Aunque Sandalphon y Dedede parecían ser como el agua y el aceite, ambos tenían algo en común: eran igual de tercos. Y aún así, había ocasiones en las que parecía que lo dos podrían llevarse bien si se diesen una oportunidad para ello.
En el camino al pueblo que Dyrn y Lyrn habían encontrado, no habían cesado de discutir, aunque al menos no lo hacían agresivamente. Dedede era incapaz de decir bien "primigenia" y Sandalphon se negaba a tratarle como un rey. Zooey intuía que, llegados a ese punto, ambos lo estaban haciendo adrede para incordiarse mutuamente. Por suerte, allí estaba ella actuando de mediadora y llamando al orden cada vez que alguno cruzaba la línea entre una discusión amistosa y algo que podría derivar en una pelea. Dudaba mucho que los creadores de Cosmos hubiesen concebido a la bestia y sus enviados/sucesores para intervenir en ese tipo de "caos".
Aunque en teoría ya no era la guardiana del Gran Orden, ese rol habiendo sido eliminado tras la muerte de Cosmos, seguía actuando como tal por voluntad propia. En parte, era por costumbre: era muy difícil dejar de hacer algo que había formado parte íntegra de su existencia desde que tenía uso de memoria. Pero también, y la razón de peso, es que los habitantes de aquel mundo le importaban demasiado como para poder abandonar su rol.
Al final, lo que más agradecía de ser libre es que no tendría que volverse la enemiga de Gran y Djeeta, como siempre había temido desde que les conoció.
–Por última vez: me niego a hacerme pasar por una bestia protogénica– se quejaba Dedede.
– – deletreó Sandalphon.– ¿Y qué problema tienes con eso?
–No tengo nada en contra de tu especie, pero soy un rey y quiero que me traten como tal.
–Se nos considera divinidades en algunos sitios, ¿sabes?–le informó Sandalphon.
–Razón de más para negarme. El que tiene complejo de Dios es Marx, no yo. Yo soy perfecto tal y como soy–presumió el pingüino.
–¡¿Quién diablos es Marx?!
–Reza porque nunca llegues a saberlo– replicó Dedede, haciendo que Sandalphon soltase un gruñido de exasperación.
La nueva discusión entre Sandalphon y Dedede hizo que volviese a poner sus pensamientos en la misión actual: detener a ese invasor llamado Nightmare. Le había estado dando vueltas al asunto y sólo se le ocurría una posibilidad para que el ser tuviese tanta información: había estado en ese mundo antes, durante la época de la guerra. Ahora bien, ¿qué era Nightmare exactamente?
Nightmare podría alguna clase fuerza fundamental del Reino Celestial que había tomado forma, como los seis dragones, o quizás una creación de los astrales. Pero, dado la información que el siniestro ser poseía acerca de Cosmos y Lucifer, lo más probable era la tercera opción: era un Astral. Aunque claramente no era un Astral "normal". Con esa apariencia extraña y esos poderes peculiares, debía ser uno que de algún modo se había transformado en algo diferente, quizás accediendo a alguna clase de poder ancestral o conocimiento prohibido.
Zooey miró a Sandalphon. No había compartido con él su teoría porque no sabía como podía afectarle. Temía que, si le exponía la tercera posibilidad, él sacase conclusiones precipitadas. Sólo se conocían a dos Astrales que hubiesen logrado algo semejante y los dos tenían demasiado que ver con la situación en la que estaba su amigo. Si este se enterase de la existencia de un tercero, los asociaría por inercia y, probablemente, cometería alguna temeridad, como ir el sólo a intentar detenerle.
–Mira, Dedede. No es capricho lo de decirte que te hagas pasar por una bestia primigenia–le dijo Sandalphon, con seriedad y cierta preocupación.–Si dices que eres un rey de otro mundo, probablemente acabes causando un revuelo o atrayendo a ciertos sectores del Reino Celestial.
–¿Qué tipos de sectores?– preguntó el rey, intrigado.
–Los que no les importa experimentar con seres inteligentes, sean bestias primigenias, niños o pingüinos de otra dimensión– explicó el ángel.
–¿Hay de eso en este mundo?–preguntó Dedede, anonadado. Sandalphon y Zooey asintieron.– Entiendo. Bueno, dudo mucho que pudiesen atrapar a alguien de mi calibre, pero con Nightmare ya tenemos suficientes problemas así que que te haré caso– cedió el rey.
Finalmente, a primera hora de la mañana, llegaron a su destino. Pese a ser aún temprano, el pueblo ya daba muestras de actividad: vendedores gritando sus ofertas, familias llevando a sus hijos al colegio y varios operarios instalando decoraciones y luces, como si estuvieran preparando algún festejo. Los habitantes del pueblo lanzaban miradas curiosas hacia Dedede, pero se limitaban a encogerse de hombros y seguir con sus vidas. No pudieron evitar notar que todas las personas que se cruzaban parecían tener ojeras, como si hubiesen pasado mala noche.
