Heya, me recuerdan? Lo más probable es que no, pero eso no me impide publicar XD. Espero haya gente aun aguardando por este fic, honestamente la historia también me intriga a mí por igual y tal vez haya una pequeña sorpresa... Veré si puedo explicarme al final de este cap. Los dejo con esto


Nick

¿Alguna vez te has sentido completamente perdido? Tan hundido en la oscuridad que pareciera que el mundo a tu alrededor simplemente empezara a desvanecerse…Yo sí, conozco ese sentimiento a la perfección, no es nada reciente, de hecho ha regido mi vida durante mucho tiempo, al menos desde que era un niño me sentí así, perdido. Sobrevivía como me fuese posible, sin un empleo y con todos los ojos del mundo juzgándome, a veces me preguntaba ¿Por qué hacía las cosas? Qué habría de bueno en seguir estafando gente, eso no iba a cambiar mi vida en ningún buen aspecto; terminé debiéndole una muy grande a un líder de la mafia, estuve en prisión un par de veces, ¿Por qué seguir? Y entonces ese día llegó, en el que por una estafa ocurrió algo bueno.

Me burlé de ella, traté de aplastar sus sueños y le ignoré por completo, regresó, me engañó y me vi obligado a ayudarla, para mí era una carga, una molestia, solo necesitaba hacerla perder tiempo y me libraría de esa molesta y fastidiosa coneja para siempre;pero cuando tuve la oportunidad, cuando pude regresar a mi patético modo de vida, de alguna manera decidí que había sido suficiente. La vi esa noche en el distrito forestal, tan indefensa, perdida, y asustada, era mi reflejo perfecto, y era cruel, era doloroso verla así, solo abrí la boca y le conseguí más tiempo, al menos el suficiente para salvar su trabajo, su sueño, y para que yo pudiese enamorarme de ella.

Jack Savage, ese caso, esa noche, todo, absolutamente todo, se desmoronaba ante mí nuevamente, en cuestión de solo segundos, me encontré en donde comencé, completamente perdido. Irónicamente justo antes de que mi vida terminase ella apareció otra vez, me encontró en esa celda siendo apaleado por ese conejo otra vez, solo que ahora ella estaba de mi lado, recuerdo bien que aún a pesar de eso, yo había tomado mi decisión, iba a separarme de ella, y lo hice… Al menos por un tiempo; estúpidamente creí que lograría olvidarla por completo, pero al poco tiempo de llegar a Fangtown, mi mente ya estaba llena de pensamientos sobre Judy, era claro que jamás podría olvidarla y de la nada ahí estaba, parada frente a mi mostrador.

Fue la luz que iluminó mi vida una y otra vez, misma que en más de una ocasión trate de extinguir, supongo que desde un principio fue una estupidez tratar de hacer eso.

Se esfuerza mucho en tratar de ocultarlo, pero la verdad Judy nunca ha sido muy buena mintiendo; teme de lo que pasará al llegar a la ciudad, recuerdo bien que la noche anterior estaba segura de que toda su familia estaría en la estación, sería cómico ver a tantos conejos congregados en el mismo lugar, y aterrador también…

También tengo miedo…

No por la familia de Judy, hay muchas cosas incompletas en Zootopia, mentiría si dijera que no temo por mi vida ¿Qué tal si Jack logra escapar? ¿Qué tal si había más de un animal involucrado en esa masacre? Sea como fuere no puedo vivir el resto de mis días escondiéndome lejos de la civilización, al igual que Judy lo dijo, nadie arreglará esto por mí pero bien sé que ella estará ahí para apoyarme… Esta vez sé que no me volverá a dejar.

Fueron 2 años, dos largos años lejos de mi familia, amigos, de todo, y hoy es hora de regresar.

Hoy volvemos a Zootopia.

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-¿Nick?- Habló Judy al ver al zorro parado frente al espejo por tanto tiempo; sin hablar, sin arreglarse nada, simplemente se observaba fijamente -¿Estás bien?- Agregó al no obtener respuesta.

-¿Eh?- Reaccionó el zorro -¿Judy?-

-¿Está todo en orden?-

-Sí, claro que sí solo… Estaba acomodando mi corbata- Sonrió dudoso.

-Nick- Dijo con humildad –Me llamaste Judy, y no traes puesta una corbata-

-Oh, cierto, todas están en la maleta ahora- Rió rascándose la nuca.

-¿Te sientes bien?-

-Eso creo, es solo que… Veo este lugar vacío y, me cuesta creer todo lo que pasó- Explicó observando el lugar. No había telas, no había maniquís, alfileres, solo las máquinas se quedaban, fuera de eso todo estaba completamente vacío.

-Hey, tranquilo- Se acercó Judy –Si llegamos a esto después de todo lo que pasó, entonces significa que hicimos las cosas bien, yo jamás habría tenido el valor de enfrentar a mi familia de nuevo, ni siquiera de verlos a los ojos o regresar a la ciudad y tú, bueno, sobraría decir todo lo que lograste ¿No crees?- Dijo tomando la mano de Nick.

-Sí, supongo que soy el mejor de todos- Sonrió ruborizado.

-Aunque, sí es algo triste ver este lugar tan vacío, tú viviste aquí dos años, yo solo uno y aun así…-

-Te entiendo- Interrumpió el zorro –Pero hey, al menos volveremos a tener algo de sol cálido en la ciudad-

-Sí, después de esto, creo que buscaré un departamento en Sahara Square- Rió la coneja.

-Bueno… Es hora- Dijo Nick con incertidumbre, tomó la maleta que estaba cerca de la puerta y se preparó para salir.

-¿No te llevarás el espejo?- Preguntó Judy.

-No, eso es del hermano de John, además… Hay una que otra mala experiencia frente a él- Musitó mirándose los brazos.

-Oh… Lo siento- Se disculpó apenada.

-No importa… Pelusa hay que darnos prisa o el tren nos va a dejar- Sonrió nuevamente.

-Claro-

Él aguardó por ella en la puerta, una vez estuvieron juntos, poco antes de salir Judy saltó y depositó un pequeño beso en la mejilla del zorro, éste se ruborizo e incluso se frotó con la mano, la miró, la sonrisa en su rostro fue inevitable, en el de ambos en realidad, casi parecía mentira que en algún momento llegaron a odiarse, a separarse. En su mirar se percibía con suma claridad la tranquilidad que ahora sentían, amor, hasta cierto punto algo de adicción, demasiadas emociones como para describirlas todas.

