Los siguientes personajes no me pertenecen, sino que son de Kishimoto, yo solo los tomo prestados con el fin del entretenimiento
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que hayan tenido un gran final e inicio de año. Hoy vine con una nueva entrega de esta bella historia.
Muchas gracias a "kaoru-sakura" por su saludo por mi cumpleaños y el bello rewins, me alegro mucho que te haya gustado el "Lemon" además de que le hayas tomado gusto a esta pareja, por mis humildes historias, me hizo sentir muy halagada.
Para mi Konohamaru X Hanabi hacen una gran combinación de personalidades e historias. Ambos pertenecientes a dos clanes prestigiosos, con estigmas y destinos que les cargan las personas encima.
Asi que espero contar nuevamente con tu opinión y con la de todos esos lectores FANTASMITAS TIMIDOS que se ocultan en las sombras.
¡Hablen que no muerdo XD! Me pone muy feliz saber que piensan del otro lado de la pantalla.
Sin más solo me queda decir… Disfruten de su lectura.
Summary: Hay señales que se usan para estrategias, otras en los juegos de azar y otras… En el amor. Si quería ser Hokage, debía vivir lo suficientemente para cumplir con su sueño y eso solo se lograba de una manera; mantener en secreto ese amor avasallante. ¿Pero eso era posible teniendo a Hanabi Hyuga como novia?
"Tú no te preocupes por nada Kono-chan, todo lo que debes hacer es prestar atención y verás mis señales secretas".
…
…
…
Señales VI
Se restregó el rostro con la mano intentando deshacerse del cansancio que ni el agua fría le había borrado. Ahogo un bostezo, mientras se obligaba a sí mismo a caminar.
Después de que la ducha helada pusiera fin a las últimas moléculas de su fantasía pasional, se recostó en la cama, más le fue imposible dormir porque:
Se había tocado pensando en Hanabi.
Se había ¡masturbado! pensando en Hanabi.
¡Se había corrido pensando en Hanabi! Y lo peor es que lo había disfrutado.
Se cubrió el rostro con la mano, lo único que aminoraba las evidentes ojeras bajo sus ojos, era el intenso tono rojo en sus mejillas.
"Soy un pervertido kore' " se reprendió.
Pero es que no había otro nombre para ello, lo era, un pervertido y no por el hecho en sí. Claro que se había tocado antes, era común, normal en su época adolescente atender al llamado que le producían sus hormonas alocadas. Pero siempre había sido un toque "anónimo", sin nadie en quien pensar, una simple explosión de lujuria, intentando de encontrarle sentido a todo lo que su cuerpo transitaba y a la vez disfrutar de ello.
Y cuando no era así resultaba un "imposible", su lujuria era motivada por una actriz o modelo famosa en sus momentos de chunnin.
Pero ahora era diferente, esta situación no catalogaba en ninguno de los dos terrenos, no era un "imposible", no era "anónimo" y él, ya no era un niño.
Es un adulto y se había tocado durante toda la noche, por y para una única mujer… Hanabi Hyuga.
Detuvo la marcha, se restregó el rostro ambas manos y soltó un bufido
¡Odiaba esto! Odiaba este lado suyo, pero sus sabanas manchadas tenían dedicatoria y como si no pudiera ser peor, lo que provocaba su calentura y también lo que le ponía fin, era una persona que veía a diario.
Hanabi Hyuga era la enfermedad y la cura, no podía vivir con sus besos, pero tampoco sin ellos, no podía no verla, pero tampoco podía estar mucho tiempo cerca de ella.
"Me va a volver loco kore´".
– ¡Cuidado!
Un grito lo alerto y entonces apenas tuvo tiempo de moverse, antes de que un cuerpo femenino, pero con el rostro oculto entre flores, casi lo atropellara.
– ¡Ino-san! –se movió, pero el sueño y lo imprevisto lo hizo caer sentado. –Eso dolió kore´.
La Yamanaka suspiro aliviada al ver sus jarrones con flores intactos. –Eso estuvo cerca. –sus ojos celestes viajaron el shinobi. – ¡Oh Konohamaru! lo siento ¿Estas bien?
El jounnin se levantó sacudiéndose la ropa.
–No pasa nada Ino-san, fue mi culpa kore´. –le extendió los brazos. –Déjeme ayudarla.
