Heya, sigo vivo aunque no lo parezca y como dicta la regla, nuevo capítulo por mes hehe... Sí, debería corregir, eso, en fin, una disculpa por la espera pero al fin les traigo otro capítulo de Noches lluviosas, espero les guste y los dejo con esto.


El único sonido era el pasar de las manecillas en el reloj de la pared. No había voces, no había suspiros, ya la respiración de los 3 mamíferos en la sala era tan tenue, tan tranquila e insegura que parecía ser que nadie estaba respirando. De una manera amarga, Marian trataba de entender, de asimilar todo lo que recién había escuchado; antes de la llegada de Judy había sido una cosa, pero ahora con ella aquí, la historia seguía un poco más. Finnick lo había dicho, la madre de Nick querría saber hasta la última cosa de lo que pasó en los dos años fuera de la ciudad claro que sí, pero también deseaba conocer la verdad detrás de tal huida. Conocía a la perfección todo lo que pasaron en las noticias, era lo que no pasó frente a la cámara lo que la había dejado en shock, ahora lo sabía todo, y la mirada tan llena de culpa y lágrimas de Judy era prueba de ello.

De un momento a otro, Nick alzaba la mirada, esperando ver a su madre hacer cualquier cosa, se había quedado congelada en cuanto terminó todo, era inútil tratar de esconder el miedo que claramente sentía, de que todo se desmoronara en ese momento. ¿Cuáles eran los posibles resultados? Su madre gritando sin control, descargando toda su ira sobre Judy, echar a los dos fuera de la casa, en el peor de los casos, jamás volvería a escuchar su voz otra vez…

-Nicky…-

-¿Mamá?- Se levantó de golpe, a la par que Judy limpiaba sus lágrimas y alzaba la mirada.

-Podrías… Podrías traerme un poco de agua de la cocina…-

-Claro- Asintió al instante. Poco antes de desaparecer tras la puerta miró a Judy de reojo, en cierta manera pidiéndole que tuviese cuidado con Marian, pues ninguno de los dos sabía qué esperar ahora.

No pasó mucho tiempo antes de que el silencio se rompiese de nuevo, una vez más la suave y algo autoritaria voz de la zorra mayor se hizo presente.

-Judy…-

-S… ¿Sí?- Contestó temerosa, solo reafirmando ese temor al darse cuenta de la dureza en la mirada que Marian le dedicaba, realmente estaba molesta con ella.

-Para nada creas que acepto algo de lo que le hiciste a mi hijo… Y el simple hecho de que estés aquí después de saber todo esto es…-

-Descuide- Interrumpió Judy con la cabeza baja –Lo entiendo-

-No, no lo entiendes para nada- Corrigió con dureza –Él era tu amigo, ahora tal vez sean algo más, pero siempre ha sido mi hijo, y no merecía nada de lo que pasó- Dijo poniéndose en pie. Judy tragó un bulto muy grueso y casi deseaba ser tragada por el sofá en que estaba sentada.

-Si por mí fuera, me aseguraría de que no te viera jamás… Pero ya no tiene 10 años, y las decisiones que tome en su vida son solo suyas, trataré de fingir que acepto lo de ambos, no me importa que sean de distinta especie, ni que sean depredador y presa. Lo que me importa es lo que hiciste, y haré esto únicamente por él, no por ti- Aseguró sin titubear.

-Sí señora-

-Aquí está el… Agua…- Habló Nick al llegar a la sala y ser recibido por tan peculiar escena -¿Está todo en orden?- Preguntó temeroso.

-(Suspiro) No, no lo está Nicky…- Respondió Marian retomando aquél tono tan dulce y maternal –Pero estás aquí y si a pesar de lo que ella hizo crees que debes seguir con ella, yo no soy nadie para impedirlo- Aclaró con algo de pesar –Si eres feliz así, también lo seré yo- Sonrió acercándose al vulpino para luego abrazarlo –Me alegra que hayas regresado-

Judy los observaba con atención, el saber que Nick había encontrado tanto apoyo en los brazos de su madre le hacía sentir cierta calidez en el pecho, aunque no la suficiente para asfixiar la amarga sensación de ser rechazada por cada mamífero que conocía al zorro, ya sabía que Finnick la odiaba, la mayoría de los nuevos elementos de la estación también y ahora la madre de Nick… El precio que tuvo que pagar por su equivocación, estaba siendo demasiado grande.

-Lamento si he sido algo tosca- Se disculpó Marian –Pero he estado tan sola estos dos años… Creo que olvidé lo que era tenerte por aquí- Dejó escapar una pequeña risa nerviosa, acompañada por una amarga lágrima.

-Lo sé, y yo también lamento lo que te hice-

-Prométeme que me visitarás más seguido ¿Sí? Y vendrás para navidad también ¿Cierto?-

-Claro que sí mamá- Sonrió tomándola de las manos.

Los dos zorros continuaron conversando por un tiempo más, había sonrisas y también una que otra mueca de tristeza entre palabra y palabra. Era un momento importante entre madre e hijo y por ende, Judy estaba siendo el mal tercio en ese momento sin mencionar que después de aquella casi amenaza que soltó sin resguardo alguno sobre la pobre coneja, definitivamente le vendría bien algo de aire fresco. Con lentitud y tranquilidad, más que nada haciendo todo lo posible para no llamar la atención, salió de la casa optó por aguardar sentada en el jardín delantero de la morada; el olor a pasto recién podado lleno su nariz y en cierta forma le hizo sentir como de regreso en casa, el que sus padres ya no aprobasen ninguna de sus decisiones no implicaba que ella no desease volver alguna vez a Bunnyburrow, no importaba lo que el resto de animales dijera sobre la granja, el ambiente rural resultaría de gran dicha para cualquiera eso era seguro.