–¡Mira mamá!– exclamó una niña pequeña, que iba de la mano de sus padres.–¡Parece blandido!
–Estos turistas... El festival es dentro de tres días y ya vienen disfrazados ¡Se están perdiendo nuestras costumbres!–se quejó la mujer, mientras arrastraba a su hija.
–Bueno, al menos está muy bien hecho–replicó el hombre.–Quizás gane el concurso.
¿Un festival? Aquello era conveniente, al menos para que Dedede pasase desapercibido. Parece que el monarca no tendría que hacerse pasar por una bestia primigenia después de todo.
Ahora bien, ¿a cuenta de qué se celebraba el festival? Podría ser algo tan simple como una celebración por la buena cosecha o el cambio de estación, o podría ser algo más único de aquella isla, quizás por algún evento histórico que tuvo lugar allí.
–Creo que he encontrado el primer hilo por el que tirar para empezar nuestra investigación–informó Zooey a sus acompañantes.
Si aquella isla estaba en una época alta de turismo, debía haber algún sitio de fácil acceso con información acerca del festival que estaban preparando. Zooey buscó rápidamente por los alrededores y no tardó en encontrar un cartel en un tablón de anuncios.
–Venid a ved esto– llamó a sus compañeros.
"Festival de la Isla Dormitia
Una fiesta única para alejar a los espíritus que traen malos sueños y atraer las bendiciones de la estrellas. ¡Es obligatorio venir disfrazado para disfrutar de las actividades del festival! El mejor disfraz de este año ganará un premio de 100000 rupias, una invitación a un bufete libre y un trofeo único. ¡Las inscripciones al concurso son limitadas!"
–Sí, sí muy bien...– dijo Dedede sarcásticamente mientras miraba los caracteres para él ilegibles del cartel.–¿Puedo saber que pone ahí?
–Habla de un festejo local. No es la gran cosa–le explico Sandalphon.–Aunque eso de " los espíritus que traen los malos sueños" suena familiar.
–Nightmare–murmuró Dedede, entendiendo a donde quería ir a parar Sandalphon.
Tenían que indagar más sobre el tema. Con el festival podrían hacer preguntas pasando desapercibidos y sin levantar el pánico. Y el mejor lugar para ello era la biblioteca.
Salvo por el encargado, la biblioteca del pueblo estaba desértica. No era muy grande, pero no podían perder el tiempo mirando libro por libro (además, Dedede no podía leer el idioma escrito del Reino Celestial), así que decidieron preguntar directamente al encargado.
–¡Hola!–le saludó Dedede enérgicamente. El encargado, un hombre mayor, de aspecto amargado y apagado, le dedicó una mueca torcida de desprecio que no le pasó desapercibida al rey. Dedede logró a duras penas mantener la compostura ante el gesto.–Hemos venido a buscar información sobre la historia de isla. Nos interesa mucho el festival, peso eso de hacer turismo sólo por diversión no es nuestro rollo–improvisó el monarca con rapidez.–Así que bueno, nos gustaría conocer la historia que hay detrás de los festejos.
–Es difícil creer eso, cuando ni te has molestado en aprenderte la fecha correcta del concurso de disfraces–le echó en cara este.–Ese disfraz va a oler a perro muerto para entonces.
–¡¿Me estás llamando apestoso?!– le gritó Dedede.–¡No toleraré tamaña falta de respeto hacia mi persona!
–Dedede, calma– le pidió Zooey, mientras lo arrastraba hacia atrás por el abrigo. El rey parecía dispuesto a liarse a puñetazos con el encargado por el insultante trato que le estaba dando.–Perdone a mi amigo, es un poco voluble. ¿No podría indicarnos donde conseguir esa información?
–No voy a dejar entrar a unos turistillas de poca monta a toquetear los valiosos manuscritos de la biblioteca–se negó el encargado de mala manera.
–¡¿Cómo que de poca monta?! ¡¿Sabe usted quién soy?!– gritó Dedede, furioso.– ¡Soy el rey de... una región muy lejana!
–Claro, y yo soy Siete de los Eternals– replicó el encargado con ironía tras soltar una risa seca.– Habráse visto...
–Me niego a perder el tiempo con esto– dijo Sandalphon, exasperado.
Con una rapidez inusual, el arcángel cerró la puerta de la biblioteca, echó las cortinas, miró a los alrededores para asegurarse de que no hubiera nadie, y entonces desplegó sus seis alas multicolor:
–No tengas miedo– anunció.– Mi nombre es Sandalphon y soy el Arcángel Supremo. Hay un peligro para la integridad de nuestro mundo en esta isla. Quisiéramos conocer información sobre...
