"Tuvo un acceso de mal genio", recordando lo que le había dicho el señor Ullman en su oficina.
-Bueno, aquí está el horno –Dijo Dipper Waston mientras encendía la luz de una oscura habitación.
Watson, era un hombre delgado, de cabello castaño, camisa roja y pantalón verde oscuro. Abrió una pequeña puerta enrejada que había en la panza del horno y el y Bobby se inclinaron para mirar por dentro.
-Esta es la luz piloto-
-Fuerza destructiva canalizada –Viéndola y analizándola.
-En teoría es destructiva. –Corrigiéndolo. –Si yo metiera la mano allí adentro, en 3 segundos mi mano estaría asada como carde azada-
El horno sin duda es el más grade y viejo que Bobby había visto en su vida.
-El piloto tiene un seguro –Le explico Watson. –Este pequeño automático de aquí mide el calor. Si baja de cierto punto, el piloto automáticamente acciona un timbre que suena en sus habitaciones.
-Entiendo y, ¿en dónde se ubica la caldera?-
-La caldera está al otro lado de la pared. Ahora se la enseñare-
De un golpe cerro la portezuela enrejada y, rodeando el horno, condujo a Bobby hacia otra puerta. El hierro irradiaba un calor abrumador y sin saber por qué, Bobby pensó en un enorme gato dormitando. Watson hizo tintinear las llaves mientras silbaba.
-Un acceso de… –Comenzando recordar cuando tuvo un acceso.
En aquel día, Bobby recuerda que se encontraba escribiendo otras de sus novelas en su máquina de escribir junto con una lata de cerveza. Hasta que lo llamo su esposa.
-¡Bobby! Te están hablando por el teléfono- Hablándole desde la sala.
-Debe ser la editorial, suerte que ya casi termino el segundo acto de esta otra novela –Levantándose dejando de escribir y luego bebé un poco de cerveza, para luego irse de la habitación.
Pero lo que no sabía era que su hijo de 3 años lo vio salir de la habitación. Lo que aprovecho para entrar y buscar para divertirse por que esta aburrido.
-¿En dónde tendrá mis libros de colorear? –Se subió a la silla para encontrarse con las hojas cerca de la máquina. – ¿Qué esto de aquí?
Lincoln agarro una hoja y vio que eran palabras escritas, aunque no sabía leer, le intereso y agarro más hojas desordenadas. Pero sin querer demarro lata de cerveza.
-¿Y esta agua amarilla con espuma? –Viéndola.
-¡Lincoln! ¿Qué rayos istes?-
Lincoln vio se voltea y ve que se traba de su papá que estaba alterado. Bobby entro a la habitación y lo bajo de la silla sin darse cuenta que llevaba las hojas.
-Linky, que te he dicho sobre entrar a la habitación donde escribo-
-Perdón, papi. Solo estaba buscando mis libros de colear-
-Mejor ve a tu habitación, mientras yo limpio esto-
-Okey –Yéndose de la habitación.
Bobby agarro un trapo y limpio la mesa, para luego sus hojas para ver si no estaban mojados, pero sí dio cuenta que estaban desordenas y le hacía falta 5 hojas.
-¿En dónde están esas 5 hojas? –Aterrándose aún más.
-A… C… A… S… O… -
El voltio la cabeza y vio que Lincoln tenia las hojas que le faltaba, Bobby salió de la habitación. Pero en ese momento, el recuerdo se le va porque le estaba hablando Watson.
-¿Señor Torrance, se encentra bien?-
-Ah –Sacudiendo la cabeza. –Sí, solo estaba recordando.
-Bien, porque ya llegamos a la caldera del hotel-
-¿Qué? –Hasta verla.
La caldera se erguía sobre 4 bloques de cemento; era un largo depósito cilíndrico de metal, recubierto de cobre, remedado de muchas piezas y estaba pintado de verde.
-Aquí está el manómetro –Waston le dio un golpecito. –Mide en libras por pulgada cuadrada. Supongo que eso ya lo sabe. Ahora lo tengo en 100, por la noche las habitaciones estarán frías, pero no hay muchos clientes que se quejen. De todas formas en septiembre enloquecen por venir. Pero esta cosa, esta vieja. Tiene más remiendos que un mono consiguiendo en la seguridad social-
-¿Y por cuanto se debe mantener la presión?-
-Necesitara mantenerlo no más de 50 o 60. El señor Ullman propone calentar un día el ala oeste, al siguiente el ala central, un día después el ala este. ¿No cree que este chiflado? Todo el ladrando como uno de esos perritos que le muerdan a uno en el tobillo y después echan a correr ahí meando la alfombra-
-Algo me dice que no le agrada mucho al señor Ullman-
-Derecho odio a ese mapache enano. Ahora, fíjese aquí. Este registro se abre y se cierra con estas anillas. Como puede ver, lo tengo todo marcado-
-Pues se nota-
-Las cañerías que tienen etiquetas azules van a las habitaciones de ala este, las etiqueta roja van al medio y las amarillas al ala oeste. Cuando quiera calentar el ala oeste debe acordarse de que es la parte donde el hotel que sufre realmente el clima. Cuando sopla viento, esas habitaciones se ponen peor que una mujer frígida con cubo de hielo. Cuando sople el viento del oeste eleve la presión a 80. Es lo que yo haría-
-¿Y estos termostatos de arriba?-
Viéndolos. –No están conectados. No son más que un adorno. Todo el calor viene de aquí abajo. Pero tiene que vigilar la presión. ¿Ahora ve cómo va subiendo?-
Dio un golpecito sobre el dial principal, que de 100 libras por pulgada cuadrada había pasado a marcar 102 durante el soliloquio de Watson. Bobby sintió escalofríos en la espalda y tuvo una premonición funesta. Watson giro el regulador de presión para hacer bajar a la caldera. Se escuchó un silbido y la aguja cayo bruscamente a 91. Watson cerró la válvula y el silbido se extinguió, como de mala gana.
