Capítulo 14

"Quiebre"

La noche era fría, la luna apenas y alumbraba aquel oscuro callejón y el único sonido que escuchaba era el de la música estridente que había en el interior.

Había estado un buen rato ahí dentro y realmente necesitaba aquel respiro. Llevo lo que quedaba de su cigarrillo nuevamente a su boca y aspiro la última calada de ese mal adictivo.

"debo dejar esta porquería" pensó en cuanto tiro la colilla al suelo y la piso para apagarla. Sabía que era dañino, pero le era difícil dejarlo, intentaba hacerlo, realmente lo intentaba.

Por su hija.

A Rion no le gustaba que fumara, eso la ponía muy triste. Ya no fumaba tanto como antes, si acaso lo hacia una o dos veces por semana y eso ya era mucho, pero aun así intentaba sacarlo por completo de su vida. Por su Jirafita.

Sonrió ante la imagen sonriente de su pequeña, realmente amaba a esa niña.

Recordó algo importante. Su Jirafita no hace mucho le había pedido ir a ver a su amiguito, debía hablar de ese tema con Irasue, claro. O quizás en su próximo día de descanso, hacerles una visita sorpresa. Esa idea le gustaba más, definitivamente, pronto les harían una visita sorpresa.

Exhalo. Noto como su aliento se hacía visible debido al frio, ¿tanto había bajado la temperatura? Lo mejor sería volver a dentro. Después de todo, debía continuar con la supervisión del lugar.

Pero antes de siquiera tocar la manija, algo capto su atención. No estaba seguro, pero aseguraba haber visto algo por el rabillo del ojo.

Camino fuera del callejón y miro por ambos lados. No había nadie.

¿Acaso lo había imaginado?

¿Por qué tardaba tanto?

Entendía que las mujeres tuviesen sus necesidades, pero ya había tardado bastante y él no podía atender la barra solo.

Aprovechando que por el momento las cosas estaban "tranquilas", rápidamente se dirigió a la parte de atrás con la clara intención de jalar de las coletas a su pequeña compañera y regresarla al trabajo. Pero ¿Cuál fue su sorpresa? Pues, ciertamente, no esperaba encontrarse un cuerpo inconsciente sobre el suelo, a un lado del baño.

Inmediatamente se acercó, tomo en brazos el menudo cuerpo de Irasue y lo deposito sobre las bancas.

-¡hey! Niña, despierta- repetía al tiempo que le daba ligeras palmadas en la mejilla.

Comenzó a reaccionar, llevo una de sus manos a su cabeza, justo donde se había golpeado al caer.

Inmediatamente recordó.

-ay niña, no me des esos sustos, si estabas tan cansada me lo hubieses dicho y…- no termino la oración, pues sintió como las manos femeninas lo empujaban con brusquedad hacia un lado.

-¿¡y ahora que mosca te pico!?- pregunto molesto, por la repentina acción de la mujer.

Ella no le hizo caso, simplemente la vio tomar su teléfono del suelo.

-Yuno… Yuno ¿sigues ahí?- pregunto con desespero

-¿Qué rayos te pasa?- pregunto, no entendiendo que era lo que ocurría y el porqué de la aparente desesperación de su compañera. Comenzaba a inquietarse.

-CALLATE JAKEN- le grito, volviendo después a su llamada.

Quedo en shock. No esperaba esa reacción.

-Yuno ¿Dónde está mi hijo? ¿Qué rayos paso?- pregunto con voz estrangulada.

-¡NO LO SE! Simplemente lo deje dormido en su cama.

Me levanté para tomar agua y cuando vine a revisarlo, ya no estaba. Creí que se había ido a tu cuarto, pero cuando revisé, tampoco estaba ahí… y… y vi… vi una de las ventanas de la sala entreabierta… no… ¡no se dónde esta!- y rompió en llanto

No lo podía creer, su hijo, su niño… su bebé¿¡Dónde estaba su petit!?

Sentía como el aire comenzaba a faltarle, su cabeza daba vueltas, su cuerpo temblar. Un nudo en su garganta, y como este se apretaba, cada vez más y más. Cayo nuevamente al suelo, sobre sus rodillas, el teléfono en el piso, sus manos intentando sostenerla, con la poca fuerza de sus brazos.

Veía sus lágrimas acumularse en el suelo.