Nick tendió su mano hacia Judy, sin dudar o temer, ésta la tomó y ambos continuaron con su camino por las ahora muy silenciosas calles de Fangtown, era de noche claro que sí, pero la hora no había avanzado tanto, sin embargo ni una sola de las ventanas mostraba luces encendidas, no había nadie caminando por las calles, irónicamente el día de su partida el pueblo se asemejaba al día en que llegaron; un completo y desértico pueblo fantasma, aunque ahora las apariencias no los engañarían más; tanto Nick como Judy sabían bien qué clase de lugar era Fangtown, qué clase de habitantes tenía y qué clase de vida podía llevarse ahí, sonreían al recordar todo eso. En suma tranquilidad continuaron caminando, no había ningún otro sonido más allá de sus voces, se preguntaban entre ellos cómo sería al volver, dejando de lado las paranoicas especulaciones de cada uno, hacían su mejor esfuerzo por bromear sobre el asunto, tenían curiosidad en saber si Garraza habría perdido algo de peso, si Bogo aun estaría al mando de la estación, ¿Finnick se ganaría la vida de forma honrada? El pensar en todas esas tonterías lograba aliviar la carga y apartar sus pensamientos de los verdaderos problemas; la familia de Judy, la madre de Nick, la cuestión de recuperar sus empleos, algo como un techo debajo del cual dormir, dichos detalles tendrían que esperar para resolverse una vez en la ciudad.

No les tomó mucho llegar al límite del pueblo, aquél largo tramo de tierra que daba a la estación misma parte del lugar desde la cual podía verse a muchos animales aguardando en la estación; no había entregas, ninguno de ellos planeaba viajar, estaban ahí por Nick y Judy.

-Mira, empieza a llover- Señaló la coneja alzando su mano.

-(Suspiro) Y dejé todas las sombrillas en el equipaje-

-Entonces será mejor darnos prisa- Sugirió Judy.

Con algo de apuro ambos bajaron la pequeña colina que daba a la estación, desde lejos se podía ver que los demás animales que esperaban abajo empezaban abrir las sombrillas, otros simplemente se acomodaban el abrigo pero por nada se retiraban del lugar. Al fin los dos llegaron al final, en cierta manera sentían cómo las patas les empezaban a temblar ¿Miedo quizá? ¿Nervios? ¿Simple ansiedad? No era momento para responderse a eso, sus amigos se habían tomado la molestia de salir de sus casas en la noche para despedirlos, al menos debían verse seguros de lo que harían ahora.

-Espero volvamos a verlos-

-Fue todo un placer Wilde-

-Judy, la primera presa en pisar Fangtown, te vamos a extrañar-

-Cuídense mucho en la ciudad-

Eran algunas de las cosas que decían las diferentes voces que llenaban la estación, incluso el tren ya estaba en el lugar, hacía poco que llegó y claro tuvo que ser persuadido de esperar un poco más, al fin y al cabo ningún otro pasaría por la misma vía a esa hora. Después de varios apretones de manos y uno que otro abrazo y cientos de buenos deseos por parte de todos, Nick y Judy al fin se encontraban frente a las puertas del ferrocarril.

-Ojalá nos visiten algún día- Habló alguien detrás de ellos.

-Por supuesto que volveremos- Afirmó Judy –Gracias por todo, Evelyn-

-Los vamos a extrañar-

-John, gracias a ti también- Habló Nick al ver al lobo –De no ser por ti y tu hermano... Quién sabe dónde estaría yo ahora- Dijo con un pequeño nudo en la garganta.

-Me alegra haber estado cerca del río ese día, procuraré ir más seguido, uno nunca sabe lo que puede encontrar- Rió.

-Toma- Dijo el zorro entregando la llave de la sastrería –Si tu hermano sigue por la ciudad le agradeceré también-

-Si no es molestia ¿Podrías saludarlo de mi parte?-

-Claro-

-¿Dónde está mi hermana?- Preguntó Judy mirando a su alrededor.

-Oh, ella entró en el tren en cuanto llegó-

-Oh…- Suspiró molesta.

-Vamos Zanahorias, no todos los conejos tienen el valor para estar entre tantos colmillos y garras- Rió Nick.

-Cierto, bueno… Creo que este es el adiós… En verdad, les agradezco mucho a todos por haber cuidado tan bien de él- Habló mirando al zorro –Es lo más importante de mi vida ahora- Le sonrió.

-Hasta pronto chicos- Agregó Nick sin idea de qué más decir –Prometo que al volver haré ropa gratis para ustedes- Aseguró momentos antes de entrar en el vagón.

El silbato de la maquina resonó entre las calles de todo el pueblo, el vapor empezó a escapar por la locomotora y lentamente los pistones de las ruedas empezaban a moverse, poco a poco ganando más y más velocidad, tomó lo suficiente para que tanto Nick como Judy pudieran tener una última vista de todos los presentes, amigos y clientes, al menos así era para Judy, en cuanto a Nick, fueron quienes lograron mantenerlo en cierta manera vivo hasta que Judy logró encontrarlo otra vez.

Poco a poco, en la distancia y la oscuridad de aquél valle, las luces de Fangtown empezaban a perderse en la penumbra, la lluvia distorsionaba la imagen a través de las ventanas, había pasado de ser una pequeña llovizna a convertirse en una tormenta, gran similitud a cuando ambos llegaron a Fangtown, aun a pesar de ya no poder ver nada, tanto el zorro como la coneja permanecieron con la mirada perdida en el horizonte, recordando, imaginando, pensando, simplemente estaban perdidos en sí mismos.

-¡Judy!- Escucharon ambos.

-Vi, lo siento me había olvidado de ti- Se disculpó apenada.

-Sí, estar rodeada de tantos depredadores… Bueno fue demasiado para mí- Dijo bajando la mirada.

-Entiendo-

-Bueno, ven conmigo hermanita- Tomó a Judy por el brazo.

-Hey, pero Nick…-

-Descuida Pelusa, todos estamos en el mismo tren- Interrumpió el zorro guiñándole el ojo.

-Vamos Judy tenemos mucho de qué hablar antes de regresar- Insistía Violet mientras arrastraba a Judy lo más lejos posible de Nick.

-Bien, creo que aquí estamos a salvo- Suspiró.

-¿A salvo?- Inquirió Judy –Vi, prometiste que dejarías de comportarte así-

-Sí, pero antes estábamos en ese lugar y había mucho espacio, aquí los vagones son pequeños en comparación- Se excusó sentándose.

Judy no la siguió, por el contrario se plantó firmemente en el suelo y no tuvo reparos en mostrar la indignación y desprecio que sentía hacia la actitud de su hermana.

-(Suspiro) Quiero estar contigo ¿Está bien? Y siento que ese zorro…-

-Su nombre es Nick- Interrumpió molesta.

-Claro… Siento que Nick te acapara solo para él, al fin vamos a volver a la ciudad-

-Más te vale que no intentes llevarme a la granja- Amenazó Judy.

-¿Qué? No, claro que no, bueno yo sí tengo que volver, pero tú ahora estarás al alcance, y descuida no le diré a nuestros padres que volviste. A lo que quiero llegar Judy, es a que necesitas estar más cerca de tu especie, ya estuviste un año rodeada por depredadores gigantes-

-Sí, es cierto, pero aun así, eso no te da el derecho de tratar a Nick así, y no puedes alejarme de él como si yo te perteneciera y al llegar a la ciudad seguirá siendo igual ¿Quedó claro? Yo decido sobre mi propia vida-

-Entiendo… Pero…-

-Sin peros Violet-

-De acuerdo- Se resignó –Al menos… ¿Podrías estar conmigo durante el viaje?-

-(Suspiro) Sí, creo que puedo hacer eso- Sonrió la coneja a la par que se sentaba junto a su hermana.

