Capítulo 11

"Corazón de madre"

Un silencio incomodo se cernía sobre el ambiente. No hacía mucho que la fiesta había acabado y ya todos los invitados se habían ido a sus casas… bueno, casi todos.

La señora yuno, junto con Jaken y Kirinmaru, se habían ofrecido para ayudarle a limpiar el desorden de la fiesta, mientras ella, se encargaba de lavar los trastes que se habían ocupado.

En algún momento, mientras lavaba, había notado la presencia de su jefe a un lado de ella, ayudándole a secar y a guardar los trastes. No le dijo nada, él tampoco lo hizo, solo lo dejo. Agradecía que le dejara su espacio al no preguntar nada, y simplemente limitarse a hacer lo que hacía, pues su mente era un caos en ese momento, que no tenía ganas de hablar con nadie.

Pero sabía que tarde o temprano, alguien tenía que sacar el tema.

Lástima que no fuera tarde

-¿estas bien, mi niña?- escucho a la que consideraba su madre preguntar

-… si, lo estoy- respondió

-no es cierto- escucho la voz tosca de Jaken

-Jaken- era la primera vez que escuchaba a Kirinmaru utilizar ese tono. Tan serio.

-lleva lavando el mismo plato como por 5 minutos, es obvio que no está bien

Eso le hiso volver en si. Miro entre sus manos la esponja y el plato lleno de espuma. Suspiro.

-¿Qué vas a hacer?- pregunto Jaken

-¿con que?

-no te hagas la tonta, que no te queda. Sabes perfectamente de lo que hablo, y te recuerdo que yo fui el primero en decírtelo.

Kirinmaru se giró y lo enfrento- Jaken, cierra ya la boca

-A TI TE DIJE LO MISMO EN SU MOMENTO, ASI QUE EL QUE SE CALLA AQUÍ ERES TU, PORQUE AMBOS SABEN QUE TENGO RAZON

Y no lo negaba, pues era cierto, pero no sabía que había tenido la misma plática con el pelirrojo en su momento. Aún tenía sus palabras muy grabadas en su cabeza.

Flash Back

-algún día Sesshomaru preguntara por su padre, y es normal, es un niño que no entiende muy bien lo que ocurre a su alrededor, y al ver que otros niños tienen uno, es obvio que tarde o temprano él se preguntara "¿Por qué yo no tengo papá? ¿Dónde está mi papá?" ... ¿acaso no has pensado en eso?

No. La verdad es que no se le había pasado por la cabeza que algún día, eso podría suceder. Miro la carita durmiente de su petit, que estaba acurrucado entre sus brazos.

Tan solo tenía un añito, pero con aquellas palabras, ahora estaba consciente de que, con el tiempo, su bebé querría saber algo de su padre.

"¿Qué podría hacer?" pensó

-no te voy a dar la respuesta a lo que estás pensando, porque es tudeber, pensar en lo que es mejor para Sesshomaru.

ahora que lo sabes, creo que tienes tiempo suficiente para pensar en lo que harás. Aun eres muy joven, Irasue. Pero eres una madre, y tu prioridad- para darle énfasis a sus palabras, señalo el pequeño cuerpo que dormía plácidamente entre sus brazos- es ver por el bienestar de tu hijo.

Fin del Flash Back

Viéndolo de una forma, en realidad no había tenido el tiempo suficiente. O al menos no el tiempo suficiente para ella. Su hijo aún era pequeño, pero muy inteligente.

Sinceramente no pensó en ningún momento en lo que haría si este día llegaba, y ahora su mente era todo un caos.

Por un lado, era obvio que no quería que ese desgraciado estuviese cerca de su petit… y tampoco quería volver a verlo.

Si fuese por ella, jamás en la vida llevaría a su hijo a conocer a ese hombre.

Pero por otro lado…

-no lo sé- respondió

-¿Qué?

