Life 1:
Y con un sonoro bostezó, Hyõdõ Issei, anunció su llegada al salón de clases. Pocas personas notaron su llegada, de las cuáles la mayoría ignoró al niño castaño, camino a su pupitre en busca de relajó antes del comienzo de clases.
Tal parece que la ducha ayudó poco.
Kiba se separó al llegar a las escaleras, su aula estaba en el primer piso, golpearon sus puños como señal de despedida y prometieron encontrarse en el almuerzo.
— Buenos días/ Ise —oyó dos voces delante de él y observo como sus más antiguos amigos se acercaban, sonriendo animados y esperanzados de que sea un buen día escolar.
— ¡Hey! —contestó apenas levantando la mano, ojos cansados y expresión somnolienta —¿Adónde tan alegres?
El joven castaño estiró la mano recibiendo un choque de palmas seguido de un puño —Pregunta estúpida, mi querido amigo Ise. Ya deberías conocer la respuesta —el nombrado prestó atención a sus palabras mientras repetía el saludo con su amigo calvo —Dejando de lado eso, tienes una expresión horrible.
—Motohama tiene razón, te vez del asco —Matsuda corroboró lo dicho por el joven de lentes, el joven castaño solo gruñó escondiendo el rostro contra el pupitre, no queria regaños tan temprano —¿Razones de su malhumor y rostro moribundo?
—Demasiadas y todas más imposibles que las otras, mejor ahorrarnos el drama y dinos que te pasa.
—Tres palabras; sofá de Kiba.
—Me abstendré de preguntar.
—No creo que siquiera vaya hablar.
—Esto es raro —en palabras de Motohama, la situación de Issei no cuadraba a su vida diaria, estas situaciones siempre venia acompañado con algunas de las chic… —Esperen ¿Dónde están las demás?
—Ahora que lo dices… —Matsuda copió la acción de su amigo de anteojos, voltear a los lados en busca del "harem" Hyõdõ.
—No las he visto desde ayer, recibí un mensaje de Rias mandándome a casa de Kiba —al no conciliar el sueño, prefirió hablar con sus amigos —Y tampoco he visto a las chicas desde ayer.
—La dependencia emocional es mala Issei.
—Soy el menos indicado para decirme eso.
—El primer pasó es la aceptación, Ise —dicho eso, Aika hizo su aparición, de manera única y al momento indiciado, costumbre que se les hizo común al trío pervertido —Hola idiotas y Motohama.
—La preferencia se siente en esas palabras.
—Obviamente voy a tener preferencia por mi novio —el chico de anteojos desvío la mirada avergonzado, todavía no se cree la idea de tener pareja, Aika río por su reaccionó, siempre era divertido verlo así.
—Mucho azúcar para mi gusto —expresó Issei, apartando la vista, mirando las afueras del colegio.
—¿Qué le pasa? Ser el cascarrabias no es lo suyo.
—Tres palabras —replicó su novio.
—¿Sofá de Kiba?
—Sofá de Kiba —corroboró Issei estirando su cuerpo por quinta vez hoy.
—¿Cuántas veces te han mandado ahí? —Issei solo levantó su mano, representando la cantidad con sus dedos —¡Cuatro veces! ¿Tienes tan mal comportamiento o indirectamente te dicen que se cansaron de ti?
Issei levantó el dedo, a modo de respuesta, insultando al chico calvo sin palabras; Matsuda solo río, siempre era buen momento para burlarse de Issei.
—¿Y Haze?
—Según ella, tiene actividades de club, ya sabes, los nuevos alumnos pueden unirse en cualquier momento, casi siempre buscan llegar temprano para eso.
—¿Lograste que te aceptarán en el club de atletismo? —Matsudo asintió a la pregunta —¿Pero…?
—Tengo que estar alejado del bando femenino, solo tengo una oportunidad y si me paso de la raya. Adiós.
—Felicidades —aplaudió Aika, Motohama y Issei la secundaron, el último levantando el dedo con aprobación —¿Haze lo sabe?
—Le escribí anoche, me felicitó y también me pidió que no lo arruine. Tengo pensado reunirme después de clases con ella, al parecer tiene todo el día planeado. —comentó Matsuda, expresando felicidad en su voz —¿Y ustedes? ¿Qué planes?
