Heya. He regresado de entre los muertos para entregar algo que mucha, muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucha gente me había pedio y por supuesto yo no anuncié este extra porque bueno, quería que fuese una sorpresa para ustedes.
Algunos querían saber lo que pasó en el año que Nick y Judy estuvieron fuera de la ciudad y otros quieren saber lo que pasó en cuanto regresaron a Zootopia, bueno aquí se aclararan esas dos interrogantes, en estos extras.
PD: Por si se lo preguntan: Sí, también se suponía que sería un solo capítulo extra pero bueno ¿Qué se le va a hacer? Este fic iba a ser un One-Shot XD
Espero les guste.
El frío viento matinal, combinado con el cálido interior de la casa, se encargaban de empañar las ventanas, limitando al completo la visibilidad hacia dentro y viceversa; los cristales, fríos como tocar la superficie de agua congelada, mas no dejando escapar el calor que se juntaba dentro, que si bien era suficiente para mantener un ambiente agradable para los dos mamíferos que dormían dentro, la gélida caricia del viento nocturno los obligaba a dormir con varias frazadas cubriendo sus cuerpos.
Nick y Judy habían pasado toda la noche durmiendo en la misma cama, compartiendo lecho y calor; cuando ambos se recostaron se encontraban juntos, uno frente al otro, con el transcurso de la noche, las posiciones habían cambiado drásticamente. Nick, hacía mucho tiempo no había tenido una noche de descanso, dormía claro que sí, a veces incluso más de la cuenta, pero los recuerdos que recobraban vida al dormir, que se manifestaban en sus sueños, le impedían reposar; despertaba incluso más cansado que el día anterior, recordando a Jack, el caso, y la noche en que todo se fue al diablo, no eran las imágenes más agradables que recordaba al despertar. En esta ocasión había sido diferente, la compañía de Judy, apaciguo levemente todo eso, no por completo, no era tan simple, pero al menos en esta ocasión, logró reponerse casi al completo del día anterior, que había sido emocionalmente pesado.
Aun a pesar del empañamiento en las ventanas, la luz lograba colarse a través de ellas, aunque la iluminación que presentaba no era la misma de la mañana anterior, era tenue, muy tenue, el motivo era obvio, el mal clima del día anterior se había extendido hasta la mañana, pequeñas e inconstantes gotas de agua resbalando por el cristal daban prueba de ello. El aliento del zorro se volvía visible en forma de vapor blancuzco, escapando de su boca y nariz, y entonces, como un mero impulso, despertó.
-¿Eh?-
Lentamente se incorporó sobre la cama, sentándose en el borde. Encorvó la espalda, y se sobó la cabeza con ambas manos, esperando sentir algún dolor de cabeza, alguna molestia o incluso buscando humedad en sus ojos, no sería la primera vez, pero no fue así, estaba bien, estaba en paz.
-Vaya noche- Murmuró mientras estiraba su espalda, a sí mismo los brazos hasta estar satisfecho, y entonces miró a su alrededor, estaba solo, en su habitación no había otra alma más que él. Curiosamente, pareció no molestarle, simplemente lo llenó la sensación de algo que le faltaba, aunque no le dio mucha importancia, aunque no lo pareciera, Nick no había sido capaz de asimilar todo lo que pasó el día anterior, fue muy rápido, repentino, y hasta cierto punto traumático.
Bostezó, se levantó de la cama y echó un último vistazo a su entorno. Tomó una camisa color blanco, uno de sus chalecos formales, y por último un abrigo para salir de casa. La sensación de algo o alguien ausente seguía invadiéndolo, pero la idea de que tal vez se tratase de uno de sus maniquís o incluso uno de sus trajes, le impidió ahondar más en el tema, además del simple hecho de que había despertado con un ánimo dichoso, algo que no había experimentado hacía mucho tiempo, se sentía bien, sentía regocijo, sentía, felicidad, lo más irónico de todo, Nick no estaba seguro del por qué. Al estar frente a la puerta se topó con algo peculiar; había un pequeño llavero al lado de la misma, en dicho trasto, debían estar colgadas dos llaves, ambas de la casa, una era la original y la otra el repuesto, en esa mañana, solo había una en su lugar.
-Debí perderla entre las telas- Musitó abriendo la puerta y tomando la llave antes de salir.
Pasaron varios minutos en los que la casa quedó en completo silencio, no había nadie dentro y la mañana era suficientemente fría como para mantener al resto de los animales en casa por algunas horas más, por ende, no había sonidos fuera, solo el viento entre los árboles, hasta que dicha calma, dicha paz, se vio comprometida por el sonido de la puerta abriéndose desde fuera.
-¡Nick!- Sonó una voz –Ya volví- Agregó mientras cerraba la puerta detrás de ella, así mismo dejando la llave que había tomado en su lugar. Judy había regresado, sosteniendo una bolsa un poco grande para su tamaño, y vistiendo un abrigo, un largo abrigo, claramente no era propiedad suya, fácilmente podría tomarse como un vestido.
–Supongo que debes tener hambre- Habló al estar cerca de la puerta de la habitación –En la cafetería me dijeron que esto es tu favorito y tome un abrigo tuyo y una de tus llaves, espero no te moleste y…- Cortó al abrir la puerta, la recamara estaba vacía.
-¿Nick?- Judy entró, miró a su alrededor, esperando encontrarlo tal vez vistiéndose o mirando por la ventana -¿Dónde estás?- Se preguntó al dar por sentada su ausencia.
Judy dejó la bolsa con comida sobre la cama, al mismo tiempo examinándola brevemente, era claro que Nick había despertado hace poco, pero a dónde había ido.
-(Suspiro) Supongo que tendré que esperar- Soltó mientras se sentaba a los pies de la cama, examinando sus alrededores, al mismo tiempo pensando en lo que había pasado la noche anterior. Casi parecía haber sido un sueño, todo tan repentino, tan triste y a la vez tan alegre, cosas así eran un evento único que no todos los animales tenían la suerte de vivir.
Pasaron algunos minutos y Nick no mostraba señal alguna, Judy se aburrió de permanecer sentada, optando así de rebuscar un poco entre las cosas del zorro; con algo de miedo, empezó a husmear en sus cajones, una voz detrás de su cabeza le susurraba que no era correcto, aún no recuperaba al completo su confianza, pero Judy ignoraba eso, quería saber lo que había sido de Nick en todo ese año, saber si había conservado algún recuerdo; él había afirmado que nunca dejó de pensar en ella, pero Judy esperaba encontrar algo más que solo palabras, algo egoísta tal vez, pero también había sufrido mucho en ese tiempo.
-En verdad ¿No conservó nada?- Dijo en cuanto terminó de registrar su guardarropa, de manera increíble, dejando todo tal cual lo encontró. Judy bajó la mirada, en cierta manera algo decepcionada, pero no lo suficiente como para eclipsar la dicha que la había llenado al encontrar y ser perdonada por su mejor amigo, y entonces divisó un pequeño baúl, escondido detrás de unas cuantas prendas colgadas en un perchero. Judy se aseguró de que nadie pudiese sorprenderla, no había ningún sonido, aún se encontraba sola. Sacó el baúl, no tenía llave, simplemente levantó la tapa y la imagen que la recibió fue la fotografía que ambos compartían, el marco estaba algo rayado, el cristal estaba roto, pero la imagen estaba intacta, ella y Nick, sonriendo como los grandes amigos que antaño solían ser, y con algo de esperanza, lograrían volver. El espectáculo no se detuvo ahí, la caja estaba llena, ahí estaban las gafas que llevaba al trabajo, las tarjetas que Judy le enviaba en días festivos: navidad, Halloween, día de gracias. Era todo un paseo por la nostalgia.
-Gracias Nick-
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Andando por la calle, con la mirada al frente y una visible aunque pequeña sonrisa en la boca. Nick inhalaba tranquilamente el aire fresco, nada parecido a estar en la ciudad. Los árboles alrededor del poblado brindaban una brisa inigualable, un ambiente apacible, idóneo para todo animal que buscara alejarse del estrés, de las penurias, y por supuesto, de los malos recuerdos.
Uno que otro de los habitantes del lugar ya se encontraban fuera de casa, el clima hacía un poco lenta la mañana para el resto de los depredadores que vivían ahí, sin embargo, los pocos que habían tenido la suerte de ver a Nick fuera de su sastrería, no podían creer lo que habían presenciado; el zorro había vivido ahí por un año, y en todo ese tiempo, siempre había sido distante, en muchas maneras hostil con sus vecinos, pero ahora, no parecía el mismo, bastaba solo con verlo para darse cuenta de ello, lo más significante era que, bueno, estaba sonriendo.
La campana que había sobre la puerta de la cafetería se agitó levemente, anunciando así un cliente más para atender; unas cuantas orejas se alzaron al escuchar dicho sonido, seguido por miradas confusas, sorprendidas.
-¿Señor Wilde?- Habló Evelyn al estar cerca de la entrada, fue quien lo recibió.
-Hola…- Soltó el zorro, sintiéndose, ¿Apenado? –Am… Solo, vengo por lo de siempre- Agregó, sonriendo de forma humilde.
-Oh, claro solo…-
-Bien, sé que es raro verme así, pero, creo que, ayer fue un buen día- Explicó encogiéndose de hombros.
-No, no es eso- Respondió la tigresa –Es solo que su amiga vino hace un rato, preguntó por su comida y se llevó un par de nuestros vegetales- Nick se desconcertó al escucharlo, y poco a poco, los recuerdos del día anterior empezaron a volver.
-¿Amiga?-
-Sí, la coneja, creo que se llamaba, Judy, o algo así-
-Uh oh-
No dijo más, el zorro salió corriendo de regreso a casa.
-Soy solo yo, o estaba sonriendo- Habló uno de los animales en las mesas.
