Capitulo 15

"Felicidad…"

Los días transcurrieron, tranquilos y sin ningún incidente.

Tal parecía que todo estaba volviendo a la normalidad. Por fin volvían los días felices, los momentos bonitos y sin ningún otro incidente.

Y se sentía muy bien.

Tal vez hablaba demasiado pronto, bueno, solo habían transcurrido un par de semanas, sin embargo, había algo que le hacía pensar de esa manera y se sentía bastante optimista al respecto.

Y su petit estaba de acuerdo.

Se encontraba sentada, en la banca de aquel parque, disfrutando del agradable clima y de la hermosa vista que presenciaba.

Su pequeño corriendo de un lado para el otro, riendo, jugando, divirtiéndose.

Siendo un niño.

Perseguía sin parar a su amiguita pelirroja, su única amiga y por lo visto, serian inseparables. Pensó en la posibilidad de que, en un futuro, quizás y llegarían a ser pareja. Claro, este pensamiento tan pronto como llego, fue desechado de su cabeza de inmediato, pues no podía concebir la idea de que le quitasen a su bebé.

Era algo que ocurriría en algún momento, lo sabía, pero ese día, definitivamente no era hoy… y mucho menos ahora.

Sonrió.

Por mucho que deseara detener el tiempo y permanecer con su petit siendo un niño para siempre, no negaba que le hacía ilusión verlo algún día, convertido en hombre, logrando sus metas, realizando sus sueños… con una familia.

Sus nietos.

Una oleada de felicidad invadió su corazón. Anhelaba ver ese futuro.

-¿no crees que se llevan muy bien?- le pregunto el pelirrojo

Volteo para verlo por un momento, y nuevamente fijo su atención en el par de niños que continuaban jugando entre los árboles.

Sin duda una vista maravillosa.

-¿tiene algo de malo que sea así?- respondió con otra pregunta.

-no, no lo digo por eso… aunque ¿sabes? Tengo un poco de celos por tu hijo- admitió sin despegar los ojos del pequeño peliblanco.

-¿celoso de un niño? Eso es inmaduro ¿sabes?

-si, lo se… pero no puedo evitarlo. Digo, solo míralo, acaparando toda la atención de mi jirafita. Hace unos momentos jugábamos los 4 y ahora… nos dejaron de lado para divertirse ellos solos…

Soltó una ligera carcajada, claro que lo entendía, pero a diferencia de su jefe, ella no se pondría a hacer un berrinche.

No, no lo haría.

-si, claro, tu búrlate, pero que no te sorprenda si un día mi niña comienza a decirte "suegrita".

Eso si ya no le gusto.

Y por la cara que había puesto el pelirrojo luego de que terminara de decirlo, supo que no lo había ni pensado antes de abrir la boca.

"tonto"

Movió ligeramente la cabeza en negación, su jefe era un tonto, pero ¿Qué podía ella hacer? Era parte de su encanto… y no le desagradaba del todo.

-no digo que sea algo malo… Sesshomaru sería un gran pretendiente para mi niña, aunque bueno, estoy hablando de mi hija y me dan celos de solo pensarla con alguien, incluso con tu hijo, pero como dije, no es que tenga algo de malo Sesshomaru, lo que quiero decir es…

-cierra la boca- no quería seguir escuchando sus disparates, era claro su punto, pero ya estaba hablando tonterías.

-la cierro- dicho esto, hiso aquel gesto con su mano, pasándola entre sus labios, figurando cerrar un cierre.

No pudo evitar mirarlos.

Debía admitirlo, su jefe tenia una boca muy sensual, con una sonrisa encantadora, juguetona. Sus labios, tan carnosos.

Aun recordaba el beso que le había dado.

Inconscientemente mordió su propio labio, intentando calmar sus ansias por besarlo.

¿pero en que estaba pensando?

Alzo la vista, y se percato de que el ojiverde, también la miraba.

Pudo notar aquel extraño brillo en su mirar, y cuando él la miro a los ojos, la invadió una extraña sensación, que la hiso temblar y llenar de color sus mejillas.

No pudo con esa presión y desvió la mirada, rompiendo con esa extraña conexión.

Su corazón latía desbocado, respiraba con un poco de esfuerzo, intentando calmarse.

Odiaba sentirse así cada vez que la miraba.

