Capítulo 7

"Calidez"

¿Qué excusa había dado su madre para la escuela? Eso era un misterio, no le había dicho nada y tampoco iba a preguntar. Las cosas en su familia habían cambiado desde aquella tarde lluviosa, y realmente, no le extrañaba, al menos no tanto como debería, era lo más obvio después de todo.

En su momento le sorprendió, claro. Después de todo… ella era la causante de romper a su familia.

El tiempo transcurrió, tal y como debía ser. Los meses pasaron, llevándose los continuos días lluviosos. Primavera; período de crecimiento y floración. Una época del año donde la vida renace. No es como que ella esperase alguna fecha en especial, pero ¿Por qué el nacimiento del niño, justamente, seria a finales de esa época?

Si, un niño.

Hacia apenas unas semanas que lo sabía, pues en todo ese tiempo, el pequeño se había mantenido con las piernas cruzadas, negándose a revelar su sexo, pero, aun así, era algo que extrañamente, ya sabía. Desde un inicio supo que sería un varón. Algo en su interior se lo había dicho, lo presentía.

Le preocupaba un poco que no lo sintiera moverse, pronto cumpliría las 39 semanas y en todo ese tiempo, el niño no había dado señales de vida. Sabia que estaba vivo, en cada cita, el doctor se lo confirmaba e incluso podía escuchar su corazoncito latir, pero… ¿Por qué no se movía?

Según su doctor, todo estaba en orden, y eso la calmaba un poco, pero, aun así, no podía evitar sentirse intranquila con su constante inactividad.

"Quizás solo este demasiado cómodo como para darse a notar" pensó.

Miro hacia la ventana, suspiro.

Encontrarle familia no fue difícil en realidad, solo fue cuestión de un par de semanas; una pareja joven, de 30 años.

3 años intentando concebir, sin embargo, con la triste noticia, la mujer no podía terminar un embarazo, como resultado, mas de cinco abortos espontáneos en ese periodo de tiempo. Solo había visto a la pareja durante esa única reunión a la que la dejaron estar presente, pero no estaba muy convencida del todo, la pareja aparentaba ser un matrimonio amoroso y feliz, pero no la engañaban. Ella pudo verlo, se notaba. Quizás entre ellos si eran felices, pero por separado, era otra historia.

La mujer poseía una gran tristeza en los ojos, al igual que cierta duda se reflejaba en ellos. Estaba devastada por lo que tuvo que pasar, eso era seguro, y a pesar de estar dispuesta a adoptar, se le notaba que no estaba muy feliz con la idea

El hombre… el sí que le preocupaba.

Sus ojos transmitían molestia, frialdad. Mas que triste por la situación de su esposa, se le notaba bastante decepcionado de no poder concebir un hijo propio. Era obvio que quien tuvo la idea de adoptar, había sido su esposa, y tal vez, debido a esto, los había llevado a mas de una discusión, en las cuales, la seguridad de la mujer había ido decayendo con la idea de la adopción.

Puede que solo fuesen ideas suyas, pero era lo que había pensado con la primera impresión.

Su interior se removió. No le gustaban esas personas para el pequeño.

Pero no podía hacer nada. Sus padres eran quienes llevaban el control y no se atrevía a contradecirlos.

Ya nada era igual.

Ahora, era como si fuesen unos completos desconocidos.

Pensaba, que quizá, si hacia todo lo que ellos le decían que hiciera, tal vez, algún día podrían volver a ser la familia que solían ser.

Algún día...

Se hundió aun mas en su cama, en vez de animarse con ese pensamiento, lo único que consiguió fue lo contrario. No debía seguir pensando en ello, no debía seguir aferrándose a ese pensamiento, nada volvería a ser como antes, era ridículo e inmaduro seguir esperando eso.

