Lincoln todavía sentado en la acera, comenzó a sentir sus piernas flaqueaban, y a las 4:15 subió en busca de algo de comer.

-¿Mami, hay galletas que pueda comer?-

-Te deje un plato de galletas junto a un vaso de leche con chocolate –Hablándole mientras estaba sentado leyendo un libro en un sofá.

-Okey –Yéndose a la mesa.

Se subió a la silla y encontró las galletas y el vaso de leche con chocolate. Durante ese tiempo se estuvo comiendo las galletas y bebiendo la leche.

-Espero que en el hotel tengan galletas igual de ricas –Terminado de comer.

-¿Ya terminaste, Linky? -Lori entra a ver su hijo. – ¿Por qué si quieres puedo servirte más?-

-No gracias –Bajando de la silla. –Volveré afuera a esperar a papá-

-¿Y por qué no te quedas aquí y ves algo de televisión? Así para el tiempo pase más rápido-

-No, prefiero esperar afuera-

-Ah, si tú lo decides. Al menos darle a tu mami un beso antes de irte-

Lori se agacho y Lincoln le dio un beso en el cachete, para luego ver cómo se va otra vez su hijo para afuera.

-En serio tengo un buen hijo-

Lincoln volvió a sentarse en el bordillo de la acera. Aunque no tuviera reloj ni supiera leer todavía la hora, Lincoln se daba cuenta del paso del tiempo por el alargamiento de las sombras y por el alargamiento de las sombras y por el tono dorado que empezó a adoptar la luz de la tarde. Mientras jugaba con su avión de manera entre sus manos, empezó a tararear:

-Witzy witzy araña… subió su telaraña… vino la lluvia…-

Él y sus compañeros solían entonar esa canción en el jardín de Jack y Wendy, donde iba cuando vivían en Stovington. Pero ahora no iba al jardín porque su papá no tenía dinero suficiente para mandarlo. Lincoln sabía que su mamá y su papá estaban preocupados por eso, ya que aumentaba la soledad. Y echa de menos a su amigos Scott y a Andy.

-¿Me pregunto cómo estarán Scott y Andy?-

Recordó la última vez cuando hablo con ellos antes de haberse mudado. Él se encontraba coloreando el dibujo de un sombrero de copa pequeño.

-¿Oye Lincoln, que estas coloreando? –Pregunto su amigo Andy.

-Es una especie de sombreo extraño, ni siquiera como se cuál es el nombre –Mostrándolo.

-Nada mal-

-¿Y sabes en donde esta Scott? –Volviendo a colorear el dibujo.

-Se encuentra en la otra mesa dibujando –Yéndose a otra parte.

Lincoln se levantó tomando su dibujo en sus manos. Una vez cerca de la otra mesa comenzó a escuchar la voz de su amigo Scott que es unos meses mayor que él, en su cabeza.

-"Desea que mis padres estuvieran juntos de nuevo"-

-¿Qué? –Llamando la atención de Scott.

-Ah, hola Lincoln. ¿Qué estás haciendo aquí?-

-Nada, solo quería mostrarte este dibujo mío –Sentándose en una silla a la de él y dejando el dibujo en la mesa.

-Te falta un poco de negro en la parte de la arriba del sombrero de copa-

-Gracias –Hasta que vio el dibujo de Scott con sus padres sabiendo que Scott vivía solo con su mamá, dándole lastima. – ¿Aun sigues extrañando que tus padres estén juntos?-

-Si. Si no fuera por mi papá que le hizo "algo malo" a mi mamá, jamás hubieran tomado la decisión del Divorcio-

-¿Divorcio?-

-¿No sabes que significa divorcio? –Lincoln le negó con la cabeza. –Pues te lo diré.

Durante en esa explicación le había contado que el Divorcio era cuando los padres separan para siempre y se pelean por el hijo en un tribunal. También le explico que la razón del Divorcio de sus padres, era porque su papá le había golpeado a su mamá como resultado de "algo malo".