Por las siguientes horas no pudieron hacer nada más que conversar, ocasionalmente jugando con sus celulares para matar el tiempo hasta que poco a poco el sueño empezó a vencer a Violet, Judy por otro lado había dormido lo suficiente por la tarde, aunque eso no la libraría del cansancio, no era un animal nocturno al fin y al cabo, pero sí lograría mantenerse despierta por mucho más tiempo que su hermana.

El sonido de la lluvia, el metal de las ruedas moviéndose sobre las vías y la oscuridad completa rodeando al tren, sonaría irónico pero estaba siendo un arrullo perfecto para Nick, quien no había hecho nada más que mirar por la ventana desde que salieron de Fangtown; trataba de ordenar sus prioridades, pensaba en lo que tendría qué hacer al llegar a Zootopia, a quiénes tenía que ver, y trataba de recordar donde quedaban los almacenes en la ciudad, al fin y al cabo necesitaría uno para guardar todas sus telas y materiales, en un principio no estaba seguro de si debía llevarlos o dejarlos al hermano de John, pero Judy insistió, la verdad era que ninguno tenía la garantía de tener trabajo al regresar así que sería mejor prevenir que lamentar.

Dejando de lado el asunto de la vivienda y empleo, Nick estaba en cierta manera asustado, de las cosas más importantes que dejó atrás estaba su madre, quien tuvo que pasar dos años completamente sola, se preguntaba si seguiría esperando por él, si aún lo recibiría pero más importante, si aún seguiría con vida. Tal vez se trataba de un temor estúpido, pero no podía evitarlo.

Suspiró algo fastidiado ya, bien sabía que el viaje sería largo, sin embargo no lograba conciliar ni un poco el sueño, incluso había perdido la noción del tiempo.

-¿Nick?- Escuchó.

-¿Hmm? Zanahorias, creí que la hermanastra malvada te había succionado la vida- Rió apartándose de la ventana.

-Nick, eso no es gracioso- Le reprochó, a lo que Nick alzó una ceja y sonrió.

-Está bien, un poco solamente- Se resignó la coneja -¿Cómo estás?-

-Quisiera decirte que cansado, pero estaría mintiendo- Respondió.

-¿No logras dormir?-

-Para nada-

-Lamento decirte que esta vez no comparto el sentimiento- Respondió ella mientras se sentaba a su lado.

-Eso es bueno- Sonrió el zorro.

-Claro que no, quien no ha estado durmiendo bien estos días has sido tú, lamento si todo esto es demasiado para ti- Dijo cabizbaja.

-Shhhh, Zanahorias no digas eso- Replicó –Todo está en orden- Acarició la cabeza de la coneja.

-(Bostezo) ¿Qué es lo primero que harás? Al regresar a la ciudad- Preguntó acurrucándose con Nick.

-Pues para empezar, llevar todos los materiales de la sastrería a un almacén y después de eso, bueno… Aun no lo sé ¿Qué hay de ti?-

No hubo más respuesta. Algo confundido Nick bajó la mirada solo para toparse con una ya profundamente dormida Judy Hopps, no pudo evitar sonreír y pese a que ella odiaba la palabra, se veía muy tierna así; estaba aferrada a su pecho, Nick no pudo hacer más que subir ambos pies a su asiento y recargar su cabeza contra la ventana, ahora ya no vería la oscura y lluviosa nada fuera del tren, sus ojos pasaron a estar profundamente perdidos en Judy. La abrazó y dejó descansar su cabeza sobre la de ella, sonreía con tranquilidad, el tenerla cerca de alguna manera alejaba todos los malos pensamientos, todos los temores sobre volver a Zootopia, algo irónico siendo que fue ella la causante de todas sus desgracias. La vida da giros estrepitosos, increíbles en muchas ocasiones, pero lo único que se puede hacer con ello es tomar lo bueno y vivir, una lección que a Nick le tomó tiempo aprender.

Era tiempo de volver.

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-Judy, Judy despierta- Cual eco la voz de Nick sonaba en los oídos de la coneja.

-¿Hmm?-

-Vamos Pelusa, no me obligues a lanzarte agua-

-(Bostezo) Nick… Qué… ¿Dónde estamos?- Preguntó tallándose los ojos a la par que se levantaba del cuerpo del zorro.

-Hey cola de algodón- Le sonrió –Mira por la ventana- Comentó.

Con impresión Judy vislumbro a Zootopia a lo lejos, era sorprendente para ella el cómo había olvidado la imagen de la ciudad después de tan solo un año; era una vista gloriosa, sobre todo ante el hecho de que el sol recién se alzaba en el horizonte, iluminando las construcciones más altas de la gran urbe, viejos recuerdos cobraron vida, su primer día al llegar a la gran ciudad, al verla parecía haber salido de un cuento de hadas.

-Nick…-

-¿Sí?-

-Gracias…-

-Judy yo…-

-¡Ahí estás!- Interrumpió una tercera voz.

-¿Violet?-

-Judy estuve buscándote por todas partes, ¿Estás bien?- Preguntó al ver a Nick.

-Sí, solo quería tener una vista de la ciudad- Respondió sin titubear.

-Sí, se ve muy linda desde aquí, pero ahora tenemos que hablar de un par de asuntos ¿Sí?- Era obvio que ignoró las palabras de su hermana, aunque carecía de importancia. Sin lograr zafarse de ella, Judy no tuvo más que seguirle la corriente y ser apartada de Nick otra vez.

-Te veo luego- Musitó poco antes de irse, a lo que el zorro simplemente contestó con un ademán y una sonrisa para luego redirigir su atención hacia la cada vez más cerca imagen de Zootopia.

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Un tiempo después el ominoso chillido de la maquinaria pesada al frenar anunció su llegada a la estación, era el único tren que hacía tanto escándalo con cada llegada, tanto que lograba desorientar a uno que otro de los mamíferos presentes aunque inmediatamente regresaban a sus asuntos. Rápidamente y sin perder demasiado tiempo Nick entregó los boletos, ahora eran libres de entrar en la ciudad, aunque antes de ello, tendrían que descargar lo que habían llevado consigo.

-Esta es la última, gracias por la ayuda- Decía el zorro al maquinista.

-Todo un placer, suerte en la gran ciudad- Se despidió.

-¿Seguro que no falta nada más?- Preguntó Judy.

-Es todo… Vaya, me siento algo, extraño al estar aquí- Admitió.

-Descuida, te entiendo, algo así al menos, tú te fuiste por dos años, yo solo por uno-

-¿Qué harás ahora Pelusa?- Preguntó Nick sentándose sobre una de sus maletas.

-Aún no lo sé, Violet dice que tiene algo que mostrarme, pero después ni idea… Creo que lo más sensato sería ir a ver a Bogo… Si es que sigue por ahí-

-¿A qué te refieres con "Si es que sigue por ahí"?-

-Verás Nick, tu asunto fue… Algo delicado en toda la ciudad, de hecho hay demasiadas caras nuevas en la estación y varias de las viejas bueno… Ya no están…- Dijo con pesar en su voz.

