Heya. Por los dioses de Asgard hacía años que no decía eso, en realidad poco más de un mes solamente pero eso ya no importa. Cuántos esperaban por esto? Muchos? Pocos? Ninguno? Okay... u.u Bueno ya hablando en serio, me emociona mucho publicar otro largo capítulo de este fic y espero de corazón que a ustedes también les guste. Disfruten la lectura.


La lluvia arremetía furiosa contra las azoteas de las casas y el repetitivo sonido del golpeteo que creaban las gotas de lluvia al estrellarse contra las superficies, se vio rápidamente ensordecido en el momento que el ominoso chillido del tren frenando en la estación resonó hasta las calles de Fangtown. Algunas miradas curiosas se hicieron presentes desde las ventanas, todas tratando de ver quién o quiénes eran los recién llegados. Todos tenían muy en claro que no era algún encargo, no estaba en la fecha marcada; poco se podía ver con el mal clima, por lo que el interés se vio disminuido al instante.

Con pasos lentos un animal bajó de uno de los vagones, aunque deteniéndose justamente en el último de los escalones, observó a su alrededor, no había nada más que oscuridad, era de noche y el clima no ayudaba para nada. Pese a que Nick podía ver fácilmente en la oscuridad, le resultaba difícil adaptarse a ese nuevo escenario. Con un prolongado suspiro decidió avanzar, podía ver las luces del pueblo que tan pocos animales conocían; Finnick le había asegurado cientos de veces que la apariencia no era todo, que era un gran lugar para vivir y por supuesto Nick creyó en él.

Con solo un abrigo para protegerse de la lluvia Nick atravesó aquél largo camino de lodo; la parte baja de su pantalón y abrigo terminó completamente manchada para cuando llegó a la entrada del pueblo, cargaba con una maleta en una mano y llevaba a rastras otra, observó el entorno logrando ver algunas de las casas aun con luces encendidas, pese a la ya muy avanzada hora de la noche. Vio con cuidado, y todo lo que veía era la lluvia, casas y ni un solo lugar para pasar la noche y la idea de llamar a la puerta de alguien no era para nada factible. Con un leve suspiro se resignó y avanzó, caminó fácilmente por una hora y media, dando vueltas en algunas partes, buscando algún toldo, un callejón tejado o incluso una caja de cartón o un auto para dormir debajo del mismo, pero no había nada de eso. Cansado, con la ropa mojada al completo, sin poder soportar más el peso de las maletas estaba a punto de darse por vencido, se dejaría caer en el suelo y pasaría la noche ahí pero entonces algo llamó su atención, un puente frente al cual se encontraba el hospital, aunque en ese día no le dio importancia alguna. Con la poca fuerza que le quedó se acercó al puente, ignoró el rio que corría por debajo y se resguardo de la lluvia. El zorro se acercó lo más que pudo al borde inferior del puente para así evitar el agua que aun mojaba sus pies. Sus ojos con dificultad se mantenían abiertos, estaba sentado y abrazaba sus piernas tratando de calentarse aunque debido a lo empapado de su ropa era algo imposible. Poco a poco empezó a caer dormido siendo arrullado por el sonido de la lluvia y los árboles, así mismo por el agua corriendo a sus pies.

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-Fue lo que pasó la noche que llegué aquí- Decía Nick melancólico, aun observando el agua correr debajo de ellos.

-¿Dormiste debajo de este puente?- Preguntó Judy.

-Por una semana al menos- Comentó.

Judy bajó la mirada ante la idea, ya había estado viviendo en Fangtown por 3 meses y vaya que las noches no eran agradables, menos aún las lluviosas.

-Fueron días difíciles Judy, muy difíciles-

-Pero saliste adelante, al igual que siempre lo hiciste- Dijo poniendo su mano sobre el hombro de Nick, así mismo la coneja dibujo una pequeña sonrisa, esperando animar al zorro, pero no, parecía ser que el recuerdo simplemente era amargo para él –Lo siento-

-Mentiría si dijera que nunca pasó por mi mente regresar a Zootopia, había días en los que de verdad sentía que moriría aquí- Expresó con pesar.

-Pero… ¿No le pediste ayuda a nadie? John, Evelyn, se ve que te aprecian mucho.

-No fue por ser el más carismático, créeme, supongo que les daba pena verme así, solo para eso sirvo, dar lastima a los demás-

-¡No digas eso Nick!- Exclamó Judy –Eres el animal más valiente que conozco, el más fuerte también, aun a pesar de lo que viviste en tu niñez, a pesar de mí o de cualquier otra cosa, te convertiste en policía ¿Recuerdas? En contra de todo el mundo lo lograste-

-Y ve hasta donde me trajo eso-

Judy bajó la mirada y apartó su mano del zorro a la par que éste dejó su cabeza descansar en sus brazos.

-No digo que me arrepienta Judy, es solo que… Después de todo un año, en parte ya no sé ni quién soy-

-Yo sí lo sé- Respondió de inmediato y sin titubear –Te lo dije anoche, tal vez no lo recuerdes, pero dije que te conocía a la perfección y aún lo hago, sé que el Nicholas Wilde que conozco sigue ahí-

-¿No has considerado que tal vez ya sea demasiado tarde para mí?- Inquirió devolviéndole la mirada y en ella podía verse la angustia de tener razón, Nick tenía un miedo rotundo a perderse a sí mismo, y daba por sentado que ya lo había hecho.

-Nunca es tarde Nick, ni siquiera para ti, sobre todo para ti- Aseguró la coneja, esta vez tomando la mano del zorro –Si pudiste darme otra oportunidad a mí, ¿Por qué no hacer lo mismo contigo mismo eh?-

No logró encontrar palabras para responderle, era extraño, Nick estaba tan seguro de todo lo malo en su vida y ahora Judy de alguna extraña y loca manera le hacía ver que no todo era tan malo, que quedaba esperanza aún en su vida después de todo lo que pasó, todo lo que hizo ella, seguía creyendo en él a pesar de que al principio no quería ni escucharla, ahora nuevamente empezaba a darse cuenta de la mucha falta que le hacía tener a esa esponjosa y sonriente bola de pelos a su lado, Judy siempre lograba sacar lo mejor del zorro.

Una pequeña sonrisa empezó a dibujarse en el rostro de Nick, se apartó de la barandilla del puente aun sin apartar su mano de las de Judy, pero había olvidado un pequeño detalle.

-¡Tsk!- Se quejó al apoyarse en la pierna izquierda.

