Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is iambeagle, I'm just translating her amazing words.


Thank you Meg for giving me the chance to share your story in another language!

Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.


Capítulo 14

POV Edward

—Levántate. —Siento que alguien me mueve el hombro—. Carnal, levántate con un carajo.

Abro los ojos y veo a Emmett parado sobre mí. Me doy cuenta de que estaba usando su pie para despertarme porque estoy tirado en el piso del baño del hotel.

—Mierda. —Me enderezo. Me late la cabeza. Tengo la garganta seca. Hay vómito en la taza y en mi ropa, me paso una mano por el cabello y encuentro un poco ahí también—. Puede que me haya pasado un poco anoche —me río, quitándole importancia a la vergüenza que siento porque no recuerdo jodidamente nada.

Apenas recuerdo el concierto que tocamos anoche. Definitivamente no tengo recuerdos de haber regresado al hotel. Y tampoco recuerdo en qué ciudad se supone que estamos ahora. Sé que estamos en la Costa Este, pero eso es todo.

—Pasarme un poco es lo que yo hago, Edward. Lo que tú estás haciendo es… —Suspira, se sienta en la orilla de la tina y se pasa una mano por la boca—. No debería encontrarte en el piso del puto baño. —No sé qué responder a eso, así que permanezco callado—. Durante un segundo pensé que estabas muerto.

—Dios, Em. No es para tanto. —Hago una mueca por su honestidad y me paro para rociarme un poco de agua en la cara.

—¿Siquiera recuerdas anoche? —pregunta.

—Sí. Tocamos e hicimos un escándalo, como siempre. —No es una mala suposición, pero al ver en el espejo y encontrarme con sus ojos, la mirada en su rostro me hace saber que hay algo más. Cierro el agua—. Solo dilo, Em.

—¿Oh? ¿Ahora quieres hablar? —pregunta secamente y me giro para verlo—. De acuerdo. Bien. Anoche en el escenario te portaste como un cabrón.

—Todos somos cabrones en el escenario.

—No. No así. Estabas siendo un cretino. Discutiste con Jasper sobre el repertorio, intentabas tocar las canciones que tú querías tocar.

Eso no suena como lo peor que pude haber hecho.

—Bien. Perdón —digo, sin sentirlo de verdad porque ¿cómo puedo disculparme de algo que ni siquiera recuerdo?

Emmett me mira enojado, como si pudiera leerme la mente. Sabe que mi disculpa es mediocre.

—Nos haces ver mal a todos cuando haces esas mierdas en el escenario.

—Te pedí perdón. Carajo —suspiro.

No me gusta la forma en que me mira, así que me volteo y mojo un trapo para quitarme un poco de vómito seco de la camiseta.

—También te estabas besando con Vic —añade Emmett—. Ella se te echó encima después del concierto.

Detesto preguntar, pero digo:

—¿Vic?

—Vaya. —Se ríe sin humor—. La guitarrista de la banda que abrió el concierto. Alta, cabello rojo.

—Claro, ya sé —miento, intentando recordar esa parte de la noche con todas mis putas fuerzas, pero no sirve de nada.

—No puedes volver a beber tanto antes de un concierto —me advierte—. Es muy poco profesional y jodidamente incómodo.

—De acuerdo, papá —digo con sarcasmo—. Dame un respiro, ¿de acuerdo? Estoy pasando por unas mierdas…

—Sí, lo sé. Todos lo sabemos. Pero ¿crees que así es como vas a recuperar a Bella? ¿Emborrachándote y besándote con chicas y…?

—No estoy intentando recuperarla —digo sin pensar. Sin decirlo de verdad. Por supuesto que eso es lo que quiero. Es todo lo que deseo. Pero ha pasado un mes y ella sigue negándose a hablar conmigo. No responde mis llamadas. Me bloqueó en todas las redes sociales. No hemos hablado desde el día en que se fue de Austin. Nadie me quiere decir cómo está ella. Esta es la primera vez en mucho tiempo que alguien menciona voluntariamente su nombre cerca de mí.

—Bien —dice Emmett con desgano, como si estuviera molesto o frustrado o solo… jodidamente harto de mí—. Es bueno saber que no estás intentando recuperarla, porque te aseguro que nunca más volverás a estar con Bella si sigues actuando así.

Me froto los ojos y miro mi teléfono, fingiendo que escuchar su nombre por segunda vez no me afecta ni un carajo.

—Controla tus mierdas, Edward. O se termina la gira.

La bilis se alza de nuevo en mi garganta y me la trago.

—¿Qué carajos, Em? Tú no puedes tomar esa decisión.

—Lo sé. Pero Jasper y yo hablamos —dice, tomándome por sorpresa. Me doy cuenta de que no menciona el nombre de Sam en nada de esto—. Se ve mal. Estás hecho un desastre. Estás… necesitas tiempo o rehabilitación o…

—¿Rehabilitación? —Me río, pero suena hueca y todo lo que siento es pánico—. Carajo, Em. Actúas como si yo fuera el único de fiesta. Qué gran cosa, bebo demasiado…

—No es eso —dice en voz baja.