—No mucho… —Motohama buscó su celular, para después, enseñarles una fotografía en la pantalla —Vamos a ir a la nueva tienda de juegos, Aika consiguió boletos para este día.
Aika infló su pecho con orgullo, riendo con presunción —Los chocolates están pasados de moda, lo de hoy es la tecnología.
—No sabe hacer chocolates ¿No? —cuestionó Matsuda a la pareja de la chica de cabellos castaños.
— No —respondió Motohama sonriendo,
Aika se sonrojó, lo había intentado, fallando epicamente. Tosió para llamar la atención y cambiar el hilo de la conversación a su favor —B-Bueno, parece que todos tenemos planes para hoy.
—Todos excepto el idiota —señaló Matsuda, moviendo ligeramente la cabeza hacía el castaño descansando en su pupitre.
—Los tendrá, créeme, los tendrá —el que Aika diga eso significa que ella estuvo implicada en su desalojo de ayer.
—Habla —dijo Issei mirando a la usuaria de anteojos —¿Qué es lo que sabes?
—¿Yo? Na~da —el arrastré de la última palabra despertó las alertas de Issei.
—[¿No crees que estas exagerando?]
—¿Recuerdas Halloween?
—[No dije nada]
—Gracias
Se disponía a seguir charlando con Aika, cuando sucedió, su celular vibró dentro de su pantalón, anunciando la llegada de un mensaje, Issei revisó el mensaje, sonriendo al llegar a su fin.
—Sip —habló el Sekiryuutei, con los ánimos renovados, guardando su móvil dentro de sus bolsillos —Tengo planes para hoy.
Sus amigos varones se sorprendieron por el cambió repentino de su actitud, hasta hace unos momentos estaba con la actitud de un chico con resaca luego de una fiesta de final de año nuevo, y ahora pareciera que se ganó la lotería.
—¿Qué acaba de pasar? —pregunta Matsuda al ver a su amigo recostarse sobre la silla, dejando caer los brazos a los lados sin dejar de sonreír.
—Si que eres un idiota, Bruce Willis de Taiwán —Matsuda gruñó por lo bajo, ese apodo era tan malo que daba risa —Es obvio quién envío el mensaje.
—¿Qué no entendiste, Matsuda?
—No, nada. Pregunté sin pensar.
—¿Pensabas? —la expresión de sorpresa en Aika hizo que una de sus venas se hinchara en ira.
Antes de siquiera poder responderle a la molesta chica, el profesor hizo acto de presencia pidiendo a los alumnos tomar asiento y que Hyõdõ asumiera una postura decente.
Issei respondió afirmativamente a la queja del docente, acomodó su posición y la clase dio comienzo. Todos prestaban atención al inició del largo monólogo del instructor, la mayoría tomando notas o solo escuchando.
Él solo tenía la mente ida, pesando en el mensaje que recibió y por lo que lograba entender todo era un plan especial ideado para que tuviera el mejor San Valentín de los tiempos.
Tampoco era difícil superar los que ya tuvo en años pasados.
Como sea, el título de dicho mensaje, o mejor dicho, documento enviado desde el celular de Ravel fue lo que llamó su atención.
"Itinerario de Hyõdõ Issei para el día de San Valentín"
A simple vista, uno ya se daba una idea de lo que se refería el archivo enviado. La pregunta correcta aquí es qué contenía dicho envío.
Las ansías de revisar el contenido eran grandes, no obstante, si el profesor se diera cuenta tendría que darle el teléfono hasta el final del día y no arruinará lo que planearon para él, tendría que aguantarse hasta la hora del receso.
— X —
La hora del almuerzo llegó, era tiempo de saciar su curiosidad, sus amigos se despidieron de él. Motohama y Aika se fueron juntos mientras Matsuda se escabullia hacía las aulas de primer año, en busca de Haze, dejándolo solo con su celular a la mano y su disposición a revisar el mensje de Ravel.