-¡Nick!- Exclamó Judy -¿Estás bien?-

-Sí, solo…- Trató de decir mientras se encorvaba –Necesito mi…-

-Aquí tienes- Interrumpió otra voz.

-Gracias John- Respondió el zorro tomando el bastón. Evelyn también se había acercado al escuchar y ver a Nick.

-Tu pierna…- Habló Judy.

-Ha estado así todo el día- Explicó.

-¿Y aun así viniste hasta aquí? ¿Por qué no dijiste nada?- Inquirió la coneja.

-Necesitaba verte… Eso era más importante…- Se excusó.

Judy rio levemente a la par que se acercaba a Nick.

-Torpe zorro, hay que regresarte a tu habitación-

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Una fría mañana en Fangtown una fuerte brisa soplaba por las calles, silbando entre las tuberías y hondeando las ramas de los árboles, mientras que todos se encontraban en el cálido interior de sus hogares un singular zorro de pelaje anaranjado deambulaba tambaleante, tratando de resguardarse con el delgado abrigo que llevaba encima, no era para nada suficiente en ese día. Tiritando y abrazándose a sí mismo buscaba con desesperación algún lugar en el cual refugiarse, así mismo habían pasado dos días desde que llegó al pueblo y no había comido nada; el dinero que llevaba consigo, la mayoría había sido estropeado al empaparse en su primera noche, con los pocos billetes que logró salvar junto a las monedas que traía consigo, esperaba alcanzar a comprar algo con eso.

En poco tiempo divisó una cafetería, pese a que no estaba del todo llena, había unos cuantos animales dentro, entre ellos una de las meseras, una singular tigresa color blanco. Con pasos inseguros Nick se acercó hasta la puerta, ésta era de cristal por lo que fácilmente le permitía ver más allá de la misma; inspeccionó el lugar, se veía agradable y cálido además. Una ligera sensación de seguridad recorrió el cuerpo de Nick, había apoyado ya su mano en la puerta entreabriéndola pero sus esperanzas flaquearon rápidamente; era un golpe sumamente duro para el zorro, y se trataba de algo tan patético como eso, había visto la lista de precios en la pared superior del fondo, leyó con atención, con el dinero que había traído de la ciudad le habría sido más que suficiente para comer algo y conseguir más para llevar, pero con lo poco que logró rescatar después de la lluvia, no le alcanzaba ni siquiera para una bebida caliente. Retrajo su mano y rebuscó en todos los bolsillos de su ropa, su pantalón, abrigo, incluso en sus mangas, pese a que creía tener suficiente resultó no tener en realidad nada. Con pena observó el diminuto montón de centavos y los 2 billetes de un dólar, era lastimoso. Resignado dejó escapar un profundo suspiro y entonces se fue.

-Oye Dani, ¿Quién es él?- Pregunto Evelyn.

-Ni idea, lleva aquí solo un par de días, muchos lo hemos visto caminar por la calle pero nadie ha hablado con él- Explicó el cocinero sin desatender su estufa.

-Creí que entraría, se quedó viendo el lugar por varios minutos-

-Tal vez no tiene hambre-

-O tal vez no tiene dinero, te lo dije ya varias veces, nuestros precios son demasiado altos para este lugar- Comentó sirviendo tazas de café a los clientes.

-Bien, bien, te oí las primeras 50 veces, pero nadie más se ha quejado- Replicó el jaguar.

-Porque tenemos miedo de que canceles los platos de salmón- Respondió una pantera en las mesas.

-¿Lo ves? Si Tomas lo dice entonces debe ser cierto, es el más adinerado del lugar- Rio Evelyn.

-Está bien, a partir de mañana arreglaré los precios-

-Vuelvo en 10 minutos- Habló la tigresa.

-Wow ¿A dónde crees que vas?- Protestó Dani –Aun no termina tu turno-

-Lo sé, pero también sé que podrás sobrevivir 10 minutos sin mí- Alegó vertiendo café en un termo.

-¿Qué vas a hacer con eso Evy?-

-La última vez que vi, este lugar se caracterizaba porque todos nos ayudamos, ese zorro está afuera, con este frío y al parecer sin dinero, quiero ver si logro alcanzarlo- Explicó poniéndose un muy grueso abrigo.

-¿Quieres que te acompañe?- Inquirió un lobo.

-Gracias John pero estaré bien-

El sonido de la campana anunció la salida de la felina, se abrochó bien el abrigo y caminó en la presunta dirección en que Nick había ido.

El zorro seguía caminando por las frías calles de Fangtown, ya se había acostumbrado al rugir de su estómago, mantenía las orejas abajo para tratar de conservar algo de calor en ellas, siguió así por algún tiempo hasta que captó un sonido. Nick se detuvo en seco y miró en todas direcciones.

-¡Hey!-

-¿Qué?-

-¡Señor zorro!- Escuchó.

-¿Me hablan a mí?-

En poco tiempo vio la silueta de otro animal acercándose a la distancia.

-¡Hola!- Gritó Evelyn a la distancia.

Nick no respondió, simplemente permaneció parado en ese lugar.

-Qué tal- Dijo el gran felino al estar frente al zorro.

-Hola- Respondió confundido.

-Te vi afuera de la cafetería, creí que ibas a entrar-

-Sí, no, no tengo mucho dinero- Respondió cabizbajo.

-Entiendo, descuida los precios bajaran a partir de mañana- Rio, aunque Nick permaneció inexpresivo –En fin, hace mucho frío aquí fuera, así que quería darle esto- Dijo extendiendo el termo hacia Nick.

-Aprecio esto, pero no tengo dinero para pagarle- Comentó retrocediendo.

-Jamás dije que se lo vendería, considérelo un regalo de bienvenida- Dijo sonriente.

Nick sintió algo cálido dentro de sí, esbozo una diminuta sonrisa y lentamente extendió su brazo para tomar el termo, aunque a pocos centímetros del mismo se detuvo.

-¿Pasa algo?- Preguntó Evelyn.

-No… No puedo aceptar eso- Respondió el zorro.

-¿Por qué?-

-Lo siento-

Rápidamente Nick empezó a alejarse nuevamente, ésta vez sin ser seguido por nadie.

-¿Qué le pasa?- Se quedó preguntándose la tigresa.

Agobiado por todo lo que había pasado, Nick estaba más que seguro de los problemas que le traerían confiar en alguien más, ¿Qué le decía que no era algún truco? Que no era algún tipo de broma cruel… ¿Qué le decía que podía merecer tal bondad? Su opinión personal era muy baja en ese entonces, prefería por mucho mantenerse alejado del resto del mundo antes de tener que sufrir otra vez.

