Dedede no podía moverse.

Por más que lo intentaba, su cuerpo no respondía. Ni si quiera podía abrir los ojos para ver donde estaba y qué estaba pasando.

"Ah mierda, ya estamos otra vez" pensó frustrado, intuyendo que algo debía haberle quitado el control de su cuerpo.

De pronto, sin que él lo hubiera querido, sus ojos se abrieron de par en par y pudo ver dónde estaba: sobre el escenario de un gran teatro, mirando de cara al público.

Cuando vio al público, se le heló la sangre. Sentados en las butacas estaban todos los seres que le habían controlado alguna vez. Los Dark Matter, Fecto Forgo, Ying Yarn...incluso Taranza estaba allí, aunque este que era el único que le miraba con pena y arrepentimiento. Y aunque la idea de tener a todos esos seres delante era aterradora, lo que ms miedo le daba entre tan espeluznante público era otra cosa.

En primera fila, estaban Kirby y Bandana Dee, encerrados en jaulas similares a las que había usado la jauría de la Tierra Olvidada, mirándole con rostros llenos de tristeza y preocupación. Al lado de ellos estaba Meta Knight, congelado en el tiempo dentro de un cristal, un destino igual al del infame Galacta Knight. Y en medio de todos, mirándole con una sonrisa cruel de diversión, estaba Nightmare. Que ganas tenía de arrearle en el morro con su martillo.

Dedede intentó correr hacia sus amigos y liberales de inmediato, pero aún con todo su esfuerzo seguía sin poder mover un sólo músculo de su cuerpo. Trató de decirles unas palabras de ánimo, pero estas quedaron atrapadas en su garganta.

Entonces Nightmare levantó un dedo y, como ordenado por una fuerza invisible, el brazo de Dedede se movió hacia adelante. El rey podía ahora ver su mano: era de madera y tenía cuerdas saliendo de ellas hacia arriba. Un sentimiento de horror inundo toda su mente ante lo que eso significaba.

"Esto es lo que eres, Dedede. Ni un héroe, ni un rey."

Era una marioneta. Una marioneta literal, condenada a bailar bajo el yugo de los horrores cósmicos que le miraban con macabra diversión, incapaz de salvar a sus amigos.

La jaula de Bandana Dee fue llevada entonces al escenario. El Waddle Dee le miró con ojos llorosos, pero no dijo nada. Dedede notó entonces como Nightmare obligaba a su cuerpo a coger su martillo. A continuación, comenzó acercarse peligrosamente hacia donde estaba Bandana. Un grito de desesperación se ahogó en su interior mientras levantaba el martillo, dispuesto a aplastar al pequeño Waddle Dee.

Pero lo que si escapó fue un grito de dolor, al sentir una serie de agudos pinchazos en su mano izquierda.

Dedede abrió los ojos sobresaltado mientras gritaba de dolor. Dyrn estaba de nuevo mordiéndole la mano, hincando sus pequeños dientes con fuerza.

–¡Suelta bicho!– ordenó a la criatura mientras se la trataba de sacudir de encima agitando el brazo.

–¡Para ya, Dyrn!– reñía Zooey a su dragón mientras lo agarraba por la cola, intentando separarlo de Dedede.

Tras un poco de esfuerzo, Zooey consiguió que el dragón liberase la mano del monarca de Dreamland.

–Condenado lagarto...– insultó Dedede a Dyrn.

Como respuesta el pequeño dragón le sacó la lengua. Zooey reprendió al dragón con la mirada, el pequeño ser encogiéndose un poco sobre si mismo.

–¿Estás bien, Dedede? Estabas gimiendo en sueños y no reaccionabas– le preguntó Zooey con preocupación.

–Ha sido sólo una pesadilla– le tranquilizó Dedede. Estaba aliviado porque el horrible sueño hubiese quedado atrás, aunque aún se sentía perturbado por su contenido. ¿Cómo habría continuado el sueño si Dyrn no le hubiera mordido? No quería imaginarlo.