Sandalphon tuvo que interrumpir su discurso: el hombre se había desplomado en el suelo. Zooey no sabía donde meterse ante tan embarazosa situación.
–"No tengas miedo". ¡Abriendo así sólo consigues el efecto contrario, chaval!–le echó en cara Dedede, mientras incorporaba al encargado.– Cualquiera que no esté acostumbrado a cosas de este tipo se desplomaría en una situación como esa. En fin, ¿tenéis agua por algún lado?
Sandalphon hizo aparecer una esfera de agua en sus manos.
–Anda, mira que práctico. ¿También sirves de mechero?–bromeó Dedede. Sandalphon le miró con rabia.–Era una broma, malaje. Échasela por encima, a ver si así espabila el piltrafa este...
Sandalphon dejó caer la esfera de agua en la cabeza del pobre señor, quien se incorporó de sopetón y rogó con temor en su voz:
–Por favor, no me matéis, bestias primigenias. Siento haberos ofendido.
–Información. Ya– demandó Dedede, molesto porque el hombre solo había adoptado una postura respetuosa una vez había creído que su vida estaba en peligro.
–Vale, vale. Síganme...la directora podrá ayudaros
El encargado les llevó rápidamente a un despacho que estaba al otro lado de la biblioteca.
–Directora. Tenemos un problemilla– dijo este con voz temblorosa mientras abría la puerta del despacho.
–El que tiene un problemilla es Rudolf– replicó la directora, una mujer joven, cortantemente.– Lleva cinco días de retraso en devolver su libro. ¡Cinco días!
–No es eso, señora– respondió este mientras hacia pasar al trío al interior del despacho.
–¿Quién es esta gente?– preguntó, pero entonces una expresión de reconocimiento se dibujó en su rostro la ver a Sandalphon.–Eh, espera. yo te conozco.
Sandalphon se encogió un poco sobre sí mismo. Zooey esperaba que esa señora no le hubiera reconocido por los cataclismos que había provocado tres años atrás. No era una experiencia agradable para el ángel recordar aquello.
–¡Tú eres la bestia primigenia que acabó con los que tiburones que atacaron Auguste!– exclamó la bibliotecaria dando unas palmaditas.–Para una vez que puedo salir de vacaciones y casi la estropean aquellos monstruos. ¡Pero salvaste el día!– a continuación se giró a sus acompañantes y les dijo.– Tendríais que haberlo visto. Esas criaturas formaron incluso un tornado.
Zooey echó una rápida mirada al ángel, quién parecía querer que se lo tragase la tierra. Sandalphon preferiría haber sido reconocido por los cataclismos antes que por aquel evento.
–¿Un tornado hecho de tiburones?– preguntó Dedede, fascinado por la idea.
–No preguntes...– le pidió Sandalphon, un poco sonrojado por vergüenza. Era una historia ridícula y embarazosa, especialmente la parte que había involucrado a un tiburón "comiéndose" a cierta persona.
–Pero suena interesante y guay.
–No tan guay como cuando Zooey junto a Gran, Djeeta y un par de amigos suyos, se montaron en un robot gigante para acabar con un ser hecho de anti–materia – reveló el ángel dispuesto a echarle el marrón a su compañera, quien le miró con cara de "¿para qué dices nada?".
Los ojos de Dedede se iluminaron.
–¡¿ROBOT GIGANTE?!– exclamó el rey con ilusión, mientras se acercaba a Zooey excitado.– ¡Tienes que contármelo todo!
–Quizás en otro momento– replicó Zooey, retrocediendo un poco sobrecogida por el entusiasmo del pingüino. Aquella historia era demasiado larga. Dedede parecía un poco decepcionado, pero no insistió.– Perdón por desviar la conversación– se disculpó a la directora, que miraba la escena totalmente perpleja.– Si conoce los hechos acontecidos en Auguste hace dos años entonces habrá oído hablar del Grandcypher. Estamos afiliados con ellos.
–Claro que conozco ese nombre. ¿Qué trae a nuestro pueblo a miembros de tan legendaria tripulación?
–Una amenaza para el Reino Celestial se ha escondido en esta isla por algún motivo que desconocemos– expuso la guardiana.– Nos gustaría conocer sobre el pasado de esta isla para comprender las intenciones de este ser.
–Así que mis sospechas se han confirmado: la "maldición" de la isla ha vuelto– dijo la bibliotecaria con pesar.
–¿Maldición?–preguntó Sandalphon, intrigado.
–Veréis, esta pasada noche ha ocurrido algo escalofriante: todos los habitantes del pueblo han tenido pesadillas. Quizás por eso mi encargado está de mal humor.
Sandalphon y Zooey miraron a Dedede rápidamente. El monarca de Dreamland asintió, entendiendo que estos querían que les confirmase que eso era un efecto esperable de la llegada de Nightmare.
