Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is iambeagle, I'm just translating her amazing words.
Thank you Meg for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Capítulo 12
POV Edward
Estoy sentado en los escalones frontales del Airbnb cuando Emmett y Rose se bajan del Uber. Ya me he fumado tres cigarros para cuando ellos llegan aquí.
El carro no se aleja de la banqueta. Emmett debió decirle al chofer que lo esperara.
—¿Bella está bien? —Es lo primero que pregunta al acercarse.
—No. —Mi voz suena tan hueca como me siento.
Rose me mira enojada, pero no dice nada al pasar junto a mí para entrar.
—¿Tú estás bien? —pregunta Emmett después.
No le respondo eso. Él sabe que no estoy jodidamente bien.
Se sienta junto a mí mientras enciendo mi cuarto cigarro.
—¿Qué pasó? —pregunta con cautela.
—Ya se terminó. —Me encojo de hombros, soplando el humo sobre mi hombro. Todavía no lo asimilo por completo. Todo escaló jodidamente rápido. No quería que sucediera así. Quería confesarle todo. Pero lo fui retrasando y ahora aquí estamos. Ahora ya se terminó—. Ella ya no quiere tener nada que ver conmigo.
—Sí, pero ¿qué sucedió?
Tiro la ceniza sobre el pavimento.
—Rachel me mensajeó. Bella lo leyó.
—Eres un jodido idiota. —Emmett deja caer la cabeza sobre sus manos—. ¿Pensé que se lo contarías a Bella? Dijiste que lo harías.
Ese era el plan. Pero luego las cosas estuvieron tan bien durante los últimos días y me asusté porque sabía que, si le decía que me había acostado con alguien más, ella se hartaría por completo. Después de que encontró la cocaína la situación ya estaba tensa entre nosotros. Incluso si me dijo que estaba bien, podía notar que no era así. No quería darle otra razón para odiarme.
Soy un bastardo egoísta. Soy un puto cobarde. Me merezco esto. Sé que sí. No la merezco a ella.
Pero de todas formas duele un putero.
—No importa lo que dije que iba a hacer. Ella ya lo sabe. Se terminó —repito, mi rodilla rebota sin parar y la urgencia de algo más fuerte que la nicotina viaja a través de mí.
Emmett exhala y saca un cigarro de la cajetilla junto a mi zapato.
—No te voy a decir que te lo dije…
Lo interrumpo mientras enciende el cigarro.
—Bien.
—Pero…
—Emmett.
—Debiste decirle antes de que viniera a visitarte. —Lo piensa un momento, luego dice—: De hecho, no debiste haberte follado a esa chica, punto. ¿Qué carajos estabas pensando?
—Lo sé. Ni siquiera fue… yo no… —No importa que estuviera bien drogado o que ni siquiera me hubiera corrido. No hay excusa que pueda arreglar esto. Ninguna. He estado drogado muchas veces. He tenido muchas oportunidades para estar con otras mujeres. No sé por qué carajos fallé esta vez. No sé por qué me permití joderlo tanto.
Una parte de eso pudo deberse a que supe por Jasper que Bella había visto a Ben. No sé por qué me lo dijo. Él debió saber que eso me encabronaría. Todo lo que Jas dijo fue que Bella había ido al funeral de un familiar. Pudo haber sido nada y probablemente así fue. Pero eso me destrozó. Pensar en ella apoyando a Ben. Consolándolo. Sabiendo que él es mejor que yo. Sabiendo que él es mejor para ella. Me hizo sentirme irracionalmente enojado. Me hizo ver todo rojo y me permití verme arrasado por ello.
No me follé a Rachel por otra razón más que el hecho de que ella estaba ahí cuando estaba en un momento bajo. Ella estaba ahí. Se me insinuó y lo dejé pasar.
La tengo en los contactos de mi celular porque me sentí como un cabrón porque básicamente la usé. Cuando después me preguntó si quería su número, dije seguro y la dejé añadirlo ella misma. Debí haberlo borracho. Debí haber dicho que no.
No debí haberla follado.
Me paso una mano sobre la boca, intentando contener una nueva ola de lágrimas porque ya no quiero llorar. Volteo sobre mi hombro, fingiendo que estoy jodidamente interesado en las flores que están junto a mí.
—Ella me odia —esnifo.
—No me digas.
—Pero la amo. De verdad.
—Tal vez eso no es suficiente por ahora —murmura.
—¿Qué hago, Em? —Al fin volteo a verlo y lo que sea que ve en mi cara deber ser jodidamente patético. Su preocupación es palpable, posa una mano en mi hombro.
—No sé si hay algo que puedas hacer por ahora —dice, y sé que es la puta verdad, pero eso solo me hace enojar—. Ella quiere que te vayas, ¿cierto? —pregunta y asiento—. Entonces te vas.
Aplasto mi cigarro con la bota.
—Le pedí que se casara conmigo.