Su madre ya no era la misma, la trataba como una desconocida, se le notaba incomoda cuando estaban juntas y ni siquiera la veía a los ojos. Se sentía muy mal verla de ese modo

Y su padre… ¿Qué podía decir de su padre? El simplemente la evitaba, las pocas veces que llegaban a intercambiar palabras, todo era muy frio y hasta cortante. Evitaba si quiera verla, y si podía, prefería fingir que no esta ahí. Le dolía, dolía demasiado esa actitud, pero ¿Qué podía hacer? Ella había ocasionado eso. No se sentía en derecho de reclamar nada.

Unos golpes en la puerta captaron su atención, era la señora Yuno. Miro el reloj, tan puntual. Era hora de tomar su dosis diaria de vitaminas.

Las odiaba. Pero eran necesarias

Para ella… y para el niño.

-buenas tardes, señorita ¿Cómo se siente?

-nada fuera de lo usual, Yuno- respondió. Los senos le dolían debido a la leche, las náuseas no habían desaparecido, se sentía gorda. Y los antojos la habían obligado a comer carne… si, ser vegetariana ya no formaba parte de su vida.

-¿aun no se mueve?- pregunto dando una mirada rápida a su muy crecido vientre. Ella era la única en saber lo inquieta que se sentía de no percibir movimiento alguno del pequeño

-tan quieto como si no existiera, de no ser por esta panza lo creería

-tal vez necesita que le hable, señorita

-¿hablarle? Pero siempre escucha mi voz

-no es lo mismo, señorita. Una cosa es escucharla hablar, pero otra muy distinta, a que usted, se dirija a él. Incluso si lo acariciara, estoy segura de que podría sentirlo moverse- sonrió

Hablarle…

¿acariciarle?...

No podía. No debía. Hacía tiempo que había decidido no involucrarse mas con la cosa, no debía permitirse volver a sentir alguna otra cosa por él, hacerlo seria formar un vínculo que no tendría ni idea de como romper, eso era lo que sentía. Hablarle, acariciarle. Si eso debía hacer para sentir algún movimiento de parte suya, prefería no hacerlo, estaba bien así, así estaba mejor.

-no tenga miedo señorita…

La miro, al parecer era muy obvia en mostrar cómo se sentía, pues era cierto, tenia miedo. Pero no lo admitiría

-no lo tengo…

-claro que sí, créame, el que le hable y lo toque, no significa algo malo, después de todo… está en usted si se forma ese vínculo o no

¿acaso tenía alguna habilidad para leer la mente?

Lo pensó, ¿tendría razón? ¿No significaba nada el tener contacto con el niño? No estaba segura. Ya antes había experimentado una extraña sensación en su pecho, y le asustaba ver que, inconscientemente, cada vez que lo tocaba, sus manos parecían tener mente propia y terminaba por acariciar su vientre de una manera… tan cariñosa. No quería arriesgarse, el embarazo ya estaba muy avanzado, no era como antes.

Estaba asustada.

-si esta tan convencida de no sentir nada por el bebé, no hará daño entonces que se acerque a él… después de todo, usted decidió que no sería suyo

La miro, pero no dijo nada. La mujer simplemente le devolvió una sonrisa un tanto extraña, dejo la charola con las vitaminas y el vaso con agua sobre su mesita de noche y, haciendo una leve reverencia, se despidió para seguido, salir de su habitación.

Miro la puerta por un largo rato, pensando.

¿tener sentimientos por la cosa? Estaba segura de que no, ni siquiera lo odiaba… un poco molesta en realidad, no tenia idea de cuantas veces aquel sujeto abuso de su cuerpo mientras estuvo inconsciente, pero seguro las suficientes para asegurar que su semilla diera frutos, a él si que lo odiaba, pero al pequeño… al principio estaba muy molesta con él, pues había conocido a mujeres que, con una noche de pasión y sin cuidados, no habían quedado embarazadas, pero a ella, la cosa, se había aferrado para existir.

Con el tiempo ese enojo fue disminuyendo, entendió que no era su culpa, pues él no había pedido nada de lo que estaba pasando.

Simplemente llego en el momento equivocado.