-Tal vez sea el café- Agregó una pantera -¿Le pusiste algo raro Evelyn?-
-Qué gracioso Tomas- Respondió sentándose junto a ambos –Pero, sí fue algo extraño, ¿Creen que haya sido la coneja?-
-¿Evy no tienes trabajo qué hacer?- Dijo el cocinero, asomándose por una pequeña ventanilla, era un leopardo.
-Claro porque hay tantos clientes, pero ya que se fue el señor Wilde, nos quedan estos dos de aquí- Señaló sarcástica, mientras que la pantera y el puma que se encontraban en la mesa.
-Relájate un poco Dani, es temprano y aún no ha venido casi nadie-
-Sea como sea- Dijo el leopardo, saliendo por la puerta de metal que separaba la cocina del resto de las mesas –Creo que ninguno de nosotros había visto a ese zorro así-
-¿Hablan de Wilde?- Preguntó un mapache al entrar.
-Así es- Dijo Evelyn –Creo que no rechazará lo que hicimos para él-
-Eso espero- Habló el cocinero –Este fue el último salmón que me quedaba, más vale que lo disfrute-
-Oh, vamos, ¿En verdad terminaste con el salmón?- Replicó el Puma.
-No sean llorones, el tren viene en 2 días, me pregunto si las cosas cambiaran con ese zorro-
Mientras tanto, Judy seguía indagando en ese pequeño baúl de los recuerdos, la alegría que se había manifestado en su rostro no había desaparecido ni por un minuto, casi podría afirmar haber olvidado lo que pasó hace un año, tal vez era lo mejor, así un nuevo comienzo sería más sencillo, y entonces se topó con una carta.
-¿Mamá?- Era la leyenda del sobre.
-¿Sabes? Siendo policía, deberías estar al tanto que revisar correspondencia ajena es ilegal-
Rápidamente, Judy cerró el baúl y se quedó petrificada, aun de espaldas a la entrada de la habitación; giró lentamente su cabeza, dibujando una sonrisa nerviosa en el rostro y ahí estaba, recargado en el marco de la puerta con una mirada tranquila, cruzado de brazos e intimidándola con su perspicaz sonrisa.
-Ho, hola Nick- Tartamudeó la coneja.
-¿Te diviertes husmeando en mis cosas?- Inquirió acercándose a ella.
-Lo siento- Respondió devolviendo el baúl al zorro.
-Descuida, supongo que es mi culpa al no estar aquí-
-¿A dónde fuiste?- Preguntó Judy, girando sobre sí misma para estar de frente a Nick.
-Bueno, al igual que todas las mañanas salí a la cafetería, lo raro es que me sentía bien, muy bien… Además, me olvidé por completo que estabas aquí- Explicó bajando la mirada.
-Oh, bueno no debí salir sin avisarte- Se disculpó la coneja.
-Sí, Evelyn me dijo que habías estado ahí, así que, bueno, aquí estoy-
Aunque no lo pareciera, esa pequeña conversación era más dura de lo que alguno pudiera llegar a imaginar; había pasado tanto, habían sufrido tanto, se habían hecho daño mutuamente, las cosas simplemente no eran iguales, desde algo tan simple como los apodos que Nick solía darle hasta el hecho de no poder sostener una plática como animales normales, la presencia mutua no era del todo agradable, había cosas, recuerdos, y muchos cabos sueltos.
El silencio se había apoderado de la habitación, de toda la casa a decir verdad, un silencio pesado, abrumador, algo que ninguno de los dos podía soportar.
-Entonces Nick, sobre ayer, podríamos hablar de…-
-No- Cortó serio –No, no quiero hablar de eso ahora ¿Está bien?-
-Pero Nick, nosotros…-
-Judy escucha, hoy por primera vez en todo un año, me levanté de la cama sin sentirme el animal más miserable del mundo, y honestamente, aunque sea solo por un día, no quiero echarlo a perder, por favor entiéndelo-
-Claro que te entiendo, pero tampoco podemos dejar las cosas así- Explicó Judy.
-Lo sé, y te prometo que hablaremos sobre eso, pero no hoy, y tal vez no mañana, seguramente no será pronto, pero lo haremos-
-(Suspiro) Solo quiero que las cosas sean como antes- Dijo La coneja, bajando la mirada, aun a pesar de lo que pasó el día anterior, recuperar a Nick, iba a tomar mucho más que eso.
-¿Y qué pasa con esa carta?- Preguntó Judy.
-Es… Mi madre la envió- Respondió mientras reabría el baúl –Hace como una semana, esto apareció en mi buzón-
-¿No te llama?-
-No le di mi número, cuando me fui de Zootopia, solo pasé a despedirme pero no le dije a donde iría, en cuanto conseguí la casa, le envié mi código postal y luego cambié mi celular-
-¿Por qué hiciste eso?- Inquirió la coneja, en cierta manera sorprendida por la falta de sensibilidad del zorro.
-Judy, quería escapar de todo, absolutamente todo- Explicó cabizbajo –Tuve que dejar atrás a mis amigos, mi hogar, incluso a mi familia, mi madre estaba devastada, pero le prometí que me volvería a ver, incluso puso su número de teléfono en el sobre-
Ella lo miró, lentamente Judy movió su mano hasta el brazo de Nick, recordando cuando se conocieron, la historia del teleférico, aquél momento de "Debilidad" en el zorro. A pocos centímetros de finalmente alcanzar su mano, Nick reaccionó, se levantó bruscamente de la cama y acomodó su vestimenta, disimulando lo que acababa de suceder. Judy no habló más sobre el tema, nada bueno podría salir de presionarlo de esa manera.
-Bien, es hora de abrir el negocio- Soltó Nick mientras caminaba hacia la puerta.
-¿Necesitas ayuda?- Preguntó la coneja.
-Claramente, no creíste que vivirías aquí a expensas mías ¿O sí?- Habló con una sonrisa.
-Era más una esperanza Hehe, pero ¿Qué pasa con la comida? Ya se enfrió-
-La cocina está saliendo de esta habitación a la izquierda, usa el microondas, te veo en el mostrador-
Nick se retiró, de igual manera Judy procedería a la cocina, no sin antes sacar algo que había escondido en debajo de una almohada.
-Aquí estás- Musitó sosteniendo un marco de fotografía en sus manos, sonriéndole al mismo; con delicadeza, lo dejó en la cómoda que había al lado de la cama y entonces se fue, ese marco rayado y roto con el recuerdo más feliz que ambos lograban compartir, sería la manera perfecta para empezar.
Más tarde ese día
-Vuelve pronto Jim- Decía Nick, despidiéndose de otro zorro de pelaje grisáceo que abandonaba el local.
-Lo haré señor Wilde-
-Vaya, creí que eras el único zorro del lugar- Habló Judy mientras limpiaba el mostrador.
-No, hay varios aquí, es agradable estar rodeado por los de tu especie de vez en cuando-
-Según sé, no salías mucho de casa- Dijo Judy, sentándose a lado de él.
-Bien, lo admito, no he sido el animal más social del pueblo, pero creo que puedo recuperarme-
En eso, la campana de la puerta sonó nuevamente; ambos orientaron sus orejas a la entrada, una imagen conocida para Nick pero aún misteriosa para Judy.
-Hola John- Saludó el zorro.
-Buen día señor Wilde- Respondió el lobo, sorprendido aunque complacido por el cambio tan drástico en la actitud del zorro.
-No tengo ningún pedido tuyo- Dijo Nick revisando una libreta – ¿Necesitas que haga algo?-
-Am sí, de hecho, así es-
-¿Qué necesitas? Abrigo, traje, pantalón- Dijo moviéndose al frente del mostrador.
-En realidad necesito que arregles algo, unas cuantas prendas- Explicó acercándose a él.
-¿Y dónde están?- Inquirió Judy al mirar con más atención.
-Donde las… Oh, demonios, debí dejarlas en la cafetería- Soltó cubriendo su rostro por la pena.
-Descuida- Habló Nick –Seguramente te las guardarán-
-Parece que aquí todos se llevan bien- Comentó Judy, saltó sobre el mostrador, descansando sobre el mismo.
-¿No es así en la ciudad?-
-Para nada, bueno en parte pero, los animales no son tan unidos como aquí-
-Bueno pequeña coneja, aquí los depredadores nos apoyamos entre nosotros- Declaró el lobo –Entonces señor Wilde, ¿Podría acompañarme? Incluso podríamos discutir el precio en el camino- Sugirió.
-(Suspiro) Creo que algo de aire fresco no me vendría mal ¿Vienes Judy?-
-Claro- Asintió la coneja.
Los 3 animales salieron del edificio, unas cuantas horas habían pasado ya desde la mañana, aunque el cielo continuaba ensombrecido por las nubes, las calles ahora podían verse y sentirse más vivas que antes, algo de lo más curioso, lo más agradable a decir verdad, era la simpleza; los depredadores, obviamente contaban con celulares, pero no hacían uso de ellos, prestaban atención al camino, iban en parejas o grupos, conversando, riendo, o incluso consolándose, el ambiente hacía de una tragedia algo reconfortante, y todo era colmillos y garras, ahora Judy empezaba a entender por qué Nick se fue; en ese pueblo encontró lo que nunca en la ciudad, aunque su historia ahí seguía siendo un misterio para ella, Judy quería saber más, conocer lo que había sido de su amigo todo ese tiempo; si bien todos los habitantes se apoyaban, Nick había admitido no ser sociable con nadie, su sastrería era su fortaleza y aparentemente, rara vez salía de ahí. Judy bajó la cabeza al concebir esa idea, los ánimos bajaron al imaginar al zorro sufriendo en silencio por su culpa, sin nadie a su lado.
-¿Judy?- Habló Nick, sacándola de sus pensamientos.
-¿Pasa algo?- Preguntó confundida.
-Estabas muy callada, ¿Todo bien?-
-Sí, solo no quería interrumpirlos- Respondió sonriente.
Sin darse cuenta, ya se encontraban a pocos metros de la cafetería.
-Hmm, qué extraño- Habló Nick –Pare estar vacío-
-De hecho, solo espero que mis cosas sigan ahí- Dijo John.
