirigido la palabra desde que hizo la entrega.
PD2: un saludo de parte de Mugen."
Gran y Djeeta sentían un variado rango de emociones por la carta. Por un lado, alivio porque el asunto urgente no fuese tan grave. Lo segundo, decepción porque su plan no hubiera salido bien. Lo tercero, la alegría ante la mención de ese tal Meta Knight: sólo podría tratarse del mismo Meta del que tanto había hablado Kirby. Por último, preocupación ante la información acerca de las pesadillas que este le había proporcionado a Nehan.
–Eh Kirby. ¡tenemos buenas noticias! ¡Creo que hemos encontrado a uno de tus amigos!
–¿Poyo? ¿quién dónde?
Gran y Djeeta le contaron los detalles de la carta a la bolita.
–¿Meta está herido? ¿Qué le ha pasado? ¡Tenemos que ir a verle!– les pidió Kirby, preocupado.
–Paciencia pequeñín– le calmó Gran.– Saldremos mañana temprano. Estamos a un vuelo de dos horas de esa isla, pero Rackam necesita estar bien despejado para conducir. Y tu también debes estar cansado, ¿no?
–Un poco. Pero Meta...¿ y si Nightmare aprovecha que está herido para ir a por él con un monstruo como el que nos ha mandado a nosotros?– replicó este.
–Tu amigo está en buenas manos– le dijo Djeeta.–Stardust Town es un pueblo protegido por unos amigos nuestros que son muy fuertes.
–Vale. ¿Pero mañana iremos tempranito a ese sitio?
–Saldremos a primera hora– le prometió el capitán,
–¡Bien! ¡Ahora a mimir! –exclamó alegre.– Oye, ¿dónde puedo mimir?
–Bueno, hay bastantes camarotes libres. O si no te apetece dormir solo, quizás alguien esté dispuesto a compartir camarote contigo.
–Podría quedarse conmigo– sugirió Yuni.– Al menos hasta que vuelva Zooey.
–¡Sí! ¡ Fiesta pijama con Yuni!– exclamó Kirby alegre.
–––
En una isla, no muy lejos de ahí, dos seres se miraban intensamente, sus rostros ocultados por máscaras metálicas. Uno podría ser humano si no fuera por las dos orejas de lobo que sobresalían de su cabeza, su máscara recordando a un monstruo con rasgos vagamente caninos. El otro era una bola con una máscara similar a un yelmo de caballero, con un par de alas de murciélago saliendo de su espalda. Una de ellas, la izquierda, estaba cubierta de vendajes.
Había cierta tensión en el ambiente, como si algo estuviera a punto de estallar. Un duelo al atardecer
–¿Estás seguro de que quieres hacer esto sin estar recuperado del todo?
Meta Knight pensó la respuesta a esa pregunta unos instantes, mientras agarraba su espada con fuerza.
–Se que es temerario, pero mi cuerpo me urge a combatir–respondió finalmente al que iba a ser su contrincante.– No puedo quedarme de brazos cruzados mientras este mundo está en peligro. Necesito algo de acción y comprobar que mis ideas sobre ti no son erróneas.
Su adversario parecía intrigado por esa respuesta.
–Hagamos un trato entonces. Gana el que dejar al descubierto el rostro del otro primero– propuso este.
La sugerencia era sensata. Luchar por la dominancia sobre su adversario con su habilidad mermada por la herida podría ser perjudicial para su rendimiento y recuperación, más aún siendo este supuestamente uno de "los guerreros más poderosos de este mundo". Un reto menos peligroso que un combate encarnizado, pero no por ello más sencillo, resultaría también en un duelo interesante para medir sus fuerzas sin poner en un peligro innecesario su integridad física.
Aún así, tenía sus dudas sobre aceptar el desafío. Se arriesgaba a que su rostro se quedase al descubierto si perdía. Aunque, la curiosidad de saber cómo era el rostro que se ocultaba tras la máscara de su contrincante le llamaba más que aquel temor. Después de todo, primero tendría que perder.
–Acepto– dijo finalmente.– Pero con esa condición, no puedo permitirme el lujo de perder– añadió alzando su espada.
–Yo tampoco– replicó su adversario en un tono severo, llegando a sonar incluso amenazador, mientras adoptaba una posición de combate, sus guantes desplegando un trío de cuchillas afiladas, que les daban apariencia de garras de tigre.
–En garde, Six de los Eternals– anunció Meta Knight, antes de dar su primer golpe, en voz alta.
Pero su mente decía "¿cómo diablos he acabado en esta situación?"
