Los siguientes personajes no me pertenecen, sino que son de Kishimoto, yo solo los tomo prestados con el fin del entretenimiento

¡Hola! he vuelto, después de una semana muy estresante, finalmente me veo libre de trabajos y con tiempo para escribir. Es por ello mismo que para celebrar mi descanso, decide darle vida a esta pequeña historia dedicada de lleno a la pareja KonoHana. No quiero entretenerlos mucho así que solo me queda por decir... ¡Disfruten la lectura!

Summary: Hay señales que se usan para estrategias, otras en los juegos de azar y otras… En el amor. Si quería ser Hokage, debía vivir lo suficientemente para cumplir con su sueño y eso solo se lograba de una manera; mantener en secreto ese amor avasallante. ¿Pero eso era posible teniendo a Hanabi Hyuga como novia?

"Tú no te preocupes por nada Kono-chan, todo lo que debes hacer es prestar atención y verás mis señales secretas".


...

...

...

Señales

Llego de su misión, todo había salido según lo planeado y luego de notificar su regreso al Hokage, debía dar aviso a la parte administrativa, para reclamar su día libre.

– Quiero llegar a casa kore´. – ahogo un bostezo, mientras caminaba por el largo pasillo. A lo lejos, ya se veía la puerta de la oficina administrativa, solo debía de entregar su informe firmado por el séptimo y la misión estaría concluida formalmente.

Cruzo la puerta y se presentó:

–Buenos días, Konohamaru Sarutobi, vengo a entregar mi informe.

–Buenos días, puede dejarlo sobre el escritorio. En la fila de la derecha, por favor.

La dulce voz, le saco el sueño en un segundo. Miro su informe y hacia la persona que le había respondido y nuevamente a su informe, antes de finalmente enfocarse en la joven enfrente suyo.

– ¿Hanabi?

La kunoichi termino de organizar las carpetas en el archivero y levantando la mirada, le sonrió:

–Hola Kono-chan.

–…

–…

– ¡¿Qué haces aquí kore´?!

– ¿Eh? Oh, Izumi-san estaba enferma y Shikamaru-san me pregunto si podía reemplazarla. –volvió al escritorio y tomo asiento. – Mi equipo está en una misión en conjunto con el equipo diez, así que estaba libre. –miro un momento la pila de papeles y comenzó a organizarlos, sin dejar de dedicarle algunas miradas esporádicas al shinobi. – Veo que volviste de tu misión antes ¿Cómo te fue?

Pero la única respuesta que obtuvo fue silencio.

– ¿Konohamaru?

El honorable nieto permanecía estático en su lugar, mirándola con ojos grandes y alarmados.

– ¿Konohamaru, estas bien? –se levantó y amago acercarse. – ¿Te hirieron? Estas todo rojo, a ver…

El shinobi suspiro al sentir la fría mano de la joven, apoyarse sobre su frente. Pero al contrario de calmarlo, ese mismo tacto lo trajo a la realidad. Con movimientos torpes pero rápidos, retrocedió varios pasos, casi tropezando.

– ¡Tú! –La señalo. – ¡Tú no deberías estar aquí kore´!

– ¿Eh? ¡Pero te lo acabo de explicar Kono-chan! –hizo una mueca con los labios y se cruzó de brazos. –No me estas escuchando.

–Estos encuentros… –sus ojos no se despegaron de ella. – ¡Me estas siguiendo kore´! –la acuso.

– ¡¿Qué?! Estas paranoico Kono-chan, yo solo estaba… –señalo los papeles apilados, pero de repente una idea detuvo su explicación. Volvió a mirar al shinobi, esta vez con sonrisa juguetona entre labios. – ¿Tienes miedo?

– ¿Qué?

Hanabi se llevó ambas manos a la boca, antes de decir entre risas:

– ¡Tienes miedo de quedar solo conmigo Kono-chan!

– ¡¿Nani? Eso no es cierto kore´!