No se percató del momento en que Jaken tomaba su teléfono y hablaba con Yuno. Cerraba la llamada, la tomaba de los brazos y comenzaba a zarandearla. No lo escuchaba, era como si se hubiese perdido.

-¡IRASUE, REACCIONA DE UNA VEZ!- le grito, esta vez, ejerciendo más presión sobre los delgados brazos, logrando que reaccionara.

-¡no te quedes ahí tirada!, hay que salir y buscar a Sesshomaru

Tenía razón, no podía simplemente quedarse y lamentarse. Su pequeño la necesitaba.

Asintió, se puso de pie, pero cuando estaba a punto de ir hacia la puerta y salir, nuevamente Jaken le llamo la atención.

-¿A dónde crees que vas?

-voy a buscar a mi hijo- dijo con determinación

-no, no, no. Espera, primero lo primero, debemos llamar a la policía.

-TU MISMO LO DIJISTE, JAKEN, DEBO SALIR Y BUSCAR A MI HIJO. NO ME VOY A QUEDAR AQUÍ Y ESPERAR A QUE LOS MALDITOS POLICIAS SE APAREZCAN Y ME HAGAN PREGUNTAS ESTUPIDAS, CUANDO MI NIÑO PUEDE ESTAR EN CUALQUIER LUGAR AHORA MISMO.

-¡YA LO SE! Pero alterándote no resolverás nada. No seas imprudente.

-ERES UN IMBECIL, quédate tú y háblale a la maldita policía, YO IRE A BUSCAR A MI HIJO

El sonido de su teléfono capto su atención. Era una llamada.

No tenía tiempo para atenderla, iba a ignorarla, pero Jaken se le adelanto a contestar, pues él tenía su teléfono.

-¿Kirinmaru?- ¿Por qué le llamaba su jefe?

En serio no tenía tiempo para eso, así que se dio la vuelta, pero ni bien había dado un par de pasos cuando una mano masculina la retenía por el brazo.

¿es que no entendía que debía salir y buscar a su pequeño?

Estaba por aplicar una de las llaves que había aprendido hace tiempo en sus clases de autodefensa, cuando lo escucho…

-¿CÓMO QUE SESSHOMARU ESTA AHÍ AFUERA?

¿Qué?

-es en serio, el niño está aquí conmigo ahora mismo- respondió

Aun no podía creer lo que estaba pasando, él simplemente había salido para tomarse un respiro y fumarse un cigarrillo, y de repente, tenía al hijo de la mujer que amaba entre sus brazos.

¿Cómo era eso posible? ¡el niño solo tenía 3 años! ¿Cómo rayos había llegado hasta ahí?

Pero ni bien esas palabras habían terminado de salir de su boca, el fuerte sonido de la puerta azotándose al abrirse le hicieron sobresaltarse y mirar en esa dirección, encontrándose con una imagen que nunca espero ver.

El rostro lloroso de la joven madre, apenas a unos centímetros de él…

Antes de sentir como el pequeño cuerpo del infante era arrebatado de sus brazos y a él lo mandaban directo al suelo.

-auch

Sobando el área afectada, dirigió su mirada a la escena que tenía lugar justo frente a él.

Se conmovió.

Sabia como era Lady si se trataba de su hijo, pero nunca la había visto tan… asustada.

Aliviada.

Llorando.

La veía y notaba la fuerza con la que se aferraba a su hijo, y era realmente conmovedor, pero aun así…

Sentía que algo más había ocurrido.

Jaken estaba justo detrás de ella y también se notaba… alterado.

¿Qué había pasado?

Las lágrimas no paraban, su corazón latía desenfrenado, tanto que dolía. No podía controlar su cuerpo, todo le temblaba. Podía escuchar sus sollozos, y estaba consciente de sus espectadores, mas no le importaba. Ahora mismo nada le importaba, nada más que seguir sosteniendo a su hijo en sus brazos, y llorar, llorar tanto hasta desahogarse.

También estaba enojada, lo estaba, pero el sentimiento no opacaba el alivio de saber que su petit estaba a salvo, con ella.

Saber que nadie se lo había llevado.

Dios, habían sido los minutos más horribles de su vida. No podía volver a vivir aquello… no de nuevo.