En poco tiempo llegó a su "Hogar. El diminuto borde inferior del puente donde a penas y lograba evitar el agua; sus maletas habían secado con ayuda del escaso sol de días anteriores y sin embargo había estropeado mucha de su ropa. Se resguardo incómodamente y se sentó en el fresco lodo al igual que todos los días. No tenía nada para comer, ni una cama donde dormir y las prendas que tenía para protegerse del frío eran horribles y en muy mal estado.

Pensó un poco en todo, tal vez había sido demasiado paranoico con ella, pero hasta Nick sabía que había algo mal con él, aunque le era difícil decir lo que era con exactitud, simplemente creía que si lograba apartarse del resto del mundo, nada volvería a pasarle jamás. Era triste, doloroso en muchas formas y llenarse de tales ideas solo lo lastimaba más; secó las lágrimas que habían empezado a salir de sus ojos y por mero impulso rebuscó entre sus cosas hasta encontrar una singular fotografía; la observó por un tiempo, sonrió y se dejó invadir por todas esas emociones otra vez, pareció ser eterno el tiempo en que recordó todo lo que vivió con Judy, para que al final, un punzante dolor lo hiciera despertar.

-Maldición- Se quejó con la voz ahogada. Al principio pareció simplemente ser algo leve pues la sensación se mitigó, justo en cuanto creyó estar bien, casi pudo jurar haber sentido las dos balas insertándose en su pierna nuevamente.

-¡Ahhhh!- Gritó fuertemente y soltó el marco junto con la fotografía a la corriente del río –No- Musitó.

Trató de levantarse, pero apenas dio un paso volvió al suelo, ahora se maldecía de no haber llevado el bastón consigo a ese lugar. La fotografía se alejaba cada vez más a quien sabe dónde, el recuerdo más feliz que lo acompañaba se perdería en la corriente, no podía permitirse eso.

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-Fue la primera vez que me dio un ataque de ese tipo- Decía Nick con su mano tendida en las de Judy mientras estaba sentado en su camilla.

-¿Todo por nuestra foto?- Preguntó dolida.

-(Suspiro) Sí-

Judy sostenía una de las manos del zorro, lentamente desenvolvía los vendajes que traía dejando ver así el daño hecho en sus nudillos; la mano de Nick no podía parar de temblar, de igual manera le resultaba difícil poder ver a Judy a los ojos después de haberse hecho todo eso a sí mismo.

-No se ve tan mal- Comentó la coneja. Tomó otra venda y empezó a envolver la mano de Nick nuevamente.

-No tienes que hacer esto-

-Claro que sí, tú no puedes cambiar tus vendajes solo- Le reprendió.

-Me refiero a que nada te obliga a cuidar de mí… Yo fui el idiota que se hizo esto, no tú-

En cuanto Judy terminó de vendar la mano del zorro hubo completo silencio, y ninguno se atrevía a mirar al otro.

-Pero fue mi culpa que lo hicieras- Dijo rompiendo el silencio.

Sorprendido, el zorro inmediatamente redirigió su atención hacia Judy.

-¿Qué?-

-Yo fui quien te dejó solo anoche… Aun sabiendo que no estabas bien, si hay un responsable por todo esto, soy yo- Admitió con un nudo en la garganta.

-No, claro que no- Se inclinó hacia ella.

-Tenía tanto miedo porque algo así te pasara, y al final fui yo quien lo ocasionó- Dijo bajando la mirada.

-Judy…- Con suma delicadeza el zorro tomó su pequeña barbilla y lentamente la hizo mirarlo a los ojos, aunque sin pensar qué haría después de eso, al parecer no fue suficiente nada más; permanecieron así, en silencio por algún tiempo, simplemente observándose, sintiendo que cualquier palabra en ese momento y lugar estaría fuera de lugar. Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios del zorro y pese a que una diminuta lágrima escapó de los ojos de Judy, ésta logró reconfortarse con la sonrisa de su compañero.

-Alguna vez te dije que…- Trató de hablar Judy.

-¿Sí?-

-Que… (Suspiro) Tus ojos son bonitos- Resopló apenada.

Nick retrocedió un poco, algo aturdido por tal declaración, pero era curioso ante ello.

-¿Mis ojos?-

-Lo siento yo…- Balbuceó exaltada –Es solo que, ha pasado un año Nick, un año y cuatro meses sin ti, solo pensando en lo que pudiste haber hecho estando solo. Había tanto que quería decirte cuando te viera, si algún día te volvía a ver-

-Hehe, y en todo ese tiempo, ¿Solo fue para decir que mis ojos son bonitos?- Inquirió sonriéndole.

-¡No!- Rio nerviosa –Pero olvidé todo lo que te iba a decir… Lo olvidé por completo- Suspiró.

-Oh vamos, no te sientas mal por eso- Dijo Nick cargándola hasta la camilla, no pudiendo ocultar la molestia que le ocasionaba en su cuerpo malherido.

-¡Nick ten cuidado!- Reaccionó la coneja.

-Estoy bien, tranquila-

-Ya no quiero verte así, cuando te fuiste de Zootopia estabas herido y ahora que nos volvemos a ver también lo estás ¿Ves a lo que me refiero? Cada vez que estoy contigo, solo te hago daño- Dijo tomando la mano del zorro.

-Sigue diciendo cosas así y morderé tus orejas- Le reprendió Nick –No voy a mentir Judy, me dolió todo lo que hiciste, en mil maneras me lastimó pero al igual que tú, esperé todo este tiempo algún milagro, que de alguna extraña y mágica manera adivinaras donde encontrarme, un día despertar y simplemente verte ahí, aguardando por mí, pero el día en que llegaste solo… Bueno, olvide todo-

-Tal vez sea lo mejor- Se secó una lágrima –Así, podemos empezar de cero ¿No? Enmendar todo poco a poco- Sugirió temerosa.

-¿Es lo que quieres?-

-No quiero ignorar que pasó lo que pasó, pero la idea de tener una nueva oportunidad contigo es lo que más deseo Nick-

Con una mirada humilde, y conmovida el zorro cerró sus ojos por un momento, haciendo un esfuerzo inmenso para contener las lágrimas.

-¿Nick? ¿Estás bien?- Preguntó preocupada.

-Claro que sí Judy solo… Dame un momento- Respondió con la voz ahogada.