–Bueno, voy a seguir con mi guardia. Me llevo a este renacuajo para que no la líe más– dijo Zooey, mientras agarraba a Dyrn con firmeza y se lo llevaba a la entrada de la cueva, donde estaba apostada vigilante.

Dedede recordó que antes de dormir habían acordado partir con el amanecer, así que se asomó para comprobar la hora del día. Todavía era de noche, así que volvió a recostarse en la precaria cama de hojas que había hecho. No era digno de un rey descasar en algo tan rudimentario, pero tampoco es que hubiesen mejores opciones. Además, tampoco era la primera vez que acampaba en condiciones precarias. Al menos la pequeña fogata daba algo de calidez al ambiente.

La pesadilla le había dejado bastante tenso, así que dudaba que pudiese conciliar bien el sueño. Para despejar su mente, decidió tratar de entablar una conversación con Sandalphon, quien miraba al techo pensativo y aburrido.

–Hey, Sandalia– llamó el rey al ángel.–¿Cómo sigues de tu vista?

–Aún un poco borrosa– replicó este. Lyrn estaba hecho un ovillo sobre su pecho, dormitando – Espero que se pase pronto porque no aguanto más este aburrimiento. Ni si quiera podría preparar café con la vista así aunque me hubiese traído los utensilios. Debería de haberlos comprado cuando nos aprovisionamos ayer.

–¿Sabes hacer café? Ojalá pudieses preparar uno, porque me vendría bien para cuando despierte por la mañana– dijo Dedede, sabiendo de ante mano que iba a pasar mala noche.

–¿No deberías preguntarme qué es el café?– le preguntó Sandalphon, pero entonces reparó en algo.–Ah claro, en tu mundo ya existe.

–Pues claro– respondió Dedede, extrañado por esa pregunta tan rara.–¿Acaso inventaste tú el café en este mundo?– inquirió con interés.

–No, el café lo inventó... una persona muy importante para mi. Yo sólo perfeccioné la técnica porque el que hacía él sabía horrible. En serio, era como meterte lodo en la boca– recordó con nostalgia, una risa triste y melancólica saliendo de sus labios.

Dedede empezó a pensar en un tema de conversación diferente. La forma que tenía Sandalphon de hablar del inventor del café era como la de Taranza cuando hablaba da que la persona que Sectonia había sido antes de su corrupción y posterior muerte. Aunque le intrigase el tema, no quería ahondar más en una herida que no parecía estar cerrada del todo.

–¿Y cuánto tiempo lleváis viajando juntos Zooey y tú?– se le ocurrió preguntar finalmente.

–Es complicado. Si te refieres a cuanto hace que nos hemos vuelto cercanos, diría que hará cosa de un mes o así, cuando ella se convirtió en un miembro permanente de la tripulación. Pero en realidad, llevamos viajando en el mismo barco durante al menos tres años, aunque ella iba y venía.

–Curioso– comentó Dedede

–Hasta que no abrí mi cafetería, he evitado relacionarme con la mayoría de miembros de la tripulación. No me sentía cómodo enseñando mi cara después de que... bueno, intentase destruir el mundo y eso– reveló el ángel.– Incluso si ya nadie me guarda rencor, para mi era muy incómodo.

–Ya, suele pasar. Yo también me avergüenzo de todas las cosas cuestionables que hice en el pasado– admitió Dedede.– De hecho, si me encontrase con mi yo de aquel entonces, probablemente le daría bien fuerte con el martillo para que se me quitase la tontería– rió el rey.

Dedede había pensado muchas veces en aquel tema, lo cuál le había llevado a plantearse escenarios alternativos. ¿Qué habría pasado si Kirby nunca hubiese llegado a Dreamland?¿O si hubiese descubierto Nightmare Enterprises antes de conocer a Meta, y que este le contase la verdad sobre la siniestra empresa? ¿En qué clase de persona se habría convertido?

