Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is iambeagle, I'm just translating her amazing words.
Thank you Meg for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Capítulo 8
No puedo dormir una noche antes de volar a Austin.
Mi estómago está lleno de mariposas y mi corazón ansioso por la anticipación. Después de meses de sentirme deprimida y con incertidumbre sobre Edward, estos nervios nuevos son una sensación bienvenida. Están enlazados con expectación y esperanza. Se siente bien tener algo que esperar.
Edward y yo pasamos la última semana hablando y mensajeándonos y haciendo videollamadas. Hemos mantenido todo muy casual, y nunca hablamos por mucho tiempo. Pero es él el que me contacta siempre. Es él el que envía un mensaje antes de dormirme. Es él el que me llama a mediodía solo para saludar. Y las dos veces que me ha hecho videollamada justo antes de su show, es él el que cometió el desliz y dijo "Te amo" al final de la conversación. Por supuesto que se lo dije en respuesta. Porque sí lo amo. Anhelo su atención y su cariño y a él. Y aunque todavía hay una urgencia subyacente entre nosotros que tiene que ser discutida en algún momento, lo mantenemos todo ligero por ahora. Simple. Sin complicaciones.
XXX
Las chicas y yo estamos a mitad del vuelo cuando nos afecta la champaña y empiezan los chismes. Me cuentan lo que me he perdido. Lo que Edward no ha compartido durante el tiempo que no nos hablamos. Al parecer hubo un par de recintos que no confirmaron, y llegaron ahí esperando tocar solo para ser rechazados. Fue culpa de Emmett por no darle seguimiento al trámite con los recintos y ha causado un poco de drama entre los chicos, creando tensión cuando Emmett los reprende por no poner de su parte.
Me pregunto si a eso se refería Edward cuando dijo que había tensión entre él y su hermano.
—Y Jasper dijo que Sam se ha portado como toda una diva —añade Alice con una carcajada, terminándose su tercera mimosa.
—¿En serio? —pregunto, tengo el cuerpo volteado hacia el pasillo para ver a Alice y Rose que están sentadas en la fila de un lado.
Alice me dedica una mirada.
—En serio.
No conozco tan bien a Sam, pero supongo que ninguna lo conoce. Se unió a la banda hace seis meses porque el baterista anterior y su esposa iniciaron una familia y querían mudarse más cerca de los papás de ella. La dinámica ha estado un poco rara desde entonces, pero se lo achaqué a que Sam era nuevo. Ya que Edward y Emmett son hermanos, y Jasper los conoce desde la preparatoria, hay historia ahí. Puede ser un poco intimidante llegar a esa situación.
—Yo no percibo una vibra de diva por parte de Sam —digo con un encogimiento. Siempre se ha mantenido un tanto apartado, pero supongo que la carretera puede cambiar a la gente.
—No, yo percibo más una vibra de cretino de su parte —añade Rose, riéndose.
—Diva cretina. —Alice se ríe en voz alta y no puedo evitar reírme también.
—¿Y cuál es su historia? —pregunto.
—Ni idea, pero definitivamente es fan del polvo blanco —dice Alice, sacudiendo la cabeza.
—¿Polvo blanco? —me río—. Qué sutil, Al.
—¿Y qué? No es que él sea sutil al respecto. Siempre lo encuentro apoyado sobre una mesa, sorbiendo cocaína…
Rose le pega a Alice en el brazo y Alice deja de hablar de golpe cuando la azafata avanza por el pasillo y nos lanza una mirada.
—Tal vez no deberías anunciarle a todo el avión que alguien tiene un problema de drogas —dice Rose mientras pone los ojos en blanco, y nos callamos después de eso, no queremos atraer más la atención.
XXX
Ya es media tarde para cuando aterrizamos en Austin.
Nos dirigimos directo al hotel de los chicos, ni siquiera nos molestamos en pasar primero a nuestro Airbnb para refrescarnos. Subimos nuestras maletas a su suite, mi ansiedad aumenta un poco cuando me doy cuenta de que estoy a momentos de ver a Edward.
Me invitó aquí bajo el pretexto de que no tiene expectativas, pero sé que no estoy aquí solo como su amiga. Y si soy honesta, quiero que haya expectativas atadas a este viaje. Quiero que superemos nuestras mierdas y poder irme de aquí más fuerte que antes.
Alice golpetea en la puerta de la habitación, y Emmett la abre mientras la música se derrama hacia el pasillo. Rose lanza sus brazos alrededor de Em y Alice se escabulle en busca de Jasper. Le asiento a Emmett al entrar y él cierra la puerta detrás de nosotras, anunciando que todos tenemos que tomar un trago para celebrar nuestra llegada.
Por la apariencia de la habitación, los chicos también han estado bebiendo esta tarde. Hay latas de cerveza y botellas de licor regadas por la mesa y desbordándose del bote de basura en el área de la sala. Cruzo el espacio hasta que estoy en la habitación contigua y encuentro a Edward sentado en la cama, riéndose de algo que está diciendo Jasper. Me quedo ahí. Espero. Y luego Edward gira un poco la cabeza y me ve en el marco de la puerta.
