Capítulo 4: La llegada del guerrero

En cuanto Meta Knight atravesó la brecha comenzó a caer picado, el súbito cambio de gravedad entre la succión del portal frente a la estabilidad del nuevo mundo desequilibrándole. Pero el caballero se repuso rápidamente. Abrió sus alas a su máxima capacidad y volvió a ascender, quedándose parado en medio del mar de nubes.

Miró a su alrededor, buscando Nightmare. Vio como la estela del villano se alejaba en el cielo nocturno con un rumbo aparentemente fijo. Se dispuso a seguirle, pero algo le distrajo: un destello brillante que caía no muy lejos. Supuso que, como le había ocurrido a él, a Kirby le había debido de sorprender el súbito cambio en la gravedad y había perdido el control de su estrella remolque.

¿Seguir a Kirby o seguir a Nightmare? Antes de que pudiera tomar una decisión, su instinto de guerrero se activó de nuevo, poniéndole en guardia. A su alrededor, comenzó a notar como el ambiente se cargaba de electricidad estática, como si se avecinase una tormenta. Pero era extraño, no había nubes de tormenta a su alrededor.

Y entonces, como salido de la nada, apareció el dragón.

Era una criatura magnífica. De largo cuerpo serpentino, garras afiladas y escamas doradas que resplandecían con luz propia. Y aunque en aquel mundo era de noche, todo a su alrededor se había iluminado con su mera presencia.

El dragón habló en una voz profunda, diciendo palabras en un idioma que Meta Knight no entendía, pero que sentía llenas de hostilidad.

"¿Dónde está el pigmento irregular que ha llegado a este mundo?" escuchó decir a una voz en su mente. El dragón le había lanzado un mensaje telepático al ver que no había podido entender su idioma.

¿Pigmento irregular? ¿Era acaso el dragón una entidad guardiana del mundo que había detectado a Nightmare?

"Tu aura es similar a la suya. Responde" demandó el ser.

Si su ahora era similar a la de ese supuesto "pigmento", bebía estar hablando de Kirby. Meta Knight supuso que la bolita rosada debía haber aterrizado no muy lejos de allí y se propuso alejar al dragón de esa ubicación.

–Tendrás que arrancarme esa información– se limitó a responder al dragón, dándole la espalda y saliendo volando.

"No te atrevas a huir" bramó el dragón mientras le seguía. Meta Knight sonrió bajo la máscara: había mordido el anzuelo.

Una vez estuvo lo bastante lejos, Meta Knight se giró hacia el dragón, blandiendo su espada

"Así que deseas enfrentarte a mi. Muy bien, aplastaré tus azules hasta que sean luz blanca"

El dragón rugió y con su rugido llegaron los rayos. Meta Knight los esquivó con una pirueta en el aire y se lanzó a atacar al dragón con su fiel Galaxia.

Meta Knight se lanzó primero a por los ojos del dragón. Una bestia cegada tendría más dificultades para atacarle. Normalmente, no le gustaba usar técnicas tan sucias, pero ante una criatura de semejante tamaño y poder, no tenía más remedio si quería salir vivo.

Sin embargo, los cortes que realizó en los ojos de este sanaron en seguida, su osadía solo consiguiendo enfadarlo aún más.

El dragón giró sobre mismo a toda velocidad y golpeó con su cola a Meta Knight, lanzándole varios metros. Su máscara protegió el rostro de Meta Knight de las afiladas escamas, pero notó como estas habían hecho un corte en una de sus alas. Meta Knight se estabilizó y volvió acercarse al dragón para lanzar un nuevo ataque. Para su sorpresa, los cortes en su ala comenzaron a curarse.

"Interesante. Este ser tiene un aura sanadora que afecta a todo lo de su alrededor. Podríamos estar luchando durante mucho tiempo"

Pero eso no tenía sentido. Una criatura como esa tenía que tener alguna forma de defenderse de sus enemigos más allá de atraparlos en una batalla infinita. Intrigado, Meta Knight comenzó intercambiar ataques con dragón. El dragón no sólo luchaba con sus garras y cola, también convocaba poderosos rayos.