–Yo no sé que haría si me encontrase con mi yo de aquel entonces. Quizás matarle: todos habrían salido ganando y él seguiría con nosotros– declaró Sandalphon en un tono sombrío, devolviéndole al presente.

–¿Y cuánta gente viaja en ese barco para que sea rentable abrir un negocio abordo?– preguntó Dedede, incómodo, en un intento de volver a desviar el tema a algo más alegre. Estaba claro que Sandalphon tenía una serie de pesares y arrepentimientos que le carcomían por dentro, la mayoría teniendo que ver, aparentemente, con esa persona a la que había perdido. Casi parecía que se odiaba a si mismo.

Sandalphon lo pensó unos segundos, haciendo cuentas con su mente.

–Mmm, depende– respondió finalmente.– Creo que ahora mismo somos unos ochenta pasajeros o así, pero creo que ha llegado a haber más de cien personas a bordo.

–¿Pero eso qué es? ¿Un crucero?

–No creo que nadie que quiera unas buenas vacaciones quisiera viajar con nosotros, salvo que su idea de vacaciones sea luchar contra monstruos, bestias primigenias o criminales. Es un barco de Skyfarers– dijo el ángel. Intuyendo que Dedede no sabía que significaba esa palabra, explicó:– Aventureros que surcan el cielo aceptando encargos de todo tipo, desde escoltar mercancías hasta acabar con algún monstruo o bestia primigenia que este causando estragos en alguna isla.

–¿Y qué hay de vuestros capitanes? ¿Cómo son?– señaló Dedede, recordando que Zooey y el ángel los habían mencionado la conversación que habían mantenido el día anterior.

–Gran y Djeeta son únicos en su especie– comenzó a decir el ángel en un tono cálido.– Son un imán para los problemas, pero siempre consiguen salir airosos. Son valientes, intrépidos, inteligentes, y tienen un corazón enorme. Hacen amigos con tanta facilidad que es abrumadora. Son capaces de perdonar incluso a personas que les han intentado matar en el pasado.

Al oír la descripción de los capitanes, Dedede no pudo evitar soltar una carcajada. Le recordaban demasiado a alguien que conocía muy bien.

–¿De qué te ríes, Dedede?– preguntó el ángel despectivamente, molesto al pensar que el rey se estaba riendo de sus amigos

–Rey Dedede– le corrigió de nuevo el pingüino.–Y me río de que casi parece que estabas hablando de Kirby. Me apuesto el pico a que esa amenaza se las ha apañado para acabar en ese barco.

Aquello suavizó la reacción de Sandalphon. Intuía que Kirby debía ser tan importante para ese ser de otro mundo como los gemelos lo eran para él.

–¿Es realmente una amenaza?– quiso saber el ángel.

–Sólo para la despensa– volvió a reír el rey.

–Pues como se junte con Lyria sí que vamos a tener un problema, pero del carácter económico– bromeó Sandalphon. A Dedede le animaba bastante ver al ángel en esa actitud más relajada.

–¿Lyria?

–Es la compañera de Gran y Djeeta. No he visto nunca un alma tan pura como la suya. Si bien Gran y Djeeta fueron quienes me perdonaron, fue ella quien me salvó. Les debo todo a ellos tres y a Vyrn.

–Vyrn suena a nombre de dragón– comentó Dedede con recelo.– ¿También muerde?

–Ah, bueno. Es que Zooey le puso nombre a sus dragones después de conocerles– le contó.– Y no, Vyrn no es como Dyrn y Lyrn. Verás, Lyrn y Dyrn son una manifestación de la magia sobrante de Zooey cuando está en su forma humana– aclaró mientras acariciaba suavemente a Lyrn.–Creo que Dyrn te tiene manía porque eres un extraterrestre, el tipo de cosas de las que Zooey se supone que tiene que proteger al mundo.

