Desde la terraza de la cabaña donde se hospedan, Zooey miraba al mar con añoranza, recordando el primer verano que había pasado junto a los capitanes, Lyria y Vyrn. En ese instante en el que se sentía en un punto bajo, echaba de menos esos momentos felices.

Pero bueno, dentro de lo que cabía, las cosas podían haber ido mucho peor. Al menos todos están vivos.

Tras su más o menos exitosa huida de la base de Nightmare, ella y sus acompañantes se habían visto perseguidos por las bestias demoníacas del villano. Durante el vuelo, Sandalphon y ella habían conseguido eliminar a varias de las bestias, mientras que otras huyeron al ver la superioridad de poder de las dos bestias primigenias. Pero aún así, un grupo de estas aún continuaba tras ellos, dispuestas a cumplir las órdenes de su creador.

Aunque en principio su idea había sido retirarse al Grandcypher, ninguno de los dos quería conducir a esas peligrosas criaturas hacia el barco al que consideraban su hogar. Además, era urgente atender propiamente a la herida de Dedede y comprobar el estado de Phoebe. Por todo aquello, no les había quedado otra que ir al lugar más cercano en el que pudieran conocer a alguien que les ayudase a refugiarse. Y ese lugar era Auguste.

En aquella época del año, calurosa por su cercanía al verano pero más húmeda que este, la niebla solía cubrir las noches y mañanas de la isla marítima, hasta que el brillante sol del medio día la dispersaba. Aquello era conveniente, pues les permitiría ocultarse en ella y despistar a los seres que les perseguían. Por suerte ,las bestias demoníacas de ese grupo no parecían ser muy inteligentes. Nightmare debía haberlas despertado demasiado pronto o quizás ni si quiera les había programado inteligencia alguna.

Nada más aterrizar en una de las playas de la isla, y después de que se bajaran sus "pasajeros", Zooey regresó a su forma habitual y tanto Sandalphon como ella ocultaron su aura, sólo por si acaso. Sandalphon había protestado por lo bajo por tener que hacerlo por segunda vez en cuestión de pocas horas, pero teniendo en cuenta la situación no les había quedado más remedio.

Dedede parecía estar muy dolorido por su herida, mientras que Phoebe parecía estar totalmente inconsciente. ¿Qué le había hecho Nightmare? Claramente, no podía ser nada que pusiera en peligro su vida: podía sentir que su núcleo estaba en perfecto estado y, además, Morphe siendo una manifestación de su poder debería haber desaparecido si ese fuera el caso. Mas no tenía tiempo para pensar en ello: debían moverse de ahí y escabullirse antes de que las bestias les localizaran.

"Menuda protectora estoy hecha..." se recriminó a si misma, frustrada. No había podido evitar que esos dos salieran mal parados de su encuentro con el villano.

Dedede parecía tener dificultades para moverse, así que Sandalphon dejó que se apoyase en él. Zooey, por su parte, recogió a Phoebe y la cargó en sus brazos. Morphe murmuró un gracias ,sin apartar una mirada llena de preocupación de su hermana.

Inmediatamente comenzaron a moverse hacia la ciudad, con precaución de que no les siguiera alguna de las creaciones de Nightmare. Necesitaban encontrar ayuda, y conocían a la persona idónea para ello. Pero, ¿cómo localizarla a esas horas de la noche?

Por suerte ( o por desgracia según como se mire), esa persona era un imán para todos los problemas que acontecían en Auguste. Y aquella situación no era una excepción. Apenas llevaban unos minutos andando cuando les salió al encuentro a través de la niebla.

–¡Alto! ¿Quién va?

–No sabes cómo me alegra verte, Meg– saludó Zooey al reconocer la voz.– Eres justo la persona que necesitamos.

De entre la niebla salió una chica de pelo magenta y ojos de un rojo muy brillante, portando un farol con una mano y empuñando un enorme machete con la otra. Vestía algo que parecía ser una chaqueta impermeable negra, seguramente para cubrir su cuerpo de la humedad. En sus brazos, podían verse numerosas cicatrices y una de sus manos estaba cubierta de vendas. Junto a ella, viajaba un pequeño tiburón con alas de un aspecto extrañamente adorable.

