Bobby aparco el Volkswagen frente al Rexall, en el centro comercial, y detuvo él moto.

-Espero que este auto aguante para noviembre. Escucha, quiero que te quedes en el coche, Linky. Te traeré una barra de caramelo cuando regrese-

-¿Por qué no puedo ir?-

-Tengo que hacer una llamada telefónica y es un asunto privado-

-¿Por eso no la hiciste desde la casa?-

-Ah… sí. Por eso-

-¿Puedes traerme uno de frutas, papá?-

-Claro, pero pórtate bien y no juegues con la palanca de cambios, ¿de acuerdo?-

-Bueno. Mirare los mapas-

-Bien –Mientras Bobby salía del auto.

Lincoln abrió la guantera y saco 5 ajados de mapas de carreteras: Colorado, Nebraska, Utah, Wyoming y Nuevo México.

-Nada mejor que tener nuevos mapas para jugar-

Bobby fue al mostrador del Drugstore, compro la barra de caramero para Lincoln, un periódico con el anuncio de un niño desaparecido y un ejemplar de Selecciones para escritores del mes de octubre. Pago a la chica con un billete de 5 dólares y le pidió que le diera cambio en monedas de 25. Luego se dirigió hacia la cabina telefónica que había junto a la máquina de hacer llaves y se metió adentro.

-Espero que Bob Esponja no esté ocupado –Desde allí, atreves del cristal, podía ver a su hijo en el auto, inclinado sobre los mapas.

-Todo lo que hago por el amor de mi familia-

Marco el número de la telefonista y le dijo que por un dólar ochenta y cinco podían ponerlo durante 3 minutos en contacto con Bob Esponja, a 3200 kilómetros de distancia. Que relativo es el tiempo, nena, pensó mientras metía en la ranura 8 monedas de 25 centavos. Débilmente alcanzaba oír los zumbidos eléctricos.

-En verdad tengo la buena surte de tener como amigo a Bob Esponja-

Bobby y Bob se habían hecho amigos de una manera casual: en las reuniones de la facultad a las que asistían, ellos siempre eran los 2 más recurrentes más borrachos. Shockley vivía solo con su caracol mascota Gary, en cuanto a Bobby, su matrimonio iba lentamente cuesta abajo, aunque siguiera amando a Lori y le hubiera prometido que se corregiría por ella y por el pequeño Lincoln.

-Y cumplí con mi promesa después de lo que hice a Lincoln y también por ese accidente-

Recordó que más de una medianoche, poco después que Bobby le rompiera el brazo a su hijo. El y Bob Esponja entraban en Barre por la carretera 31, Bob sentando al volante de su botemovil Jaguar, tomando sin precaución algunas curvas, pasándose a veces de la doble línea.

-Bueno, Bobby… estuvo divertido esta noche –En estado ebrio.

-Sí, ¿pero en verdad te comiste ese helado con la cerveza? –Un poco ebrio.

-El helado amanecer cacahuate triple es un clásico que se puede combinar –Sin tomar atención al camino hasta que…

-¡Bob, cuidado! –Viendo una bicicleta enfrente de ellos.

-¡Ahhhhhhhhhhh!-

Oyeron el aterido doloroso y agudo de la goma arrancada de los neumáticos del botemovil. Bobby recordaba haber visto la cara de Bob Esponja, suspendida sobre el volante como una luna blanca y redonda; después, el ruido del metal aplastándose al chocar con la bicicleta, el vuelo de esta como un pájaro retorcido. El manillar golpeando el pequeño parabrisas y saltando los aires, dejando ante los ojos desorbitados de Bobby la telaraña astillada en de cristal. Bob cabo de un momento, percibieron el golpe final, espantoso, al estrellarse en el camino detrás de ellos, mientras los neumáticos lo aplastaban. El Jag patino de costado, con Bob aferrado al volante, y desde muy lejos Bobby digo:

-¡Por dios, Bob Esponja, hemos pasado por encima! ¡Lo he sentido!

-¡No me digas Bobby! ¡No me digas!-

La señal telefónica seguía sonando en su oído.

-Vamos Bob. Contesta. Así podre terminar con esto –Pensó Bobby. –Un par de llamadas más señorita, si no tiene inconveniente-

-Sí, señor –Dijo la voz, obediente

Bob Esponja cruzo el puente para ir hasta el teléfono público más cercano, desde donde llamo a un amigo soltero y le dijo que le hiciera el favor de si le buscara en su garaje los neumáticos para la nieve del Jaguar y se los llevaba al puente de la carretera 31, en las afueras de Barre. 20 minutos más tarde apareció el amigo vestido con pantalón vaquero y chaqueta de pijama.

-¿Mataron a alguien? –Pregunto después de recorrer la escena con la mirada.