Sandalphon señaló al dragón, al que Zooey tenía bien agarrado. Dedede miró a Dyrn, quien le devolvió la mirada como diciéndole "voy a morderte en cuanto Zooey me suelte".

–Por otro lado, Vyrn es un dragón de verdad– siguió explicando Sandalphon.– Es como un hermano pequeño para todos, aunque tengo entendido que fue él quien crió a Gran y Djeeta.

–¿No tienen padres?– preguntó Dedede, consternado.

–Sí, pero lo que ocurre con ellos es algo complicado. Además no me corresponde a mi hablar de ese tema– respondió este.

–Razonable– entendió el rey.– ¿Y qué hay de las bestias primigenias? ¿Consideráis a vuestros creadores vuestros padres?

–No. Salvo por las bestias primigenias que toman forma a partir de otra, no hay relaciones de parentesco entre nosotros– comenzó a exponer Sandalphon.– No tenemos un nacimiento o crecimiento natural. Somos creados en laboratorios y despertamos con la edad y conocimientos que necesitamos para nuestra tarea, aunque algunas bestias pueden alterar su apariencia.

–Pese a eso, un Astral puede forzar a una bestia primigenia a jugar un rol de parentesco o incluso de interés romántico– interrumpió Zooey desde la entrada de la cueva.

La guardiana no había querido hablar hasta ahora porque, por fin, parecía que Sandalphon y Dedede estaban congeniando. Pero aquel era un tema que ella podía tratar mejor que el arcángel ya que este había estado "ausente" durante gran parte de la guerra.

–Durante la Gran Guerra, muchos Astrales usaron el proceso de creación de bestias primigenias para tratar de recuperar a personas que perdieron. Aunque claro, sin el alma de esos seres, lo único que consiguieron es crear una nueva existencia con la imagen de estos. Esas historias siempre acababan mal, tanto para los Astrales que caían en esas prácticas, como para las bestias creadas.

Zooey hizo una pequeña pausa antes de seguir.

–También hay otro motivo para forzar a las bestias a seguir el rol de una relación: la manipulación. Es más fácil mantener a una bestia atada a ti si le haces creer que eres importante, o que le importas.

–Suena aterrador– dijo Dedede, un poco sobrecogido por la información.

–Lo era para las bestias que acababan en esas situaciones– sentenció Zooey, la tristeza por sus congéneres reflejada en su rostro.

Incluso si ella era la parte de Cosmos encargada de velar por los habitantes del reino Celestial (el rol de velar por las bestias primigenias le correspondía a otra parte), el bienestar de estas le importaba genuinamente.

–Eran las más susceptibles de ser abusadas, tanto por los Astrales como por los habitantes del cielo- terminó de decir la guardiana.

–Tenías razón con lo que me dijisteis ayer: sois un tema complicado– admitió Dedede. El destino de esas criaturas parecía ser muy cruel.

–Es lo que ocurre cuando alguien decide jugar a ser Dios y sus congéneres deciden imitarle– dijo Sandalphon, sin ocultar su rabia.

–¿Y decís que Nightmare es en realidad uno de estos seres? ¿Todos son así de feos?– quiso saber Dedede.

–Para nada– negó Zooey.– El Astral promedio sólo se diferencia de un habitante del Reino Celestial humano por su poderosa magia y, en ocasiones, el brillo de sus ojos. Nightmare debe haber haber sufrido alguna clase de transformación que le ha dado esa apariencia anti-natural.

–E intuyo que eso no es algo que les debería pasar a estos Astrales.

–No, pero hay un par de precedentes– respondió Sandalphon.

De nuevo, a Dedede no le pasó desapercibida esa rabia contenida en la voz de Sandalphon. El rey estaba tentado de preguntarle quienes eran esos precedentes, pero tenía el presentimiento de que no era una buena idea.

