una disculpa, se que puse a las 9 :v y termine publicando media hora después, jeje, pero bueno, aqui un nuevo capítulo... espero lo disfruten... porque hoy es doble capitulo, solo estoy terminando los últimos detalles del siguiente

Capítulo 9

"Sesshomaru"

-entonces… ¿él está bien?

-por supuesto, fue un ligero desprendimiento de la placenta, pero como ya estabas completamente dilatada, pudiste dar a luz sin más complicaciones- explico el doctor

-entiendo…- respondió nada conforme con la explicación

Estaba recostada, esta vez, en una cama más cómoda del hospital. La habitación inquietantemente blanca, el horrible olor a, bueno, hospital…

Poco después de haber dado a luz, la ambulancia había llegado y los había transportado al hospital. Al parecer, la señora Yuno les había llamado en cuanto se cortó la comunicación debido a la baja batería de su celular. Estaba muy agradecida con esa mujer, de no ser por ella, quizá el bebé no hubiese sobrevivido.

La señora no había abandonado su lado en ningún momento, había ido con ella en la ambulancia, y cuando despertó, ella se encontraba justo sobre el sillón que había a un lado de su cama. Se conmovió, a pesar de solo ser una empleada de la casa, en los últimos meses, se había dado cuenta que, esa mujer, había sido más una madre para ella. Apoyándola, aconsejándola, cuidándola… todo lo que su propia madre no hizo… ¿y donde estaba ella? No tenía idea, pero increíblemente, no le importaba, con tan solo la compañía de la mujer que la había ayudado, estaba conforme.

Ella era quien tenía todo el derecho de estar ahí.

Ya era tarde, no sabía que hora era, había dormido mucho después de que la revisaran. No sabía nada del niño, donde estaba, si estaba realmente sano, si el golpe no le afecto, NO SABIA NADA, y por lo visto nadie tenía la intención de darle detalles, así que debía ser directa y preguntarlo por sí misma.

Pero apenas abría la boca para hacerlo, la puerta de su habitación se abrió de repente, dando paso a su madre quien se veía agitada al ingresar a la habitación. Lo que la sorprendió, fue que, en cuanto sus ojos se conectaron, ella corriera en su dirección y la estrechara en un fuerte abrazo cargado de alivio, tan fuerte que casi le quita el aliento.

-oh hija, me alegra ver que estas bien, estaba tan preocupada- le decía sin soltarla de su abrazo

-Ma-ma… c-como… ¿Cómo supiste que-?

-yuno nos habló hace unas horas, hubiésemos llegado antes, pero había un tráfico muy pesado y además pasamos por los Furukawa para que conocieran a su hijo y se lo llev-

-ESPERA… ¿los Furukawa ya están aquí?

-oh, bueno… estaban, hija… hace como una hora que se han ido con el niño, por eso también nos tardamos, estábamos terminando los detalles de la adopción y…

Ya no la escuchaba, todo estaba sumido en un profundo silencio. Se sentía vacía, con una opresión en el pecho.

"Ni siquiera me dejaron despedirme"

-Señora, ¿Cómo que ya se han llevado al pequeño?- la escucho preguntar

-lo que oíste Yuno, ese niño por fin a salido de nuestras vidas, ahora solo queda que mi hija se recupere para la siguiente cirugía y le reconstruyan el-

-pero señora, con todo respeto, debieron al menos dejarla despedirse de su beb-

-NO ES SU HIJO, YUNO. ES SOLO UN ERROR QUE VINO A DESGRACIARLE LA VIDA A MI HIJA, UN ERROR QUE AHORA Y GRACIAS AL CIELO, ESTA LEJOS DE NOSOTROS- reprendió su madre a la señora con voz molesta, el que ella se refiriera al bebé como "suyo" la había alterado, lo podía ver.