Sea como fuere, estaba distrayéndose del tema principal, ¿Qué pasaría ahora? Ya estaba confirmado que era el enemigo público número uno de muchos animales y no había pensado en cómo sería su vida de regresar al ZPD. Judy se cuestionaba a sí misma el haber tomado la decisión correcta ¿En verdad ya no le quedaban más amigos en Zootopia? No es que le molestara estar solo con Nick pero, claramente él no siempre podría estar a su lado y no podía concebir el hecho de terminar sola…

-Hey Judy- Sonrió Nick al salir de la casa.

-Hey, ¿Qué tal todo entonces?- Preguntó forzando una pequeña sonrisa, a la par que se ponía en pie.

-Pues, no está del todo bien, pero creo que tenerme por aquí cerca la ayudará un poco- Explicó rascándose la nuca.

-Entiendo… En verdad… Lamento que hayas pasado por algo así- Bajó la mirada y no pudiendo ahogar el pequeño sollozo que escapó de su nariz. Nick no era tonto, y bien sabía del carácter que podía llegar a tener su madre además de las miradas que dirigía hacia Judy, era claro que no se habían entendido mutuamente.

-¿Fue muy dura contigo?- Preguntó arrodillándose a su nivel.

-No más de lo que merezco- Sollozó desviando la mirada.

-No digas eso Zanahorias, tú no…-

-¿No lo merezco? En verdad aprecio lo que dices… Pero… Desde que volvimos solo he visto odio en los ojos de los animales que solían conocerme- Alzó la mirada tratando de reprimir su llanto –No esperaba que lo olvidaran, mucho menos que me perdonaran pero… No negaré que esperaba encontrar al menos un poco de apoyo, que al menos alguien me extrañara y se alegrara de verme en la ciudad otra vez… Alguno de mis viejos amigos, ni siquiera puedo confiar en Violet del todo. Ahora cada vez que esté sin ti yo…- Se le dificultaba hablar, ponía su mano en su boca para tratar de ahogar sus lamentos.

Con tranquilidad el zorro se arrodilló frente a ella y con sus brazos la acercó a su pecho, la sujetó fuertemente dejando que la pequeña coneja desahogara todas sus penas. Él la sentía temblar, y por supuesto hacía tiempo que la humedad se había acumulado en su pecho. Nick solo permanecía con la mirada alta, dejando descansar su cabeza sobre la de Judy, el constante y tranquilo temblor de su pequeño cuerpo estremecía al vulpino; trataba de encontrar algo para decir, una forma de hablarle y convencerle de que todo estaría bien, pero era simplemente imposible ¿Cómo arreglar tanto daño? ¿Cómo hacer que la ciudad entera olvidase tal fiasco de hace 2 años? Era poco probable que se diera otro caso como el de los aulladores, y en el remoto caso de que así fuera ¿Qué probabilidad había de que Judy fuera la heroína otra vez?

-Ya, ya, estoy aquí contigo Zanahorias, hey- Tomó con delicadeza su barbilla y elevó el rostro de la pequeña para poder verla a los ojos -¿Desde cuándo te importa tanto lo que digan los demás? Si mal no recuerdo cuando llegaste a Zootopia por primera vez todos decían que no podías ser policía y mira hasta donde llegaste aun con eso- Le sonrió.

-Sí… A arrestarte y cambiarte por un conejo cretino- Se reprendió a sí misma.

-Tal vez, pero lo hiciste como policía ¿No?- Rió para tratar de animarla, aún a pesar de que dicho recuerdo ciertamente no era para tomarse a la ligera.

-No digas eso Nick-

-A lo que quiero llegar Pelusa, vas a estar bien, vamos a estar bien ¿De acuerdo?-

-De acuerdo-

Aun con sus reservas, Marian espiaba aquella escena desde la ventana que daba al jardín, ocultándose lo más que podía tras la cortina; en su mirar no había felicidad, pero tampoco tristeza o enojo, simplemente estaba confundida ¿Cómo debía reaccionar? ¿Cómo debía afrontar esa situación? Un zorro y una coneja, depredador y presa, no es que la idea le molestase, pero Judy por poco ocasionaba la muerte de su hijo y sin embargo allí estaba él, abrazándola como si el resto del mundo no fuera más nada.

-(Suspiro) Dime porque Nicky… Quiero sentirme bien por ti pero… Ella… No puedo resolver esto sola- Decía para sí misma. Con lentitud y algo de duda se retiró de la ventana y caminó hasta el teléfono sobre la mesa de noche, con movimientos dudosos marcó la serie de números y aguardó, mientras lo hacía no podía evitar morderse un labio, pensando en qué tan mala idea era lo que estaba haciendo, y para ser exacto, era pésima, demasiado tarde fue para echarse atrás pues alguien atendió la llamada.

-Hola…- Habló Marian –Sí, soy yo… También, también me da gusto hablar contigo. Escucha Robin, te necesito aquí… Nuestro hijo regresó-

.

.

.

Poco tiempo después Nick y Judy tomaron un taxi, Violet había mensajeado a su hermana informándole que estaría ocupada y fuera del departamento por lo que quedaba del día, al fin un respiro para la pequeña coneja y más importante, ahora podía estar cerca de Nick sin temor a nada, o al menos así lo esperaba ella.

-¿Estás bien Zanahorias?-

-Sí, solo algo… Solo divagaba un poco, lo siento- Bajó la mirada.

-Hey, ya no le des más vueltas a lo que pasó ¿Sí? Después de los exploradores mi madre no confiaba en nadie que se juntara conmigo- Rió irónico.

-Pero yo no soy solo tu amiga ¿O sí?- Preguntó algo dolida dejando al zorro en completo silencio, él solo apartó la mirada y la enfocó al frente otra vez.