-Lady…

De nuevo ese apodo, por mucho que intentara hacerlo que dejara de llamarla así, era inútil, él siempre hacia lo que le venía en gana.

-¿Qué?- respondió, sin siquiera mirarlo

-¿quieres salir conmigo?

Eso la tomo por sorpresa. Nuevamente lo miro a los ojos, y pudo notar en ellos el anhelo por una respuesta afirmativa.

Pero no sería así.

-Kirinmaru… ya hemos hablado de est…

-no, tu has hablado de esto, y yo solo me mantenido al margen contigo- interrumpió.

-pues si ya sabes cual será mi respuesta, entonces no sé porque…

-porque no pienso rendirme contigo- respondió, sorprendiéndola- mira… yo respeto mucho tu decisión, Irasue. Pero aun quiero intentarlo, no digo que con esto ya espero que me correspondas, tan solo quiero ir despacio… ir a tu ritmo.

-Kirinmaru… por favor, no sigas… tengo a mi niño…

-yo también tengo una hija, así que no pongas esa excusa… si el problema es ese, tienes que saber que yo AMO a ese niño como si fuese mi propio hijo… aunque claro, puede que el sentimiento no sea del todo mutuo…- comento, recordando las veces que el pequeño le había lanzado miradas amenazantes por tan solo estar demasiado cerca de su madre- pero yo lo entiendo ¿sabes? Digo, es normal que los niños sean mas apegados a sus madres.

-Kirinmaru…

-Por favor… solo dame esta oportunidad… prometo que no voy a presionarte, tan solo quiero que charlemos… ser amigos… claro, si tú lo quieres…

¿ser amigos? No sonaba tan mal, y aunque aún se sintiese contrariada, había una parte de sí que realmente quería aceptar aquella propuesta.

Y sabiendo que no tenia realmente motivos para no aceptar, lo hiso.

-está bien…

-¿Qué?

-dije que esta bien… acepto… acepto salir contigo… como amigos, a tomar un café

Sin esperárselo, se vio rodeada por los fuertes brazos de su jefe, envolviéndola con su calidez, sintiendo los fuertes músculos de sus brazos.

-no sabes lo feliz que me siento- lo escucho decir

-puedo darme una idea…- comenzaba a pensar que no la soltaría

-¡KIRIBOBO!

Ambos adultos se miraron al escuchar ese grito, y sabiendo perfectamente de quien provenía, provoco diferentes reacciones de cada uno.

-¿"kiri… bobo"?- pregunto, completamente desconcertado.

Sonrió, era una sonrisa burlona, y no lo negaba, pues realmente la situación le causaba gracia- así es- afirmo

-P-pero… ¿desde cuándo me llama así?

-desde siempre que lo molestas, digamos que es tu apodo "cariñoso"

-yo no lo molesto, y no me gusta como suena- dijo fingiendo indignación

-pues lo seguirá usando si no sueltas a su madre, ahora.

-¡KIRIBOBO, SUELTA A MI MAMÁ!

-¿a si? Pues esto no se quedará así- inmediatamente la soltó, solo para levantarse de la banca e ir corriendo en dirección a los pequeños, quienes corrieron al verlo acercarse.

Soltó una carcajada, era gracioso ver a su jefe quedar como un tonto ante la astucia de un par de personitas no mas grandes que sus piernas.

Los veía jugar, reír, gritar.

Y realmente, no quería perderse nada de eso.

Se levanto de su asiento y corrió hacia su petit, pues no lo dejaría solo en manos de ese "kiribobo".

La tarde transcurrió así, entre risas y juegos. Comieron pizza, un delicioso postre de helado. Miraron una película, los niños lo disfrutaron.

Una tarde maravillosa.

¿Cómo es que hemos llegado a esto?

¿Cómo no lo vi venir antes?

Era una idiota, una estúpida. Me confié y creí que todo volvería a ser como lo era antes.

Que ilusa…

Me cuesta trabajo respirar.

El cuerpo me duele, tengo mucho frio.

Todo se vuelve obscuro, mas no me detengo.

Me necesita…

-mami

-¿Qué sucede, cariño?- pregunto dándole su atención, ambos se encontraban en el área de empleados, sentados en una de las bancas, aprovechando un pequeño descanso para comer juntos.

Ese día su petit había faltado a la escuelita, no por algo en especial, simplemente no había querido separarse ese día de él, y sabia que no era correcto, pero… simplemente no quería separarse de su bebé.