"Ya veo. El aura le recupera más rápido a él que a sus atacantes" notó tras recibir el impacto de uno de los rayos inmediatamente después de que él hubiera hecho un corte profundo en una de sus patas: sus quemaduras habían sanado más lento que la herida del dragón. Había logrado aguantar el ataque sin caerse porque Galaxia estaba incada en la piel del ser y él se había sujetado firmemente a esta mientras recibía la descarga eléctrica.

Meta Knight arrancó su espada de la pata del dragón y se preparó para lanzar un nuevo ataque. Este, le miró con rabia.

"Me he cansado de jugar a tu juego, criatura" le comunicó el dragón mentalmente."Te volveré uno con la luz".

–Irakih on ineam etebus ah ureik– pronunció el dragón en aquel idioma desconocido.

De repente, toda la luz que emitía el dragón se condensó sobre su cabeza y cientos de rayos comenzaron a caer sobre el, como una lluvia de lanzas. Meta Knight hizo gala de sus reflejos y velocidad para esquivar los feroces ataques del dragón, pero no podría mantener el ritmo por mucho tiempo. Entonces se le ocurrió un plan.

Evitando las lanzas, que le perseguían como si tuvieran mente propia, ascendió sobre la cabeza del dragón e inmediatamente descendió en picado espada en mano. Meta Knight clavó Galaxia con toda su fuerza en la piel de este y, entonces, empezó a planear usando toda su velocidad y fuerza, rajando la espalda del dragón a su paso. No se detuvo incluso cuando un agudo dolor perforó su ala izquierda, hasta llegar al final de la cola del ser. Oía los rugidos de dolor del dragón a sus espaldas, al ser golpeando en la herida abierta por sus propias lanzas antes de que esta pudiera cerrarse.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que no podía mantenerse en el aire: su ala izquierda estaba ardiendo y al haberse alejado del dragón, el aura sanadora de este había dejado de afectarle haciéndole ser consciente de todos los daños que había sufrido en su temeraria maniobra. Comenzó a caer y a caer. Se preguntó si el dragón descendería a por él para terminar el trabajo, pero en su lugar vio como este se alejaba volando, también dolorido por sus heridas.

"Lo contaré como empate" pensó el magullado guerrero con una sonrisa, mientras caía. Se preguntó cuanto rato tardaría en llegar a la superficie del planeta (y si sobreviviría al impacto desde tanta altura) o si por el contrario no existiría tal y caería infinitamente.

De pronto a sintió como algo lo agarraba con suavidad y delicadeza. Abrió los ojos un poco, pero solo pudo distinguir unas alas de plumas del color de la noche y un par de ojos azules antes de que la oscuridad y el dolor consumieran su consciencia.

–––

Cuando recuperó el sentido, estaba tumbado en una cálida cama. Meta Knight abrió los ojos y se incorporó. Parecía estar en una especie de enfermería. Aún debía ser de noche, pues la única fuente de luz eran un par de lámparas cercanas. No parecían funcionar con electricidad.

De repente se sintió desnudo y no tardó en descubrir por que: le habían quitado su preciada máscara. La busco frenéticamente, pero no tardó en localizarla en un mueble cercano. Estaba un poco magullada debido al combate contra el dragón. Al incorporarse y estirarse para agarrarla, notó un dolor punzante, ardiente y agudo en el ala izquierda, pero no dejo que eso le detuviese en ponerse su preciada mascara.

Una vez hecho esto. Miró por encima de su hombro para verse la espalda. Tenía el ala inmovilizada, cubierta de vendas. El ala en sí debía estar en un lado lamentable, pero se había recuperado de cosas peores.

–Oh, ¿ya estás despierto?

Sentado en una silla cercana, había un un ser que parecía ser de la misma especia de Adeleine, la amiga de Kirby, salvo que en vez de un par de orejas redondeadas tas suyas eran más bien parecidas a las de un lobo. Tenía un parche tapando su ojo derecho, mientras que el izquierdo era azul, haciendo que junto a su pelo gris ceniza, desprendiera un aura triste y melancólica. Por su aspecto cansado no parecía ser una amenaza, sobre todo si el bastón que permanecía apoyado a su asiento era suyo. Por algún motivo, la elegante camisa que llevaba estaba abierta por los costados, dejando ver una buena cantidad de cicatrices.

