Capitulo 17

"Dolor"

El terrible sonido del despertador no lo dejaba continuar con su sueño, era tan molesto, que comenzaba a dolerle la cabeza. Pero bueno, eso era algo que se repetía todos los días… o al menos entre semana, ya que debía llevar a su niña a la escuela.

¿Por qué había decidido meterla en el turno de la mañana?

Oh, cierto… tenía que trabajar.

De solo pensar en eso, ya estaba recordando todas las cosas que debía hacer antes de pasar a recoger a su pequeña y estar con ella el resto de día.

Agradecía mucho a su hermana, que siempre lo ayudaba en las noches para cuidar de Rion, mientras él se iba al antro.

Abrió los ojos y miro el reloj de su alarma, eran las 7:35 de la mañana, debía levantarse y comenzar a preparar el desayuno, luego meter a bañar a su jirafita, darse él también una ducha, vestirse, vestirla a ella con su uniforme, lavarse los dientes, etc. ect. No era exactamente en ese preciso orden, pero era lo que tenia que hacer rutinariamente por las mañanas.

Así que así lo hiso, se levantó, salió de la habitación, se dirigió a la cocina, y con toda la calma, comenzó a preparar el desayuno.

Unos huevos revueltos con jamón para su niña, y para él, estrellados con unas tiras de tocino.

Terminado esto, saco otro par de platos, esta vez para el cereal. Ambos comían del mismo de colores, así que en eso no se complicaba. Y, por último, un vasito con jugo de naranja para su hija, y para él, una deliciosa, humeante y nunca faltante, taza de café.

Un buen desayuno.

Dejo todo lo preparado sobre la mesa del comedor. Estaba por ir y despertar a su hija, cuando la melodía de un teléfono capto su atención.

Teléfono, que no era el suyo.

Reviso de donde provenía aquel sonido, le costó un poco ubicar donde se encontraba, pero dio con él en una de las sillas.

Un teléfono de color blanco que, en la pantalla, mostraba un mensaje de "hora de levantarse".

Toco la pantalla y deslizo el botón hacia el lado derecho, que decía "detener".

Esto detuvo la melodía que sonaba debido a la alarma programada. Una foto de un hermoso bebé durmiendo entre los brazos de su madre era lo que mostraba la pantalla de bloqueo.

Inmediatamente sonrió, claro que reconocía de quienes se trataban, pues era lady con su petit. El niño no tendría más que unos meses en aquella foto, e Irasue… vaya que aun parecía una niña.

Unas inmensas ganas de poseer esa fotografía lo invadieron, tendría que pedírsela a la dueña, claro, aunque sabia perfectamente que esta se negaría rotundamente y de paso, reclamarle por andar husmeando en sus cosas. Aunque, para ser honestos, no era culpa suya que la mujercita se le haya olvidado el condenado aparato en SU departamento.

En su defensa, eso le daba total derecho a informarse de quien era el objeto en cuestión.

"sí, como no" pensó

Lo tomo del asiento y encendió nuevamente la pantalla, inmediatamente fue recibido con el típico mensaje de "ingrese la contraseña", lo cual, no fue muy difícil realmente, pues lo primero que se le cruzo por la mente fue el cumpleaños del pequeño.

Y la pantalla se desbloqueó.

Ya no tenía pensado en pedir la foto, no, era mejor molestarla un poco al mostrarle la cantidad de fotos que se había auto enviado, se divertiría de lo lindo por ver su hermosa carita sonrojada, ya sea por la vergüenza o por molestia, o quizás por ambas, el punto es que ya estaba planeando su saludo para cuando se vieran en el antro.

Si claro, podía sentir perfectamente como la cola y los cuernos brotaban de su cuerpo.

-¿papi?- escucho la tierna voz de su hija

Dejo de hacer lo que hacía, ya habiéndose mandado gran cantidad de fotos, e incluso algunos videos que llamaron su atención.