– Arigato Konomaharu. –suspiro al sentir el peso de uno de los jarrones ser retirado de sus brazos. –Hoy ha sido un día ajetreado.
El tintineo de la campana sobre la puerta sonó, cuando ambos shinobis entraron a la "Florería Yamanaka"
–Puedes dejarlo por ahí. –le señalo el mostrador mientras ella iba con el otro jarrón y lo ponía sobre una estantería. Ino acomodaba las flores soltando un suave tarareo, cuando de repente levanto la mirada y: –Oh
– ¿Qué sucede kore´?
–Tus ojeras. –señalo sus propios ojos. –Te ves terrible, Konohamaru. –la sinceridad contagiosa de su esposo, llego a Ino con los años.
–Oh eso es…
Se inclinaba hacia él, ¡Hacia él que tenía el rostro sudado y todo rojo por el esfuerzo! y entonces le susurraba al oído, con la voz más sensual que había escuchado. –Hazlo Konohamaru
Sacudió rápidamente la cabeza para despejarse, pero ni ello logro borrar el tono rojo de su rostro.
–No es nada kore´. Es que he estado muy ocupado con las misiones. –se excusó, llevándose la mano detrás de la cabeza.
La shinobi tipo sensor afilo ligeramente la mirada. Si había algo que le proveía su profesión, era la lectura de rostros, los gestos hablaban mucho más que las palabras, solo había que prestar atención y leer entre líneas.
– ¿Ah sí?
Respuesta corporal: Mirada esquiva, un tic nervioso en sus labios.
–Si kore´.
Respuesta hablada: Monosílabos.
–Entiendo. – volteo y comenzó a acomodar unas flores, disimulando una sonrisa.
Él estaba nervioso, ella lo sabía.
Siguiente paso, estrategia: Presentar una teoría, en donde el individuo baje la guardia. Llevarlo a su terreno para hacerlo sentir que él es el dueño de la conversación y no que la misma está siendo manipulada con un fin.
–Por supuesto la vida shinobi sigue siendo nuestra prioridad aun en tiempos de paz.
– ¡Claro kore´!
Respuesta hablada: Monosílabos
Respuesta corporal: Un suspiro suave de alivio.
Lo miro de reojo y su sonrisa acrecentó. La estrategia había sido eficaz.
–Ino-san.
– ¿Si?
La mujer se dio vuelta y espero una respuesta que tardo en venir, pero más que impacientarla, ella espero, aun cuando tenía trabajo acumulado disfruto cada segundo en que las mejillas del seguidor de Naruto se tornaban rojas.
–Cuanto, cuanto…
– ¿Cuánto? –le pregunto, apoyando los codos sobre el mostrador.
Respuesta corporal: Una risa nerviosa, sudor asomándose en su frente y se revolvió el cabello. Le esquivaba la mirada
Sin duda los gestos decían mucho más que las palabras.
–Konohamaru.
Segunda estrategia: Acorralarlo de forma sutil, volverlo preso de sus propias palabras.
– ¿Qué ibas a decirme? ¿Cuánto qué? –le insistió.
Respuesta corporal: Konohamaru tose, el sudor aumenta y un tartamudeo traba sus palabras.
–Si kore´, cuanto… yo
Ino sonríe y luego niega con la cabeza. Baja la guardia, afloja la soga y suelta a su presa en un gesto compasivo.
– ¿Cuánto cuesta un ramo? –termino ella, apiadándose.
El hombre asintió e Ino dejo vagar sus ojos por las diferentes estanterías.
–Eso depende de las que lleves. –señalo los distintos jarrones. –Tulipanes, orquídeas, rosas. Todas tienen un valor diferente según la temporada.
Konohamaru siguió con la mirada cada una de las flores que le nombraba la dueña y dejando su vergüenza de lado, camino hacia los estantes y las examino atentamente.
La dueña lo observaba, sin poder evitar divertirse con ello.
–Las flores tienen significados ¿Sabias? –continuo hablando. –Con ellas un hombre puede pedir perdón, mostrar amistad o… declararse. –puntualizo el ultimo, con una inocencia totalmente pulida y falsa.
Los ojos del shinobi se vieron rápidamente atraídos por unas blancas "Blancas como sus ojos kore´" pensó y una sonrisa tenue se asomó entre sus labios cuando tomo el pequeño ramo.