El extraño individuo, se incorporó confirmando sus sospechas: el bastón era suyo y lo necesitaba para desplazarse, pues parecía que tenía problemas para mover todo el lado izquierdo de su cuerpo.

–Si buscas tu arma, estate tranquilo: está ahí arriba– le informó el ser, señalando con su mano derecha a una vitrina cercana, en la cual estaba efectivamente Galaxia.– No queríamos que ningún niño la cogiese por curiosidad y se hiciera daño, así que Six la agarró y la puso fuera de su alcance.

Aquello sorprendió al guerrero. ¿Alguien que no fuera Kirby o él había sido capaz de agarrar Galaxia? Eso sólo podía significar que ese tal Six debía ser un gran guerrero de corazón justo. No lo conocía, pero sólo por eso ya se había ganado su respeto.

–¿Dónde estoy?

–Estás en la enfermería de Stardust Town, un pueblo formado mayoritariamente por niños huérfanos– respondió.–No pareces reconocer el nombre. Normal, no mucha gente fuera de la mafia conoce esta isla.

¿Mafia? ¿Este tipo es un mafioso? Si no parecía ser capaz de herir a una mosca. Aunque desde luego eso explicaría las cicatrices.

–Tranquilo, mis días como miembro de la mafia acabaron hace un tiempo– le informó este, al notar su incredulidad.– ¿Puedo conocer tu nombre?

–Mi nombre es Meta Knight– respondió. Dudaba que revelar su nombre al extraño individuo fuese peligroso.

–¿Meta Knight? Peculiar nombre para una bestia primigenia, si bien es cierto que nunca había visto una como tu... Mi nombre es Nehan y bueno, soy el médico de este pequeño pueblo.

¿Bestia primigenia? Debía de ser el nombre de alguna especie de criaturas de aquel mundo. Meta Knight decidió no negar esa afirmación en un primer momento. Era preferible que pensaran que era un nativo de se mundo en vez de una criatura procedente de otro planeta.

Nehan se acercó a las alas de Meta Knight, pero el caballero retrocedió en su cama, mirándole con recelo.

–Entiendo que no te fíes de mí– dijo Nehan ante la reacción, en un tono tranquilizador.– Te has despertado en un sitio desconocido después de ser atacado por un dragón y estás tratando con un erune de aspecto sospechoso. Pero necesito un poco de colaboración por tu parte. Si quisiera hacerte daño, lo habría hecho mientra estabas inconsciente, ¿no crees?

Meta Knight tuvo que ceder: lo que había dicho Nehan tenía sentido. El médico retiró con suavidad el vendaje que cubría su ala.

–Fascinante. Estaba casi totalmente calcinada cuando llegaste, pero ya esta dando muestras de regeneramiento.

–¿Cómo sabes que me ataco un dragón?– preguntó con cierta sospecha.

–Dos ángeles vieron vuestro combate y te trajeron aquí porque era el lugar más cercano– comentó mientras untaba algo frío que aliviaba el dolor ardiente de su ala.– Tenemos unos cuantos conocidos en común, así que sabíamos que eran de fiar.

¿Ángeles? ¿También había seres divinos en aquel mundo? Meta Knight tenía muchas preguntas que hacerle al extraño individuo que se había identificado cómo médico, pero sentía su cabeza un poco nublada.

–¿Te sientes algo mareado? El ungüento tiene un anestésico algo fuerte para aliviar el dolor.– le explicó al notarle aturdido.–Puede que te de sueño y que tus músculos estén un poco débiles, pero se pasará en unas horas.

–¿Por qué estas ayudando a una criatura que no conoces? Podría ser un monstruo asesino.