–¿Zooey? ¿Sandalphon? ¿Morphe? – preguntó la recién llegada al reconocerles, anonadada al verles en aquella situación. El pequeño tiburón miraba a Sandalphon con agresividad, pero se mantenía junto a Meg.– ¿Qué ha pasado? Estáis hechos pena... ¿por qué está Phoebe inconsciente?¿Y qué es esa cosa que os acompaña?

–Ah, ahora he sido relegado a ser una "cosa"– se quejó Dedede, molesto.– ¿Quién es esta chica impertinente?

–Te presento a Meg. Es otro miembro de la tripulación quien, cuando no está viajando con nosotros es una de las protectoras de esta isla– presentó Sandalphon a la muchacha. Luego, se giró hacia esta y añadió: – este es el Rey Dedede y viene de otro mundo.–Al oír aquello, los ojos de Dedede se iluminaron: Sandalphon por fin le había reconocido como rey. –Aunque si alguien que no es de la tripulación pregunta, diremos que es una bestia primigenia.

Una expresión de sorpresa había aparecido en el rostro de Meg al oír todo aquello. La joven ya había oído historias de los encuentros de los tripulantes del Grandcypher con seres de otros mundos, pero no se esperaba que un día le tocase a ella tratar con uno.

–Y sobre lo que nos ha pasado, es una larga historia...– siguió Zooey.–Necesitamos un lugar donde pasar la noche urgentemente, preferiblemente lejos de la ciudad. ¿Podéis tu o Mari ayudarnos a encontrar alojamiento?

–Dadlo por hecho. Seguidme– indicó Meg, determinada a hacer todo lo que pudiera para ayudar.

La joven les condujo a través de la playa hasta un recinto con varios alojamientos en forma de cabañas dispuestos en fila con un aspecto lujoso, con grandes ventanas de cristal que daban directamente al océano. De camino allí, sus compañeros de tripulación la pusieron al corriente de todo lo que estaba acontecido en el Reino Celestial.

–Con que os enfrentasteis la causa de las pesadillas, ¿eh? – comentó Meg, contemplativamente.–Ya decía yo que todo esto olía a chamusquina. ¿Vais a necesitar ayuda con él tipo ese?

–Creo que lo mejor sería que te quedases aquí a defender la ciudad de las creaciones de ese tipo– le recomendó Zooey.–De nada sirve que nos movilicemos todos contra el mismo enemigo si sólo hay un arma que puede herirle. Contra menos islas queden bajo su influencia hasta que nos libremos de él, mejor.

–Entiendo– aceptó ella.–No os preocupéis, protegeré mi querida Auguste con mi vida.

Sandalphon y Zooey, habían decidido que lo mejor que podían hacer, de momento, era no de revelar que Nightmare era (o, mejor dicho, había sido) un Astral hasta que pudieran reunirse con Gran y Djeeta para hablar de cómo debían proceder. Sandalphon se sentía como un hipócrita al ser él quien estuviera escondiendo la verdad, pero había que evitar que cundiese el pánico.

A parte, Meg se había criado en una isla pacífica donde había tenido una vida acomodada. Allí, los Astrales y la Gran guerra no eran más que párrafos escritos en libros de historia. Aunque sabían que se había convertido en una guerrera hábil, capaz de lidiar con monstruos con facilidad, no llevaba mucho viajando con ellos y no se había enfrentado a ninguno de los peligros mayores contra los que habían luchado. Dejarían creer a Meg que Nightmare era sólo otro de los muchos villanos a los que los tripulantes del Grandcypher se habían enfrentado, sin que tuviese nada especial más allá de su poder particular para causar pesadillas y su punto débil. No querían involucrarla innecesariamente en una batalla que no era del todo suya.

Porque, para desagrado de Zooey, después de saber que Nightmare había conocido a Lucilius, Belial y (por extensión) Beelzebub, parecía que Sandalphon había decidido que esa era ahora su lucha. Y pensaba involucrar en ella a la menos cantidad de gente posible.

-Supongo que tiene sentido- aceptó Meg después de pensarlo un poco.- No os preocupéis: protegeré a mi querida Auguste con mi vida. Y cuando esto acabe, vamos a disfrutar de un maravilloso verano sin zombies, sin tiburones malvados y sin criaturas acuáticas gigantes- añadió, dejando a Dedede bastante confundido con esas palabras.

Cuando llegaron al recinto turístico, Meg sacó una llave de su riñonera,y abrió la primera a la que se acercaron. La joven explicó rápidamente que debido a lo próximas que estaban esas cabañas del mar, el dueño de ese recinto turístico le había contratado para que se asegurase de que ningún monstruo marino las había convertido en su nido antes de la llegada de la temporada de verano, entregándole una una llave maestra.