-Nick no quise…-

-No, tienes razón, eres mucho más que mi amiga… Pero arreglar esto, no va a ser sencillo y lo siento pero tuve que decirle todo a mi madre, simplemente no pude ocultarle nada y eso incluye lo que hiciste, espero lo entiendas-

-Claro que sí, te arrebaté todo además ella es tu madre y merece saber la verdad, pero aún te tengo a ti ¿Cierto?- Sonrió finalmente la coneja.

-Por supuesto que sí- Respondió rodeándola con su brazo.

-Gracias… Por cierto, ¿A dónde vamos?- Preguntó curiosa al ver a través de la ventana del vehículo.

-Al distrito forestal-

-¿Qué?-

-Digamos que tengo una sorpresa planeada para ti rabo de algodón- Sonrió tenaz.

-Y supongo que no me dirás bien de qué va todo ¿Cierto?-

-¿Dónde estaría la sorpresa en ello dime?-

-Bien, solo por favor que no sea tan grande ¿Sí? No creo poder soportar algo así por el resto del día-

-Descuida, te gustará y creo que te relajará un poco-

-Gracias Nick- Musitó Judy mientras se recargaba en el brazo del zorro.

-Ya no hay nada de qué preocuparnos Zanahorias, ya no más-

.

.

.

.

-¿Es una broma? Más te vale que sea una broma- Replicaba el alcalde Leodoro con las zarpas fijas a su escritorio.

-Como ya sabrá no tengo sentido del humor, además si no fuera un asunto serio no vendría hasta acá a hablarlo con usted- Respondió Bogo mientras deambulaba en la oficina de un lado al otro.

-Por si ya lo olvidó jefe, esa coneja ocasionó el mayor alboroto en la ciudad desde la vicealcaldesa Bellwether- Exclamó.

-Y también fue ella quien atrapó al verdadero culpable al final de todo-

-¿Y de cuánto sirvió eso eh? Los animales ya estaban muertos para entonces ¿Recuerda, tiene alguna idea de cuántas peticiones de destitución hubo hacia ella? y sin mencionar que usted jefe Bogo estuvo por perder el mando de la estación y su placa también-

-(Suspiro) No lo he olvidado- Resopló el búfalo con desgano.

-Y tampoco la ciudad lo ha hecho- Habló con seriedad el león a la par que ocupaba su asiento tras el escritorio –Que ella desapareciera calmó los ánimos de todos, pero saber que regresó y que reocupará su lugar en la estación de policía… Ni siquiera las presas diminutas estarían de acuerdo con eso, hay millones de conejos aquí y allá, sería más fácil buscar a otro y ponerlo en un uniforme azul-

-Por desgracias para los dos yo fui quien le dio el permiso de ausencia prolongada, así que estamos atados de patas a la ley-

-Siempre hay una forma Bogo sobre todo siendo que se fue por un año, que usted no quiera buscarla es otra cosa- Le reprendió –Además ese zorro tampoco está limpio del todo- Comentó.

-¿De qué habla?-

-El caso sigue abierto, y lo sabe- Señaló con enojo –Hace dos años atraparon a esa liebre desquiciada pero entenderá que una mínima grabación en una pluma no es suficiente para inculparlo-

-Desde hace un año que debió cerrarse el caso, las pruebas mostradas por el ex agente Jack Savage en contra del oficial Nicholas Wilde mostraron ser completamente falsas, ese zorro debió ser reivindicado hace mucho-

-Así es, pero ese conejo ha mantenido su juicio pendiente por todo este tiempo, tiene abogados muy molestos, lo que no teníamos era una declaración del mamífero más afectado de aquél incidente Bogo-

-¿Qué está insinuando?-

-Usted quiere regresar a su dúo de pesadilla a la estación, yo quiero pena de muerte para esa liebre y todo lo que necesito es que su zorro maravilla se presente al juicio final-

Una gota de sudor helado recorrió la espina de Bogo, no era tan insensible y desconsiderado como aparentaba su exterior militarizado y rígido, la mayor parte de los oficiales en el ZPD sabían que nada era más importante para él que sus oficiales y Nick, su más grande fracaso ¿Por qué hacer algo tan cruel como obligarlo no solo a revivir aquella amarga noche, sino también enfrentarlo a Jack Savage otra vez? Lo peor de todo, el estado mental de Nick era desconocido para Bogo, el físico también; Judy había asegurado que el zorro regresó, pero no había tenido el gusto de verlo otra vez, y presentarse ante él solo para dar tan malas noticias.

-No-

-Si quiere que ambos recuperen sus empleos, debe hacerse- Remarcó Leodoro.

-¿No le bastaría con otra grabación? Incluso podría convencerlo de grabar un video-

-Y dice que no tiene sentido del humor- Sonrió con ironía el felino –Le daré una semana jefe, es la siguiente audiencia de Jack Savage y espero que sea la última, si Nicholas Wilde no se presenta ninguno de ellos dos tendrán su empleo de vuelta, y ambos sabemos que me necesita para eso, eso le ahorraría el papeleo ¿No?-

-De verdad va a obligarlo a presentarse contar ese loco ¿No es así?-

-Quiero que esto acabe tanto como usted Bogo-

-Bien, veré lo que…-

-Alcalde Leodoro- Interrumpió una voz desde la puerta –Su reunión de las doce será en 15 minutos- Informó un tigre blanco.

-Gracias cara rayada, ahora deja de interrumpir- Le reprendió.

-Disculpe señor- Masculló entre dientes antes de desaparecer tras la puerta.

-Veo que el nuevo vicealcalde aún no se acostumbra- Bufó Bogo –Si lo va a tratar de esa manera sería mejor si fuera más pequeño que usted-

-Prefiero tener colmillos en mi posible reemplazo antes que otra masa de lana con gafas. Entonces Bogo ¿Tenemos un trato?-

-Como le decía, veré lo que puedo hacer-

.

