Los siguientes personajes no me pertenecen, sino que son de Kishimoto, yo solo los tomo prestados con el fin del entretenimiento

¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien. Hoy vine con la que será la última entrega de este "peculiar año". Sé que muchos se preguntaran y si no lo hago yo jaja:

¿Por qué la publicas el 30 y no el 31 de diciembre? PORQUE ES MI CUMPLEAÑOS.

Así es hoy, 30 de diciembre cumplo años y me decidí a festejarlo con todos ustedes.

Muchas gracias a "kaoru-sakura" y "DuchessSunset" ame sus teorías y saber que se rie tanto como yo leyéndola.

Espero contar nuevamente con su opinión y con la de todos esos lectores FANTASMITAS TIMIDOS que se ocultan en las sombras.

¡Hablen que no muerdo XD! Se los ordeno como la chica del cumpleaños jajaja. Además me pone muy feliz saber que piensan del otro lado de la pantalla.

Sin más solo me queda decir… Disfruten de su lectura.

¡ADVERTENCIA: POSIBLE DERRAME NASAL!

...

...

Summary: Hay señales que se usan para estrategias, otras en los juegos de azar y otras… En el amor. Si quería ser Hokage, debía vivir lo suficientemente para cumplir con su sueño y eso solo se lograba de una manera; mantener en secreto ese amor avasallante. ¿Pero eso era posible teniendo a Hanabi Hyuga como novia?

"Tú no te preocupes por nada Kono-chan, todo lo que debes hacer es prestar atención y verás mis señales secretas".


Señales V

Se levantó abruptamente y con la respiración agitada. El sudor calaba su cuerpo, dejando caminos mojados que se impregnaban en su ropa. La brisa fresca entraba por la ventana entreabierta poniéndole al simple rose, la piel de gallina.

Se cubrió con el brazo los ojos y soltó un insulto entre dientes.

–Kuso.

Volteo el rostro y tomo el pequeño reloj digital a su costado. Los números 04:15hs brillaban en un intenso tono verde.

Soltó un largo suspiro, consciente de que solo había una solución, para poder volver a dormir. Quito las frazadas que le cubrían el cuerpo, su sospecha se confirmó. La prueba tangible de su sueño, estaba ahí.

Refugiada en la oscuridad, antes cubiertas por las colchas y ahora solo por un ligero pantalón de dormir. Era un bulto, que a esta hora con su cabeza bailando entre la conciencia y el sueño, pudo haber pasado desapercibido. Pero lo sentía, la sensación era un aliciente imposible de ignorar. Acalorado, adolorido, duro.

No prendió la luz, la oscuridad avivaría la fantasía y podría volver a dormir más rápido.

Apoyo ambas plantas de los pies sobre el futon, levanto apenas el trasero y con manos rápidas y algunas patadas desprolijas se quitó el pantalón, seguido de la ropa interior.

El aliado en sus sueños, aquel con que ponía fin a esos gritos sugerentes con su nombre, se irguió, al fin libre de la prisión que significaba la ropa.

Bajo la mano por la sabana y lo tomo. Lo rodeo con sus manos ásperas por el entrenamiento, sintiendo al instante la diferencia de esa piel curtida, con la suave y mojada que tocaba.

Un quejido escapo de sus labios, su mano fría, su miembro caliente, su cuerpo sudado y la brisa fresca de la noche. Esta fusión de temperatura, solo desligo el ultimo gramo de cordura y dio inicio a su fantasía más sucia.

Era difícil contenerse, era difícil no extrañarla, era muy difícil negarse y mayor tortura era aparentar no desearla. Frente de ella decía una cosa, más en su absoluta inconciencia, en el reino de los sueño, su moral se esfumaba. Ella aparecía, con esa ex trónica actitud traviesa y charlatana. Le sonreía, se le burlaba, jugaba, pero…

Otro quejido salió de su boca, cerró sus ojos y apretó el agarre en su hombría.

Cuando las burlas acababan, iniciaba un juego mucho más atrevido y sucio. Un juego que ella lideraba, descubriéndole el cuerpo con besos mojados y caricias rápidas.

No se contenía, él no decía "espera" sino que la abrazaba, suspiraba en su cuello y enloquecía.