– ¿Entonces porque te incomoda verme? Acaso… – la sonrisa en ella se incrementó, al igual que el rubor en las mejillas del hombre. –Te tiento a cumplir una fantasía prohibida.

Konohamaru quedo mudo y la risa de la Hyuga se intensifico.

– ¡Es eso ¿Verdad?!

El rostro del futuro Hokage se cubría más y más de sangre y solo tartamudeos incoherentes escaparon de sus labios.

La Hyuga se cruzó de brazos y sonrió como si de lo que estuviera hablando, no le afectara en lo más mínimo.

–Bueno no es que me molesta –le guiño un ojo. – ¿Qué prefieres? ¿Arriba del escritorio o en el piso?

– ¡Oye!

–O tal vez contra la puerta. –se encogió de hombros, invocando un aire inocente que no tenía. –Yo me adecue Kono-chan solo dime… –se tomó un segundo, solo para disfrutar de aquel rostro consternado y soltó: – ¿Cuál es tu mayor fantasía?

– ¡Hanabi!

La mujer hizo un chasquido con la lengua, mientras negaba con su dedo.

–Me encanta cuando gritas mi nombre Kono-chan, pero no te olvides que estamos en un lugar difícil. –llevo la mano a un costado de su boca y bajo la voz. –Si te escuchan se puede malinterpretar. –susurro.

–Ha-na-bi –dijo entre dientes y sin poder soportarlo más, la mujer estallo en risas.

– ¡Eres muy divertido Kono-chan! –era tanto su risa, que lagrimas se asomaron en sus ojos. –Eres tan lindo, cuando te avergüenzas.

– ¡No es gracioso kore´! Tú…

– ¿Disculpen?

Ambos Jounnin se paralizaron en el lugar, más rápidamente la joven Hyuga se recompuso y secándose las lágrimas, invoco un aire serio.

– ¿Si?

Una maraña de cabellos oscuros, se asomó por el marco de la puerta.

– ¿Puedo pasar? –Mirai Sarutobi, aguardaba el permiso. –Toque tres veces, pero nadie respondió.

–Oh Mirai-chan, por supuesto adelante, pasa. –rápidamente Hanabi tomo su lugar, tras el escritorio y volvió a mirar los papeles, como si nada hubiera sucedido. –Konohamaru-san solo estaba entregándome su informe. –sonrió amablemente. –Hoy yo suplantare a Izumi-san.

–¿Le ha pasado algo grave a la señorita Izumi?

Hanabi movió su mano, restándole importancia.

–Nada grave. –le aseguro. –Solo un resfriado, pero le recomendaron hacer reposo.

–Ya veo, que bueno.

– ¿Tienes algo para mí?

–Oh sí. –Mirai le extendió el informe, con una enorme sonrisa en su rostro. –Un informe ya firmado por el Hokage, rango de misión "C".

–Felicitaciones.

–¡Gracias Hyuga-san! –los ojos de la kunoichi brillaron. –Fue tan emocionante, era en las fronteras y había un grupo de rebeldes, pero yo…

–Mirai.

La mujer miro a su primo, este negó con la cabeza y ella se rio nerviosa.

–Cierto, casi lo olvido. –se revolvió el cabello. –Es confidencial.

Hanabi se rio y reviso el informe, solo para cerciorarse que ya estaba firmado.

–Debes tener cuidado kore´, no puedes andar divulgando tus misiones así.

–Ya lo sé Ni-san. –frunció levemente los labios, evocando un puchero de su infancia. –No lo volveré a hacer, lo prometo.

–Bien kore´.

–Ni-san

– ¿Qué?

Mirai llevo disimuladamente la mano a un costado de su boca y susurro:

– ¿Estabas peleando con Hyuga-san?

– ¿Eh? ¿Por qué dices eso kore´?

La pequeña Sarutobi miro de reojo a la mujer, asegurándose de que esta siguiera concentrada en el informe.

–Te escuche gritar su nombre, pensé que estarían discutiendo.