.

.

.

Después de lo que había sido una fatídica y agobiante mañana, el medio día llegó finalmente, ahora era cuando la ciudad estaba en su mayor actividad; animales yendo y viniendo, edificios y empresas en plena actividad laboral, los calurosos campos de Sahara Square, la helada y perpetua nieve de Tundratown y por supuesto la intermitente y duradera lluvia en el distrito forestal, una pena que en ese preciso momento Nick y Judy se las arreglaran para moverse entre troncos y lianas en busca de evitar la lluvia artificial lo más que se pudiera.

-Bueno eso no era parte de la sorpresa- Comentó Nick al estar resguardado finalmente.

-Oh, entonces hay más diversión por delante, es bueno saberlo- Rió sarcástica.

-Vamos no te molestes bola de algodón, tú me secuestraste poco antes de irnos de Fangtown ¿Recuerdas?-

-Bien, bien, entonces ¿A qué venimos aquí?- Preguntó curiosa.

Nick la tomó de la muñeca con suavidad y la hizo cruzar entre unas cuantas hojas más, un atajo en la mente del zorro en busca de evitar mojarse más.

-Justo aquí- Respondió al terminar de cruzar.

-Espera, conozco este lugar- Comentó admirando el edificio al frente –Soñé con venir aquí varias veces pero, bueno está muy lejos de mi presupuesto-

-Lo sé, me lo contaste varias veces en la estación- Respondió el vulpino –El orvallo de la presa, uno de los restaurantes más famosos de la ciudad-

-Pero Nick aquí solo hay comida vegetariana, es para presas- Explicó Judy.

-Lo sé, pero tú viviste entre depredadores por un año y te las arreglaste para comer vegetales de baja calidad, honestamente creo que te debo esto-

-¿Y qué hay de ti? No desayunamos nada y no creo que puedas soportar toda una tarde sin comida ¿O sí?-

-Descuida yo asaltaré la lista de postres, escuché que hay pastel de mora- Sonrió.

Mucha fue la sorpresa de todos los comensales el ver a un depredador entrar en el lugar, no es que estuviese prohibido pero mayormente aquellos con colmillos y garras se mantienen fuera del lugar por sentido común, no había nada de interés para ellos dentro del lugar; sea como fuere no es que hubiese durado tanto la atención, inmediatamente todos regresaron a lo suyo y la singular pareja fue libre de ubicar su mesa aunque no todas las miradas habían dejado de acechar, al menos no las que estaban fuera del lugar. Observándolos con detenimiento y algo de precaución, una pantera con rasguños cicatrizados en el ojo se esmeraba en confirmar que se tratase de ellos dos, una vez estuvo seguro se apartó y sacó su celular.

-Dígale a Mr. Big que regresaron, sí estoy seguro, están en el distrito forestal-

Regresando a la pequeña comida de Nick y Judy, había pasado poco tiempo antes de que su comida llegase a la mesa, mejor dicho la comida de Judy y el postre de Nick, no era por ofender pero había sentido algo de nausea al leer todo lo que ofrecía la carta.

-En verdad no sé cómo pueden vivir a base de plantas y cosas que salen de la tierra- Se quejaba el zorro al llevar un trozo más de pastel a su boca.

-Dijo el sujeto cuyos ancestros abrían a las pobres e indefensas presas para comerse sus entrañas- Dijo dramatizando con sus manos.

-Bien ya capté el mensaje-

-Dime Nick ¿Qué hiciste en la mañana antes de ir con tu madre?- Preguntó con algo de reserva.

-Bueno, solo fui con Finnick a guardar todo lo de la sastrería-

-Oh, ya conseguiste departamento, maravilloso- Respondió aliviada, el asunto de Violet y el departamento se resolvió más rápido y mejor de lo esperado.

-No, no, fui a los almacenes de Tundratown-

-¿Los de Mr. Big?-

-Así es-

-No te entiendo, el trámite para pedir un lote tomaría al menos cerca de una semana-

-Ya lo tenía desde antes de irme de la ciudad- Aclaró –Finnick lo estuvo usando esos dos años y pagando por él-

-Ya veo, entonces, ¿No tienes idea de donde quedarte… quedarnos?- Corrigió algo exaltada.

-Por desgracia no, aunque…- Bajó sus cubiertos –Zanahorias, escucha tal vez no te guste la idea, pero creo que tendremos que separarnos un poco- Dijo con pesar.

-¿Qué?-

-Mi madre, ella no está bien, y creí que estar al menos una semana con ella la ayudaría un poco- Explicó –Creo que se lo debo, y aunque sé que no te negaría el techo creo que sería mejor…-

-Entiendo- Sonrió la coneja –Tampoco quiero forzar mi suerte, de hecho yo también tenía algo qué decirte respecto a donde vivir ahora-

-¿Ah sí?-

-Verás Violet me consiguió un departamento, muy bueno a decir verdad, es grande, espacioso, perfecto para nosotros dos, pero ella se quedará conmigo una semana y luego volverá a la granja-

-Oh, entonces creo que todo salió bien ¿No?- Preguntó optimista.

-Así parece- Contestó aliviada –Aun así…- Bajó la mirada –No puedo y no voy a seguir negándote frente a nadie, mucho menos frente a mi familia y, quiero estar segura de que tengo todo tu apoyo Nick-

-Por supuesto que lo tienes bola de algodón-

-Pero hay otra cosa que debo decirte…-

-¿Pasó algo malo?- Preguntó curioso.

