Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is iambeagle, I'm just translating her amazing words.


Thank you Meg for giving me the chance to share your story in another language!

Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.


Capítulo 17

Un año después

POV Bella

Es temprano en la mañana cuando mi teléfono suena con una serie de mensajes. Gimo, me molesta haber olvidado ponerlo en silencio antes de acostarme. Mi alarma todavía no suena, así que intento ignorarlo. Cuando suena el tercer mensaje, finalmente cedo y los leo.

Perdón por no llamarte anoche antes de acostarme.

La situación se alocó un poco con algunos de los chicos.

¿Puedo llamarte hoy durante tu hora de comida? Te extraño.

Ben.

Está en Nueva York por trabajo y al parecer la situación se salió de control con sus compañeros de trabajo anoche. Le sonrío a la pantalla, casi me río al imaginar cuál podría ser su versión de algo salvaje. No pudo haber sido algo demasiado alocado si se despertó antes que yo, incluso estando en un horario de tres horas más.

Bella: Está bien; podemos hablar más tarde.

Ben: ¿No estás enojada? ;)

Me llama antes de poder responderle.

—Buenos días —canturrea en mi oído.

—De hecho, sí estoy enojada contigo —digo y luego me río cuando se queda callado—. Tus mensajes me despertaron. Todavía tenía casi otra media hora para dormir.

—Ah, mierda. Lo siento. No pensé en la diferencia de horario.

—Está bien —bostezo.

—Lamento no haberte llamado —repite.

—Está bien. En serio. No es como que estuviera esperando junto al teléfono —bromeo.

—¿No lo estabas? —pregunta, juguetón.

No lo hacía. Pero eso es algo bueno. No es como solía ser con Edward. Si no sé nada de Ben o paso uno o dos días sin verlo, mi noche no se arruina. No me preocupo por él de la forma en que lo hacía con Edward. No temo que Ben vaya a lastimarme.

Apenas han pasado dos meses desde que regresamos. A veces me preocupa que no me importe tanto como me importaba Edward, y que esa sea la razón por la que no me preocupa lo que haga. Pero luego en terapia me recuerdan que el amor no tiene que doler. No tiene que estar lleno de ansiedad y tortura y recordatorios constantes de dónde estamos. El amor puede ser sentirme contenta. Puede existir y no ser toda una entidad tóxica dentro de la relación.

Eso no significa que esté enamorada de Ben. Ninguno de los dos se encuentra en ese punto aún. Estamos tomándonos las cosas con calma, viendo cómo se siente. Algunas personas están sorprendidas de que hayamos regresado. Otras no. Yo no me siento de ninguna manera en particular. El tiempo tuvo mucho que ver con esto.

Salí con un par de chicos diferentes después de Edward. Fue bueno para mi ego, supongo, pero mi corazón no estaba en ello. Y pronto me di cuenta de que eso es exactamente lo que necesito, que mi corazón esté en ello. No puedo tener algo casual. No puedo tener algo vacío. Lo que me llevó de regreso a Ben.

Anhelaba la familiaridad. Estabilidad. Estaba desesperada por una base sólida. Ya conocía a Ben. No había esqueletos en su armario. No había secretos. Sabía que sería honesto, seguro y amable.

Aunque el que esté de regreso con Ben no significa que no piense o extrañe a Edward. A veces lo hago. Es difícil pasar del fuego a una llama vacilante que apenas existe. Pero algo lento y estable es mejor para mí. Al final, el fuego destruye todo a su paso, llameando un camino de destrucción y dolor. No es sostenible ni saludable.

Aunque estaría mintiendo si no admitiera que a veces extraño la pasión que Edward y yo compartíamos. Sería menos honesta si no reconociera que a veces… a veces incluso extraño las quemaduras.

XXX

Llego a trabajar un poco temprano, apreciando el silencio antes de la llegada de los niños. Recojo un poco el salón, acomodo los bloques y libros en sus lugares, luego me siento en mi escritorio y reviso unos cuantos emails. Una mirada rápida al reloj me hace saber que todavía tengo un poco de tiempo de sobra. Después de un breve segundo de duda, me permito sucumbir a algo que rara vez hago. Algo que sé que no es saludable. Algo que nunca le contaría a Rose ni a mi terapeuta, y especialmente no a Ben.

Miro el Instagram de Edward.

Ahora está en una nueva banda. Ha estado ahí durante los últimos nueve o diez meses. La nueva banda, Shiver, es muy popular. Tienen un contrato discográfico y fans. Su música es más convencional que la música de la banda en la que estaba antes con Emmett, Jasper y Sam. Shiver ya estaba establecida cuando él se unió, pero Edward encaja como si fuera el miembro fundador. Como si estuviera justo donde pertenece. Al menos, así es cómo parece cuando lo veo en los videos o en las fotos. Disfrutando ser el centro de atención. Ganándose a la multitud y la cámara. No es el cantante principal, no como antes. Pero eso no importa porque, tratándose de Edward, siempre ha sido por el que la gente se siente atraída.

Sé por Rose que el que Edward se uniera a la nueva banda es un tema delicado. Es todavía peor por el hecho de que Edward no tiene nada de contacto con su antigua vida y amigos. Apenas habla con su propio hermano. Emmett y Jasper intentaron mantener la banda junta, a pesar de todo lo que pasó. Después de correr a Sam estaban dispuestos a pasar por alto todas las mierdas que Edward hizo. Pero Edward permitió que el orgullo se interpusiera y decidió separarse igual.

—¿Quién es ese?

Leah, otra maestra de primer año, me sorprende. Intento salirme de Instagram, pero termino dándole Me gusta por accidente a una de las fotos de Edward. El pánico se alza en mi garganta, pero no me molesto en quitarle el Me gusta. Él tiene un montón de seguidores. Dudo que vaya a notarlo.