–¿No os meteréis Mari y tú en un lío por esto?– le preguntó Morphe a Meg mientras abría la puerta.

–Lo dudo. Este sitio ni si quiera ha sido inaugurado aún, así que mientras no rompaís nada estará bien. Además, ¿quién le negaría refujio al Arcángel Supremo, quien salvó Auguste de los tiburones mutantes– respondió ella guiñándole un ojo al susodicho. Sandalphon bufó exasperado al mismo tiempo que el pequeño tiburón de Meg la golpeaba en la espalda con el morro. –Tranquila Úrsula. Todos saben que tú eres buena– calmó Meg al extraño animal mientras le acariciaba.

–En serio, tenéis que contarme la historia de los tiburones un día de estos, porque me tiene intrigadísimo– insistió Dedede.

Nada más entrar a la cabaña, Zooey dejó a Phoebe reposar en una de las dos mullidas camas, Morphe acostándose al lado de ella casi de manera automática. Úrsula, al notar la pena del niño, se acercó a él y le acarició con el hocico. Al mismo tiempo, Sandalphon ayudó a Dedede a tumbarse sobre la otra cama.

Dedede estaba bastante complacido. Pese a no ser particularmente grande, la cabaña era bastante coqueta y contaba con varias comodidades. A parte de las dos camas, había dos sofás , una mesa de café y un buen armario, todo de hecho de madera que saltaba a la vista era de gran calidad. Además había una puerta interior, que seguramente daría un baño.

–Esto sí que es digno de un rey– sentenció Dedede, mientras se recostaba en la cama.–Que suerte tener amigos que trabajen en el negocio del turismo, ¿eh?– le dijo a sus acompañantes con una sonrisa petulante, que inmediatamente se vio truncada por un quejido de dolor procedente de su costado.

–No empieces a divagar con tus tonterías– le espetó el ángel.–Tenemos que mirar el estado de esa herida, así hay que desvestirte.

Al oír aquello, la cara de Dedede se puso colorada.

–Ah no. No me vais a dejar como me trajeron al mundo. ¡Tengo dignidad y hay un niño delante!– se negó el rey.

–Eh, no me uses como excusa– se quejó Morphe,mientras acariciaba a Úrsula.- No iba a mirar de todas formas.

–Dedede, te recuerdo que has sido golpeado por un hechizo de magia negra y que si no te tratamos esa herida correctamente, tu vida puede peligrar– le recordó Sandalphon, con frustración.

–¡Pues que peligre, no sería la primera vez! ¡No me voy a desnudar delante de vosotros!

–Dedede: eres un ave. Tu cuerpo debe estar cubierto de plumas. No te vas a quedar desnudo– señaló Zooey.

–Lo sé. ¡Pero es cuestión de principios! – replicó esté.–Si me quito la ropa, ¿que me diferenciaría de los animales que viven en el bosque?

-¿El hecho de que puedas hablar, quizás?- sñaló Morphe.

-Oh, por favor. La mayoría de animales de Dreamland pueden hacerlo.

Antes de que la discusión siguiera, Meg le arrojó al monarca un enorme bañador directamente a la cara, el cual había sacado del armario mientra este discutía con Sandalphon y Zooey. Dedede se lo quitó de mala manera y miró a Meg con cara de pocos amigos.

–Era la única forma que se me ocurría de detener esa absurda discusión- se exusó ella.- Además, el bañador está limpio y sin estrenar. El dueño de este sitio tiene varios almacenados para su futura venta– le informó esta.– Este es tamaño draph, así que creo que le estará bien a alguien de tu envergadura.

–Está bien. Me quitaré la ropa bajo la sábana y me pondré esto– cedió finalmente el rey de Dreamland con un gruñido.- Pero en serio, no creo que sea tan malo.

Pero sí que lo era. Una vez se hubo cambiado, el daño severo causado por el hechizo de Nightmare quedó al descubierto.