Los tres mamíferos entraron por la puerta, la campana sonó y todo parecía estar en orden, el humo podía observarse escapando de la ventanilla de la cocina, la radio que se encontraba sobre la repisa de la pared estaba encendida, la única cosa fuera de lo común, era la ausencia de depredadores en las mesas; por esa hora del día, al menos una docena debería estar comiendo ahí.
-Nick, ¿Está todo bien?- Preguntó Judy.
-No lo sé, John…- Al dar media vuelta se topó con el lobo, sonriendo nerviosamente, a la par que sus orejas se orientaban hacia la dirección contraria al escuchar la puerta de la cocina abrirse, dejando ver finalmente a una parte de la clientela habitual, junto con el cocinero, Evelyn y otros de los vecinos de Nick.
-Buen día señor Wilde- Habló el cocinero –Supimos de su malestar el día anterior, y esperábamos que esto le levantase el ánimo un poco-
-Ha pasado mucho tiempo aquí en el pueblo, y aunque sabemos que odia este tipo de cosas, creímos que le haría bien- Explicó Evelyn.
-¿A qué se refiere con que odia esto?- Inquirió Judy, hablando en voz baja detrás del zorro.
-El señor Wilde rara vez nos permite invitarlo a nuestras pequeñas reuniones, de hecho nunca asiste, siempre se va cuando empiezan o simplemente no se presenta- Contestó el lobo.
-Y aun así armaron esto para él-
-Se ha comportado de manera diferente desde que usted está aquí, creímos que valdría la pena tomar el riesgo-
-Chicos esto es…- Nick se había quedado sin palabras, y ciertamente no sabía cómo reaccionar –No sé qué decir solo…-
-¿Por qué no piensa en algo mientras pasamos el rato?- Sugirió un puma –Rara vez hay salmón en este lugar y Dani está invitando el almuerzo a todos, con la condición de que se quede con nosotros ¿Qué dice señor Wilde?-
Él los observó, analizó la situación y se analizó a sí mismo, pensó por un momento en todo lo que había pasado, todo lo que vivió, ¿Cuánto se había alejado del mundo real solo por lo que ocurrió hace un año? Se daba cuenta ahora de todo el tiempo que había pasado confinado a su pequeña sastrería, viviendo y conversando únicamente con los maniquíes y las telas. Ningún amigo o conocido, no frecuentaba a nadie. Solo era él y nadie más y llevar una vida así, no había sido grato. El constante y amargo sentimiento de soledad que lo invadía noche y día, las penas que no podía compartir con absolutamente nadie, solo guardándolas para sí mismo, mientras crecían y crecían dentro de él sin posibilidad alguna de lograr desahogarlas. Él lo permitió, al impedir a los demás acercarse, al cerrarse al mundo y decidir vivir solo en la oscuridad. Todos merecen ser felices ¿Por qué él debía ser la excepción?
-Chicos solo…-
Pareció ser un silencio de horas, de alguna manera todos esperaban que simplemente saliera caminando por la puerta, que les diera la espalda y se fuera. Pero no fue así.
-Solo llámenme Nick-
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Caminando por la calle, ya con la compañía de algunos de los habitantes del pueblo; Nick y Judy partieron desde la sastrería en dirección a los límites del lugar pudiendo divisar al frente el camino de tierra que daba a la estación del tren, así mismo a lo lejos se escuchaba claramente el silbato de la locomotora, junto con el respectivo sonido de las ruedas corriendo sobre las vías.
El sol iluminaba sin imposiciones. A diferencia de casi todos los días, no había señal alguna de precipitaciones en el horizonte, no había un cumulo grisáceo cubriendo la bóveda celeste, solo ese claro y relajante color azul, adornado por el brillante color amarillo del sol.
-(Suspiro) ¿Es que acaso nunca deja de hacer frío en este lugar?- Se quejó Judy.
-Vamos coneja, solo has estado aquí 3 días, ya te acostumbrarás- Dijo Nick.
-Sí claro, tú llevas un año viviendo aquí, pero mira, el sol ni siquiera logra calentar nada-
-Hehe, creo que has vivido demasiado en la ciudad-
A diferencia de otros días, en esta ocasión la estación del tren estaba particularmente llena, varios de los habitantes del pueblo estaban ahí, aguardando a que el ferrocarril finalmente arribase.
-¿Qué hacen todos aquí?- Inquirió Judy.
-Bueno, una vez cada dos semanas el tren viene cargado de pedidos, comida, ropa, mis telas, todo lo que necesitamos- Respondió Nick.
-Así es, y éste es un pedido grande- Habló alguien detrás de ellos.
-Qué tal Tomas- Saludó el zorro.
La pantera avanzó unos cuantos pasos hasta terminar en medio de ellos.
-¿Un pedido grande?- Inquirió Judy.
-Sí, ya que en unos meses será el festival de Halloween, llegan las cosas que necesitamos para armar el lugar-
-¿Hay un festival Nick?-
-Sí bueno, escuché algo parecido mientras estuve aquí, pero creo que no soy el indicado para hablarte de él-
-Permíteme ilustrarte- Soltó la pantera –Es un pequeño evento que hacemos en el pueblo, niños, adultos, todos asistimos, la comida es gratis y dura todo el día. Uno por cada año, y usted señorita Hopps, llegó justo a tiempo-
-Solo dime Judy-
Unos minutos más pasaron para que el suelo empezara a vibrar a causa de la maquinaria pesada acercándose por las vías; con un ominoso chillido la velocidad del tren empezó a descender lentamente hasta detenerse. Los depredadores dejaron lo que hacían para postrar su atención en los vagones. Mientras que todos los presentes entraron a buscar sus respectivos pedidos, otros intercambiaron palabras con el conductor o simplemente esperaron afuera.
-Nick ¿Cómo funciona esto?- Preguntó Judy.
-¿A qué te refieres con "Esto"?-
-Solo lo piden, y lo traen, ¿Sin pagar nada?-
-Oh, verás Judy, el pueblo parecerá algo rústico pero no está atascado en la edad de piedra, tenemos nuestro pequeño banco; el dinero circula por todo el lugar y claro, circula por cuentas. Solo se hace una pequeña transacción y Zootopia envía algunas cosas, y otras son incluso regalos de familiares, en mi caso, alguna de las telas me las envía Finnick-
-¿Sigues en contacto con él?- Preguntó asombrada.
-No diría que en contacto como tal, simplemente hablamos de vez en cuando- Explicó.
Al cabo de un tiempo, todos los presentes terminaron de vaciar el vagón dejando únicamente polvo detrás. La "Estación" ahora se encontraba llena de cajas grandes, pequeñas y una que otra mochila o bolso, todos pertenecientes a los depredadores de Fangtown.
Nick había terminado de recoger sus cosas, solo dos grandes rollos de tela y un par de cajas pequeñas habían llegado para él.
-¿Esto es terciopelo?- Preguntó Judy.
-Así es, rara vez logro conseguir uno de estos- Respondió Nick.
Ambos aún permanecían en la estación, maquinando cómo harían para transportar todo ellos solos, cosa que de hecho despertó la curiosidad de Judy.
-Y dime ¿Cómo hacías para llevarte esto tú solo?- Preguntó.
-Verás, aquí nadie toma lo que no le pertenece, dejaba las cosas aquí y llevaba de una por una todo hasta la sastrería-
-Vaya, de haber hecho algo así en Zootopia seguramente habría desaparecido a la brevedad en la estación- Rio la coneja.
Después de unos cuantos intentos por tratar de llevar todo en un solo viaje, Nick y Judy sopesaron que tendrían que dar dos vueltas, algo tediosos para ambos puesto que tenían cosas qué hacer, al fin y al cabo había ropa por confeccionar y no se haría sola.
-Bueno, creo que será mejor darnos prisa, así terminaremos rápido- Señaló Nick.
-Oigan ¿Necesitan ayuda?- Se escuchó una voz.
-John, qué tal- Saludó el zorro -¿Llegó algo bueno para ti?-
-Justo lo que estaba esperando, un regalo de mi hermano desde Zootopia- Respondió mientras cargaba con el otro rollo de tela –Hoy habrá noche de película en mi casa ¿Vienen?-
-¿Noche de película?- Preguntó Judy.
-De vez en cuando hago una pequeña reunión con algunos vecinos y amigos- Explicó el lobo –Y…-
-Nick nunca ha ido ¿Cierto?- Dijo irónica la coneja.
-Sí-
-(suspiro) Bueno, tal vez nos les unamos hoy- Aclaró el zorro.
-Sería divertido tenerlos a los dos ahí-
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El cielo nocturno cobijando la tierra y el firmamento nocturno brillando en lo alto, resaltando entre la oscuridad. Mientras la luna iluminaba escasamente las calles; reflejándose en los cristales y las ventanas. El frío suspiro del viento soplaba con tranquilidad meciendo levemente las ramas de los árboles, sacudiendo las hojas y silbando en las rocas.
El vecindario era apacible, igual que en todas las noches, con la excepción que en esta ocasión mientras que todas las luces de las casas estaban apagadas había una que aún contaba con iluminación; el color azulado de un brillo escaso, proveniente de un televisor, una pantalla grande y un pequeño grupo de depredadores frente a ella. Algunos con la mirada clavada en la pantalla, otros resguardándose por temor y uno que otro bostezando por el aburrimiento.
-No dijiste que sería una película de terror- Se quejó Judy. Cubría su rostro con sus orejas, de cuando en cuando asomando levemente sus ojos solo para arrepentirse al instante.
-No lo sabía- Rio Nick –Oh vamos, no puedo creer que le tengas miedo a algo así-
-No, no es eso...-
-¿Entonces por qué sigues tapándote los ojos eh?- Inquirió sonriente.
-Yo solo…- Judy desvió la mirada, aun pensando en una excusa para no parecer tan cobarde; era una película, una simple e irreal película y sin embargo ahí estaba, a pocos instantes de refugiarse detrás de la cola de su compañero, la cual por cierto ya se encontraba sobre ella.
