Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is iambeagle, I'm just translating her amazing words.
Thank you Meg for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Capítulo 20
POV Edward
Por primera vez puedo dormir. Al despertar, me siento confundido sobre dónde me encuentro durante un breve segundo. Esa confusión rápidamente se convierte en vergüenza al comprender que estoy en casa de Bella.
Su cabeza está en mi hombro. Está medio sentada, medio desparramada sobre el sofá. No me muevo. No quiero despertarla. Así que me quedo ahí sentado, incómodo, permitiéndole usarme como almohada.
Debimos habernos dormido viendo Ozark. La pantalla de la televisión está tenuemente iluminada con Netflix preguntándonos si seguimos viendo la serie. El control está a mi alcance, así que lo agarro para apagar la televisión.
El sol apenas está empezando a salir, entran rayos de luz a través del velo de las cortinas. Me palpita la cabeza a causa del alcohol, y me duele el cuerpo por las drogas. O tal vez me palpita la cabeza por jodérmela cuando me caí anoche. Cualquiera que sea la causa, fue por mi culpa. La mayoría de mi dolor usualmente lo es.
Bella se mueve, pero esta vez se acerca más. Me pasa un brazo sobre el estómago. Tiene la cara enterrada en mi camiseta, sobre mi pecho. Permanezco tieso, teniendo cuidado de no tocarla más de lo necesario. No confío en mí mismo. No quiero empezar algo que no podré detener.
Su aroma está en todas putas partes. En este sofá. En esta casa. Su cabello huele igual, herbal y un tanto dulce. Me golpea una nostalgia tan jodidamente fuerte que casi me levanto y me voy. Porque no todo ha cambiado. No para ella. Sigue siendo Bella. Tiene el mismo trabajo y vive en la misma dirección y por alguna razón, todavía tiene un jodido punto débil por mí. Si no lo tuviera, yo no estaría aquí justo ahora.
Su celular vibra sobre el sofá, iluminándose con un mensaje. Me estiro para tomarlo, el nombre de Ben y un mensaje llenan la pantalla.
Ben: ¿Te me quedaste dormida anoche?
No, pienso para mí, sintiéndome presumido. Ella se quedó dormida en mí, literalmente, y debió haber olvidado mensajearle de buenas noches. Es algo mezquino, pero durante un breve segundo me siento jodidamente feliz. Estoy a punto de dejar su teléfono de donde lo agarré cuando él envía otro mensaje.
Ben: ¿Quieres recogerme mañana en el aeropuerto? Puedo pedir un Uber, pero en serio quiero verte lo más pronto posible.
Se me retuerce el estómago con unos celos que no tengo derecho a sentir. Y estaba equivocado. No todo es igual para ella. La única diferencia real es que ahora ella es de Ben. Otra vez. El principal cambio para ella es que le pertenece a alguien que no soy yo.
Desearía poder culparla por haber seguido con su vida, pero no puedo. Ha pasado un año. Y no es que yo haya sido célibe tampoco. Pero saber que ella está con Ben, que regresó voluntariamente con él… eso desata algo dentro de mí. Desearía ser yo quien llegara al aeropuerto para destrozarle la cara por acercarse a ella en la primera oportunidad que tuvo. Aunque eso no importaría. Su cara sanaría. Ella me odiaría todavía más. Y yo seguiría siendo el que está solo.
El enojo sale a la superficie, pero tal vez estoy mejor por mi cuenta. Nadie me atosiga. Nadie tiene expectativas que no puedo cumplir. A nadie le importa qué carajos hago o cuándo lo hago. La libertad que viene con estar solo me queda bien. No diría que estoy más feliz porque eso nunca ha sido algo que me haya esforzado en conseguir. Lo más cerca que he estado a sentirme contento fue cuando estaba con Bella, y eso de igual forma se fue a la mierda.
Aunque sé que yo soy el culpable.
