Sandalphon y Zooey sólo tenían una cosa clara del ser que estaban persiguiendo: no habían visto nada cómo eso antes. A lo lejos, parecía ser una esfera azul oscura. Pero lo más que más le preocupaba era que había algo que se les hacía vagamente familiar en su aura.
Además no estaban solos en su persecución. Una segunda figura, más pequeña, volaba un poco más adelante de ellos, recto hacia el mismo objetivo pero perdiendo un poco de altura a medida que avanzaban. También parecía volar algo más lento que la esfera, pues esta le ganaba distancia poco a poco.
Sandalphon y Zooey se miraron y aceleraron: tenían que darle alcance a esos invasores.
A medida que se acercaban a ellos, Sandalphon pudo poner forma y color a la figura pequeña. Cuando se cruzaron con este, consiguió ver lo que era. Y no se creía lo que estaba viendo. De hecho, no se quería creer lo que estaba viendo. Tenía que ser algún producto de su imaginación, alguna alucinación difusa, porque era demasiado absurdo...
"Si no lo miras no es real, si no lo miras no es real" repitió para si mismo mentalmente.
–Sandalphon, ¿eso es un pingüino azul hinchado como un globo?
Sandalphon dejó escapar un quejido. Si Zooey también lo veía., significa que era real. Primero los tiburones que formaban tornados, ahora un pingüino volador azul vestido con un abrigo rojo. ¿Por qué le tocaba a él lidiar con las cosas más extrañas que le tiraba aquel mundo?
El pingüino, por su parte, parecía tan confundido como ellos. De la sorpresa de verles allí, abrió un poco la boca y, aunque la cerró rápidamente, fue lo suficientemente para que se el escapase el un poco de aire, haciendo que descendiera varios metros.
De pronto, la esfera aminoró su velocidad y se transformó en una siniestra figura humanoide, que por algún motivo en lugar de torso y piernas tenía un tornado de pura oscuridad haciendo las veces de cuerpo. El ser ser se giró hacia ellos, sin detener su vuelo pese a ir de espaldas.
–No llevo aquí ni diez minutos y ya han mandado a dos bestias primigenias a perseguirme– gruñó el ser con rabia, hablando en una voz siniestra y oscura.–¡¿Quién es vuestro maestro?!– exigió saber.
¿Maestro? ¿Acaso ese ser estaba familiarizado con los Astrales?
–No servimos a ningún maestro: servimos al orden y el equilibrio del Reino Celestial– replicó Zooey con solemnidad, ofendida ante el comentario del ser, mientras hacia aparecer su espada cósmica y apuntaba al invasor con ella.
–Con que una enviada de Cosmos, la Gran Orden...– comentó el ser pensativo. Aquellas palabras turbaron a Zooey, pero siguió alzando su espada con firmeza.¿Cómo podía ese ser conocer aquel ser extraño ese nombre?
A continuación, el ser miró a las alas de Sandalphon y una mueca de disgusto se dibujo en su rostro.
–¿Y qué hay de ti, despreciable ángel? ¿Te ha enviado Lucifer?
Ahora fue Sandalphon el que se sintió sobrecogido. No porque el invasor supiera el nombre del antiguo Arcángel Supremo (algo fácil de intuir, ya que si conocía el nombre de Cosmos era imposible que no supiera de la existencia de Lucifer, pues este era una figura más conocida). Lo que le había sobrecogido era el asco con el que se había referido a él.
–Mantén su nombre fuera de tu sucia boca– le espetó furioso. No toleraría que semejante criatura hablase de su predecesor de esa manera.
El ser se rió de la rabia de Sandalphon con malicia, antes de invocar sobre ambos una lluvia de proyectiles en forma de estrella. El ataque pilló por sorpresa a las dos bestias, que tuvieron que detenerse para cubrirse. El ser aprovechó para ganarles ventaja.
– Maldición...– gruñó Sandalphon.
Abajo suya, el pingüino volador intentaba volver a recuperar la altura que había perdido, pero sólo conseguía caer más y más. Sandalphone contempló a la criatura. Desconocía su especie, intenciones, o si estaba relacionado con ese ser, pero no podía permitir que siguiera cayendo. De ser así, acabaría en las tierras limite o, peor aún, en la propia barrera dimensional que los separaba del horizonte carmesí. En el primer caso, se quedaría atrapado para siempre, en el segundo caso, probablemente se desintegraría... Si quería obtener información, era pertinente salvarlo.