-QUE NO LO SE… no sé qué hacer…- se recargo sobre el mueble a sus espaldas, con su mirada en el suelo. No podía pensar, tenía la mente en blanco- no tuve tiempo- murmuro

-… o más bien, no quisiste pensarlo

-¡bueno ya, déjala en paz!- interfirió yuno- creo que ninguno de nosotros creía que con solo tres años, Sesshomaru comenzaría a cuestionarse el paradero de su padre

-señora yuno, con todo respeto, eso era muy obvio. La chica trabaja en un restaurante familiar, donde, la mayoría de las familias que asiste, tienen a un padre. Y como a su niña le gusta llevar a su hijo al trabajo, era obvio que Sesshomaru comenzara a preguntarse por su padre

-sí, pero ese no es el punto- intervino Kirinmaru- aquí el asunto, es que Lady no quiere saber nada del padre de petit

- pues mi niña tiene sus razones para no querer verlo

-pues imagino que ni a usted, le ha dicho cuáles son esas razones ¿o sí?- pregunto Jaken

La mujer no pudo responder a eso, pues era verdad. A nadie le había contado nada de su pasado, ni tampoco habían preguntado al respecto. Tal vez se habían dado a la idea de que su situación con su hijo haya sido similar a la de su jefe.

No podían estar más equivocados.

-tanto les interesa saber ¿porque no quiero volver a ver a ese… hombre?- pregunto entre dientes, llamando la atención de sus acompañantes- bueno… eso es algo que a ninguno de ustedes debe de importarle. Porque es mi vida, y yo decido si quiero contarles o no. No se metan en lo que no les importa.

-¿es en serio? No se trata de ti, se trata de tu hij…

-y tal y como dijiste antes, yo soy su madre, y es mi deber pensar en lo que es mejor para mi niño. Así que, si no me vas a decir algo útil, te pediré de favor que no te metas.

La cocina quedo de nuevo en silencio, cada uno de los presentes sorprendidos por sus palabras. Tal vez había sido grosera, pero lo cierto era, que ninguno de los presentes tenía derecho a decirle que hacer.

Pasado un tiempo y al ver que nadie se atrevía a decir nada más, salió de la cocina y se dirigió directo al inflable, ya estaba oscureciendo, y el frio se hacía cada vez más notorio. La hora de juego había terminado.

Extrañamente, no percibía movimiento alguno del juego, y tampoco se escuchaba ningún sonido. se asomó por la pequeña entrada del inflable y no pudo evitar sonreír.

Ahí, justo en el centro, ya hacían dos pequeños cuerpecitos acurrucados, completamente dormidos, completamente ajenos a su alrededor. Se quito los zapatos y se adentró, avanzo a gatas hasta llegar a los infantes y los contemplo de cerca.

Los cabellos desordenados y esparcidos, la ropa desacomodada, pies descalzos, respiraciones pausadas, uno al lado del otro. Acaricio la cabecita de ambos, pues se veían tan tiernos.

Una parte de ella se entristeció. Ambos tenían familias incompletas.

Familias rotas.

-es difícil ser padres ¿verdad?

Volteo hacia la entrada, donde el cuerpo grande de su jefe apenas y cabía. Seguramente había ido por su pequeña, ya era hora de irse y seguro tardarían en llegar a su casa.

Pensó en su pregunta, mas no respondió.

-más aun si no tienes a la otra parte

-¿a qué quieres llegar?

Se encogió de hombros- solo decía… yo te conté lo que paso con la madre de mi hija, puedes decirme lo que paso con el padre de…

-no es su padre- dijo entre dientes, denotando todo el odio que le tenía- y no tengo por qué decirte nada

-biológicamente lo es y… entiendo que no me quieras decir nada, pero viendo el cómo te expresas de él… supongo que tu situación es más parecida a la mía de lo que creí

No dijo nada

Estuvieron en silencio, ambos contemplando las caritas durmientes de sus respectivos hijos. Hasta…

-Rion me pidió ver a su madre- eso llamo su atención- me lo dijo después de que Sesshomaru te contara su deseo

Solo eso le faltaba, que le echara la culpa.

-no te estoy culpando ni reprochando nada, si es lo que piensas- ¿ahora le leía la mente?- tampoco a petit… sabía que este día llegaría pero… al igual que tu… no lo esperaba tan pronto y… te puedo entender

¿en serio la entendía? ¿Qué podía saber él de lo que estaba pasando por su cabeza? Frunció el ceño, incrédula de las palabras del pelirrojo. Pero lo que dijo después, ciertamente le sorprendió.

-Yo tampoco quiero que lastimen a mi bebé

El sentimiento de sorpresa debió ser muy evidente, ya que, al estar uno frente al otro, pudo ver como se dibujaba una pequeña sonrisa en el rostro del moreno, pero… también un extraño brillo en sus ojos. Sintió calor en sus mejillas ¿Qué le pasaba?

No debía pensar en eso.