– ¿Estas? –toco suavemente los pétalos de la flor y miro a la kunoichi. – ¿Que significan?
Ella no pudo evitarlo, estaba naturalizado en sus genes leer a las personas.
Respuesta corporal: AMOR.
–Esa es una gardenia simbolizan la pureza, sinceridad y admiración aunque también tienen otro significado, menos conocido.
Konohamaru espero que la mujer terminara, y ella lo hizo con una sonrisa "inocente" y un encogimiento de hombros.
–Pueden ser usadas para expresar un amor secreto.
La expresión anonada y roja que puso el shinobi fue tal que Ino no pudo evitar soltar una risita y salir de detrás del mostrador.
–No te preocupes Konohamaru. Te prepare unas. –golpeo su hombro y le guiño un ojo. –Cortesía de la casa.
•~•~•~•~•~•
En una plaza, aprovechando una zona apartada con árboles y un banco de madera, un hombre caminaba. Daba cinco pasos a la izquierda y volvía, daba otros cinco a la derecha y volvía.
Se sentaba en el banco y hablaba, más rápidamente se reprendía y volvía a intentar.
–Es increíble que haya logrado hacer diez misiones de rango "S", pero no pueda decir dos simples palabras kore´. –apoyo los codos en sus muslos y oculto su rostro entre sus rodillas.
Levanto la vista y vio de reojo el ramo de gardenias reposar a su lado, estas parecían burlársele en la cara. Decidido vuelve a tomarlas con más fuerza de la necesaria y dice:
–Yo te traje esto kore´ porque las vi y pensé en ti así que… -se levantó y ofreció las flores al aire. – ¡Por favor aceptas estas flores Hanabi!
El sonido de los pájaros acompaño su declaración vergonzosa. Con una gota en la sien, Konohamaru soltó un suspiro y se revolvió el pelo.
– ¡¿Por qué es tan difícil kore´?
"¡Kono-chan!"
Ella saltaba encima de él, sus pechos rebotaban y de su boca se escurría un pequeño hilo de saliva. Hipnotizado le tomaba los senos y se los estrujaba con violencia, hasta que estos se escurrían de sus manos.
Los pájaros volvieron a piar y si él no estuviera tan paranoico, juraría que escucho a alguien llamarlo "Idiota".
Era difícil anular esas imágenes, pero daría todo de sí para hacerlo.
¡Se tenía que concentrar!
No podía seguir huyendo como un cobarde. Miro el ramo de flores blancas y con las manos sudadas aferro su agarre.
Cuando la vea, la miraría directo a los ojos y sin duda alguna le diría:
–Yo compre estas flores kore´ pensando que tal vez te gustarían. Sé que no estas contenta con esto de que nadie sepa sobre nosotros kore´, pero pienso que lo mejor es ir despacio y ¡No quiero que creas que me avergüenzas kore´"! jamás me avergonzarías.
Si después de ello aún quedaba con aire en los pulmones, haría una reverencia profunda por respeto y le extendería el ramillete, entonces:
–Yo… ¡Yo te amo kore´ por eso acepta estas flores como muestra de mi amor". –grito.
Una ola de orgullo lo invadió y sonrió, si eso sonaba bien, sincero, tal vez algo torpe y rápido, pero ella lo entendería, siempre lo hacía. Decidido ¡Le diría eso! Ahora solo debía…
–Ay que linda confesión. Me toma desprevenida.
– ¿Eh?
El jounnin desarmo lentamente la reverencia y casi en cámara lenta, levanto la mirada para encontrar enfrente suyo a una anciana, que lo veía con corazones en los ojos.
–Oba-chan. –Le sudaron las manos y no por los nervios que le producía la Hyuga.
–Como podría negarme a un hombre tan guapo como usted. –le arrebato el ramo de la mano y le frunció sus labios arrugados. –Dame un beso amor mio que aunque recién nos conozcamos, ya me has conquistado.
–¡Espere kore´! Oba-chan esta equivocada yo…
La anciana prendida de la emoción, lo tomo del brazo, pegándolo a ella, mientras intentaba desesperadamente poner fin a la diferencia de alturas.
–Las flores kore´ –intentaba alejarse y a la vez tomar el ramo. – ¡Mis flores oba-chan, devuélvamelas! –exigió.
-Me quedo con las flores y usted con mi corazón. –finalmente logró su cometido y restregó su rostro contra el shinobi. –Eres mucho más guapo que mi fallecido esposo. –dijo sonriendo contenta.