Bob Esponja ya estaba levantando con el gato la parte trasera del botemovil, mientras Bobby aflojaba los tornillos.

-Providencialmente no –Respondió Bob.

-De todas formas, creo que yo me vuelvo. Me pagaras mañana-

-De acuerdo –Respondió Bob, sin levantar la vista.

Los 2 cambiaron las ruedas sin problemas y regresaron a la casa de Bob Esponja Shockley. Bob guardo el Jag en el garaje y paro el motor. En la silenciosa oscuridad, declaro:

-Para mí, se acabó la vista, Bobby. Se terminó para siempre. Hoy he matado a mi último percebe-

En aquel momento, mientras sudaba en el interior de la cabina telefónica, a Bobby se le ocurrió que jamás había dudado de la capacidad de Bob Esponja para llevar a cabo su propósito.

-Se nota que esponja en verdad cumplió con éxito lo que dijo –Mientras esperaba que contestara.

El volvió a casa conduciendo el Volkswagen. Al entrar, encontró a Lori dormida en el diván. Miro en el cuarto de Lincoln y lo vio de espalda en su cuna dormido, con el brazo enyesado con firmas que le hicieron los médicos y las enfermeras.

-En verdad, lamento mucho porque te hice Linky –Arropando a Lincoln con las mantas.

Fue al dormitorio y saco de un estante del almario la Llama del 38 que guardaba en una caja de zapatos. Durante casi una hora estuvo sentado en la cama, mirándola, fascinado por su resplandor mortal.

-No. sin verdad quiero lo mejor para mi familia, tendré que empezar ahora –Volviendo a poner la Llama en la caja y la guardo en el almario, para luego dormir en la cama.

A la mañana siguiente. Lori le preparo café y huevos revueltos, y desayudaron en silencio. El único ruido que escuchaba provenía del patio trasero, donde Lincoln hacia correr jubilosamente sus camiones por la arena, con su mano sana. Mientras que lavaba los platos atrás de él, Lori le dijo:

-Bobby, he estado pensando…-

-¿Si? –Con las manos temblorosas. Aquella mañana no tenía resaca, solamente los temblores.

-Quiero hablar contigo de… lo que sea mejor para mí y para Lincoln, quizás también para ti. No se… tal vez deberíamos haber hablado antes de esto-

-¿Quieres hacerme un favor? –Pregunto él.

-¿De qué se trata? –La voz de Lori inexpresiva, neutra. El hablo mirándole la espalda.

-Hablemos dentro de una semana, así todavía quieres-

Ella se voltio para mirarlo, con las manos bordadas de espuma. Su hermoso rostro parecía desilusionado.

-Bobby, contigo las promesas no resultan. Simplemente sigue con…-

Al mirarlo a los ojos se detuvo, fascinada, súbitamente insegura.

-Dentro de una semana –Insistió él. Su voz había perdido su habitual firmeza y se convirtió en un susurro. –Por favor. No te prometo nada, pero si entonces todavía quieres hablar, hablemos… de lo que quieras-

A través de la cocina soleada, los 2 se miraron durante un rato, y cuando Lori volvió a los platos en silencio, Bobby empezó a temblar.

-Lincoln ha soñado que tenías un accidente de auto –Dijo Lori. –A veces él tiene sueños raros y extraños. Me lo ha dicho esta mañana, mientras lo vestía. ¿Ha sido así, Bobby? ¿Has tenido un accidente?-

-No-

Paso una semana. El y Lori no hablaron mucho, pero Bobby sabía que lo vigilaba incrédula, mientras él bebía café e infinitas botellas de Coca-Cola. Ya no había botellas de alcohol en el sofá. Después de las clases, Bobby iba a la casa de Bob Esponja Shockley a jugar cartas y una partida de Tetris en la consola de NES, cuando volvía su mujer juraba que su aliento olía a Whisky, pero él hablaba con lucidez antes de cenar, bebía café, jugaba con Lincoln después de cenar, le leía un algo antes de acostarlo y después se sentaba a pensar en nuevas ideas para otras novelas bebiendo mucho café. Lori tendría que admitir que se había equivocado.

-En verdad has cambiando Osito boo boo-

Pasaron varias semanas, y las palabras sin pronunciar fueron alejándose cada vez más de los labios de Lori. Bobby lo sabía, pero era consciente de que sería una desaparición completa. Después ocurrió lo de Lars Hatfied. Había vuelto su acceso de mal genio, y esta vez estaba completamente sobrio y normal.

-Señor, el abonado sigue sin…-

-¿Si? –Pregunto la voz de Bob Esponja.

-Hablen –Dijo la telefonista, contrariada.