En ese momento, Dedede no pudo evitar dejar escapar un bostezo. Se sentía muy cansado. Al menos la conversación con las bestias le había ayudado a despejar su mente de aquella pesadilla.

–Deberías volver a dormir– le recomendó Sandalphon. –Mañana nos espera otro largo día buscando ese dichoso centro de investigación.

–Mira, en eso estoy de acuerdo contigo. Buenas noches, chicos– se despidió Dedede, mientra se recostaba en la cama de hojas. Sandalphon hizo lo mismo.

Dedede no tardó en volver a dormirse. Los malos sueños se sucedieron uno detrás de otro, aunque en ninguno de ellos volvió aparecer Nightmare.

Cuando la mañana llegó por fin, Sandalphon y Zooey le estaban esperando para ponerse en marcha. Dedede se levantó, se acicaló rápidamente y, tras comer un poco, reanudaron la marcha.

Aunque parecía que Sandalphon y Dedede habían hecho buenas migas durante la noche, aún seguía habiendo cierta fricción entre ellos de vez en cuando, llegando incluso a discutir aunque fuera menos acaloradamente. Zooey suponía que era lo que pasaba cuando juntabas a dos personas de temperamento corto y ambas querían llevar la voz cantante. Eran líderes natos con metodologías diferentes, y eso se notaba.

Durante el día, siguieron explorando el demasiado frondoso bosque, luchando contra el ocasional monstruo. Al menos Nightmare no les había lanzado a ninguna de sus creaciones, todas las criaturas contra las que habían luchado siendo nativas del Reino Celestial. Sandalphon ya había recuperado su vista, y acababa con los monstruos que osaban atacarles con una rapidez y letalidad abrumadoras. Dedede le había dicho jocosamente que le dejase alguno a él, que quería lucir músculos, pero el ángel le había ignorado. Parecía que estaba un poco molesto consigo mismo por haber quedado incapacitado el día anterior y quería compensarlo de alguna manera.

Así habían seguido hasta que, varias horas más tarde, dieron con un muro de piedra. Este pertenecía a una estructura circular del tamaño de una cabaña. Lo más parecido que Dedede había visto en su vida a la arquitectura de esa estructura eran los Dream Palaces que había visitado junto a Kirby durante su aventura contra el Jambastion, salvo que esta tenía un aspecto algo ruinoso, estaba cubierta de vegetación (lo cual la camuflaba con el entorno) y no tenía ninguna clase de puerta visible.

–Arquitectura Astral. Es aquí– informó Sandalphon con rotundidad.

–¿Es esto? Me esperaba algo más grande– comentó Dedede decepcionado.

–Seguramente se trata de una instalación subterránea– dedujo Zooey. La guardiana puso una mano en el muro y dijo:– parece que la puerta está sellada.

–Deja que pruebe algo– pidió Sandalphon. Zooey apartó su mano y Sandalphon ocupó su lugar. Un aura dorada apareció alrededor de la mano de Sandalphon mientras pasaba la mano por el muro, hasta que ángel dejó escapar un quejido de dolor y se apartó de allí bruscamente, como si se hubiera quemado al tocar algo muy caliente.

–¿Estás bien?– preguntó Dedede, preocupado.–¿Qué ha pasado?

–He intentado usar el poder elemental de la tierra para forzar el sello, pero me ha dado una descarga de energía– expuso el ángel frustrado.– Vamos a tener que pensar en algo diferente.

–Tranquilo: no hay puerta que no se abra a martillazos– rió el rey, presumidamente mientras sacaba su arma.

–Permíteme dudarlo, pero siéntete libre de intentarlo– replicó Sandalphon con sarna, mientras el pingüino comenzaba a golpear el muro con fuerza.

– – –

Y así era como los había encontrado Phoebe.

