Los siguientes personajes no me pertenecen, sino que son de Kishimoto, yo solo los tomo prestados con el fin del entretenimiento

¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien. Hoy he vuelto con una nueva entrega de esta bella historia. Recuerden que está inspirada en el capítulo 176 "¡Cierren la puerta!" de Boruto. No es indispensable que lo vean, pero se los recomiendo para disfrutar 100% de la historia.

Muchas gracias a SachikoX69 y TheGuest por sus comentarios, espero contar nuevamente con su opinión y además con la de todos esos lectores fantasmitas timidos que se ocultan en las sombras.

¡Hablen que no muerdo XD! Además me pone muy feliz saber que piensan del otro lado de la pantalla.

Sin más solo me queda decir… ¡Disfruten de su lectura!

Summary: Hay señales que se usan para estrategias, otras en los juegos de azar y otras… En el amor. Si quería ser Hokage, debía vivir lo suficientemente para cumplir con su sueño y eso solo se lograba de una manera; mantener en secreto ese amor avasallante. ¿Pero eso era posible teniendo a Hanabi Hyuga como novia?

"Tú no te preocupes por nada Kono-chan, todo lo que debes hacer es prestar atención y verás mis señales secretas".


Señales IV

Caminaba directo a la oficina del Hokage, Naruto lo había mandado a llamar, para que diera su reporte sobre Kara y la reciente derrota de dos de sus miembros Deepa y Victor.

Había sido riesgoso, para él y todo su equipo, fue una cuestión que bailo entre la suerte y la habilidad nacida del arduo entrenamiento que habían emprendido sus alumnos, que por eso lograron salir airosos. Gracias a ellos e irónicamente, "Gracias a él kore' " pensó y negó con la cabeza aún sin poder creerlo.

Aquel hombre que en su infancia le había puesto fin a la vida de su abuelo, hace solo unos días atrás lo había salvado a él de una muerte segura.

Todos luchaban desesperadamente para revelarse contra a su destino y Naruto era él hombre que lograba motivarlos. El Hokage era la luz que marcaba el camino en todos.

"Aún tengo mucho que aprende kore'. " Si quería inspirar a las personas de la misma manera que Ni-san lo hacía, debía trabajar duro. "No me rendiré, kore´"

Tomo el picaporte de la puerta y restregándose el ojo, entro.

–Séptimo. –se presentó haciendo una leve reverencia.

Naruto levanto la mira de los papeles y se acomodó en su silla.

–Bienvenido Konohamaru. Hoy nos acompañarán el sexto y la quinta. –Informo señalando a los presentes para luego mirar al jounnin. –Ya puedes empezar.

–Hai

La puerta se cerró atrás suyo y la reunión comenzó.

•~•~•~•~•~•

La reunión término llegando a una univoca conclusión, Konoha:

"¡¿Cierra la puerta?!"

La respuesta dependería totalmente del actual Hokage.

Todos abandonaron la oficina, menos Konohamaru que aguardaba la orden de su superior. Inconscientemente volvió a resfregarse el ojo, era tan notable su molestia, que Naruto dejo de lado sus informes y lo miro con una ceja alzada.

– ¿Pasó algo dattebayo?

– ¿Qué? Ah, esto. –señalo su ojo izquierdo. –No es nada kore' –se rió llevándose la mano tras la cabeza. –Solo una molestia. –guiño el ojo azul, sin poder evitarlo. –Ya vi a Sakura-san. – guiño. – Me dijo que el estar expuesto a la planta pudo haber generado una reacción alérgica kore'. –guiño.

–Alérgica...

Konohamaru se apresuró a levantar los brazos y moverlos enfrente suyo:

– ¡Pero no es contagiosa Ni-san! Digo... –se aclaró la garganta y se puso recto. –Hokage-sama.

Naruto sonrió

–Bueno me alegro que no sea nada grave dattebayo, de veras.

Konohamaru se rio.

–Por supuesto kore', solo debo aplicar unas gotas y estaré bien en unos días.

Naruto asintió, bajo la mirada a los papeles, los firmo y se los extendió.

–Toma Konohamaru, ya puedes llevarlos a la oficina administrativa.

– ¡Hai! –tomo los papeles.