-Oh, vaya, así de grave fue eh…-

-Sí, pero, no hay que pensar en ello ¿Está bien?-

-Por supuesto Zanahorias- Sonrió el zorro –Por cierto ¿Y tú hermana dónde está?-

-Puede que esté buscándome Hehe, la dejé, perdida entre un grupo de animales, quería hablar contigo en paz-

-Bien, entonces ¿De qué quieres hablar? Preguntó perspicaz.

-Creo que nada demasiado importante, solo, hablar- Explicó –Me gusta estar contigo, eso ya lo sabes-

-Sí…- Respondió decaído.

-Di… ¿Dije algo malo?-

-¿Qué? No, claro que no Pelusa, solo… No quiero terminar bajo tierra por tu familia-

-Oh, sí, te entiendo a la perfección, aunque no podemos ocultarlo para siempre…-

-¿Ocultar qué?- Escucharon ambos.

-¡Vi!- Se sorprendió Judy -¿Cuándo te volviste tan silenciosa?-

-Hehe, tranquila hermanita o te va a dar un ataque- Sonrió Violet –Además tú fuiste quien me dejó sin avisar, Judy te dije que tenía algo importante para mostrarte-

-(Suspiro) Sí lo recuerdo, pero aún tengo que ayudar a Nick con todo esto-

-Tranquila Pelusa, ve con tu hermana, yo me encargo de esto- Dijo confiado.

-¿Qué? ¿Tú solo?-

-No solo, ya llamé a Finnick, estará aquí pronto-

-Ya veo…- Musitó Judy, no pudiendo evitar recordar todas esas indiferentes miradas que el pequeño zorro le dedicaba cada vez que la veía, un recordatorio más de su error, y mucho dudaba que él la hubiese perdonado puesto que aunque no lo pareciera, Finnick apreciaba a Nick mucho más de lo que creía.

-Suerte Zanahorias-

-Igual a ti Nick… Nos veremos después ¿Verdad?-

-Por supuesto-

Más tarde y muchas calles lejos de la estación, Judy aún seguía a su hermana a quien sabe dónde, la idea de que su familia le tendería una emboscada saltó en su mente más de una vez y por ende el temor y la necesidad de salir huyendo mientras aún tenía tiempo no tardaron en intervenir, pero ella mantuvo la calma, de confirmarse sus temores, aún era la más rápida de su familia.

-Y… ¿A dónde vamos Vi?- Preguntó temerosa.

-Oh, es una sorpresa en realidad, así que deja de preguntar-

-Entenderás que suenas muy sospechosa ¿No?-

-Bien, si tanto te molesta, aquí estamos- Se detuvo.

-¿Aquí?- Preguntó confundida, Judy miró a todos lados y la tranquilizó el no ver a ningún otro conejo por ahí, eso descartaba la emboscada inmediatamente.

-Es aquí tonta- Rio Violet al subir unos escalones.

-¿Este edificio?-

-Sí, estuve investigando un poco allá en Fangtown y también en la estación, es el mejor lugar de departamentos en la ciudad- Explicó alegre.

-No… No te entiendo Violet-

-Escucha, sé que no quieres volver con tu familia ahora, pero eso no significa que tendrás que dormir debajo de un puente ¿O sí?-

-Mira, aprecio el gesto pero no tengo nada para pagar este lugar-

-Tonterías Judy, toma- Le entregó una llave.

-¿Y esto?-

-Habitación 12, en el tercer piso, tiene una linda vista, se puede ver el distrito forestal a lo lejos- Explicó Violet.

-Pero…-

-El departamento está pagado por todo el año Judy, ya no tienes que preocuparte por nada-

-Vaya, gracias Violet- La abrazó jovial.

-Te dije que me ganaría tu confianza otra vez Judy-

-Gracias, muchas gracias en verdad, solo debo contarle a…-

-Estaré aquí contigo una semana y luego volveré a la granja a cuidar que nuestros padres no enloquezcan- Interrumpió.

-Oh…- Musitó Judy al recordar que ante su hermana, Nick y ella no eran más que amigos y por lo tanto ahora que estaban en la ciudad, ya no había nada que los obligara a seguir viviendo juntos.

-¿Pasa algo Judy?-

-No, nada solo… Me preguntaba donde se quedaría Nick ahora- Insinuó con la pequeña esperanza de que Violet se apiadase de él también.

-Descuida, se ve que es astuto, seguro lo resuelve sin problema- Respondió sin mostrar mucho interés.

-Claro… Así es él- Era inevitable sentir culpa al decir eso, pero llevarle la contra a Violet en ese momento no lograría nada bueno, por el momento tendría que fingir que no había nada más que amistad hacia Nick, no la mataría hacerlo por una semana, al fin y al cabo ya duró sin él un año entero.

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Minutos después ambas ya se encontraban en el tercer piso del edificio; los pisos de madera sin grietas y sin rechinar, un ascensor que en verdad funcionaba y paredes sin erosionar por la humedad, todo sin mencionar la grata ausencia de vecinos molestos. Desde luego el interior del nuevo departamento de Judy no se quedaba corto, empezando por algo tan simple como el tamaño y que ya no contaba con una sola habitación, no era nada exuberante claro está, pero 3 habitaciones contando el baño y la cocina ya eran algo, además de que el "Dormitorio" en cuestión de igual manera era apropiado para un animal de tamaño regular, para una coneja pequeña era el paraíso.

-Vi, ¿Cuánto pagaste por esto?-

-Eso no importa-

-Claro… No le robaste a nadie ¿Cierto?-

-Por supuesto que no tonta- Rió -Te sorprendería saber lo mucho que se gana de niñera en Bunnyburrow-

-Me hago a la idea- Comentó Judy.

-Bueno hermanita, dejaré que te asientes bien, y subirán el resto de tu equipaje en un rato, mientras yo llamaré a mamá y papá-

-Vi…-

-No les diré que estás aquí, les diré que yo estoy aquí Hehe-

-Gracias-

Violet desapareció detrás de la puerta aunque Judy aguardó hasta ya no escucharla en el pasillo para finalmente lanzarse a la cama; hacía presión sobre ella, paseaba sus brazos y trataba de medir bien el tamaño.

-Sí, Nick cabría perfecto aquí… En mi viejo apartamento uno de los dos habría tenido que dormir en el suelo- Rió –Me pregunto qué estará haciendo ese zorro ahora-

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Al pasar de un tiempo y después de habérselas arreglado para llevar todas sus cosas al estacionamiento de la estación, Nick permaneció sentado sobre su equipaje durante más tiempo del esperado, había contactado a Finnick hacía fácilmente 2 horas y la pequeña bola de odio aún no se dignaba en aparecer. La idea de llamar otra vez era fuerte pero sería una mala manera de iniciar su regreso en Zootopia.

El zorro se había quitado el abrigo hacía tiempo, quedando solo con un chaleco de vestir color vino y una camisa blanca debajo, demás estaba decir que todos los que pasaban por el lugar lo veían con cierta incertidumbre, desentonaba, más aun siendo un zorro. Nick sabía bien que ya no se encontraba en Fangtown y que las faltas de respeto y murmullos a sus espaldas volverían dentro de poco, pero poco le importaba, con todo lo que pasó, qué tan malos eran un par de insultos de mamíferos aleatorios.