-No sé si sea malo, pero es… Algo desconcertante- Aclaró desviando la mirada. Jugaba con sus cubiertos ya no prestando atención a la comida en su plato mientras que Nick no lograba ver a través de ella, sin razón inclinó la cabeza tratando de entender de qué iba todo, ahora Judy estaba más nerviosa, no le daba una respuesta rápida al zorro y este empezaba a sospechar, era un cánido al fin y al cabo, al igual que todos, ese pequeño gesto al inclinar su cabeza, significaba que ahora prestaba especial atención.

-¿Judy?-

-¿Recuerdas lo que hablamos del ZPD?- Se estremeció el escucharla decir eso, sus ojos abiertos a lo que daban aunque rápidamente tratando de disimular.

-Sí, lo recuerdo- Respondió con firmeza, pero sin alzar la mirada.

-Antes de decirte más nada sobre el tema, necesito saber Nick y no quiero que pienses que te estoy presionando pero… ¿Regresarás?-

Se le heló la sangre al pensar en ello, el shock había sido tal que ni siquiera él lograba entender por qué le causaba tal impresión, había sido uno de los puntos más importantes a tratar desde que accedió regresar a la ciudad y ahora, estaba echándose hacia atrás nuevamente.

-Yo… No lo sé aún…- Nick no encontraba a qué enfocar su atención en busca de no parecer tan asustado.

-(Suspiro) Lo siento, no debí haberlo mencionado- Aunque ante todo apoyándolo, Judy estaría mintiendo si dijera que no le molestaba el nunca lograr obtener una respuesta concreta y sólida del zorro.

-¿Qué ibas a decir?

-¿Qué?

-Dijiste que no hablarías más hasta que respondiera esa pregunta, entonces dime, ¿Qué está pasando Pelusa?- Preguntó con seriedad.

-Pues verás, hoy fui al ZPD por la mañana a hablar con Bogo, es increíble que siga por ahí- Sonrió –Y solo le dije que tú y yo estábamos por aquí, pasó un año tú estabas como desaparecido y yo tuve unas "Vacaciones" anormalmente largas- Dibujó comillas en el aire con sus dedos –Solo nos daría un mes para decidir si volveríamos a ser oficiales de policía, después de eso la puerta se cerrará para siempre- Señaló cabizbaja fallando al ocultar la clara desilusión que le producía esa idea, era su sueño no importaba cuanto tratara de decirse lo contrario, ella nació para ser policía y Nick lo sabía también.

-Hey- La mano forrada en pelaje marrón oscuro del zorro sujetó con delicadeza la quijada de la coneja, ella no tardó en entender el gesto y dejar que sus miradas se cruzaran, sintiendo el confort y admirando el brillo verde en los ojos del vulpino –Si es tan importante para ti, prometo que te responderé antes de que termine el mes ¿Está bien? Solo por favor Zanahorias, entiende que… Debo ocuparme de otras cosas antes de eso.

Ella sonrió, no encontrando más motivo para estar molesto con él, era simplemente tonto pensar en eso siquiera. Por el resto del tiempo que pasaron en el lugar, omitieron por completo el asunto de la estación, la madre de Nick o básicamente cualquier situación relacionada a sus conflictos personales, no era tan difícil hacer una tarde agradable ¿O sí? Al menos lo fue hasta que poco a poco se percataron de varias miradas curiosas dirigidas a ellos; en un principio mantenían la teoría de que se debía a Nick, un depredador en un restaurante de presas seguro era extraño, pero de igual manera empezaron a escuchar murmullos, no, tampoco se trataba de que fueran depredador y presa en la misma mesa, algunos animales empezaban a reconocerlos y recordarlos, seguramente no tardarían mucho en tratar de acercarse a preguntar, debían salir de ahí a prisa antes de llamar más la atención, ni siquiera se molestaron en pedir la cuenta, Nick la pagó directamente al recepcionista poco antes de salir y trataron de alejarse rápidamente del lugar.

Sin quererlo, dentro de poco tiempo y entre más se mostraran en público, no tardarían en convertirse en la mayor noticia de toda Zootopia, ya de por sí la mayor parte de la ciudad los conocía y sabía de ellos, ya fuera por ser los primeros de su especie en sorprender al mundo o por el fiasco de hace dos años, sea como fuere ya no estarían tan seguros andando por las calles como si nada, sin embargo, no por ello se la iban a pasar enclaustrados viviendo con miedo, aunque sería una decisión sabia el evitar las zonas más concurridas de la ciudad, al menos por el momento.

La siguiente y tal vez última parada de los dos fue una visita rápida al nuevo departamento de Judy, aprovechando que Violet estaba quien sabe dónde haciendo quien sabe qué, Nick podría tener una vista rápida de en donde viviría a partir de la próxima semana, aunque se esmeraba en ocultar el pequeño temor que tenía hacia su madre y Judy, ¿Qué probabilidad había de que pudiesen entenderse mutuamente? No era muy alentador, pero qué más le quedaba hacer sino esperar lo mejor, ese pensamiento lo mantuvo distraído todo el día, al menos desde que dejó la casa de su madre. Ahora ambos subían las escaleras del nuevo edificio, ahora que lo pensaban, ninguno de los dos había estado siquiera en esa parte de la ciudad antes, y habían vivido en Zootopia el tiempo suficiente, no era importante, solo querían pasarla bien en su primer día de regreso en la ciudad.

-Wow, dime la verdad Zanahorias, ¿No te sientes algo incómoda?- Preguntó el zorro al ver el interior.

-¿De qué hablas?

-Bueno pienso que pasar de un armario de escobas a un hogar en forma debe ser un paso enorme para alguien de tu tamaño- Bufó mirándola de reojo a la par que se paseaba por el espacioso lugar.

-Muy gracioso, pero ya viví un año entero en una casa en forma ¿Recuerdas?- Corrigió la coneja cerrando la puerta detrás de ellos.

-Es un buen punto… ¿Está segura de que los dos podemos estar aquí?