-Ahora ya ve como sube –Continuo Watson. –Pero dígaselo a ese sucio mapache de Ullman y lo único que hará será sacar unos libros y pasarse 3 horas demostrando que 1982 no puede comprar otra-
-¿Esta caldera puede explotar, verdad?-
-Pues hay una probabilidad, sino viene abajar aquí 2 veces al día y otra vez en la noche para que le baje la presión porque si lo olvida. Lo más seguro usted y su familia aterricen en el laberinto e afuera estando fritos-
-¿Cuál es el límite?-
-Bueno, está regulada para 250, pero mucho antes de llegar a ese punto habrá volado-
-¿No tiene un interruptor automático?-
-Por supuesto que no. Cuando construyeron esto, no exigían esas cosas. Ahora el gobierno se mete en todo. ¿No? El FBI abre las cartas, la CIA te llena de micrófonos tu casa. Pero si baja a regularmente a vigilar la presión no habrá problemas. Y acuérdense en tener las otras habitaciones en temperatura normal-
-¿Y qué hay de las cañerías?-
-Si, a eso iba. Es por aquí…-
Entraron en una habitación rectangular. Watson tiro de un cordón y una bombilla arrojo un resplandor enfermizo y vacilante sobre la estancia, al final de la cual vieron de fondo del ascensor descompuesto. Por todas partes había periódicos, en paquetes, sueltos o en cajas. Bobby pensaba que en esas cajas podría estar enterrada la historia del Overlook.
-No es fácil mantener en funcionamiento el estúpido ascensor. Sé que Ullman está pagando unas cuantas cenas al inspector de ascensores para no tener que arreglarlo. Aquí tiene la instalación central de fontanería-
Frente de ellos se elevaban 5 cañerías cada una de ellas con un revestimiento aislante y sujeto por bandas de acero, que ascendían hasta perderse de la vista en las sombras.
-Ahí tiene los planos de fontanería –Explico mientras señalo un estantería con una carpeta. –No creo que tenga problema de filtraciones porque nunca lo hubo, pero a veces las cañerías se congelan. La única manera de evitarlo es dejar correr un poco los grifos durante la noche, pero en este hotel hay más de 400 grifos-
-Supongo que es un análisis notable agudo-
Watson lo contempló con admiración.
-Oiga, usted sí que es un hombre de estudios, ¿sabe? Habla como un libro. Admiro a la gente así, siempre que no sean de esos tipos mariposones…-
-Se refiere a los homosexuales.
-Sí, digamos que no me cae bien los homosexuales. Pero los respecto.
-Pues escuche una noticia que un par de personas golpearon a una pareja gay-
-Sí, es escuche de eso. Fue en Derry, según ellos vieron un payaso comiéndose a que votaron desde un puente, y también suelen a ver muchas desapariciones de niños. Pero volviendo al tema, si se le congela, lo más probable es que sea en este pozo, que no tiene calefacción, para poder descongelarlos es…-
-Como ese pequeño soplete de gas que está en esa caja –Señalando el soplete.