-¿Nick?- Apenas alzó la mirada nuevamente, se topó con la boca del zorro a escasos centímetros de la suya, podía sentir su respiración, tranquila y constante así mismo la humedad de su fría nariz que la hacía estremecer.
-¿Estás asustada Judy?- Preguntó gentil –Solo di la verdad-
-A… Algo- Admitió resignada una vez más bajando la mirada por la pena, entonces sintió cómo Nick la rodeaba con su brazo, acercándola a él hasta que estuvieron completamente juntos. Ella se estremeció, podía sentir la sangre acumulándose en sus mejillas y rezaba no ser vista por el resto de los animales que había en el lugar, para su suerte todos estaban demasiado ocupados en la película, y ella al igual que Nick, se encontraban en el fondo.
-¿Ves? No fue tan difícil, además no es para tanto, solo es una película- Habló Nick.
-Sí, supongo que sí- Respondió ella. Judy no tardó en acomodarse en el torso del zorro, se sentía a salvo y sin darse cuenta de cuando, ya estaba resguardada por el brazo de Nick. Judy lo miró, sonrió inconscientemente y con sus pequeñas manos buscó sujetar el brazo que ahora reposaba sobre ella; en su movimiento logró subir levemente la manga de Nick, permitiéndole tener contacto con su pelaje. Paseó sus dedos por el mismo, familiarizándose con la sensación hasta que algo la sacudió, sintió por debajo del pelaje del zorro pequeños relieves, todos en forma lineal; pocos segundos le fueron necesarios para repasar lo que pasó con Jack Savage y ella no recordaba ningún cuchillo ni ningún objeto punzocortante, sin embargo había cicatrices.
-Nick…- Musitó insegura.
-¿Pasa algo?-
-No, nada-
Seguramente era cosa del pasado ahora, todo había terminado y volvieron a ser amigos, al menos a medias, pero sin lugar a dudas era mejor que nada; era un comienzo, y uno bueno a pesar del mal trago con el que volvieron a verse después de todo un año.
Tiempo después, ya entrada la noche; los invitados empezaron a abandonar la residencia para dirigirse a las suyas, no sin antes dar una cordial despedida al hospitalario lobo que sirvió de anfitrión esa noche. Nick y Judy decidieron aguardar un poco más, esperar a que todos se hubiesen retirado ya, no había ningún motivo muy especial, simplemente querían disfrutar un poco más del cálido interior antes de tener que salir al frío de la noche.
-Me alegra que hayan podido venir- Dijo el lobo.
-Sí, creo que debí haberlo hecho hace mucho tiempo- Habló Nick –Aunque tal vez la próxima deberías pedir a tu hermano algo más apropiado para conejos- Bromeo señalando a Judy-
-Trataré de hacerlo- Los dos depredadores rieron mientras que Judy solo frunció el ceño cruzada de brazos aguardando por el zorro.
-Descansa, tal vez nos veamos mañana- Dijo Nick.
Ahora la pequeña caminata en plena noche. Caso curioso, al menos para Judy; su primera noche en ese pueblo había sido una completa pesadilla. El caminar desde la estación hasta el poblado solo para después toparse con lo que parecía ser una ciudad fantasma carente de toda vida, era cierto, Fangtown por la noche asustaría a cualquier animal del mundo; completo silencio, escasa iluminación por parte del alumbrado público, cualquiera podría esperar ser atacado por un monstruo en mitad de la noche. Pero ahora, la coneja miraba todo a través de distintos ojos. Solo habían sido 3 días desde que llegó y sin embargo ahora podía decir sin pena ni culpa alguna que ese pequeño pueblucho era mucho mejor de lo que Zootopia llegó a ser en su momento. Había ciertas cosas para tomar en cuenta: sus primeros días en la gran ciudad fueron duros y conseguir un amigo fue aún más difícil. La gran urbe de animales en donde cualquiera podía ser lo que quisiera no ofrecía un trato muy agradable con los recién llegados. En cambio, ahí, en medio de la nada, solo le tomó un poco de tiempo para aclimatarse (,) aun estando rodeada por depredadores se sentía más segura. Todos la trataban bien, no la menospreciaban por ser un conejo, tal era la ilusión del hogar perfecto que temía quedarse más tiempo del debido, temía descubrir que al igual que casi siempre, las apariencias tendían a engañar y lo hacían de una manera cruel. Lo mismo que pasó con Nick, (y lo mismo que pasó) con Jack, (quien) parecía ser el conejo de sus sueños y ver todo lo que ocasionó. Temía pasar por eso otra vez.
-¿Estás bien?- Escuchó al lado de ella.
-¿Nick?-
-Te perdiste por un momento, solo miraste la puerta del lugar- Señaló sacando su llave. Ella no se había percatado de cuando fue que llegaron a casa.
-Solo pensaba en cómo solía ser todo- Respondió sonriente, solo logrando obtener una respuesta opuesta por parte del zorro -¿Pasa algo?-
-Nada, hay que ir adentro-
Era claro como el agua; Nick seguía evitando hablar del pasado, a decir verdad ella tampoco quería recordar nada de eso, pero dicho asunto aún no estaba zanjado y de seguir así, tarde o temprano traería dolor a la vida de ambos. Judy buscaba evitarlo a toda costa; pero Nick, estaba aferrado a simplemente olvidarlo y fingir que nada pasó pese a que hacía algunos días cuando volvió a ver a Judy por primera vez en un año no podía apartar sus pensamientos de lo que había hecho.
Judy escuchaba el palpitar constante de Nick; su cabeza estaba recargada contra su pecho, ambos recostados en cama con las frazadas cubriéndolos hasta el cuello. Compartían calor logrando así ignorar el frío que se colaba al interior. Judy no apartaba su mirar del pecho del zorro, observaba fijamente el ropaje que lo cubría tratando de ver más allá de él; tratando de ver el anaranjado pelaje que se escondía debajo. La tentación de meter su mano por debajo de la ropa de Nick era embriagante, todo con tal de sentirlo entre sus dedos, pero más que eso, buscaba estar más cerca de él, más cerca de lo que nunca había estado antes.
-Nick…-
-¿Hmm?-
-Gracias por dejarme volver…-
Judy
No recuerdo cuando fue la última vez que me sentí tan tranquila, tan despreocupada. Supongo que eso de ser policía sí es agotador después de todo. Nick me lo dijo muchas veces cuando aún estábamos en Zootopia, no paraba de repetirme día tras otro que debíamos tomarnos unas vacaciones, es irónico todo lo que tuvo que pasar para obtenerlas, pero ya no tiene sentido recordarlo.
Los días eran rutinarios, pero de alguna manera eso los hacía agradables, los hacía llevaderos. Solo un par de semanas bastaron para aprender el nombre de todos los clientes habituales de Nick, me sorprende lo rápido que necesita ropa en ese lugar, tal vez sería por el frío. La verdad no lo sé.
Cada mañana veía el calendario; un día tras otro, tras otro y tras otro. Parte de mí se preguntaba cuándo regresaríamos o si algún día lo haríamos. No lo sé, ver a Nick aquí es… Él se ve bien, se ve feliz y en paz consigo mismo y yo no quería arruinarle eso. Las cosas marchaban bien claro que sí, pero no todo era miel sobre hojuelas; por un lado estaba Nick, parecía estarse recuperando, pese a que aún evitaba hablar del pasado cada día se veía más animado que el anterior. Poco a poco su actitud despreocupada y vacilante regresaba, se hacía cada vez más notoria aunque aún seguía siendo Judy para él, todavía no recuperaba el apodo de "Zanahorias". Jamás creí que extrañaría algo así sobre todo siendo que en un principio había usado ese nombre para insultarme. Siento que en el momento que vuelva a llamarme así lo habré recuperado por completo. Esa es la parte alegre de mi vida, verlo trabajar con una sonrisa en el rostro. En la otra mano está mi familia; había pasado ya un tiempo desde que me fui de Zootopia sin siquiera haberles avisado, la primera llamada ocurrió después de mes y medio de vivir en Fangtown. Sus reclamos fueron mi irresponsabilidad y falta de atención, un día decidieron ir a visitarme y no me encontraron. Preguntaron en la estación y fue ahí donde les dijeron que me había ido. Solo Bogo sabía en donde estaba, para el resto de la estación simplemente me encontraba de vacaciones.
Hubo reclamos, un par de discusiones también. Esta vez no estaban preocupados sino molestos, cabe decir que entendía el por qué, ya mucho los había asustado al irme de Bunnyburrow hacia Zootopia, temían por mi seguridad y hasta hacía poco tiempo lograron aceptar lo que había hecho y de pronto se enteran que me fui de la ciudad sin siquiera molestarme en contarles a donde iría o por qué. A fin de cuentas tuve que decirles todo, odio mentirles además no estaba haciendo nada malo, estaba aquí para apoyar y ayudar a un amigo, ojalá ellos lo hubiesen visto así también. Una coneja en un lugar habitado únicamente por depredadores, jamás les dije el nombre del lugar, lo último que quiero es ver un ejército de conejos llegando por la estación solo para buscarme. Me ordenaron que regresara, no a Zootopia sino a casa; fueron muy claros al decirme que cometieron un error al darme tanta libertad, de hecho afirmaron que fue la peor equivocación de su vida. Tal vez estaban exagerando o tal vez tenían razón, la verdad no lo sé. Fue duro para mí, las llamadas se volvían más frecuentes con el pasar de las semanas, siempre exigiéndome lo mismo, que regresara a la granja, remarcando que ya había tenido suficiente de ese estúpido sueño de ser policía. Cada vez que escuchaba mi teléfono sonar me alejaba de Nick, no debía meterle nada de eso a la cabeza. La situación con mi familia iba de mal en peor, sobre todo ahora que algunos de mis hermanos y hermanas se habían sumado a la discusión, sin darme cuenta terminé siendo el conejo negro de la familia. A mis padres les quedó en claro que yo no volvería por mi cuenta, en más de una ocasión trataron de averiguar en donde estaba, pero al parecer Bogo no me delató, y yo jamás les di tal información. Un día, ya después de mes y medio viviendo en Fangtown tomé la decisión más dolorosa de mi vida. No volvería a hablar con ellos. No les dije nada al respecto, simplemente la próxima vez que sonó mi teléfono lo dejé, quité el tono para así no tener que escucharlos. Había llamadas cada pocos minutos, eran insistentes hasta que un día dejó de sonar. Parte de mí sintió que tal vez ya no querrían volver a verme jamás y eso me asustaba, pero fue la decisión que tomé, y viviré con las consecuencias por ello.
