Sus labios están tan cerca de los míos, no puedo quitarle los ojos de encima. Cierro mis ojos esperando nuestro encuentro, pero alguien llama a la puerta… él me mira y sonríe, siento como algo en mí se libera.
—su padre ha llegado señor —dijo al otro lado de la puerta—
—en un momento estaré allá—deja escapar un largo suspiro lleno de frustración—,termina con la limpieza en este lugar.
Nuevamente tomó la voz estricta y fría que suele tener, aún sigo conmocionada por lo que acaba de pasar. Sigo con mi deber, mientras el se viste al otro lado, un silencio incómodo invade la habitación.
Cuando al fin termino todo, me quedo de pie, esperando otra orden de él.
—sigueme…
Sin decir más salió de la habitación, seguí sus pasos, me guío al final del pasillo, a una pequeña habitación.
—dormirás aquí a partir de ahora, mañana a primera hora, te quiero puntual en mi oficina, no quiero retrasos…ah, y cura esa herida, no quiero que mi esclava se vea como una Vagabunda —lanzó una sonrisa traviesa—
Lo miré irse, sus palabras fueron como cuchillos atravesando mi piel. Ahora que sé lo que soy para él, mi mente comienza a divagar, de nuevo, pensamientos me invaden, toco mi mejilla, hay dolor,me obligo a cerrar la puerta de la habitación…mí habitación. Mi vista comienza a nublarse, mis piernas se debilitan, caigo de rodillas, llorando.
—¡¿por qué?!…no volveré a casa…no veré a mi família, mis hermanas…quiero salir de este lugar.
—padre…¿me llamabas?.
—me enteré que yuri murió, lo siento mucho hijo, ambos sabíamos que pasaría tarde o temprano…
—lo sé…dime, ¿a que se debe tu visita?, se que esto no es solo por estar con la familia, padre —sonrió—
—como ya sabrás, tu hermana a llegado de la misión que le he puesto, y estoy muy orgulloso de ella ahora mismo, no solo cumplió su deber, si no que también, ha traído a nosotros información valiosa
—Ya veo, aún así, no ganará mi puesto, ¡me lo he ganado yo!, ¡he hecho todo para levantar esto!, ¡¡lo que empezaste y dejaste atrás!!, y ahora vienes a mí y me dices que mi dulce hermanita me podría quitar mi puesto. No permitiré que ella, ni nadie se interponga, soy yo quien debe liderar, ¡¡Y lo he hecho bien hasta ahora!! —habló orgullosamente—
—¡oh, vamos ranma!, admite que soy mejor que tú —rió divertida—
—shampoo—susurró—…la querida shampoo —alzó la voz y volteó lentamente con una sonrisa irónica— ¿no habías dicho que venías solo, padre?
—vamos ranma, tranquilo, tu hermana tenía ganas de verte, quien soy yo para negarselo.
— ¡Ja, vaya!, a la princesa lo que ordene —hizo una pequeña reverencia a modo de burla—. Creo que debo felicitarte, escuché por ahí que hay información muy valiosa que quieres compartirme —comentó orgulloso—.
—ranma, ya basta de peleas, ahora lo que tienen que hacer es estar mas unidos que nunca, tú y shampoo deben permanecer unidos, después de todo, son hermanos, deben apoyarse…
—aunque me cueste aceptarlo, padre, tienes razón. Antes de comenzar la reunión en mi oficina, ¿podemos disfrutar de la cena de hoy?
—¡muero de hambre! —comentó la chica—.
Las horas pasan y no puedo dormir, escuchando el cantar de los grillos y la brisa me obligo a cerrar los ojos…pero es inútil, por más que lo intento, el sueño está ausente. Me siento en la cama y saco mi pequeña libreta y la abro. Agarro la pluma que cuelga de la esquina de la pasta de cuero y comienzo a escribir…
—(ahora, me encuentro aquí, sola y sin comida ,encerrada en éstas cuatro paredes, sin poder estar con mi familia, los extraño. Huir de casa, fue el peor error que pude haber cometido, pero, si me quedaba, sería obligada a casarme con kunno tatewaki, no se que es lo peor, estar casada con alguien que no amo y que solo busca su beneficio propio, o ser esclava de alguien que probablemente sea un asesino)…
Termino de escribir y me levanto de la cama, abro las cortinas un poco y miro por la ventana, observando las estrellas, la noche es hermosa, mirar las estrellas me hace tener calma, en esta tempestad. Cierro los ojos, suspirando, cuando los abro, doy un vistazo a la parte de abajo, donde un chico me está mirando, de inmediato cierro las cortinas y me escondo tras ellas. Mi corazón palpita demasiado, me llevo las manos al pecho.
—¿me ha visto?…¡Oh! ¡Akane!, ¡¿por qué diablos tenías que ver por la ventana?!
Nuevamente abro la cortina un poco, solo para permitir que uno de mis ojos observe. Para mi sorpresa, el misterioso hombre se ha ido.
— que extraño, podría jurar que vi a alguien ahí, ¡ahgg! Igual fue mi imaginación, ¿no?…es mejor que intente descansar, después de todo, mañana tendré que madrugar, no quiero imaginar lo que él me hará si llego un minuto tarde…
Camino con cansancio a la cama y me tumbo sobre ella mirando al techo.
—lo que…pasó hoy, él…s-saliendo de la ducha…¡Ah!
Me cubro la boca con las dos manos, me cubro con la almohada cuando me doy cuenta que estoy sonrojada.
—¡que rayos me pasa!, no debería estar pensando en eso ahora mismo—…