– Al igual que yo podría haberlo hecho mientras dormías, si quisieras matarme lo habrías hecho ya– replicó Nehan encogiéndose de hombros.– Tu ala derecha esta en perfecto estado y parece lo bastante afilada como para cortarme la cabeza con un rápido movimiento si quisieras– señaló. A continuación, añadió:– aunque el ala se esta recuperando a un ritmo inusual, el dolor va a ser agudo durante un tiempo así te recomiendo que guardes reposo.

–No puedo quedarme aquí–negó este mientras se preparaba para saltar de la cama.

–¡Espera!

Meta Knight intentó levantarse de la cama, pero sus piernecitas le fallaron, haciendo que casi se cayera de cara. Afortunadamente, Nehan lo agarró antes de que cayese, el médico lanzando un gruñido de dolor ante es el súbito esfuerzo.

–Ya te lo he dicho: el anestésico es un poco fuerte– le recordó el médico, un poco frustrado, mientras volvía acomodarlo en la cama.

–No...– comenzó a replicar Meta Knight, pero poco a poco empezó a notar como el sueño le iba venciendo.

No tardó en quedarse dormido otra vez.

Cuando abrió los ojos, ya no estaba en la enfermería. Estaba en una sala de máquinas, envuelta en molesto brillo naranja.

"Acaba con la amenaza" oía decir a una voz en su mente una y otra vez, ahogando sus propios pensamientos. Una orden a la que no podía resistirse, aunque su alma le estaba pidiendo a gritos que lo hiciera.

La amenaza era Kirby, quién le miraba asustado mientras esquivaba a duras penas sus ataques. Kirby parecía estar gritándole algo, pero no podía oírle.

"Defiéndete, maldita sea" quería decirle a Kirby, pero las palabras se perdieron en su mente. Había estado a punto de atravesar al pequeño guerrero con su espada láser. Pero este no contraatacaba, se limitaba a esquivar y esquivar.

"Acaba con la amenaza" seguía repitiendo la voz de manera insistente, la orden haciendo mella en su mente, ahogando cualquier intento de retomar el control de su cuerpo. Estaba vagamente consciente y, aún así, se veía obligado a ser el espectador en primera persona de aquella pelea que era más bien el juego del gato y el ratón.

Y el gato ganó una vez los misiles entraron en la partida. Salieron de los cañones que esa detestable secretaria había instalado en su cuerpo, disparados a toda velocidad. Kirby trató de esquivarlos, pero eran demasiados y finalmente acabaron impactando en la criatura.

Cuando el bombardeo finalizó, Kirby se había quedado quieto para no moverse nunca más.

Finalmente había vencido a Kirby, pero no sentía euforia. De hecho, no sentía nada. Algo en su interior se había roto. ¿El qué? Ya no tenía importancia.

–Amenaza neutralizada– dijo en una voz totalmente robótica.

Y con esas palabras, lo poco que quedaba de su alma murió. Sería una máquina para siempre.

Para siempre...

Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre. Para siempre.

"¡NO!" se reveló con todas sus fuerzas ante aquel pensamiento.

Meta Knight despertó sobresaltado debido a la pesadilla. ¿Dónde estaba? Ah sí, en la enfermería de un lugar llamado Stardust Town.

Lo costaba respirar y sentía una presión terrible en el pecho. Aquella pesadilla había traído de vuelta a su mente todo lo que le había hecho la Compañía Haltmann: la tortura, cómo habían manipulado y transformado su cuerpo, el control de su mente... Esos recuerdos eran siempre era una experiencia horrible a la que volver, y más horrible había sido ver realizado el escenario que más había temido que llegase a pasar. Por suerte, el Kirby real no se había dejado intimidar por la máquina en la que le habían convertido y había luchado contra él con todas sus fuerzas. Es más: el tener que salvar a su "amigo–rival–mentor", como él le llamaba, le había dado más motivación para detener la invasión.

Meta Knight suspiró. Si quería recuperar el control sobre sus emociones, tenía que apartar la mente de aquellos sucesos lo antes posible. "Uno, dos,tres inspira. Uno, dos, tres, expira..." repetía mentalmente como un mantra para tranquilizarse. Seguramente, Nightmare estaba detrás de aquella terrible pesadilla, lo que significaba que el villano tenía ahora en esos recuerdos un arma que usar contra él, y eso no le gustaba.