-Bob, soy yo Bobby Torrance-

-¡Bobby! ¿Cómo estás?-

-Bien. Te llamaba para darte las gracias. Me dieron el trabajo del hotel. Es perfecto. Si no termino esa maldita novela encerrado ahí arriba todo el invierno, jamás podré hacerlo-

-Seguro que lo terminaras-

-¿Cómo van las cosas? –Pregunto Bobby.

-En seco. ¿Y tú?-

-¡Miau!-

-Ahorita, no Gary. Estoy hablando con un amigo-

-Como un hueso-

-¿Lo echas de menos?-

-Día a día-

Bob esponja se puso a reír.

-Se cómo te sientes, suerte que a un puedo comer mi amanecer cacahuate triple sin alcohol. Pero no entiendo como lo lograste después del asunto de Hatfield, Bobby. Eso fue el colmo-

-Bueno, supongo que realmente ya había jodido bastante las cosas –Dijo con voz serena.

-¡Demonios, en primavera habrá reunión de la junta, y Effinger ya anda diciendo que tal la decisión fue apresurada! Si tu novela llega a concretarse…-

-Veras, Bob Esponja, mi hijo está esperando en el auto y creo que está empezando a inquietarse…-

-Claro, lo entiendo. Que pases un buen invierno Bobby. Me alegro de haberte sido útil-

-Gracias de nuevo, Bob-

Al cortar la comunicación, volvió al auto, llevando el caramelo pegajoso a Lincoln.

-Hola, Doc. Ya regrese y tengo tu caramero –Abriendo la portezuela para entrar y dándole su caramero.

-¿Por qué esta pegajoso?-

-¡Ups! Creo que fue el calor-

Bobby dejo el periódico frente de Lincoln.

-¿Papá?-

-¿Qué?-

-Cuando te estaba esperando que volvieras de ese hotel, tuve una pesadilla. ¿Recuerdas cuando me quede dormido?-

-Sí-

Era inútil. Mentalmente su padre estaba en otra parte, no con él. Volvía a pensar en "algo malo".

-¿Qué soñaste, hijo?-

-Nada –Respondió Lincoln, mientras metía los mapas a la guantera.

-¿Estás seguro?-

-Si. Lo único que recuerdo es un sombrero-

Bobby miro a su hijo con fugaz inquietud y después siguió pensando en la novela, arcando el auto salieron del aparcamiento para regresar a su hogar.

-Soñé que me hacías daño, papá –Pensó Lincoln

Durante el camino de regreso, Lincoln tomo el periódico que había dejado enfrente de él, luego le pregunto a su padre una cosa.

-¿Puede ver cómics del periódico, papá?

-Adelante, es toda tuya, Linky –Manejando el auto.

Aunque él todavía no sabia leer, disfrutaba ver los dibujos de los cómics de el periódico. Abrió el periódico para encontrarse con un cartel de un niño perdido, antes de cambiar a la otra página, toco la foto para que lo viera su papá y leyera lo que decía. Sus ojos se volvieron blancos y comenzó a ver cosas. Como que un lugar de noche vio al niño en el suelo amarrado de las patas y manos, luego unas casas rodantes y otros autos y unas personas desconocidas rodeándolo. Quita la mano de la foto rápido quedándose confundido.

-¿Qué extraño, ese era el niño de la foto, y quien eran esas personas? –Pesando mientras veía que su papá seguía concentrándose en manejar el auto, además de seguir pensando en ideas para la novela.

-Vuelo a tocarlo, Doc –Lincoln vio que desde el espejo del enfrente que Tony volvió aparecer otra vez, y se encontraba sentado en los asientos de atrás.

-Tocarlo otra vez-

-Bueno, al menos no será algo malo esta vez –Tocando otra vez la foto.

Esta vez lo que vio no fue nada bonito. Vio que el niño ya no se movía y estaba cubierto sangre del pecho, mientras que de su boca salía un humo blanco que era absorbido por una figura negra que estaba de espalda, que en aquel momento lo reconoció rápido por un elemento causándole miedo. La figura se voltea ilumina sus ojos para luego reírse. Lincoln rápido deja de tocar la foto y tira el periódico aun lado.

-¡Era la figura de la mujer del sombrero de copa! –Pesándolo.

-Adiós, Doc y cuídate de ellos-

Tony desaparece del asiento de atrás dejando a Lincoln pesando de lo acaba de ver.


Espero que les haya gustado este nuevo capitulo y se preguntan por lo que vio Lincoln. Es que tanto en la novela y la película de Doctor Sueño, Dick explicaba que Danny resplandecía mucho desde que él era un niño, así que era demasiado poderoso para ese entonces antes que creciera y apareciera Abra.

Y les deseo una buenas navidades a todos.