—No es nadie —miento y Leah sonríe, sigue asomándose sobre mi hombro.

—Es guapo —dice y pongo los ojos en blanco—. ¿Vas a dejar a Ben? —bromea.

Mi pecho explota con culpa, pero intento reírme para quitarle peso.

No.

—Oh, abre esa foto —indica y al ver que no lo hago, me roba el ratón y mira algunas de las fotos de Edward—. Oh, espera. Conozco a este chico. A Jared le gusta la banda en la que está.

—Qué bien —digo, inexpresiva.

—¿Vas a ir a alguno de sus conciertos o algo así?

—No.

Con los ojos en la pantalla, dice:

—Me parece conocido. O sea, por fuera de la banda creo.

Leah no sabe que Edward y yo solíamos salir. Ella empezó a dar clases aquí hace un año, y ya habíamos terminado. Sin embargo, me pregunto si vio las fotos de nosotros en mi Instagram que nunca borré. No tengo la fuerza para borrar años de recuerdos. Él fue parte de mi vida y a pesar de cómo terminó todo, se sentía raro y mal fingir que no fue así.

Baja por las fotos y abre una. Sonríe y alza las cejas de forma sugerente. Luego llega al punto en su Instagram cuando él y yo estábamos juntos, y al instante ve una foto donde aparezco.

Es de hace año y medio. No tiene filtros y la descripción dice "Esta jodida chica". Estábamos en un festival de música con todos nuestros amigos. Él está acostado en una manta sobre el pasto y yo estoy de rodillas, inclinándome sobre él para darle un beso. Nuestros labios no se tocaron del todo antes de que la foto fuera tomada, así que se nota que ambos estamos sonriendo.

Ya no puedo mirarla.

—Uh. Suéltalo —dice Leah.

—Es mi exnovio —confieso.

Su sonrisa pícara se torna triste.

—Aw, Bella. ¿Por qué no me lo dijiste? —pregunta y me encojo de hombros—. ¿Qué sucedió entre ustedes?

—Resultó que no lo conocía tan bien como pensaba —digo, resumiendo cada carcajada, cada beso, cada pelea, cada mentira en una corta frase.

—Maldición. Lo siento —murmura.

Me encojo de hombros con la indiferencia que trae el tiempo, la distancia y la terapia. Pero ver esa foto de nosotros, de tiempos más felices, hace que mi corazón se sienta un poco dolorido hoy. Se siente todavía peor cuando me pregunto si estaba drogado ahí.

XXX

Estoy sentada afuera en mi hora de comida cuando recibo un mensaje de Edward. Siento el estómago raro al ver su nombre en mi pantalla. Nerviosa y extrañamente emocionada.

Edward: Hola.

Eso es todo. Solo hola. ¿Qué demonios se supone que debo hacer con eso?

Termino mi ensalada antes de permitirme abrir el mensaje para responderle. Al instante empiezo a teclear "hola", luego lo borro y decido reflexionarlo por unos minutos. No estoy segura de qué quiere. Lo releo otra vez, como si pudiera adivinarlo, y luego subo más arriba de esa única palabra para ver la última conversación que tuvimos. Fue después de que terminamos, cuando estábamos mensajeándonos para que él viniera a recoger el resto de sus cosas de mi casa.

La fecha y hora sobre esa dolorosa conversación me indica que fue exactamente hace un año.

Aunque dudo que sea por eso que me está contactando. El aniversario de cuando terminaron las cosas de forma oficial y de la última vez que lo vi en persona no se siente como una fecha que deba reconocerse.

Edward: No me ignores, por favor. ¿Qué estabas escribiendo?

Bella: Hola.

Edward: Vi que le diste me gusta a mi publicación de Instagram.

Así que me equivoqué. Sí lo notó. Genial.

Bella: Fue un accidente.

Edward: Debiste haber estado pensando en mí si estabas viendo mi perfil.

Sus palabras van acompañadas del emoji de sonrisita y eso me hace enojar. Mis pulgares vuelan sobre la pantalla, tecleando otra respuesta antes de que pueda pensarlo bien.

Bella: Le estaba mostrando tu página a una amiga. Me pidió una recomendación de música de mierda.

Sonrío ante mi respuesta, luego me siento mal al instante.

Edward: Ouch, ja, ja.

Bella: Perdón.

Edward: ¿Es por eso que no has venido a ninguno de nuestros conciertos? ¿Porque no te gusta la música?

Bella: ¿Quién dice que no he ido a ninguno de tus conciertos?

Mi remordimiento rápidamente se convierte en arrepentimiento. Por supuesto que no he ido a ninguno de sus conciertos. Ni siquiera sé por qué se lo dije. Supongo que para ser graciosa. Y juguetona. Pero eso solo exclama coqueta y tímida, y esa no fue mi intención.

Bella: ¿Por qué me mensajeaste?

Edward: Tú estabas pensando en mí. ¿No puedo pensar yo en ti?

No respondo después de eso. Esto se siente demasiado peligroso. Demasiado fácil. Demasiado indulgente. Ambos hemos sido muy buenos para darnos espacio y tiempo. Pero eso no significa que de repente estoy lista para que él vuelva a estar en mi vida de cualquier modo.

Detesto que él sepa que lo acosaba en redes sociales. Detesto que sepa que sentí curiosidad por lo que está haciendo. Porque es vergonzoso saber que a veces cedo. Que a veces me voy por el agujero del conejo y solo quiero… verlo. Ver videos de él. Aunque es algo humano. Querer saber si él está bien, si finalmente se siente feliz y está saludable. Y debe estarlo. Parece que sí lo está.

A veces siento que yo también lo soy.