-No quiero que eso le pase lo mismo a mis padres –Dejando de jugar con sus avión de manera. –No quiero que se divorcien-

En se aquel día a Lincoln la aterraba la palabra Divorcio, solo el hecho que separen y ya no se vean nunca más, es algo que no le gustaría. Lo que más aterrizaba a Lincoln del Divorcio era que lo había notado que esa palabra estaba presente en la cabeza de sus padres a veces de forma difusa y relativamente distante, pero otras como algo denso, oscuro e impresionante como las nubes de tormentas.

-Pero es una suerte que mamá y papá ya no tiene esa idea después de las cosas malas que han pasado –Miro hacia la ventana de la cocina y vio a su mamá con cara de preocupado hacia el cielo.

Él sabía que su mamá no se tenía que preocuparse, habría querido decírselo. Lincoln sabía que el auto no se había averiado, ni papá estaba en ninguna parte haciendo "algo malo". En ese momento estaba a punto de llegar a casa, recorriendo la carretera de Lyons y Boulder. Por el momento, su papá no pensaba en siquiera en hacer "algo malo". Pensaba en…

-"Tejas… sí creo que no habrá problema si la caída de aguas… Así estará perfecto. Ese Watson, es todo un personaje. A ver si le encuentro un lugar para la novela. Si no tengo cuidado, terminare por meter en ella todo el maldito género humano. Sí, tejas… ¿Habrá clavos ahí fuera? ¡A la mierda, olvide preguntándole! Bueno son fáciles de conseguir en la ferretería de Sidewiner. Avispas… es la época que anidan. Tal vez tendría que conseguir un pulverizador de insecticida para cuando saque las tejas viejas. Además de tener cuidado de no matar las abejas cuando este colocando las nuevas, las…"-

-Tejas… Así que solo estaba pensando en eso. Si logro conseguir el trabajo y ahorita está pensando en tejas –Lincoln no sabía quién era Watson, pero lo demás era claro.

-Lincoln… Lincoln…-

Levanto los ojos y allí estaba Tony al que sus padres llamaban su "compañero de juegos invisible", en la calle, de pie junto una señal de alto, saludándolo con la mano. Usualmente Tony suele venir cuando Lincoln se concentra.

-Hola, Tony –Sintió una cálida oleada de placer al ver a su viejo amigo, pero esta vez le pareció sentir también una punzada de miedo.

-Ven, Lincoln- Tony dijo.

Sentado en el bordillo de la acera, las manos se le deslizaron entre los muslos para quedar colgando debajo de la entre pierna. Hundió el meton en el pecho. Después noto un tirón, leve e indoloro. Una parte de él se levantó y echó a correr hacia Tony, hacia un cono de seguridad.

-¡Lincoln…!

La oscuridad estaba surcada por una blancura acechante, un ruido convulsivo, como acceso de tos, y sombras doblegadas, torturadas, que se revelaron como abetos agitados en la noche por una borrasca atronadora. Nieve girando en una danza macabra… Nieve por todas partes.

-¿Tony me puedes decir en dónde estamos?-

-¡Demasiado profunda! –Exclamo Tony desde la oscuridad, y en su voz había una tristeza que aterro a Lincoln. – ¡Demasiado profunda para salir!-

De pronto, surgió otra forma, amenazante en el fondo. Era en enorme. Era un edificio largo con teja de manera y estaba pintado de verde por fuera con muchas ventanas. Ahora la nieve estaba cubierto de todo.

-¿Qué este lugar? –Asustado.

Vio una luz verde, sobrenatural, que se encendió frente del edificio, parpadeando y convirtiéndose en una gigantesca calavera que sonreía sobre hachas cruzadas.

-¡Veneno! –Advirtió Tony desde la frotante oscuridad. – ¡Veneno!-

Lincoln cerró los ojos por el miedo y luego los volvió abrir. Ahora estaba en un baño parado enfrente de un espejo, vio que en el espejo se estaba reflejando una palabra escrita con sangre, y esa palabra era REDRUM.

-RE… D…. –Tratando de leer la palabra.

De repente, el baño se esfuma y Lincoln apareció en un pasillo que parpadeaba las luces para luego ver a unas 2 niñas rubias paradas tomados de la mano.

-¿Ah, hola? –Saludándolas nerviosamente sin que ellas respondieran.