Intenté dejar de consumir después de que terminamos. Fue uno de mis momentos más jodidamente bajos a la fecha: perder a Bella, la banda y a mis amigos. Por mucho que quería consumir, me contuve, pero compensé la falta de cocaína con alcohol, marihuana y cigarros. Logré pasar una semana de abstinencia, y pude permanecer limpio durante dos semanas antes de ceder. Pasé cuatro días de juerga con Sam, luego volví a arreglar mis mierdas.
Se volvió una especie de rutina. Lo dejaba de golpe y asistía a reuniones de NA. Pasaba unos días buenos donde sentía que podía hacerlo. Sentía que era capaz de permanecer limpio. Luego recordaba lo solo que estaba y cómo era que nadie de mi antigua vida quería saber nada de mí, y le llamaba a Sam y lo jodía todo con una línea blanca.
El ciclo se repitió durante unos tres meses y en vez de intentar dejar de consumir por completo, eventualmente solo intenté dejar de consumir tan seguido. Solo había reducido mi consumo. Consumía lo suficiente para relajarme, pero no tanto como para estar jodiendo todo una y otra vez.
Bella tenía razón cuando dijo que tuve suerte de unirme a Shiver. Sé que la tengo, carajo. Fue suerte el haber conocido a Pete en una de esas reuniones. Tuve más suerte todavía ya que mi experiencia y habilidad con la guitarra habían opacado todas las partes oscuras de quién soy en realidad. Tal vez Pete vio algo en mí que reconocía en sí mismo y es por eso que me dio una puta oportunidad.
Al estar en recuperación, él tiene una regla muy estricta sobre nada de alcohol ni drogas mientras ensayamos o estamos en el estudio. Todos siguen la regla, y yo puedo frenarme durante esos momentos. Pero cuando mi falta de asistencia a las reuniones de NA se convirtió en un punto de disputa, mentí y le dije a Pete que ya estaba asistiendo a una reunión diferente. Dije que era demasiado incómodo ir a la misma que él. Eso me lo quitó de encima.
A pesar de mentirle, sí lo respeto. En lo profundo sé que esta es mi última oportunidad de llegar a la fama y no puedo volver a joderlo. Es solo que no sé cómo convertir mi agradecimiento por esta segunda oportunidad en algo que valga la pena. No sé cómo sentirme satisfecho con mi vida sin volver a consumir.
¿Cuando Bella me preguntó por qué me trató a mí, a mi cuerpo, como basura? La verdad es que la cocaína no me hace sentir como basura. Me hace sentir poderoso. Como si fuera un maldito dios. Me da un impulso cuando estoy en el escenario. Me ayuda a rendir. A pensar con más agudeza. Me da energía y confianza.
Me hace ser mejor.
Más fuerte.
Me da un propósito.
Y tal vez admitir que la consumo solo porque quiero, porque la necesito, me hace ser jodido o irredimible ante sus ojos.
Tal vez sí soy ambas cosas.
Pero ya no soy suyo. Ella se aseguró de eso. Así que no debería importarme ni un carajo lo que piense.
Me levanto del sofá, asegurándome de no molestarla, y saco la bolsita de mi chaqueta antes de encerrarme en su baño.
Puede que hace un año le hubiera hecho caso. Tal vez habría cumplido cuando me dijo que no me drogara esta noche. Quizás hasta lo hubiera dejado si ella me lo pidiera. Pero no lo hizo, y no tiene ni un puto derecho a pedirme eso ahora. No somos nada y ella quiere tener todavía menos que eso conmigo. Puede decirle qué hacer al cabrón de Ben. Puede darle órdenes y vivir esa vida perfecta que quiere con alguien más.
Con ese último pensamiento, inhalo lo que queda en la bolsita.
Me siento mejor.
Me siento más cálido.
Siento que me salí con la mía cuando la encuentro todavía dormida en el sofá.
Me siento como un patán.
Alejo ese sentimiento.
Agarro mi teléfono y me voy.