– ¡Oba-chan entendió mal!
–No lo niegues yo te escuche
–Si pero…
El tironeo se tornó cada vez más y más agresivo. Uno tiraba para la izquierda y el otro para la derecha. Konohamaru quería correr y la anciana deseaba besar.
– ¡Oba-chan!
–Deja de gritar y solo bésame. –lo miro a los ojos. –Soy tuya.
Un color pálido tomo lugar en el jounnin, que hizo una mueca de asco, al ver la imagen de su fantasía nocturna pero con otra protagonista.
"¡¿Qué más me puede pasar kore´?!
Entonces como si respuesta viniera del cielo, Konohamaru miro alarmado como el ramo salía volando.
– ¡Las flores! –grito
Una bella lluvia de gardenias blancas se desplego ante sus ojos llenos de lagrimas
Su regalo estaba destruido ¡Su regalo se había arruinado! Y estaba tan deprimido que ni se molestó cuando su mejilla se vio víctima de un húmedo y sonoro beso, de parte de la anciana.
–Mi regalo, mi regalo kore´
–No importa amor mío, no necesito flores, con tu confesión me basta. –lo consolaba la mujer.
–¡Oba-chan! –tomo a la mujer por los hombros mientras un vaho oscuro lo envolvía. –– ¡Oba-chan ese regalo era para mi novia y usted lo arruino! –comenzó a sacudirla. –Solo estaba practicando que iba a decirle cuando la viera kore´. –un rio de lágrimas cayó por sus mejillas.
– ¿Escuchaste cariño? Eso es tan tierno
El jounnin se paralizo, el conocía esa voz ¡La conocía!
–Hmmp.
"Estoy muerto kore´"
Un bufido fue la única respuesta que nació del prodigio del clan Hyuga. La mujer a su lado en cambio soltó una pequeña risa.
–Que tú no regales flores Hyuga, no significa que no se considere un gesto romántico.
– ¡Yo te regale flores! –se quejó el genio. –Solo que no sabía que eras alérgica a las rosas. –murmuro entre dientes logrando otra risa en su esposa.
–Neji-san. Tenten-san
–Ohayo Konohamaru-kun.
–Konohamaru
El alegre saludo de la maestra en armas, seguido por el parco de su esposo, contesto con creces, la pregunta que Konohamaru se había hecho desde que salió de su hogar.
"¡¿Qué más me puede pasar kore´?!
Mucho ¡Mucho más! Y nada bueno.
Casi tieso, tambaleante e intentando formar una sonrisa segura, se dio vuelta encarando al matrimonio.
–Ohayo ¿Salieron a pasear?
La mujer apretó el agarre sobre el brazo de su esposo y asintió sonriente.
–Hai, todas las tardes con Neji venimos a este parque, casi siempre esta vacío. –miro a su alrededor. –Es muy tranquilo ¿No, cariño?
–Hai
–Oh lamentamos haberte interrumpido Konohamaru-kun. –miro a la anciana y las flores. –Es que me pareció todo muy tierno, aunque la verdad es que me tomo por sorpresa.
– ¿Eh?
Tenten miro a la anciana y le sonrió haciendo una leve reverencia.
–Es usted muy afortunada Oba-chan, Konohamaru-kun es un buen chico.
–No sabía que tenía gustos por las personas mayores. –dijo el Hyuga.
– ¡Neji! –le reprendió la kunoichi, dándole una mirada severa. –No seas grosero, además para el amor no hay edad.
Konohamaru pasó la mirada de un shinobi a otro y cuando su cabeza logro procesar las palabras, la anciana ya estaba aferrada a su brazo y él gritando histérico.
– ¡¿Eh? Esperen no es así kore´! –miro a la pareja. –Y usted Oba-chan ¡suélteme! –sacudió su brazo pero la mujer era fuerte.
– ¿Por qué insistes en ocultar nuestro amor? ¡No te avergüences! Di a luz a diez niños, que son algunos más.
La pareja Hyuga presenciaba el intercambio en silencio, una demasiado divertida, luchando por contener la risa, mientras que el hombre miraba todo con seriedad e indiferencia.
Cansado de la necedad de la anciana, Konohamaru grito:
– ¡Pero yo ya tengo novia kore´!