–¿Y qué clase de maldición esa?–le insistió Zooey a la bibliotecaria. Si su teoría acerca de Nightmare era cierta, probablemente este tendría algo que ver en la leyenda tras esa maldición.
–Todos los niños del pueblo conocen la historia de la maldición de la isla. "Hace mucho mucho tiempo, los habitantes de esta isla sufrían de pesadillas terribles causadas por espíritus malignos, hasta que un día las estrellas brillaron con fuerza y con un rayo de luz los espíritus desaparecieron. Si os portáis mal, los espíritus regresarán y os traerán malos sueños, pero si os portáis bien ,las estrellas os bendecirán con buena suerte durante el festival"– relató la bibliotecaria.
Hizo una breve pausa para acercarse a una vitrina cercana y sacar varios cuadernos y libros de aspecto antiguo.
–Esto, como habréis podido intuir, no es más que un cuento infantil para "edulcorar" la historia de la isla. La verdad es mucho más escalofriante– comentó la bibliotecaria con severidad.
La bibliotecaria extendió los manuscritos a Zooey y sus acompañantes.
–Aquí tenéis la información que se recopiló en aquella época. Creo que os esclarecerá algunas cosas. Sólo espero que esto no signifique que los opresores de nuestros ancestros han regresado
Zooey, Dedede y Sandalphon volvieron a la sala de lectura para estudiar los manuscritos. Bueno, Zooey y Sandalphon leían mientras Dedede, quien no podía ayudarles, se echaba una cabezadita rápida.
–¡¿Un centro de investigación Astral?!– gritaron al unísono Zooey y Sandalphon, despertando a Dedede, quién dio un enorme brinco en su silla.
– – –
Había tardado varias horas en ponerlo todo a punto, pero por fin el laboratorio estaba listo para empezar a operar de nuevo. Ahora sólo quedaba ponerse a trabajar.
Odiaba tener que empezar de cero. El enorme imperio había tardado siglos en construir se había desmoronado tras su muerte en cuestión de un par de décadas. Todo lo que había conseguido había ido cayendo como piezas de dominó. ¿Sus bestias demoníacas? Después de que el héroe de Dreamland destruyese el cuerpo de su amo ( y por tanto su enlace a la realidad), se habían quedado inertes y no tardaron en ser destruidas. ¿Su fortaleza? saqueada y destruida por piratas espaciales, ladrones y caza tesoros. ¿Sus trabajadores? Apresados por crímenes de guerra en diferentes planetas o contratados por otras empresas de dudosa moralidad. ¿Sus aliados? No tenía ninguno.
Nunca los había tenido.
Durante el tiempo en el que se había visto reducido a un ente que vagaba entre la frontera de la realidad y la no realidad, había echado un vistazo atrás. No todo lo que una vez había tenido se había perdido. Su primer laboratorio, uno que había adquirido en una existencia anterior, seguía en pie. Se le había asignado hacía siglos, cuando era un mero investigador aun sujeto a las leyes divinas de su mundo.
" Nuestro mundo está estancado. No podemos progresar porque la evolución no es para nuestra especie. Entonces, ¿para qué estamos vivos?¿Cuál es el propósito de nuestra existencia?"
Recordar aquellas palabras le llenó rabia, no por que no estuviese de acuerdo en su base, si no por quién las había dicho.
Apretó sus puños al pensar en él. La animosidad y el odio que sentía hacia el creador de las bestias primigenias, así como a su condenada "serpiente", Belial, no se había desvanecido con el paso del tiempo. Ahora que había vuelto a aquel mundo, habría ido a destruirle con sus propias manos si Lucifer no se le hubiera adelantado dos mil años atrás.
La sobrecogedora imagen de Lucifer, el antiguo Arcángel Supremo, sosteniendo en sus manos la cabeza decapitada de su creador, su perfecto plumaje blanco manchado de sangre, se había quedado grabada para siempre en su alma, el turbio recuerdo permaneciendo sobre otros que había dejado atrás cuando había abandonado aquel mundo. Aquello había sido motivo suficiente para decidir que sus futuras creaciones no tuviesen la voluntad para decidir oponerse a él.
Aunque tenía que admitir que había sido un final apropiado para un bastardo como Lucilius.
Pero, por mucho que le pesase, tenia que darle algo de crédito a ese despreciable Astral que le había embaucado con sus falsas promesas. Su traición había sido el motivador para la investigación que le había llevado a transcender.
"Basta de pensar en eso. Ya no eres el ser al que pertenecen esos recuerdos" se dijo a si mismo.
Él ya no era un Astral más. Había conseguido lo que se creía imposible y había evolucionado. Ahora era Nightmare, señor del terror y las pesadillas, y los sueños eran su dominio.
Y tenía cosas más importantes a las que atender que a sus resentimientos. La enviada de Cosmos, el actual arcángel supremo y el detestable monarca de Dreamland estaban tras su pista.