–¿Zooey? Puedes ocuparte tu de esa cosa? Te alcanzaré en seguida
–Sin problema– dijo esta, adivinando las intenciones de Sandalphon. Hizo aparecer en sus manos un rifle cristalino y aceleró su vuelo hacia el invasor.
Sandalphone, por su parte, descendió a por el pingüino y lo agarró por los hombros con sus manos como si fuese un águila. Pesaba menos de lo que parecía.
–¿Pero qué?– exclamó el pingüino, quien parecía haberse asustado de que lo agarrasen súbitamente y había expulsado el aire que le quedaba, haciendo que se desinflara.–¿Quien diablos eres tu?– le preguntó de mala manera tras mirar hacia arriba.
–Al menos un gracias, ¿no?– replicó Sandalphon, un tanto irritado no tanto por la, en el fondo, esperable reacción del pingüino, sino porque este podía hablar y encima lo hacía de una manera orgullosa y altanera que le irritaba un poco.
–Lo tenía todo controlado– replicó el pingüino.
–Tan controlado que te estabas cayendo al fondo del cielo– le contestó Sandalphon en un tono descarado.
–¿Como que al fondo del cielo?– preguntó este tras tragar saliva, con la voz un poco temblorosa.–¿No hay superficie?
–¿Tú no eres de por aquí, verdad?
–Sí, lo que pasa que me he llevado toda mi vida viviendo debajo de una piedra– respondió el pingüino con sarcasmo.–¡¿Te parece que sea de aquí?!
–Sigue con esa actitud y te dejo caer– le advirtió Sandalphon.
–No,no,no. Vamo' a calmarno',calmarno que estamos un poco tensos– replicó el pingüino con nerviosismo.– Tu y la chica que volaba contigo antes estáis detrás de Nightmare, ¿no? Puedo ayudaros: soy un experto en temas de Nightmare.
Sandalphon frunció el ceño incrédulo.¿Nightmare? ¿En serio aquel era el nombre de esa cosa o era solo un apodo?
Durante la conversación, Sandalphone, cargando con su "pasajero" (por llamarlo de algún modo), había vuelto a ponerse a la altura de Zooey. La guardiana del Grand Orden había conseguido cerrar la distancia entre ella y el ser, y le disparaba con rayos de energía cósmica. Pero estos, sólo parecían atravesar la figura de su enemigo sin más.
–No parece que le afecten mis ataques– informó Zooey a Sandalphon cuando este llegó a su altura.
–Normal: es inmune a casi todo– informó el pingüino.
–¿Puede hablar?– exclamó Zooey, sorprendida al ver al pingüino hablando.
–Sí. Y no se calla– replicó Sandalphone.– Sujeta a este. Voy a probar algo.
–¿Cómo que a este? ¡Un respeto, que soy rey!– replicó el pingüino ofendido mientras Zooey le agarraba.
–Pfft. Sí, claro– rió Sandalphon.
El pingüino había dicho que era inmune a casi todo, pero ese invasor parecía estar hecho de oscuridad pura. La luz pura debería ser capaz de afectarle.
Sandalphon voló rápidamente hasta ponerse cerca del invasor, quien había empezado a descender hacia una isla cercana.
–¿Tú otra vez? ¿No has visto lo que le ha pasado a tu amiga? Las criaturas como vosotros no pueden herirme– se burló el ser.
Sandalphon ignoró las burlas y cerró los ojos. Sus alas multicolor, las cuatro regaladas por los arcángeles elementales y sus dos alas naturales, se replegaron para dejar paso a seis alas de blanco puro que brillaban con luz propia.
–Ese poder...¡¿por qué tienes esas alas?!– oyó gritar al ser, con puro odio en su voz.
Sandalphon no le respondió. Alzó sus manos hacia el cielo, abrió los ojos y gritó:
–¡Paradise Lost!
Una lluvia de rayos de luz puramente blanca descendió sobre el ser. Sandalphon esperaba oír los gritos de dolor la criatura de pura oscuridad, al ser purificada por la luz sagrada que protegía el Reino Celestial.