-Llamaré al doctor, te estás ahogando- Estaba a punto de saltar de la camilla pero entonces un agarre suave la tomó del brazo.

-¿Nick?- Ahora lo veía, pequeñas lágrimas escapando de los ojos del zorro –Qué te…-

No pudo terminar de hablar, Nick la sujeto y la acercó a él, pudiendo así abrazarla tan fuerte como sus heridas se lo permitían. Judy empalideció, no por miedo, sino de la impresión; lentamente una sonrisa se dibujó en su rostro, alzo sus brazos y sujeto a Nick suavemente buscando no lastimarlo más.

-Quiero conocerte otra vez Nick, vivir contigo nuevas cosas y ser amigos otra vez- Dijo sin apartarse de él.

-En ese caso- Respondió apartándose levemente de Judy, una vez más viéndola a los ojos –Mi nombre es Nicholas Wilde-

-Yo soy Judy Hopps-

-¿Nos conocemos señorita Hopps?- Inquirió el zorro.

-Creo que no, recordaría haber visto a alguien como usted-

Tanto Nick como Judy empezaron a acercarse mutuamente, en ningún momento rompiendo con el contacto visual.

-Y yo seguramente no olvidaría a una chica como usted- Aseguró.

-¿Qué está haciendo?- Preguntó Judy al verlo tan cerca de su rostro.

-Nada, simplemente quiero verla mejor-

Al punto en que se encontraban, la respiración de ambos chocaba y la humedad en la nariz del vulpino ruborizaba a Judy al sentirlo tan cerca de ella. Lo veía con ilusión, ignoraba todas las vendas que lo cubrían y simplemente veía a su mejor amigo, tal vez a algo más que su amigo.

Para Nick era como tener un ángel en frente de sí, tanto tiempo esperando por ella para salvarlo y ahí estaba, ya no se encontraba solo, ni perdido.

"Te necesito" Pensó, no sabía lo que hacía, no sabía cómo detenerse, necesitaba su olor, sentir su pelaje, escuchar su voz, necesitaba a Judy en su vida, sin importar cuanto tiempo ni cuantas veces se lo hubiese negado a sí mismo, él la amaba más que a nada.

-Nick... Esto…-

-¿Sí?-

-¿Estás seguro?-

-¿Y tú lo estás?- Preguntó acariciando su mejilla, sintiendo la calidez en la misma. Judy le sonrió puso sus manos sobre la del zorro y se acercó un poco más.

-No lo sé, ¿Y tú?-

-No lo sé- Ambos rieron mas no se detuvieron.

Estaban a tan pocos centímetro el uno del otro, sus alientos chocaban, Judy había depositado su mano en el pecho del zorro, pudiendo así sentir el latir de su corazón, sentía su pelaje, lo hondeaba con sus dedos y a pocos segundos de finalmente juntarg sus labios.

-Señor Wilde vengo a… Oh…- Habló el doctor al entrar en el lugar.

El zorro y la coneja quedaron en blanco y sin saber cómo reaccionar o qué más hacer, rápidamente se separaron; Judy saltó de la camilla mientras que Nick se recargó en la misma y acomodó un poco las cobijas.

-Lamento haber interrumpido, volveré más tarde- Comentó dando media vuelta.

-¡No! Am… Nick necesita que lo revise, yo… Esperaré afuera- Habló Judy. Le dedicó un mirar nervioso al zorro y entonces abandonó la habitación.

Nick se rascó la nuca desviando la mirada hacia su regazo hasta que captó la presencia del doctor a su lado.

-Se ve mucho mejor que esta mañana- Señaló.

-Sí, ella… Creo que me tranquiliza tenerla cerca-

-Ya veo…- Respondió con indiferencia, a la par que acomodaba la silla al lado de la camilla.

-¿Pasa algo?-

-Señor Wilde… Nick, ambos sabemos lo que pasó contigo en cuanto llegaste a este lugar- Aclaró el doctor.

La mirada de Nick bajó y la alegría que había expresado momentos atrás, rápidamente se desvaneció.

-Sí, lo recuerdo-

-Si ella es tan importante para ti, no puedes seguir haciéndote esto- Dijo con pesar.

-Lo sé, esto fue solo-

-Sin excusas-

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Judy desconocía por cuanto tiempo Nick estaría en revisión, y pese a que quería permanecer cerca del mismo, el mayor tiempo posible, también necesitaba respirar aire fresco de vez en cuando. Salió del hospital y la idea de sorprender a Nick con su comida favorita saltó en su mente casi al instante. A penas salir por las puertas de cristal, un sonido que creyó jamás volver a escuchar llenó sus oídos; rápidamente revisó entre sus cosas, no le tomó mucho tiempo encontrar el celular que se encontraba en su bolsillo, el tono era el correcto, aunque creyó haberlo desactivado, la imagen del contacto no era otra que la de sus padres. ¿Tomaría la llamada? Estaba asustada, confundida y también ansiosa, hacía semanas que no hablaba con ellos, técnicamente se había desconectado de toda su familia pero ahora, con lo que Nick recién había hecho, Judy también necesitaba algo a lo que aferrarse.

Dejó escapar un prolongado suspiro, y con su mano temblorosa, y gran duda dentro de ella. Contestó.

-¿Hola?-

Aguardaba por más gritos o reclamos, ofensas incluso, pero en vez de ello, ni siquiera la voz de sus padres escuchó.

-¿Judy?-

-¿Violet?-

-¡Judy! ¡De verdad eres tú!- Exclamó jovial la coneja al otro lado de la video llamada.

-Hola…- Respondió aun dudosa.

-¿Qué pasa?- Preguntó su hermana; una coneja aparentemente mayor, vestida con un resaltante suéter de cuello de tortuga color negro y unos pequeños aunque vistosos lentes de armazón rojo.

-¿Nuestros padres no te han dicho nada de mí?- Preguntó temerosa.

-Eres todo de lo que hablan en realidad- Aclaró con algo de culpa –Y no son cosas muy buenas-

-Ya veo- Suspiró cabizbaja -¿Por qué me llamas por el teléfono de mamá?-

-Porque yo no tengo tu número ¿Recuerdas?- Respondió sonriente.