Estaba lo bueno, lo malo y por último lo neutral. Fue curioso, la cosa en la que menos pensé al estar tanto tiempo lejos de la ciudad fue en mi empleo. Bogo jamás llamó ni para decirme que regresara ni para decirme que estaba despedida. Supongo que incluso él sabía que un mes no sería suficiente. Empiezo a pensar que esa prórroga que me dio no era más que un umbral de éxito; si regresaba en ese mes que me dio de suspensión era obvio que no regresaría con Nick, pero al tardar tanto, algo bueno debió pasar. Era eso o un animal más grande terminó comiéndome.
Me entristecía lo que pasó con mi familia, pero verlo a él, a ese zorro recuperándose frente a mis ojos, bastaba para calentar mi corazón; ver su sonrisa, escuchar su risa, su simple voz de hecho. Nada era mejor para mí. Era lo más importante y de un momento a otro, también empezó a salir mal.
Los primeros días todo parecía marchar bien, Nick se recuperaba, socializaba nuevamente y había dejado de lado el uso del bastón, sin embargo. Después de dos meses viviendo aquí, empecé a notar ciertas cosas fuera de lo normal en él; se veía bien, se veía feliz pero su cuerpo decía todo lo contrario. Sus ojos denotaban cansancio, conocía el motivo de ello. Ahora cada vez que despertaba a mitad de la noche él seguía despierto, yo fingía estar dormida solo para ver qué pasaba con él o al menos empecé a hacerlo; las primeras ocasiones claro que le pregunte si algo andaba mal a lo que simplemente respondía "Creí haber escuchado algo" pero era recurrente, en ocasiones incluso se levantaba de la cama. Esa fue solo la punta del iceberg. Con el pasar de los días se veía cada vez peor, a veces no comía nada o comía demasiado. En más de una ocasión dijo que se sentía mareado y múltiples veces lo escuchaba vomitando en el baño. Yo guardaba mi distancia, no quería intervenir hasta estar segura de lo que estaba pasándole, pero simplemente no lograba entender. Aseguraba estar bien, no se veía de mal humor pero era claro que su sonrisa ocultaba algo más y de pronto empezó a tener pequeños ataques de ansiedad, algo casi imperceptible, al menos para quienes no lo conocían como yo. Había ciertos tics que empezó a manifestar, algo simple como jugar con sus garras o parecer nervioso sin estarlo, pero aun con todo eso, no intervine. Estaba convencida de que sería algo temporal, se estaba adaptando al cambio eso era todo. Eso era lo que yo quería creer.
Ahora he estado aquí por 3 meses y siento que el progreso que había logrado con Nick, en realidad no había sido más que fracaso.
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A diferencia de casi todas las noches, en esta ocasión mientras que la calma aun prevalecía en el vecindario y en su generalidad el pueblo completo, podía admirarse entre toda la oscuridad y la penumbra una cantidad ominosa de iluminación lejos de las casas; música sonaba, animales conversaban, todos vestidos elegantemente o cuando menos de manera más formal a la costumbre del lugar. La ubicación era lejana a las casas, algo adentrada en el bosque que rodeaba a Fangtown en un gran claro donde los árboles no impedían la vista a las estrellas; el fresco aire del campo era agradable para los pulmones, pese a que el golpe del frío era mucho más fuerte a esas horas y en esa ubicación, los habitantes del lugar se aclimataban con facilidad, más aun siendo que su pequeño evento estaba bien armado. Adornos sostenidos con los árboles aledaños, una moderada pista de baile improvisada con tarimas de madera barnizada, faroles sujetos a unas cuantas cuerdas para la iluminación, incluso logrando una barra de bebidas y por supuesto una gran mesa repleta de comida; un menú especial para depredadores aunque resaltaba a la vista una que otra bandeja de comida vegetariana, era claro que Judy había sido tomada en consideración para el evento, aunque dicha coneja y su respectivo acompañante aún se ausentaban en la celebración.
Judy se encontraba parada frente al espejo del baño, aun arreglándose para salir después de haber sufrido un pequeño retraso del cual de ninguna manera quería hablar.
-Vamos Judy, todo empezó hace más o menos una hora- Se quejó Nick al otro lado de la puerta del baño.
-Lo sé, ya estoy lista- Respondió saliendo por la puerta. La coneja vestía un pantalón oscuro que hacía juego con el suéter que cubría su pecho, todo confeccionado por Nick siguiendo especificaciones de Judy.
-Sabes, hice ese conjunto hace como 3 semanas, ¿Tanto tardaste en ponértelo?- Inquirió el zorro.
-Calla ya, no sabía qué usar para la ocasión-
-Es eso o creíste que sería una fiesta de disfraces-
-No digas tonterías- Rio nerviosa, mirando de reojo una caja arrumbada al lado de la cama.
-Será mejor darnos prisa-
Habían pasado ya tres meses, tres largos meses de estadía en Fangtown para Judy. Habían sido buenos tiempos en su mayoría, omitiendo siempre sus problemas familiares. Ella nunca creyó que algo así podría pasarle pero en cierta manera incluso lo consideraba una especie de castigo por lo que había hecho. El karma es una perra, y ésta no era la excepción; sea como fuere, Judy no le daba demasiada importancia pues estaba convencida de que en algún momento todo eso se arreglaría, mientras tanto, el tiempo que había pasado con Nick estaba siendo de lo mejor o al menos así fue durante el primer mes y medio.
-Nick ¿Seguro que estás bien?- Preguntó Judy.
Ambos caminaban ya por la calle en rumbo a la salida del pueblo para adentrarse en el bosque, conocían el camino no se perderían entre los árboles.
-Claro que sí, ¿A qué viene la pregunta?- Respondió el zorro. Su aspecto dejaba mucho que desear, al menos en comparación a como solía ser. Tal vez se esforzaba en disimularlo, pero el cansancio que denotaban sus ojos era claro, sin mencionar que su cuerpo en sí mismo mostraba signos de deterioro, sonaría estúpido pero incluso su pelaje había perdido cierto brillo, se agotaba con facilidad sin siquiera haber trabajado demasiado. Todo sin una razón aparente, Judy estaba con él la mayor parte del día, hasta la fecha ella no había visto nada que pudiese preocuparle a su amigo, nada que lo lastimase, entonces ¿Qué es lo que estaba haciéndole tanto daño?
-Lo digo en serio Nick no te ves nada bien, si quieres podemos regresar a casa, sé que no les molestará si no nos presentamos- Sugirió Judy.
-Vamos coneja ya te dije que estoy bien- Dijo Nick con un poco de fastidio –Has estado haciendo la misma pregunta las últimas semanas-
-(Suspiro) Lo sé, es solo que… Olvídalo, hay que darnos prisa-
El zorro le dedicó una mirada desaprobatoria, la cual rápidamente borró. Buscaba pasar una noche agradable entre amigos no había motivo para echarla a perder solo por una discusión sin sentido.
Con un largo suspiro Nick dibujó una sonrisa en su rostro una vez más. Observó a Judy caminar a su lado; mantenía la mirada baja, la preocupación que sentía hacia él era clara. Nick la rodeó con su brazo, acercándola hacia sí mismo hasta estar completamente juntos. Ella se sorprendió, sus orejas se elevaron al instante y sus mejillas enrojecieron debajo del pelaje de su rostro.
-Solo hay que divertirnos Judy- Habló Nick.
Ella sonrió.
-Está bien-
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El olor a carne se impregnaba en el aire, una fragancia por sí sola placentera para los depredadores que ya se encontraban en el lugar; para vivir en un pueblo casi en mitad de la nada tenían un gusto culinario algo especial. La imagen que brindaba la mesa del modesto banquete era espectacular, distintos colores para solo disponer de pescado, insectos y una que otra ave, eran depredadores al fin y al cabo y era claro que se sentían orgullosos de ello.
-¿Crees que Wilde venga?- Decía un puma detrás de la "Barra de bebidas"
-Dijeron que lo harían, él y la coneja- Respondió un leopardo.
-Bueno ya es algo tarde, la fiesta empezó hace una hora y no han llegado-
-Se preocupan demasiado- Una tercera voz se sumó a la conversación.
-Evelyn- Soltó el puma.
-Últimamente ha cambiado mucho, seguramente aparecerá en cualquier momento- Aseguró mientras se recargaba en la barra.
-Habla del diablo y se te aparecerá- Dijo el leopardo. Justo por el fondo del lugar, justo en donde la iluminación terminaba y los árboles de alguna manera armaban un perfecto arco, Nick y Judy aparecieron de entre la penumbra, siendo iluminados paulatinamente por la luz hasta que sus siluetas fueron claras para todos.
No fue sorpresa verlos ahí, o al menos no lo fue para todos. Varios de los lugareños aún se mantenían escépticos a la idea de Nick siendo amigable después de un año siendo la oveja negra del pueblo. Los saludos no podían faltar; tan simples como un "Hola" uno que otro apretón de garras. Entre toda esa armonía se presentaba algo que simplemente no lograba complacer a Judy en lo más mínimo. ¿Es que acaso solo ella podía ver el deplorable estado en el que se encontraba Nick? ¿Era invisible para los demás? Podía verse a kilómetros de distancia, sin embargo nadie más se percataba de ello, nadie más preguntaba si algo andaba mal. La única cosa que lograba contener la desdicha de Judy era el hecho de que ella y solo ella conocía bien a su amigo, el resto de los presentes no sabían nada sobre él.