Era cierto

El solo recordar lo que ese sujeto le hizo la llenaba de rabia. Pero el solo pensar volver a verlo, tenerlo de frente y, presentarle a su petit… no sabía cómo reaccionaria, y temía por ello. Protegería a su pequeño, de eso estaba segura, pero… ¿Cómo podría protegerlo de una decepción? Aún era muy pequeño, aun no tenía edad para saber de lo cruel que podía ser el mundo. No quería que sufriera… eso le partiría el corazón.

-no los podremos proteger para siempre, Irasue- llamo su atención nuevamente, era la primera vez que le llamaba por su nombre- y tampoco podemos mentirles… algún día ellos sabrán la verdad y creo que será peor si les mentimos. Creo que, si saben la verdad desde un principio… podremos ayudarlos después, porque sabrán que siempre estaremos nosotros para ellos, ¿no crees?

¿Quién diría que ese pelirrojo irresponsable tuviese algo de razón en sus palabras? Solo un poco, pues realmente nadie tenía una certeza de lo que pasaría en el futuro. No estaba segura.

Kirinmaru vio la duda en su rostro, así que se le ocurrió algo.

-se dónde está la mamá de Rion- con satisfacción, aquellos ojos color miel volvieron a fijarse en los suyos. Nunca se cansaría de ellos- ¿Qué tal si hacemos esto juntos? Tú me acompañas el día que vaya con mi jirafita a conocer a su madre, y yo te acompaño a conocer al padre de tu petit, y que piensen lo que quieran de nosotros… ¿Qué dices?

Hubo un corto silencio, mientras trataba de entender cierto apodo acababa de oír. No es que no le hubiese prestado atención a lo demás, pero eso había llamado más su atención.

-¿jirafita?- pregunto

El pelirrojo se sonrojo y soltó una risa nerviosa, dándose cuenta de que se le había salido el apodo con el que se refería a su pequeña

se aclaró la garganta- bueno… si, así… así es como le digo a mi niña

-¿Por qué?

-porque… porque le gustan las jirafas… igual que a mi- murmuro

-¿en serio? Que infantil

-¡oye! Yo no digo nada de que le digas "petit" a tu hijo, además ¿Qué rayos significa eso?

-¿sabes algo de francés, por lo menos?

-… no

suspiro- para tu información, en francés, petit significa pequeño. *Débile

Kirinmaru entre cerro sus ojos, no gustándole mucho lo podría significar esa palabra- voy a ignorar eso, volviendo a lo de antes… ¿Qué dices?

Recordando lo anterior, ¿acaso insinuaba que se presentaran como una pareja? Eso sí que era un absurdo, ella ni siquiera lo veía de esa forma, estaba loco.

Aunque…

-no voy a negar que tengo curiosidad por conocer a tu exnovia…

-¿pero?

-… no se trata de nosotros, sino de nuestros hijos. yo no tengo nada que hacer ahí. Rion te necesita a ti, no a mí. Ella necesita tu apoyo, no el mío… Y lo mismo es en mi caso.

-ya veo…- dijo con un poco de decepción

Irasue noto esto de inmediato, pero no entendió muy bien del porque había ocasionado ese sentimiento en su acompañante. No quiso darle demasiadas vueltas, pues no lo considero importante, así que, con cuidado, tomo en brazos el pequeño cuerpo de hijo y lo acurruco contra su pecho.

Se sentía completa, no importaba cuanto creciera su bebé, ella siempre se sentiría completa con solo tenerlo entre sus brazos. Con ella.

-hace frio, lo mejor es que lleguen a casa antes de que se haga más tarde

-sí, tienes razón…

Observo como el pelirrojo imitaba sus movimientos, y tomada con delicadeza el pequeño cuerpo de la niña. Una vez asegurada entre sus brazos, ambos se arrastraron fuera del inflable e ingresaron de nuevo a la casa. Como había sospechado, la señora yuno, junto con Jaken, se habían ido en cuanto ella había abandonado la cocina, dejando el lugar en completo silencio.

Se dirigió a su habitación, deposito delicadamente a su petit sobre la cama y lo arropo con cariño. Lo observo unos momentos y salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

Kirinmaru estaba frente a ella, con una expresión en su rostro que no pudo entender, pues de nuevo tenía aquel brillo extraño en sus ojos, y como si quisiera decirle algo, mas no lo hacía.