-Y también vas a gritarme supongo-

-¿Qué? Claro que no- Aclaró la coneja mayor –Judy he estado preocupada por ti todo este tiempo, nadie ha sabido nada en meses… Ron es igual de impaciente, solo que papá lo tiene sujeto por las orejas-

-¿Y qué hay de ti?- Preguntó Judy con hostilidad -¿Mamá te dijo que me llevaras devuelta?-

-¡No! Escucha, no estoy de acuerdo con nada de lo que hicieron, y aunque sí me gustaría poder verte, no quiero obligarte a volver, de hecho me gustaría ir a verte yo misma…-

Sonaba demasiado bueno para ser verdad, Judy moría por algo de apoyo familiar, y ahora estaba ahí frente a ella, ofreciéndosele, pero en efecto parecía ser demasiado bueno para ser verdad.

-Lo siento Vi, pero no voy a caer en eso- Suspiró la coneja.

-¿Caer? No, Judy, no cuelgues, por…-

Cortó la llamada.

Judy alzó la mirada, confundida y decepcionada por quien ella creía era la mejor y más confiable de sus hermanas y pese a que cabía la pequeña posibilidad de que estuviese diciendo la verdad, encontraba demasiado conveniente que después de tanto tiempo sin haberla llamado de la nada sea precisamente ella quien decida comunicarse, era simplemente imposible.

-¿Qué tan tonta creen que soy? (Suspiro) Nick tiene suerte, su madre solo quiere verlo otra vez, aguarda por él y a mí… No me queda nada más que él-

Apartó de su mente todos esos pensamientos e ideas negativas y siguió con su camino hasta la cafetería, por esas horas Evelyn seguramente ya debería haber empezado su turno.

-¡Judy! Qué alegría verte- Saludó la felina al verla cruzar por la puerta.

-Hola, creo que esta mañana no hablamos mucho- Expresó con pena.

-Descuida, Nick era más importante, ven pasa, convencí a Dani de arreglar un poco el menú para ti- Comentó mientras guiaba a Judy hasta su mesa.

-No debiste molestarte-

Al cabo de poco tiempo y después de medio plato de una ensalada muy simple, Judy se vio rodeada de colmillos y garras, en completa soledad consigo misma; con tantas ideas en la mente, le era muy fácil perderse en su propio mundo, tratando de convencerse a sí misma de que todo de alguna manera se arreglaría, Nick, su familia, Zootopia, era demasiado en lo qué pensar y por lo cual preocuparse.

-¿Hola?-

-¿Eh?- La coneja alzó la mirada finalmente saliendo de su pequeño trance –Hola John-

-¿Cómo está todo?- Respondió sentándose junto con ella.

-Está bien…-

-¿Bien…?-

-Hay un par de cosas solamente, nada importante- Sonrió mintiendo.

-Bueno, en ese caso, permíteme preguntarte por Nick, ¿Está mejor?-

-Así parece, al menos ya me habla otra vez aunque aún se ve algo… Vacío- Expresó con pesar.

-Ya veo-

-¿Puedo preguntarte algo?- Inquirió la coneja.

-Seguro-

-La noche que estaba por irme, dijeron que encontré a Nick en su mejor momento ¿A qué se referían con eso?-

-Oh, (Suspiro) Honestamente me sorprende que tardaras tanto en preguntar- Rio nervioso –Creo que lo mejor sería empezar cuando yo lo conocí-

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La suave aunque rápida corriente del río había ya alejado mucho la fotografía que Nick torpemente había dejado caer en el agua, a como pudo se había puesto en pie y había salido de debajo de aquél puente; su pierna lo estaba matando, pero de alguna manera le parecía aun peor la idea de perder ese trozo de papel. En su camino había cogido una rama de árbol para tratar de mantener el equilibrio, no podía ir muy rápido pero hacía todo en su poder para no perder de vista el marco de madera, el cual por ese momento estaba completamente rayado pero de alguna manera se mantenía unido.

-No, no eso también- Murmuraba con la voz ahogada.

Nick se esforzó tanto, tratando de moverse por el lodo y las rocas que había en las orillas del río hasta que el trozo de madera le jugó en contra también.

-¡Ahhhh!- Exclamó al caer, secundado por el crujido de la rama al partirse por la mitad (,) no pudiendo soportar más el peso del zorro.

-No te vayas…- Suspiró viendo cómo se alejaba más y más.

Mientras tanto, en un punto más lejos de Nick aunque siguiendo por el mismo rumbo que el río, dos lobos salían del bosque a la orilla del río.

-¿Ves? Te dije que estábamos perdidos- Se quejó uno de ellos.

-Regresamos al pueblo ¿No?- Respondió John.

-Sí pero el puente queda en esa dirección, ahora tenemos que mojarnos las patas para cruzar.

-No seas llorón hermano, además te iras a Zootopia en un mes, ¿Qué tiene de malo divertirse un poco antes de someterte a la rígida, aburrida y carente de lodo vida de la ciudad?- Bromeó parándose sobre algunas rocas sobresaliendo del agua.

-Alguien tiene que cuidar de ti John y el dinero es bueno-

-Como sea, hay que darnos… ¿Qué es eso?-

-¿Hmm?-

El sonido del marco de madera chocando contra una de las rocas, finalmente quedándose ahí, distrajo a los dos lobos.

-¿Una fotografía?- Preguntó John.

-¿Qué hace aquí?-

-Seguro alguien la tiró ¿Qué dices Kit, estás de humor para mojarte las patas?-

-Hazlo tu si quieres, yo tengo cosas qué hacer en casa- Respondió terminando de cruzar.

-Como quieras cobarde, yo veré si el animal que tiró esto lo está buscando-

Los dos hermanos se despidieron, mientras que Kit fue de regreso al pueblo, John siguió el rio al lado contrario. Mientras caminaba por la orilla revisaba constantemente sus alrededores buscando a alguno de los dos integrantes de la fotografía, aunque la idea de ver a un conejo en Fangtown era muy extraña, por lo tanto buscaba únicamente al zorro o a cualquiera que estuviera cerca del lugar.

Sin éxito por un rato empezó a distraer su atención en el ya grisáceo cielo.

-Si llego con las patas mojadas Kit no va a dejarme entrar (Suspiro) Supongo que nadie la perdió después de todo, no recuerdo haber visto ningún conejo ni a este zorro…

Momento justo en el que alzó la mirada nuevamente para toparse con el cuerpo tembloroso y agotado de un zorro de pelaje anaranjado, justo delante de él.

-Hay maldición ¡Hey! ¡¿Oye estás bien?!- Exclamó corriendo donde Nick.

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-Después de eso lo llevé a casa, Kit y yo recogimos sus cosas de debajo del puente-

-¿Qué hay de la sastrería?- Preguntó la coneja-

-Era de mi hermano, cuando se fue a Zootopia decidió dejársela, dejarlo debajo de ese puente era algo horrible simplemente de pensarlo- Explicó.