Ni bien esas palabras escaparon de sus labios, se arrepintió. Pero aunque sea la anciana dejo de sacudirlo, no lo soltaba aun, pero había frenado su intento de besarlo y ahora solo lo miraba con el ceño fruncido.
– ¿Y dónde está esa mujer? Te dejo aquí solito. Yo no te haría eso.
– ¡Es que ella está ocupada kore´!
– ¿Ah sí? –afilo su mirada y acerco hasta su rostro. – ¿Quién es?
Tal vez fue culpa de la ansiedad, los nervios o la falta de sueño, pero antes de procesarlo las palabras brotaron de sus labios, en un atropellado grito:
– ¡Se llama Ha…!
La razón lo golpeo a mitad de la oración, su voz cambio de pronto de tono, bajando a un nivel mucho más bajo mientras veía al matrimonio.
–Ha… ¿Hana?
Tenten agrando su sonrisa y Neji alzo una ceja.
–Hanako Guyha. –respondio el jounnin.
– ¿Hanako Guyha? -repitió la anciana. –He vivido en esta aldea más de cincuenta años y jamás escuche una chica con ese nombre. –dijo molesta.
–Es que viene de una aldea muy muy lejana kore´. –tartamudeo con una gota de sudor resbalando por la sien, pero con toda la entereza posible.
Tenten evaluó al hombre enfrente suyo, descubriendo al instante que había una verdad oculta en esa pantalla de respuestas improvisadas que dio. Si su sospecha era cierta, la confirmación le aguardaba en el complejo, pero antes:
–Neji.
– ¿Si?
–Volvamos al complejo.
– ¿Eh? ¿Tan rápido? –Volcó la mirada sobre ella –¿Te sientes mal? –casi levanto su mano, para tocar la frente de la kunoichi pero ella lo detuvo con un suave apretón y una sonrisa suave.
–No, no es eso.
Tenten miro a Konohamaru y luego sonriendo de forma inocente y casual, volvió a enfocarse en su esposo.
–Es que recordé que le prometí a Hizashi ayudarlo con su entrenamiento de kunais.
La ligera preocupación se esfumo por completo de Neji.
–Tan obsesivo con las armas como su madre. –le dijo con un tono mas suave, logrando una sonrisa y guiño por parte de la maestra en armas. –Konohamaru, nos retiramos, lamentamos el malentendido.
–Adiós Konohamaru-kun y espero que todo salga bien con Hanako-san.
Si el jounnin no estuviera tan centrado en su alivio propio, podría haber notado como la kunoichi le sonrió divertida una última vez mientras se alejaba del brazo de su esposo.
…
…
…
Konohamaru miro entristecido el resto de flores en el césped. Su bello ramillete estaba arruinado. Tomo la única con los pétalos intactos, pero con el tallo medio doblado y la agarro con cuidado.
–Esa niña es muy afortunada. –dijo la anciana para luego de soltar un bufido molesta. –Tal vez demasiado. –se marchó.
•~•~•~•~•~•
– ¡No te rías Hanabi-neechan! –se quejó un pequeño Hyuga.
Hanabi reposaba en los pasillos de madera del complejo mientras veía a su sobrino entrenar.
–Es que acabas de errar a un blanco simple. –dejo el palillo de dango vacío sobre la bandeja. –Deja que te muestre como se hace Hizashi-kun. –le guiño un ojo. –No seré como tu madre pero me defiendo. –tomo la kunai y jugo con ella en su mano. Cuando centro la atención en el blanco de madera, las grandes puertas del complejo fueron abiertas.
– ¡Oka-san! ¡Oto-san!
El joven matrimonio venia de regreso de su paseo matutino.
–Hizashi-kun ¿Estabas entrenando?
-¡Hai! –señalo a su tía. –Hanabi-neechan iba a mostrarme una manera distinta de hacerlo, oka-san.
– ¿Ah sí? –miro a la castaña.
-¡Por supuesto! –le revolvió el pelo a su sobrino, recibiendo una cara berrinchuda. –Aunque el clan Hyuga no se especializa en armas, nuestros ojos nos sirve para ver blancos difíciles. –presumió contenta.
–Sí, lo que dices es cierto, pero Tenten y yo creemos que Hizashi no puede estar siempre confiándose de su Byakugan, debe poder saber defenderse sin él.
Tenten asintió de acuerdo.