—Bien, pues consumo un poco de cocaína de vez en cuando…

—No es de vez en cuando —me interrumpe con voz más afilada—. Deja de mentirte a ti mismo y a mí.

—¿Le vas a dar el mismo sermón a Sam? —pregunto—. ¿Le vas a dar el mismo ultimátum?

—No me importa ni una mierda Sam —dice Emmett con seriedad—. Tú eres mi hermano. Él no.

No espero que me duela el puto pecho, pero sí me duele. Sin embargo, le resto importancia, como si su preocupación no me hiciera querer meterme a un agujero y desaparecer.

—Dios —murmuro por lo bajo—. Solo… relájate.

—No. No me voy a relajar. O controlas tus mierdas, o esto se acabó, y terminaremos la gira sin ti —dice y sale del baño.

—¡Buena suerte terminando la gira sin el jodido vocalista! —grito.

La puerta del hotel se azota y me sacude hasta la médula.

Todo se queda en silencio mientras yo permanezco de pie solo en el baño. Estoy lleno de enojo, pero sé que está infundado. Sé que no estoy enojado con Em o Jasper. Estoy enojado conmigo mismo por dejar que esta mierda llegara tan lejos. Pero que se jodan si creen que ellos tienen la última palabra. Que pueden tomar decisiones que nos afectan a todos.

Intento quitarme esa sensación de encima, pero me siento demasiado frustrado. Demasiado enojado.

Pienso en Bella. Pienso en consumir una línea. En vez de eso, estrello mi puño en el espejo del baño. No se destruye lo suficiente la primera vez, así que lo hago de nuevo. Y otra vez. Hasta que me estoy viendo a través de un caleidoscopio sangriento.

Hasta que al fin siento algo.

XXX

Voy bajando a recepción cuando se detiene el elevador y entra una pelirroja alta.

Vic.

Me hago a un lado y muevo mi mochila para hacerle espacio.

—Guau —se ríe cuando me ve con mis gafas de sol, la mano vendada y ensangrentada—. ¿Estás bien? —Lo pregunta como si me conociera, y se me revuelve el estómago cuando pienso en lo bien que debemos conocernos después de anoche.

—Fue una mala noche —me río, quitándole importancia.

—¿Quién te hizo enojar? —pregunta, bajando la vista a mi mano.

Yo mismo, más que nada. No se lo digo. En vez de eso, me cuelgo las gafas en el cuello de mi camiseta y la miro, intentando recordar lo que Em me dijo.

Aparecen imágenes tenues de anoche. Su boca en la mía. Ella sentada en mi regazo y echándome cerveza en la boca. Luego ella poniéndome una píldora en la lengua, una que acepté con facilidad. Sin hacer preguntas.

Recuerdo que en cierto punto estuvimos solos y de verdad que detesto tener que preguntar, pero…

—Entonces, sobre lo de anoche… ¿nosotros, uh…?

Alza las cejas. Se ve jodidamente irritada. Casi ofendida. Suena el elevador y agarro mi mochila, la sigo hacia recepción. Se hace a un lado, cerca de los baños, para poder tener algo de privacidad.

—¿En serio no lo recuerdas? —pregunta, rebusca sus propias gafas de sol en su bolso y se las pone en la cabeza entre su grueso cabello rojo.

—Lo recuerdo un poco difuso —admito.

Difuso es un eufemismo. Es una mentira descarada. Pero lo digo de igual forma porque si ella está a punto de decirme que follamos, necesito fingir que lo recuerdo.

—No hicimos nada —dice llanamente—. Después de la tercera vez que me dijiste "Bella", supuse que no sería buena idea.

Carajo. Se me revuelve el estómago al escuchar su nombre.

—Ah, mierda. —Exhalo una carcajada incómoda—. Lo siento.

Se encoge de hombros, indiferente.

—No tanto como lo siento yo por ti.

Se va en ese momento y por mucho que debería sentirme como una mierda, no me siento así.

Antes de reunirme con los chicos afuera, me meto al baño del hotel y me encierro en un cubículo. Espero hasta que estoy solo. Meto la punta de una llave en el polvo blanco y me lo llevo a la nariz, inhalando. Me doy cuenta de que es la llave de mi casa. En la que ya no vivo con Bella. Batallo en sacarla del aro de metal antes de dejarla caer a la taza. Me paso el pulgar bajo la nariz. Tiro de la cadena para que se lleve la llave. La veo desaparecer.

Me cuestiono por un segundo, luego me encojo de hombros. No es como que vaya a necesitar esa llave pronto. Solo sirve como recordatorio de lo que tenía. De lo que perdí. De lo que nunca recuperaré.

Tal vez debería sentirme como una mierda, pero no es así. Todo lo que siento es entumecimiento. Y se siente casi igual al alivio.