-Agradezco mucho lo que tú y Evelyn hicieron por él, y me hubiera gustado que lo conocieran dos años atrás, él era el animal más animado y divertido que pudieran imaginar- Dijo con nostalgia –Era… Todo lo que no es ahora-

-En verdad lo siento mucho Judy, no me imagino lo que tuvo que pasar para terminar así-

Judy no pudo evitar la sensación punzante atravesando su pecho, había olvidado que nadie, absolutamente nadie en Fangtown sabía nada sobre la verdadera historia de ellos dos.

-Yo… Tengo que regresar al hospital, Nick ya debe estar esperándome- Se excusó levantándose de la mesa.

-Mándale saludos de mi parte-

-Y mía también- Se agregó otra voz.

-Claro Evelyn, un gusto haberlos saludado a los dos-

La coneja se despidió y salió.

Judy

Por los siguientes días todo fue casi igual, entraba y salía del hospital mientras que Nick me contaba un poco más de su vida, cómo hacía para lidiar con su pierna y con los recuerdos que revivía cada noche. Él sabía que estaba mal desde hacía tiempo, pero nunca se preocupó por sí mismo ni por nada relacionado a él, perdió su identidad en cierta manera y aunque se esforzaba en no decírmelo, sabía que era mi culpa.

Me quedé con él todas las noches, algunas eran tranquilas, en otras despertaba agitado de repente aunque sin decirme bien lo que había pasado; lo entiendo a decir verdad, se había sincerado mucho en la última semana pero era claro que no podía dejar salir todo aún. Tal vez será cruel pero a veces me pregunto ¿Qué habría pasado si no hubiera detenido a Jack? ¿Estaría con él ahora? ¿Seguiría estando ciega creyendo que mi mejor amigo me había mentido? ¿Habría olvidado a Nick? Empiezo a pensar que también necesito ver al psicólogo, de hecho se ofreció a darme una sesión varias veces, pero… Creo que hay cosas dentro de mí que prefiero no saber, en este momento estoy como Nick, ya no sé quién soy.

Mi hermana continúa llamándome, ahora sé que es ella, ya no lo hace desde el teléfono de mis padres, a veces contesto y otras no. Sigue insistiendo en que quiere verme, jurando que mis padres no se enterarán de absolutamente nada pero no puedo creerle, simplemente no puedo, no quiero ni imaginar la reacción de toda mi familia al llegar a este lugar, no sería algo agradable eso es seguro.

La semana al fin terminó y Nick era libre de regresar a casa; algunas de sus heridas habían cerrado, ninguna cicatrizaba aún, y otras permanecían abiertas, el pelaje creció nuevamente en sus manos y sus orejas ya no estaban inmovilizadas aunque aún sentía molestias en gran parte del cuerpo… Es difícil verlo así, tan herido, tan destrozado, primero por Jack y ahora por él mismo, me da la sensación de que es así como lo veré por el resto de mi vida y no me agrada esa idea.

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La camilla de la habitación estaba tendida y en la silla en la que Judy había pasado técnicamente toda la semana, se encontraba una camisa doblada junto con un abrigo colgado en el respaldo de la silla. Con algo de dificultad Nick estaba vistiéndose, sentía algunos de sus cortes abrirse al estirar los brazos, el rose de la tela de la camisa con las suturas que aún tenía causaba un ardor molesto. Una vez terminó dejó escapar un prolongado suspiro y se desplazó hasta la puerta; por el momento se encontraba solo, Judy dijo que lo esperaría en la entrada puesto que prepararía todo en casa.

Nick

Me pregunto cómo habrá quedado todo después de lo que pasó, no recuerdo bien el lugar solo me desvanecí y todo se borró, no me hago a la idea de Judy limpiando mis desastres,pero creo que yo no tendría la fuerza para soportar algo así… Soy un gran cobarde en todos los aspectos y quiero creer en lo que Judy me dice, que aun puedo rescatar algo de mí pero no tengo idea de cómo hacerlo, hasta el simple hecho de dirigirle la palabra a otros animales me es difícil, si Finnick me viera ahora seguramente se burlaría de mí, tenía un don natural para mentir nunca había sido honesto con nadie.

Judy tiene gran fe en mí, en que de alguna manera podré regresar a Zootopia siendo el mismo zorro que solía ser y en verdad quiero creerle, pero hay algo en ella que no me está gustando. Puedo recordar que cuando estábamos en el trabajo en el ZPD constantemente recibía llamadas de sus padres, eran molestas pero se preocupaban por ella, hoy día no hay nada, nunca la he visto u oído llamarlos o responder una de sus llamadas, ella cree que no lo noto, algunas noches aquí fingí estar dormido pero la escuchaba sollozando, creí que era por mí, pero ahora lo dudo.

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Caminó por los pasillos con cierta sensación de júbilo, pese a que no todo fue miel sobre hojuelas en su estadía en el hospital, ciertamente se sentía mejor consigo mismo; el haberse negado la oportunidad de expresarle a Judy todo lo que había sido su vida en ese tiempo estaba acabando con él lentamente, aunque aún le restaba algo de lo más importante. Le había contado todo sí, excepto una cosa, en su larga lista de asuntos sin resolver quedaba el más importante de todos, Judy, no sabía cómo expresarle todo lo que ella le hizo sentir, toda la miseria que le hizo pasar, temía asustarla o darle una mala impresión, temía alejarla y perderla otra vez, pero era de las últimas cosas restantes para por fin cerrar con todo.

-¡Nick!- Escuchó detrás de él.

-Hey, creí que te olvidarías de mí- Respondió sonriente.

-Por supuesto que no… ¿Cómo te sientes?- Preguntó temerosa.

-Mejor a decir verdad, aunque la ropa me molesta un poco-

-Si quieres te la puedes quitar de regreso- Dijo sin pensar, inmediatamente arrepintiéndose de sus palabras.

-¿Esa fue una insinuación?-

-Am… Yo…-

-Señor Wilde, señorita Hopps-

-Hola Tony- Saludó nerviosa al escuchar al leopardo.

-Qué tal- Habló el zorro.

-Bien Nick, todo está en orden y ya puedes volver a casa, solo me resta entregarte esto- Dijo mostrando un pequeño frasco.

-¿Qué es?-

-Son antidepresivos- Respondió. La sangre abandonó el rostro del zorro y sintió un escalofrío pasándole por cuello y la espalda, Judy lo miró, y rápidamente entendió la reacción.