Dos latidos de silencio, después:
—¿Qué carajos?
Apoyo la base de mis manos contra mis ojos, siento que si empujo con fuerza suficiente podré olvidarlo. Fue una estupidez. Tan jodidamente estúpido y patético. Recordarlo todo ahora me hace sentir enfermo. Esa muestra de desesperación. Fue un golpe bajo. Decirle eso, pedirle eso. ¿Ofrecerle lo que quiere de la manera menos honesta? ¿Esperar que ella olvide los últimos diez minutos y acepte una propuesta de mierda como esa?
—Amigo, ¿qué te está pasando? —pregunta Emmett y parpadeo para alejar las lágrimas de mis ojos.
—No lo sé.
—Necesitas averiguarlo —empieza a decir y dejo de escucharlo después de eso.
Me había dado un sermón similar hace dos semanas. Se me está saliendo de control el consumo de la cocaína. Está preocupado. Mis cambios de humor y mi falta de fiabilidad están afectando la gira. Incluso sugirió que regresara a casa, que me lo tomara con calma y aclarara mis ideas. Pero no tengo nada sin la banda. Pensar en renunciar, en especial ahora que Bella ni siquiera me quiere, hace que se me acelere el pulso y que mis venas ansíen algo para entumecerlo todo. No puedo tener nada. Necesito algo por lo que vivir.
—¿Me estás escuchando? —pregunta, pero solo vuelvo a oírlo porque se pone de pie y eso capta mi atención.
—Sí —miento.
Sacude la cabeza, parece que por ahora ya terminó.
—¿Dejaste algo adentro?
Solo mi corazón, y a mi jodida chica.
—Un poco de ropa, sí —murmuro en respuesta.
Abre la puerta sin decir otra palabra. Ladeo el cuello para asomarme adentro, esperando captar un vistazo de Bella. Conservo la esperanza de que ella decida salir y así podamos hablar un poco más. Apenas pasan diez segundos y Emmett vuelve a salir con mi maleta en las manos.
—Te la dejó junto a la puerta —me dice con seriedad.
Si eso no grita "lárgate de aquí", entonces no sé qué sí lo hace.
Regresamos en Uber al hotel, dejando a Rose allá. Eso me alegra. Me alegra que Bella la tenga y me alegra que no esté sola.
Permanecemos callados durante el viaje, sin querer airar nuestras mierdas frente a un extraño. Pero incluso cuando regresamos al hotel y Emmett sigue sin decir una palabra, me doy cuenta de que probablemente tiene más que ver conmigo y su decepción que con no querer que un extraño escuche nuestra conversación.
Emmett sale al balcón, tal vez para llamar a Rose, y uso la oportunidad para sacar de mi maleta lo que he estado ansioso por encontrar. Quiero saber si ella la tiró. Si la echó a la taza. Se me acelera el corazón y rebusco entre mis mierdas, buscando en los bolsillos de todos mis jeans, y la encuentro. Polvito blanco suelto en un cuadrado de plástico. Me lo meto al bolsillo justo cuando entra Em.
—Rose se quedará esta noche con Bella —dice tranquilamente—. También Alice.
—De acuerdo.
—Rose está enojada conmigo por no advertirle sobre esto. Le dije que no era de mi incumbencia para contarle, pero no está nada feliz. Así que… eso es grandioso.
La culpa se asienta en mi estómago, la severidad de lo mucho que lo jodí resulta más evidente ahora. Rose y Alice están renunciando a su última noche con los chicos para consolar a Bella. Y ahora Rose está enojada con mi hermano por mí. Me siento una jodida mierda. Peor que una mierda. Esta vez la situación se siente irremediable y eso me aterra.
—Perdón —murmuro, mi mente está en la bolsita dentro de mis jeans—. No pretendía arrastrarte a esto.
—Sí, lo sé, pero… carajo, amigo. Esto es un desastre.
—Lo sé.
Emmett frunce el ceño, rascándose la nuca.
—¿Quieres ir por algo de comer? Podemos hablar más. ¿Intentar arreglar esta mierda?
—Sí, solo dame un segundo.
Desaparezco dentro del baño y vierto un poco de la cocaína en el mostrador, sin importarme que la línea no esté perfectamente derecha. No es suficiente para hacerme perder el control, solo lo suficiente para aguantar. Para calmarme un poco. Mantenerme lo suficientemente entumecido para lidiar con la severidad de todo lo que está pasando con Bella.
Saco un billete de veinte de mi cartera y lo hago rollo antes de inclinarme y llevármelo a la nariz. Sorbo la línea de una pasada. Limpio el mostrador con el dedo y me froto el polvo sobrante en las encías.
Me enjuago la cara con agua.
Pienso en Bella.
Evito ver mi reflejo.
Pienso en Bella.
Salgo.
Me siento entumecido.
Me siento normal.
—¿Estás bien? —pregunta Emmett.
—Sí —miento—. Vamos.