-¿tu quieres al papá de Rion?- pregunto con genuino interés, tomándola por sorpresa.

-N-no… ¿Por qué me preguntas eso, petit?

-te pones roja cuando se te acerca mucho, y el día del parque estabas haciendo una cara muy rara cuando lo veías- explico

-me pongo roja porque me incomoda que invada mi espacio personal… y ¿a que te refieres con "cara rara"?

-toda así- dijo intentando imitar la expresión que le había visto hacer en esa ocasión, pero lo único que logro, fue imitar la expresión de una tierna niña nerviosa, como las que había visto en la televisión, cuando su abuela yuno veía esos aburridos programas llamados "novelas".

-¿yo hice esa cara?- pregunto intentando contener la risa.

-si- afirmo, volviendo a su expresión seria.

-pues no se de que me hablas- respondió intentando evadir el tema, pues no se sentía del todo cómoda hablar de eso con su hijo de solo tres años, aun era muy pequeño para saber de esos temas. Además, ni ella estaba segura de lo que sentía hacia su jefe.

-mami… yo no me enojo si el papá de Rion te quiere dar un besito.

Eso casi provoca que escupiera la comida.

-Sesshomaru… ¿Por qué dices eso?- pregunto mientras se limpiaba la boca, luego de toser un poco.

-Rion me a dicho que su papá quiere darte un besito, ¡Incluso me ha enseñado como quiere dártelo!

-¿Q-que?¿C-como que te ha enseñado?- no le gustaba como sonaba eso

-si, ella me dio un beso, como su papá quiere dártelo a ti.

No podía creérselo, la hija de Kirinmaru… ¿había besado a su hijo? ¿¡que rayos le enseñaba ese hombre a la niña!?¡ERA UN MALDITO ENFERMO!

-¿C-como exactamente… te beso?

Su petit se levanto sobre la banca y, teniendo cuidado de no pisar nada, se acerco hacia su madre. Una vez estando a su lado, la tomo delicadamente por las mejillas, paro la trompita y le planto un tierno besito en la mejilla izquierda.

Sesshomaru no lo supo, pero al hacer eso, le devolvió el alma a su madre al reconocer que no había sido más que un inocente beso de niños.

Pero eso no salvaba al torpe de su jefe por enseñarle a su hija que podía darle besos a su petit.

-así- dijo una vez terminado el beso, regreso a su lugar y tomo nuevamente el envase con fruta que había dejado a medias.

-ay dios, por favor dame paciencia con ese hombre- suspiro.

-¿mami?

-no te preocupes, no es nada- "pero si lo mato"- mi amor, Kirinmaru solo es mi jefe… bueno, somos algo parecido a amigos, pero… yo no quiero que me dé besitos.

El pequeño frunció el ceño y ladeo su cabecita, confundido por las palabras de su madre- ¿Cómo así?

-si… bueno, no quiero confundirte más. Termina tu fruta, mi amor.

-¿Por qué no quieres que él te dé un besito?- continuo preguntando.

-porque ese no es el tipo de beso que en realidad quiere darme- respondió sin siquiera pensarlo- además, yo no quiero ningún solo besito que no sea tuyo, mi amor- tomo el pequeño cuerpo entre sus brazos y lo acerco a su pecho, para comenzar a llenar la tierna carita de sonoros besos, logrando sacarle ruidosas carcajadas a su petit.

-¡mami ya!- gritaba intentando alejarse. Después de un rato, su madre por fin lo soltó, dándole un merecido descanso a su barriguita, la cual le dolía un poco debido al ataque risa.

-muy bien pequeño, terminemos de comer, hay que volver al trabajo.

-¡si mami!

Continuaron con su comida, disfrutando de la compañía del otro.

Por un momento, y recordando las palabras de su petit, imagino que, dependiendo de lo que llegase a suceder, quizás no le molestaría intentar algo con el pelirrojo.

Después de todo, su petit no parecía molesto con la idea.

-mami ¿Como es el beso que Kiribobo quiere darte?

Lo iba a matar…

Martes, noche de antro.

A comparación de otras noches, esta en particular era mas tranquila que las anteriores.

Y era algo que agradecía.

Después de la charla con su petit (dándole una explicación que no lo dejo muy contento que digamos), no había parado de pensar en el asunto. ¿Qué ocurriría mañana en la noche? ¿qué tan lento y que tan lejos avanzarían las cosas con su jefe? No tenia idea y comenzaba a sentirse bastante nerviosa.