-señora, ese pequeño a pasado 9 meses dentro de su hija, ella lo ha visto crecer, lo sintió moverse, la acompaño en los momentos de soledad que usted y su marido han ocasionado en su hija. Lo vio nacer, lo tuvo entre sus brazos y lo menos que pudieron hacer ustedes, es dejarla despedirse de…

-¿Qué dijiste? ¿mi hija tuvo en brazos a ese bastardo?- pregunto con desprecio

Esa palabra la indigno, no iba a dejar que insultara a su… su…

-ese angelito no tiene ninguna culpa de esto señora, si lo hubiese visto, le aseguro que era la cosita más bella que pude haber visto en mi vida y estoy segura de que si le hubiesen dado la oportunidad, ustedes también lo querrían como su nieto…

-ese niño ilegitimo no debía si quiera de existir, respeté la decisión de mi hija al dejarlo vivir, CON LA UNICA CONDICIÓN, de que en cuanto naciera, este seria dado en adopción. Ahora todo volverá a ser como antes, seremos la familia perfecta que solíamos ser antes de su llegada

-señora, si me permite decirlo…

.no, no te permito nada… y quiero que te vayas, tú no tienes nada que estar haciendo aquí.

-Señora…

-es más, no quiero verte cuando regrese a mi casa, esta despedida- no podía creerlo, no permitiría que la corriera, ella no se merecía eso

-madre…

-no señorita- la interrumpió- tiene razón, no tengo nada que hacer aquí… fue imprudente de mi parte haber dicho todo eso… con permiso

Con la espalda recta y sin agachar la cabeza, la mujer abandono la habitación, siendo lo último que vio de la mujer, una sonrisa de tristeza dedicada para ella. Cerró la puerta tras su espalda, para desaparecer de sus vidas… al igual que el pequeño…

-Madre… no debiste de-

-silencio

-¿Q-que?

-dije que te calles… no quiero oír nada de lo que tengas que decir, te recuperaras, te reconstruirán el himen, regresaras a la escuela, terminaras tus estudios, te casaras con el joven Naraku y juntos formarán la familia que tanto quieres… esos niños serán tus únicos hijos… este nunca existió… ¿quedo claro?

-N-no…

-PREGUNTE QUE SI ¿QUEDO CLARO?- no había remedio… su madre no la escucharía.

Simplemente asintió, después de todo… ese era el plan.

Pero no podía ignorar la fuerte opresión en su pecho.

Los días fueron transcurriendo, dos semanas habían pasado, y ella, entro en una fuerte depresión.

Hacía unos días que le habían hecho la cirugía, aún recuerda que, al salir, se había reído con amargura. Era virgen de nuevo. La próxima semana la darían de alta, debido al desprendimiento de la placenta- y por orden de sus padres- debía permanecer en el hospital unas 3 semanas, de las cuales solo faltaba una… esas semanas se le estaban haciendo eternas, no hablaba con nadie, casi no recibía visita de sus padres- aunque esto bien podía valerle tan poco-, casi no comía, no podía evitar sentirse mal cada que recordaba que yuno ya no estaría una vez ella regresara del hospital… y no podía evitar llorar… cada que recordaba, que su petit- sí, suyo- no estaba con ella.

¿Dónde estaría? ¿estaría bien? ¿lo estarían tratando bien? ¿sería feliz?

Esas y otras preguntas invadían su mente a cada momento, no podía evitarlo, lo quería con ella, era su bebé, era su hijo, era suyo, un pedacito de ella. Su alma se sentía incompleta sin él y la destrozaba el solo pensar, con quienes se encontraba ahora.

Las lágrimas aparecieron, gemidos se escapaban de su boca, ya no le importaba, ¡que la escucharan! Que escucharan todo el dolor que le provocaba no tener a su bebé con ella.

Mañana le darían el alta, que emoción, no quería volver, ya no sentía ese lugar como su casa, no quería volver con sus padres, quienes ahora eran unos desconocidos para ella.

¿Qué sería de ella?

Regresaba del sanitario, ya habían apagado las luces, no se escuchaba ni un alma a su alrededor. Odiaba sacarse la leche, pero tenía que hacerlo, no había nadie que la necesitara. Según el doctor, con el tiempo, dejaría de producirla tan a menudo, y poco a poco, ya no la produciría.