Pero lo único que llegó a los oídos del ángel fue su risa.
–¡Ni si quiera el poder del Arcángel Supremo puede hacerme efecto en esta forma!– celebró el invasor con euforia, como si acabase de lograr un gran triunfo.–He superado a su creación definitiva.
El ser aprovechó la confusión de Sandalphon para agarrarle con sus antinaturales manos.
–Eso o tú eres un sucesor lamentable– le insultó perversamente mientras le apretaba con fuerza.– ¿Qué le pasó al bueno de Lucifer para que tenga un reemplazo tan mediocre? Siento tu culpabilidad cuando digo su nombre. ¿Acaso el hecho de que no esté es culpa tuya?
–¡He dicho que no pronuncies ese nombre con tu boca!–le gritó Sandalphon, con rabia. No soportaba oír el preciado nombre de Lucifer dicho con tanto veneno.
El invasor volvió a reír con maldad, regodeándose en el odio y dolor que había en el fondo del corazón del ángel.
–Conoce tu lugar, bestia primigenia. No vuelvas a meterte en mi camino– le amenazó con maldad, antes de lanzarle contra Zooey. Del golpe, Zooey casi soltó al pingüino, pero este se volvió a aferrar a ella rápidamente.–¡Diviértete, tratando de detenerme!– se mofó, aunque ninguno sabía a cual de los tres iba dirigida aquella frase.
El ser aprovecho para descender hacia la isla a toda velocidad, fundiéndose en la noche. Pese a todo lo ocurrido, las dos bestias no tardaron en ir tras él con determinación, cargando con el pingüino.
– –
–Nada. Ha ocultado su rastro– oyó quejarse a uno de sus acompañantes.
Dedede estaba acostumbrado a las aventuras extrañas. Es lo que tiene ser el rey de Dreamland y que encima Kirby sea tu rival jurado/amigo/¿hermano pequeño?/¿hijo adoptivo? (él y la bolita tenían una relación complicada que cambiaba a cada rato). Pero todo eso había sido extraño hasta para él.
Para empezar, estaban esos dos seres voladores. Dedede no sabía muy bien que pensar de ellos. ¿De donde habían salido? Ni Meta era tan rápido para detectar amenazas, y eso que, según él,estaba entrenado para ello. A parte, los seres de la especie de Adeleine no volaban ni tenían alas, así que tenían que ser otra cosa.
Al menos, parecían ser enemigos de Nightmare y eso significaba que tocaba aplicar la misma lógica que aplicaba con ciertos miembros de los Star Allies: el enemigo de mi enemigo es mi amigo, aunque sea una capitalista dedicada a mecanizar planetas, un mago mentiroso, un bufón traicionero o la copia malvada de tu "compañero jurado".
Lo segundo, es que Nightmare parecía ser familiar con estos seres. No familiar en el sentido de que los conociese directamente, si no que sabía lo que eran. Les había llamado "bestias", pero no parecían para nada monstruos.
Ahora mismo, los tres estaban en una pradera de la superficie de la isla, descansando al lado de un río de su encuentro con Nightmare, mientras que la chica (Nightmare se había referido a ella en femenino) trataba de localizar el aura de este. El chico ( o al menos él intuía que era un chico por su voz), quien no debía olvidar que le había salvado de caer, parecía un poco trastornado por su encuentro con el villano. Podía entenderle, el primer encuentro con el mago que se había convertido en la manifestación del miedo nunca era agradable. Sobre todo cuando este se había creído capaz de hacerle algún daño. ¿Igual estaba así porque se sentía débil?
–No te martirices, chico: ya dije que Nightmare es inmune a casi toda clase de daño– trató de animarle mientras le daba una palmada en la espalda.– Ese ataque parecía realmente poderoso y épico. Seguro que cualquier otro ser tenebroso habría sido desintegrado.
El chico no le respondió al gesto. Quizás él había malinterpretado lo que este estaba sintiendo...o podría ser simplemente que ese chico era tan antisocial como Meta.
–¿Qué sabes acerca de este ser?– dijo el chico tras un incomodo silencio, en un tono sombrío.– Antes dijiste que eras un experto en temas de, ¿cómo le llamaste?