El sonido de la puerta interrumpió, el shinobi miro a su líder y este se acomodó contra el respaldar.

–Puedes quedarte Konohamaru. –le dijo. –Ya estás al tanto de la situación, además deben ser los delegados que mande a las demás naciones que ya están volviendo, dattebayo.

–Entiendo.

–Adelante. –concedió el permiso.

–Permiso Hokage-sama.

–Entra Hanabi-chan.

La Hyuga se adelantó hasta enfrente del escritorio e hizo una reverencia.

–Veo que llegaste antes de lo previsto.

–Gracias a los trenes larga distancia, Hokage-sama. El recorrido de Konoha hasta Iwagakure, es mucho menor. –la mujer sonrió. –Ya nada toma tantos días como antes.

Naruto se rió.

–Cierto dattebayo, las cosas han cambiado. –su mirada se perdió por un momento, para luego tornarse seria. –Dime, hablaste con la Tsuchikage. –apoyo los codos sobre el escritorio.

–Hai yo...

El séptimo noto como la kunoichi, se callaba al ver al sensei del equipo 7.

–Puedes hablar con confianza, Hanabi-chan. –le aseguro. –Konohamaru ya está al tanto de la situación.

–Oh, hai disculpe. –volvió su atención nuevamente al líder. – La Tsuchikage agradeció el aviso y dijo que reforzaría la vigilancia en sus fronteras.

Sin poder evitarlo, Hanabi interrumpía su propio relato, mirando esporádicamente al shinobi castaño.

– ¿Hanabi?

Pero la voz del séptimo era anulada totalmente en la cabeza de la Hyuga, que solo podía pensar:

Guiño.

Guiño.

Guiño.

Konohamaru, esperaba el relato igual de extrañado que el Hokage. Hanabi cerró sus ojos y se obligó a concentrarse.

–Disculpe, la Tsuchikage me hizo saber de su deseo de que las cinco naciones se reúnan lo más pronto posible para hablar de ello, de manera más detallada. Además de que les hará llegar la información que ellos tienen recolectada, sobre el científico que ayudo a Kara.

–Arigato Hanabi-chan.

Naruto se levantó y miro por el gran ventanal hacia el monumento Hokage.

–Ya pueden retirarse.

Los dos shinobis, hicieron una reverencia y salieron.

Naruto suspiro, tenía mucho en que pensar y una pregunta que responder.

Aunque no era el único porque antes de preverlo, el Sarutobi se vio tirado con rapidez por el pasillo y encerrado al azar en una de las tantas habitaciones, de la mansión Hokage.

–Hanabi. –susurro, al verse arrinconado contra la puerta.

–Hola Kono-chan.

El Hokage no era el único que tenía una pregunta la cual responder. Solo que existía una pequeña diferencia, acá no era ¿Cierro la puerta? Sino…

¿Qué puerta abrí kore´?

La sonrisa y brillo, que apareció en esos ojos blancos lo hizo tragar con fuerza.

~•~•~•~•~

Un grupo de gennins llevaban sobre sus hombros una enorme mochila. Luciendo los rostros tensos, caminaban tambaleantes.

– ¡Ahí! –alerto Shikadai. –La oficina administrativa tiene un depósito y mi oto-san hoy tiene el dia libre, no hay nadie.

El resto de ninjas asintió, e inclinándose todos a la vez, entraron.

Una pequeña puerta al costado de la habitación, fue abierta rápidamente por el inventor de la nueva generación.

–Con cuidado chicos, por favor.

Los shinobis volvieron a inclinarse, soltando uno que otro insulto.

– ¡Shanaroo!

– ¡Mendouke!

Y usando el mismo peso del globo, a su favor, ingresaron

–Lo siento chicos, no pensé que mi padre no estaría ahora.

–No te preocupes Denki, lo guardaremos aquí mientras tanto dattebasa. No pasa nada.

–Sí, no pasara nada mientras el Hokage no se entere. –comento el más sincero del grupo.

–Podemos ocultarlo ahí. Nadie lo notaria. –señalo Sarada una estantería

–¡Ya escucharon omera a la cuenta de tres! Ichi (一), Ni (二) y ¡San! (三)

Un grito simultaneo y luego para alivio de todos, la enorme mochila reposo en el estante.