Había tantas cosas dentro de ella, que sentía como si se ahogara. Necesitaba a sus padres, necesitaba hablar con ellos. Pero no podía, ellos no se lo permitían. No quería incomodarlos más.

Las lágrimas se acumularon en sus ojos, no lloraría, pero el nudo en su garganta la torturaba. Llevo su antebrazo hasta sus ojos y se cubrió, sus labios temblaban debido al esfuerzo por contener eso que sentía. Se sentía sola, muy sola. No era una chica dura, ella también tenía sentimientos, pero no se permitía expresarlos abiertamente

"quizás… sea mejor… que ya no esté aquí" pensó conteniendo las lágrimas, un intento inútil, pues bien, podía sentir como estas se colaban y mojaban sus mejillas. Aun así, no dejaría salir su dolor, no permitiría que la escuchasen.

Repentinamente se sobresaltó.

Se incorporo de su cama y no pudo evitar agrandar sus ojos. No podía creerlo ¿acaso eso fue?...

De nuevo esa sensación, esta vez mas fuerte, y un movimiento extraño, como si algo se revolviese en su interior.

Miro hacia abajo, contemplando su vientre. No cabía duda, todo lo que sentía, provenía de ahí.

-Q-que… P-porque… ¿Por qué lo… hiciste?- pregunto sabiendo que no obtendría una respuesta, cuan equivocada estaba, pues apenas la termino, volvió a sentirlo, lo sentía. Lo sentía moverse, sentía sus pataditas, y no solo eso. Incluso podía verlo, veía como la ropa, de repente, se extendía en un pequeño punto y rápidamente volvía a la normalidad.

Lágrimas mojaban sus mejillas, pero extrañamente, ya no sentía dolor, no, era algo más, no tenia idea de que, pero… se sentía…

Cálido…

Sin dejar de observar su vientre, llevo ambas manos a ese lugar, temblorosas, sudorosas, y un tanto dudosa, pero, aun así, continuaron su trayecto. Delicadamente pozo ambas manos sobre su crecido vientre, una extraña paz invadió todo su cuerpo y sin querer, dejo salir un fuerte suspiro que la dejo sin aliento.

El bebé seguía moviéndose, parecía inquieto, pero no le molestaba, no dolía, era extraño, no tenia manera de describirlo, sin embargo, no le desagradaba.

-tranquilo… estoy bien… ahora los estoy…

Y era verdad, extrañamente, el solo sentirlo, hacia que ya no se sintiera sola.

Comenzó a acariciarlo, esta vez, siendo completamente consciente de que lo hacía. Sonrió, sentía un inmenso alivio, hasta ahora, no se había dado cuenta que necesitaba desesperadamente sentirlo, saber que realmente estaba bien. Poco a poco los movimientos en su interior fueron disminuyendo, hasta ya no sentirlos. Quizá se había dormido.

No lo sabía, pero se lo agradecía.

¿en qué rayos estaba pensando? ¿Cómo pudo siquiera pensar en esa estupidez? ¿dejar de existir? Ella no era así, de nada servía lamentarse de esa forma. Nada cambiaria, pero gracias al pequeño, se dio cuenta de que tenía, no, debía ser fuerte. Ella no se daría por vencida, tal vez las cosas entre su familia no serian las mismas, pero no permitiría que eso le afectara, tarde o temprano, las cosas debían mejorar. Estaba segura.

-gracias pequeño… que bueno que estas bien…

Un rato después, tomo sus vitaminas, se terminó el vaso con agua y, sintiendo el repentino antojo de algo dulce, salió de su habitación y se dirigió hacia la cocina. La casa estaba muy silenciosa, no le presto mucha atención, simplemente continuo.

Al llegar a la cocina, encontró a su madre sentada frente a la barra, estaba bebiendo una copa de vino, cruzaron miradas, pero ninguna dijo nada. Su madre continúo bebiendo y ella siguió su camino hacia el refrigerador.