"Pagará por traer esos recuerdos de vuelta" se prometió a si mismo.

Seguía siendo de noche. Meta Knight se incorporó y buscó a Nehan con la mirada. Lo encontró trabajando sobre un escritorio, triturando hierbas y convirtiéndolas en una masa viscosa. ¿Había dormido si quiera? Quizás era una especie nocturna. El médico levantó la vista y lanzó una mirada preocupada a Meta Knight.

–¿Estás bien?– le preguntó Nehan al notar su comportamiento, mientras se acercaba a examinarle.–Respiración entrecortada, corazón acelerado... Parece una crisis de ansiedad ¿has tenido una pesadilla?– Meta Knight asintió como respuesta..–Temía que hubiese sido una reacción negativa. Nunca había probado esta medicina en bestias primigenias.

Nehan se giró y empezó a preparar algo que debía ser un té por los utensilios que estaba empleando. Algunas cosas no eran muy diferentes entre un mundo y otro.

–Toma, te tranquilizará y te ayudará a dormir pese a los malos sueños– afirmó el médico con certeza. Meta Knight intuyó que debía saberlo por experiencia propia.

Meta Knight le dio las gracias, se puso de espaldas al médico, retiró su mascara un poco y comenzó a beber el té. Tenía un sabor dulce y floral que le recordaba a la tila. Como su metabolismo procesaba rápido la comida y las medicinas, en seguida comenzó a notar su efecto relajante.

–Siento haber retirado tu máscara sin permiso– se disculpó Nehan al ver su comportamiento al recibir el té.

–Era su deber como doctor comprobar que no hubiese heridas debajo de la máscara, por eso lo dejaré pasar– replicó este, volviendo a colocar su máscara y girándose de nuevo hacia Nehan. Los médicos, en las escasas ocasiones que necesitaba acudir a uno, eran una excepción que debía hacer, por eso siempre acudía los mismos doctores que ya contaban con su confianza.

¿Era Nehan de confianza? Desde luego, no había hecho nada sospechoso y su preocupación parecía genuina. Aunque, por un lado, ese aspecto débil y esa amabilidad podrían ser fingidas para que bajara su guardia. Por otro lado, estaba esa persona o ser al que había llamado Six. Galaxia era un arma legendaria que no cualquiera podía tocar, y menos aún blandir, por eso sabía que Six estaría del lado de la justicia. Ahora bien, la justicia era algo en ocasiones subjetivo, ¿qué significaría la justicia para ese ser?

Meta Knight suspiró frustrado. Por eso odiaba quedarse quieto: su cabeza siempre empezaba a dar vueltas innecesarias. Hasta que su ala no estuviese curada, dudaba que pudiera abandonar ese lugar, así que mientras tanto tendría que fiarse de Nehan.

–No soy una bestia primigenia– confesó finalmente, para ver la reacción de este.

Nehan parpadeo unos segundos, un poco perplejo ante aquellas palabras.

–Interesante– dijo finalmente, en un tono totalmente calmado.

–¿Cómo que "interesante"? ¿No tienes preguntas cómo que soy, de donde vengo o cuáles son mis intenciones?– le preguntó con cierta confusión. Meta Knight había esperado una reacción de incredulidad, asombro, curiosidad o incluso temor ante una criatura desconocida. ¿Pero total aceptación? Quizás ese mundo estaba acostumbrado a recibir visitas de seres de otras dimensiones.

–Podemos hablar de ello cuando llegue la mañana– replicó Nehan.– Ahora descansar es tu prioridad.

–¿Nehan? Mugen ha tenido una pesadilla– se oyó decir a una voz que sonaba grave, pero a la vez infantil al otro lado de la puerta d ella enfermería. En el rostro de Nehan se dibujo una expresión de preocupación.