–Nightmare. También se le conoce como eNeMeE. Es un conquistador intergaláctico que se alimenta de la desesperación y el miedo– le contó.–Su nombre y su empresa, Nightmare Enterprises, son conocidos en múltiples galaxias. ¿Nunca habéis oído hablar de él?
Sus dos acompañantes negaron con la cabeza. Debía de estar en una galaxia muy muy lejana o incluso otra dimensión totalmente diferente. Pero entonces, ¿por qué Nightmare sí parecía estar familiarizado con este lugar?
–¿Eso de Nightmare es un apodo o algo? Porque es un nombre un poco ridículo– comentó el chico, tras soltar una risa seca.–¿Cuál su poder principal? ¿Provocar pesadillas?– inquirió con ironía.
–Pues sí, eso es exactamente lo que hace– confirmó Dedede.
–Oh...
–Bueno, también posee magia muy poderosa, puede crear monstruos e incluso creo que puede llegar a corromper a otros seres– siguió explicando el rey de Dreamland.– Pero provocar pesadillas es su seña de identidad.
–Si es inmune a casi toda clase de daño, ¿qué puede herirle?– quiso saber la chica.
–Veréis, Nightmare no solo provoca pesadillas: él es técnicamente una pesadilla. Así que solo podemos herirle en sueños o usando un artefacto mágico imbuido con el poder de estos.
–¿Cómo sabes tanto acerca de esta criatura?¿Le conoces?– quiso saber el chico, con un poco de sospecha en su voz.
–Bueno, conocer lo que se dice conocerle a nivel personal no. Pero si que he tenido un par de roces lo contrario de amistosos con él.
Dedede procedió a contarles cómo él y Kirby habían detenido a Nightmare por primera vez, aunque edulcoró su parte para que sonase como si él hubiese planeado todo desde el principio.
–En resumen, Kirby arrejuntó los fragmentos de la Varita Estelar y, tras liberar a Nightmare, le dio tal somanta de palos que la Luna de mi planeta no ha vuelto a ser la misma desde entonces.
Por su postura pensativa, la chica parecía esta procesando la información, pero el chico no parecía haber creído ni una palabra de lo que había contado. Dedede suspiró. Quizás debería de haber sido totalmente sincero con la historia. ¡Pero es que quería quedar bien!
–Supongo que no tendrás esa varita a mano, ¿verdad?– preguntó el chico con incredulidad, como pidiendo una prueba de su testimonio.
–Ah, verdad. Dadme un segundo.
Dedede abrió su abrigo para buscar en su interior el fragmento de la varita. Gracias a Meta, había aprendido a crear pequeños bolsillos dimensionales para guardar cosas dentro de este. Se asustó un poco al no encontrar el fragmento, pero entonces recordó que se lo había tragado. Lo cual explicaba ese extraño dolor de barriga que llevaba sintiendo un buen rato.
Dedede se apartó un poco de los dos jóvenes, se golpeó barriga fuertemente y, tras toser para desatascarlo de su garganta, escupió el fragmento de la varita.
–Ha sido mas asqueroso de lo que pensaba –admitió con disgusto.–No vuelvo a imitar a Kirby...
Sus dos acompañantes le estaban mirando con una expresión mezclaba de una peculiar manera la perplejidad y el asco.
–Con ustedes, un fragmento de varita estelar. Reúnelos todos y tendrás un arma para partirle su fea cara al señor de las pesadillas– anunció como un narrador mientras alzaba el trozo de la varita en alto.– Ah, pero solo alguien con un corazón totalmente puro puede blandirla y usar todo su potencial.
–Intuyo que es ese tal Kirby que has mencionado antes– comentó la chica.
–Sí, es ese tal Kirby– confirmó Dedede.– Pero si hay alguien con un corazón puro en este mundo también podría usarla.
–Conocemos a cierta chica de pelo celeste que podría servir– dijo el chico con una sonrisa cálida.– Aunque, por casualidad Kirby...
–Sí: ha venido con nosotros a este planeta. De hecho, entró por el portal que abrió Nightmare antes de que saltase yo, pero después de otro compañero nuestro.