"Mmm, aunque sin la Varita Estelar no pueden hacerme nada, no quiero que estén rondando por la isla: podrían encontrar este sitio. Debería preparar alguna bestia demoníaca para que no molesten." pensó Nightmare mientras se acercaba al fragmento de la varita, que ahora mismo estaba siendo analizada con el fin de averiguar por qué semejante artefacto era capaz de hacerle daño.
La tecnología Astral se sentía arcaica comparada con la que había encontrado en otros planetas y dimensiones: naves capaz de cruzar galaxias en cuestión de minutos, sistemas de comunicación interplanetarios, ordenadores capaz de realizar millones de cálculos a alta velocidad, armas de destrucción masiva con las que los Astrales no se atrevían a soñar... por nombrar algunos. Lo único que se acercaba a aquellos avances era la tecnología de los habitantes de la Luna del Reino Celestial, pero ni siquiera ellos habían sido capaces de escapar de aquel mundo.
Aunque no tenía otra cosa mejor que esa tecnología desfasada en ese momento, así que tocaba aguantarse. Se acercó a las "cunas" y las puso en funcionamiento. En principio, Lucilius las había diseñado para crear a las bestias primigenias, aunque durante sus investigaciones las había modificado para usar el poder de la materia onírica en vez de de la materia que daba forma al mundo, lo cual aceleraba bastante el proceso de creación.
En las cunas había un prototipo de bestia demoníaca que nunca había llegado a acabar antes de su marcha, debido a lo repentina que esta había sido. Los monstruos que había creado en aquella época no habían llegado a ser gran cosa: al ser criaturas nacidas de sueños, sus formas en el mundo real habían sido demasiado inestables y habían colapsado en cuestión de minutos. Pero en aquel entonces no poseía ni un tercio del poder que tenía ahora. Su magia había aumentado exponencialmente y había perfeccionado la técnica para crear sus bestias. En su estado actual, no le llevaría mucho tiempo traelas a la vida de forma efectiva.
¿Por qué las había llamado bestias demoníacas? Durante los primeros pasos de su investigación sobre la "manipulación onírica para el control de la población" (así había vendido el proyecto al Consejo) había descubierto que, en ocasiones, los mortales se despertaban en medio de la fase donde los sueños eran mas vívidos. En ese estado, pese a estar despiertos, se quedaban totalmente paralizados y sufrían alucinaciones, a las que algunos habían llamado erróneamente demonios. "¿Y si pudiese hacer esos demonios reales?" se le había ocurrido en aquella época.
Ademas, llamar bestias demoníacas a su versión mejorada de las bestias primigenias era apropiado teniendo en cuenta que las primera habían sido llamadas "ángeles" por... Lucilius. No entendía por qué seguía acudiendo a su mente. Nunca había pensado en él durante su tiempo en el espacio. ¿Era un efecto secundario por haber vuelto al Reino Celestial?
"Concéntrate en la tarea. El pasado pasado está" se dijo a si mismo.
El proceso no le llevó mas de unos minutos. La bestia despertó y miró sus alrededores con ojos llenos de curiosidad y asombro. Inmediatamente, Nightmare hundió su mano en el centro de la criatura, donde estaba situada su núcleo, y comenzó a llenarlo con energía egativa, hasta borrar su sentido de si misma. Sus creaciones no necesitaban desarrollar emociones para cumplir su propósito.
–Asegurate de que nadie encuentre este lugar.
La bestia asintió y desapareció en un pequeño haz de luz, sin otra idea en mente que cumplir con su propósito. Nightmare asintió satisfecho. Ahora solo tendría que empezar a producirlas en masa. También tendría que enviar una a por la Singularidad, solo para probar como lidiaría con ella. Quizás un Ojoterrible. Eran fáciles de hacer, pero ¿por qué se le daba tan mal poner nombres?
Si todo iba acorde a su plan, todo estaría preparado para lanzar su ofensiva en tres días, coincidiendo con el festival que los habitantes de aquella isla celebraban para conmemorar su liberación. Idiotas, no habían sido liberados: él simplemente se había marchado. Cómo iba a deleitarse con los gritos de horror cuando vieran que su opresor había regresado.
"¿Qué habrá sido de ella?" no pudo evitar preguntarse Nightmare al contemplar de nuevo las cunas, pensando en su primera creación por primera vez en mucho tiempo.
–––
Dedede no podría leer los textos antiguos de aquel mundo, pero sí que podía entender los mapas. Por eso estaba convencido de que algo iba definitivamente mal.
Después de sus investigaciones, habían partido hacia el lugar que, según lo que Sandalphon y Zooey habían averiguado en la biblioteca, daba cobijo a un centro de investigación Astral y que seguramente fuera lo que había ido a buscar Nightmare.