-¡Gracias chicos! Mañana hablare con mi padre y vendré a buscarlo.

–Ya está dattebasa. –se dejó caer sentado, secándose el sudor de la frente.

–Finalmente podemos descansar. –suspiro la Uchiha estirando sus brazos.

–Aun no puedo entender como un globo puede flotar tan alto –dijo Tsubaki.

Con la tarea terminada, los gennin se dirigieron a la salida del depósito, cuando de repente escucharon el sonido seco de la puerta principal cerrándose. Congelados se miraron entre si y casi en simultaneo, se acercaron al marco de la puerta

–Esos son…

Lo que vieron supero por completo el miedo de ser encontrados.

Enfrente de ellos la sensei del equipo quince arrinconaba al nieto del Tercer Hokage.

– ¿Konohamaru-sensei?

– ¿Hanabi-sensei?

– ¡¿Qué está...

Varias manos cubrieron la boca del Yamanaka.

–Cállate Inojin.

–Si la sensei nos descubre nos mata. –lagrimas ya se asomaban en el rostro infantil de Namida.

–Chicos no se alteren, dattebasa.

-Es cierto lo que dice Boruto. –dijo Sarada acomodándose los anteojos. –Seguro Konohamaru-sensei vino aquí para hablar algo importante con Hanabi-san. –dedujo. –Se irán rápido.

–Eso dattebasa, solo debemos esperar a que terminen y saldremos.

-No creo que se trate de una misión.

Los gennin miraron al último integrante del equipo siete. Mitsuki había sido el único en quedarse junto el marco, mirando por la puerta entreabierta.

–Y tampoco creo que se vayan rápido. –sonrió afable.

-¿De qué hablas Mitsuki?

El genio de las serpientes señalo a la pareja de shinobis.

Konohamaru y Hanabi interactuaba entre ellos completamente ajenos de los espectadores que tenían.

– ¿Qué haces kore´? –sentía la madera de la puerta pegarse a su espalda.

– ¿Cómo qué, que hago? –se pegó a él con una sonrisa coqueta. –Estoy respondiendo a tu señal secreta kore'. –le guiño el ojo varias veces.

La bolsa de papas cayó al piso, los ojos de todos se abrieron tres veces más de lo normal, y entonces sus rostro se tiñeron de un intenso tono rojo.

Hanabi con su dedo dio suaves toques en el pecho del hombre, siguiendo cada una de sus palabras.

–Fue algo arriesgado hacerlo frente al Hokage. –su sonrisa se acrecentó. – Pero en la guerra y el amor todo se vale ¿No? –Lo rodeo con sus brazos y oculto su rostro en el cuello masculino. –Te extrañe tanto Kono-chan.

–Hanabi eso yo... –la comprensión al igual que la vergüenza lo invadió.

– ¿Si?

–Yo... –toseo intentando concentrarse. –Eso no era una señal kore´. –se felicitó internamente, al escuchar su propia voz, salir clara y tranquila.

Hanabi levanto la cabeza.

– ¿Ah, no?

Konohamaru trago con fuerza, podía sentir aquellos senos pegarse contra su torso, mientras ello lo miraba ojos brillantes y la fragancia de su cabello le llegaba a la nariz, mareándolo.

En una situación como esa solo se vio capaz de responder un dudoso:

– ¿No?

Hanabi se sonrió divertida.

– ¿No? –repitió ella, acortando la distancia entre sus rostros.

–Sí. –susurro Konohamaru, Hanabi agrandó su sonrisa y el Shinobi se dio cuenta de lo que dijo negando rápidamente con la cabeza. – ¡No! Digo no era una señal kore'.

Hanabi se rio y dejo un casto e inocente beso en la mejilla ya ruborizada, del jounnin.

–Oh, bueno no importa Kono-chan –lo obligo a agacharse a su altura. –Convirtamos lo falso en verdadero. –rozo su nariz con la suya, mientras lo miraba a los ojos. –Prometo solo robarte uno, o mejor dos. –Medito, para luego asentir. –Si mejor dos, así estaré tranquila hasta la tarde.

– ¡Hanabi! Espera kore´. –intento alejarla.

–Son quince.

– ¿Qué?

El Byakugan tomo lugar en los ojos de la kunoichi.