Aunque Sandalphon había conseguido evitar que siguiese sangrando, la herida seguía abierta y mostraba marcas y costras de un ponzoñoso color morado oscuro, dándole un aspecto bastante perturbador y asqueroso. Sandalphon tragó saliva. Si el rey no le hubiese apartado, ese hechizo de magia negra lanzado con tanto odio, sin duda alguna habría destruido por completo su núcleo. Bueno, algo más que añadir a la breve lista de cosas que podían matar a una bestia primigenia. Tenían que darle gracias al Dios del Reino Celestial porque esa lanza sólo hubiese herido al monarca de manera superficial. Si hubiera atravesado su cuerpo, seguramente la herida habría sido mortal.

–Vale, me equivocó: tiene muy mala pinta– comentó este, mirando a la herida con preocupación.- Esa va a dejar marca.

–No soy médico, pero esa herida parece ser muy dolorosa– comentó Meg, consternada.–Deberías estar retorciendote de dolor.

–Con todos los líos en los que me he metido he desarrollado buena tolerancia– respondió este, de manera un tanto presumida.

–Pues cuando Dyrn te muerde gritas como si te hubieran apuñalado– le echó en cara Sandalphon.

–Créeme: eso es más del susto de no esperarlo que del propio dolor. Aunque, honestamente, nunca había sufrido una herida con un aspecto tan perturbador.

–Es normal: te la hicieron con magia oscura muy poderosa y debe tener alguna clase de efecto corrosivo– le informó Zooey.–Tendremos que purificarla primero– dicho esto, se giró hacia Meg y le preguntó:– ¿crees que podríamos convocar a Leviathan de alguna manera? Su poder puede dispersar cualquier residuo de magia que esté causando esto.

–No hará falta importunarle. Tengo aquí lo que necesitamos- dijo Meg mientras sacaba un pequeño frasquito de agua de su riñonera. Los presentes, salvo Morphe, la miraron con curiosidad.– Es agua bendecida por Leviathan, muy poco común salvo que seas Lyria y puedas invocarle a gusto. Me la regalaron los isleños por haberles salvado en varias ocasiones– explicó la joven.– La estaba guardando para una emergencia, y la verdad es que esto parece una emergencia. También llevo encima vendas, una poción curativa, tiritas y cinta adhesiva, entre otros.

–Je, si que vas preparada– comentó Dedede, divertido. Aquella actitud excesivamente precavida le recordaba a cierta bolita color azul oscuro.

–Cuando los monstruos marinos te arruinan el sueño de tu vida de pasar las mejores vacaciones de la historia en esta isla durante varios años seguidos, al final te acabas volviendo una maestra en estar lista para lo peor– reveló ella, con un suspiro apenado.– ¿Necesitáis medicina o vais a usar magia?

–Magia– respondió Sandalphon.– Aunque sanar no se me dé del todo bien, si Zooey y yo unimos nuestras fuerzas conseguiremos curarlo. En fin, vamos al lío.

Tal y como había dicho Zooey, el cuerpo de Dedede estaba cubierto de pequeñas plumas azuladas, tan pequeñas y juntas que sólo a esa distancia tan cercana podían distinguirse como tal. Con precaución, Zooey apartó las que rodeaban la herida del costado y despejó la zona para que Meg pudiese verter el agua sin problemas, un humo negro comenzando a salir de la herida a medida que el agua la rozaba. Dedede dejó escapar un quejido al notar cierto escozor en la zona.

–Esto ya está. Ahora sólo queda esperar a que termine de hacer efecto– dijo Meg una vez se vació el frasco.– ¿Qué puedo hacer por Phoebe?

–Nada, de momento– respondió Morphe.–Su cuerpo está perfectamente, pero su mente y su alma están atrapadas en el plano onírico. Nightmare le ha lanzado una maldición onírica. Iba dirigida a todo el grupo, pero ella la absorbió entera.

–¿Cómo estás tan seguro?– quiso saber Meg con curiosidad.

–Porque estamos conectados– respondió el niño con cierta tristeza.–Si tan sólo pudiera ir a buscarla... pero sin ella no puedo entrar a la galería de los sueños. Lo único que puedo hacer es quedarme a su lado para que sienta mi presencia. Así sabrá que no está sola– añadió mientras jugaba con el pelo de su hermana.

-¿Estará bien?- insistió Meg, preocupada.

-Dudo que Nightmare pueda hacerle algo –le aseguró Zooey.– Por lo que sé de Oneiros, en el plano onírico su poder debería ser igual o incluso superior al de Nightmare. Estoy segura de que ese es el motivo por el que trató de convencerla de que se uniera a él.