-Nick, por un momento creí que no vendrían- Habló alguien a sus espaldas.
-¿Qué puedo decir? Mi acompañante estaba algo indispuesta- Bromeó empujando juguetonamente a Judy.
-Bueno, eso ya no importa, vengan hay mucho que hacer aquí- Agregó John, finalmente caminando entre ambos.
Las primeras paradas para los dos mamíferos no fueron otras que simplemente conversar con el resto de los invitados. Habían pasado 3 meses ya, tiempo suficiente para al menos conocer a la mayoría, así mismo tenían conocimiento de sus vidas por lo tanto había temas de conversación para dar y prestar. Lo siguiente y como era de esperarse; ambos habían pasado todo el día aguardando por el banquete de la noche, Dani estuvo hablando de él toda la semana, después de todo era él el cocinero. No fue difícil para Nick escoger platillo, tenía sus gustos algo arraigados, en cuanto a Judy, ella agradecía que al menos hubiese algo en el menú apto para ella aunque la idea de probar la carne se estaba volviendo tentadora, no había ningún motivo en especial, simple curiosidad después de haber vivido tanto tiempo rodeada solo por depredadores.
La noche apenas había avanzado y de igual manera restaba mucho por hacer, aunque inevitablemente Nick y Judy terminarían separándose por un rato.
-Oye Nick, vienes a jugar- Comentó un oso sentado en una mesa junto con otros 3 animales más. En el centro se encontraba una baraja de cartas y unos cuantos billetes apilados.
-No lo sé, ¿Crees poder sobrevivir sin mí?- Inquirió mirando a la coneja.
-Por favor Nick, no eres mi niñera-
-Bueno solo pienso que después de todo un año sin mí, alejarte sea algo duro para ti- Bromeó encorvándose para estar frente a frente, aunque dicho comentario no agradó por completo a la coneja.
-Nick eso no…-
-No te molesta que te la robemos un rato ¿O sí?- Preguntó Evelyn apareciendo detrás de Judy.
-Pero Nick…-
-Bien, entonces si no te molesta iré a conseguir algo de dinero extra- Declaró el zorro antes de retirarse.
-Tranquila Judy no te vamos a comer- La gran felina le indico que la siguiera. Caminaron por el lugar hasta llegar a uno de los extremos en donde se encontraba una mesa únicamente con hembras. Sumando a Evelyn el conteo daba una tigresa, una zorra, una leona y por ultima una coneja.
Judy no pudo evitar sentir un pequeño escalofrío recorrerle la espalda al verlas mirándola tan fijamente. Por mero reflejo caminó un poco más hasta saltar a una de las sillas, todo era demasiado grande para ella; una característica extra de Fangtown, sí estaba habitada únicamente por depredadores, pero éstos eran solo de los grandes, en el tiempo que había estado ahí no se había topado con una nutria ni ningún otro depredador pequeño.
-Chicas creo que la estamos asustando- Habló la zorra.
-Puede ser, Evelyn tú la conoces de más tiempo-
-Bien, bien, tranquilízate Judy, solo queremos hablar contigo, además creo que de vez en cuando es bueno estar solo entre chicas-
La coneja sacudió su cabeza levemente de esa manera logrando caer en la realidad nuevamente.
-Lo siento es solo que, bueno…-
-¿Demasiados colmillos?- Inquirió la leona.
-No, no quería ofender- Tartamudeó nerviosa.
-Descuida, para serte sinceras esperábamos que salieras corriendo Hehe- Rio la vulpina –Será mejor empezando por presentarnos, me llamo Cassie-
-Yo soy Kalia- Agregó la leona.
-Creo que ya nos conocemos, fui la primera cara que viste al llegar aquí- Dijo Evelyn.
-Sí, eso lo recuerdo, gracias por dejarme quedar en tu casa esa noche-
Lo que empezó siendo una situación algo tensa para Judy, terminó tornándose en algo sumamente agradable más aun al haber estado tanto tiempo lejos del resto de sus amigos de la ciudad. Había dejado mucho atrás pero se esmeraba en no pensar en ello.
Las risas no tardaron en aparecer, alguna que otra historia, un comentario gracioso o incluso un chiste. Las 4 hembras estaban teniendo un agradable rato de diversión entre ellas. Pasó algún tiempo y la fiesta parecía avivarse más a medida que la hora avanzaba.
-Hahaha, en realidad los conejos comemos mucho más que solo zanahorias- Reía Judy.
-Lamento el comentario, es solo que eres la primera que conozco- Aclaró Kalia.
-Bueno Judy, hay algo que nos hemos estado preguntando- Dijo Evelyn, esta vez tomando una actitud un poco más seria.
-¿Pasa algo malo?- Inquirió la coneja.
-No para nada, es solo que queremos saber, tú y Nick, bueno, tú sabes, ¿Comparten cama?- Preguntó sutil aunque algo nerviosa también.
-Por supuesto, todos los días- Respondió inocente, provocando así una mirada de asombro en el resto de las presentes.
-Esperen, esperen- Habló Cassie –Creo que no entendió bien, lo que queremos decir es si tú y él…-
En esta ocasión Judy captó rápidamente lo que querían decir; sus orejas quedaron estáticas, así mismo sus mejillas enrojecieron y pudo sentir su corazón acelerándose a todo lo que daba.
-¡Claro que no!- Exclamó exaltada –Somos, solo somos amigos- Aclaró nerviosa –Además, de igual manera eso es privado-
-Ups- Soltó la vulpina –No fue mi intención-
-Lamentamos eso- Habló la leona –Más bien queríamos saber si había algo entre ustedes dos-
-Así es- Agregó Evelyn –Desde que llegaste el señor Wilde ha cambiado mucho, así que nosotras, de hecho todos en el pueblo creímos que tú y el tendrían una relación más seria que solo amigos-
-¿Qué? No, nosotros solo…- Se detuvo a pensarlo por un minuto, entendiendo bien lo que acababa de escuchar. Todo el pueblo los pintaba juntos y sin embargo no eran víctimas de ningún perjuicio, ni siquiera de una mirada despectiva al pasar por la calle. Ya estaban idealizados como una pareja y parecía no afectarle a nadie –Solo somos amigos, además, un zorro y un conejo ¿No les parece algo extraño?-
Las 3 hembras intercambiaron miradas por algunos segundos, para luego redirigir su atención a Judy.
-Para nada- Respondieron al unísono.
-¿En serio?-
-Espero no sonar grosera- Comentó Cassie –Pero aquí no somos tan conservadores como los conejos o como en Zootopia o cuando menos nunca hemos escuchado de alguna pareja inter-especie en la ciudad o sus alrededores-
-¿Y aquí sí las hay?- Preguntó Judy con cierto escepticismo.
-Una que otra, pero claro aquí todos somos al menos de la misma categoría, tú y él son un caso especial-
-Ya dije que somos solo amigos-
-Cierto, entonces, no te molestara si yo trato de acercarme a él ¿O sí?- Inquirió la zorra de pelaje blanco inclinándose hacia Judy dibujando una sonrisa algo inquietante, acompañada por un mirara entrecerrado.
-Ya, ya tengo que irme- Habló Judy. Se desplazó lentamente por la silla hasta lograr bajar de ella, nunca rompiendo el contacto visual con Cassie hasta estar segura de poder alejarse rápidamente.
-Y ahora sí la asustaste- Comentó Kalia.
-¿Por qué dijiste eso? ¿Qué no estás comprometida?- Preguntó Evelyn.
-Claro que lo estoy, pero oigan, les aposté 200 dólares a que al menos los dos bailarían esta noche ¿Recuerdan?-
-Esto no te va a salvar- Rieron.
Judy trataba de relajarse después de eso, aunque rápidamente salió de aquella situación al chocar contra alguien.
-¿Nick?-
-¿Estás bien Judy?- Preguntó a la par que guardaba algo en el bolso interior de su abrigo.
-Sí solo. ¿Qué traes ahí?-
-Oh, solo unos cuantos cientos de dólares- Bufó sacando el grueso fajo de papel.
-¿Hiciste trampa?- Le replicó.
-Solo es trampa si ellos se dan cuenta- Nick sonrió y de nueva cuenta resguardó su recién obtenida ganancia. En cuanto regresó su atención a su acompañante, esta tenía la mirada baja únicamente contemplando el suelo bajo sus patas; las orejas caídas y un semblante algo deprimente.
-Hey, si tan mal te hace sentir puedo devolver el dinero- Sugirió el zorro.
-No es eso- Respondió Judy. Repasando otra vez lo que recién le habían dicho –Es… Olvídalo, nada importante- Alzó la mirada hacia él, fingía una sonrisa y luego empezó a caminar nuevamente. Nick la observó, Judy lo pasó de largo lentamente y él solo se preguntaba qué estaba pasando con ella esa noche. De pronto una idea le surgió; escuchó la música, había cambiado a un ritmo lento, dibujó una sonrisa en sus labios y entonces antes de salir de su alcance tomó a Judy de un hombro, lo hizo con gentileza, ésta se sorprendió e inmediatamente se giró solo para ahora ser tomada del brazo.
-Ven conmigo- Habló el zorro. Sin explicación, sin motivo, solamente la llevó con él.
Todo parecía ir en cámara lenta para ella, todo a su alrededor se veía borroso excepto Nick. Judy lo miraba, por alguna razón veía su pelaje anaranjado brillando y resaltando entre todo lo demás y aun ni siquiera habían hecho nada, solo estaban caminando a quien sabe dónde, nada más que eso y sin embargo estaba siendo suficiente para hacerla sentir en las nubes. La verdad era que sus "Amigas" no estaban tan equivocadas, al menos no en el aspecto que algo había entre ellos, o al menos así lo quería Judy. Las palabras de Nick resonaron en su mente "Te amo, es por eso que sufrí tanto al perderte" Pero después de esa noche, no hubo mención alguna del tema, ni de ese ni de ningún otro relacionado a lo que pasó, más la duda prevalecía en su mente ¿Había sido verdad? ¿Nick realmente sentía algo así por ella?