Era su primera cita. ¿debía preocuparse? ¿Cómo debía actuar? ¡NO TENIA IDEA DE NADA!

-Te vez tensa- comento una de sus compañeras

-¿Qué te hace pensar eso?

-por favor, trabajamos juntas desde hace tiempo, Además, recuerda que yo también soy una chica, y se me da bien reconocer este tipo de cosas.

-sí, claro…- dijo no muy convencida.

-por favor… dime ¿Qué te ocurre? Tal vez pueda ayudarte.

Esa chica realmente era una entrometida, ni siquiera se habían hablado en todo el tiempo que llevaba trabajando en ese lugar, y de repente, le hablaba como si fuesen amigas desde años.

No confiaba en ella.

Pero en serio necesitaba ayuda…

Suspiro- mañana tengo una "cita" con Kirinmaru

El grito que dejo salir la chica lastimo sus oídos, y de inmediato se arrepintió de siquiera haberle dirigido la palabra.

-ESO ES INCREIBLE ¡QUE EMOCIÓN!

-¿Qué es todo este escándalo?- pregunto Jaken, apareciendo con un tarro de cerveza en la mano, mientras lo limpiaba con un trapo.

-¡EL JEFAZO HA INVITADO A SALIR A NUESTRA QUERIDA IRASUE!

-¿Qué?

Genial, ahora era la querida del grupo.

-¿y eso ya las excusa de no estar haciendo su trabajo?

-oh Jaken, por favor, no me digas que esto no es emocionante…

-lo único que te diré, es que posiblemente ya hayan ingresado menores de edad y tú no estuviste en tu lugar de trabajo para impedirlo.

-B-bueno… N-no creo que sea para tanto- sonrió de forma nerviosa

-lo será cuando lo veas reflejado en tu paga ¡A TRABAJAR!

Dicho esto, la muchacha salió corriendo hacia la entrada, en donde la esperaba su compañero, un tanto molesto por haberlo dejado solo.

-así que Kirinmaru te invito a salir

-creí que no te interesaba ese tema

-realmente no me interesa, pero como esta interfiriendo con tu trabajo, me veo en la obligación de intervenir.

-… ni tu te puedes creer esa tontería

-bueno ya ¿Qué te aqueja sobre tu cita?

-…- suspiro, a decir verdad, confiaba más en Jaken que en esa tipa… aunque también tenia sus dudas- es la primera vez que salgo con alguien… no sé qué debo esperar.

-espera ¿en serio es la primera vez que tienes una cita?

Asintió. No se sentía avergonzada por ello, al contrario, le molestaba que a los demás le dieran mas importancia de la necesaria.

-¿Qué me dices del padre de Sesshomaru? ¿no… tuvieron citas? ¿no fueron novios?

-ese malnacido no viene ni al caso ¿entendiste?

-bueno ya… es solo que es raro…

-¿sabes algo? Olvídalo, no se ni para que confíe en ti, en primer lugar.

-no, no, no, si quiero ayudarte… solo me desvié un poco del tema, lo siento- se disculpó, aunque aún podía ver la curiosidad bailando en sus grandes ojos oscuros

-¿y bien? ¿Qué crees que deba hacer?

-ponerte a trabajar…- con eso se ganó una mala cara por parte de la mujer, lo cual le causo gracia, pues había logrado fastidiarla- ya en serio, solo deja que… las cosas fluyan. No tengas expectativas, solo disfruta del momento y… lo que tenga que ocurrir… pasara.

-¡ESTOY DE ACUERDO!

-¡TU PONTE A TRABAJAR!

-¿¡Y QUE CREES QUE HAGO!?

-¡SER UNA ENTROMETIDA!

No pudo evitar reír, ambos se comportaban como niños, aunque claro, eso no aplicaba en su petit. Jaken tenia razón, no debía darle tantas vueltas al asunto, solo irían a platicar y a tomar un café, como amigos.

-gracias por el consejo, hombrecito.

-¡oye! El hecho de que Kirinmaru me supere en estatura no significa que tu puedas llamarme así… bien te saco unos 5 centímetros.

-sí, claro…

-…-

-…-

-¿Qué estas esperando? ¡VETE A TRABAJAR!