-Tu hermana es muy fuerte, Morphe. Tenemos que creer en ella- aseguró Sandalphon.

–Lo sé, pero aún así no puedo evitar estar preocupado- replicó el niño.

Los presentes entendieron que en aquel momento no había mucho más que pudieran hacer por Morphe y su hermana, salvo ser pacientes y cuidar del cuerpo de la niña.

–Bueno, si no me necesitáis más, iré a explicarle a Mari y al dueño de este sitio todo lo que ha ocurrido– dijo Meg de pronto, rompiendo el silencio incómodo que se había producido tras las palabras de Morphe.– Volveré tan pronto como pueda para vigilar que no vengan las criaturas de ese tipo por aquí– añadió antes de despedirse con un "hasta luego."

–Gracias por todo, chica impertinente– le agradeció Dedede antes de que se marchase.

Una vez toda la magia oscura había sido expulsada de la herida, Sandalphon, potenciado por el poder de Zooey, volvió a usar su magia curativa pata cerrarla. Pero mientras lo hacía, algo le llamó la atención: una cicatriz horizontal que partía desde uno de los extremos del cuerpo de Dedede y se perdía entre el plumaje de su barriga.

Ambas bestias terminaron de sanar la herida de Dedede, tapando la zona con una venda para que cicatrizase correctamente. Entonces, Sandalphon apartó un poco más del plumaje y comprobó que que la cicatriz que le había llamado la atención recorría su barriga de un lado a otro, como si le hubieran hecho un corte horizontal.

–Dedede, ¿cómo te hiciste esa cicatriz?– preguntó el ángel lleno de curiosidad. Nunca había visto una marca como esa.

–Ah, ¿aún sigue ahí? Es de la segunda vez que me poseyó un Dark Matter, hace unos cuantos años– respondió Dedede, con una extraña mezcla de resentimiento y culpabilidad en su mirada.– Esos condenados cogieron el gusto de convertir mi estómago en una boca con dientes incluidos... Aunque no fuese una herida real, quiero decir, no sangré ni nada; cosas como esa dejan su marca, y no sólo en la piel.

Al oír aquello, los rostros de sus tres compañeros se contorsionaron en una mueca de horror al imaginar el aspecto grotesco que había debido tener el monarca. ¿Qué clase de criatura eran esos Dark Matter paratener ese efecto en el cuerpo de otras personas?

–Venga, ¿a qué vienen esas caras tan largas? Tampoco fue para tanto. He estado en situaciones peores– trató de tranquilizarles Dedede.–¿Veis esta quemadura de aquí? Me la hizo uno de los rayos láser de Magolor cuando intentó conquistar el universo pero la Corona Maestra acabó consumiendo su mente por completo. Y este corte de aquí me lo hizo ese dios de la destrucción- enunmeró Dedede mientras apartaba sus plumas para dejar ver sus cicratices. Marcas de golpes, cortes, mordeduras y quemaduras, entre otros, se dibujaban en su piel como un testimonio viviente de todas las batallas que había librado el pingüino.- Pero están guay, ¿eh? Una pena que no pueda mostrarlas a menudo– rió el monarca presumidamente, orgulloso de haber sobrevivido a todo aquello.

–Lo siento. Por mi culpa, ahora tienes otra cicatriz más de la que "presumir"– se disculpó el ángel.

–Che, que no te vea yo culpándote por eso– le reprochó Dedede.– Lo que te pasó fue cosa de Nightmare. Los seres hechos de energía negativa como él pueden usar tus emociones negativas para meterse en tu mente y poseerte o hacerte perder el control.

Sandalphon miró fijamente a Dedede. No sabía si creerse sus palabras: quizás sólo estaba diciendo todo aquello para hacerle sentir mejor.

–Créeme: lo sé por experiencia– insistió este, al notar sus sentimientos.– Me avergüenza reconocerlo, pero me he visto en esa situación demasiadas veces– reveló el rey, la frustración consigo mismo por ser alguien tan fácil de controlar reflejada en esas últimas palabras.- Antes dije, que la cicatriz de mi barriga me la hizo la segunda posesión de un Dark Matter, ¿Verdad? Bueno, pues hubo una tercera. Y los Dark Matter no han sido los únicos que se han valido de mi negatividad para tomar el control de mi mente y mi cuerpo. Así que sí, sé como te sientes ahora mismo y creéme cuando te digo que culparte por esas circunstancias sólo te arrojará a una espiral de dudas y depresión que te volverá más susceptible de vovler a ser controlado por seres como Nightmare. Es como un círculo viscoso.

