Capítulo 13
"Conflictos"
¿alguna vez les ha ocurrido algo que no les permite seguir con su vida? Al menos ¿ya no le la misma manera?
Pues eso era lo que sentía.
Nada había sido igual desde aquel día. No sabia cuanto tiempo había pasado en realidad, ¿2? O quizás ¿3 semanas? No estaba segura. El tiempo ya era algo que no ocupaba su mente, y debido a esto, había veces que, no podía evitar pensar que, irónicamente, este pasaba más rápido de lo que le hubiese gustado.
Era como si su cuerpo estuviese en automático. No podía dormir, casi no comía y no podía pensar.
Solo un sentimiento, constante en su ser.
Miedo.
Si, tenia miedo, y estaba preocupada. No era por ella, no.
Era por su petit.
Giro su vista a la derecha, encontrando el durmiente rostro de la razón de su existir, a pocos centímetros de ella. Una de sus manitas mantenía apresada una de las suyas, y su otra mano, la izquierda, se encontraba bajo su cabecita. No podía dejar de observarlo, era el amor de su vida…
Era su vida…
Nuevamente la opresión en su pecho se hizo presente, llevo una mano a ese lugar, y podía jurar, que casi podía palpar el dolor en su ser. La preocupación.
Por mas que no quisiese pensarlo, una parte de ella siempre se encargaba de recordárselo.
Lo había visto…
Ahora conocía su carita, sabia de su existencia. Estaba aterrada.
¿y si un día aparecía, para apartarlo de su lado… para siempre?
No, era algo que no podría soportar, y quizás solo se trataban de imaginaciones suyas, pero era algo que simplemente, no podía alejar de su cabeza.
Tal vez solo estaba paranoica, después de todo, él mismo lo había dicho.
"de mí, no obtendrás nada"
Eso debía ser suficiente para calmarla ¿no es así?...
¿a quién quería engañar? No podía evitarlo. Amaba demasiado a su petit, él era su todo.
Y sin él.
No era nada.
Era su madre, y era su deber asegurar el bienestar de su hijo.
Incluso si tuviese que dar su vida por él, lo haría.
Abrió sus ojos, opacados. Miro nuevamente a su hijo, y suspiro.
¿Por qué ese mal presentimiento no desaparecía?
…
-¿Por qué ya no puedo ir contigo?- pregunto su petit
-mi amor… ya te lo eh dicho, no es un lugar al que un niño deba ir- dijo, repitiendo aquella misma excusa que le daba desde hace un tiempo.
-pero ya eh ido antes ¿Por qué ya no quieres que este contigo?- eso le dolió, pues no era cierto. Ella siempre lo querría con a su lado, y también le dolía tener que dejarlo, pero no podía continuar exponiéndolo en lugares donde no debían ir niños. Ahora entendía a la hermana de su jefe.
No es que no le agradaran los niños ni nada por el estilo, después de todo, ella tenía a Rion, y ahora sabia, que, en aquella ocasión, esas palabras no eran para molestarla o recordarle lo obvio. A su manera, solo le había dado un consejo.
Ese lugar no era para niños.
Se agacho hasta quedar a la altura de su petit, tomo su tierna carita entre sus manos y lo miro a los ojos. No quería preocuparlo, pero tampoco podía decirle la verdad, pues aun era tan pequeño, que no entendería como era las cosas. No quería escuchar nuevamente esas palabras.
"fue mi culpa"
No, su petit no debía tener ese sentimiento. No era su culpa- cariño… entiende, no puedo seguir llevándote a mi trabajo de la noche, tu necesitas dormir tranquilo, sin estar rodeado de desconocidos y… a salvo.
Su pequeño negó, con lagrimas acumuladas en sus ojitos- no mami… no quiero quedarme… yo debo cuidarte- insistió
-no, Sesshomaru- su petit la miro atento, pues ambos sabían, que solo lo llamaba por su nombre, cuando hablaba en serio- tu no puedes ir conmigo… ya no mi amor.
-¿Por qué?- en sus ojos podía ver, la enorme confusión que sentía, al ya no poder acompañarla como antes.
-me eh dado cuenta de todo lo que eh estado haciendo mal… y no sabes… cuanto es lo que te amo, y no quiero… que nada te pase, mi amor. Por eso ya no puedes venir conmigo- no era una mentira, pero no era toda la verdad.