Los dos le habían explicado quienes eran los Astrales, y Dedede no pudo evitar dibujar un inquietante paralelismo entre los conquistadores de otro mundo que creaban bestias primigenias a partir de conceptos y el conquistador intergaláctico que creaba bestias demoníacas a partir de temores. En el pasado lo habría achacado a una coincidencia, pero la experiencia le había enseñado que, en ese tipo de situaciones, estas no existían.
Además, estaba el hecho de que la investigación que se había llevado acabo en aquel centro de investigación estaba relacionada con la manipulación de los sueños de los habitantes del Reino Celestial, o eso le habían dicho Zooey y Sandalphon. La persona que había estado a cargo del centro había experimentado con los antepasados de los habitantes de la isla de maneras creativas, en el sentido más perturbador de la palabra. No había forma de que todo fuera una coincidencia.
–Esto no tiene sentido– dijo Sandalphon, sacándolo de sus pesquisas.– Hemos cruzado por delante de esta roca diez veces.
–Eso mismo me parece a mi– concordó el pingüino con el ángel, para variar.
–¿No será que el mapa que nos han dado en la biblioteca está mal?– cuestionó Zooey.
–Llevamos andando en línea recta un rato: no hay forma natural de que hayamos retrocedido– negó Dedede.
Llegar al bosque había sido fácil. El problema había llegado al intentar dar con el centro de investigación. En esa zona del bosque, los árboles estaban demasiado juntos y eran demasiado altos, lo que les impedía volar con el fin de observar bien los alrededores. Los dragoncillos de Zooey revoloteaban alrededor de esta, mirando los alrededores con nerviosismo.
–Esto podría ser alguna clase de trampa entonces– sugirió Zooey.– Dyrn y Lyrn están actuando de forma rara.
–El aire del bosque está muy enrarecido también– comentó Sandalphon.
–Sí: definitivamente esto es una trampa– sentenció Dedede. Entonces se le ocurrió algo.– ¿Alguna vez habéis soñado que os perdéis en algún sitio y no podéis encontrar el camino de vuelta?
–Las bestias primigenias no dormimos a menudo, y si lo hacemos rara vez soñamos– respondió Zooey– Normalmente las bestias primigenia sólo dormimos si nuestros cuerpos quedan demasiado dañados o si nuestra existencia se vuelve demasiado agotadora. Bueno, excepto yo: mi estado natural siempre había sido dormir en la atmósfera del planeta hasta que el mundo me necesitase, acabar con la crisis y volver a dormir– reveló, agradecida por no tener que volver a pasar por eso nunca más.
–A parte, siempre existe el riesgo de no despertarnos hasta que pasen muchos siglos– añadió Sandalphon.
–Vaya, no vuelvo a decir que Kirby tiene un sueño profundo... –comentó Dedede, anonadado. Hasta oír aquello no creía que existiese nadie en el universo que pudiese dormir más que su rival de forma natural.–Bueno, el tema es que eso de perderse es una pesadilla muy común. Sabéis a donde quiero ir a parar, ¿no?
–A que esto es una distorsión espacial provocada por Nightmare– intuyó Zooey.
–Exacto– confirmó el rey.–Tenemos que descubrir si esto es obra de un hechizo o si es el poder de una de sus bestias.
–¿Y cómo hacemos eso?
–Ah, ni pajolera idea. Estoy abierto a sugerencias– replicó Dedede encogiéndose de hombros.
–Mmm...Lo primero que deberíamos hacer es determinar el radio de la zona que está afectada– se le ocurrió a Sandalphon. Quedaos aquí.
Sandalphon salió corriendo en línea recta a alta velocidad. Al poco tiempo, no tardó en volver a aparecer viniendo de la dirección contraria. Repitió el proceso seis veces más, en diferentes direcciones, siempre volviendo por el lado contrario.
–Es un área circular de 200 metros de radio–informó una vez acabó, sin mostrar muestra alguna de cansancio.–No he percibido ninguna clase de poder mágico al cruzar de un lado a otro.
–Debe ser cosa de una bestia, entonces. Sólo hay que encontrarla y aplastarla– sentenció el rey, sacando su martillo con una sonrisa maliciosa.
–¿Y si está fuera del área?– cuestionó Sandalphon.
Dedede se giró hacia Zooey y le preguntó:
–¿Cuál es el alcance de la pistola esa que usaste contra Nightmare?
–¿ Mi rifle cósmico? No lo sé: nunca he probado cuál es el límite– respondió esta.–Una vez un disparo atravesó la atmósfera.
–Arrea– comentó Dedede con asombro.– Jeje, supongo que bastará. Ahora solo queda localizar al bicho.
–De eso puedo ocuparme yo– se ofreció la guardiana.
Zooey cerró los ojos y comenzó percibir a todos los seres vivos de aquella isla, buscando alguno que pudiera tener intenciones hostiles hacia ese mundo y sus habitantes. No tardó en localizarla, no muy lejos de dónde estaban. Un escalofrío recorrió su cuerpo al notar que esa aura casi sentía como la de una bestia primigenia, cimentando aún más su teoría de que Nightmare había sido un Astral.