Estaba tan entretenida viendo el interior del frigorífico y tratando de calmar los repentinos movimientos del bebé, que no notaba la constante mirada de su madre. Estaba pálida, sus manos le temblaban y sus ojos, increíblemente abiertos, no se despegaban del mismo punto.

En todo el tiempo que llevaban, en ningún momento, había visto a su hija tocar su vientre, y en un principio eso la calmo, pues con eso estaba segura de que su hija no sentía ningún tipo de apego hacia el error que habitaba en su vientre. Pero ahora… esa calma se vino abajo.

La veía sonriendo, con ese leve rubor en sus pálidas mejillas, sus ojos mas brillantes y su mano, esa mano que no se despegaba de aquel bulto, sobándolo de vez en cuando, con un inmenso cariño que pudo percibir. No podía ser, su hija había desarrollado sentimientos por la cosa.

Estaba en shock.

Estaba tan inmersa en sí, que no se dio cuenta en el momento que volvió a quedarse sola, su hija se había ido, pero en su lugar, dejo una desesperación incrustada en el pecho de su madre.

Debian deshacerse del error lo más pronto posible.

"Ya falta poco" pensó.

Mientras tanto, Irasue iba de regreso a su habitación, con un plato bastante generoso de deliciosas fresas con crema en una mano, y en la otra, otro plato con una porción grande de un exquisito pastel de chocolate con dos bolas grandes de helado de vainilla encima. El solo verlo ya se le hacia agua a la boca.

Llego a su habitación y se encerró, dejo las cosas sobre su mesa de noche y encendió su laptop. Le había agarrado el fuerte gusto a ver doramas, algunos eran muy buenos, otros simplemente no los terminaba de ver. En fin, una vez iniciado el nuevo capítulo, se acomodo nuevamente sobre su cama, tomo sus antojos y se dispuso a disfrutar.

Le impresionaba un poco todo lo que podía comer, en especial las cosas dulces, pues ella no era muy asidua a comerlas sin terminar empalagándose rápidamente. El embarazo la había hecho muy tolerante.

Horas después, luego de haber terminado sus postres y estar a mas de la mitad del dorama, el sueño comenzó a apoderarse de ella. Cerro su laptop y dejo los trastes sobre la charola antes traída por la señora, sabia que mas tarde la misma regresaría por las cosas, así que ni se molesto en llevarlas de vuelta a la cocina.

Nuevamente se recostó sobre su cama. El sueño se estaba apoderando de ella, aun había muchas emociones en su interior, aun resentía todo lo que ocurría, pero ahora todo estaba ligeramente opacado por la cálida sensación en su pecho, gracias al niño.

Sonrió.

Cerro los ojos y se acomodo mejor en la cama, llevo una de sus manos a su vientre y comenzó a acariciarlo de forma cariñosa, sentía al pequeño moverse, dar ligeras pataditas en su mano.

Curioso. Todo el embarazo sin dar señales de vida, y ahora, justo en la recta final, no paraba de moverse. ¿Qué habría cambiado? No lo sabía, pero de algo estaba segura.

Era un bonito regalo de despedida.

N/A:

holiiiii! cómo están hermosas criaturitas? aquí estamos, con un nuevo capítulo, espero lo disfruten, tal vez a algunos les desespera la actitud de Irasue, y es entendible, pero también piénsenlo, no todos piensan igual, en la vida real muchos toman decisiones que quizá no fueron las mejores o las correctas, no sabemos qué situación estén pasando, que es lo que pasa por su cabeza, nada.

algunos tal vez dirían; "yo hubiese hecho esto" y ya, pero en realidad no lo sabes, si no estas en la misma situación que la persona "afectada". muchos tienen miedo de la reacción de la familia y puede que en realidad esta te hubiese apoyado, pero hay casos en donde crees que es al revés, que te van a apoyar y al mero momento resulta que no.

una disculpa si les desespera la actitud de irasue, pero la verdad, su situación, no es del todo una ficción, ¿verdad?

sin más, gracias a todas las criaturitas hermosas que leen mi fic y dejan sus comentarios, los quiero mucho

hasta la próxima!