Le dolían los senos, no importaba cuantas veces se sacará la leche, en pocos minutos, ya los volvía a tener llenos. En fin, llego a su habitación, cerró la puerta tras ella y se recostó sobre esa odiosa cama de hospital, ya sabía lo que ocurriría en unos minutos, quizá, y con el tiempo, dejaría de llorar.

¿Qué era ese sonido?

Abrió los ojos, ¿en qué momento se había quedado dormida? Recordaba haber llorado un largo rato, después, nada. Miro el reloj, las 3:15 a.m. ¿Por qué había despertado?

Oh, cierto, unos extraños ruidos. Miro a su alrededor, pero no veía nada, ¿Qué rayos?

Unos golpecitos en su ventana llamaron su atención, se asustó ¿Quién podría ser? ¿Por qué su habitación justo tuvo que estar en la planta baja?

-señorita

Esa voz…

Inmediatamente retiro las sábanas de su cuerpo y se levantó de la cama y se apresuró hacia la ventana, no se equivocaba, era la señora yuno. ¿Qué hacia fuera de su ventana a esas horas de la madrugada? No la hizo esperar más, y con cuidado de no hacer ruido, abrió lentamente la ventana, dejando que la mujer entrara por ahí. No pudo evitarlo, ella, que no era asidua a mostrar afecto, rodeo con sus delgados brazos el torso de la mujer frente a ella y dejo escapar unas cuantas lágrimas de sus ojos, ¿desde cuándo se había vuelto una llorona?

-yuno…- susurro contra la tela de su ropa, negándose a soltarla.

-mi niña, me alegra verte de nuevo- ella no paraba de acariciarle el cabello, su voz sonaba forzada, como si tratase de contener las lágrimas.

-Q-que… ¿Qué estás haciendo aquí?- pregunto, separándose ligeramente de la mujer. No quería que se volviese a ir.

-vine por ti, mi niña- eso la desconcertó

-¿por mí?

-sí, no puedo permitir que sus padres la obliguen a vivir una vida que se, que usted no quiere.

-pero… yuno… ellos son mis padres, no puedo desobedecerlos.

-pero es TU vida, mi niña. Tú tienes que decidir cómo vivirla

Tenía razón… esa era su vida, ella tenía que tomar sus propias decisiones, vivirla como ella quería.

Pero… ¿Qué pasaría con su petit?

Lo buscaría, si, eso haría. No descansaría hasta volver a tenerlo entre sus brazos.

Asintió, estaba decidido- llévame contigo yuno. No me importa a donde vayamos, llévame contigo.

-así se habla, pequeña- sonrió

Ambas salieron de la habitación, la señora yuno le presto su abrigo, pues solo llevaba puesta la bata del hospital. No fue difícil llegar a la salida, y habían podido pasar muy bien desapercibidas, pues a esas horas de la madrugada, era muy raro que hubiese más personas en la calle.

La mujer la tomo de la mano, y la condujo por la calle, sus pies le dolían, iba descalza, pero aun así no se detuvo. Dieron vuelta a la derecha a una calle del hospital ¿A dónde la llevaría?

No alcanzo a preguntarle, pues sus ojos pudieron percibir, no muy lejos, un auto un tanto sospechoso, estacionado en una sombra. Mientras más se iban acercando, más pudo percibir el llanto de un bebé. Su corazón latió con rapidez, ¿acaso era…?

Se detuvieron a un lado del auto, y, casi de inmediato, se abrió la puerta del conductor, de donde salió la mujer que se había llevado a su bebé. Ella la miraba con ojos llorosos y una temblorosa sonrisa entre sus labios.

-tranquila mi niña, ella esta con nosotras- hablo yuno, al parecer percibiendo la tensión de su cuerpo

-¿pero que…?-

-ya habrá tiempo de explicártelo, por ahora… hay alguien que se muere por verte- la mujer interrumpió con voz estrangulada, debido a la emoción que sentía. Dicho esto, rodeo el auto, se detuvo frente a la puerta de pasajeros, la miro y, sin más, abrió la puerta, dejando que se escuchara con mas fuerza, el desesperado llanto del pequeño bebé que se encontraba sobre su transportadora, envuelto en una gruesa cobijita.