Mientras esperaba había optado por revisar internet, con ayuda de su celular ojeó varias páginas de departamentos disponibles y económicos; había traído buena cantidad de dinero de Fangtown, pero sin lugar a dudas haría falta más para sobrevivir en Zootopia.

-Me pregunto si Judy realmente aceptaría vivir con mi madre- Dijo para sí mismo con una sonrisa risueña en la cara. Antes de poder seguir fantaseando, finalmente el claxon y la tan característica música de Finnick lo hicieron alzar la mirada.

De primera instancia no hubo palabra alguna por parte de ninguno, el pequeño Finn lo veía por sus lentes de sol, mientras que Nick permanecía estoico y tranquilo hasta que…

-Bien, ¿Vas a subir todo eso o qué?- Sonó la gruesa voz de Finnick.

-Siempre es un gusto saludarte amigo- Respondió con una sonrisa ligera y después de abrir las puertas traseras, Nick se dedicó a meter todo en la furgoneta por su cuenta ya que Finn no abandonó el volante por nada, tampoco es que pudiera hacer algo para ayudar a Nick, era muy pequeño para ello.

-Ya sabes a donde Jaime- Rió Wilde al subir al asiento del copiloto.

-Una palabra más y te lanzo en la carretera- Amenazó arrancando el motor.

Nick solo sonrió y el vehículo avanzó.

No hubo ninguna charla por un rato, pese a que había suficientes temas como para abarcar toda una semana de terapia, Finnick decidió desde antes de recoger a Nick, que no hurgaría nada en ese asunto; tal vez parecía un desgraciado por fuera, pero apreciaba a Nick más de lo que dejaba ver, fue por ello que accedió a conseguirle el boleto en primer lugar, y fue por ello que durante esos dos años, estuvo viendo por la madre de Wilde.

-Y… ¿Cómo está mi madre Finn?- Preguntó el zorro, tratando de mostrarse desinteresado.

-Sigue viva si es lo que preguntas- Respondió sínico.

-Claro, pero está…-

-Claro que no está bien chico, aun te extraña- Interrumpió.

-Ya veo-

-Irás a verla ¿Cierto?-

-Por supuesto que sí-

Un silencio incómodo se apoderó de la atmosfera en poco tiempo y Nick no veía la hora de que aquél fatídico trayecto terminase de una vez, más que nada debido a que aún no tenía idea de cómo hablar de lo ocurrido con su madre, Finnick o nadie en realidad.

-Por cierto zorro, creo que te animará saber que la coneja regresó a su granja- Comentó Finnick con optimismo.

-¿Ah sí, qué te hace pensarlo?- Preguntó el pelirrojo.

-Bueno ya lleva un año desaparecida, pareciera que simplemente se la tragó la tierra o algún depredador decidió hacerle un favor al mundo y librarse de ella- Respondió con indiferencia.

-Oh vaya…- Musitó Nick "A Judy realmente le había ido mal sin mí"

-Así que no volverá a molestarte-

-Finnick, de hecho hay algo que tengo que decirte-

-¿Qué pasa, necesitas dinero?- Preguntó casi riendo.

-No, es sobre Judy… Ella… Ha estado conmigo todo ese año-

La camioneta frenó bruscamente; la fricción de las ruedas con el asfalto ocasionó un ominoso y molesto chillido mientras que algo de humo se produjo por igual. Nick no llevaba puesto cinturón, por lo que dio de lleno contra el parabrisas, no con la fuerza suficiente para romperlo o lastimarse de gravedad, pero sí como una reprimenda impartida por Finn.

-¡¿Qué demonios pasa contigo?!- Exclamó el pequeño.

-Pregunta quien casi me mata con el vidrio- Se quejó Nick.

-Te mereces eso y más-

-Finn no es lo que tú crees…-

-¡¿Entonces qué es?! No sé si lo olvidaste pero esa coneja fue la razón por la que te fuiste de la ciudad, fue ella quien te obligo a abandonar a tu madre-

-No…-

-No hay manera de suavizarlo idiota-

Nick bajó la cabeza.

-Dime por qué, y si es una razón estúpida te enterraré bajo la nieve de Tundratown-

-Creo que de eso se encarga Mr. Big…-

-¡Wilde!-

-(Suspiro) No es fácil de explicar Finn, ni siquiera es como si la hubiese llevado conmigo, me fui de este lugar solo, y así estuve un año, entonces de la nada apareció ahí, sin más-

-¿Y qué? Se arrodilló y te pidió perdón-

-Sí algo así…-

Finnick se sujetó la frente con la mano, a todas luces buscando fuerza para no romperle la nariz a su mejor amigo.

-¿Y ahora qué? ¿Vas a venirme con que ahora están juntos como si nada hubiese pasado?-

Nick tragó un bulto muy grueso y pensó mucho si debía decir la verdad, de no hacerlo y si Finn se enteraba por otros medios, podría repercutir muy mal en su amistad.

-Sí…-

De un momento a otro Nick no vio más que luces y manchas negras por un breve período de tiempo, mientras reganaba conciencia después del fuerte golpe en el rostro que había recibido. Finnick por su lado, simplemente se sobaba los nudillos de la mano derecha. En cuanto Nick volvió en sí, lo primero que notó fue el sabor a sangre en su boca, seguido por un pequeño ardor en sus labios, aquél golpe había abierto una herida.

-¿Estás feliz?- Preguntó el pelirrojo al reincorporarse.

-Dime porque lo hiciste-

-Tal vez sea difícil para ti entenderlo, pero trata de ponerte en mi lugar… Trata de imaginar cómo me sentí, sabes bien que desde mucho antes de lo que pasó, yo la veía de otra manera así que irme de aquí y estar solo un año… No pude olvidarla Finnick… Simplemente no pude…-

-¿Esa es tu excusa? Que no pudiste olvidarla-

-No, aun no sé por qué con exactitud, pero la necesitaba-

-Entonces la desgraciada que te hizo alejarte de la ciudad… Simplemente no puedo creerlo-

-Fue ella quien me hizo regresar también- Comentó Nick.

-En efecto, no te entiendo para nada- Respondió Finnick –Mírame a los ojos Nick y dime que sabes lo que haces y que confías en ella- Ordenó el zorro.

Nick se giró lentamente y ahí estaba, pese a que traía los lentes oscuros puestos, la mirada de Finnick lograba atravesarlos por completo.

-Sé lo que hago y…- Lo detuvo Finn, este se quitó los lentes y dejó que sus ojos hicieran completo contacto.

-Ahora habla-

Sin titubear, sin tartamudear, sin dudar, ni siquiera tardó en responder.

-Sé lo que hago, y confío en ella-

Con un prolongado suspiro, Finn mitigó gran parte de la ira acumulada, le dirigió una mirada calmada a Nick, y regreso sus gafas a su lugar.