Al final solo vio como desviaba la mirada y se dirigía hacia la salida, opto por acompañarlo hasta su auto. Abrió la puerta trasera, deposito el cuerpo de la niña sobre un asiento para niños y le puso las correas de seguridad.

No supo porque, pero al verlo subirse a su auto, encenderlo y a punto de irse, le hablo.

-sin embargo…- el pelirrojo presto atención a sus palabras- no me molestaría que lo hagamos el mismo día… ¿te parece?

Tardo en entender de lo que hablaba, pero al captar que se refería a la conversación anterior, sonrió- ¿si tú lo haces, yo lo hago?

-como sea

Soltó una risa ligera -… bueno… no suena mal, así al menos tendré tu apoyo de alguna manera y tú el mío

-repito que no se trata de nosotros

-lo se… déjame creer que si

No la dejo responder, pues inmediatamente echo en reversa, maniobro en la calle y se alejó en dirección a su casa. Siempre con esa sonrisa en su rostro.

Irasue se quedó por un rato, hasta que lo perdió de vista. Entro de nuevo a su casa y cerró la puerta. Recogió un poco el desorden que había en la sala, no era mucho, pero no le gustaba dejar las cosas así. Una vez terminado, desconecto el inflable, apago las luces y se fue a la cama.

Su petit seguía justo donde lo había dejado, era muy tranquilo incluso cuando dormía. Se acomodo a su lado y lo atrajo hacia su pecho. Normalmente él dormía en su propia habitación, pero había ocasiones en las que no podía estar lejos de él, así que lo dejaba dormir con ella.

Y era maravilloso.

Acaricio sus cabellos como era su costumbre, su carita. A pesar de recordar cómo había sido concebido, con dolor, sin consentimiento y con el odio que tenía hacia su… ese sujeto, no podía evitar amarlo con todo su corazón, era suyo, una parte de ella.

Recordar lo de esta tarde le partía el alma, pues no tenía idea de que su pequeño se sentía incompleto, confundido, tal vez que algo le faltaba. Lamentaba no poder mentirle, pero se había prometido a sí misma no volver a hacerlo, y mucho menos a su hijo. Tampoco tenía el corazón para negarle algo.

No quería volver a ver a Taisho, no lo quería cerca de su petit, pero…

Ella no tenía porque esconderse, no era ninguna cobarde, y tampoco se avergonzaba de su hijo para andarlo escondiendo. Si debía verlo nuevamente, lo haría con la frente en alto, no necesitaba nada de él, solo concedería el deseo de petit y ya.

Pero…

¿y si su petit quería seguir viéndolo? ¿y si ese sujeto intentaba hacerle daño? No, eso no lo permitiría, no permitiría que le pusiera un solo dedo encima.

No tenía idea de lo que ocurriría, pero si de algo estaba segura, era que ese sujeto, pagaría si se atrevía dañar a su petit.

Miro a su hijo dormir, aparto un pequeño mechón de su flequillo y beso su frente.

"nada te pasara mientras este yo aquí… lo prometo"

El tiempo transcurrió, los días, las semanas, los meses. No recibía ninguna presión de su hijo, pero sabía que el esperaba por el día en que ella lo llevara hacia su… padre. En serio que pensar en él de esa forma le llenaba de coraje, pues no era merecedor de ser llamado así.

En fin ¿Qué porque tardaba tanto en cumplir el deseo de su petit? Pues entre que el trabajo había aumentado y saber sobre el paradero del idiota- porque lo último que recordaba de él era que se había quedado a estudiar en el extranjero-, además de que su petit había ingresado al kínder- lo cual la ponía feliz y triste en partes iguales, pues su bebé seguía creciendo muy rápido-, no habían encontrado tiempo un específico para viajar.

Si, ella y kirinmaru viajarían juntos con sus hijos, él se había ofrecido a llevarlos, pero volviendo a lo mismo, no habían tenido tiempo para viajar.

Extrañaba a su pequeño, debido a que habían estado juntos todo ese tiempo, ahora que estaban separados, no podía evitar preguntarse por él a cada hora del día, hasta que llegaba el momento de ir a recogerlo.

No iba seguido en realidad, pues el trabajo no se lo permitía mucho, así que la mayoría de las veces, lo veía ya cuando regresaba a su casa o cuando la señora yuno pasaba a dejárselo.

Le agradaba que al menos a su petit le gustara la escuelita, incluso tenía sabido que hacia sus deberes por si solito, era muy extraño que requiriera la ayuda de yuno. Cuando llegaba a casa, o cuando iban al restaurante, su petit le mostraba con emoción sus trabajitos.