No se resistió, en cuanto lo vio, inmediatamente sus manos tomaron, delicadamente, el pequeño cuerpo de su bebé. Lo rodeo torpemente entre sus brazos y lo acurruco contra su pecho, era un hecho, era una completa llorona, podía sentir las lagrimas acumularse, sin embargo, eran por la emoción de volver a verlo, de tenerlo con ella, entre sus brazos.

Comenzó a arrullarlo, despacio, para no incomodarlo. No fue muy difícil tranquilizarlo, pues sorprendentemente, el pequeño ya había calmado un poco su llanto en cuanto ella lo tomo en brazos. Quizá fuese solo imaginación suya, pero quería creer, que su petit solo estaba a gusto con ella. Aunque también le partía el corazón pensar que, en todo ese tiempo, haya sufrido por su ausencia.

Igual que ella.

-hija, sube. Tenemos que ir a tu casa para que te cambies de ropa y hagas una maleta- yuno interrumpió sus pensamientos, llamándole la atención eso que acababa de decir

-¿a mi casa? Pero… n-no podemos, mis padres-

-ellos han salido desde la tarde y por lo que se, regresaran mañana en la mañana-

-P-pero… ¿Cómo entraremos?

-el chofer me dejo la puerta trasera abierta, señorita. No se preocupe, el no dirá nada, podemos confiar en él, es mi amigo

No podía creerlo, ¿hasta el chofer estaba metido en todo esto?

-entonces… no perdamos tiempo

Yuno tenía razón, no había rastro de sus padres en toda la casa, había tanto silencio, que por poco y podía escuchar el eco de sus propios pasos. Era inquietante.

Le habían sugerido dejar a su bebé en el auto a cuidado de la señora Furukawa, pero se negó, pues no quería separarse de su hijo, habían sido unas semanas difíciles tanto para ella como para el pequeño, según lo que le habían contado.

Su petit se encontraba dormido entre sus brazos, no podía dejar de besarlo cada tanto, respirar su aroma tan suave y reconfortante, sentir su cuerpecito entre sus brazos y apreciar su tierna carita. Quería volver a ver sus hermosos ojos grisáceos, pero podía esperar, estaba tan cómodamente acurrucado entre sus brazos que no lo despertaría, él ya lo haría por su cuenta.

Subieron hasta su habitación, Yuno la ayudo a preparar una pequeña maleta, en lo que ella, muy a su pesar, dejaba a su retoño sobre la cama, despacio, para no despertarlo. Lo observo por un rato, se veía tan tranquilo, con sus bracitos a ambos lados de su cabecita, la cual, era adornada por un pulcro y suave color blanco- igual que su propio cabello-, y un poquito más grande de lo que recordaba desde la primera… y única vez que lo vio. Nuevamente se deprimió, pensando ¿Qué habría sucedido en aquellas semanas que estuvieron separados? Necesitaba saberlo, no quería, pero una parte de sí, le decía que debía saberlo.

Una ligera mueca cruzo su rostro en cuanto sintió una molestia en sus senos, nuevamente se habían llenado de leche, pero… no tenía con que sacársela.

-¿se encuentra bien, mi niña?- pregunto preocupada la mujer al ver su expresión de incomodidad

-si… es que… yo…- no sabia como decirlo, pues le daba algo de pena decirlo. La mujer la miro expectante, a lo que, simplemente, decidió tocarse los senos, dejando que la señora pudiese entender el mensaje.

-oh, ya veo… ¿quiere amamantarlo?- espera ¿Qué?

-N-no… no se cómo…- ¿amamantarlo? No sabía, no estaba segura. ERA COMPLETAMENTE PRIMERIZA EN ESO ¿COMO RAYOS TENDRIA IDEA DE COMO HACERLO?