-hola jirafita, ¿ya tienes hambre?- pregunto al momento de cargarla entre sus brazos para posteriormente, darle un cariñoso abrazo a su hija.

La pequeña niña asintió, mientras se restregaba uno de sus ojitos.

Pregunto- ¿Qué hacías, papi?

-nada importante. Ven, vamos a desayunar, si no se nos hará tarde.

Dicho esto, la acomodo sobre su asiento y le acerco sus alimentos. Ambos terminaron su desayuno minutos después, y se alistaron para sus siguientes actividades.

Además del antro, el pelirrojo trabajaba a la distancia con su padre, ayudando con la revisión de contratos o de algunas gráficas, su hermana estaba más involucrada que él en los proyectos de su padre, pero un ingreso extra nunca estaba de más.

Kirinmaru dejo a su pequeña en el kínder, prometiendo pasar a recogerla mas tarde, pues ese día no tendría mucho trabajo en la oficina.

Claro que, él no tenía idea de que ese día, las cosas darían un giro inesperado.

Conducía tranquilamente por las calles luego de haber dejado a su hija en la escuelita, era un día muy bonito en realidad e incluso se sentía bastante tranquilo, silbaba despreocupadamente, con una sonrisa en sus labios.

No faltaba mucho para llegar a su oficina, cuando recibió una llamada.

Era de Zero.

-hola mi queridísima hermana mayor, ¿a qué dedo esta llamada tan grata de tu parte?- saludo con buen humor activando el altavoz

-vaya, se oye que estas de muy buen humor, ¿ocurrió algo en especial?- pregunto interesada al escuchar el relajado tono de voz

-nada en realidad, aunque si te soy sincero, puede que cierta mujercita en especial haya olvidado su celular en mi casa y ahora yo tengo en mi poder varias fotografías preciosas de ella junto a su tesoro más grande.

-¿Cómo? ¿le robaste su teléfono a Irasue?

-lo olvido en mi casa, ¿Qué no escuchas? La invite a cenar y pues… lo olvido en una de las sillas de mi comedor

-mmm… ok… más te vale devolvérselo

-¿por quien me tomas? Obviamente se lo daré… cuando la vea, claro.

-no seas tonto, recuerda que, si algo pasa, la llaman directamente a su teléfono, no olvides lo que ocurrió con Sesshomaru hace tiempo, ese niño es muy listo.

-si, ni me lo recuerdes… esta bien, en cuanto salga de la oficina iré a dárselo, cualquier otra cosa, yo me hare cargo.

-eso espero, y debido a que no confió mucho en tu palabra, estaré llamándote cada 5 minutos si es necesario…

-oh vamos Zero, no soy un niño, te doy mi palabra de que se lo daré…

-eso espero

-bueno ya, a todo esto ¿Por qué tu llamada? ¿ocurre algo?

-nada fuera de lo normal, solo llamaba para avisarte sobre…

Ni siquiera pudo terminar de contarle, ya que ambos fueron interrumpidos por una melodía, proveniente del teléfono que el pelirrojo guardaba en el bolcillo de su camisa de color azul.

El ojiverde inmediatamente lo tomo, verificando de quien era la llamada entrante.

En la pantalla se leía "Sra. Hanami"

-es la señora del restaurante donde trabaja lady.

-¿y tu como sabes que es ella?

-hermana, por favor, recuerda que tengo muy buena relación con esa mujer desde que conocí a Irasue

-ah si, casi lo olvidaba… el como te amenazo con cortarte las pelotas con un cuchillo de cocina si te atrevías siquiera a propasarte con la chica- recordó con burla

-ja ja ja, si como no.

-bueno no la dejes esperando, contesta.

-si mamá- respondió volteando los ojos, procediendo a contestar la llamada, también activando el altavoz- Sra. Hanami, que grato es volver a saludarla- saludo

-¿Kirinmaru? ¿Qué rayos estás haciendo con el teléfono de Irasue? ¿Dónde esta ella? ¿le hiciste algo?