La niña no sabía muy bien que pensar. Todo lo que le había contado sobre Nightmare era desolador para ella. ¿Tanto había cambiado realmente la persona a la que tanto había querido? Ella nunca diría que él había sido buena persona. Al fin y al cabo, era un Astral que había experimentado con los habitantes de aquella isla en el pasado, pero ¿un conquistador intergaláctico? ¿Un tirano que se deleitaba del sufrimiento ajeno? ¿La encarnación del miedo?¡¿Qué diablos le había pasado?!

Quizás estaba equivocada y siempre había sido así, todo lo que ella había conocido sobre él siendo sólo una fachada. Y aún así, no podía dejar de quererle. Quería seguir creyendo que aún no era demasiado tarde, que si hablaba con él podría arreglar las cosas.

Luego estaban Dedede y ese tal Kirby. Ellos técnicamente le habían matado, incluso si él había logrado renacer. Debería odiarles por ello y aún así no podía. Si alguien viniera intentando amenazar las vidas de las personas a las que apreciaba, ¿acaso ella no habría hecho lo mismo? ¿Acaso ella no se había planteado desde el primer momento el hecho de que tendría que luchar contra él en el peor caso posible?

Los presentes, en especial su hermano, la contemplaban con preocupación. Parecía que habían intuido que las dudas las corroían hasta su núcleo.

La bestia suspiró y miró intensamente a Dedede. No sabía como iba a tomarse lo que estaba punto de contar, pero ya se había comprometido a hacerlo. Al fin y al cabo, él era el enemigo de su padre.

–Esta es mi casa– reveló finalmente.– Mi nombre real es Oneiros, la bestia primigenia de los sueños. Aunque los habitantes de esta isla me llamaban, junto a mi creador, "la maldición de la isla". Soy la hija de aquel que llamáis Nightmare: su primera creación.

–Espera, ¡¿qué?!– exclamó Dedede, anonadado ante la revelación.

El pingüino se acercó corriendo a ella y la puso entre sus brazos en un gesto protector. Si tenía en cuenta lo que le había contado Zooey sobre las relaciones entre Astrales y bestia primigenias, aquello tenía connotaciones muy negativas.

–Ay, probecica– le compadeció Dedede.–Debe de haber sido horrible tener a ese tipejo feo y malvado de "padre". Tranquila pequeñaja, ya pasó –añadió mientras le daba palmaditas.– Mientras esté yo aquí, no dejaré que ese tirano te haga daño.

Aquello había dejado totalmente desconcertada a Phoebe.

–Emm, él nunca me hizo daño– corrigió ella, mientras se separaba del pingüino, un poco abrumada.– Puede que me utilizase para experimentar con los isleños, pero nunca me maltrató ni nada. Mis recuerdos con él no son terribles. De hecho, algunas de mis memorias de aquellos tiempos son... felices.

–Uh, ¿quieres decir entonces que Nightmare no siempre fue malvado?– preguntó Dedede, confuso. No sé imaginaba a Nightmare siendo un buen padre, o buena persona en general.

–Bueno... no era perfecto– admitió Phoebe.–Siempre anteponía su investigación a todo, incluyéndome a mi. Además, como la mayoría de Astrales, no valoraba las vidas de los habitantes del cielo, por lo que su trato hacia los habitantes de esta isla era bastante amoral.

El seudónimo de "maldición" se lo habían ganado a pulso. Los experimentos a los que su padre había sometido a los habitantes de la isla, y en los que ella había ayudado, habían sido crueles. Forzarles a permanecer despiertos para ver como afectaba al cerebro la falta de sueño prolongada, hacerla invadir sus recuerdos más privados en sueños y convertirlos en pesadillas, crear ilusiones basadas en sus miedos más profundos, hacerles perder la cordura de tal manera que les fuera imposible discernir los sueños de la realidad...

Al pensar en todo aquello, Phoebe se había dado cuenta de que aquello había sido los cimientos del modus operandi de... Nightmare (era tan raro pensar en él con ese nuevo nombre). Pero él siempre lo había justificado con "es por nuestro bien", y ella y su hermano le habían creído ciegamente.