–Volveré en seguida– se disculpó Nehan mientras agarraba su bastón y se alejaba hacia la puerta. Antes de marcharse añadió: – intenta volver a dormir. Tranquilo Mugen, ya estoy aquí – le oyó decir mientras se alejaba.

Meta Knight se recostó en la cama y cerró los ojos. Rápidamente, volvió a dormirse.

Cuando recuperó la consciencia de nuevo no abrió los ojos inmediatamente. Tal y como había esperado, la noche había estado plagada de malos sueños, aunque ninguno tan horrible como aquella pesadilla. Nightmare debía estar demasiado ocupado para atormentarle más.

–¿En serio crees que no es peligroso, Nehan? – oyó decir a una voz desconocida, que hablaba con cierta agresividad.–No sabemos que clase de criatura es, si es verdad eso que te ha dicho de que no es una bestia primigenia, o que clase de poderes tiene.

–No parece hostil, y de ser un peligro para el cielo, las arcángeles no lo hubieran traído– oyó responder al aludido.

–¿En serio no se te hace raro que todos hayamos tenido malos sueños está noche?–insistía esa misma voz.– Es decir, con lo mal que lo han pasado es normal que los niños del pueblo tengan pesadillas, pero ¿todos a la vez?

Aquello consternó a Meta Knight. Si los seres de aquel mundo eran propensos a tener malos sueños en condiciones normales, no era de extrañar que Nightmare lo hubiese escogido. El villano podría explotar esos sueños para fortalecerse y reconstruir su ejército.

–Él también ha tenido una pesadilla, una lo suficiente grave como para dejarle en un estado de ansiedad– le defendió Nehan.–¿Por qué iba un herido a auto infligirse estrés?

–Cierto, no tiene sentido hacer eso. Pero, ¿por qué le atacó el dragón?– contraatacó una voz femenina, que aunque llena de sospecha no tenía agresividad alguna.– Por lo que contaron las arcángeles, su descripción coincide con la que nos dio Siete de uno de los seis dragones.

–¿Esos mismos dragones que atacaron a Gran y Djeeta?– repuso Nehan.

–Cierto–cedió la voz femenina.– El juicio de los dragones no es del todo fiable.

–Hablando de Gran y Djeeta ¿no deberíamos contactar con ellos?– comentó la voz masculina– Igual ellos saben algo de esta...cosa.

–Estoy de acuerdo. Igual también deberíamos avisar a a Siete– propuso Nehan.

–No, a Siete no. No tengo ganas de aguantarle...– se quejó la voz masculina.

Meta Knight abrió los ojos: la luz de la mañana envolvía la enfermería con calidez. El caballero no se movió. En su lugar, se quedó un momento procesando al información que acaba de oír.

Por un lado, habían vuelto a mencionar el término "bestia primigenia". Debía ser alguna especie de criaturas místicas de aquel mundo que podían adoptar múltiples formas, lo que explicaría que Nehan hubiera asumido que él perteneciese a esa especie hasta que lo había desmentido.

Luego estaban esos tres nombres: Siete, Gran y Djeeta. Los anotó en su mente, junto al de Six, pues al menos para las otras tres personas allí presentes parecían ser importantes.

Meta Knight decidió incorporarse, su ala resintiéndose a su movimiento. Por sus orejas peludas, Las personas que acompañaba a Nehan debían ser de su misma especie. Parecían algo más jóvenes que el médico. Uno de ellos tenía el pelo morado, recogido en una trenza corta. El otro tenía una figura más femenina, su pelo rosa recogido en una larga trenza. Los rostros de ambos eran similares, por lo que debían estar emparentados. Ambos llevaban armaduras ligeras de color marrón, cubiertas por una capa blanca y dorada, con el reverso rojo.

–Buenos días– le saludó el médico con cordialidad, al verle despierto.– ¿Cómo te encuentras, Meta Knight?

–Mejor. El ala duele bastante menos y ya no noto la cabeza nublada– respondió.

–Me agrada oír eso. Estos son Quatre y Tien,– presentó Nehan a sus acompañantes, señalando primero al del pelo morado y luego al del pelo rosa.– Son quienes protegen este pueblo.