-¿De qué hablas Nick?

-Solo digo que… Ya no estamos en Fangtown donde todos aprobaban e incluso festejaban nuestra relación, aquí… Tal vez sea difícil y si te sientes incómoda con que nos vean viviendo juntos entonces…

Con un salto rápido sobre la cama Judy lo sujetó por el cuello de la camisa, ahora dejándolo a escasos centímetros de su rostro; la sorpresa en el zorro era clara pero también curiosa.

-Escucha, voy a ser muy directa con esto, a quien no le parezca lo nuestro puede irse al diablo- Comentó con seguridad y firmeza, de igual manera depositando un pequeño beso en la mejilla de Nick para finalmente dejarlo ir.

-Vaya, ¿Lo dices en serio?- Se frotaba la mejilla aun sintiendo el leve calor de sus labios.

-Seguramente soy el enemigo número uno de todos los zorros en la ciudad, será bueno para mí tener a alguien que me respalde- Rió dejándose caer sobre colchón.

-Es cierto, aunque golpearía a todos y cada uno, excepto a mi madre- Bufó sentándose junto a Judy –Todo para mantener a salvo a esta pobre- Inclinó su cabeza hacia ella –Indefensa- Entrecerró los ojos y rozó su nariz con la de ella –Y tierna presa.

-No puedes llamar a un conejo tierno- Protestó Judy sin romper el contacto de sus narices.

-Creo que me lo gané- Ahora sus labios sentían el calor mutuo, ¿Cuántas veces habían hecho algo así ya? Solo habían sido algunos cuantos meses de ser pareja era cierto, pero habían tenido ese tipo de contacto varias veces, pero ahora se sentía diferente, era complicado de explicar, pero incluso podían decirse nerviosos ante ese momento tan íntimo entre los dos, dicho sentimiento de angustia desapareció en cuanto sus labios se encontraron juntos. Ya estaban sobre la cama y de alguna manera simplemente estaba pasando ¿Qué exactamente? Ninguno de los dos había pensado en nada de eso y sin embargo ahí estaban a punto de cometer una locura o bien, el mayor acierto desde que se encontraron nuevamente.

-Judy… Estamos algo… Fuera de nosotros, tal vez no deberíamos- Lo calló rápidamente al robar otro beso.

-No me importa… Solo te quiero a ti.

Continuaron en ese acalorado momento, se miraban se sonreían incluso reían, se sentía completamente perdidos, ninguno de los dos sabía qué hacer, ninguno de los dos sabía qué estaba haciendo, solamente se dejaron llevar y ahora Judy estaba recostada en la cama mientras que Nick se apoyaba sobre ella, besándola lentamente; sus labios, su cuello, acariciaba sus mejillas solamente regodeándose por la chica tan hermosa que tenía de frente ¿Estaban listos para dar tan importante paso? Podría ser prematuro o incluso demasiado tarde, no lo sabrían si no lo intentaban.

-Te amo Nick…-

-Yo también…

El golpear en la puerta los regresó a la realidad, de una manera muy abrupta cabría agregar. Judy por poco hace caer a Nick de la cama en su intento por levantarse otra vez.

-¡Violet!- Exaltada aunque manteniendo la compostura para no gritar. A prisa bajó y se arregló lo más que pudo, todos los agasajos del zorro desordenaron su pelaje, aun había algo de humedad en su cuello debido al alargado hocico del vulpino, mismo que de igual manera ahora arreglaba su vestimenta; abotonaba su chaleco, reajustaba el flojo cuello de su camisa y se acicaló lo más que pudo.

-Un segundo- Habló Judy al escuchar el llamado otra vez.

-¿No debería tener una llave?- Interrogó Nick al dirigirse a la cocina, todo para disimular aún más.

-Debería, tal vez la olvidó- Judy aclaró la garganta levemente, tomó una postura firme y abrió –Vi, deberías recordar llevar tu llave contigo…- No era su hermana, ni siquiera otro conejo. La gran sombra de Bogo la hizo estremecer y ella no tardó en cruzar su mirada con la de él -¿Jefe?- Tragó un bulto muy grueso y retrocedió.

-Hopps. Lamento llegar sin avisar, pero hay cierto asunto que debo tratar contigo- Bogo no profundizó más en el motivo de su visita, ni siquiera en el cómo había dado con Judy esta vez, en el ZPD guardaban registro de su viejo hogar, no llevaba ni un día viviendo en ese lugar ¿La había estado siguiendo? La verdadera y de hecho única pregunta que importaba al momento era ¿Qué hacía ahí?

-¿Puedo pasar?

-S… Sí, claro adelante- Balbuceó torpemente manifestando nada más que confusión en su mirar a la par que lo dejaba entrar.

-Verás Hopps, hay algo que…-

-¿Zanahorias?- Interrumpió una voz desde la cocina –Quién es…- Algo de pánico llenó el rostro de Nick, mientras que para Bogo fue todo menos eso; el búfalo llevaba años en servicio policial, incluso algo de carrera militar y reconocía bien cómo se veían las cicatrices bajo el pelaje de casi cualquier animal, si bien el zorro cubría la mayor parte con su ropa, aquellas en sus orejas no lograban evadir el sexto sentido de Bogo, un par por las mejillas sin mencionar el porte que ahora presumía ese mamífero que antes tantos dolores de cabeza le dio, ya no era el mismo y eso podía percibirse a kilómetros.

-Wilde- Con un extraño tono de respeto se dirigió al zorro quien simplemente se plantó en su lugar, sin retroceder ni avanzar, solo sosteniendo la mirada.

-Jefe- Respondió cordial, aunque no mostrando ninguna otra señal de emoción.