-Entonces yo confío en ti Wilde-

-Gracias…-

-Pero no en ella-

Fue inevitable mostrar algo de sorpresa, pero era una respuesta ya esperada para Nick.

-Entiendo-

-Ahora vamos al almacén, y luego de eso, llevarás tu trasero a casa de tu madre-

-No tienes qué decírmelo dos veces-

Al cabo de un tiempo más, la furgoneta de Finnick llegó a una zona por los límites de Tundratown, al pasar por el camino marcado en la nieve, a ambos lados se divisaban filas de almacenes, cada grupo marcado por lote con una letra y un número, así mismo contaba con cámaras de seguridad apostadas casi en cada esquina, por lo que encontrar un punto ciego en tal lugar sería algo complicado de lograr, aun a pesar de ello, eran inexistentes los vándalos con valor para irrumpir ahí, el motivo era simple; se trataba de una de las muchas propiedades de Mr. Big. Años atrás entrar a un lugar así significaría la muerte para Nick, pero ahora no había nada más seguro que todo aquello que le pertenecía al pequeño mamífero.

-Es aquí, lote Z 32-

-Es el lote Z y tú eres un zorro- Rió Finnick.

-Di lo que quieras, Mr. Big me ofreció un descuento al alquiler de este lugar-

-Aun así te sugiero que no te atrases en el pago, sabes que a él no le gusta eso-

-No tienes qué recordármelo-

Una vez más, Nick se vio en la necesidad de bajar todo su equipaje, aunque en esta ocasión había algo de castigo por parte de Finn, claro estaba que no dejaría pasar tal falta de sentido común en su amigo al volver a hablar con Judy, pero sea como fuere lo hecho, hecho estaba ya.

Unos cuantos minutos fueron suficientes para terminar con el trabajo, Nick bajó la cortina de metal y cerró firmemente el candado, se aseguró que la llave estuviese en su bolsillo y regresó a la camioneta de Finnick, volviendo al incómodo y acusador silencio de su pequeño compañero, o esa era la idea que tenía al respecto.

-¿Qué le dirás eh?-

-Aún no lo sé… La deje por dos años-

-Sí, eres un verdadero cretino- Le reprendió.

-Lo sé-

-Te daré un consejo zorro, no le mientas, a diferencia de mí ella te preguntará hasta la última cosa y más te vale responder con la verdad, no importa que te duela, o que sepas que la harás enfadar ¿Quedó claro?-

-Sí papá-

Como respuesta lo que obtuvo fue un leve golpe detrás de la cabeza.

-Ahora larguémonos de aquí- Habló Finnick.

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Con temor y pasos temblorosos, Nick se acercaba con lentitud hasta la puerta de una casa, ni muy grande, ni muy pequeña, ni muy lujosa ni de apariencia deplorable, era una vivienda común y corriente en los suburbios de Zootopia, con un pequeño jardín en la fachada, una cerca color blanco de tamaño pequeño. A la madre de Nick siempre le gustó la tranquilidad de esa zona de la ciudad, sin mencionar que había más zorros por el vecindario y por ende, había más amistades que críticas a su especie, sea como fuere, nada de eso era importante en el momento, el zorro aún se debatía si seguir el consejo de Finnick o suavizar un poco la realidad. Bien sabía Wilde que explicar todo el daño hecho a sí mismo no sería bien recibido por su madre que con tanto cariño lo crió.

Ahí estaba él, con su puño a escasos centímetros de la madera en la puerta, simplemente no lograba encontrar el valor para llamar a la misma; aflojaba el pulso y de poco en poco la sentía temblar, sus piernas parecían querer fallarle y el nudo formado en su garganta parecía estar cerca de ahogarlo. No pudo hacer más que respirar, cerrar los ojos unos segundos y poner la mente en blanco a sabiendas de que al instante tendría que pensar en todo otra vez.

Un golpe, dos golpes, tres golpes.

Y entonces aguardó.

Al otro lado de la puerta, una zorra, algo joven para tener un hijo tan mayor, bajaba con tranquilidad las escaleras; se le denotaba la melancolía en el rostro, así mismo sus orejas permanecían caídas y sus ojos conservaban algo de humedad, vestía un suéter azul claro tejido y un pantalón de mezclilla oscuro. Se preguntaba quién podría ser tan temprano, la correspondencia siempre entraba a su buzón, y había pedido a los vecinos no visitarla tan temprano, podría decirse que era la hora del día en que se dedicaba a extrañar a su hijo. Se detuvo frente a la puerta, aun dudosa ante la idea de abrir puesto que no contaba con el ánimo de recibir a nadie, ni siquiera se había molestado en preguntar quién llamaba a la puerta. Respiró profundamente se preparó para rechazar con respeto a quien fuera que estuviese fuera, giró la perilla y abrió.

-Disculpe, pero en este momento no…-

En cuanto alzó la mirada se topó con lo que ella creía una mera ilusión, más que nada por la vestimenta que Nick llevaba encima, de alguna manera su apariencia se asemejó enormemente a la de su padre, Marian trató de despertar, pero al darse cuenta de que no se trataba de un sueño, sintió que al aliento se le escapaba, llevo ambas manos a su pecho y al fin identificó el rostro de su hijo, por poco no lo reconoció, podía jurar que era su esposo pero éste había muerto hacía mucho tiempo, no por ello se iba a deprimir, al menos no esta vez. Nick había regresado.

-¿Nicky?- Dijo acercando su mano al rostro de su hijo.

-Hola mamá…- Respondió cabizbajo.

Ella acarició la mejilla del zorro con tranquilidad, le hizo alzar la mirada y justo cuando Nick encontró fuerza para siquiera sonreír, recibió una fuerte bofetada. La sorpresa fue evidente, no se explicaba cómo pero ese golpe había resultado especialmente doloroso, ni siquiera cuando Finnick le había partido el labio había dolido tanto, pero ella era su madre.

Sobando su mejilla y tratando de contener una diminuta lágrima en su ojo izquierdo, recobró la compostura, esta vez para ser tomado con fuerza de los hombros y entonces sentir los brazos de su madre tomándolo fuertemente, ella lo abrazó.

-Tardaste mucho en volver…- Habló con la voz ahogada, aunque con una sonrisa muy clara en el rostro y lágrimas corriendo a cántaros por sus mejillas.

Finnick veía todo desde la calle, sonreía complacido ante el resultado, incluso por la bofetada que recibió Nick, definitivamente no había sido el mejor día para el Wilde, pero hasta él sabía que merecía esos castigos. Para Finn no había nada más por hacer ahí, encendió el motor, su estéreo y se fue del lugar.

-Te ves… Eres igual a tu padre- Decía Marian con alegría.

-Sí yo, bueno hay mucho qué contar- Respondió Nick con timidez.

-Lamento el golpe pero… Nicky la manera en que te fuiste, ni una llamada, ni una carta… Pensé que…- Hablaba con melancolía y tristeza.

-Lo sé- Interrumpió él –Fui muy desconsiderado contigo- Admitió.