-¿es por mi culpa?- pregunto, bajando su carita al suelo.
El nudo en la garganta apareció, impidiendo una inmediata respuesta. Miro a yuno, quien observaba todo desde la entrada. Ya le había contado todo, pero, a pesar de saber la situación, podía ver que, no tenia palabras de apoyo para ese momento, pues no sabía que decir.
Miro nuevamente a su petit, y el nudo creció. Él lloraba.
Lagrimas surcaban las mejillas, humedeciendo sus manos. Su ceño fruncido y sus manitas apretadas en dolorosos puños, intentando reprimirse. Lo atrajo hacia su cuerpo, envolviéndolo entre sus brazos, acariciando su espalda. ¿Cómo hacerle entender?- Sesshomaru… entiende que… tu no tienes la culpa… de nada.
-p-pero… p-por mi cupa… ese hombre t- te lastimo.
-ESO NO ES CIERTO- lo aparto de su cuerpo, y nuevamente tomo su carita entre sus manos. Lo miro a los ojos, Necesitaba hacerle entender- no es tu culpa que ese… sujeto me hayalastimado, no lo es hijo… tu no lo provocaste, ÉL ES UN IDIOTA- rápidamente cubrió su boca con una de sus manos, pues nunca había dicho una mala palabra frente a su hijo.
Para su sorpresa, él sonrió- no digas malas palabras, mami.
Una sonrisa se dibujo en sus labios. Asintió- lo siento, tienes razón- acaricio sus majillas, apartando el resto de las lágrimas. Recordó entonces lo que había dicho, hace unos momentos- petit, yo soy quien debe cuidarte, eres mi hijo, es mi deber siempre velar por tu bienestar.
Negó- yo prometí, que siempre te cuidaría mami.
-pero no puedes mi amor, aun eres muy chiquito, y yo se cuidarme sola.
-yo ya no quiero ser chiquito, ya soy un niño grande.
-no digas eso, aun te falta muuuucho por aprender. Además, yo si quiero que continues así de chiquito.
-¿Por qué?- pregunto, ladeando su cabecita.
-porque así, nunca te alejaras de mi lado, y podré continuar dándote toooodo el amor que solo tengo para ti- dicho esto, comenzó a llenarlo de besos por todo su rostro, logrando sacarle unas carcajadas, que calmaron su alma.
-¡ya mami! ¡basta!- repitiendo las acciones de ella, la tomo con ambas manitas de su rostro, y la miro a los ojos.
Ella también lo miro atenta, esperando.
-mami…
-¿si, petit?
-eres preciosa
Sonrió, beso su frente y dijo- gracias, mi amor… tu eres el niño mas hermoso del mundo, eres mi corazón- miro entonces el reloj en la pared de atrás, ya iba tarde. Suspiro- ya debo irme- se levantó, sintiendo el deslizar de las cálidas manitas de su hijo por su rostro, extrañando su contacto al instante, y siendo reemplazado por la fría brisa que la recibió al abrir la puerta.
Se apresuro hacia el taxi que la esperaba, subió a este y por el cristal de la ventana, se despidió de su petit. Su manita era tomada por la de yuno, y la otra, era agitada en el aire, también despidiéndola. Eran solo unas horas.
Aun así, era doloroso separarse.
…
-entonces, es oficial… petit no volverá.
-ya te lo dije Kirinmaru… no lo repetiré.
-lo sé, lo sé… voy a extrañar verlo dibujando bajo la barra.
Ella se detuvo en lo que hacía, pensó, ¿acaso Kirinmaru usaba a su hijo para poder acercarse a ella? Quizás nunca había sido ese el caso, era tonto de solo pensarlo, pero la duda surgió. No debía seguir dándole vueltas a ese asunto.
Volteo para ver a ese pelirrojo, él también le daba la espalda, dándole un poco de privacidad mientras se cambiaba. Él también estaba cambiándose la ropa, podía ver los fuertes músculos de su espalda, su piel broceada. Sintió sus mejillas sonrojarse, su corazón acelerarse y un extraño hormigueo en su vientre, ¿Qué rayos le pasaba? ¿Por qué le ocurrían esas cosas?
No quería sentir ningún tipo de atracción por él, ni por ningún hombre.