Un deja vu

A su memoria regreso aquel momento…

Tan solo unos días después, de que su pequeño ingresara a la guardería.

Flash Back

Estaba desesperada, asustada.

Veía a la maestra y a la directora intentando calmarla, pero no les prestaba atención, estaba furiosa con ellas.

¿Cómo era posible que no supieran en donde se encontraba su hijo?

Había llegado solo 10 minutos tarde, si, entendía que debía ser puntual, ¡PERO ELLA LE HABIA NOTIFICADO A LA DIRECTORA SOBRE SU RETRASO! INCLUSO HABIA LLAMADO A YUNO PARA AVISARLE QUE ELLA MISMA PASARIA A RECOGER A SU PEQUEÑO…

¿Y QUE PASO? ¡NO TENIAN NI IDEA DE DONDE ESTABA SU HIJO!

Según la maestra, solo fue cuestión de unos segundos en los que se distrajo atendiendo a una de las madres, cuando se percató, de que Sesshomaru ya no se encontraba en el salón.

Habían estado buscándolo en todo el tiempo que ella se demoró el llegar, mas no aparecía por ningún lado.

¿Dónde estaba su bebé?

Estaba en medio de una fuerte discusión con la directora sobre la falta de atención hacia los pequeños, cuando su teléfono comenzó a sonar.

Era una llamada… de su jefa.

En cuanto contesto, no tuvo tiempo de decir nada, pues la mujer inmediatamente le notifico sobre lo ocurrido.

Era algo que no podía creer…

Nunca pensó correr más rápido de lo que lo hizo ese día. Respirar le dolía, el aire quemaba, pero nada de eso le importo. En cuanto llego al restaurante, inmediatamente se dirigió al área de descanso, donde la esperaba su jefa… junto a su petit.

Inmediatamente lo sostuvo entre sus brazos, y lo abrazo, tan fuerte y desesperado como se sentía. Las lágrimas no paraban de salir de sus ojos, llenas de alivio y de dolor. El aire aun no regresaba del todo a sus pulmones, sentía que se desmayaría, pero se contuvo, no podía desplomarse, no ahora.

-mi amor, que bueno que estas bien, no sabes lo asustada que estaba- decía al tiempo que acariciaba la lacia cabellera, llenando de besos la carita de su hijo.

-mami…

-Irasue… tu hijo llego a aquí solo…

Al escuchar esto, inmediatamente dejo de besar a su hijo, miro con incredibilidad su jefa y proceso sus palabras.

Su hijo… su petit… ¿había llegado solo al restaurante? Tenía que ser una broma, ella solo le había dicho que Sesshomaru se encontraba en el restaurante, nunca le menciono nada de esto.

-¿Qué dices?

-lo que oíste, mande a Toran a que tirara la basura y regreso diciéndome que tu hijo estaba solo en la parte de atrás…

Era increíble... en serio, no podía creérselo.

Miro a su pequeño, quien la miraba con atención. En su rostro se reflejaba la confusión y la preocupación que sentía, tal vez en parte asustado por verla en ese estado.

-cariño… ¿Quién te trajo al restaurante?- pregunto

Vio como su pequeño agachaba la miraba, y no le gusto…

Pues sabía que solo hacia eso, cuando sentía que había hecho algo mal.

-m-mi amor… ¿Quién te trajo a…

-yo solito…- interrumpió, respondiendo a su pregunta con voz tenue

Hubo un largo silencio, donde tanto madre como superior no podían creer lo que habían oído.

No podía ser posible.

-n-no… no puede ser… hijo… dime la verdad… ¿Quién te trajo?

Sesshomaru levanto la cabeza y la miro a los ojos. Por cómo había reaccionado su madre, entendía que no había estado bien lo que había hecho. Y se arrepentía.

-mami… vine solo

-¿C-cómo?- no podía creérselo

El pequeño asintió- seguí el camino… que la abuela usa para taerme…- nuevamente miro hacia el piso, sintiéndose realmente mal por haber hecho llorar a su mamá.

No se dio cuenta en qué momento habían quedado completamente solos en aquella habitación, pero sabía que su superior había escuchado esas últimas palabras de su petit antes de irse. Solo escucho la puerta cerrarse, pero sentía que ya había pasado un buen rato de eso.

Inevitablemente, imágenes comenzaron a cruzar por su cabeza, y cada una era más horrible que la anterior.