-¿En dónde estuviste?-

-Lejos, muy, muy lejos de la ciudad-

-(Suspiro) Lo que importa es que estás aquí- Sonrió su madre –Ven adentro, tenemos mucho de qué hablar-

-Sí, pero, ¿Qué le pasó al suéter que hizo papá?- Preguntó mientras cerraba la puerta al entrar.

-Oh… Poco después de que te fuiste, tenía la tonta esperanza de que volverías al pasar unos cuantos días, frecuentaba mucho la estación tratando de encontrarte pero… Bueno nunca apareciste, y un día en la zona de carga una de mis mangas se atoró en el equipaje de otro animal y… Lo desgarró por completo- Dijo con pesar.

-Ya veo, era tu favorito ¿No?-

-La familia Wilde, y tres zorros bordados a mano- Rió nostálgica –Obviamente no podía tirarlo, aún está en mi armario pero temo que si me lo pongo podría terminar de romperse-

-Puedo arreglarlo para ti-

-¿En serio?-

-Sí, ¿Recuerdas que papá me enseñó todo eso?-

-Creí que no habías prestado atención-

-En verdad tengo mucho qué contarte- Sonrió confiado, aunque inmediatamente desviando la mirada ahora preocupado –Aunque… No todo fue bueno allá- Confesó.

-¿Allá? ¿En dónde Nicky?-

-El lugar se llama Fangtown-

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Violet había ido a quien sabe dónde a hacer quién sabe qué, eso dejaba a Judy sola por un buen rato y por supuesto no se lo iba a pasar encerrada en su nuevo departamento. El día aún era joven, muy joven a decir verdad, el viaje de Fangtown había ajustado el horario a la perfección. La coneja no tenía muchas opciones, aunque la idea de ir a ver a Nick había sido prioridad, había otro asunto importante que debía tratar y que ella creía no era bueno dejar al azar. Su zorro era importante, pero sin dinero ninguno sobreviviría mucho en la gran ciudad y Nick aun no la llamaba por lo que todo parecía estar en orden, el siguiente paso lógico, era presentarse de vuelta al ZPD y esperar que todo saliese bien ahora.

Un viaje en metro y un tramo de caminata la dejaron frente a las puertas de cristal, mismas que habían visto pasar tanta tragedia en su vida y en la de Nick, recordaba bien el temor que le daba cruzarlas a diario, todo lo malo que solían simbolizar, pero ahora, no eran más que puertas.

-Bien, aquí voy- Dijo para sí misma antes de atravesar el umbral, ahí estaba otra vez, en la gran recepción de la estación. Miraba a su alrededor y sin embargo eran pocos los mamíferos a los que lograba reconocer, aunque hasta ahora ninguno de ellos parecía recordarla bien, tal vez era lo mejor, lo ideal por el momento era mantener un perfil bajo. Con algo de inseguridad se acercó al escritorio, no por temor a ser mal recibida, sino que al parecer Garraza ya no estaba ahí ¿Había renunciado también? Era triste pensar en esa idea, pero no quedaba de otra más que seguir adelante.

-Hola- Habló al estar de frente a la recepción, podía distinguir la figura de un cheetah mucho más esbelto que el alegre y regordete viejo compañero.

-Bienvenida al ZPD, qué puedo hacer… ¿Judy?- Dijo con impresión el felino.

-Am… Nos… ¿Nos conocemos?- Preguntó confundida.

-No puede ser, ¡Estás aquí!- Exclamó con euforia -¡En verdad eres tú!-

-Pues sí Hehe- Rió nerviosa –Soy yo, y tú eres…-

-Oh, no me reconoces, entiendo, entiendo, solía verme así- Dijo mostrando una fotografía guardada en el bolsillo de su camisa.

-¿Garraza?- Respondió incrédula.

-En vivo y en persona-

-Pero, te ves, eres, luces, eres tan…- Balbuceaba sin lograr encontrar palabras para describir su emoción.

-Sí, estos años fueron locos por aquí… Y a algunos nos afectó más que a otros lo que pasó contigo y con Nick, más aun el que desaparecieras sin decir nada-

-Oh, lo siento mucho- Se disculpó bajando la mirada.

-Bogo nos dijo que te había dado vacaciones, pero después de un año, algunos temíamos lo peor- Explicó decaído –Pero ahora estás aquí- Sonrió nuevamente.

-Así es, ¿Qué hay de Bogo?-

-Él sigue igual de gruñón que siempre, no ha cambiado mucho así que puedes estar tranquila, pero… ¿Qué hay de Nick?- Preguntó preocupado.

Judy no dudó en responder, prematuramente ya había dado la respuesta con la gran sonrisa dibujada en su rostro.

-Está aquí, en la ciudad. Volvimos juntos y está mejor que nunca- Respondió feliz.

Con alivio y tranquilidad, Garraza dejó escapar un prolongado suspiro para luego tomar el teléfono y llamar al jefe.

-Jefe Bogo, aquí hay alguien que quiere hablar con usted- No tardó en colgar el teléfono y dirigirse nuevamente a Judy –Ya te estaba esperando- Sonrió.

-Gracias Ben-

Con un paso algo apresurado subió hasta la planta más alta del recinto, en el camino finalmente llamando la atención de los pocos oficiales que conocía, aunque no pudiendo detenerse a saludarlos, parecía no ser cierto pero aun sentía como si su corazón fuese a salir disparado de su pecho, no fue hasta que se encontró frente a la oficina de Bogo que su ritmo cardíaco bajó hasta parecer un muerto en vida "Solo tienes un mes" esas fueron las palabras del jefe y había tardado un año entero, solo Dios sabía lo que le deparaba a la coneja.

-¿Jefe?- Habló con la puerta entreabierta.

-Toma asiento- Sonó la gruesa voz del búfalo.

Judy solo asintió y entró para saltar en la silla frente al escritorio.

-Hopps, veo que tus vacaciones se alargaron más de lo esperado- Dijo Bogo sin mirar a la coneja, mantenía su atención fija en el archivo sobre su escritorio.

-Sí, fue… Algo complicado…- Se excusó.

-Sabes que una falta así ameritaría despido inmediato ¿Cierto?-

-Sí señor- Respondió cabizbaja.

-Con tanto tiempo libre que tomaste, pienso que al menos fue algo provechoso- Insinuó mirándola de reojo, notando así la pequeña sonrisa de Judy.

-Muy provechoso señor-

Fue ahí cuando Bogo cerró el archivo, dejando así ver la etiqueta "Nicholas Wilde & Jack Savage"

-Entonces ¿Caso cerrado?-

-Caso cerrado señor- Afirmó la coneja.

El gran búfalo se levantó de su asiento, y deposito el folder en su archivero, finalmente dando por cerrado aquél macabro suceso. Se desplazó al frente de su escritorio y se recargo en el mismo, ahora viendo a Judy hacia abajo.

-¿Dónde está?-

-Dijo algo sobre ver a su madre, así que debe estar por allá-

-¿Volverá aquí?-

-Aún no lo sé, estaba seguro de regresar a Zootopia, pero al ZPD, ese es un asunto más delicado-

-¿Y qué hay de ti? ¿Volverás?-

-Tampoco lo sé señor-

Bogo no pudo evitar sentir algo de sorpresa al escuchar esas palabras salir de los labios de la coneja, después de todo lo que hizo para convertirse en un policía real, después de todos los dolores de cabeza que le dio, ¿Estaba claudicando?