–La roca– anunció la guardiana.
–Pfft. ¿En serio? Es tan obvio que ni se me había ocurrido– rió el rey mientras propinaba un enorme martillazo a la roca por la que tantas veces habían pasado, rompiéndola por la mitad.
El romper la roca había dejado al descubierto a la bestia que la usaba de escondite. Era una especie de lagarto de color morado oscuro, con un espejo incrustado en medio de su espalda. Su cola estaba enredada en forma de espiral y sus ojos eran totalmente rojos. No era mucho más grande que los dragones de Zooey, los cuales sisearon de forma amenazante a la criatura nada más está quedó al descubierto. La bestia demoníaca les siseó de vuelta, antes de desenredar su cola y utilizarla como un látigo para tratar de golpear a Dedede. Al ver esto, Sandalphon apartó al rey y detuvo la cola con el brazo.
La cola del lagarto empezó a enredarse alrededor del brazo de Sandalphon. Antes de que este pudiese procesar lo que estaba pasando, se vio lanzado hacia arriba a gran velocidad girando sobre si mismo como una peonza, en su visión el mundo dando vueltas a su alrededor.
Dedede no dudó y saltó para agarrar a Sandalphon, evitando que este chocase contra el suelo. Zooey por su parte comenzó a disparar a la bestia, pero esta se protegía haciendo que los proyectiles de luz rebotasen contra el espejo de su espalda.
–¿Estás bien?– le preguntó el monarca mientras lo ponía en el suelo con cuidado.
Sandalphon intentó ponerse en pie, pero se tambaleó. El rey lo agarró rápidamente para que no se cayera. Su visión estaba totalmente desenfocada. Los dos dragones de Zooey volaron hacia donde estaban y se acurrucaron contra el ángel de manera protectora.
–No: nunca me había sentido tan mareado– admitió el ángel.– Mi visión es como un caleidoscopio ahora mismo, incluso si cierro los ojos. Creo que si hubiera desayunado lo habría echado todo.
–Creo que esa cosa ha alterado tus sentidos– intuyó Dedede.–¡Zooey, no dejes que se te enrede y te lance!– advirtió a la guardiana con un grito.–Tu intenta no sobre-esforzarse hasta que tu visión vuelva a la normalidad– dijo volviéndose a dirigir a Sandalphon.
–Pero sobre-esfuerzo es mi segundo nombre– rió secamente el ángel mientras volvía a tratar de ponerse en pie, apoyándose en el árbol a duras penas.
–Anda, si tienes sentido del humor– comentó el rey, divertido, mientras le ayudaba a levantarse.
La lagartija rechazaba las estocadas y cortes de Zooey con su cola a gran velocidad. Zooey gruñó. Si los ataques normales no funcionaban contra esa cosa se vería obligada a usar todo su poder. Pero no quería recurrir a ese extremo: los daños que podía provocar a la isla eran imprevisibles.
–Eh chico emplumado, ¿recuerdas cuando te pregunté si servias de mechero?– le preguntó Dedede al ángel, quien le miró extrañado.– Bueno, en verdad lo que quería preguntarte es que si podías controlar el fuego también.
–Sí. Las alas que me entregaron los cuatro arcángeles elementales me permiten usar sus poderes– respondió Sandalphon.
–¿Te vez capaz de evitar que un incendio se propague en ese estado?
–No debería tener problemas en absorber el fuego. ¿Qué vas a hacer?
–Algo muy guay. Ojala pudieras verlo– presumió el rey.–A mi señal, usa tus poderes de protogénico.
–¡Primigenio!
Dedede corrió hacia donde estaba Zooey combatiendo con la bestia demoníaca. Aprovechando que el monstruo estaba concentrado en Zooey, se escabulló para ponerse en la espalda de la criatura mientras cargaba energía en su martillo.
–¡Zooey, aparta! ¡Sandalia, prepárate!– ordenó el monarca
–Esto ya lo hace adrede...– gruñó el arcángel.
El rey de Dreamland golpeó el suelo con todas sus fuerzas con su martillo, haciendo que un torbellino de fuego se formase frente a este.
–¡Refleja esta!– le gritó al monstruo. El torbellino envolvió a la bestia demoníaca, que se vio sofocada por las llamas.
Ahora que no podía defenderse de sus ataques, Zooey aprovechó para cargar energía cósmica en la hoja de su espada. Sus ojos rojos brillaron con determinación antes de liberar un corte horizontal que generó una onda de luz directo hacia donde estaba la criatura, desintegrando su forma física en partículas de luz.