"Un momento, si el portal que abrió Nightmare se cerró detrás mía y yo he sido el último en cruzar... Ay no: ¡nos hemos dejado a Bandana en Pop Star con Magolor!" se dio cuenta el rey, entrando en pánico mentalmente, preocupado por su segundo al mando. "Bueno, seguro que sabrá lo que hacer. Los Star Allies van a ir a la merienda que ha organizado Kirby y podrán ayudarle si las cosas se ponen mal por allí... especialmente porque la Varita Estelar vuelve a estar rota."
–¿Por qué vuelve a estar rota la varita?– preguntó la chica dubitativamente, haciendo eco de sus pensamientos por casualidad y sacándole de sus preocupaciones sobre Dreamland. Ahora ese mundo se encontraba en más peligro.
–Nightmare la rompió después de que Magolor le resucitase, por algún motivo que desconocemos– gruñó el rey. Antes de que preguntasen por el mago, añadió:– es un mago mentiroso del que no te puedes fiar. Sólo lo toleramos porque Kirby cree que se ha redimido. ¡Pero a la vista está que no!
–Ahora que lo pienso, has dicho muchos nombres, pero no nos has dicho el tuyo– puntualizó el chico.
¡Es verdad! Con todo lo que había pasado ni si quiera se había acordado de presentarse.
–Por supuesto, dónde están mis modales.– Dedede sacó un martillo de su abrigo y adoptó una pose épica antes de proclamar:– ¡Soy el legendario Rey Dedede, monarca de Dreamland, héroe de la galaxia Gamble y destructor de dioses!
El chico le seguía mirando con escepticismo. ¿Por qué era tan terco? Él sólo estaba intentando causar una buena primera impresión.
– Bueno vale, lo último es una exageración–confesó.– Sólo ayudé a vencer un dios de la destrucción una vez.
–"Sólo ayude a destruir a un dios una vez"– repitió el chico con cierto retintín.– Esas palabras no se deberían decir a la ligera, y tú las pronuncias como si no fuesen la gran cosa. ¡Deja de mentir para aumentar tu ego!
–¡No estoy mintiendo! Al menos no en la mayoría de cosas. Y en concreto en eso no– le discutió el rey, enfadado por su actitud.
–Sandalphon, por favor– trató de calmarle la chica.–Entiendo que estés un poco contrariado, pero no ganamos nada discutiendo
–¿Pero tú te crees alguna palabra de lo que dice?–replicó él, un poco indignado.
–Lo que ha dicho es difícil de asimilar, pero no creo que gane nada con mentirnos.
–Supongo que tienes razón– cedió Sandalphon, como lo había llamado la chica, su tensión desapareciendo un poco.
–Prometo que podéis fiaros de mi. Palabra de rey– les aseguró Dedede.– Además, vosotros queréis detener a Nightmare, yo quiero detener a Nightmare. No veo por qué no deberíamos aliarnos.
–Mmmm... en cierto modo, tiene sentido– concedió Sandalphon.
– Así que, ahora que yo me he presentado, os toca a vosotros– siguió Dedede.
–Yo soy Zooey, la guardiana del Gran Orden– se presentó la chica.– Mi labor es proteger el equilibrio de este mundo.
–Encantado, Zooey– replicó Dedede, extendiendo su mano hacia ella como saludo formal.
Zooey estrechó la mano del rey con una sonrisa. Antes de que se soltaran de la mano, algo salio de detrás de la espalda de la joven, y repto rápidamente por el brazo de esta. Dedede miro a la criatura un segundo: era un pequeño dragón azul, de aspecto un tanto adorable. Antes de que pudiese terminar de decirle "hola pequeñín" mientras hacia ademán de acariciarle, el dragón le mordió la mano sin miramientos.
–¡Ay! ¡¿Pero qué?! ¡Suelta bicho!– gritaba el rey mientras trataba de sacudirse al dragón de encima.
–¡Dyrn! ¿Qué haces? ¡No seas malo!– le riñó Zooey al dragón, mientras jalaba de él con fuerza para hacer que soltara la mano de Dedede.–Lo siento. No se que mosca le ha picado.
El dragón le sacó su bífida lengua al rey, antes de salir volando desde los brazos de Zooey directamente a posarse sobre la cabeza de Sandalphon, haciendo de su pelo un nido. Un segundo dragón salio de la espalda de esta, pero se limitó a quedarse en su hombro y a dar un profundo bostezo.