Un largo mensaje apareció al momento de abrir el correo, comenzó a leerlo para si mismo —¡Buenos días, Ise-sama! ¿Cómo despertó hoy? Se que mal por el sofá de Kiba, lamentamos las molestías dadas y esperemos que esté día compensen todo el dolor de espalda que debe estar teniendo ahora mismo. Pero, bueno, dejemos de lado las preocupaciones sin importancia. Como ya sabrá, eso esperó, hoy es San Valentín, una fecha que seguro antes aborrecía por pasarla solo junto a sus amigos de mala muerte. ¡Pues hoy todo cambiará! Fufufufu, tengo planes para usted y obviamente va a llevarlos al pie de la letra, no se arrepentirá eso se lo aseguro, el simple lo que debe hacer. Al terminar de leer llegará al horario del día, no se preocupe por su trabajó que ya me encargué de cada turno del día, diviertase y nos vemos cuando sea mi turno. ¡Con cariño y amor, de su manager favorita, Ravel Phoenix!
Las letras terminaron y, como específico Ravel, un pequeño horario apareció en su visión. Adornado con colores y imágenes ramdoms de sus momentos con las chicas, tanto vergonzosas como divertidas, inclusive sus formas chibis aparecían ahí, todavía recuerda todas las poses que hizo para que salieran perfectas. Oficios del trabajó. La lista era extensa, horas marcadas y lugar de reunión, fue recortado lo suficiente para tener tiempo con todas en el transcurso del día, también incluía a la escuela como parte del plan.
—¿Se habrá desvelado haciendo esto? —conocía a Ravel y sus anchas de hacerlo todo perfecto, sus peleas siempre eran por esa razón —Por hoy se lo pasaré.
Se levantó de su asiento para iniciar con la agenda, según el plan, debía salir del aula y esperar la aparición de quién lideraba la lista.
Esperó acostado sobre la pared, manos en los bolsillos, silbando para entretenerse y evitar el aburrimiento. Un par de minutos después, su compañía programada apareció llamando su atención agarrando su chaqueta escolar.
Como el itinerario decía, Asia llegó a la hora predicha, mostrando una sonrisa de oreja a oreja, sosteniendo un pequeño paquete de forma rectangular.
—¿Te hice esperar mucho? —preguntó Asia sin soltarlo.
—¿Acabó de llegar? —respondió Issei jocoso ante la duda.
La portadora del [Twilight Healing] río por lo bajo para después completar su agarre rodeando su brazo con el suyo.
—Vamos a buscar un lugar para comer —sugirió al momento de tirar de él.
Issei solo se dejó guiar, ella mandaba ahora mismo.
Llegaron al patio de la escuela, alejándose de la mayoría de sus compañeros para mayor privacidad, llegaron a su destino frente al edificio que ocupa el club del ocultismo, sentándose en una de las bancas ubicadas en la entrada del lugar.
Mariposas imaginarias revoloteaban en su estómago, simulando el sentimiento de nerviosismo, sus dedos jugaban sobre el amarre del paquete colocado en su regazo, poco faltaba para desplomarse producto de su poca tolerancia a los momentos más inquietantes, sin embargo, esta vez pudo controlar las ansias y respiró profundamente, dispuesta a autocalmarse y no desperdiciar su oportunidad de expresar sus sentimientos, deslizó el nudo hábilmente mostrando una pequeña caja rosada decorada para la ocasión.
Presentó el obsequio extendiendo los brazos, un notorio sonrojó cubría su rostro, y a continuación habló —¡Feliz San Valentín, Ise-san!
Aceptó el regaló emocionado por descubrir su interior notando un cierto aroma proviniendo de el, curioso el presente antes de abrirlo, admirando el trabajó de la niña y felicitando su empeñó, halagos que alegraron de igual manera a Asia.
Acercándose al momento precisó. Issei retiró el listón de encima para abrirlo completamente, a su vez, Asia observaba todo en silenció sepulcral a la espera de obtener la reacción esperada. Los lados de la cajita cayeron de manera uniforme y dejaron ver el tesoro que guardaban, la sorpresa no se hizo esperar y Issei expresó su emoción sin demora —¡Waoh!
—Ojalá te guste.
—Con solo verlo sé que me encantará ¡Muchas gracias, Asia!
Asia solo asintió feliz, ambas manos juntas al nivel de su rostro, mostrando su timidez a la hora de recibir elogios por parte de Issei —Por favor come.