-no te preocupes mi niña, yo te ayudo- yuno se acercó a la cama, y tomo entre sus brazos al durmiente bebé, haciendo que este, se removiera inquieto e hiciera una, de lo más adorable, muequita- siéntate, cariño, así será mejor.

-N-no… no quiero despertarlo

-créeme mi niña, un recién nacido debe alimentarse cad horas, y quien sabe cuando fue su ultimo alimento este día… siéntate- ordeno

Lo dudo un momento, pero al final obedeció. Se sentó sobre la cama, y recibió al bebé nuevamente entre sus brazos. Yuno le desabrocho una parte de la bata que aun llevaba puesta y dejo que ella misma se descubriera el pecho. No pudo evitar sonrojarse, su corazón latía tan rápido.

-bien, ahora hay que despertar a este chiquitín- suavemente comenzó a darle ligeras palmaditas sobre su espalda, y a decirle palabras dulces para despertarlo- hey, angelito, precioso… despierta, tu mami te dará de comer.

El bebé solo se volvió a remover, volviendo a producir esa muequita tan tierna, estirando sus pequeños bracitos y soltando un tan adorable bostezo, que provoco una sonrisa tanto en la mujer, como en la joven madre.

Aprovechando que su boquita se encontraba abierta, yuno acerco, aun mas, al pequeño sobre el pecho descubierto de su madre, logrando introducir el pezón en su boquita e inmediatamente, este comenzó a alimentarse.

El movimiento sorprendió de sobremanera a Irasue, no se lo esperaba, y mucho menos la sensación que experimentaba en ese momento. Era extraño, no era como cuando ella misma se sacaba la leche, y sobre todo… no era doloroso.

Podía sentir a su petit alimentándose de ella, la cálida corriente que esto le provocaba y, sobre todo, verlo nuevamente abrir sus tan maravillosos ojos y fijarlos en ella…

Waw

Tomo la pequeña manita entre la suya mas grande, y la acaricio. Piel tan suave y delicada. Tan blanca.

Esa conexión entre ambos pareció eterna, pero en realidad, solo fueron unos minutos. El pequeño poco a poco volvió a cerrar sus ojos, disfrutando de su alimento, volviendo a brazos de Morfeo, poco a poco.

-¿ya se durmió?- pregunto a la mujer sin despegar los ojos de su petit

-no, tomara un rato, aun dormidos… siguen alimentándose- murmuro para no romper la cómoda atmosfera que se había creado. Sonrió- es tan hermoso, mi niña. Se parece tanto a ti- comento, para después, continuar con la preparación de la maleta.

Sonrió.

Eso le alegraba

-muy bien, ya estoy lista.

Una vez que su petit había quedado profundamente dormido y rodeado de almohadas sobre la cama, ella pudo cambiarse la horrible bata del hospital por algo mucho mas cómodo. Decidió no utilizar un brasier, pues sabía que más adelante volvería a acumularse la leche, y le sería muy molesto utilizarlos.

Antes de que pudiesen irse, recordó algo muy importante. Busco entre sus cajones el tan ansiado objeto, y al encontrarlo, sonrió.

Eran sus ahorros

Los suficientes como para vivir cómodamente durante unos meses. Encontraría un trabajo, vería la manera de salir adelante, a ella y a su petit. No le faltaría nada, de eso se aseguraría.

Iba tomar su teléfono, pero se detuvo. Primero debía saber algo.

-Yuno… dime la verdad

-¿señorita?

-¿Por qué esa mujer nos esta ayudando?- era una pregunta que le había rondado desde que se encontraron con ella, y simplemente no hallaba una explicación

-señorita… no creo que deba…

-DIMELO Y QUIERO LA VERDAD- exigió

Lo dudo, pero al final, se lo dijo- esta arrepentida

-¿arrepentida? ¿de qué?

-señorita… todo lo que paso… sobre la adopción, sobre el matrimonio Furukawa… la vida de esas personas… todo era una mentira- eso la sorprendió, pero lo que menos se esperó, fue lo siguiente que dijo- todo fue elaborado por sus padres

¿Qué? ¿sus padres? ¿mentira? ¿a qué se refería?