Veía a su petit, y lo veía bien, a salvo.

Pero no podía evitarlo, tan solo pensar que le pudo haber ocurrido algo, estando solo, entre las calles que recorrió hasta su trabajo. La destrozaba.

Nuevamente lo atrajo hacia su pecho, rodeándolo entre sus brazos.

-Sesshomaru… por favor… por favor… no vuelvas a hacerme esto… no lo vuelvas a hacer- suplico, escondiendo su rostro en el hombro de su hijo, mojando la tela de su playerita con sus lágrimas- por favor…

-mami- escucho su voz estrangulada- lo siento- rodeo su cuello con ambos bracitos, abrazándola.

Nunca había sentido tanto miedo.

Fin del Flash Back

Recordar eso provoco más lágrimas en sus ojos, así que se separó de su pequeño y lo tomo de los hombros. El sentimiento de enojo había regresado, y sin pensarlo, comenzó a zarandearlo.

-¿POR QUÉ ESTAS AQUÍ, SESSHOMARU? ME PROMETISTE NO VOLVER A HACER ESTO. ME PROMETISTE QUE NO VOLVERIAS A IRTE TU SOLO… ¡Y ROMPISTE TU PROMESA!

-mami, lo siento- se disculpaba, y en sus mejillas, pequeñas gotas saladas bajaban desde sus ojos. Sus bracitos le dolían, pues su madre los apretaba con fuerza.

-¡NO SESSHOMARU, NO¡

-IRASUE, LO ESTAS LASTIMANDO- grito Jaken, intentando alejarla de Sesshomaru.

Esto logro hacerla reaccionar. Miro a su pequeño y veía como las lágrimas surcaban sus mejillas, no la veía a los ojos.

Fijo su vista en sus manos, y en lo fuerte que apretaba los pequeños brazos de su hijo. Su pequeño cuerpo temblar.

-lo siento… mami… lo siento…- repetía con voz temblorosa.

Inmediatamente lo soltó y miro sus propias manos.

¿Qué estaba haciendo? Se había dejado llevar por el miedo y el enojo, que no pensaba en lo que hacía.

Lastimo a su hijo…

Sintió como algo pequeño se aferraba a su pecho, bajo la mirada y se topó con los dorados ojos de su petit, opacados por las lágrimas, viéndola fijamente.

-mami… yo quiero cuidarte- y escondió su rostro en su pecho, abrazándola con fuerza, sin dejar de temblar.

Y las lágrimas no pararon de brotar, volvió a sentirse culpable, y se odiaba.

Nunca debió juntar a ese desgraciado con petit, debió haberle mentido. Lo mejor hubiese sido decirle que había muerto, y ya. Pero su maldita conciencia le había jugado sucio, impidiéndole mentirle a su hijo.

Ahora pagaba las consecuencias, y su petit sentía la necesidad de protegerla, olvidándose de que solo era un bebé, y no tenía porque pensar de esa forma.

Solo era un bebé…

Nuevamente lo abrazo, y ambos se sumergieron en su mundo, donde solo estaban ellos dos.

-perdóname…

Veía a su madre ir y venir de un lado para el otro, como antes.

Pero sabía que no era igual, y todo por su culpa.

Veía sus ojos y notaba que no tenían el mismo brillo de antes, tampoco sonreía de esa manera extraña cuando atendía a las personas.

Se sentía muy mal, realmente mal.

Había roto aquella promesa que le había hecho a su madre, y la había lastimado.

¿Cómo decirle que no podía dejarla sola? Él le había prometido que siempre la cuidaría, pero no podía hacerlo si estaban separados. Por eso había decidido romper esa promesa.

No permitiría que volvieran a lastimarla.

Él debía cuidar de su madre.

Sus miradas se encontraron y no pudo evitar recordar lo que origino esos malos eventos en su pequeña familia.

Aun recordaba muy bien ese día, en el que todo cambio… y todo por ese hombre.

Flash Back

Vio como la señora del escritorio se iba y lo dejaba solito, llevaba con ella muchas hojas, no sabía de que eran, pero se tardaba tanto en volver.

Comenzaba a aburrirse, balaceaba sus pies de adelante hacia atrás, en espera de que su madre saliera de ese cuarto, donde estaba su padre.