La sonrisa y confianza desbordante de Hanabi, se fue perdiendo con cada palabra firme que decía el genio del clan.
–Además Hizashi debe desarrollar mejor sus habilidades con armas.
Ahora solo había una mueca nerviosa en ella y entonces:
–Hanabi
– ¿Si, Ni-san?
–Muéstrale como se hace.
–Si eso iba a hacer yo…
– Sin Byakugan.
– ¿Eh?
Ahora ya ni mueca había, solo una firme línea en sus labios acompañada de un aura oscura y depresivo rodeándola.
–Ni-san.
Neji se cruzó de brazos y se mantuvo serio.
–Ya me escuchaste.
–Pero yo… –intento idear una excusa sin éxito.
–Alejare el blanco, ahí donde está te resultara demasiado fácil.
El shinobi tomo el blanco de madera y lo apoyo entre la intersección de una columna y la puerta de una de las habitaciones principales del complejo.
–Si fallas. –frunció ligeramente el ceño, haciendo que sus ojos se achicaran ligeramente. –Romperás la puerta de Hiashi-sama. –le advirtió.
– ¡Pero Ni-san no practico lanzamiento de kunais desde los 15! –se quejó olvidándose por completo que era una mujer adulta.
–Eso te pasa por confiarte demasiado en nuestro Byakugan, Hanabi-sama, un shinobi debe estar preparado para todo tipo de situaciones.
Hanabi miro al blanco y luego a su primo.
– ¿Qué esperas? –la incito él.
– ¡Ya! –inflo las mejillas para luego soltar un sonoro suspiro. –Lo hare, te demostrare lo buena que soy lanzando kunais Ni-san. –sonrió confiada.
–Bien
Hanabi miro el blanco y mordiéndose el labio, afirmo el agarre en el arma.
–Ya soy una jounnin, puedo hacer esto. –se dijo a sí misma.
–Oh, casi lo olvido. –intervino Tenten. –Hablando de jounnins, Hanabi-chan nos encontramos con un compañero tuyo, antes de venir.
Hanabi simulaba el lanzamiento del arma, pero sin soltarla aun.
– ¿Ah sí? –la escuchaba, pero sus ojos seguían prendados del blanco.
"Maldito Ni-san, ese blanco es inaccesible, la columna bloquea casi todo mi campo de visión"
–Sí, Konohamaru-kun.
El arma casi resbalo de su mano.
– ¿Kono…? –negó con la cabeza. – ¿Konohamaru-san? –Su voz sonó más aguda, casi fue un susurro.
¿Hacia cuánto no lo veía? Una semana, llevaba contando en su cabeza.
"Malo Kono-chan, estoy segura que es mi castigo por lo que te hice la última vez" pensó.
Y es que después de esa señal equivocada, el jounnin la había estado esquivando e ignorando todas sus señales. Estuvo tentada más de una vez a acorralarlo y sacarle alguna repuesta al respecto, pero sabiendo como era su novio, intuyo que necesitaba espacio y ella se lo dio… Muy, muy en contra de ello, pero se lo dio.
–Sí. –Tenten afilo la mirada. –Estaba en la plaza Ayuri, aunque fue raro…
– ¿Raro? –miro a la pareja de reojo pero intentando de que no fuera evidente su interés.
–Si le estaba regalando flores a una anciana. –dijo Neji.
– ¡Neji! –grito la kunoichi. –Konohamaru-kun ya lo explico. –se dirigió a Hanabi. –Resulta ser que la señora Kima entendio mal y se le colgó del brazo, pero todo se resolvió aunque… –no pudo evitar soltar una risita. –Fue muy divertido.
–Hmmp
-Además las flores eran para su novia.
El corazón de la Hanabi se detuvo y el aire se le quedó atorado en la garganta.
–No… ¿Novia? –susurro
–Sí. –guardo silencio y se llevó uno de sus dedos al mentón pensativa. – ¿Cómo dijo que se llamaba Neji? –pregunto a apropósito a su esposo, solo para tener más tiempo para ver como las mejillas de la Hyuga, se tornaban lentamente rosadas.
Hanabi miro a su primo, con el corazón en sus ojos, era tan evidente, la ansiedad por una respuesta, que Tenten vio cómo su sospecha se confirmaba.
La distracción de Hanabi, el dueño de esos largos suspiros, tenía nombre y apellido.