-Explícate…

La mujer suspiro- al pasar la primera semana de la noticia de su embarazo… su madre comenzó a desesperarse debido a que no encontraban una pareja que pidiera un bebé tan desesperadamente… su padre… tuvo la idea de venderlo… así que… viajo hasta la ciudad vecina y ahí… encontró a una pareja que, aceptaron el dinero, sin saber lo que tenían que hacer

Cuando lo supieron… quisieron cancelar el trato pues, no estaba en sus planes tener hijos y además no era lo correcto… pero su padre los chantajeo diciendo que, si no aceptaban, los acusaría de robo, ya que el dinero, ya estaba en la cuenta de ambos…

Cuando su madre se enteró, al principio se molesto mucho con el señor, pero… aun así… acepto… aún recuerdo las palabras tan crueles que dijo en ese momento…

Flash Back

-señora, esto no esta bien, si fueran más pacientes, verán que pronto encontraran a una pareja que quiera a ese bebé que viene en camino- intento convencer

-no Yuno, no hay tiempo para eso… si la gente llegara a enterarse de todo esto… seriamos señalados por todos. Debemos deshacernos de esa cosa lo antes posible

-pero señora, aun faltan meses para que el pequeño nazca, esas personas ni siquiera quieren hijos. Aún hay tiemp-

-DIJE QUE NO, YUNO. NO ME IMPORTA SI LA PAREJA QUE CONSIGUIO MI MARIDO QUIERE O NO HIJOS, NO ME IMPORTA SI DESPUES DE QUE NAZCA SE LO LLEVEN, LO BOTEN, LO REGALEN O SIMPLEMENTE SE DESHAGAN DE ÉL COMO LA BASURA QUE ES, LO UNICO QUE QUIERO, ES QUE DESAPAREZCA DE NUESTRAS VIDAS- acto seguido se dejó caer sobre el piso y lloro amargamente- quiero mi familia perfecta como era antes

Yuno no dijo nada más, tenía el corazón partido, luego de haber escuchado tales palabras de su señora

Fin del Flash Back

Hubo un silencio prolongado después de eso, cada una sumida en sus propios pensamientos. Yuno miraba como la señorita acariciaba, el rostro dormido de su bebé. Extrañamente tranquila, no parecía alterada, no expresaba nada.

-¿Qué paso después?

-… cuando el pequeño nació… en realidad yo no les llame, fue su doctor quien lo hizo… fueron a esa ciudad por los Furukawa, los trajeron aquí y simplemente los hicieron llevarse al bebé. Cuando su madre me despidió… ya no me vi obligada a quedarme callada y yo misma busque a su bebé… no fue fácil, pero cuando di con ellos, solo encontré a la señora… le explique la situación y… decidió ayudarme

-¿algo más?

-no señorita… es todo lo que se

-bien…- guardo la tarjeta con sus ahorros en su cartera, era una cuenta que sus padres ignoraban, así que no habría problemas. Fue a la habitación de sus padres y, sabiendo donde estaba la caja fuerte, la abrió sin ningún problema y tomo una buena cantidad de efectivo. No le importo dejar las cosas como estaban, simplemente regreso a la que antes era su habitación, guardo el dinero, tomo a su hijo en brazos y se dirigió con él a la salida, seguida de la mujer que, a partir de ahora, junto a su petit, eran la única familia que tendría.

No llevo consigo el celular.

Llevaban varias horas en la carretera, el cielo ya estaba claro y aun faltaba para llegar a su destino.

En todo ese tiempo nadie dijo nada, o al menos eso creía, pues se había quedado dormida gran parte del camino. Tenia una mano sobre el portabebés donde descansaba su hijo, no hacia mucho lo había vuelto a alimentar, así que se encontraba bastante tranquilo.

Miraba por la ventana cuando pregunto- ¿Dónde está tu marido, Furukawa?