–También era bastante rencoroso– añadió.– Siempre andaba mascullando el nombre de un Astral que le habría afrentado en el pasado y algo de una serpiente...

Un escalofrío recorrió la espalda de Sandalphon al oír la palabra "serpiente". Pero debía ser sólo una coincidencia. No todas las "serpientes" relacionadas con Astrales tenían que ser ésa persona en concreto.

–Pero conmigo y mi hermano, nunca se portó mal– aclaró Phoebe.

–¿Es eso cierto, pequeñín?– le preguntó Dedede a Morphe, dubitativo.

–Emm, yo no soy ese hermano –aclaró este rápidamente, viéndose en una posición embarazosa.–Yo sólo soy una manifestación independiente de los poderes de Phoebe.

–Ahh, como la condenada lagartija de Zooey– entendió Dedede, recordando lo que Sandalphon le había explicado sobre Dyrn y Lyrn.

Al oír como se refería a él en tono despectivo, Dyrn se lanzó a por Dedede a toda velocidad y le mordió en el costado.

–¡¿PERO QUIERES DEJAR DE HACER ESO?!– le gritó el rey, dolorido, al dragón mientra se lo arrancaba bruscamente. Dedede lo agarró fuertemente y le dijo:– ¡No soy un alien malvado, leñe!– añadió mientras se lo devolvía a Zooey.–Genial, ahora tengo un agujero en el abrigo.

–En serio Dyrn, ¿por qué no puedes ser más como Lyrn?– le riñó Zooey al dragón mientras señalaba al que estaba posado sobre su hombro.– Mira lo tranquilo que está.

Dyrn miró a Lyrn, quien adoptó una pose presumida como diciendo "soy el favorito de mamá". Dyrn gruñó por lo bajo.

Una carcajada divertida escapó de los labios de Phoebe al ver aquella escena, la primera emoción puramente positiva desde que había sentido el regreso de su padre dos noches atrás.

–Oye Phoebe, si no es mucha molestia, ¿puedes contarnos algo más de ese Astral?– le pidió Sandalphon.– Si es un tema muy duro, no tienes que hacerlo. Pero nos gustaría tener una imagen completa de a quién nos estamos enfrentando realmente– añadió.

–Hace mil quinientos años, mi padre estaba investigando el mundo de los sueños– comenzó a contar Phoebe, haciendo memoria.– Nunca me explicó por qué o para qué, supongo que para la guerra. Mi hermano y yo solo nos contentábamos con ayudarle y verle feliz. Pero un día durante uno de los experimentos, un proyecto en el que llevaba años trabajando, explotó. Todo quedó envuelto en luz blanca y yo perdí la consciencia. Cuando yo recuperé el sentido, ni mi hermano ni mi padre estaban allí.

Lágrimas empezaron a asomar en los ojos de Phoebe. A medida que iba relatando su historia iba recordando los tiempos que habían venido después.

–Salí corriendo a pedir ayuda, pero los Astrales no me hicieron caso. Consideraron la desaparición de mi padre como si hubiera desertado de la guerra y a mi me llevaron a otro laboratorio. Pensé que si hacia lo que querían, si les hacia felices, me ayudarían a reencontrarme con mi padre. Pero me usaron cruelmente para luchar en la guerra y cuando dejé de serles útil... me abandonaron a mi suerte creyéndome herida de muerte.

Phoebe sollozó. Morphe se acercó corriendo a abrazarla, para consolarla. Las heridas físicas que su hermana sufrió en la guerra habrían sanado, pero las emocionales nunca se irían del todo.

–Está bien. Ya pasó. No estás sola. Nunca volverás a estar sola– le aseguró mientras le acariciaba el pelo con gentileza.– Tienes a Gran, Djeeta y los demás, tienes a Ladiva y me tienes a mi. Tienes a mucha gente que te quiere. Incluso si él te rechaza...