El pasillo se oscurece y aprecio en otro donde vio desde lejos como un ascensor se abre demarrado litros de sangre, por suerte Lincoln no sabe que el líquido era eso.

-¡Por favor, Tony me das miedo…! ¡No sigas Tony no sigas…!-

-¡Ven a tomar tu medicina! ¡Tómala como un hombre!-

Lincoln miro para atrás por la voz y una forma de color negro doblo por el pasillo y empezó a acercase, tambaleante, oliendo a sangre y destrucción. En la mano llevaba un hacha, pero se detuvo y dejo el hacha para luego tener un mazo.

-¡Ya te encontré! –Lincoln comenzó a correr de él.

Lincoln corría de la figura lo más rápido, mientras la figura lo perseguía.

-¡Ven aquí y toma tu medicina! –A la figura se ilumina los ojos con fuego.

-¡Tony, por favor quiero ver volver, por favor, por favor…!

Y volvió. Estaba sentado en la acera e Arapahoe Street creyendo todo que se acabó, pero luego vio un sombrero de copa cerca de él.

-¿Me pregunto de quien será ese sombre…?- Hasta que vio una mano agarrándolo.

Vio que se trataba de otra figura negra con forma de mujer que se puso el sombrero en la cabeza para luego verlo el.

-Bueno, hola –Se le ilumina los ojos de un color blanco y hable la boca revelando un colmillo como de una morsa.

Se lanza contra Lincoln para luego desaparecer como humo blanco enfrente de él.

-Creo que me hice, pipi-

Vio la luz del sol; las cosas reales, a no ser por Tony, ya muy lejos, un puntito apenas, de pie en la esquina, traqueteando por la esquina hablando con su voz débil, agudo, dulce.

-Cuídate, Doc –Diciéndole su otro apodo que a veces sus padre usaban en lugar de Linky.

Después, en un instante, Tony desapareció y el destartalado auto amarillo de papá apareció doblando la esquina, traqueando por la calle. Lincoln se puso de pie, saludándolo con la mano, saltando de un pie a otro, gritando:

-¡Papá! ¡Eh, papá! ¡Hola, hola!-

Su padre condujo el Volkswager amarillo hacia la acera, paró el motor y abrió la portezuela. Lincoln corrió hacia él, pero se quedó perplejo, con los ojos desorbitados. El corazón se le acelero al ver junto a su padre, en el otro asiento delantero, un mazo de margo corto, manchado de sangre y lleno de pelos, además de un hacha con sangre igual.

-No es más que un bolso de compra –Se dijo para luego ver en si era una bolsa.

-Lincoln… ¿Estas bien, Linky?

-Sí, muy bien –Se acercó a su padre y hundió la cara en el forro de piel de oveja de su chaqueta. Luego lo abrazo fuerte, Bobby también lo hizo, un poco sorprendido.

-Oye, será mejor que no te quedes sentado en el solo, hijo. Estas sudando-

-Creo que me quede un rato dormido. Te quiero, papá. Estaba esperándote-

-Yo también te quiero, Lincoln. Mira, he traído algunas cosas. ¿Crees que eres lo bastante fuerte para subirlas?-

-¡Claro!-

-Doc Torrance, el hombre más fuerte del mundo –Anuncio Bobby usando el otro apodo de su hijo, mientras le removía el cabello blanco. –Que se entretiene quedándose dominó en las esquinas-

Después los 2 se encaminaron hacia la puerta y Lori bajó al porche, a su encuentro, y Lincoln se quedó en el segundo escalaron, mirando cómo se besaban sus padres.

Pesando. –Todo está bien. Papá había vuelto, mamá lo amaba –Contento viendo a sus padres.

Sin embargo, el miedo se había instalado en su corazón, profundo y terrible, y no podía olvidar esa palabra indescifrable que había visto en el espejo de su espíritu.


Espero que le haya gustado este 4 capitulo y además por las referencias de la película, además por el guiño a ella que usa el sombrero. ¿Y porque se preguntan? Es porque como el hotel es un muy peligro para los que resplandece, ella es igual de peligrosa como el hotel.