-sí, sí, lo que tu digas… por cierto, Petit te manda saludos- dijo mientras comenzaba a preparar algunas cosas para una bebida.

No lo vio, pero sabía que, con solo mencionar a su pequeño, la cara del hombre cambiaba completamente a una sonrisa demasiado boba, pero…

¿Cómo no entenderlo? Si su niño era PRE-CIO-SO

"solo es un café" se repitió.

Estaba terminando de arreglarse para su "cita" con Kirinmaru, no era la gran cosa. Una playera blanca de mangas cortas, unos jeans ajustados, calzado cómodo, nada especial.

El lugar tampoco era algo especial, a decir verdad, pues habían acordado una cena en casa de él. Mas que nada por el tema de los niños.

Ellos podrían jugar en el cuarto de la pequeña mientras ellos charlaban en la sala, después de la cena, claro.

-ya estoy listo mami- escucho la tierna voz de su petit.

Miro hacia la entrada, y justo bajo el marco, se encontraba su tesoro mas valioso. Llevaba puesta una sudadera color azul, un pants del mismo color y tenis blancos, era la ropa que le había dejado preparada una vez que termino de darle un baño, su petit era autosuficiente en algunas cosas, pero aun requería de su ayuda en algunas cosas.

Estaba creciendo muy rápido.

No le molestaba que pudiese hacer las cosas por su propia cuenta, mas bien, era solo el pensamiento de que, ya no la necesitara.

No debía pensar en esas tonterías.

-te vez guapísimo, mi amor

-pues claro, soy igual a ti- sonrió

Una sonrisa cruzo por su rostro, cuando escucharon el timbre de la puerta sonar.

Habían llegado.

-bien petit, es hora de ir a jugar con Rion- esa había sido la excusa que le había dicho cuando le hablo sobre de que irían a la casa de "kiribobo".

-¡siii!- inmediatamente salió corriendo, para abrir la puerta delantera y recibir a su amiguita.

Escucho como se saludaban, tan eufóricamente, dejando de lado al adulto pelirrojo.

Este se quedó esperando a que su pequeño lo saludara, cosa que nunca sucedió, pues en cuanto los dos infantes se vieron, inmediatamente echaron a correr en dirección a su auto, compitiendo por ver quien era el más rápido.

-será una velada muy larga - se dijo a si mismo, alargando la "u"

-¿lo dudabas?- pregunto sarcástica, llegando a su lado.

-tenia una ligera esperanza de no tener que recoger juguetes a mitad de la noche.

-no te preocupes por eso, Sesshomaru es muy ordenado, estoy segura de que te quitara ese peso de encima.

-bueno, eso me tranquiliza- y realmente lo apreciaba.

-¿nos vamos?

-por supuesto- dijo ofreciendo su brazo, para que ella se colgara de él. Pero antes de que intentara hacerlo, una manita mas pequeña se cruzo en su camino y tomo la mano femenina.

-mía- dijo un celoso peliblanco, dirigiéndole una mirada de advertencia, mientras escoltaba a su madre hacia el vehículo.

-pero que niño tan celoso- murmuro con un deje de gracia- "no me lo dejara tan fácil, por lo visto"- pensó.

-¡KIRIBOBO, APURATE!

"conque esas tenemos eh"

Eran las 9 de la noche y aun seguían en casa del pelirrojo, había sido una cena realmente deliciosa y los niños continuaban jugando en el cuarto de la pequeña, aunque ya tenia un buen rato que estaban sospechosamente callados, o bueno, eso pensaba Kirinmaru, para Irasue no era nada raro, pues su petit en contadas ocasiones se mantenía en silencio cuando estaba en su habitación, era muy tranquilo.

Aunque claro, eso no significaba que Rion también lo fuese.

-Tienes un departamento acogedor- comento Irasue, al tiempo que se llevaba la taza humeante a sus labios.

-si, yo también lo pienso- concordó, mirando los cuadros colgados en las paredes, los dibujos enmarcados de su hija y las flores del balcón que ambos cuidaban con tanto esmero- … También he estado pensando sobre dejarlo y comprar una casa, pero solo somos mi Jirafita y yo, no veo necesario el expendernos todavía.

-si así lo ves, está bien. Aunque no le veo nada de malo este lugar, tienes tres habitaciones, no habría problema con expandirse.

-¿en serio?

-muy enserio.