¿Cómo sería? Sentía mucha curiosidad ¿tendría sus ojos como los suyos? ¿Por qué nunca lo había visto? ¿era por que trabajaba mucho? ¿Cómo se habían conocido él y su mamá?

Esas y más preguntas pasaban por su cabeza, pero un extraño sonido capto su atención, el cual provenía de esa misma habitación.

Se bajo de la silla y camino hacia la puerta. Pego su cabecita contra la madera e intento escuchar algo.

Oía la voz de su madre, pero no podía entender muy bien lo que decía.

"violador" "bastardo" "indeseado" …

Esas dos últimas fueron dichas por un hombre… Nunca había escuchado esas palabras, pero no le gustaba como sonaban.

Después de eso, escucho aquel mismo sonido de antes, era como si algo se hubiese caído.

La curiosidad pudo más y se paró sobre la punta de sus pies, apenas y logro alcanzar el pomo de la puerta, la giro con dificultad, pero logro abrirla.

Asomo su cabecita un poco.

Y no le gusto lo que vio…

Un hombre, con el cabello plateado y largo, sujetaba a su madre por las manos, mientras ella se movía desesperada, intentando quitárselo de encima.

No pudo moverse, pues la imagen lo había impresionado. Pero lo que lo hizo reaccionar, no fue el hecho de ver a ese hombre metiendo su mano bajo la ropa de su madre, no.

Sino ver como la golpeaba.

Abrió la puerta sin dudar y corrió hacia el hombre que había osado lastimar a su mamá.

Choco contra su cuerpo y comenzó a darle golpes, patadas, jalones.

Tomo la coleta con la que amarraba el cabello y tiro de ella lo más fuerte que pudo.

Sintió como ese hombre lo golpeaba en la cara, logrando que lo soltara. Pero no se daría por vencido.

Volvió a levantarse, y esta vez, ataco a la cara. Le dolía la mejilla, pero eso no lo detuvo.

Sintió los brazos inconfundibles de su madre rodearlo y alzarlo, separándolo de aquel hombre malo.

Su madre corrió fuera de ese lugar, llevándolo entre sus brazos.

Por primera vez vio el rostro del hombre, y mientras se alejaban, comprobó algo.

Ambos tenían los ojos dorados.

Y como lo odio.

Fin del Flash Back

Aun se negaba a creer que ese hombre era su padre, lo odiaba, no quería volver a verlo nunca más.

Desde ese día nada había vuelto a ser como antes, él le había prometido a su madre que cuidaría de ella, y en serio pensaba cumplirlo. No permitiría que volviesen a lastimarla, no si él podía evitarlo.

Escucho como un hombre tras la barra le decía algo a su mamá, no entendía nada.

Pero no le gustaba como sonaba…

-hey preciosa ¿te gustaría venir con nosotros a un lugar más privado?- escucho.

Puso los ojos en blanco y se giró a responder. No era la primera vez que le hacían ese tipo de propuestas- buenas noches ¿Qué le puedo servir?- pregunto ignorando la propuesta del sujeto.

-que tal, tu hermoso cuerpo en mi cama.

-y con una sábana encima- continuo su compañero

-lo siento chicos, pero no tenemos ese servicio, ¿Quieren algo de beber?- ella trataba de no ser grosera, ya había lidiado con clientes así, pero eso no significaba que ya estuviese acostumbrada. Le daban asco.

-oh vamos muñeca- un ligero tic se presentó en su ceño- ¿no estas aburrida? Te hemos estado observando desde hace unos meses y sabemos que no tienes pareja, ¿no quieres pasar un buen rato con nosotros?

-estoy seguro de que lo disfrutaras tanto o más que nosotros- insistían

¿Qué la habían estado observando? Sintió como se le bajaba la presión, agrando los ojos y no pudo evitar llevar su mirada nuevamente hacia donde estaba su hijo.

El pequeño, que había escuchado las palabras de esos sujetos, dejo de prestarle atención a lo que hacía y fijo sus dorados ojos en su madre, Quien le devolvía una mirada que nunca había visto hasta ahora. la veía más blanca de lo que recordaba, sus ojos mostraban un sentimiento que lo inquietaba y parecía temblar. ¿Qué le ocurría a su madre?.