No me muevo, pero tampoco lo hace él. Sus ojos brillan, se iluminan, al barrer sobre mí. Me asiente para indicarme que me acerque, pero niego con la cabeza, me porto tímida. Si él me quiere, puede venir aquí. Lo intenta otra vez, incluso palmea el colchón. No cedo, y él lucha contra una sonrisa antes de levantarse de la cama y acercarse a mí.
Antes de que ninguno pueda decir algo, me jala a un abrazo, terminando con mi incomodidad sobre cómo deberíamos saludarnos. Con sus brazos rodeándome fuertemente, me alza lo suficiente para despegar mis pies del suelo. Me abraza, me inhala. Lo abrazo con la misma fuerza. Se siente bien verlo, tocarlo. Me baja lentamente, pero mantiene sus manos en mi cintura.
—Te rasuraste —digo, mis ojos vagan por su incipiente barba.
Sonríe.
—La recorté un poco. Era jodidamente insoportable con este calor. —Asiento mostrándome de acuerdo, me encanta que sus manos sigan en mí—. ¿Te has estado asoleando en Seattle?
—Un poco.
Sus dedos rozan el puente de mi nariz.
—Tienes más pecas. No las noté en la videollamada.
Mi estómago revolotea con esta energía coqueta.
—Bueno, usualmente me llamas muy tarde y está oscuro y… —De pronto me siento nerviosa y creo que él lo nota.
—¿Bella? —Veo que su garganta sube y baja al tragar.
—¿Sí?
—Estoy jodidamente feliz de que estés aquí —murmura y deja caer su otra mano de mi cadera. Me decepciono por un momento hasta que su pulgar roza mi labio inferior.
—También me alegra estar aquí —digo con seriedad. Porque es la verdad. Estaba nerviosa y dudando de esto antes de llegar, pero ahora que estoy aquí no hay otro lugar donde preferiría estar.
Se guarda las manos para sí entonces, pero sus ojos están en mi boca. Él empieza a decir algo, pero Emmett grita otra vez que todos nos tomemos un trago para celebrar nuestra llegada. Así que nos movemos al balcón y bebemos.
Eventualmente todos nos dirigimos a un bar al final de la calle, en el que los chicos van a tocar mañana en la noche. Es ruidoso y un tanto alborotado, y todos están de buen humor. Esta tarde se siente ligera. Como en los viejos tiempos.
Pasamos de bar en bar, y conforme la tarde se convierte en noche, me resisto menos con mi urgencia de mantener la distancia con Edward. Pero supongo que, de todas formas, no lo estaba intentando con muchas fuerzas al inicio. Entre más bebemos, más volvemos a ser los mismos de antes. A nuestros viejos hábitos. Pone su mano en la parte trasera de mi cuello, me mueve el cabello a un lado. Mi mano está en su rodilla debajo de la mesa. Pronto me jala para sentarme en su regazo. Estoy intentando llevar una conversación trivial con Alice, pero mi corazón late rápidamente por la forma en que sus dedos hacen presión con desesperación en la piel expuesta de la parte baja de mi espalda.
Cuando su otra mano se mueve justo entre mis muslos, para rozar el sitio donde ardo por él, lo miro. Él está hablando con Jasper, sigue como si no me estuviera volviendo jodidamente loca. Me remuevo. Sus dedos hacen más presión hasta que uno se mete entre la tela de mis shorts de mezclilla y mi ropa interior. No tengo vergüenza al separar más las piernas. Pero nadie puede vernos, y si pueden, ni siquiera sé si me importaría en este momento. Sus dedos se mueven con gentileza hasta que está debajo de mi ropa interior, explorando lo mojada que estoy. Se me atora la respiración. Sigue hablando con Jasper, pero sonríe, sabe exactamente lo que está haciendo.
—Oye —digo de pronto, con la respiración pesada. La presión incrementa y roza mi clítoris—. Edward.
Sus ojos se posan en mi cara en ese momento antes de mirar entre nosotros, viendo lo que está haciendo su mano. Es demasiado. Sus dedos y su cara y la forma en que se abre su boca como si estuviera tan jodidamente excitado tan solo por ver su mano entre mis piernas. No puedo soportarlo. Me muevo hacia enfrente y estrello mis labios sobre los suyos. Besándolo al fin. Terminando al fin este juego.
Saca sus manos de mi short y acuna mi cara, regresándome el beso. Nuestros dientes chocan. Nuestras lenguas se rozan, como si no pudiéramos besarnos lo suficientemente rápido o con la suficiente fuerza. Puedo escuchar a alguien riéndose cerca de nosotros y estoy segura de que todos nuestros amigos han estado esperando esto. Edward y yo hemos estado danzando uno alrededor del otro toda la noche. Era solo cuestión de tiempo antes de que ambos cediéramos.
Nuestro beso se ralentiza y apoya su frente en la mía.
—Salgamos de aquí —murmura sobre la música ruidosa.
—¿Y a dónde vamos?
—Ya sabes a dónde —casi gruñe.
—¿Al baño? —pregunto, más que nada bromeando, pero se ríe sin aliento, como si lo estuviera matando.
—Vayamos a tu Airbnb. Me voy a quedar contigo esta noche, ¿de acuerdo?
Todo lo que puedo hacer es asentir antes de salir juntos del bar, tomados de las manos e ignorando los aullidos borrachos de nuestros amigos.