-Exacto-
-Pero, ¿y si se hiela una de las cañerías que no están adentro del pozo de ventilación?-
-Eso no sucederá si usted trabaja bien y mantiene el lugar caliente. De todas formas, no puede acceder a las otras cañerías. No se preocupe por eso, no tendrá problemas. ¡Menudo lugar de muerte este agujero! Está lleno de telarañas. Me da escalofríos, créame-
-Sabe, Ullman me conto que el primer vigilante de invierno mato a su familia y luego se suicidó-
-Ah, ese tipo llamado Grandy. Un mal pino, lo supe desde lo vi con esa sonrisa de zorro. Los encontró el guardabosques del parque nacional; el teléfono estaba cortado. Todos estaban en el ala oeste, en una tercera planta, convertidos en hielo. Una pena las pobres niñas. Eran gemelas que tenían 6 años y eran rubias. Pero ya me imagine que ese mapache de Ullman usaría el caso para tapar los escándalos-
-¿Qué escándalos?-
-Todos los grandes hoteles tienen escándalos –Respondió. –Lo mismo que cualquier gran hotel fantasmas. ¿Por qué? Demonios, la gente viene y va. A veces alguno estira la pata en la habitación, un ataque al corazón, un demarre o algo así. Los hoteles son lugares supersticiosos, ¿sabe? En el último mes de julio perdimos a una señora-
-Era joven-
-No una joven, una señora mayor como de mi edad y es que tengo 60 años. Se encontró muerta en la habitación 217-
-Impactado. – ¿Cómo?-
-Según el juez del condado dijo que se había tomado unos 30 somníferos, además que tomado alcohol. Al día siguiente apareció su esposo, un gran abogado de Nueva York y le dio un paseo a Ullman por todos los corredores del infierno. Pero Ullman no es bobo, el muy sucio logro calmarlo-
-Se nota que Ullman es muy listo-
-Si. ¿Y sabe lo que paso una semana después? Una camarera, Carol Vinkery, da un grito infernal mientras estaba limpiando la habitación y se desmaya. Cuando vuelve en sí, dice que había visto a la muerta en el cuarto de baño, tendida en la bañera, usando una toalla. "Con la cara de color purpura e hinchada. Me sonrió", dice. Así que Ullman la despidió pagándole 2 semanas y le dijo que se fuera-
-Ya imagino que nadie le creyó-
-Aunque no crea yo calculo que en este hotel debe haber muerto más personas desde que mi tío abuelo empezó el negocio en 1910-
-¿Y no hay fantasmas?-
-Señor Torrance, he trabajado aquí toda mi vida. Cuando era un niño de la edad de su hijo que tiene el cabello blanco en esa foto que me mostro, ya jugaba aquí, y todavía no he visto un fantasma. Acompáñame al fondo que le enseñare el dispositivo de herramientas-
-De acuerdo-
Cuando Watson se disponía a apagar la luz, Bobby comento.
-Menuda cantidad de papeles hay aquí abajo-
-No lo dirá usted en broma. Parase que hubieran sido guardados durante 100 años. Periódicos, recibos viejos, facturas, cuentas y sabe que Dios que más-
-¿Qué me dice de las ratas?-
-Bueno… supongo que hay algunas. Ya tengo las ratoneras y el veneno que el señor Ullman quiere que ponga en el desván y aquí abajo. Tenga cuidado con su hijo, señor Torrance, no quera que le pase nada…-
-Tiene razón –Viniendo de Watson, el consejo no resultaba hiriente.
Al llegar a la escalera, se detuvieron un momento.
-Allí encontrara todas las herramientas que necesiten, y algunos innecesarios, supongo. Y está el asunto de las tejas. ¿Le hablo Ullman de eso?-
-Sí, quiere que cambie parte de las tejas del ala oeste-
-Ese mapache presuntuoso querrá que haga usted trabajo gratis como pueda-
Para Bobby las palabras de Watson se iban, porque volvió a recordar cuando tuvo uno de su acceso de mal genio, cerca de las escaleras con su hijo en su antigua casa donde solían vivir antes.
-E… L…-
-Lincoln –Acercándose. –Se puede saber que estás haciendo con esas hojas-
-Solo estoy viendo las letras que tienen las hojas-
Bobby se agacho para estar del tamaño de su hijo cabello blanco.
-Sabes Linky, hay cosas que puedes tomar y otras que no puedes tomar sin permiso. Como mis hojas que tienes en tus manos-
-Ósea que hizo algo malo-
-Sí. Ahora me puedes devolver las hojas-
-¿Por qué?-
-Porque… esas malditas hojas… ¡SON MIAS! –Empujándolo
Lincoln dejo caer las hojas y al mismo tiempo se cayó a las escaleras rodando rápido, hasta que llego al suelo y se escuchó como unos de sus brazos sonó como se quebrara haciendo que gritara a llorar al pobre niño de cabello blanco. Bobby adarce cuenta lo que hizo baja lo más rápido, pero en ese momento había llegado Lori.
-¡Lincoln, pero te paso! –Cargándolo mientras que Lincoln se chupaba el dedo con su otro brazo bueno. – ¿¡Qué fue que le hiciste Bobby!?-
-¡Lori, fue accidente lo juro, no fue mi intención solo estaba algo…-
-Accidente, ¡Accidente! Bobby sé que estas molesto por que la editorial rechazo la mano escritura de la novela esforzaste mucho en hacer. Pero lastima a tu hijo es otra cosa, pudiste matarlo-
-Lo siento mucho –Sitiándose culpable.
-Llevare a Lincoln al hospital y luego hablaremos –Llevándose a Lincoln a otra parte.
Bobby fue a la cocina a sacar una lata de cerveza para luego regresar a las escaleras a sentarse, él se quedó viendo la lata y se puso pensar que ahora su esposa lo debe odiar ahora. Abrió lata según para beberlo, pero en su lugar, tiro la lata al suelo con todas sus fuerzas demarrando cerveza en el suelo para luego ponerse llorar un poco. Una vez terminado de recordar él dijo las palabras que dijo.
-Tuve un acceso de mal genio-
Como ya mañana es primero de Diciembre decidí publicar este tercer capitulo, por cierto a ver Doctor Sueño se me ocurrió varias ideas que puede ser que cambie algunas cosas. Bueno espero que les haya gustado.