-bueno… lo tomare en cuenta, aunque si en algún momento decido hacerlo… ¿te gustaría quedártelo?- pregunto

-¿quedármelo?

-el departamento- eso la sorprendió- no queda muy lejos de tu trabajo en el restaurante y tampoco del antro, está muy bien ubicado, tiene buenos vecinos… y sería algo tuyo.

Tenía que estar bromeando.

-lo dices muy en serio para tratarse de una broma- dijo a la vez que sacaba su teléfono y lo desbloqueaba, no iba a revisar algo en especial, solo lo había sacado como excusa para distraerse.

o no quería creer que realmente le había dicho eso.

-¿quieres dejar eso?- le arrebato el celular de las manos, obteniendo nuevamente su atención. Dejo el celular sobre la silla que tenia del lado contrario para evitar que lo volviese a tomar, y continuo- no es una broma, lo digo muy enserio- espero una respuesta, una reacción, pero la mujer frente a el no dijo nada, y parecía no inmutarse, así que continuo- si no lo quieres como un regalo, bien podría vendértelo o rentártelo, si eso te hace sentir más cómoda.

Ella no sabia que decir, tampoco que pensar, simplemente era algo repentino.

-¿lo podrías pensar?

No había nada que pensar, él lo había dicho "en algún momento" y eso no confirmaba nada, era solo un "tal vez", y hasta que eso sucediera, ella probablemente ya tendría algo propio para ella y su petit.

Algo que ella misma lograría conseguir.

-puede que lo haga- fue lo único que dijo.

Y era una mentira.

Después de eso, ambos se sumieron en un silencio un tanto incomodo, Kirinmaru sabía que quizás había abusado del momento y que no había sido muy buena idea proponerle eso, pero él no le veía nada de malo, quería ayudarla, la quería, y quería que ambos estuviesen bien. La casa en la que estaban no tenia nada de malo, pero creía que estaba un poco alejada y, además, por lo que ella le había contado, solo estaba ahí por un "trato" que había hecho con su jefa del restaurante, pero había que admitirlo, tarde o temprano, la mujer ya no requeriría de sus "servicios" y ella no tendría un lugar a donde ir.

Él solo quería ayudarla.

Eran las 11:25 p.m. cuando regresaron a la casa, durante el camino no habían hablado y los niños habían caído rendidos durante el trayecto. Ellos sí que se habían divertido, o bueno, en cierta parte solo fue así para la pequeña pelirroja, ya que su petit no había disfrutado para nada uno de los juegos de la niña.

Debía admitir que le hiso gracia en un principio, incluso le causo ternura ver a su petit vestido con ropa de niña, pero supo controlarse y evitar incrementar el disgusto de su hijo si llegaba siquiera a reírse o a comentar algo al respecto.

Fuera de eso (e ignorando la repentina propuesta del pelirrojo), la velada había sido satisfactoria.

Era hora de descansar.

-gracias por ayudarme a llevar a Sesshomaru a la cama- dijo en cuanto vio regresar al pelirrojo del interior de la casa.

-no hay de que, gracias por quedarte con Rion mientras lo hacía- sonrió.

Ella también sonrió, bajo del auto y se dirigió a la entrada de la casa, pero a medio camino, el pelirrojo la detuvo.

-¿prometes que realmente pensaras en lo que te dije?- insistió.

Ya cansada, suspiro, y sin voltear a verlo, le respondió- no hay nada que pensar- decidió ser honesta- tú lo dijiste, "si llega a pasar". Eso no significa que ocurrirá… te lo agradezco, de verdad, el que me lo hayas propuesto… pero aun si eso ocurriera… no puedo aceptar- esta vez se dio la vuelta para enfrentarlo- ya he tenido suficiente ayuda estos tres años, quiero lograr cosas por mí misma, superarme… y demostrar que puedo sacar adelante a mi hijo por mi propia cuenta.

-Irasue… entiende que no estas sola. Tienes una familia que te apoya y te quiere, amigos que también están dispuestos a ayudarte… entre ellos yo.

Cierto, él no sabia que Yuno en realidad no era su madre, nadie la conocía realmente.

Y una vez más, no tenia porque decírselo, como sus padres le dieron la espalda, como es que llego petit a su vida… quien era el desgraciado que había provocado todo.

No, definitivamente él no tendría porque saber nada de ella, no era nadie.

Pero tenía razón en algo.