La mujer se sorprendió un poco por la pregunta, pero tras unos segundos, respondió- no lo sé… él y yo… luego de todo esto… yo me encariñe con el bebé mientras que él se volvió mas distante y hasta violento… no te preocupes, no deje que se le acercara- agrego rápido al ver por el retrovisor, que la joven estuvo a punto de preguntárselo- nuestro matrimonio llego a su fin una semana antes de que la señora yuno me encontrara… los tramites del divorcio ya estaban cuando sus padres nos entregaron al bebé.

-ya veo… lo siento

La mujer negó- no, en realidad estoy agradecida con tu hijo… el me hizo darme cuenta… de que anhelo una familia… y se que no es mi hijo, pero… si tu quieres… los tres pueden quedarse a vivir en mi casa, solo hay tres habitaciones… pero estoy segura de que-

-acepto- interrumpió

-¿E-en serio?

-si… pero solo será temporal… en lo que busco un trabajo y pueda conseguir un lugar para mí y mi bebé

-cariño, no te apures- intervino yuno- yo tengo familia en la ciudad, si quieres te puedes quedar con nosotros

-gracias yuno, pero no… quiero salir adelante por mi misma, y poder darle un buen futuro a mi petit con mis esfuerzos…

Ambas mujeres no dijeron nada, pues la determinación en la mirada de la joven les decía que no la harían cambiar de opinión.

-esta bien, cariño. Aun así, no dudes en llamarme si necesitas que cuide de tu bebé

-te lo agradezco mucho, yuno- de repente, un recuerdo atravesó su mente, dirigiéndose a la mujer frente al volante, pregunto- señora Furukawa…

-por favor… dime Tsubaki… *Narita Tsubaki

-bueno… Narita- la mujer rodo los ojos, pero entendía que no eran lo suficientemente cercanas para hablarse con tanta confianza- te quería preguntar… ¿Cómo llamaste a mi hijo?

Sonrió- no tiene nombre… no me sentía con derecho a ponerle uno

-entonces…

-ponle el nombre que consideres adecuado- respondió Yuno

Lo pensó, un nombre… no tenia idea de como llamar a su petit, que bien, podría llamarlo así para siempre, pero necesitaba un nombre para que formara parte de su identidad. ¿Cómo llamarlo?

Una vocecita capto su atención, fijo la vista en su retoño y notó que este, ya estaba despierto. Hacia tiernos soniditos, agitaba sus bracitos, y tenia los ojos muy abiertos. Perfectamente, podría morir de la ternura.

Perfecto

Morir

Lamentablemente, con su llegada, había sido el fin de su familia y de todos los planes que tenía.

Pero también, gracias a su llegada, había forjado una nueva familia y había creado nuevas metas.

Para ella, él era perfecto y había destruido un ciclo de su vida, para forjar otro, del que estaba ansiosa por recorrer.

No tuvo que pensarlo más. Sonaría raro, y hasta tenebroso, pero solo ella entendería el porqué de su nombre, y lo mucho que significaba en realidad. Algún día, cuando fuese mayor, se lo diría.

Su petit fijo sus ojitos en ella y, en ellos pudo verlo…

Una promesa tal vez.

Hasta que llegue ese momento

-tu nombre… es Sesshomaru

N/A:

11 páginas… uff… en serio no entiendo porque la inspiración me agarra en plena noche, cuando tengo que dormir, porque mañana hay trabajo… son las 2:40 a.m. (hora que termine de escribir) y no veo señales de Morfeo mientras escribo esta nota… en fin

Llegamos al final de un nuevo capítulo, quise darle un significado mas profundo al nombre de nuestro petit, al menos ponerle un significado a Irasue, pues por el momento, solo ella (y nosotros jeje) sabe porque le puso ese nombre a su bebé

*narita pues… ya conocemos quien es Narita, ¿verdad? Pronto sabrán porque elegí este apellido para el personaje, hasta entonces, dejémoslo en pausa

Espero que les haya gustado, gracias por sus comentarios. Una disculpa por adelantado

Porque se acercan momentos difíciles…

Hasta la próxima!