–Hanabi. –escupió

No tienes que avergonzarte Kono-chan, no eres el único que piensa así. Yo también cuando me besas, solo quiero que lo hagas una y otra y otra vez.

Sus mismas palabras se volvían su perdición, al otorgarle permiso.

¿Ella se tocaría pensando en él? Ojala que lo hiciera, esperaba provocarle lo mismo. Que despertara en plena madrugada sudando, acalorada y muy mojada, con la piel ardiendo por las ansias de caricias.

Ahí venia, oh si, ahí estaba, la imagen fantasiosa lleno su cabeza. Comenzó a mover su mano, arriba, abajo, lento, despacio, largando uno que otro suspiro.

–Quiero ver, necesito… –una línea tensa se formó en sus labios.

En sus sueños ella lo miraba con esa arma blanca que tenía por ojos y le sonreía.

–Hanabi.

El lazo blanco amarrado a su cintura, se desanudaba, la pollera roja caía dejando a la vista sus torneadas piernas y cuando solo quedaba el kimono amarrillo, que se mantenía sobre aquellos delicados hombros, él mismo con sus manos lo deslizaba fuera de su vista.

Su respiración se aceleró, podía sentir la sábana blanca, pegarse a su espalda, hacía calor, mucho calor, pero la fantasía continuaba, cada vez más potente, cada vez más nítida.

La tenia ahí, desnuda frente a sus ojos, casi hipnotizado llevaba sus manos a ese par de senos, los conocía, el color de sus pezones, la suavidad, el tamaño y el calor que irradiaban. Los palpaba, estrujaba y ella gemía.

Soltaba los primero gemidos de la noche para él.

Entreabrió sus ojos, ahora vidriosos, todo a su alrededor se desenfocaba.

–Hanabi yo… ¡Shimatta! –su mano se aceleró, la punta de su miembro comenzó a aflorar de aquella fina capa de piel que lo cubría cuando estaba tranquilo.

Era su mayor deseo dejar caer su rostro ahí y llevar sus dos manos a la espalda de ella pegandola contra si mientras hurgaba con su nariz por entremedio de sus senos, sintiendo el aroma de su sudor.

"Kono-chan"

La escuchaba, podía oírla, su mandíbula tenso y acelero el ritmo.

¡Moría por hundir su boca y tomar entre sus dientes, aquellos pezones rozados y erectos!

–Quiero… –inconscientemente abrió grande su boca, buscando saciar una glotonería ficticia. La respiración salió entrecortada y se relamió sus labios resecos. Lo sentía, lo sentía tan vívidamente, un sabor exquisito no conocido.

–Hanabi. –su toque era rudo, rápido. –Más kore´… –le rogo a su fantasía.

Se desnudaba, se desarmaba ante su toque, le ponía a la vista todo su cuerpo, para que ella descubriera las heridas de batalla. Que lo besara, que curara la piel cicatrizada con su lengua y saliva tibia. Entonces él acallaba sus palabras devorando su boca, como un hambriento desesperado, sabiendo que jamás se saciaría de su sabor y solo se alejaría una vez que ella gimoteara en sus brazos.

–Hanabi. –su voz sonó ronca, necesitaba. En su cuello se marcaban las venas producto del placer. Estaba tenso, todo en él estaba agarrotado, consciente que el único remedio estaba durmiendo a varias calles de aquí.

–Hanabi –repitió estirando la última silaba.

La dejaba sobre la cama ¡Sobre la suya! y ella le sonreía, acariciándole el rostro. Él se ponía encima, oh si, como anhelaba sentir la fricción de sus pieles sudadas, de sus sexos dando la primera caricia sutil.

Besaba su frente, mejillas, cuello y terminaba en sus labios, siempre encontrándose con la imagen de ella, desnuda, en su cama y con su precioso cabello café esparcido en su almohada.

"Kono-chan"

–Aquí estoy kore´.

"Kono-chan"

–Si, ¡Sí!… –estaba cerca, muy cerca. Podía escuchar la fricción de su mano en la carne.

"Mi kono-chan"

–Tuyo, kore´. Solo tuyo y tú mía.

Ella sonreía traviesa, bella, coqueta y lujuriosa. Él la amaba, con el alma, con el cuerpo, con sus labios y entonces mirándola a los ojos entraba de una estocada dura y profunda. Ambas contenían el aliento, acostumbrándose a la nueva sensación de sentirse tan llenos.