Debía pensar en otra cosa. Sabía lo que sentía por ella, más nunca le permitió decirlo en voz alta.
No sabia porque, pero no quiera escucharlo.
No debía permitir que, ese asunto, continuara en su cabeza.
Su único deber, era cuidar de su pequeño. No había nada más importante para ella.
Termino rápidamente de vestirse, cerro su taquilla y se encamino hacia la barra.
El trabajo aguardaba.
…
Llego a casa exhausta, como cada noche, después de trabajar en el antro. ¿Por qué debía lidiar con cerdos? Se preguntaba. Hacia unas semanas que un par de sujetos frecuentaban el antro, y por lo que sabía, solo iban cuando ella trabajaba. Ya estaba harta de ellos, pues no parecían rendirse.
Lo único bueno, era que le dejaban generosas propinas después de horas de hostigamiento hacia su persona. Pero ya estaba harta.
Se dirigió a la cocina, tenia mucha sed. Se sirvió un vaso de jugo natural de naranja, lo bebió con ansias y dejo el vaso sobre la encimera, no se molesto en lavarlo, ya lo haría mas tarde, antes de irse a trabajar al restaurante. Apago la luz de la cocina, y estaba por ir a la habitación de su hijo, cuando algo capto su atención.
Gracias a que su visión se había acostumbrado a la penumbra del lugar, pudo captar, ahí recostado sobre el sillón, el pequeño cuerpo durmiente de su petit.
Se acerco despacio, pues no quería despertarlo. Solo portaba su pijama azul, sus pies descalzos, recostado en posición fetal. Tenía frio, pues no dejaba de temblar. Estaba segura de que había estado ahí por horas, esperándola.
Cuidadosamente lo tomo entre sus brazos, ya estaba muy grande y casi ya no cabía entre estos.
Lo llevaría consigo a su habitación, una escena ya repetida, y nuevamente, se preguntaba cuando dejaría de dormirlo con ella. Quizás cuando él decidiera que ya era lo bastante grandecito como para continuar durmiendo con su mamá.
Seguramente pasaría mucho tiempo para eso. Así que dejaría eso de lado.
Se asomo a la habitación de su petit, confirmando que, en efecto, la señora Yuno dormía a pierna suelta sobre la cama de su pequeño, y bien arropada por lo que veía. Sonrió, a veces parecía que su petit era quien cuidaba de ella que al revés.
Continuo a su habitación, realmente estaba agotada y ya quería dormir.
Dejo a su hijo sobre la cama, y lo arropo con las cobijas. Comenzó a retirarse la ropa, para vestirse con su pijama que si duda, era más cómoda. Una vez ya puesta su pijama, procedió a limpiarse el maquillaje y a lavarse los dientes, por muy cansada que estuviese, no dejaría de lado sus hábitos de limpieza.
Una vez terminado su ritual, apago la luz de su lampara y se recostó sobre la deliciosa suavidad de su cama y se metió bajo las cobijas calentitas. Suspiro, quería renunciar al trabajo del antro y encontrar otro empleo, pero por mas que asistía a entrevistas y dejara su curriculum, nadie la llamaba y ¿Por qué? Mas que nada, por su falta de estudios.
Eso la mantenía obligada a continuar con su trabajo, no era que fuera mala la paga, al contrario, le iba bastante bien… al menos lo suficiente como para darle una buena vida a su petit.
Algo le decía que Kirinmaru le daba algo extra en su sueldo. Nunca le había dicho nada al respecto y ella tampoco se lo preguntaría, pues sabia que su jefe, no le daría una respuesta ni afirmativa ni negativa al respecto, así que mejor lo dejaría de ese modo.
Aunque no estaba del todo segura de que hiciera eso, y que ella en ningún momento se lo había pedido…
Se lo agradecía… y mucho.
Miro a su petit, dormía tan tranquilo, tan indefenso.
Todo lo que hacía, lo hacia por él. Por darle una buena vida, que nada le faltara.
Había muchas cosas en su interior, tantas que le dolían.
Una de ellas era el como llego al mundo su hijo, el como fue concebido.
Con dolor, sin consentimiento…
No deseado.
La razón por la que a nadie le había contado su pasado- además de que no era de la incumbencia de nadie-, era porque sabía lo que pensarían, y no quería que su petit sufriera las consecuencias.