"Asi que Konohamaru-kun, esto se pondrá interesante" pensó
"Kono-chan" suspiro Hanabi, sintiendo en los oídos el sonido de su propio corazón aturdirla, por lo acelerado que iba. "¿Decidiste ser un hombre valiente?"
–Ni-san. –rogo porque su voz saliera bien, pero sentía la garganta seca. –Tu sabes…
–Hai. –la miro. –Dijo que se llamaba, Hanako Guyha, una mujer de una aldea lejana.
…
…
…
Hiashi agarraba tranquilamente una taza de té en su habitación, cuando sus ojos fueron tomados por sorpresa por algo borroso y gris que corto el aire y entonces:
¡CRACK! Su fino juego de té estallo en mil pedazos.
Paralizado el respetado líder, bajo la mirada hacia los pedazos de cerámica y la gran mancha húmeda que comenzaba a extenderse sobre el tatami.
–Hmmp
La única taza que se había salvado reposaba su mano y el vaho caliente de la bebida sin tomar rozaba sus labios secos. Soltando un suspiro extendió la mano hacia su bastón y se levantó. Dejo la taza, sobre una pequeña mesa y salió de la habitación.
Sus ojos lavanda vagaron entre los presentes, hasta centrarse en un niño.
–Hizashi ya te he dicho que debes cuidar donde prácticas.
–Pero yo no fui Hiashi-sama
– ¿Cómo?
El niño señalo inocentemente a su tía que mantenía la mirada baja.
–Fue Hanabi-neechan la que tiro la kunai.
–Hanabi acabas de romper mi juego de té. Era un regalo del líder del clan…
La cabeza de la mujer se levantó y cuando la espesa cortina de cabello café se abrió, dos grandes cuencas blancas y profundas se clavaron en el anciano. Un Byakugan, joven, fuerte y duro, invoco una amenaza silenciosa pero imposible de ignorar.
–No importa. –Hiashi se dio vuelta. –Pediré que me traigan otro de la cocina.
Todos vieron por el gran hueco que quedo en la puerta como el respetado líder, volvía a sentarse con cierta dificultad sobre el tatami y juntaba los restos de la cerámica, para luego soltar uno que otro bufido mientras intentaba unir los pedazos correctamente.
–Ni-san.
La familia Hyuga, dejo de mirar la puerta, para centrarse en la mujer.
– ¿Si, Hanabi-sama?
–La chica ¿Cómo dijiste que se llamaba?
–Hanako Guyha
–Bien. –se dio vuelta y el mismo Byakugan que fue puesto sobre el líder, se volcó en ellos luciendo tan aterrador que hasta su sobrino retrocedió temeroso. –Ahora vuelvo. –sonrió y esa mueca, solo avivo el miedo.
Algo malo había pasado. Algo muy malo.
– ¿Qué fue eso? –Hizashi se aferró temblando a la falda de su madre.
–Eso cariño, se llaman celos. –le susurro.
– ¿Dijeron algo? –pregunto Neji.
Hizashi abrió su boca pero Tenten se adelantó.
–Nada cariño, nada…
"Pobre Konohamaru-kun, no sabe lo posesivos que son los Hyugas."
Continuara...
¡Hola! Y hasta acá llegamos por ahora. Pobre ¡Pobre! Konohamaru, nada le sale según lo planeado y como si fuera peor, la batalla interna entre el deseo y la culpa, lo tiene distraído.
Aunque yo creo que la verdadera víctima de todo esto, no es ni Hanabi ni Konohamaru sino, el ya no tan respetable líder, Hiashi Hyuga.
Ya va una fuerte caída y un juego de té roto ¿Qué más le puede pasar? Esperemos que nada.
¡Oh! Por Kami ¡¿Lo vieron?! Paso volando, una mujer con Byakugan activado, tenía ira en sus ojos. ¡Al final esta es una historia llena de víctimas! Así que solo me queda por preguntar:
¿Quién es la más víctima de las víctimas?
Nos leemos pronto, besos.
PD1: ¿Nunca se preguntaron porque Hiashi, en mis historias, siempre toma té? Hay una bella razón detrás… Tal vez muy pronto haya un one-shot que lo explique.
PD2: Me volví a ver el capítulo 389 y 390 que se aboca al clan Hyuga y en estos, específicamente a Hanabi. Todavía lagrimeo.