El salía, ella suspiraba mientras lo miraba con la duda en sus ojos. Él le corría el cabello que producto del sudor, se le había adherido a la frente y le decía:

–Te amo. Yo… –apretó sus labios, sofocando un gemido mientras volvía a entrar lento y suave, sintiendo como todo en ella lo envolví, aplacando la brutalidad inicial, pero sumergiéndose en un vaivén desquiciante. –Te amo kore´.

"¡Kono-chan!"

Se movía encima de ella, lento, despacio, besando todo lo que tenía a su alcance, entrelazando su mano con la suya.

Sus caderas chocaban llenando la habitación de un sonido seco y constante. La velocidad aumentaba, la ternura se disolvía, el soltaba el agarre en sus manos y se aferraba a su cadera.

¡Konohamaru!

Ella gritaba, el quedaba sin aire, ocultando su rostro en su cuello, diciendo palabras roncas sin sentido. Hanabi llevaba las manos a su espalda, sentía el ardor de las uñas de ella lastimar su piel, pero era mínimo comparado con el fuego que ardía en la unión de sus cuerpos.

– ¡Hanabi! –rugía su nombre y con un movimiento agresivo rodaba, poniéndola a ella encima suyo.

"¡Kono-chan!"

Ella saltaba encima de él, sus pechos rebotaban y de su boca se escurría un pequeño hilo de saliva. Hipnotizado le tomaba los senos y se los estrujaba con violencia, hasta que estos se escurrían de sus manos.

Sus ojos estaban entreabiertos y vidriosos pero aun así podía verla, claramente. La ilusión era tan fuerte que se volvería loco.

–Hanabi… –susurro ido.

"Te tiento a cumplir una fantasía prohibida. ¡Es eso ¿Verdad?! Dime ¿Cuál es tu mayor fantasía, Kono-chan? "

–Tú kore´ ¡Tú!

"Te extraño, Kono-chan"

–Yo también, yo… ¡Kuso! –Más rápido ¡Más! ¡Necesitaba más de ella!

"Está bien Kono-chan. Entiendo que ya eres todo un hombre".

–Lo soy kore´, por eso te necesito por eso… ¡Shimatta! –bufo con voz ahogada. – ¡Te deseo!

¡La veía! Veía como ella se inclinaba, con los labios mojados e hinchados, los senos erectos y la piel sudada y marcada por sus besos y mordidas.

–Yo también. –el cabello de ella los cubría a ambos como una cascada chocolate. –Yo también, anata. –le acaricio el rostro sudado y todo rojo por el esfuerzo y entonces le susurraba al oído, con la voz más sensual que había escuchado. –Hazlo Konohamaru.

– ¡Hanabi!

Se corrió ¡Exploto! la viscosidad de su esencia se disparó y lleno su mano, pelvis y muslos. Por un segundo todo en él se desconectó, sus pulmones dejaron de recibir aire, su corazón no latió y ella, se esfumo.

Su pecho se inflo mientras desesperadamente tomaba grandes bocanas de aire. La adrenalina comenzó a bajar y sentía el peso muerto en todo su cuerpo. Tanteo con sus dedos y dio con el semen aun fresco, como pudo tomo impulso y se levantó.

Tambaleando fue hasta el baño, abrió la puerta y prendió la luz atrás suyo.

A los pocos segundos se podía escuchar el sonido del agua corriendo, en plena madrugada, adentro de la residencia de Konohamaru Sarutobi.

Continuara...


Y hasta aquí llegamos yo…

¡Esto es demasiado vergonzoso! Es la primera vez que escribo una masturbación (mi primer lemon fue BoruSara) utilizando una fantasía. Fue todo un reto, pero espero que haya quedado bien y si no provoque derrames nasales, me conformo con un RUBOR EXCESIVO.

Nos leemos el año que viene XD y ¡Recuerden! Solo toma tres segundos hacer feliz a esta cumpleañera dejando un comentario. Amo leerlos y me motiva mucho a seguir escribiendo y por ende actualizar más rápido.

¡Hasta la próxima kore´!

Spoiler: Las gardenias simbolizan la pureza, sinceridad y admiración aunque también tienen otro significado, menos conocido… Pueden ser usadas para expresar un amor secreto.