—Eso haré, otra vez, gracias por la comida. —encerró el manjar entre sus dedos y se lo llevó a la boca entusiasmado por el sabor.
El primer bocado fue lento, disfrutable a su manera, los distinguidos sabores explotaron dentro de su boca incentivando a continuar la merienda. Ni corto ni perezoso, Issei siguió las órdenes de su cerebro dándole la satisfacción de otro pedazo.
Issei no lo sabía, pero, su regaló tenía un significado profundo que Asia, autora de dicho presente, conocía a la perfección y el detonante de todo esto comenzó cuando su trabajó como presidenta del club la puso al límite de su capacidad cerebral.
— X —
Ser parte del poblado estudiantil te hace dueño de muchos deberes, al ingresar a un club esos deberes aumentan en poca medida, sin embargo, volverte líder del club al que entraste te hace aumenta los deberes en gran número, denotando que el alumno sea consumido por una gran cantidad de estrés.
Estrés que afecta en su día a día.
Recostada en el asiento del presidente del club del ocultismo, masajeando sus sienes, Asia Argento se cuestionaba como su hermana mayor, de forma figurativa, realizaba todo el trabajo del club además del demoníaco.
Un tierno quejido escapó de sus labios —Me duele la cabeza… — hablar en voz alta siempre fue su mecanismo contra la soledad.
Las clases finalizaron hace ya un par de horas, la mayoría de los integrantes del club salieron para realizar sus actividades extracurriculares; entregar panfletos, aceptar contratos y deshacerse de los demonios renegados que invadían la zona.
Lo último siempre se aceptaba durante altas horas de la noche, igualmente, seguía siendo una tarea impuesta para el club.
—Parece que llegó en el mejor momento —la puerta se abrió y de la misma apareció Issei, sonriendo y escondiendo algo detrás de él —¿Interrumpo algo?
—¡Ise-san!
Todo lo malo que la afectaba desapareció, a su vez, nuevas sensaciones de alivió y felicidad la comenzaron a rodear. El brillo característico de Asia Argento volvió y su bella sonrisa volvió a surgir, todo por ver a la persona que más aprecia en el mundo, se levantó para recibir a Issei.
El nombrado entró a la sala, todavía escondiendo un paquete mediano en su espalda, respondió a la sonrisa de su [Alfil] de la misma manera, acercándose hasta que se encontraron en medio de la sala compartiendo un afectuoso abrazo.
La niña rubia escondió su rostro en el fornido pecho del joven castaño, sus brazos lo rodearon y pegaron contra ella, Issei aceptó el apegó de la misma manera, encerrando su extremidad libre en su cintura, descansando su cabeza en la de ella.
—Buen trabajo —susurró, acariciando suavemente los lados de su estómago, sus palabras animaron a la joven —¿Quieres sentarte?
Asia solo asintió, sin despegarse de él, usando su fuerza, Issei la levantó por los muslos y caminó hasta el mueble, dejándose caer con delicadeza para evitar dañar a la preciada señorita.
Acomodó sus piernas encima de la suya, el trabajo la tenía al límite, siempre trataba de venir luego de sus deberes para animarla y acompañarla durante su día. Muchas veces se ha quedado hasta que acabé, noches en la que volvían juntos a casa disfrutando de la compañía del otro.
—¿Tienes hambre? —Asia alzó la mirada, lo suficiente para que sus ojos fueran visibles, iluminada por su pregunta prosiguió —Tomaré eso como un sí.
Antes de esperar una respuesta, el paquete que permanecía ocultó desde que entró fue revelado, mostró una bolsa grande de color marrón claro que poseía un logo reconocible para la ex-monja, perteneciente al restaurante, de comida rápida, al que fueron en su primera cita antes de ser un demonio.
—¿Llegaste a tu límite verdad?
Asia conectó miradas, en un intento de responder sin hablar, Issei entendió, acarició su mejillas con delicadeza deslizando sus dedos debajo de sus párpados, acariciando sus cachetes, dándole confort. Los mimos continuaron por unos segundos, que parecieron minutos, incluso horas para ella, el corazón le latía a mil y sus labios temblaban entre cortas respiraciones placenteras.