-hey nena, no nos ignores- vio como aquel sujeto tomaba la mano de su mamá y la jalaba con fuerza, lastimándola con la orilla de la barra.

-suéltenme- ordeno, pues ambos hombres ahora la tenían agarrada de ambas manos.

-vamos hermosa, ambos sabemos bien que lo deseas, y mi amigo y yo bien podemos cumplir tus necesidades.

-suéltenme- repitió con los dientes apretados.

-oh, así que ¿te gusta hacerte la difícil? Me agrada, ya quiero ver como eres en la cama.

-EH DICHO ME SUELTEN- logro zafarse del agarre de uno, y con esa misma mano liberada, con fuerza, la estampo contra la mejilla de quien aún la tenía sujeta.

La música estaba a todo volumen, pero era como si no pudiese escucharla. Todo quedo en completo silencio.

Los ojos, llenos de ira del sujeto que acababa de golpear, lo miraron fijamente. Su mejilla no solo estaba roja por la cachetada, no. Debido a sus uñas largas, pudo notar tres delgados rasguños en la mejilla del tipo, dejando salir algo de sangre. El hombre la miraba con rabia, con odio.

Todo su cuerpo tembló.

-¡ERES UNA MALDITA PERRA!- le grito, tirando de su mano.

-¡AHHHHH!- sintió como el sujeto la jalaba por la mano, con tanta fuerza, que su cuerpo salió por encima de la barra, hasta caer en el suelo.

Escucho los gritos de algunas mujeres, debido al escándalo.

Aquel hombre la tomo por el cuello y comenzó a ejercer presión. Sentía como el aire le faltaba, intentaba alejarlo, pero nada de lo que hacía parecía surgir efecto.

-¡SUELTALA!- era la voz de Jaken, podía oírlo, lo veía intentando alejar a ese hombre de ella, pero su amigo se interpuso y lo enfrento.

Comenzaba a ver borroso, nadie hacia nada.

Poco a poco perdía sus fuerzas.

Todo se volvía negro…

-¡DEJALA!...

"Esa voz…"

-¡SUELTALA!...

"No, no puede ser…"

Abrió nuevamente sus ojos, y pudo ver lo que sucedía…

"no… otra vez no…" pensó horrorizada.

Su pequeño… su petit…

Lo habían visto…

-¡DEJA EN PAZ A MI MAMÁ!- gritaba mientras tironeaba de la ropa del sujeto, pateándolo, golpeándolo, intentando alejarlo de su madre. Pero el hombre lo ignoraba- ¡DIJE QUE LA SUELTES!- dando un pequeño salto, logro alcanzar la cabeza del sujeto y se aferró de su cabello, obligándolo a retroceder y por fin, logrando que apartara las manos de su madre.

El aire volvió a sus pulmones, comenzó a toser debido la forma brusca de respirar, pero no tuvo tiempo de recuperarse del todo, pues en cuanto fue liberada, inmediatamente se lanzó contra el sujeto que ahora tenía agarrado del cabello a su petit.

-MALDITO MOCOSO, ¿DE DONDE RAYOS SALISTE?- levanto su mano, con intenciones de golpearlo. Pero no alcanzo siquiera a moverla, pues en un instante, se encontraba nuevamente en el piso, pero ahora, con la mujer de cabello blanco encima.

Rasguñándolo, golpeándolo. Intento alejar a la mujer con su mano libre, mientras con la otra, aun mantenía el agarre al mocoso. No lo iba a soltar.

-¡YA BASTA!

Después de aquel grito, sintió como unos fuertes brazos la alejaban del maldito que había osado a ponerle un dedo encima a su petit.

-¡no la sueltes!

Jaken la tomo por los brazos, impidiendo que se moviera, mientras su jefe, Kirinmaru, volvía a donde el tipo y de un golpe, lograba que soltara a su hijo.

Lo había dejado inconsciente.

Dio un fuerte pisotón al pie de su compañero, incrustándole el tacón y logrando que la soltara. Corrió hacia su hijo y lo tomo entre sus brazos, intentando cubrirlo, intentando ocultarlo.

Pero no serviría de nada.

Ya todos lo habían visto.

-tranquila, estará bien- escucho a Kirinmaru, no creyéndose sus palabras.

Nada estaba bien.