–...Tengo un lugar donde volver– completó ella, agradecida. Una pequeña sonrisa apareciendo en su rostro a medida que se secaba las lágrimas.– Siento haber perdido la compostura– le dijo al resto.– Recordar todo aquello siempre es muy duro.

–Tranquila. Llorar no es malo– la tranquilizó Zooey.– Ojalá hubiéramos podido hacer algo por ti antes– lamentó la guardiana.

Dedede no dijo nada, perdido en sus pensamientos. Cada vez tenía más claro que Nightmare no era el único monstruo de aquella historia. Parecía que toda su especie estaba tan podrida por dentro cómo él. Sabía que no debía generalizar, que igual algunos de esos Astrales no eran seres viles y perversos, que creaban criaturas con emociones complejas para luego tratarlas como simples objetos de usar y tirar cuando dejaban de serles útiles. Pero por ahora, sólo había oído cosas malas sobre ellos. Tenía la sensación de que Nightmare ni si quiera era el peor de su especie.

Phoebe, por su parte se recompuso antes de pedir:

–Ahora que ya sabéis todo esto. ¿Puedo pediros un favor?

–Quieres dialogar con él– adivinó Dedede.

–Sí, ¿Cómo...?

–¿Lo he sabido? Se te nota en la mirada y en tu forma de hablar– completó el rey.– Aún crees que puedes salvarlo. Mira, no quiero que te lleves un chasco así que déjame avisarte de algo: el tiempo cambia a la gente. Algunos cambiamos para mejor, pero otros se pierden en el camino dejándose llevar por lo peor de si mismos. Y temo qué el fue de los que se perdió. Así que seguramente el ser con el que vayas hablar hoy no sea el mismo que tu recuerdas– le advirtió.

–Entiendo eso perfectamente, pero tengo que intentarlo– dijo Phoebe decidida.– Al menos sé que, en caso de fracase en mi intento de dialogar con él, os tendré para cubrirme las espaldas. Dijiste que había robado una pieza de ese artefacto importante para tu mundo, ¿no?–Dedede asintió.– Os ayudaré a recuperarlo, como muestra de buena fe.

–¿Vas a rebelarte a tu creador, pese al cariño que le tienes?– adivinó Sandalphon.

–Sí. No puedo dejar que mi amor por él me impida ver lo terrible de sus actos. En el pasado lo habría ignorado, pero no ahora. De ninguna manera voy a dejar que haga daño a las personas que tanto han hecho por mi– expuso, determinada a proteger a Gran, Djeeta y los demás. Luego se giró a su hermano y le dijo– Morphe tú... mantente oculto, ¿vale?

–¿Eh, por qué?– preguntó este, confuso.

–Ya tenía mis dudas sobre como iba a reaccionar al verte. Pero ahora estoy segura de que no va a ser una reacción positiva– afirmó ella.

–Mmmm, entiendo lo que quieres decir. Intentaré que no me vea. ¡Pero promete que no harás nada peligroso!– le exigió a su hermana.

–Sólo voy a hablar con él– trató de tranquilizarle esta.– No va a pasarme nada.

–Además nosotros vamos a estar cerca si Nightmare intenta propasarse– aseguró Zooey, de manera protectora.

En ese momento, Dedede dio un paso al frente, decidido, y preguntó:

–Entonces, ¿cuál es el plan?


Ups, parece que este era otro capítulo que quedó más largo de lo que debía. En un principio, la conversación entre Sandalphon y Dedede no estaba prevista en mi planning y este capítulo iba a enfocarse en la invasión al centro de investigación, pero lo que empezó siendo un intercambio de un par de líneas acabó desarrollándose más y más, y la verdad me gusta como queda.

La pesadilla de Dedede también estaba prevista para más adelante pero sentí que era más correcto incluirla aquí.

Así que bueno, Dedede y su grupo reciben cuatro capítulos seguidos, para compensar que llevan tiempo sin salir.