-no, no, no, tranquilícese, no le eh hecho nada y jamás me atrevería a hacerlo. Ella olvido su teléfono en mi casa anoche, pensaba devolvérselo hoy.

-¿y porque razón estaría ella en tu casa anoche?

-cenamos, solamente… los niños estuvieron ahí con nosotros, no se preocupe.

-bueno, eso no justifica el hecho de que no se allá presentado a trabajar todavía…

-¿Cómo? ¿no ah ido al restaurante?- pregunto desconcertado

-por eso la estaba llamando, pero resulta que tienes su teléfono…

-Kirinmaru, más te vale que vayas ahora mismo a devolverle ese celular a su dueña, de lo contrario yo personalmente te cortare las bolas- amenazo su hermana, quien, al estar escuchando la otra llamada, decidió meterse.

-¿Quién dijo eso?

-¡bueno ya! iré a devolverle su teléfono y de paso, a ver porque aún no ha ido al trabajo.

-MAS TE VALE- dijeron ambas mujeres al mismo tiempo, y cortando la comunicación.

Suspiro, ¿Por qué tenia que estar rodeado de tanta fémina? Eran poco sus amigos varones, de los cuales era muy raro que se juntara.

Necesitaba un respiro.

Pero tendría que ser para otra ocasión, ahora debía hacer algo importante.

Con eso en mente, dio vuelta en la siguiente calle, y condujo en dirección a la casa de la joven madre. No tardaría mucho, después de todo, ese día no había tráfico.

Aunque, extrañamente, después de aquella llamada…

Un inexplicable peso se instaló en su pecho.

¿Por qué se sentía tan inquieto?

Llego en cuestión de minutos, y lo primero que capto su atención, fue la puerta de la entrada entreabierta.

frunció el ceño extrañado, estaciono el vehículo, se retiro el cinturón de seguridad y apago el motor. Salió de su auto y, con calma, camino hacia la entrada. Su corazón palpitaba agitado, respiro un par de veces y toco el timbre.

Quizás se le había hecho tarde por buscar el teléfono y lo seguía buscando.

Pasaron un par de minutos, pero nadie salía a recibirlo, ¿ya se habría ido? Seguramente habría ido corriendo a dejar a su petit al kínder, ya era tarde después de todo.

Cerro la puerta y comenzó a caminar de vuelta a su vehículo, con suerte, la encontraría en el camino o fuera de la escuelita.

Tal vez de camino al restaurante.

Estaba a medio camino, cuando nuevamente, una llamada capto su atención.

Era la madre de Irasue.

-Sra. Yuno

-¿Kirinmaru? ¿Qué estas haciendo con el teléfono de mi niña? ¿Dónde está ella?

-n-no… no lo sé, estoy fuera de su casa, al parecer no se ha presentado a trabajar- explico

-¿Qué?

-no sé qué decirle

-…

-¿señora?

-Irasue… siempre me llama para que le ayude a dejar a Sesshomaru al kínder… y hoy no lo hiso… ni siquiera para avisarme de que ella misma lo haría… y tampoco… tampoco responde el teléfono de la casa…

El silencio se hiso presente y reino por un largo rato. La mujer al otro lado de la línea esperaba alguna respuesta, mas esta nunca llego, solo escucho un fuerte golpe, y unos pasos de alguien corriendo.

Inmediatamente llamo al pelirrojo, pero no recibía respuesta.

Corto la llamada, y salió de su casa.

Para Kirinmaru todo se volvió pesado, su corazón volvía a latir con gran velocidad, todo le daba vueltas, y se volvía lento.

Fijo su vista en la puerta blanca de la entrada, esa que no hace mucho acababa de cerrar.