–Creo que vicioso es la palabra que estás buscando– le corrigió Zooey rápidamente.

–Ah, es verdad. Ya decía yo que sonaba raro...– admitió Dedede. A continuación, volvió a centrarse en lo que estaba diciendo antes:–pues eso, yo aprendí todo esto a las malas. Tengo suerte de tener un rival con un corazón demasiado grande, un ayudante leal y gentil, unos súbditos que son unos trocitos de pan y un caballero que siempre me dice lo que piensa sin pelos en la lengua o no sé que habría sido de mi.

Una vez más, la calidez con la que Dedede había hablado de esas personas no les pasó desapercibida a sus acompañantes. Parecía que el rey y sus amigos habían vivido toda clase de aventuras juntos. Zooey no pudo evitar sonreír al comparar los vínculos del rey con sus amigos con los que ella compartía con Gran, Djeeta, y los demás.

Sonrisa que se borró cuando recordó algo que este acababa de decirle a Sandalphon.

–Espera, antes has dado a entender que Nightmare está hecho de energía negativa, ¿verdad? – le cuestionó.

–Así es– confirmó este.– De donde vengo siempre se ha dicho que "Nightmare está compuesto de energía negativa y pesadillas".

–Entonces, si lo que le dijo a Phoebe es cierto y su cuerpo Astral quedó destruido tras esa explosión ... ¿podría ser esa "energía negativa" lo que le ha dado esa forma anti natural?– inquirió la guardiana.

–Mira, eso tendría sentido– concordó Dedede.–Por fin algo que lo tiene desde que ese villano abrió ese portal a este mundo loco.

–No eres el más indicado para llamarle "loco" a este mundo– le dijo Sandalphon con una sonrisa burlona.– ¿Te has mirado al espejo, Rey Dedede?

–¿Sabes? Creo que después de todo los que hemos pasado estas tres noches creo que tú y Zooey podéis entrar en el club VIP. Además, "Rey Dedede" suena rarísimo viniendo de ti, Chancleta.

–¡¿Pero serás...?!– empezó a decir el ángel, indignado. ¿Ahora que le mostraba respeto se sacaba de la manga el mote más denigrante hasta la fecha? Pero entonces, una sonora carcajada escapó de Dedede al ver aquella reacción y entendió que el rey sólo estaba de broma.– ¡Deja de tomarme el pelo!

–No. Es demasiado divertido –se negó este, entre risas.

–Sois de lo que no hay– les dijo Zooey a ambos.– Deberíais dejar de meteros el uno con el otro e iros descansar. Incluso Morphe se ha quedado dormido pese al jaleo de lo cansado que estaba, no me quiero imaginar vosotros dos con lo que os ha pasado.

–Bueno, bueno. Tampoco hace falta que te pongas en plan madre– le replicó Dedede.– Aunque a decir verdad, no tengo muchas ganas de dormir hoy. A saber con que decide atormentarme ese tipejo.– Tras decir esto, se paró a mirar al niño que dormía en la cama de enfrente, quien se agitaba incómodo mientras dormía.–Pobre Morphe: me pregunto con qué estará soñando...

Dedede dejó escapar un suspiro, agotado. Necesitaba reunirse con Kirby y Meta Knight lo antes posible para llevarles los trozos de la varita que tenía. No podía dejar que aquel villano convirtiese aquel mundo en un campo de cultivo de bestias demoníacas. Debían detenerlo, fuera como fuese.

Al pensar en Nightmare, Dedede repasó mentalmente todo lo que había acontecido cuando lo habían confrontado hacia unas horas. Había algo que había dicho el villano que no podía dejar pasar pero, ¿era buena idea preguntarle? Después de todo, aquello era lo había provocado que el ángel cayese bajo la influencia de Nightmare y se perdiese en su propia ira.

–Oye Sandalphon, ¿quién es Belial?– decidió preguntar finalmente, esperando no arrepentirse de haberlo hecho.

Al oír aquello, a Sandalphon se le heló la sangre. Estaba claro que la pregunta de Dedede le había pillado totalmente desprevenido.