–Yo soy Sandalphon, como ya habrás oído– se presentó este, aunque el rey no le extendió su mano ya que temía que Dyrn volviese a bajar a morderla.
–¿Ningún título especial?– preguntó Dedede.
–Ninguno que me merezca– replicó este, con un suspiro apenado.–Si ni quiera puedo usar el poder que me confiere mi título para acabar con un invasor, ¿de qué me sirve?
–Hey, nada de pensamientos negativos– le reprochó Dedede. Dyrn le miró con cara de "si le dices algo malo, te muerdo", cosa que le hizo retroceder.– Aquí hay que tener mentalidad de tiburón. Los pensamientos negativos alimentan las pesadillas y las pesadillas alimentan a Nightmare. Ya te he dicho que no es posible herirle en el mundo real, así que no es culpa tuya que tu ataque no le hiciese nada. ¿Y esas cosas que te dijo antes? Sólo estaba tratando de meterse en tu mente para explotar tus miedos.
–No hable de cosas que no sabe, "alteza"– replicó este con una extraña mueca en su rostro, que parecía un sonrisa torcida.– No ha dicho mis temores: ha dicho puros hechos. Sólo soy el patético remplazo de alguien que fue mejor que yo.
Ante esas palabras, Zooey le dio un capón en la cabeza, Dyrn asustándose por la sacudida.
–¿A qué ha venido eso?– se quejó este, mientras se frotaba la zona en la que le había golpeado Zooey.
–Solo he hecho lo que habrían hecho Gran y Djeeta si te hubieran oído decir esto– replicó Zooey– Como Arcángel Supremo, has hecho grandes cosas por nuestro cielo.
"¿Este chico es un arcángel? ¿Dónde están los aros de luz y los cientos de ojos que se suponen que tienen?" pensó Dedede con confusión: lo único que tenía de ángel ese chico eran las múltiples alas. Igual la idea que tenía de estos seres no se aplicaba a esa dimensión, o igual estaba encarnado en una forma más amigable, por decirlo de algún modo.
Sandalphon, por su parte, parecía iba a replicar a las palabras de su compañera, pero esta le cortó tomándole por los hombros firmemente y le recordó:
–Todos estamos contigo.
–Sí, yo también estoy contigo, aunque no tenga ni idea de lo que estáis hablando– interrumpió Dedede, con sus pulgares en alto como gesto de ánimo.
Aquello hizo que Sandalphon soltara una pequeña risa. Zooey le soltó.
–Cómo sea. Creo que deberíamos dejar de hablar de mí y hablar sobre cómo deberíamos proceder ahora– dijo el arcángel mientras se sentaba en una roca cercana. Dyrn se bajó de su cabeza y se echó en su regazo.
–Yo aún tengo una duda sobre ti, bueno, mejor dicho sobre vosotros. ¿Qué sois?- quiso saber Dedede.
–Somos bestias primigenias, formas de vida artificales creadas por unos seres de avanzada magia y tecnología– respondió Zooey, mientras el otro dragón aleteaba al lado suya.– Aunque bueno, nosotros dos somos un poco diferentes al resto de nuestros congéneres. Es complicado de explicar.
Dedede creía haberlo entendido: alguien había creado a Sandalphon, le había dicho "eres un ángel" y este lo había adoptado como seña de identidad. Lo mismo con Zooey y su título de guardiana. Las connotaciones que tenía que sus dos acompañantes fuesen seres artificiales eran un poco perturbadoras. ¿Por qué se tomaría alguien la molestia de crear seres tan poderosos? Dedede no lo sabía y en el fondo, no quería saberlo.
–Si es complicado entonces no te molestes. Me conformo con saber que sois bestias protogénicas- dijo el rey.
–Primigenias, Dedede– le corrió Sandalphon, molesto.
–Rey Dedede, chico emplumado– corrigió el aludido de vuelta.– Aún no tenéis mi permiso real para referiros por mi nombre de pila. Ese derecho esta reservado para VIPs.
La única respuesta que obtuvo por parte de Sandalphon fue un gruñido. Zooey por su parte, se limitó a encogerse de brazos de manera casual murmurando algo que sonaba como "no tienen remedio".
–Bueno, volvamos a centrarnos en nuestro objetivo– dijo ella, reclamando la atención.–Sandalphon, ¿crees que Nightmare sigue en la isla?