No estaba sola.

-eso lo sé…

-… bien…

-gracias por hoy, Kirinmaru…- se acercó a él, y como simple muestra de afecto, tomo su mano y dio un ligero apretón- buenas noches- sin más, lo soltó y retomo el camino a la casa, cerrando la puerta tras de ella, y esperando, hasta que el auto del hombre ya no estuviese fuera.

Escucho como se encendía el motor, y como, poco a poco, se alejaba, hasta estar en completo silencio.

Solo eran ella y su hijo.

Se dirigió a la habitación de pequeño, encontrándolo sobre su cama, aun con la ropita que le había escogido. Busco entre los cajones su pijama, debía cambiarle la ropa, para que durmiese más cómodo.

Hacerlo fue muy sencillo, su hijo estaba tan dormido, que no se percato de nada en realidad, fue como vestir un muñeco.

Acaricio su lacia y blanca cabellera, ya lo tenia mas largo. Recordó cómo se veía con ropa de niña, y sonrió. Su hijo era tan hermoso, que hasta por una niña, se podía hacer pasar.

Beso su frente, la noche estaba algo fría, así que se aseguro de arroparlo bien, antes de ella dirigirse a su habitación.

Estaba realmente cansada.

Rojo

Dolor

Lagrimas

¿Cómo es que habían llegado a esto?

Desesperación

¿realmente no podría hacer nada para salvarlo?

Soledad

Respirar era doloroso, las fuerzas cada vez más se le desvanecían

Hacía mucho frio

Solo un poco mas

Sangre

Despertó.

¿Qué había sido ese sueño? No, esa pesadilla.

Era muy raro que soñara, de hecho, no recordaba la ultima vez que había soñado.

¿Por qué ahora, y porque se sentía tan inquieta?

Miro su reloj.

Las 3:30 de la mañana.

Estaba por acostarse de nuevo, pero algo inmediatamente capto su atención.

Un sonido.

¿Su hijo habría despertado? ¿Por qué no iba con ella?

Una inquietud en su pecho la hizo salir de la cama, y dirigirse de inmediato a la de su petit.

Abrió con cuidado su puerta, todo estaba obscuro, pero gracias a la lamparita de noche, podía ver con claridad. Todo estaba en orden, tal y como lo había dejado antes de salir, y su hijo, su petit, continuaba durmiendo tranquilamente, ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor.

Cerro lentamente la puerta, dejando a su pequeño continuar con su descanso.

Una ligera corriente de aire la hiso cubrirse con sus brazos…

Esperen, ¿corriente de aire?

Inmediatamente volteo, y lo que vio, la hiso palidecer.

La puerta estaba abierta.

Su respiración comenzó a agitarse, el miedo la recorrió de pies a cabeza.

Alguien había entrado.

Su teléfono.

Inmediatamente corrió a su habitación, tomaría su teléfono, regresaría a la habitación de su hijo, se encerraría con él y llamaría a la policía.

Lo buscaba con desespero, no estaba en su mesita de noche, no estaba en su bolso, no estaba en su ropa.

hasta que lo recordó.

"-¿quieres dejar eso?- El pelirrojo le arrebato el celular de las manos, ganándose una mirada de reproche por parte de ella- estoy hablando en serio- dicho esto, dejo tu teléfono sobre la silla que tenia de su lado contrario, lejos de ella"

No, no podía ser.

Corrió nuevamente a la habitación de su niño, pero antes de siquiera abrir la puerta, sintió como un par de brazos la retenían, y antes de siquiera soltar un sonido, una tercera mano cubrió su boca, impidiendo que gritara.

Olía muy fuerte a alcohol.

-shh, shh, shh, shh, shh… silencio preciosa- esa voz.

-no queremos despertar al angelito- esas voces- o ¿sí?

Esos hombres…

Continuará…

N/A:

Hola! En serio una disculpa la GRAN tardanza… ya saben, lo de siempre.

También una disculpa, se supone que iba a subir dos capítulos… pero Word no guardo el capitulo que ya había terminado para ustedes, ya era tres noches seguidas donde me dormía a las 3-4 de la mañana… y pasa esto… que me desvele de nuevo dicen :,), espero acabarlo pronto… quiero llorar, en serio.

Hasta pronto!

Siento las faltas de ortografía, las comidas de palabras o de letras, neta que ahorita ya me da igual volver a revisarlo