–Si no quieres hablar de ello no es necesario– trató de calmarle el rey rápidamente al notar el cambio en su comportamiento.– Pero parece que tanto tú como Nightmare tenéis a esa persona en común, y ambos parecéis odiarle. Necesito saber quién es esa persona para entender mejor todo este embrollo.

Sandalphon sacudió su cabeza para salir de su estupor. Tenía sentido que Dedede quisiera saber más acerca de esa serpiente. De hecho, él también tenía interés en saber que clase de relación habían mantenido él, Lucilius, Lucifer y seguramente Beelzebub con Nightmare. ¿Cómo de implicado se habría visto el antiguo Astral en los siniestros planes de Lucilius?

"¡Toda vuestra maldita especie es traicionera por naturaleza! ¡Igual que ese bastardo mentiroso que descubrió cómo crearos!"

Aquellas palabras de Nightmare resonaron en su cabeza. "¿Una traición? Bueno, era de esperar viniendo de esos dos" discurrió Sandalphon. Pero no puede haber una traición sin que haya, como mínimo, una alianza. Así que, en algún momento, Nightmare y Lucilius deberían haber colaborado en algo. ¿En qué? Dudaba que alguien pudiese darle respuesta alguna. Lucilius y Belial estaban encerrados en el vació entre dimensiones, el cuerpo de Beelzebub había sido destruido, de ninguna manera iba a volver a Isla Dormitia a hablar con Nightmare sobre ese tema y Lucifer... el arcángel sólo podría reunirse con él cuando su propósito y su vida llegasen a su final.

–¿Sandalphon? ¿Estás bien?

Aquella pregunta salida de los labios de Zooey le trajo de vuelta a la realidad. Ella y Dedede le miraban con preocupación. Se había perdido tanto en sus cavilaciones que había dejado a Dedede esperando una respuesta.

–Lo siento, sólo estaba pensando– se disculpó a sus compañeros.–Belial es alguien que, por suerte, jamás conocerás – comenzó a decir dubitativamente. Belial era alguien complicado de describir.– Es una bestia primigenia que, al igual que su creador, sólo ansía la destrucción de este mundo. Es un manipulador, un embustero, y un degenerado.

–Vamos, que está lleno de virtudes el tipo– entendió Dedede.– ¿Y qué puede tener que ver con Nightmare?

–Supongo que Nightmare debió de trabajar con Lucilius, en algún momento de su vida– compartió su deducción con sus compañeros.

–Ah sí. Recuerdo que mencionaste al Cilius ese– comentó Dedede.– Intuyo que tampoco es trigo limpio.

–De hecho, esos dos son la infección que pone en peligro todo el granero– especificó Zooey. Sandalphon soltó una risa seca al oír aquello.– Lucilius es el Astral que descubrió cómo crear a las bestias primigenias durante sus estudios sobre la evolución. Belial y Lucifer fueron sus primeras creaciones y tenían la labor de presidir sobre el conocimiento.

–¿En serio alguien estaba tan interesado en estudiar un concepto tan básico como la evolución como para crear a toda una especie nueva?– preguntó Dedede, extrañado.

-Para los Astrales, la evolución es un concepto extraño, ya que ellos no pueden evolucionar como especie- aclaró Zooey.- Bueno, al menos no de forma natural. Lucilius, otro Astral llamado Beelzebub y el propio Nightmare parecen haber sido capaces de transcender su límite biológico, aunque cada uno con medios y resultados diferentes.

-Pero, ¿por qué tuvo que llegar a ese punto? ¿No podría ese tipo haberse limitado a estudiar cómo han evolucionado las especies animales de por aquí vez de crear una especie de criaturas super poderosas para ello?

Por unos segundos, Sandalphon meditó sobre esa pregunta. Dudaba que Dedede entendiese los complejos motivos que yacían tras las acciones de Lucilius. Ni si quiera él mismo las terminaba de comprender. El único ser del mundo que probablemente entendía a Lucilius era Belial.

–Para ser sincero, yo tampoco lo comprendo del todo- admitió el ángel.- Lo importante es que los resultados de sus estudios le llevaron a decidir que la mejor manera de acabar con el "diseño divino opresor" era destruir toda la creación invocada por los dioses. Como Cagliostro resumió en pocas palabras, todo lo que quería era "hacerle un corte de manga a Dios".

–¿Me estás diciendo que ese tipo quería destruir el mundo porque el Dios de vuestro mundo le caía mal?– preguntó Dedede.

–Es un poco más complejo que eso, pero sí.