Abruptamente su celestial ilusión se detuvo, toda su percepción volvió a la realidad y entonces alzó la mirada nuevamente. Judy no se dio cuenta de en qué momento Nick la había soltado, ahora estaba mirándola de frente y sus orejas empezaron a captar la música.
-¿Nick?- Habló la coneja.
-¿Me concedes esta pieza?- Soltó extendiendo la mano hacia Judy.
-Hmp, ¿Solo buscas burlarte? Eres demasiado grande- Replicó ella.
-Bueno, siempre puedes pararte sobre mis patas- Comentó Nick al mismo tiempo que la tomaba y la acercaba a él.
-¡Hey!- Reprochó de igual manera sintió su cara arder al estar tan cerca de él.
-No lo hago para burlarme, solo quiero divertirme un rato- Aclaró sonriendo.
Judy bajó la mirada, buscaba resistirse pero era simplemente imposible además no podía engañarse a sí misma, quería eso tanto como quería regresar a ser policía ¿Qué era lo peor que podría pasar? Solo era un baile y ya.
-Está bien- Aceptó –Pero de ninguna manera voy a pararme sobre tus patas, no soy una niña-
-Hehe, bien, bien, pero debes admitir que eres adorable y muy tierna-
-Nick no puedes llamar a un conejo tierno-
-Oh no, lamento tal ultraje- Dramatizó el zorro -¿Qué puedo hacer para ser perdonado?-
-Bueno, se supone que íbamos a bailar ¿No es así?-
Por desgracia entre tanta plática habían perdido la primera pieza, pero la siguiente era incluso más adecuada que la anterior; un ritmo tranquilo, música suave y relajante. Sin darse cuenta de en qué momento, ambos empezaron a moverse. Pese a la diferencia de tamaño en ambos, sus manos estaban entrelazadas; Judy buscaba sujetarse del brazo de su pareja de baile mientras que Nick solo estaba para dar comodidad a Judy, no tardaron en encontrar una posición adecuada. Cuando eso pasó solo se dejaron llevar. Era curioso, ninguno frecuentaba mucho eventos de ese tipo, por ende un baile sería algo desastroso para los dos sin embargo, se movían como hojas llevadas por el viento; pasos cortos pero delicados, movimientos fluidos. Nick llevaba el mando eso estaba claro, pero la habilidad que tenía Judy para seguirlo era impecable. Soltura completa, armonía, incluso podría agregarse belleza. Hacía poco que todas las miradas recayeron en ellos, ya fuera por el espectáculo que brindaba o meramente por ser una pareja poco común, sea como fuere, era un deleite para la vista.
-Creo que gané- Habló Cassie, admirando desde la barra a Judy y a Nick en la pista de baile.
-Supongo que sí- Respondieron sus compañeras.
Por algunos minutos más tanto Nick como Judy se quedaron perdidos en aquél mágico baile, hasta que de pronto, con un simple movimiento ella terminó en los brazos del zorro y la música por fin se detuvo.
-Nick…-
-¿Pasa algo?-
-Te…- Antes de decir nada más, los aplausos ensordecieron sus palabras. Ambos recobraron la postura y con algo de pena aceptaron los halagos.
Algunos momentos más de incomodidad y entonces se vieron finalmente libres.
La noche avanzó un poco más, alguno que otro de los invitados ya se había retirado a casa pero la fiesta aún seguía. Nick y Judy aún no regresaban a su hogar, mas se habían apartado del resto, alejándose lo suficiente de la luz y el ruido, solo ellos dos respirando la fresca y vigorizante brisa de los árboles, siendo bañados por la luz de la luna sobre ellos y contemplando las estrellas en su brillante esplendor.
-Entonces ¿Te divertiste?- Preguntó el zorro.
-Más que nunca- Admitió Judy –Gracias por haberme traído-
-¿De qué hablas? Nos invitaron a ambos ¿Recuerdas?-
-Lo sé pero, me gustó haber venido contigo- Aclaró Judy.
-¿Había algo que querías decirme?- Preguntó el zorro.
-¿A qué te refieres?-
-En la pista de baile estabas por decir algo antes de que aclamaran mi fabuloso ser- Rio con una sonrisa simplona, obteniendo por parte de su compañera un pequeño golpe en el brazo –Auch-
-No era nada importante- Comentó Judy.
-Bueno, como tú digas coneja ¿Lo ves? Estoy mejor que nunca, te preocupas demasiado por mí-
-Por supuesto-
Nick se sorprendió al escucharla, esperaba todo tipo de respuestas excepto esa.
-Nick no importa si es un simple resfriado o algo tan estúpido como una astilla clavada en tu pata, no puedo dejar de preocuparme por ti-
-Pero…-
-Ha pasado mucho, y en todo ese tiempo sin ti solo podía pensar en cómo estarías, si la vida te trataría mejor que yo, ya te lo dije una vez, tuve miedo por ti y hasta la fecha aún lo sigo teniendo- Bajó sus orejas y con sus brazos se reguardó a sí misma, trataba de encontrar confort, buscaba seguridad de cualquier manera y entonces algo suave la rodeó. Giró la cabeza y un destello blanco la hizo reaccionar, era la cola de Nick la que actuaba como bufanda rodeando su pequeño cuello.
-Conejos, tan emocionales- Ella rio, no pudiendo evitar dejar salir una pequeña lágrima de alegría.
-Creo que debemos regresar a casa ¿No crees?-
-Sí, así es-
Judy se adelantó, dejando así a Nick a solas con sus pensamientos por un rato más. En cuanto la perdió de vista inmediatamente borró la sonrisa que había mantenido toda la noche, dejó escapar un prolongado suspiro y de su bolsillo sacó un frasco, sin etiqueta, sin especificaciones, nada, un simple frasco color naranja repleto de pastillas.
-Maldición- Lo estrujó con fuerza -¿Por qué hago esto?-
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Las despedidas fueron cortas, ambos morían por ir a dormir pese a que la velada había sido magnifica, no estaban acostumbrados a tantas horas de desvelo. En realidad sí habían tenido situaciones similares, pero no por diversión, cuando trabajaban juntos en el ZPD en las largas noches de papeleo, no podía faltar una que otra vez donde amanecían en la estación. Muchas cosas habían cambiado desde entonces.
El camino de regreso fue agradablemente silencioso, ninguno de los dos tenía nada para comentar, aparentemente todo había sido dicho en el bosque ahora solo quedaba descansar y aguardar por el día siguiente, tal vez la rutina se repetiría; levantarse, desayunar, trabajar en la sastrería todo el día y de nueva cuenta a dormir. Era ideal en ese momento, sin criminales por atrapar, sin el constante riesgo que implicaba ser policía, solo una tranquila vida lejos de la ciudad. Después de esa noche eso también iba a cambiar.
-(Suspiro) Estoy exhausta- Habló Judy al entrar en la habitación.
-Igual yo- Agregó Nick a la par que se quitaba el abrigo -¿Te molesta si tomo un baño antes de dormir?-
-Es algo tarde ¿No crees?-
-Oh vamos Judy, necesito relajarme, no me esperes despierta- Nick desapareció detrás de la puerta, aunque no sin antes arrojar su abrigo a la cama. Judy advirtió un sonido extraño en cuanto la prenda cayó sobre el colchón. Miró detenidamente la puerta por la que Nick se había ido, primero asegurándose de que éste no fuese a regresar, luego sin siquiera dudar revisó todos los bolsillos que tenía hasta que dio con lo que escuchó. Un frasco lleno de píldoras de dudosa procedencia y los pocos conocimientos de Judy sobre el tema no estaban haciendo la tarea más fácil. Repasó mentalmente los medicamentos en el botiquín del baño y ninguno encajaba con las características de lo que había encontrado, ni siquiera tenía etiqueta ¿Por qué? La curiosidad de Judy crecía exponencialmente, a la par que su miedo por ser descubierta por su amigo. Solo le quedaba algo por hacer, preguntarle directamente a Nick. En parte Judy empezó a temer conocer la respuesta; no había etiqueta, no había especificación ¿Acaso era una adicción? Nick no había estado nada bien en las últimas semanas y esa podría terminar siendo la explicación a todo, sin embargo ¿Merecía la pena arriesgar todo por solo una especulación? A veces la vida se reduce a un acto de locura y si la sanidad de Nick estaba de por medio, Judy estaba dispuesta a tomar ese riesgo.
La puerta se abrió, no salió vapor y de hecho no había pasado tanto tiempo. El zorro aún estaba vestido.
-¿Sabes qué? Creo que tienes razón, además ya no hay agua caliente y…-
-¿Hace cuánto?- Interrumpió la coneja.
-¿Qué?-
-Nick dime hace cuanto que lo haces- Repitió alzando la mirada, mostrándole el frasco.
-¿De dónde lo sacaste?- Su actitud pasó a seriedad rápidamente.
-Estaban en tu abrigo- Respondió Judy.
-Y tú no tenías por qué husmear en él- Dijo Nick acercándose a recoger la prenda y tratar de arrebatar el frasco de las manos de su compañera, aunque esta se apartó apenas vio sus intenciones.
-Dame eso Judy-
-Dime lo que son-
-Eso no te incumbe-
Un gran nudo se formó en la garganta de la coneja, por alguna razón las palabras que estaba por pronunciar estaban lastimándola solo al pensarlas. Después de todo lo que pasó, después de tanto dolor, lo que ella creía que marchaba por buen camino, en realidad era todo lo contrario.
-Nick… ¿Estás drogándote?-
-¡¿Qué?! ¡Claro que no!- Exclamó molesto.
-¡Entonces dime que son!- Exigió Judy.
-¡Entrégame el frasco!-
-Habla ya o iré a preguntarle a alguien más- Declaró tomando una postura firme.