Los pequeños espectadores temblaron ante la aparición del doujutsu hereditaria.

–¡Estamos muertos! –lloriqueo Nanami y a sus compañeras asintieron dejándose envolver por un aire deprimente.

–Hanabi-sensei no nos dará descanso en el siguiente entrenamiento. –dijo Wasabi.

–Moriremos de forma honorable. –dijo de forma solemne Tsubaki.

– ¡Esperen chicos! –alerto Choucho. –No está mirando para acá.

–…

–Para atrás ¡Todos para atrás! –Shikadai atraco la puerta, hasta que solo una muy fina línea de luz, entraba a la habitación.

-¡Nos van a encontrar!

–Hagan silencio Shanaroo.

Konohamaru miro a la mujer confundido.

– ¿Quince kore´?

–Quince minutos antes de que dos shinobis que están en el ala sur lleguen aquí. –la sonrisa de ella se acrecentó. –Suficiente tiempo para mí, ven Kono-chan.

– ¡Espera!

Konohamaru alejo su rostro, aprovechando su altura para poner distancia.

– ¿Ahora qué pasa? –Hanabi frunció sus labios y el ceño, reviviendo un puchero propio de su infancia.

–Acá es peligroso, kore´.

-¿Mitsuki ves algo? ¿Qué paso?

La pequeña serpiente blanca, volvió a la mano de su invocador y soltó suaves siseos.

–Parece que Konohamaru-sensei la detuvo. –miro a sus compañeros. –Ya termino.

Un suspiro simultáneo broto de todos.

-Al final no vamos a morir.

–Qué bueno que ya termino dattebasa. No podre ver a Ni-san de la misma manera. –hizo una mueca de asco y todos lo imitaron asintiendo de acuerdo.

Los gennin se levantaron, sacudieron sus ropas y entonces la voz de la Hyuga llego a ellos fuerte y claro.

–Si no me besas gritare.

–…

–…

–Eso le dijo una vez mamá a papá y terminaron gritando toda la noche. No pude dormir. –comento Inojin sonriendo.

Los rostros de los gennin, pasaron de blanco a verde, para luego terminar en un intenso rojo. Sin decir nada y casi de forma mecánica, volvieron a sentarse en el piso pegándose desesperadamente contra la esquina.

–No quiero ver dattebasa. Esto es más asqueroso que cuando vi a oto-san besando a oka-san en la cocina.

–Todo esto es problemático.

Konohamaru parpadeo, se vio obligado a repetir tres veces, los dichos de la kunoichi en su cabeza y entonces:

– ¡¿Qué?!

–Lo que escuchaste Kono-chan. Si no me besas gritare y entonces esta habitación se llenara de shinobis en menos de un segundo. Tú decides honorable nieto. –se acercó a su oído y soltó casi en un ronroneo. – ¿Serás un hombre valiente o no, Kono-chan?

–Hanabi.

–A la cuenta de tres.

–Espera kore'.

–Uno. –levanto un dedo.

– ¡Espera kore'! –comenzó a desesperarse.

–Dos. –sus ojos brillaron de pura diversión.

– ¡No lo hagas!

– ¡Tres! –abrió la boca pero el grito le quedó atorado en la garganta al sentir unos labios rozar su mejilla. –Kono-chan. –suspiro llevando su mano al lugar del beso.

Konohamaru la envolvió entre sus brazos y apoyo su mentón a la pequeña maraña de cabello café.

–Yo también te extraño kore'. Mucho –se sinceró y aprovecho la cercanía para tomar una gran bocanada del perfume natural que llenaban sus cabellos.

–Konohamaru

–No creas que es fácil para mí esto, kore´. –tomo el pequeño rostro entre sus manos, acariciando con sus pulgares las mejillas. –Pero creo que es lo mejor.

–…

– ¿Hanabi?

–Adorable.

– ¿Qué?

– ¡Kono-chan eres adorable!

– ¡Espera Hanabi!

Apenas tuvo tiempo, para hacer uso de sus reflejos y no tropezar cuando la avalancha de besos comenzó. Primero en sus mejillas, luego en su frente, paso a su mentón y justo cuando estaba por rozar sus labios el shinobi volteo el rostro.