Miradas cargadas de lastima, palabras crueles.
Porque las personas eran crueles, y podían herirte, con o sin intención de hacerlo.
Sabia lo que pensarían, porque ella en algún momento, también lo pensó. Y estaba segura de esto, porque ya lo había visto, en un caso parecido al suyo.
Fue una noticia que leyó, mucho antes de que ocurriera todo lo sucedido, Fue en una noticia, donde relataban como una mujer, luego de haber sido violada, decidió conservar al bebé.
¿y que paso? Bueno, recibió muchos comentarios como:
"lo hubieses abortado" "no es tu responsabilidad hacerte cargo del producto de una violación" "no estarías como ahora, si te hubieses deshecho de él" entre muchos otros.
Si, ella pensó lo mismo en su momento, pero lo paso de largo. Había pensado también lo tonta que era esa mujer por su decisión.
Ahora que ella pasaba por lo mismo, podía entenderla. Y odiaba, que las personas solo hablaran sin saber nada de lo que ocurría, que solo hablaran, guiándose por lo que era "normalmente correcto".
Era complicado, pues también era un entendimiento con esas personas…
Con respecto a la mujer, había algo en lo que no se parecían. Y era que, lo que las diferenciaba, era que los padres de esa mujer la habían apoyado.
No le habían dado la espalda.
Ese era otro de sus dolores. Sus padres. Aun los amaba, pero realmente los había necesitado y los extrañaba demasiado.
Pero ellos jamás la buscaron.
Intentaba no pensar en eso, no podía seguir centrándose en el pasado, ella solo debía concentrarse en el futuro. Un futuro que dormía plácidamente, a un lado de ella.
Rodeo el pequeño cuerpo con sus brazos y lo acerco a su pecho.
No debía pensar en nada más.
Todo estaría bien, mientras ellos siguieran juntos.
Eso era lo importante.
…
El sol comenzaba a alumbrar la habitación, cubriendo con su brillo la cama donde solo descansaba la joven madre. Estaba tan cómoda, tan relajada, que no tenía ninguna intención de abrir sus ojos para despertar, tan solo quería seguir disfrutando de su día libre- sí, su jefa les había dado el día libre a todos sus empleados debido a una "remodelación", y lo mejor, era que aún se respetaría su día fijo de descanso-, descansando en la cama, en la compañía de su hijo.
Estiro su brazo, en la búsqueda del ser que mas amaba en el mundo. Para su sorpresa, encontró que el otro lado de la cama se encontraba vacío y, a juzgar por la temperatura, podía deducir que ya llevaba buen rato sola.
Abrió los ojos, y en efecto, Sesshomaru no estaba. Se incorporo hasta quedar sentada, era extraño, pues era la primera vez que no amanecía con su hijo a un lado.
"seguramente fue al baño" pensó
El sonido de la puerta abriéndose capto su atención, y cual fue su sorpresa, que al ver de quien se trataba, no era nada mas ni nada menos que su petit, trayendo consigo, una bandeja repleta de comida. Seguramente pesaba, pues podía notar el esfuerzo con el que intentaba mantenerla quieta, para que nada se le callera. Esto le daba algo de gracia, pues la bandeja era grande, y su pequeño hacía mucho esfuerzo por sostenerla, como ella lo hacía en el trabajo.
-¿Qué haces, mi amor?- pregunto, llamando su atención
Su pequeño entonces se quedo quieto y le puso atención, frunció el ceño y con su tierna voz infantil, le dijo:
-no mami, vuelve a dormir, es una sorpresa- dicho esto, dejo la bandeja en piso y se cruzo de bracitos, haciendo un tierno puchero.
Esto le saco una ligera carcajada, pero hizo lo que le pidió. Volvió a recostarse en el colchón, se cubrió nuevamente con las sabanas y cerro los ojos, escuchando cada movimiento de su petit.
Pasaron unos minutos, sintió el movimiento sobre la cama, y como su pequeño gateaba hasta ella.
Un besito sobre su frente, unas caricias en su nariz y la dulce voz- en contraste con la que le había escuchado hace unos momentos- de su petit llamándola con suavidad, como despertándola con delicadeza.