La tapo con su chaqueta, cubriéndola casi por completo, junto a su pequeño. La ayudo a levantarse y la llevo hasta la parte de atrás, dejando que sus guardias se hicieran cargo de lo demás.

Gran ayuda, sí, claro…

Llegaron al área de empleados y la ayudo a sentarse sobre una de las bancas. En ningún momento soltó a su pequeño, no podía, estaba temblando o ¿era ella quien temblaba? Quizás eran los dos, no lo sabía, pero no lo soltaría, no lo haría.

-ten, bébela.

Levanto la mirada, encontrándose con el vaso con agua que le ofrecía. Lo tomo con una mano, temblorosa. Lo acerco a sus labios y le costó beber, pero no se detuvo, pues al mismo tiempo, le daba cierto alivio a su garganta lastimada.

Kirinmaru tomo el vaso ya vacío, y lo dejo a un lado. Debía curar la herida del pequeño.

Abrió el botiquín- Lady, necesito ver a Sesshomaru, hay que curarle la herida del labio…

Eso la sobresalto, inmediatamente comenzó a inspeccionar a su petit, y en lo cierto, tenía el labio inferior partido. Pero no solo eso, en su mejilla izquierda, un hilillo de sangre corría por su delicada piel, producto de un corte.

¿en qué momento se la habían hecho? Ella estaba segura de que no lo habían tocado… no de esa manera.

-Sesshomaru… Sesshomaru… mi amor ¿Cómo te hicieron eso?- pregunto, sin dejar de inspeccionar sus heridas.

Pero él no respondió.

-petit…

-luego se lo vuelves a preguntar, hay que curarlas, de lo contrario se infectaran- dijo mientras comenzaba a preparar un algodón con *clorhexidina.

Así lo hiso. Curaron las heridas del pequeño, que en ningún momento se quejó. Simplemente veía a la nada, pensando.

¿Qué sería lo que pasaba en mente infantil? No tenía idea, pero tampoco le gustaba. Nunca había visto a su hijo tan serio, tan callado.

No lograron sacarle palabra, ni siquiera cuando Kirinmaru los llevo a su casa, pues dado lo sucedido de esa noche, lo mejor era que descansaran, incluso le dejo faltar los siguientes días de trabajo. No le agrado del todo la idea, pero quizás era lo mejor.

Ya había notificado a yuno de la situación, y aunque no se lo pidió, ella misma había decidido dejarles su espacio, y se fue a su casa una vez terminaron la llamada.

Una vez estando en casa, se dirigió a la comodidad de su habitación, llevando consigo a su petit.

Tenía que hablar con él.

Estaba cambiándole la ropa, pues su pequeño no se había molestado en siquiera cambiarse el pijama cuando se fue. Apenas termino de ponerle los pantalones de otro pijama, cuando sintió las pequeñas manos de su petit acariciar su cuello, recorriendo las marcas que había dejado el hombre.

-cariño- su voz salió casi en un susurro.

Sesshomaru siguió sin contestar, en cambio, acerco su carita al cuello de su madre, y dejo un besito sobre este, para después, rodearla con delicadeza entre sus bracitos.

Intentaba consolarla.

Suspiro- tranquilo… estoy bien… lo prometo…

Sintió el movimiento de su cabeza, negando.

-mi amor… te prometo que estoy bien- un nudo se instaló en su garganta, y los ojos se llenaron de lágrimas. La voz la traiciono, sonando entrecortada- tú me ayudaste…

El pequeño dejo de abrazarla y la miro a los ojos. Con sus manitas acaricio sus mejillas, intentando borrar el rastro de las lágrimas que no paraban de salir.

Qué curioso, ella era la madre y, sin embargo, quien intentaba consolarla, era un niño de tres años.

¿en qué momento los roles se invirtieron?

Seguían mirándose fijamente, hasta que algo más capto su atención. El parche en su mejilla, su labio inflamado, debido a la cortada.

Le dolía tanto verlo así.

-mi amor… ¿Cómo paso esto?- volvió a preguntar, esperando que esta vez le respondiera.

Su petit miro al suelo, y supuso que no diría nada.

Pero se equivocó.

-tulohiciste…- murmuro, no logrando entender

-¿Qué?

Nuevamente la miro a los ojos, viendo la culpa reflejada en esos iris de color dorado, esta vez opacado- tú lo hiciste, mami.