–Salvo que se haya teletransportado, cosa que habríamos notado, debería.
– Además, parecía tenerla en su rumbo desde el primer momento– señaló Dedede.
–¿Deberíamos volver al Grandcypher y avisar a los demás de esto?– sugirió Zooey.
Sandalphon, mientras acariciaba a Dyrn, pareció pensar unos momentos en la sugerencia de su compañera antes de decidir:
–No creo que sea buena idea: podría aprovechar para marcharse y entonces si que le perderemos el rastro. Además, preferiría mantener a Gran, Djeeta, Vyrn y Lyria lo más lejos posible de ese tipo, la verdad.
–Espera, ¿no tuvieron nuestros dos capitanes una pesadilla extraña antes?– se le ocurrió a Zooey.
–Cierto. ¿Crees que pudo haber sido cosa de Nightmare?–le preguntó Sandalphon a Dedede.
–No se de que capitanes estáis hablando, pero si fue una pesadilla inusual seguro que él está detrás.
–Pero un momento, ¿no fue eso al menos dos horas antes de que apareciese en nuestro mundo?– recordó Zooey.
–Bueno, Nightmare parecía tener esto planeado antes de que Magolor lo liberase. Quizás les envió una pesadilla a esos dos para espiarles o algo–explicó el rey.
Zooey y Sandalphon le instigaron a seguir explicando con su mirada. Dedede se esforzó en recordar todo lo que Meta le había contado sobre las habilidades del villano.
–Veréis, aunque su mera presencia en un mundo provoca que sus habitantes tengan pesadillas, no necesita estar físicamente presente para poder invadir los sueños de alguien en concreto. ¿Vuestros capitanes son gente importante?
–Muy importante– confirmó Zooey.– Si algo les pasase, el mundo no se recuperaría. A veces, me pregunto qué habría sido de nuestro cielo sin ellos.
–Fácil: yo habría destruido el mundo– respondió el ángel. No parecía estar nada orgulloso de ese hecho.
Dedede entendió muchas cosas acerca de Sandalphon al oír esa frase:
–Ahh, eres un villano reformado–comentó con una sonrisa socarrona.– Tranquilo, yo también soy un villano reformado.
–¿Tú? ¿El gran héroe de Dreamland?– replicó Sandalphon con cierto tono de sarna.
Dedede adoptó una postura un tanto dramática antes de decir:
–Sí, yo el gran héroe de Dreamland, una vez fui un idiota que provocó una hambruna en su reino porque quería llamar la atención, entre otras cosas cuestionables.
Aquello arrancó un par de risillas de las bestias. "Bien, hay que animar un poco el ambiente" pensó Dedede.
–Nos estamos volviendo a desviar un poco– cortó Zooey.
–Cierto, perdón. Tengo que dejar de contar batallitas...– se disculpó el rey.
–Entonces, si no vamos a volver al Grandcypher de momento, igual deberíamos investigar porque ese ser tiene tanto interés en esta isla–sugirió el ángel.
–Y por qué, si viene de otra dimensión, sabe tanto sobre nosotros– completó la guardiana.
–Mmmm... recuerdo que Nightmare se llevó uno de los fragmentos de la Varita Estelar– dijo Dedede haciendo uso de memoria.–Y, aunque no podemos herirle, nada nos impide tenderle una trampa para recuperarlo– se le ocurrió.– Quizás de paso averigüemos algo sobre que ha venido hacer aquí, porque está claro que tiene una historia con este mundo.
–Supongo que un buen primer paso sería buscar alguna aldea o algo y preguntar por la historia de esta isla– sugirió Zooey.
–Manos a la obra entonces– dijo Sandalphon.
Y así, el trío de inesperados aliados comenzó a explorar la isla, en busca de alguna población. Decidieron hacerlo a pie, pues no sabía como reaccionarían los isleños si les veían llegar volando. Los que si alzaron el vuelo fueron los dragones de Zooey, quienes comenzaron a estudiar el perímetro desde el aire.
–¿Y cómo es tu mundo?– quiso saber Zooey, mientras caminaban.
–Pacífico, salvo cuando lo amenaza alguna abominación interdimensional o alguna empresa invasora– respondió Dedede.