–Encantada– dijo Tien, educadamente pese a su recelo.

Quatre, por su parte, no dijo nada. Se dedicó a mirarle con sospecha.

–Dejame avisarte de algo– dijo este rompiendo su silencio.–Si te atreves a hacer cualquier clase de daño a alguno de los niños bajo mi cuidado, te daré una muerte lenta y dolorosa– le amenazó, sacando una especie de cuchilla triangular de considerable tamaño.

–¡Hermano!– le riñó Tien.–¿Te parece normal amenazar a un herido?

–No tengo intención alguna de herir a ningún niño indefenso. Soy un caballero con honor– replicó Meta Knight, molesto ante la amenaza. Aunque entendía que no se fiase de él, esa hostilidad era innecesaria.

Al menos, algo le había quedado claro de Quatre: los niños de aquel pueblo le importaban mucho, hasta el punto de matar por ellos. Sí, estaba convencido de que la amenaza no había sido un farol. Su instinto le decía que Quatre era un guerrero curtido, incluso si su armadura dejaba al descubierto el costado y la espalda, al igual que la de su hermana y la camisa de Nehan... ¿acaso toda su especie vestía así?

–Os he oído hablar– reveló Meta Knight.–¿Decís que esta noche todos los habitantes de este pueblo han tenido pesadillas?– preguntó para asegurarse.

–Con que sabes algo al respecto. ¡Habla!– exigió Quatre, alzando su cuchilla a la altura de la apertura de su máscara. Estaba seguro de que de haber tenido cuello, Quatre se la habría puesto ahí directamente.

–Baja tu arma, salvo que quieras combatir contra mí–le advirtió con fría furia.

–¿De verdad crees que tendrías alguna posibilidad de derrotarme estando lisiado?– se burló este.

–Quatre, para por favor. No incites a mi paciente a librar un combate– le pidió Nehan, quién parecía haberse percatado de que Meta Knight no le diría que no a un duelo pese a su estado.

–¿A alguien que se deja llevar por sus emociones? Sí, las tendría. Déjame coger mi arma y te lo demostraré– respondió Meta Knight, con total tranquilidad. Nehan suspiró resignado al ver sus sospechas confirmadas.

Una media sonrisa se dibujo en el rostro de Quatre antes de decir:

–Para ser alguien muy pequeño, te das muchos aires. ¿Sabes con quién estas hablando?

–¿Un adolescente con problemas de actitud?– replicó este, manteniendo su tono de calma todo el tiempo, lo cual parecía estar poniendo más nervioso a Quatre. Sabía que no debía meterse en problemas, pero su cuerpo le estaba pidiendo a gritos un combate.

–Quatre, calmate: no entremos en conflictos innecesarios– trató de tranquilizar Tien a su hermano, mientras le hacía bajar su arma.– Perdónale, es un poco impulsivo y sobreprotector. Además, no hemos tenido una buena noche– le dijo a Meta Knight.– Si bien es cierto que no nos fiamos de ti, creo que su reacción está fuera de lugar.

–¿Pero tu has visto al tiparrajo este? No levanta tres palmos del suelo y se las da de gran y honorable guerrero– replicó indignado.–¡Ni si quiera es capaz de mostrar su cara! ¡Es como Six!

–¿Qué estás diciendo de mi?

Apoyado en la puerta de la enfermería, había otro ser de la misma especie que el resto. Meta Knight empezaba a creer que igual todos los habitantes de ese mundo eran así. Lo que le llamaba la atención del recién llegado no era el pelo del mismo color que el de Nehan, sino que su rostro estaba ocultado por una máscara que le recordaba vagamente a un lobo. ¿Cuanto tiempo llevaba ahí y cómo es que no se había percatado de su presencia?

Six tenía un aura intimidante, aunque a él no le afectaba. Vestía una armadura parecida a la de los hermanos (espalda descubierta incluida), y una capa idéntica. ¿Era el uniforme de alguna clase de organización?