Una vez más, como de costumbre, ambos jóvenes se encerraron en su mundo feliz, ignorando todo a su alrededor. Muchas veces había sucedido durante las clases, horas del almuerzo y en las largas duchas que compartían.
Issei besó su frente, una calida sensación recorrió el cuerpo de la rubia, ninguna apegada a la lujuria o algún sentimiento perverso.
Importaba poco el lugar donde sus labios tocaban, siempre lograba sentir esa calidez, igualando la primera vez que la besó por cuenta propia. Al momento de declarar su amor.
Momentos así eran atesorados por Asia, el trabajó de ambos ocupaba gran parte de su tiempo y pocas veces tenían espacio para los dos.
Issei alejó sus manos y la dejó quieta sobre él, Asia se quejó por el abandonó de su tacto pero se lo guardó para si misma. El chico de cabellos castaños abrió la bolsa y buscó la tan preciada carga, el envoltorio se acopla a la hamburguesa.
—Ten, conseguí tu favorita, sin ensalada y con mayonesa extra —Asia aceptó el alimentó, dispuesta a comerlo.
Issei se recostó en el sofá, deslizó su cuerpo de manera que Asia estuviera cómoda, mirándola comer, cual ardilla llena de nueces en la boca, acarició su larga cabellera rubia, disfrutando de la vista.
—¿Quieres? —preguntó Asia, de forma cortés.
Issei no dijo nada, acercó su boca dispuesto a morder el pan, de repente, con un movimiento rápido, Asia apartó la comida de sus labios, sonriendo divertida, hizo señas negativas con su dedo.
—Yo te doy de comer, Ise-san siempre muerde de más.
Issei solo aceptó la orden, para complacer su capricho más que nada, esperó el pedazo que le fuera a ofrecer. Asia rompió el pan con sus manos, cuidando que no se saliera por los lados, estiró su mano para introducir la porción en su boca. El adolescente de ojos marrones claros acepto el trozo feliz y comenzó a comer, acompañando a la chica enamorada en este almuerzo improvisado.
Asia continuó degustando la hamburguesa, sin dejar de mirar a Issei, a su ves, el chico conectó sus miradas en un trance único que solo ambos compartían desde que inició su relación romántica.
Era increíble como su mera presencia lograba expulsar, en gran medida, toda mala vibra que lograba consumirla; estrés, jaqueca, ansiedad, y muchos males más; se esfuman al sentirlo a él cerca como si de un antídoto se tratará.
Muchos creían que gracias a su personalidad amable y cariñosa era imposible que algún sentimiento de maldad rondará por su mente o corazón.
Asia tenía secretos, de los cuales muchos derivan sobre la persona más importante para ella, Hyõdõ Issei, ella ocultaba intenciones alejadas de sus enseñanzas como ex-monja, antes de ser excomulgada, desde que llegó a la vida de los demonios algunas cosas que evitó en su antigua vida comenzaron a salir a flote en su día a día.
Sentimientos como el egoísmo, celos y enojó, entre otros, salieron a flote reaccionando a su persona especial y su entorno.
Y todo se incrementó desde su contrató con Fafnir.
¿La presencia del dragón dorado estaba influyendo en ella? ¿Ese deseo de monopolizar al chico y no dejar que nadie se le acerque era por él?
Preguntas y más preguntas rondaban la mente de la joven, sin embargo, todas se disipan al estar en presencia de Issei.
Ya tendría espacio para pensar en ello sin distracciones, por ahora, su atención estaba centrada en los bellos colores marrón claro.
— X —
La expresión de Asia era de gratificación total al ver comer tan animadamente a Issei, los nervios sobre si su regaló era el adecuado para la fecha fueron resueltos por las acciones del adolescente.
El mencionado saboreaba la carne rodeada de pan con notable entusiasmo, disfrutando cada bocado con lentitud, sin duda alguna, este era uno de los mejores regalos de San Valentín que había recibido en su vida, por no decir el único.
— Ise… —su pequeño trance se cortó, su mirada fue a parar sobre su linda acompañante, Asia siguió hablando al tener su atención —¿Te gusta tu regaló?
—¡ME ENCANTA! —expresó Ise mostrando los dientes.