–A saber que serán esas abominaciones interdimensionales...– murmuró Sandalphon.
–Pues mayoritariamente Dreamland y Pop Star han sido amenazados por Dark Matter, seres nacidos de energía puramente negativa, y similares– comenzó a enumerar Dedede, quien había oído el comentario escéptico del ángel.–También hemos tenido magos traicioneros corrompidos por artefactos antiguos, ratones ladrones corrompidos por seres encerrados en cofres malditos antiguos, reinas insecto corrompidas por espejos antiguos malditos. Hay demasiados artefactos antiguos malditos. Ah, y la secta que revivió a aquel dios de la destrucción. Y todo esto después de que Nightmare fuese derrotado por primera vez.
–¿Y la empresa invasora? ¿Es la misma empresa de Nightmare que mencionaste antes?– dijo la guardiana.
–No tienen nada que ver– negó el rey.–Esa gente se dedicaba a mecanizar planetas y quedarse con sus recursos. Además, yo nunca fui lo bastante tonto para caer en las estafas de Nightmare Enterprises cuando aún estaban operativos... al menos en este universo.
–Pues con todo eso, no parece muy pacífico tu Dreamland.
–Te aseguro que el resto del tiempo es el mejor lugar del universo donde vivir. Además, mis súbditos hacen que merezca la pena.
–¿Súbditos?– preguntó Sandalphon. Parecía que seguía sin creerse que fuera un rey.
Por suerte, el monarca de Dreamland tenía algo que alejaría las dudas sobre su título definitivamente. Metió una mano en el bolsillo interior de su abrigo y sacó una fotografía que habían tomado en el parque de atracciones de la Tierra Olvidada. En ella se veían a todos sus Waddle Dees (sí, los más de 300), a Bandana y a Kirby, con Meta vigilando desde una farola.
Era de sus fotos preferidas: la había tomado Elfilin el día anterior de que regresasen a Dreamland. La jauría había preparado el parque de atracciones para que todos los Waddle Dees y los héroes pudiesen disfrutarlo. A Meta Knight tuvieron que llevarlo casi a rastras, pues seguía empeñado en vigilar la ciudad de un peligro que ya no existía, pero al final incluso el caballero se divirtió.
–¿No son mis Waddle Dees lo más mono que habéis visto?– preguntó el pingüino con una sonrisa bobalicona al pensar en sus súbditos.– El de la bandana es el niño de mis ojos... quiero decir, mi mano derecha.
–Sí que lo son– comentó Zooey.- Por casualidad no venderán peluches de ellos, ¿verdad?- añadió. Parecía que a Zooey le encantaban las cosas adorables.
–¿Qué esa bola rosada?– quiso saber Sandalphon.
–Ah, ese es Kirby– le presentó.– Esa pequeña amenaza rosa ha sido una chincheta clavada en el pie desde que lo conocí.
–¿Esta cosa es el famoso Kirby que tanto has mencionado? No parece la gran cosa. Y, por como hablas de él, no se te ve muy molesto con esa chincheta– señaló el ángel.
–Al final te acabas acostumbrando. Y no lo juzguéis por su apariencia: Kirby es tan poderoso como bueno es su corazón.
–¿Y la otra bola? ¿La que lleva la máscara?
–Ese es Meta... Knight– le presentó, añadiendo el "Knight" en el último momento. El caballero sólo toleraba que Dedede, Kirby y bandana le llamasen Meta (aunque el tercero nunca lo hacia porque era demasiado respetuoso).– Es el caballero que protege mi reino, un antisocial al que le gusta tocarme las narices con sus comentarios. Bueno, el pico. Y es alguien a quien le confiaría mi vida.
–Hablas de ellos con mucha ternura– remarcó Zooey.- Deben de ser muy importantes para ti.
–No. Para nada. Que va– replicó Dedede poniéndose rojo. Y eso sí que era una mentira que nadie se creyó.
Entonces, los dos dragoncitos de Zooey descendieron: habían encontrado algo, seguramente una aldea. Aquello trajo los pensamientos del rey de vuelta la situación actual. Esta vez no se quedaría a un lado o sería controlado como una marioneta. Esa vez, estaba decidido a proteger aquel reino y a sus nuevos aliados.
Y Kirby iba a flipar cuando le contase sus hazañas.