Estaba tan orgullosa de él.

Esa noche, mientras atendía a unos sujetos en el antro, no paraba de pensar.

"¿Dónde estaría Taisho?"

No había recibido ninguna información por parte de su contacto. Le había recomendado hablar directamente con el Sr. Taisho, pero no podía, no quería que nadie mas viera a su petit. No estaba segura.

Fijo la vista al suelo, más especifico, lo que lograba ver bajo la barra. No había nadie ahí debajo. Su petit se encontraba en casa, seguramente ya dormido, pues ya era muy tarde. Esbozo una sonrisa triste. Ya tenía rato que no estaba con ella en el trabajo.

Y lo extrañaba…

-hey chica, mi bebida- escucho una voz femenina

-¿eh? Si claro, de inmediato- rápidamente comenzó a moverse por el lugar, preparando la bebida alcohólica de la chica tras la barra.

Por mucho que extrañara a su petit no debía distraerse. Esa sería una larga noche. Como las anteriores.

El auto se estaciono justo fuera de su casa, todas las luces estaban apagadas. Ya nadie quedaba despierto en su interior.

Suspiro.

-¿sucede algo?- pregunto el pelirrojo

Ella negó con la cabeza- solo estoy cansada- acto seguido, tomo sus cosas y las acomodo sobre su hombro. Tomo la manija de la puerta, lista para salir- gracias por haberme traído.

-Irasue…- una vez más utilizo su nombre, pero extrañamente, no le gustaba- ¿ya disté con el paradero del padre de Sesshomaru?

Negó- no… aun no, y solo tengo una pista para dar con él, pero … no quiero exponer a mi hijo

-eso lo puedo entender, pero… ¿es tan malo mostrarlo al mundo?

-no lo entiendes

-pues si me explicaras…

-no tengo por qué hacerlo… tu no corres el riesgo a que te quiten a tu hija

-¿Qué quieres decir con eso?

-… nada- la verdad, es que uno de sus temores, era que los Taisho hicieran algo para quitarle a su petit. Tal vez era algo tonto, pero no podía evitarlo- solo quiero que esto se termine pronto

-… ¿quién es su padre?

-no lo llames así

-bueno… ¿Por qué no me dices quien es… el donante de esperma de Sesshomaru?

-porque no te incumbe

-si me lo dijeras, podría ayudarte a buscarlo y…

-NO TIENE PORQUE IMPORTARTE- le grito

Hubo un largo silencio incomodo. Esas palabras le dolieron, pero la entendía, sabía que era una mujer complicada, pero no podía evitar quererla, y debía respetar su espacio.

Pero era tan difícil seguir ocultando lo que sentía

Escucho la puerta del auto abrirse, giro rápidamente en su dirección, ella estaba por irse. No sabía porque lo hiso, simplemente se dejó llevar.

La tomo de la muñeca, llamando su atención.

En cuanto ella volteo, se acercó a su rostro, sorprendiéndola. Junto sus labios con los suyos.

Eran tan suaves y dulces. No pudo disfrutar mucho de la sensación, pues inmediatamente, un ardor en su mejilla le hiso separarse de ella.

La vio salir con prisa de su auto, alejarse por el camino que la llevaba a la entrada de su casa, abrir la puerta y desaparecer de su vista.

Acaricio su mejilla enrojecida, se lo merecía.

Que idiota. Quizás ella no querría volver a saber nada de él.

Que idiota

Escucho el sonido del auto alejarse. Pudo volver a respirar, su corazón no dejaba de latir a toda prisa.

Era miedo.

En cuanto lo sintió sujetarla, y su boca sobre la suya, imágenes de esa noche se hicieron presente.

Esos ojos dorados. Esas manos recorriendo su cuerpo.

El dolor que la recorrió.

Las lágrimas salieron de sus ojos, lagrimas cargadas de coraje.

Apretaba los dientes, agarraba su cabello con fuerza. Se deslizo por la puerta hasta quedar en el suelo. Lo odiaba.

Aquel sentimiento nunca desaparecería, eso era seguro.

¿Por qué tenía que volver a verle la cara a ese maldito?

-¿mami?

Inmediatamente busco de donde provenía esa vocecita, encontrando a su petit bajo el marco de la puerta de su habitación. Tenía puesta su pijamita azul, con sus pequeños pies descalzos, su lacio cabello desordenado, el sueño reflejado en su tierno rostro, frotando su ojo con uno de sus puños.