–Espera kore' ¡Sí me besas no podré contenerme!

Hanabi no fue la única en quedar muda, un tenso silencio rodeo a los niños.

–Voy a vomitar dattebasa. –se llevo las rodillas al pecho.

–No podré olvidar esto jamás.

–Eso también le dijo papá una vez a mamá.

Las cabezas de todos voltearon al heredero Yamanaka.

–Y tampoco pude dormir también esa noche.

–…

~•~•~•~•~

–Konohamaru.

–Yo eh... ¡Olvida lo que dije kore'!

La mujer soltó una suave risa y dejó caer su cabeza el pecho del Shinobi, a su oído llegó el latir de ese rápido corazón.

–No tienes que avergonzarte Kono-chan, no eres el único que piensa así. Yo también cuando me besas, solo quiero que lo hagas una y otra y otra vez. –acaricio su mejilla y su mirada se ablando. –Pero está bien, lo acepto, comprendí mal.

–Hanabi

La Hyuga suspiro e hizo un adorable e infantil puchero.

–No hubo ninguna señal –se separó.

–Qué bueno que lo entendiste kore'. –soltó una risa nerviosa, llevándose la mano tras la cabeza.

–Esto de las señales secretas es difícil Kono-chan.

"Dímelo a mí" pensó mientras sentía como su cuerpo intentaba reponerse del colapso nervioso.

–Es molesto Kono-chan. –se cruzó de brazos mientras lo miraba. – ¿No te parece? Todo el tiempo viendo que no haya nadie.

–Si kore'.

–Tratando de que sean señales que nadie note.

–Bueno eso es cierto kore'. –le cedió.

–Sí. –se cruzó de brazos y lo miro seriamente. –Y a mí solo me dan ganas más de besarte enfrente de todo el mundo.

–Si yo… ¡¿Espera qué?! –se empezó a sentir acalorado.

–Lo he notado Kono-chan, tu tal vez no pero yo lo vi... –el Byakugan adorno nuevamente sus ojos. –Hay muchas kunoichis que te miran y te desean.

– ¿Eh? –a cada palabra, mas rojo se tornaba su rostro.

– ¡Sí! –grito con tanta molestia, que inconscientemente el shinobi retrocedió.

–Hanabi

–Te quieren a ti. –hizo un puchero. – ¡Pero solo yo puedo tenerte Kono-chan, eres mío! –lo tomo del brazo, pegándolo a ella. –Solo yo puedo sentir tus labios y como tú lengua hace esa cosa tan sexy después de cada beso. Solo yo puedo sentir aquellas manos grandes y tibias tocar mi... –las palabras de la kunoichi se vieron rápidamente interrumpidas por una mano sobre su boca.

– ¡Ya entendí kore'!

Y aun cuando no pudo ver sus labios, Konohamaru estaba seguro. Ella sonreía y él había caído en la trampa de otra señal de amor.

La puerta principal se cerró y seguido la del pequeño depósito fue abierta. Tensos, con una expresión sombría salieron de su escondite la nueva generación.

–Jamás ninguno de nosotros hablara de esto ¿Si?

–Hai… –respondió el resto.

Sería un trauma muy difícil de olvidar.

Continuara…


Ya llegamos al final de esta entrega. No miento al decir que fue todo un rompecabezas, ya tenía varias partes armadas y debí irlas "puliendo" para lograrlas unificar ¡Todo un reto! Por eso espero que el trabajo duro haya valido la pena y ustedes lo hayan disfrutado.

Mi parte favorita y la idea principal que genero todo el resto fue… El trabalenguas de Konohamaru de entre "Si" y "No". Pobrecito faltaba que dijera "No sé", pero no podemos juzgarlo ¿No? Como me pusieron en los comentarios, él está muy enamorado de su chica.

Bueno no me queda mucho más que decir, que me divierto mucho al momento de escribir esta historia, más de una vez termine riéndome. Ojala siga logrando lo mismo en ustedes.

Y ¡Recuerden! Solo toma tres segundos hacer feliz a esta servidora dejando un comentario. Amo leerlos y me motiva mucho a seguir escribiendo y por ende actualizar más rápido.

No leemos pronto, saludos.

Spoiler: Posible sangrado nasal… Están advertidos kore´.