-¿Qué está haciendo aquí?- Judy no había tomado el valor necesario para interferir en aquél tétrico concurso de miradas, pero si Bogo había salido de la estación hasta ese lugar, algo debía de estar pasando -¿Cómo sabía dónde estábamos?

-Esa es una pregunta que no voy a responder- Afirmó cerrando la puerta tras de sí –Tampoco tenía idea de que el oficial Wilde…

-Ex oficial Wilde- Se cruzó de brazos el zorro.

-Como sea, ahora que los dos están aquí debo hablarles de un asunto de vital importancia- Explicó incitando a ambos a ubicarse frente a él –Hopps esta mañana te di un mes para darme tu respuesta.

-Lo sé.

-Lamento decirles a ambos que ahora tendrán que tomar esa decisión en una semana.

-¡¿Qué?!- Clamaron al unísono. Ya de por sí era un tema difícil para Nick y ahora debía resolver todos sus conflictos y cualquier inseguridad y duda en tan solo una semana ¿Por qué?-

-Zanahorias dijiste que sería más tiempo- Masculló entre dientes.

-E… Eso fue lo que usted me dijo- Temerosa de hacer enfadar a cualquiera de los dos, la pequeña no encontró más defensa que encogerse de hombros sin siquiera mirar a nadie.

-Esa era la idea, por desgracia para arreglar los asuntos de ambos, necesito al Alcalde ya que causaron unos cuantos problemas y mucho revuelo en toda la ciudad.

-¿Eso qué tiene que ver con la reducción del plazo?- Interrogó Nick.

-Otra mala noticia que les tengo, es que Jack Savage ha logrado evitar la cadena perpetua todo este tiempo-

De manera inconsciente aunque persistente la pata de Judy empezó a rebotar en el suelo a la par que aquella inseguridad y timidez que sintió al ver al jefe entrar desaparecía siendo completamente opacada por la ira y en parte odio, uno profundo, arraigado en lo más íntimo y personal de su mente, la simple mención de ese nombre ya era casi un tabú para ella, y Nick no era la excepción, aunque su reacción, fue por completo distinta a la de la coneja. Como si la vida lo hubiese abandonado por un segundo, en algo tan insignificante como un suspiro sintió desvanecerse, perdió el equilibrio y a como pudo se tambaleó hasta la cama.

-¡Nick!- Reaccionó Judy, no tardando nada en socorrerlo.

-¿Wilde?-

-Estoy… Estoy bien- Con la voz algo apagada y sin mirar nada más que el vacío sin enfocar su vista siquiera.

-Créanme que esto no fue mi idea, y mucho menos buscaba llegar a esto, pero estoy atado de patas a obedecer al Alcalde Leodoro, y él quiere que ese desquiciado desaparezca tanto como nosotros pero…-

-Entiendo- Interrumpió la coneja, ya no prestando atención a las palabras de Bogo sino a Nick; distinguía el temblor de sus manos y lo alterado en su respiración, era como verlo otra vez en el hospital.

-(Suspiro) Tal vez no sea el mejor momento pero… Necesito que Wilde se presente en el último juicio contra Jack- Esas palabras les cayeron como balde de agua fría, haciendo despertar a ambos de sus respectivos delirios, aunque no por ello tranquilizándolos, de hecho ahora Nick había entrado en un shock profundo, no se movía, ni siquiera sus hombros al momento de respirar, parecía una estatua con los pies clavados al suelo.

-E… Es una broma ¿Cierto?- Rió Judy de forma altanera.

-Entiendo que no es fácil para ustedes pero…-

-¡Pero nada!- Nunca, en toda su vida policial, ni siquiera en sus días en la academia Judy había tenido el valor, o el descaro de siquiera pensar en revelarse ante un superior, y ahora estaba no solo alzando la voz al jefe de todo el ZPD sino cerrándole la boca y lo peor de todo era que no había remordimiento alguno en sus acciones, ni siquiera una ínfima sensación de temor –Eso pasó hace dos años ¡¿Cómo puede siquiera seguir en juicio?!-

-Es la misma pregunta que nos hacemos nosotros, sin embargo…

-Sin embargo fueron incapaces de terminar con esta pesadilla-

Con toda discreción Bogo enfocó un poco de su atención en el zorro quien aún no cambiaba nada de su estoico posar, estaba seguro de que ni siquiera sus orejas se habían movido ante los gritos de Judy, era como si no estuviera en la habitación realmente.

-(Suspiro) Ya no soy su oficial superior, pero harías bien en recordar que sigo siendo una figura autoritaria Hopps, creí que al menos tú respetabas eso- Podría jurarse que había humo saliendo de la nariz del búfalo y sin embargo había hecho un trabajo magistral al contener su mal temperamento, trabajo que solo se hizo más difícil al no encontrar remordimiento en el mirar de Judy, un ceño fruncido era todo lo que hacía falta para responderle, de una manera u otra, Bogo no esperaba menos después de tanto tiempo, a decir verdad había sido toda una sorpresa ver a Nick tan callado, tal vez sonara cruel pero moría por saber lo que pasó en su ausencia, moría por saber lo que pasó con él.

-No voy a obligarlos a nada, y solo necesito a Wilde, pero esa decisión sigue siendo suya. Si se presenta entonces sabré que quieren sus empleos de vuelta, si no, fue todo un honor haber trabajado con ustedes- A pasos agigantados abandonó el departamento, aunque siempre manteniendo su postura militarizada y aterradora.

Una vez se encontraron solos, Judy se percató de que aún no había movimiento a su lado. Se giró y la imagen a recibir fue la del zorro ahora con la mirada baja y una mueca tan melancólica que parecía salida de la novela más trágica del mundo. No hacía falta ahondar ni preguntar si estaba bien, era claro que no lo estaba, aunque algo pudo percibir ella en él, un pequeño movimiento de su mano izquierda, misma que se aferraba con fuerza a su pierna, aquella que recibió los tiros y era el faro de todas sus inseguridades.