Perdió fuerza en las manos, y el teléfono que tenía intención de devolver, cayo sin ningún impedimento contra el suelo. Sus piernas respondieron, y se precipito hacia la entrada, abriendo nuevamente la puerta al ingresar, azotándola con violencia contra la pared.

Grito el nombre de su amada, grito el nombre del pequeño, pero nadie le respondió.

Inmediatamente corrió a la siguiente puerta que se encontraba abierta: la habitación petit.

La cama estaba destendida y las puertas del armario abiertas, pero ningún rastro del menor.

Salió del cuarto e intento abrir la puerta de la habitación contigua, pero esta no cedió.

Estaba trabada.

Grito ambos nombres nuevamente, esta vez con un nudo en la garganta, con la desesperación apoderándose cada vez mas de él. Hasta que algo llamo su atención.

Algo que le corto la respiración.

Ahí, justo bajo sus zapatos, proveniente de bajo de esa puerta, desde el interior de esa habitación.

Eso era… ¿sangre?

No pudo contenerse más, no después de ver eso.

Se alejo de la puerta, corrió hasta estrellarse contra la madera, mas esta no cedió. No se detendría, continúo intentándolo, no importándole el dolor en su brazo izquierdo, sea como sea, él abriría esa puerta.

¡maldición, él tenia que abrir esa puerta a como dé lugar!

Y lo logro, tras varios intentos fallidos, finalmente la puerta cedió, dejándolo ingresar a esa habitación.

Solo para ser testigo, de algo que lo dejo, por completo en estado de shock.

La cama hecha un desastre, las cobijas tiradas en el suelo. Cosas tiradas en el piso…

Dos hombres bañados en sangre, con la ropa desarreglada…

Dos hombres que él recordaba haber visto con anterioridad.

Y junto a ellos…

Junto a ellos...

Sus piernas perdieron fuerza, ya no pudiendo aguantar su peso y cayó sobre sus rodillas.

Las lágrimas surcaban sus ojos, sin el poder impedirlo. Las manos le temblaban, su corazón se había detenido, un doloroso nudo en la garganta y dejo de respirar.

Ahí.

En el duro y frio piso de madera, bajo un gran y cruel charco de líquido rojo…

Dos cuerpos, completamente inertes y llenos de sangre, yacían acurrucados, uno junto al otro.

Sin moverse.

Sin respirar.

Sin vida…

Su boca se abrió, y dejo salir el grito mas fuerte y desgarrador que alguna vez haya dado. Un grito que arañaba su alma, un grito que lastimaba su garganta.

Un grito lleno de dolor.

Lagrimas recorrían sus mejillas sin parar.

Se arrastro hacia ellos, y tomo entre sus brazos, el cuerpo desnudo y mancillado de la joven que amaba. Pálido, sus labios sin color.

Frio.

Lagrimas no paraban de salir, y gritos que lastimaban su garganta, reflejaban el dolor y la desesperación que sentía en ese momento.

Acurruco el delicado y maltratado cuerpo contra su pecho, y lo envolvió entre sus brazos. Su corazón sufría y a su mente, llegaron esos recuerdos de hacía poco.

Anoche, durante la cena. Su voz, sus ojos, su sonrisa.

Todo había sido tan perfecto, ¿Cómo es que habían llegado a esto?

¿Cómo es que, en tan solo unas horas, los había perdido?

¿Cómo no estuvo ahí, para salvarlos?

Con sus manos temblorosas, tomo el rostro durmiente de la joven, acaricio tiernamente su pálida mejilla, limpiando el ultimo rastro de sus lágrimas ya secas, y acerco sus labios, tibios y húmedos por el líquido salino, hacia los pálidos, fríos e inertes labios de ella.

Los beso, por primera… y última vez

Fue un beso corto, pero cargado de tanto dolor y sentimiento.

Al separarse, nuevamente la dejo, delicadamente, sobre el piso.

No volvería a ver esos bellos ojos color miel, pues ahora, permanecerían cerrados, para siempre.