–Madre mía: en mi vida he oído motivo más tonto. ¡Ese tipo esta peor que Hyness antes de que Kirby purificase su corazón!– exclamó el rey indignado. Ante aquel grito, Morphe se despertó sobresaltado.– Ay perdón, chavalín.

Morphe bostezó, miró a los alrededores con los ojos entrecerrados y, al notar que no había peligro a sus alrededores, se volvió a recostar sin decir nada.

–Bueno, si hemos acabado de hablar de esos dos me disculpáis me iré a hacer guardia– informó Sandalphon.

–Insisto que con todo lo que ha pasado hoy, tú eres el que deberías descansar. No me importa ocuparme yo otra vez– se ofreció Zooey.

–Zooey, está bien que te preocupes por nosotros, pero también debes cuidar de ti misma. Tú montaste guardia la pasada noche y hoy has usado tu verdadera forma para sacarnos de la guardia de Nightmare a salvo, por lo que debes estar agotada– replicó el ángel a su compañera.– Además, quiero tomar el aire un rato. Ya sabes o que me agobia estar ocultando mi aura, y estar aquí sin hacer nada salvo charlar sobre el pasado no me ayuda.

Ella y el ángel intercambiaron una intensa mirada. Zooey supo entonces que no podría ganar aquella discusión, así que tuvo que ceder.

–Está bien. Pero ten cuidado, ¿vale?– le pidió ella.

–Soy el Arcángel Supremo. Vergüenza me daría ser derrotado una copia barata de las bestias primigenias– dijo el ángel pensando con desdén en las bestias demoníacas, antes de despedirse y abandonar la cabaña.

La oscuridad de la noche, la brisa marina y el aire húmedo le recibieron nada más poner un pie en la playa. La visibilidad era casi nula sin un farol para alumbrar el camino, las luces de la zona de las cabañas siendo lo único que tenía para guiarse, pero aún así el ángel se adentró en la niebla y caminó hacia el mar. Cuando llegó a la orilla, inspiró profundamente y se dejó inundar por el olor a agua salada y el sonido de las olas para serenarse a si mismo.

Cuando había partido del Grandcypher junto a Zooey, no se imaginaba que acabaría ocurriendo todo aquello. Su mente volvió a dirigirse a su actual enemigo. Si Nightmare había trabajado con Lucilius, ¿habría estado en Canaan? Seguramente así fuera, pero él no tenía forma de saberlo: Lucifer siempre lo había mantenido bien lejos de los laboratorios, su habitad en aquel lugar habiéndose limitado a los jardines. Pero, ¿y los otros ángeles? ¿Le habían conocido? ¿Cuál había sido el papel de Nightmare en los planes de Lucilius? Quizás había sido simplemente un Astral más bajo sus órdenes ignorando sus verdaderas intenciones, pero también había dicho que él había estado presente cuando Lucifer y Belial abrieron los ojos, los que implicaba algo más de cercanía.

–Nightmare, ¿quién fuiste?– preguntó en voz alta, aunque sabía que nadie podía responderle en aquel momento. Si tan sólo Lucifer estuviera allí...

Fue entonces cuando notó una presencia a su espalda. El ángel se giró, sobrecogido, su corazón latiendo en el pecho con demasiado fuerza. Reconocía esa presencia demasiado bien. Mas aquello no podía ser real. Era imposible que estuviera allí: esa persona estaba muerta. Él mismo había sostenido su cabeza entre sus brazos y había recibido su último mensaje. Él mismo se había despedido de él cuando la muerte casi le había reclamado tiempo atrás y esa persona le había dicho que le estaría esperando.

Pero todo su instinto le decía lo contrario: que esa persona estaba ahí en ese momento y era real.

Sin poder describir lo que sentía su corazón en aquel momento (¿Dicha?¿Duda? ¿Ilusión? ¿Incertidumbre?), el actual ángel supremo se giró para verle con sus propios ojos. Ahí estaba él: un fantasma que había vuelto de entre los muertos. Su cuerpo brillaba con luz propia, con su pelo blanco reluciendo como si fueran rayos de luna y sus ojos azul cielo mirándole con ternura. Si no fuese porque sus sentidos lo mantenía plenamente consciente de todo a su alrededor, pensaría que estaba soñando o incluso muerto.

Porque, como si su deseo se hubiese hecho realidad, quien estaba frente a él era Lucifer.