–…

–Ni-san ¿Estas bien? Te pusiste todo rojo

–¡No es nada kore´!

Ambas mujeres se sobresaltaron ante el repentino grito. Hanabi dejo de inspeccionar el informe y los miro:

– ¿Sucede algo?

–No, solo que Ni-san esta algo rojo y le preguntaba…

– ¡Mirai!

– ¿Qué?

–Cállate

– ¡¿Eh?! –la pequeña Sarutobi, miro a su primo de brazos cruzados dándole la espalda a la Hyuga. –No me hables así Ni-san, yo solo te estaba haciendo una pregunta. Mira si estas enfermo y por no cuidarte empeoras. –negó con la cabeza. – Debes ir al médico o aunque sea pasa por casa, mamá tiene un té natural, que es muy efectivo. –le aconsejo.

Hanabi miraba lo que sucedía, en completo silencio. Con el codo apoyado en el escritorio y el mentón sobre su mano, disfrutaba el rostro nervioso y avergonzado del jounnin, que intentaba callar a su familiar sin éxito.

"Ay Kono-chan eres tan lindo cuando te pones tímido" pensó con aire soñador. Sin poder contenerse y aprovechando que la niña no la veía, Hanabi llevo su mano libre a sus labios…

Los ojos del aspirante a Hokage se abrieron casi el doble de su tamaño, su corazón se saltó un latido y su rostro enrojeció aún más.

Fue disimulado, discreto, casi ni se notó, pero ahí estuvo, la nueva señal. El rose de aquellos labios rosa con la yema de sus dedos y luego un suave soplido seguido de un coqueto guiño.

¡Hanabi le había lanzado un beso! ¡Le lanzó un beso!

"Yo sé porque estas rojo, Kono-chan" le decían esos ojos traviesos en silencio.

–Mirai vámonos.

– ¿Eh?

– ¡Vámonos kore´!

– ¿Ni-san? –el nieto del tercer Hokage, la había tomado del brazo. – ¡Espera! A-adiós Hyuga-san. –la chunnin hizo una muy desprolija y corta reverencia hacia la mujer antes de ser llevada por el shinobi, que de repente parecía demasiado apurado por salir de allí.

Una vez en los pasillos, Konohamaru caminaba con pasos grandes, haciendo casi tropezar a la mujer, que era obligada a seguirle el ritmo.

–Ni-san ¡Ni-san!

¡Le había lanzado un beso!

– ¡Konohamaru-nisan, espera!

El Sarutobi se vio obligado a detenerse, al sentir como alguien lo soltaba con rudeza.

– ¡Ni-san escúchame! –se quejó Mirai, molesta.

– ¡¿Qué pasa kore´?!

– ¡Tu informe! te lo estaba tratando de decir, desde que salimos.

– ¿Qué pasa con él kore'? yo…

Se calló, su rostro se tornó pálido y Mirai le señalo inocentemente lo obvio.

–Te olvidaste entregarlo a Hyuga-san.

Un grito resonó por toda la mansión Hokage.

Dejando de pasar con sus dedos las paginas, Hanabi apoyo el cuaderno sobre el escritorio y soltó una risita, seguida de un suspiro.

–Este juego se pone cada vez más y más interesante, Kono-chan…

Continuara...


¡Hola! Y hasta aquí llegamos por hoy, espero que lo hayan disfrutado. Sin duda Hanabi Hyuga, sabe lo que hace y ¿Konohamaru? Ya lo veremos.

¡Muchas gracias por los rewins! Me pone muy contenta saber que no soy la única amante del NejiTenten (les recomiendo pasearse por mi perfil y revisarlo, tengo varias historias publicadas de mi bella pareja) así que espero, nuevamente contar con su opinión (y la de los lectores fantasmitas timidos XD) para este nuevo capítulo.

¡Recuerden! Solo tome tres segundos hacer feliz a esta servidora… No leemos pronto, saludos.