El aire se estancó en sus pulmones, su corazón latió con fuerza.

¿ella fue? No, no era posible, ella nunca lastimaría a su hijo ni por…

Accidente…

Recordó entonces como los tomo por los brazos, apretándolos con fuerza, sin siquiera darse cuenta…

Y también…

Flash Back

No le importo nada, ni siquiera su cuello lastimado.

Solo quería hacerle pagar, por haber lastimado a su petit.

Lanzaba golpes sin pensar, y con sus uñas lastimaba la piel masculina.

De pronto sintió una textura diferente, más suave quizás, pero no le prestó atención, simplemente siguió atacando al hombre.

Hasta que la separaron.

Fin del Flash Back

-mami… lo siento… es mi…

Inmediatamente lo abrazo, impidiendo que terminara de decir esa palabra.

No quería volver a escucharle decir esa palabra.

-no, no mi amor, no es tu culpa… no lo es… NADA DE ESTO ES TU CULPA…

Estaba cansada, estaba harta.

Parecía que todo lo bueno, lo bonito que habían vivido, se estuviese esfumando. Ya nada era como antes, ellos ya no eran los mismos.

¿Cuándo acabaría aquella pesadilla?

¿Cuándo volverían a ser felices? Quería de vuelta esos días, quería regresar el tiempo e impedir muchas cosas.

Todo era su culpa. Él les había arrebatado la felicidad.

Lo odiaba, lo odiaba con todo su ser…

Ella también era culpable de algunas cosas, lo sabía.

pero de algo estaba segura…

-Sesshomaru…- lo tomo por los hombros. Tenia que hablar con él, verlo directamente a los ojos.

No volvería a cometer una equivocación

-tienes que entender… que nada de lo que a ocurrido, es tu culpa… NADA…

-mami…

-y también…- no lo dejo hablar- debes comprender… que solo eres un niño… tu no tienes que protegerme, ese es mi trabajo, ese es mi deber… ¿no lo entiendes? De ser necesario, yo daría la vida por ti…- sabía que no debería decirles esas palabras, pero sentía, que era necesario- eres mi niño… mi petit… y si algo te pasara, yo… no podría…

-mamá…

-no vuelvas a hacer esto… ¿entendiste? No lo vuelvas a hacer… no vuelvas… a romper… una promesa… por favor… no lo vuelvas a hacer… ¿de acuerdo?

Sesshomaru la miro, sin poder responder. Sabia que romper una promesa no estaba bien, y por haberlo hecho, él mismo había lastimado a su mamá.

-por favor, Sesshomaru… prométeme… que no volverás a hacer lo que hiciste hoy… y que no volverás… a romper una promesa… ¿lo prometes?

Siguió sin responder. Así que ella, también haría una promesa.

-yo te prometo… que nada, ni nadienos va a separar… siempre vamos a estar juntos…

-¿en serio?

-si mi amor… te lo prometo… nunca te voy a dejar solo.

El pequeño llevo una mano a su pecho, y tomo el regalo que le había dado su madre, el día de su cumpleaños. Lo apretó contra su pecho y vio a los ojos de su madre.

Ella siempre había cumplido sus promesas, sin importar que.

Él debía hacer lo mismo.

-lo prometo, mami

Sonrió, pues viéndolo a los ojos, sabía que era honesto.

Lo rodeo entre sus brazos, y soltó el aire. Estaba mas tranquila, solo un poco, pues aun tenia muchas preocupaciones e inseguridades.

Pero debían seguir adelante.

No dejaría que nada, ni nadie se interpusiera en su felicidad.

Era su palabra…

N/A:

*clorhexidina- es un desinfectante para las heridas

Eh aquí el final de un nuevo capítulo.

Muchas gracias por haberme esperado y por sus mensajes de apoyo. Los quiero mucho.

Muchas gracias! uwu

Estoy comenzando a escribir el siguiente capitulo, yo espero terminarlo antes del lunes, pues mañana no trabajo y pues, quiero aprovechar ese tiempo con el nuevo capítulo.

Recibiré ayuda de una gran amiga, ya me había ayudado antes con la imagen de uno de los capítulos (no recuerdo cual), pero esta vez, será para la edición de lo que se viene.

Hasta la próxima n.n/

Hasta aquí mi reporte juanin…