Sandalphon atrajo el fuego que se desperdigaba hacia él, conteniéndolo en una pequeña esfera antes de que este llegase a extenderse por al bosque. Cuando todo el fuego había sido absorbido, Sandalphon lanzó la esfera al aire, su trayectoria siendo seguida por los ojos de Dyrn y Lyrn. La esfera no tardó en perderse en el firmamento.
–¡Toma esa, bicharraco!– celebró Dedede. Si Kirby estuviera ahí probablemente les habría arrastrado a un baile de la victoria, pero en el estado de Sandalphon dudaba que este quisiera bailar. Bueno, dudaba que el ángel quisiera bailar en cualquier situación.– ¡Buen trabajo equipo!– felicitó a sus acompañantes con un vigoroso gesto.
–Je, parece que al final todas esas historia no eran del todo patrañas. Eres un buen guerrero– admitió Sandalphon.– Aunque sigo sin creerme lo del dios de la destrucción.
–Meh, creéte lo que quieras– replicó Dedede.
Zooey por su parte se acercó al lugar donde hasta hace unos instantes había estado la bestia. De ella solo quedaba un cristal color púrpura oscuro. Zooey lo recogió y lo examinó.
–Lo sabía– dijo Zooey con voz temblorosa. Aquello atrajo la atención de Dedede, que se acercó a mirar.
–¿Qué es eso?– quiso saber el rey ,contemplando el cristal con cautela.
–Un núcleo de bestia primigenia. Pero este color es antinatural. Todo sobre este núcleo se siente...mal– respondió turbada.
–Espera, ¿vosotros y las creaciones de Nightmare sois lo mismo?– preguntó Dedede, con voz temblorosa.
–No. Sólo estamos hechos de la misma manera.
–Tú ya sabías que Nightmare era un Astral, ¿verdad?– acusó Sandalphon a su compañera al oír esa información. El ángel permanecía apoyado contra el árbol.– ¿Por qué no me lo has contado? Ya sabes que no me gusta que me oculten cosas– gruñó este, entre frustrado y dolido.
–Lo siento, Sandalphon– se disculpó ella de forma genuina. Los dragones de Zooey empezaron a mirar a uno y a otro alternativamente.–Era sólo una conjetura hasta ahora. Si no te lo he dicho antes es porque temía que hicieses algo temerario.
–Tcht –se quejó Sandalphon.–Zooey, es cierto que soy impulsivo, en especial en este tipo de situaciones– admitió el ángel.–Pero también soy consciente de mis limites. No iba a lanzarme a ciegas a por un Astral al que no puedo herir.
–Ya, fue un poco tonto por mi parte–admitió ella también.–Prometo que no volveré a ocultarte nada.
–Vale. Yo te prometo que no haré cosas impulsivas.
–¿Vais a besaros o qué?–les interrumpió Dedede en tono socarrón.
–¡¿Qué dices?!–replicó Sandalphon poniéndose colorado. Zooey por su parte soltó una carcajada genuina por su reacción.–Además, ya tengo a alguien esperándome–añadió por la bajo, aunque Dedede lo oyó igual.
–Tranqui, tronco. Sólo estaba de broma–le tranquilizó el monarca de Dreamland.
–¿Y tú te llamas a ti mismo rey con esa actitud tan infantil?
–Sep–replicó Dedede tajantemente. Sandalphon no sabía que responder a eso.
–No te entiendo–comentó el ángel tras unos segundos de silencio. Eres egoísta, extraño, presumido, voluble y al mismo tiempo se siente como si fueras el tipo de criatura al que podrías confiarle tu vida.
–Eso soy yo, con mis virtudes y mis pocos defectos–clamó el rey. Dyrn le lanzó una mirada aprensiva.
De pronto, el cristal comenzó a brillar y temblar, atrayendo la mirada de los presentes. Zooey lo soltó preventivamente y se cubrió como si fuera explotar, pero este se limitó a desaparecer envuelto en un haz de luz.
–Eso ha sido raro...–comentó Zooey.
–Mmm... puede que haya vuelto con Nightmare–intuyó Dedede. A continuación miró al cielo, que empezaba a verse anaranjado –Está empezando a hacerse tarde. Oye, Sandalia. ¿Cómo está tu visión?
–Ya no me marea, pero aún sigo teniendo la visión nublada por muchos puntos de luz–respondió este.
–Igual deberíamos buscar algún sitio donde pasar la noche y descansar, entonces–sugirió el rey.
–Sería apropiado. Menudo día hemos tenido...–suspiró Zooey abatida.
Zooey y Dedede agarraron a Sandalphon cada uno de un brazo. Dyrn hizo ademán de morder a Dedede cuando se acercó lo suficiente, pero Zooey pudo evitarlo con una reprimenda. No tardaron en dar con una pequeña cueva que parecía el lugar perfecto para acampar y resguardarse de la oscuridad de la noche.
Pero, ¿sería suficiente para resguardarles de las pesadillas?