-Entiendo, no puedo darte tu placa de manera inmediata, debido a tu ausencia y que Wilde estuvo en carácter de desaparecido un tiempo, además de que él renuncio formalmente a su trabajo, hay ciertos papeles que debo arreglar- Explicó Bogo

-¿Cuánto tomará?- Preguntó Judy, ya con una idea de lo que estaba haciendo el jefe.

-Un mes, no tardará más de eso- Respondió haciendo especial énfasis en el plazo de tiempo, ahora Judy no tendría más prorrogas indefinidas, debía decidir si volvería a ser policía otra vez en tan solo treinta días.

-Bien, creo que será mejor irme por ahora- Sugirió la coneja.

-Así es, tengo trabajo por hacer y solo logras distraerme-

-Un placer hablar con usted señor- Rió Judy bajando de la silla y saliendo de la oficina.

Bogo se recargó en el respaldo de su silla y con el ceño fruncido contacto con Ben.

-Garraza, comunícame con el alcalde-

Al salir de la estación Judy sintió un enorme peso abandonando sus hombros, el hecho de que Bogo aun estuviese dispuesto a regresarles sus empleos la aliviaba enormemente, solo que ahora quedaba la cuestión de si Nick aceptaría su placa otra vez.

-Hablando del diablo- Murmuró al ver el remitente del mensaje recién llegado a su celular; una dirección adjunta a las palabras "Búscame aquí"

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Siendo víctima de un llanto desconsolado y con un pañuelo entre sus manos, Marian no encontraba consuelo en ningún lado, y sentía mil agujas atravesándole el pecho, su corazón se estrujaba víctima de tanta tristeza y culpa. Constantemente limpiaba sus lágrimas, solo para dar lugar a más y más, trataba de serenar su respiración, de controlarse a sí misma pero sin éxito alguno, era como tratar de nadar contra la corriente, solo lastimándose al chocar con cada piedra. Nick estaba inclinado hacia el frente, solo tapando sus ojos con una mano aunque dejando escapar una que otra lágrima por igual, apretaba los dientes y se maldecía una y otra vez al ver a su madre sufriendo así.

-Nick por qué…- Sollozaba Marian –No debí dejarte ir, jamás lo habría hecho de saber que te harías eso- Lloraba sin control.

-No… Fue una estupidez lo sé pero…- Decía el zorro, tratando de no sucumbir ante sus emociones –Me sentía perdido, asustado y…-

-¿Y por eso trataste de suicidarte?- Cuestionó mirándolo a los ojos -¿Por eso te lastimaste así? ¿Qué crees que habría hecho yo de saber que habías muerto por eso?-

-No lo sé, no pensé en eso… Solo, quería que todo terminara, y fui un cobarde…-

-Eso no es excusa Nick, no es suficiente para nada- Secó sus lágrimas nuevamente –Dime ¿Fue mi culpa? ¿Fracasé en algo como madre? Por supuesto que lo hice, sino jamás te habrías ido así- Se culpaba a sí misma y no tenía piedad alguna hacia su persona. No pudiendo soportar la sensación terminó abrazándose el estómago, llorando a viva voz permitiendo que el caudal de lágrimas desembocara al final de su hocico para caer al suelo; ya le resultaba difícil hablar, incluso respirar. Nick se acercó con rapidez, se arrodilló frente a ella en cierta manera suplicando perdón a quien fuera por hacerle eso a su madre.

-No, no, no fue tu culpa, no hiciste nada mal…- Decía entre sollozos –Me diste lo que necesité, me apoyaste cuando dudé… Si alguien fracasó fui yo, no tú-

-Nicky, yo jamás quise eso para ti… Jamás esperé que atravesaras tanto dolor-

-No fue culpa tuya…-

-Debí estar ahí, debí ir contigo Nick, no podías estar solo en ese estado y aun así te abandoné- Dijo cubriendo su rostro otra vez, solo logrando que el llanto fuera más amargo –Perdóname Nick, por favor perdóname-

-No tengo nada qué perdonar ¿Entiendes? Me hacías falta, sí, pero yo fui quien huyó de ti, te fallé a ti, a papá, a mí mismo- Limpió sus lágrimas con el brazo –No pensé en ti, fui tan idiota que ni siquiera te llamé… Merecías saber de mí-

Marian no pudo decir nada más, en su mente, en su mundo ella había tenido la culpa de todo. Nick era todo lo que quedaba de su esposo y la idea de perderlo a él también, si llegaba a pasar debía ser porque no lo cuidó lo suficiente.

-Por favor mamá, deja de llorar ¿Sí? Estoy aquí, sigo aquí, contigo…- Lloró Nick.

-Te dejé solo… Tu padre no me lo perdonaría jamás…-

-No, no estuve solo, alguien me salvó, es a ella a quien debes agradecerle que yo esté aquí porque yo… No tuve la fuerza necesaria… Perdóname mamá-

De un momento a otro, ambos se abrazaron, Marian estrujaba fuertemente la ropa de Nick, no quería soltarlo nunca más.

-Te amo Nicky…-

-Y yo a ti-

No había más para decir, ambos estaban fuera de sí por ese momento, y no tenían ni la menor idea de cómo continuar, fue oportuno para los dos que alguien llamase a la puerta en ese momento.

-¿Qué?- Habló Marian al alzar la mirada -¿Quién podría ser ahora?- Dijo limpiando sus lágrimas.

-Creo que lo sé- Sollozó el zorro. Con desgano se levantó y estaba seguro de quien había llegado ahora.

-Hola Nick- Sonrió Judy al verlo, aunque rápidamente pasando a estar asustada –Por Dios Nick ¿Estás bien?- Inquirió al ver su rostro, no solo por el golpe de Finnick, Nick estaba llorando.

-No, no exactamente- Respondió apartando la mirada –Por favor entra Judy-

Con inseguridad y temor la coneja pasó y fue recibida por la imagen de otra zorra llorando desconsolada por igual.

-Ella es…-

-Mi madre- Completó Wilde.

Marian se sorprendió al ver a la coneja tan cercana a su hijo.

-Ella es Judy mamá, y sin ella… Yo no estaría aquí-


Espero les haya gustado entretenido o al menos les haya dado algo qué hacer. No creo que haga falta decirlo pero es todo un placer escribir para ustedes.

Espero puedan comentar, así sabré si les gustó, les encantó... Y si quieren que esta historia dure más tiempo.

Notarán que cambié los nombres de los capítulos, ya no son "Extra tal y Extra tal" sino que ahora van como por ¿Arcos? O Temporadas para que mejor me entiendan hehe, este fic no es normal más que nada porque inicio como un One- shot y vean donde estamos ahora XD, habrá más, a diferencia de otro fic que no voy a mencionar, para este tengo más material y una historia coherente.

En fin, espero puedan seguir leyendo y les guste el capítulo por igual, no olviden comentar.

Paz.