-Recomendación del psicólogo, solo uno cada tercer día, los efectos secundarios podrían ser… Devastadores- Comentó con seriedad.

-E… Entiendo- Tartamudeo Nick tomando el frasco.

-Cuida mucho de él Judy, adiós a los dos-

-Nick…-

-Es…-

-Yo me haré cargo de esto ¿Sí?- Tomó el frasco de las manos del zorro, éste solo la miró confundido por escasos segundos.

-Sí, creo que es lo mejor-

-Aquí dice que debes tomar uno hoy- Habló leyendo la nota del doctor –Lo haremos en casa ¿Te parece?-

-Claro-

Nick

Fue algo extraño tener esas cosas en mis manos otra vez y por un momento llegué a pensar que Judy me saltaría encima o algo. Ella fue quien cuidó de mí en cuanto a ese aspecto, escondía esas pastillas y solo me daba una cada día fijado, no digo que me molestara pero sí me hacía sentir como si fuera un niño.

En cuanto llegue a casa, sentía un miedo terrible de entrar, no quería ver cómo había dejado todo aunque Judy me aseguraba que no notaría que pasó, así fue en parte, claro había echado a perder varias de mis telas pero el resto parecía estar intacto, no me imagino cómo hizo para limpiar y arreglar mi desastre; cubrió algunos de mis maniquís con ropa aunque al verlos más de cerca pude ver las marcas de mis garras. Buscaba no pensar en ello y por los días siguientes ambos lo hicimos, tratamos de vivir una vida normal, solo que en esta ocasión había un poco más de comunicación entre nosotros, era divertido había olvidado lo mucho que disfrutaba hablar con ella, las bromas, los juegos y por supuesto las innumerables apuestas que hacíamos en las que claro, yo siempre ganaba, Zanahorias no se daba cuenta de que hacía trampa… Quiero volver a llamarla así, creo que ya ha pasado lo suficiente y ella se ha esforzado en redimirse, pero lo que no me deja tranquilo es lo que pasa en su propia vida, es lo que no me está diciendo lo que me mantiene asustado.

Ahora son ya 10 meses aquí en Fangtown desde que Judy volvió a mi vida.

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Era de noche y una fuerte tormenta se había desatado en el pueblo, las ventanas eran azotadas por el agua y el viento gritaba entre los árboles, cualquiera que se encontrase en la calle o en el bosque estaría loco. El teléfono había sonado varias veces en el día, amigos y vecinos llamándose entre sí, cerciorándose de que todo estuviese en orden, a veces era fastidioso para Nick y para Judy, tal vez porque no estaban acostumbrados a tal preocupación por parte de extraños.

Hacía un par de horas que los dos habían ido a dormir, en la cama los dos estaban de espaldas; mientras que Judy abrazaba fuertemente un cojín Nick empezaba a estrujar las frazadas, arrugaba la nariz y con cada trueno que sonaba su pierna izquierda se movía de manera errática, fue uno de esos movimientos el que terminó por despertar a Judy.

-¿Nick?- Se quejó tallándose los ojos – (Bostezo) ¿Qué te pasa? Aún es muy… ¡Nick!- Exclamó al verlo retorcerse.

El zorro no paraba de gruñir y gemir, todo sin siquiera haber despertado todavía.

-¡Despierta! Maldición…- Rápidamente saltó de la cama y corrió al baño, saliendo del mismo pocos segundos después con un vaso lleno de agua en las manos.

-Perdóname Nick- Murmuró para luego arrojar el agua al rostro del incauto zorro.

-¡Qué!- Se despertó agitado -¿Judy?-

-E… Estabas… Bueno, no puedo describirlo pero te veías mal- Explicó dejando el vaso en la mesa de noche.

-(Suspiro) Solo era una pesadilla- Respondió Nick sobándose la cara –Pero gracias por el baño-

-¿Estás bien?-

-Sí, solo algo agitado-

Ambos se vieron sentados en el borde de la cama.

-Nick si hay algo que quieras decir…-

-No…-

-Por favor no empieces con eso…-

-No es nada, te lo juro Judy- Aseguró poniendo su mano sobre su pecho –Solo un mal sueño, como los he tenido todos estos meses-

-Había pasado mucho sin que tuvieras uno así- Comentó la coneja.

-Aún hay cosas Judy, a veces recuerdo a Jack-

-Ya veo- Dijo bajando la mirada aunque dibujando un ligera sonrisa en sus labios pensando en lo que iba a hacer ahora.

-Qué estas…-

-Shhhh- Judy tomó con delicadeza las orejas del zorro y de alguna manera logró hacer que se recostara otra vez.

-¿Judy?-

La coneja bajó la cabeza del zorro hasta su pecho, Nick no protestó, de hecho parecía disfrutar aquélla sensación; Judy abrazaba su cabeza, aunque mientras lo hacía se encargaba de acariciar con delicadeza su pelaje, le sonreía y de vez en cuando soltaba una pequeña risa al ver las reacciones de su amigo, aunque lo que estaban haciendo no era propio de dos animales que fueran solo amigos. Nick la abrazó haciendo que el pequeño cuerpo de Judy se juntara más con el suyo, ella bajó la mirada un poco y pudo ver los ojos verdes del zorro, se veía tranquilo, en verdad feliz aun a pesar de la fuerte tormenta de afuera.

Con delicadeza y cariño empezó a acicalar las orejas del zorro, aunque no pudiendo ocultar cierta tristeza al sentir las cicatrices que había en las mismas, no dejando que eso la afectara, continuó haciendo lo suyo, las acariciaba desde la punta hasta la base hondeando ese pelirrojo pelaje, que había sido motivo de su más grande deseo por los últimos meses. La sensación era maravillosa, no solo para Nick sino también para Judy, le era difícil contenerse, se sentía segura con el zorro tan cerca de ella.

-Judy…- Habló.

-¿Sí?- Respondió con tranquilidad.

-¿Estás bien?- Preguntó sin separarse de su pecho.

-Claro que sí, ¿Por qué lo dices?-

-Tu corazón, está latiendo muy rápido- Explicó alzando la mirada –Pareciera que va a darte un ataque-

-Hehe, descuida, es algo normal en los conejos; cuando estamos asustados, enojados, felices… O enamorados…- Murmuró distante.

-¿Y por qué late así ahora?- Preguntó Nick cerrando los ojos otra vez.

-No lo sé, podría ser por la tormenta, por haberte lanzado agua a la cara- Rio levemente –O…-

Nick finalmente se apartó de ella y se acomodó para verla a los ojos.