-mami… despierta… ya salió el sol- dijo sin detener las caricias a su nariz.
Sonrió. Atrapo la manita de su petit con la suya y la acerco hasta sus labios, donde deposito un besito. Abrió sus ojos, encontrándose con la mirada sonriente de su petit.
-hola, mi amor- saludo
-mami, te hice el desayuno- sonrió, mostrando sus dientecitos.
Esperen, la comida… ¿era para ella?
Con la sorpresa aun pintada en su rostro, observo como su petit bajaba de la cama y, con esfuerzo, subía la enorme bandeja repleta de alimentos.
Estaba sorprendida.
Su petit volvió a subirse a la cama y, con cuidado, acercaba la bandeja hasta ella.
Tomo asiento, recargando su espalda en el respaldo. Su petit nunca había hecho aquello, por lo que estaba sin palabras.
-para ti, mami- escucho a su hijo.
Observo lo que había. Eran cosas sencillas, como: un plato con pan tostado untado con mantequilla y mermelada, un sándwich- sin orillas- de jamón con queso, un tazón con cereales de colores y, por último, un vaso con jugo de naranja.
Claro que, debido al torpe movimiento de su petit, parte del liquido y los cereales se encontraban sobre la superficie de la charola.
Esto no importaba mucho en realidad, pues, aunque el detalle era de lo más lindo que había recibido hasta ahora, no lograba comprender el ¿Por qué?
-Sesshomaru… tu hiciste todo esto… ¿solo?- preguntó.
-si mami- afirmo con gran sonrisa.
-pero… ¿Por qué?- no lograba comprender ese detalle de su petit.
-¿Por qué?- repitió- mami, es fácil… ¡porque eres la mejor mami del mundo!- grito con emoción, extendiendo sus bracitos al decir "mundo".
Ella no supo que decir, simplemente no tenia palabras. Los ojos le picaron, debido a la aparición de las lágrimas. Cubrió su rostro con ambas manos, ocultando también la sonrisa, que temblaba en sus labios.
Esto sin duda confundió a Sesshomaru, y se sintió mal por haber hecho llorar a su mamá- mami… ¿no te gusto?- pregunto desanimado.
No pudo responder, así que simplemente, y en un movimiento rápido, tomo a su hijo entre sus brazos y lo abrazo.
Un abrazo lleno de sentimientos. Tan fuerte, que estaba segura de que estaba dejando a su pequeño sin aire. Pero él en ningún momento se quejó, y en su lugar, también la rodeo con sus pequeños bracitos, correspondiendo la muestra de afecto.
Se sentía tan contenta de tenerlo en su vida.
-mi amor… muchas gracias…- se separó un poco de él, para poder mirarlo a los ojos. Acaricio su cabeza, peinando un poco los desordenados cabellos- pero ¿sabes?... yo no soy perfecta, y eh cometido muchos, muchísimos errores… y también los eh cometido contigo… te eh lastimado… y mucho…
-no es cierto mami… tu nunca me lastimas.
-claro que lo eh hecho… al hacerte sentir solo… y no poder darte la familia que deseas… y…
-eso no importa mami.
-¿Cómo?
-no importa, porque ¿sabes? Ya se que no estoy solito. Y si tenemos una familia.
-¿en serio?
Asintió. Levanto su manita, y con sus deditos, comenzó a contar- El Señor Jaken, mi amiga Rion, a Kiribobo…- ese nombre le saco una sonrisa. Nunca le terminaría de agradar su jefe- a Tsuaki- aun no se aprendía muy bien el nombre de la señora Tsubaki. No era como que la frecuentaran, pero en ocasiones habían ido a visitarla- a la abuela Yuno- si supiese la verdad- y tú, mami.
-y ¿dónde quedas tú, petit?
-yo vengo contigo- y la abrazo
Soltó una risa ligera. Correspondió al abrazo de su hijo, y pensó.
¿algún día tendría que decirle la verdad?
-mami, vamos a comer, mi pancita hace mucho brrr
Sonrió- si mi amor… hace hambre.
Ambos se acomodaron mejor sobre la cama. Su petit tomo lugar entre sus piernas y sin más, comenzaron a comer.
"no es necesario… no necesita saberlo"
Su petit levanto la mirada, y cerrando sus ojitos, le sonrió.