Inmediatamente, Meta Knight notó como Nehan apartaba la mirada del individuo, pero no parecía ser por temor, sino por vergüenza. Parecía que esos dos tenían una historia en común. Si hubiera estado ahí, Dedede probablemente hubiera lanzado un comentario inoportuno.

Al recordar al rey, no pudo evitar preguntarse cómo estaría. ¿Les habría seguido a aquel mundo? Si Kirby había saltado al portal, dudaba que Dedede se hubiese quedado atrás. "Por favor, Dedede: no te metas en líos" deseó internamente, recordando como en la Tierra Olvidada el rey había acabado de lleno en las garras de la jauría mientras intentaba salvar a sus Waddle Dees y, como resultado, le habían poseído por quincuagésima cuarta vez (exagerando la cifra).

¿Y qué había Bandana Dee? La última vez que le vio estaba intentando que el portal no se tragase a ese mago traidor. Bandana no le preocupaba tanto como Dedede, pues el pequeño ser siempre se las ingeniaba para evitar ser capturado y acudir en ayuda de Kirby o el monarca con su fiel lanza a la menor oportunidad que se le presentase.

–Anda Six, ¿cómo es que no nos habías dicho que tenías un hermano gemelo perdido de una especia desconocida?– se burló Quatre, devolviendo los pensamientos de Meta Knight a la situación en la que estaba.

–Tien, ¿de qué diablos está hablando tu hermano?– preguntó Six en un tono que bailaba en la línea entre la irritación y la confusión, y aún así sonaba calmado.

–Estaba haciendo una comparación entre ti y nuestro "invitado"– explicó esta al recién llegado.– Y ahora que lo pienso...– empezó a añadir mirando alternativamente a uno y otro.– En cierto modo tenéis la misma vibra, no sé si me explico. La máscara, el aire de misterio, esa tranquilidad al hablar...

–...creerse el más fuerte del barrio– la interrumpió Quatre. Su hermana le miró con reproche.

Meta Knight y Six se contemplaron el uno al otro un rato, intentando adivinar que expresiones tendría cada uno bajo la máscara.

–Honestamente, no entiendo de que hablas– dijeron ambos a la vez tras romper el contacto visual, quedándose perplejos ante la sincronía.

Nehan se llevó una mano a la sien. Tien, contuvo una carcajada a duras penas. Quatre empezó a reírse fuertemente.

–¿Has terminado?– le dijeron Six y Meta Knight, de nuevo al mismo tiempo, a Quatre cuando este parecía haber parado de reír, con cierta irritación en sus voces. Quatre volvió a reír aún más fuerte y Tien ya no pudo contener más la risa. Nehan quería que se lo tragase la tierra.

–Lo dicho: separados al nacer– sentenció Quatre, intentando recuperar la compostura.

Meta Knight y Seox volvieron a mirarse. Ambos tenían la sensación de que les esperaba un día muy largo por delante.


Bueno, otro capítulo que se empezaba a pasar de largo y ha tocado cortarlo. Así que aun queda otro capítulo de Meta Knight interactuando con parte de los Eternals y los niños del pueblo. Para los que estáis leyendo este fic sin saber nada de Granblue Fantasy (o habéis visto sólo el anime): no son los Eternals de Marvel, sino el grupo al que pertenecen Quatre, Six y Tien (sí, sus nombres son números en varios idiomas).

He reescrito varias veces la parte del capítulo con Quatre porque no me terminaba de gustar su interacción. Además, al final he decidido usar los nombres japoneses de los Eternals porque seamos sinceros: casi nadie usa los ingleses ( aunque en lo personal, a mi me gusta más Seox que Six).

Tengo planeado otro capítulo (probablemente capítulos) de este tipo en el que veremos que tal le ha ido a Dedede en su llegada al Reino Celestial (pista: tiene que ver con dos personajes que no han vuelto a salir desde el capítulo 1). Con respecto al bueno de Bandana Dee, su capítulo es uno de los primeros que escribí pero aún queda para poder publicarlo.

Esto va viento en popa por ahora. No tenía un "writing streak" tan bueno desde Taken Away. Espero no gafarla xD. Nos leemos