-¿O?-

-No lo sé…-

-Ya dijiste eso una vez- Comentó el zorro.

-Es la verdad, no estoy segura, solo… Me siento bien estando contigo-

-Eso es mentira…- Interrumpió tajante.

-¿Qué?-

-Que me estás mintiendo Judy, lo has hecho desde que estás aquí- Explicó serio.

-¿Por qué dices eso?-

Nick se levantó de la cama se desplazó hasta la mesa de noche en la cual se encontraba el teléfono de la coneja.

-¿Qué haces con eso?-

No respondió, simplemente empezó a buscar en el celular.

-Nick-

-Dime algo Judy, ¿Por qué no has llamado a tus padres? Creo que después de 10 meses lejos deberían estar preocupados ¿No?-

-¿De qué hablas? Los llamo casi todos los días- Mintió nerviosa.

-¿Ah sí? Porque el registro dice que tu última llamada a ellos fue hace meses- Le refutó mostrando la pantalla.

-Deja de husmear en mis cosas- Reprochó Judy arrebatándole el celular.

-Escucha no soy tonto, y me gustaría que dejaras de mentirme… Lo sé desde que estuve en el hospital-

-No… No sé de qué hablas- Respondió desviando la mirada.

-Judy…- Soltó acercándose a ella nuevamente –En estos meses te he dicho más de mi vida de lo que tú averiguaste cuando trabajábamos en Zootopia, ¿Por qué no puedes hacer lo mismo por mí?-

-No es eso, yo…-

-En verdad agradezco que estés aquí… Y no me imagino mi vida ahora sin ti acompañándome pero… Dudo mucho que seas feliz conmigo, aquí, tan lejos de tu familia-

-¡No! ¡Jamás digas eso! Nada me obliga a estar aquí, no lo hago por lástima ni culpa Nick, lo hago por ti, porque significas mucho para mí ¿Entiendes? Aunque… No he sido completamente honesta contigo- Bajó la mirada.

El vulpino nuevamente se sentó en la cama, esta vez dejando de lado su mirar serio y pasando a estar preocupado por Judy.

-¿Pasó algo con ellos?- Preguntó.

-No… Bueno sí, algo pero…-

-Basta de peros Judy… -

-(Suspiro) Vine aquí sin decirles nada… Sin avisar, sin siquiera llamar, solo desaparecí de Zootopia- Explicó.

-Dijiste que Bogo pagó tu boleto-

-Lo hizo, solo él sabe que estoy aquí, para el resto de la estación estoy de vacaciones y para mi familia… Ahora soy una vergüenza- Dijo con la voz ahogada.

-¿Qué? ¿Por qué?-

-Dicen que ya no puedo tomar decisiones correctas, querían obligarme a regresar a la granja y no paraban de repetirme que mi sueño de ser policía había sido un gran error-

-¿Por qué no les dijiste dónde estabas? Seguramente…-

-Seguramente habrían venido hasta aquí para llevarme a la fuerza… Analiza un poco todo, soy la única presa, no el único conejo, sino la única presa en un pueblo de depredadores ¿Cómo crees que reaccionarían si se enteraran de en dónde estoy?-

-Entiendo…-

-No he hablado con ellos… No he hablado con nadie realmente más que contigo- Las lágrimas no tardaron en hacerse presentes en su rostro –Por eso cuando terminaste en el hospital me dolió tanto Nick, no tenía familia, no tenía a nadie y perderte a ti también… Era demasiado, me sentía sola, perdida y yo…- Su respiración se había agitado y las lágrimas no paraban de correr cual caudales desde sus ojos –No quería hacerte sentir que era tu culpa… Perdóname…-

-Wow, ¿Por qué habría de perdonarte? ¿Por haberlo abandonado todo y venir hasta aquí? Por haber hecho de todo para ayudarme, no Judy, yo soy quien debe disculparse… Fui egoísta en todo este tiempo, solo pensaba en mí y en cómo me hacías sentir, además creo que solo te quería para mí y nadie más…-

-Quiero volver a la ciudad Nick, pero no sé qué pasará después de eso, no sé si me devolverán mi empleo, si mi familia querrá verme, si tendré mi departamento aún- Dijo dejando escapar una risa desesperada –Estoy asustada…-

El golpe ahogado de su cuerpo chocando con el de Nick de alguna manera logró calmarla, la cálida sensación del pelaje pelirrojo del zorro la hizo relajarse y olvidar por escasos segundos todos los temores con los que había estado cargando por todos esos meses.

-¿Sabes? Una vez conocí a una coneja, era igual a ti, su pelaje, sus orejas y esa nariz rosa, en verdad era muy parecida, solo que ella no le temía a nada y era capaz de noquear a un rinoceronte ella sola-

-Hehe- Rio irónica –Me gustaría conocerla… ¿Crees que siga por ahí?-

-Estoy seguro de ello, así que ¿Qué dices Zanahorias, me ayudarías a encontrarla?-

-Me… Me llamaste- Una ligera sonrisa empezó a dibujarse en el rostro de Judy, nunca creyó que un simple y tonto apodo la haría sentir de esa manera, mucho menos en una situación así.

-Creo que ya era hora ¿No crees?-

Sin más que decir la coneja apretó el abrazo al que Nick no dudó en responder.

-Ya casi pasó un año Pelusa, y te has quedado conmigo todo ese tiempo, no es muy justo de mi parte mantenerte alejada de todos a los que amas así-

-No de todos- Dijo con tranquilidad –Aquí estás tú-

El zorro la miró con sorpresa.

-No he olvidado esas palabras… El día en que llegué aquí y que trataste de deshacerte de mí, dijiste que amabas ¿No?-

Las mejillas de Nick empezaron a arder y rápidamente desvió la mirada ante el comentario.

-Pues yo…-

-¿Era verdad?- Preguntó con gran esperanza en su voz.

-(Suspiro) Claro que era verdad-


Y este fue el final, quieren romance? POr supuesto que sí, eso los trajo a este fic en primer lugar, y lo tendrán, vaya que lo tendrán aunque no será lemon siendo que este fic es rating T solamente, lo siento por eso hehe.

Ojalá puedan comentar, sé que tardé mucho pero sus comentarios son fabulosos, así sabré si les gustó, les encantó... O ya ni se acordaban del fic.

Bueno eso es todo de mi parte, pasen buenas noches, o días o la hora que sea de donde me estás leyendo tu mi querido escritor.

Paz.