"no quiero verlo sufrir"
…
Martes por la noche, sus "minivacaciones" habían terminado, y era hora de volver al trabajo.
La mañana en el restaurante había transcurrido tranquila y sin ninguna novedad. Ahora se encontraba en el antro, nuevamente atendiendo a borrachos sedientos de fiesta sin ningún tipo de pudor.
Extrañaba a su bebé. Ese par de días habían transcurrido demasiado rápido para su gusto, y había disfrutado muy poco con su petit. Se habían divertido, claro. Pero no era suficiente.
Lo quería siempre con ella.
-¡hey, mujercita! ¡dame unas cervezas!
Inmediatamente atendió al hombre. Saco de la nevera un par de botellas de vidrio, que contenían tan ansiado elixir para el borracho. Cobro las bebidas y continuo con lo demás.
En esa ocasión su jefe no se encontraba en la barra, como luego era de costumbre, pues en esos momentos, se encontraba revisando que todo se encontrara en orden… bueno, lo que ahí se consideraba el "orden".
Reprimió una mueca en cuanto sintió nuevamente la necesidad por ocupar el sanitario. Llevaba un buen rato aguantándose, pues no dejaban de pedir en la barra.
Pero al parecer su vejiga ya había llegado a su límite, tenia que ir al servicio, pero ya.
-Jaken, cúbreme- el aludido simplemente le hizo un gesto en señal de haberla escuchado.
Rápidamente fue a la parte de atrás, corrió al sanitario y ahí se encerró.
Que alivio.
Pasaron unos minutos, termino sus asuntos y lavo sus manos.
Estaba por regresar a la barra, cuando el vibrar de su teléfono en el bolsillo llamo su atención.
Que raro, nadie le llamaba a esas horas. No tenían permitido ocupar el teléfono en horas de trabajo, pero con ella era una excepción.
Saco el celular de su bolsillo y vio la pantalla.
Era yuno.
Inmediatamente contesto, eso no podía ser bueno.
-yuno ¿paso algo?
-hija… hija- sonaba su voz angustiada, logrando preocuparla aún más.
-yuno ¿Qué sucedió?
-no está… no está- repetía, sin llegar a formular una oración
-¿QUÉ OCURRIO, YUNO?- grito desesperada
-SESSHOMARU DESAPARECIO- respondió igual gritando, rompiendo en llanto
Todo se volvió negro
N/A:
EH VUELTO! EH VUELTO!
¿Qué dijeron? ¿"está ya abandono la historia"? PUES NO, ya dije que no la dejaría y es una promesa que pienso mantener. Si que si
Lamento muuuuuuuuucho la tardanza, en serio lo siento, pero no hallaba como terminar este capítulo, no me gustaba como quedaba y lo borre una y otra y otra vez, hasta que, por fin, este es el resultado, y si, ya estoy satisfecha, puro drama aquí, muajajajaja
También eh de decir, que acabo de adoptar una gatita, y vaya que también ha consumido algo de mi tiempo :v
El trabajo tampoco me ah dado un respiro que digamos, pero gracias a dios lo tengo y puedo ayudar con los gastos de la casa.
Una cosa más es que hemos tenido problemas familiares, por lo mismo del divorcio de mi mamá. El día de ayer (domingo, a las 5) se tuvo que llamar a una patrulla para calmar al señor (el padre de mi hermano) debido a que se puso algo "violento" (verbalmente) y pues, ya hasta nos estaba queriendo correr de la casa. Pero claro "el problema no es con nosotras"
Gracias por haberme esperado y continuar leyendo este fic, muchas gracias por sus palabras de apoyo y sus hermosos comentarios. Los quiero mucho.
Esta vez no prometo actualizar pronto, porque ni yo se cuando terminare el siguiente capitulo. Solo aviso… que estamos a poco
No diré mas
Espero les haya gustado el capitulo de hoy, son las… 2:37 a.m. de la mañana, y mi laptop con el 35% de batería, una lista de reproducción más repetida que los muñequitos de among us que me salen en los vualas y con un shingo de sueño.
Lamento si hay alguna falta de ortografía, alguna comida de palabras o letras agradecería mucho si me lo dicen para que pueda corregirlo, jejeje
Los quiero mucho! Hasta la próxima :D
Hasta aquí mi reporte juanin