-mi amor…

-¿po que etas ene piso?- pregunto caminando despacio hacia ella, sus ojitos apenas y podían mantenerse abiertos. Casi podría jurar que caminaba dormido.

Sonrió. Aparto el resto de lagrimas que aun quedaban en sus ojos y se levantó. Camino hacia el tambaleante cuerpo de su hijo y lo tomo entre sus brazos, dejando que se acurrucara sobre su pecho y rodeara su cuello con sus pequeños brazos, notando la calidez que desprendía al tenerlo con ella nuevamente.

-me caí… y me golpeé- contesto a su pregunta, sabia que era mentira, pero no quería preocupar a su pequeño

-¿estas bien?- durante ese tiempo, había notado que a su petit, cada vez se le facilitaba mas el hablar. Realmente era orgullo, y gran amor el que sentía por esa pequeña personita entre sus brazos.

-si… ahora lo estoy- acaricio su cabecita, beso su frente y comenzó a arrullarlo con una nana que hacia tiempo no le cantaba.

Sabía que yuno se encontraba durmiendo en la habitación de su pequeño. Su hijo utilizaba esa excusa de no querer dormir solo para que, en cuanto llegara, salir a hurtadillas de la cama e ir a recostarse con ella, dejando a yuno completamente sola en su cama. Lo cierto era que su petit dormía más veces con ella que en su propia habitación, pero ¿Qué podía hacer? Si a ella también le encantaba dormir con él. Sabía que, con el tiempo, eso iría cambiando, pero por ahora, disfrutaría del momento.

Una vez en su habitación, deposito con cuidado el pequeño cuerpo durmiente de su retoño sobre la cama, lo arropo entre las cobijas y se dispuso a ponerse el pijama.

Estaba terminando de ponerse los pantalones cuando el timbre de su celular llamo su atención, era un mensaje.

Era él.

Inmediatamente tomo el móvil entre sus manos y desbloqueo la pantalla, abrió el chat que compartían y lo único que vio, fue una noticia de internet.

"el joven Primogénito de los Taisho sube a la presidencia después del reciente deceso de su padre"

¿el señor Taisho había muerto? ¿pero cómo? Recordaba que era un hombre joven, tal vez de la edad de su… padre.

¿Qué pudo haberle pasado?

Un nuevo mensaje la saco de sus pensamientos.

"Espero una explicación"

Suspiro, tenia razón, era lo menos que podía hacer.

Respondió al mensaje y silencio su teléfono, solo quería recostarse y dormir, así que, sin siquiera cambiarse la ropa, se metió bajo las cobijas y rodeo entre sus brazos a su pequeño hijo, quien se removió un poco, y abrió sus hermosos ojitos somnolientos, mirándola a ella.

-mammi- murmuro

-aquí estoy, mi amor- hablo con cariño

-edes peciosa- ella sonrió, beso su frente y lo acaricio

-tu eres un angelito- lo pensó un momento, pero al final, las palabras solo salieron de su boca- conocerás a tu padre

Su pequeño la miro fijamente, sus ojitos brillaron de emoción y una cálida sonrisa adorno sus pequeños labios. El sueño al final logro volver a apoderarse de él, y poco a poco cerro sus ojitos.

Estaba por quedarse completamente dormido

Y escucho…

"gacias"

Fue inevitable y no entendía muy bien porque, pero sucedió.

Lagrimas surcaron sus mejillas, había un nudo en su garganta y una opresión en su pecho. Acerco aun mas el pequeño cuerpo de su hijo a su pecho, manteniéndolo junto a ella, donde debía de estar.

Donde nadie le haría daño.

Donde nadie lo alejaría de ella.

Donde pertenecía.

Su corazón

N/A:

Llegamos al final de este nuevo capítulo, me alegra que les gusté, Intentare volver a escribir un capitulo por semana, prometo que lo intentare. Y también prometo no dejar este fic, pues aun queda mucho por recorrer.

Lamento si hay faltas de ortografía, si me como palabras, juro que por mas que lo repase una y otra vez, siempre se me escapan y las noto ya cuando subí el capitulo ;-;

Bueno… como dije antes, se acercan momentos difíciles y todo empieza desde aquí, yo eh avisado, están avisados.

Y recordando el sammury de la historia.

No es una historia de amor como quieren creer.

Hasta la próxima n.n