Nick se pasó una mano por el rostro ya resignado a la derrota.
-Son antidepresivos…-
-¿Qué?-
-Bien ya sabes lo que son, ahora dámelos- Reprochó Nick.
-¡De ninguna manera! ¿Por eso has estado así todo este tiempo? ¿Por qué lo hiciste?- Cuestionó molesta.
-¡Judy ya cierra la boca!- Gritó furioso –No puedes seguir metiéndote en los asuntos de los demás, tú no eres nadie para entrometerte en mi vida-
-No, en efecto no lo soy, pero tú no me permites hacer nada por ti, no me permites ayudarte ni siquiera. Pudiste haber dicho algo sobre estas cosas ¿Tienes idea de lo que hacen? Solo mírate, tal vez los demás no se den cuenta pero yo no estoy ciega, te conozco sé cómo deberías verte y estas mal, muy mal-
-¿Y qué tú ibas a solucionarlo? No sé si lo olvidaste pero es por ti que estamos aquí en primer lugar-
-¿Qué?-
-Han pasado 3 meses y crees que todo ya está bien, das por sentado que solo porque estás aquí de alguna manera mejoraste mi vida…-
-Pero…-
-No fue tan fácil Judy… No es fácil- Dijo el zorro. Bajó la mirada.
De alguna manera ambos terminaron con la moral por los suelos. Judy había confiado demasiado en sí misma, dándose a la idea que su mera presencia bastaba para aliviar a Nick, pero ahora se daba cuenta de que tal vez no estaba haciendo nada bueno por él.
-Escucha Nick, tenemos que hablar… No podemos seguir como si nada hubiese pasado, mírate, tú no eres así-
-¿Y supongo que sabes todo sobre mí para decir eso no?-
-Hemos sido amigos mucho tiempo, conozco todo sobre ti- Se defendió Judy.
-(Suspiro) Tal vez en algún momento lo hiciste, pero ya no-
-¿Entonces por qué no me dejas hacerlo otra vez?-
Con un largo suspiro Nick se dio media vuelta.
-Porque simplemente no quiero hacerlo- Respondió cortante.
Judy se desconcertó.
-¿No lo has entendido? ¿Por qué no quiero hablar del pasado? Simplemente no quiero darte ese poder sobre mí otra vez, no quiero permitirte entrar en mi vida solo para que cuando alguien más aparezca puedas destruirme de nuevo-
-¿Nick?-
-Confié en ti, y mira hasta donde me llevó eso. No es fácil tenerte cerca recordándome a cada momento el día donde cometí mi más grande error. Nunca había dejado que nadie se acercara a mí, ¡Nadie! Pero por alguna razón te lo permití y jamás pude imaginar el resultado de eso-
De nueva cuenta Nick la miró de frente.
-Entonces… Todo lo que dijiste esa noche en la estación ¿Fue mentira?- El corazón de Judy se encogió, le dolía el pecho y a penas y lograba respirar.
-Sí Judy, fue una mentira- Admitió sin dudar –Quise creer que engañándome a mí mismo de alguna manera las cosas podrían regresar a ser como fueron, pero no. Verte solo me hacía más daño así que sí, tuve que buscar una manera de soportar tu maldita presencia…-
-¿Por qué no me dijiste que me fuera entonces?- Interrumpió Judy –No mostraste ninguna señal de quererme fuera de tu vida- Su actitud era indiferente y su tono desinteresado.
-Sí, ese fue otro error-
Pese a lo que Judy buscaba obtener, también estaba cansada de la misma actitud y las mismas ridículas explicaciones del zorro; ella buscaba ayudarlo pero él no le permitía hacer absolutamente nada.
-Si así quieres pasar el resto de tu vida, adelante- Arrojó el frasco al suelo cerca del zorro, éste lo miró sorprendido y algo perdido también –No puedo pasar mi vida entera tratando de cuidarte si tú no me quieres cerca. Tu error fue confiar en mí y el mío fue venir aquí en primer lugar-
Simplemente abandonó la habitación y luego el edificio entero. Ya estaba harta. Pensó en cómo pudo haber conseguido las pastillas, en cuánto tiempo había estado tomándolas y en el daño que a la larga eso seguramente le causaría. Junto todo lo anterior, todo lo que pensó y simplemente lo ignoró, ya no valía la pena el desgaste emocional, el fútil esfuerzo por reparar algo que estaba completamente destrozado al punto de no tener salvación. Si ella ocasionó eso ya no le importaba, ya había perdido mucho por nada.
Nick se encontraba sentado en el borde de la cama, movía su pata una y otra vez mientras que en su mano sostenía el frasco y descansaba su cabeza en la otra. Lo veía fijamente mientras que dentro de él sentía algo creciendo hasta llegar al punto de explotar. El dolor en su pierna se hizo presente, no lo había sentido en 3 meses y ahora llegaba con una fuerza endemoniada, era como sentir el impacto directo de las balas una vez más.
Era mucho, trató de controlarse pero no podía dejarlo pasar, no podía ignorar lo que Judy dijo y de ninguna manera lograría controlarse por más tiempo. Arrojó el frasco lejos de él y entonces se abrazó a sí mismo, sujetaba sus brazos con fuerza hasta el punto de empezar a clavar sus garras en sí mismo; la sangre empezó a brotar, manchaba la camisa color blanco que llevaba puesta. Apretaba sus dientes, trataba de calmarse, trataba de contenerse pero todo fue en vano.
-¡MALDICIÓN!- Gritó a todo pulmón En un arrebato saltó de la cama y empezó a desgarrarla con sus garras; primero las frazadas, luego las sabanas, las almohadas, el colchón pero no había sido suficiente, estaba fuera de sí mismo.
Arremetió contra todo, entre gritos y gruñidos empezó a destrozar hasta la última cosa que se ponía frente a él. Golpeó los espejos con sus puños, logrando lastimar sus manos, rasgaba las telas, mordía los maniquís. Las garras de sus patas dejaban marcas profundas en el suelo de madera. La misma ropa que llevaba puesta se vio dañada de igual manera, la desgarró sin importar que se dañara a sí mismo en el proceso; había sangre cubriendo su pelaje y también había lágrimas en sus ojos, desesperación, pánico, ira, todo al mismo tiempo carcomiéndolo desde dentro.
Era un completo alboroto, los sonidos de la casa siendo destruida fácilmente podrían escucharse desde fuera de la casa, pero sus vecinos seguían en el bosque y Judy ya se había alejado demasiado. Nadie sabía, nadie escuchaba.
-¡MALDITA! ¡MALDITA! ¡MALDITA!- Una y otra vez golpeó la pared; sus nudillos ya habían perdido el pelaje que los cubría, dejando ver la piel ya arrancada de los mismos a causa de los golpes que asestaba a la pared. Solo quedaba el color carmesí y el ardor que por ahora ignoraba, todo a causa de los incesantes maltratos que se daba a sí mismo.
Se tambaleaba, jadeaba y mustiaba; sentía que su cuerpo se quemaba y un gran nudo en su garganta le dificultaba respirar. En un acto de desesperación sujetó fuertemente sus orejas y lentamente empezó a rasgarlas hacia abajo; sentía el ardor y el dolor, mezclado con la agonía que estaba sintiendo, estaba volviéndose loco. Entonces la vio, la única cosa que se salvó de su ira, posada sobre un mueble al lado de la cama, permanecía inmutable como si nada hubiese pasado. Como pudo se acercó, tomó el marco y vio la fotografía. La verdad era que Nick no sabía lo que quería, no sabía lo que le pasaba y no entendía cómo se sentía.
¿Qué era lo que le faltaba? Sentía un vacío dentro de él que nada lograba llenar, faltaba una parte de sí mismo que ni siquiera se dio cuenta de haber perdido hasta que ya fue demasiado tarde.
La humedad en sus ojos era clara señal de que no podía aguantar más. Soltó el marco, éste cayó al suelo y Nick se tambaleó hacia atrás hasta caer al suelo sintiéndose completamente perdido. Bajó sus brazos y entonces sintió algo, aquél frasco que lo había llevado hasta ese punto, estaba casi lleno después de todo era nuevo, pero había pasado mucho tiempo consumiendo eso. Lo sostuvo frente a su rostro, pensó por un largo rato lo que haría a continuación.
-No puedo seguir metiendo la pata así…- Murmuró a la par que lo habría –Ojalá lo entendieras Judy, ojalá yo lo entendiera… Perdóname-
Lentamente llevó el frasco a sus labios aunque se detuvo en cuanto sintió el plástico contra su boca. Estaba dudando, era obvio que lo haría, pero en vez de buscar lo positivo en su vida solo se concentró en todas y cada una de las desgracias que había vivido, que lo habían llevado hasta ese punto… Nick quería descansar, quería olvidarlo todo y de alguna manera poder empezar de nuevo. Tragó todo el contenido por poco se atragantaba en el proceso pero logró ingerirlo todo; podía sentirlo, los mareos, la vista borrosa, sentía que se desvanecería en cualquier momento y antes de cerrar los ojos escuchó la puerta abriéndose, aunque no logro ver a nadie, tal vez un mero delirio, sí, eso debió ser, no le quedaba nada ni nadie.
Estaba completamente solo.
Y eso fue todo. ¿Qué busco hacer con esto? Mostrar el daño real que Judy ocasionó en Nick, porque sí, en el capítulo anterior todo se resolvió muy rápido pero no pudo pasar así como así, su suerte es que ya saben cómo terminará todo esto... O si el autor lo decide podría cambiar el final :v
En fin, espero les haya gustado, entretenido o al menos les haya dado algo qué hacer. Extrañaba escribir pero también y por desgracia voy en la Universidad y es tiempo que no tengo. Lo bueno es que vienen Vacaciones :D
Espero puedan comentar, así sabré si les gustó, les encantó... O si ya se habían olvidado de mí :'c
Bueno eso fue todo por mi parte, nos vemos.
Paz.