Vio todo el daño que le habían causado, y un enorme odio se apodero de él. Tomo una de las sábanas que estaban en el suelo, y cubrió su desnudez.

Fijo la vista en el pequeño, vio la sangre en su cabeza y no pudo más.

Cerro fuertemente sus puños y descargo su ira en aquellos hombres, quienes no se resistieron.

También estaban muertos.

Eso lo enfureció aún más. Uno, tras otro, tras otro.

Sus puños dolían, mas no se detuvo.

Destrozo el rostro de ambos hombres, y a su memoria, llego el recuerdo de cuándo y donde los conoció.

Aquella noche…

Claro…

¿Cómo no lo vio venir antes? Si eran esos malditos, esos mismos desgraciados.

Grito nuevamente.

Todo era su culpa.

Escucho un ruido, como de algo cayéndose. Volteo y se encontró con el rostro pálido y los ojos desorbitados de la Sra. Yuno. Al igual que él, miraba toda la escena, sin poder creerse lo que veía. Y al igual que él, se quebró.

Llevo sus manos a su rostro, cubriendo su dolor, mas no silenciándolo.

Dejo ya en paz el ya irreconocible cuerpo del sujeto, y se acercó, esta vez, al pequeño e indefenso cuerpo sin vida del menor y, al igual que su madre, lo tomo con delicadeza entre sus brazos y lo acerco hacia su pecho.

Tan frio.

Volvió a apretar los dientes, y no pudo evitar que su mente, le generara una imagen igual o mas cruel, sobre su hija en las mismas condiciones.

Era solo un bebé.

Repentinamente, algo capto su atención, al acercar su rostro a la carita del pequeño, pudo sentirlo.

Un suspiro.

Lentamente se alejó, y esta vez, lo observo con mayor detenimiento.

El tierno rostro, que mantenía una expresión de dolor, hinchado y repleto de moretones, con sangre ya seca que había brotado de su boca.

Ese rostro, que estaba tan maltratado, aun tenía color.

Un color lleno de vida.

Inmediatamente llevo su oído al pecho del pequeño, pues creía que estaba alucinando.

y pudo escucharlo.

Delicados, constantes y llenos de vida. Los latidos del pequeño se hacían presentes, y pudo entenderlo.

-lo salvaste- su voz salió en un susurro, mientras sus ojos no se apartaban del cuerpo inerte, de su Lady.

Ella no perdió, ella no cedió.

Ella lucho, y gano.

Logro defender, lo más valioso en su vida.

Ella… lo salvo

N/A:

Holiiii! Tiempo sin leernos…

¿Qué puedo decir?

Siento mucho la demora… pero lo cierto es que no eh tenido la inspiración para escribir, y cuando la eh tenido, literalmente me caigo del sueño (porque solo eh podido escribir en las noches)

No puedo sentarme durante el día y escribir, porque la verdad es que me distraigo muy fácil o incluso tengo cosas que hacer.

Han pasado muchas cosas últimamente, algunas no muy buenas para ser exactos, o puede que estén en un punto medio, no lo se.

Termine este capitulo a las 3 de la mañana, y recién lo estoy publicando.

Lamento si esta corto, si hay fallas de ortografía, comidas de palabras o letras, pero sinceramente, no tengo ganas de siquiera revisarlo.

No lo voy a dejar, de eso pueden estar seguro… vamos lento pero seguros…

Solo que estoy pasando por una etapa en donde se me han acumulado tantas cosas y tantos sentimientos en tan poco tiempo, que aun los estoy asimilando.

La ventaja de ello es que tengo la "motivación" para continuar con esta historia trágica, después de todo, tengo los sentimientos adecuados para continuarla…

En fin.

Espero les haya gustado… los quiero mucho y muchas gracias por continuar leyéndome.

Recuerden esta no es una historia feliz… mucho menos de amor…

Todo tiene un porque… pero eso lo sabrán más adelante.

Hasta la próxima.