Dio un pequeño aplauso feliz, expresando sus sentimientos con su voz angelical —Me alegra mucho.
Al cabo de unos minutos, luego de la última mordida, Issei se dejó caer sobre la banca satisfecho y con gran bufido, expulsó todo el aire de sus pulmones.
—Dormir en el sofá de Kiba valió totalmente la pena —Asia no pudo reir entre dientes por su declaración.
—¿Tan malo es?
—Prefiero volver a dormir en el bosque con Tanin-O-san persiguiéndome para matarme —Asia no dijo nada, seguía sin entender el humor de su novio.
—Creo que exageras, Ise-san —aun así, decidió responder por simple cortesía.
—Un poco, sí, pero no me cansaré de decir que ese mueble debe ser destruido hasta las cenizas —Asia solo río forzosamente, en un intento de aliviar el ambiente.
—Lamentamos que pasarás por eso.
—No tienes por que disculparte Asia. Todo esto lo planeo Rias ¿No?
—¿Tan obvio es?
—Un poco la verdad —respondió Issei, pasando su brazo sobre los hombros de Asia, quién aceptó feliz el abrazó —El mensaje que me dio fue suficiente para entender. Por cierto… —Asia lo miró esperando el terminar de la oración —¿Dónde dejaste el regaló de Xenovia?
—Le pedí a Fafnir-san que lo guardará entre sus tesoros.
—¿Un poco exagerado no? —expresó Issei con la ceja alzada.
—No lo es, ese regaló tiene los sentimientos de Ise-san impresos en ellos, por lo tanto, están importante como los tesoros de Fafnir-san —explicó Asia mostrando su faceta más seria, tal parece que la guía de Ravel dieron frutos.
—Muchas gracias —Issei besó su frente, expresando su gratitud por las molestías.
Asia río enamorada, formando una tierna cara, derritiendo el corazón de Issei desde adentro. Abrazó al chico, descansado su mejilla en la posición de su corazón, sintiendo una reacción de parte de él.
Quedando en una linda imagen a los ojos de todo el poblado estudiantil.
Era una pena que nada durará para siempre.
Con el tiempo del receso llegando a su fin, Asia decidió actuar antes de separarse y le robó un casto beso a Issei y, aunque fue un simple roce de labios, sirvió para sentirse satisfecha.
Antes de siquiera poder responder o hacer algo, Asia se levantó y corto lo que fuera o tratará de decir —Me voy adelantando, por favor, no llegues tarde a la siguiente ubicación. ¿Okey? —Issei movió la cabeza afirmativamente, todavía afectado por el besó.
Cumpliendo con su palabra, Asia se retiró al salón de clases, feliz y realizada, para ella el día ya estaba completó.
Mientras tanto Issei seguía estupefacto por el accionar de su novia rubia —Soy yo o se ha vuelto más agresiva —cuestionó el joven de cabellos castaños para sí mismo.
—[Tal parece que Fafnir comenzó a influenciar sobre ella] —Draig hizo su aparición respondiendo la pregunta de su portador.
—¿Debería preocuparme?
—[Por el momento no]
Juzgará si es preocupante o no más adelante, por ahora, su día estaba lleno de planes impuestos por los miembros de su harem.
Lamentó la demora, se que deben estar odiando mi falta de presencia. A diferencia de Wattpad, no puedo avisar cuando sale nuevo capítulo o si me voy a retrasar en el proyecto.
Las cosas se salieron de control por el instituto, tareas y exámenes que consumían mi tiempo, cuando llegaba a tener tiempo para mí, la desperdicie jugando y mirando animes que por fin me animé a ver.
Se tenía planeado publicarlo anteayer a más tardar, sin embargo, sucedieron cosas importantes que se interpusieron en mis escritos.
Lo siento mucho de corazón, el próximo capítulo será el último de este especial atrasado.
Bueno, dejando eso de lado. ¿Qué les pareció el capítulo? La verdad me costó mucho escribirlo y darle el visto bueno. Siento que cambie mucho la personalidad de Issei y los demás, ¿Qué opinan ustedes?.
Dejen sus comentarios u opiniones con respecto al proyecto, me ayuda bastante en que mejorar y prestar atención. Gracias a los seguidores.