-¿Nick?-

-Yo…- Con voz temblorosa y algo de dificultad para respirar alzó la mirada y respondió –Tengo… Tengo que… Necesito respirar Judy- Ese nombre, ese endemoniado nombre que si bien era suyo, cada vez que él lo decía de forma tan seca le hacía sentir como si la despreciara, aunque no tenía nada para reprochar, era comprensible lo ideal era dar algo de espacio al menos un momento, sin embargo.

-¡Nick!- El ahogado golpear de su cuerpo contra el suelo la hizo mandar al diablo todo sentimiento de respeto al espacio personal, ¿Cómo no iba a ser? No solo decir que Jack aún no estaba del todo arrestado sino que ahora debía verlo otra vez, por supuesto no iba a ser algo agradable para Nick.

-Estoy bien…- El hablar golpeado denotaba todo lo contrario, ahora estrujaba con fuerza su pierna mientras que con el otro brazo hacía todo lo posible para mantener el agarre en la cama y no volver a caer.

-No, no lo estás- Dijo ayudándolo a ponerse en pie –Lo siento pero ahora no puedo dejarte ir de esta manera-

-Judy lo digo en serio, ahora necesito alejarme de… De…-

-¿De mí?- Doloroso pero lógico a decir verdad.

-Sí, no… No quería decírtelo así pero…-

-Descuida- Interrumpió.

-Judy, no quiero hacerte sentir mal…-

-Lo digo en serio Nick, descuida, te entiendo- Una sonrisa cálida y gentil lo tranquilizó.

-¿De verdad?-

-Soy una de las cosas que más te lastimó esa vez, además sé que no has superado lo que pasó… Y de todo corazón te digo que si no vas a presentarte en ese lugar, apoyaré tu decisión, sin importar qué-

-¿Lo dices en serio?-

-Más que nunca-

-Necesito, tiempo para pensarlo ¿Está bien?- Con tranquilidad tomó las manos de la coneja y por algún motivo que ni él se explicó, dejó su cabeza reposar en las mismas, el esponjoso tacto del animal a quien más amaba lo hacía sentir seguro, pero también asustado, ¿Cuál de esas dos emociones se alzaría sobre la otra al final?

-Pero antes de que te vayas- Con apuro la pequeña coneja se aventuró bajo su cama, una gran maleta salió junto con ella y después de desordenar el contenido y hacerlo volar por los aires, dio con un elegante, y un poco ornamentado bastón –Toma.

-Pero, dejé mi bastón en el almacén, este es…-

-Lo compré un par de horas antes de reunirme contigo, tuve que guardarlo en la maleta así Violet no lo encontraría- Rió Judy –Esperaba no tuvieras que usarlo para esto, honestamente iba a ser una sorpresa, combina con tu nuevo modo de vestir-

-Es cierto- Sonrío el zorro –Me tengo que ir.

-Sí, y Nick, cuídate mucho.

No le daba seguridad el verlo partir apoyado en ese trozo de madera, pero no había más para hacer, solo esperar que todo terminara rápido, ni siquiera ella tenía que volver a ver a ese endemoniado y desquiciado conejo, Nick opinaba igual ¿No? Él de ninguna manera se presentaría en ese juicio solo para lastimarse más, solo para terminar de romperse, definitivamente no lo haría y eso estaba bien, ella no se molestaría con él, no le daría la espalda y por supuesto que seguiría a su lado ¿Verdad? Judy estaba segura de apoyarlo, pero había algo en el semblante de Nick que le hacía dudar de su decisión, él podía jurar que no se presentaría y sin embargo una pequeña parte de la coneja sentía que iba a aparecer ahí en el último minuto, sería lo ideal, terminar al fin con eso pero había cierto detalle que le preocupaba; de presentarse él, qué garantizaba su protección contra Jack, no solo de algún tipo de trampa para vengarse, ¿Qué clase de daño podría traer al zorro el simplemente verlo a los ojos otra vez?

.

.

.

.

Por el resto de las horas del día, ambos no hicieron nada más que deambular, sin objetivo, rumbo o motivo, simplemente esperar a que mañana fuese un mejor día. La noche al fin llegó, la incomodidad en la pierna de Nick se disipó y ahora se encontraba otra vez en Tundratown. Con la mayoría de la población del distrito en cama o cuando menos resguardados en casa, el zorro disfrutó de una tranquila y helada caminata entre la nieve para llegar a los almacenes, si iba a quedarse con su madre esa semana, definitivamente no podía vestir la misma ropa todos los días, solo tomaría lo esencial y se iría del lugar.

-Bien, esta servirá- Dijo para sí mismo mientras cerraba de nueva cuenta la cortina de metal, al chocar contra el suelo un sonido extraño se produjo de fondo. Con la ceja arqueada Nick trató de entender lo que pasó, podría jurar que sonó a un auto frenando aunque sus sospechas no tardaron en confirmarse al girar hacia atrás. Dos osos polares bajando de una camionetas aproximaron a él, con temor y algo de desesperación, no encontró mejor reacción que simplemente echarse contra la cortina otra vez, una pena que ya estuviese cerrada. Tragó un bulto muy grueso al verlos acercarse hacia él ¿A caso Finnick no pagó adecuadamente? ¿A caso pagó?

-Ho… Hola chicos, tiempo sin vernos- Forzando una sonrisa que no pudo mantener, el zorro trató de dialogar, tal vez llegar a un acuerdo incluso –Sé que pasaron dos años, pero Finnick estuvo usando esto, creí que les había pagado- Se excusó sin verlos detenerse o escucharlos responder –Am… Les juro que pagaré lo que sea que se deba, solo tengo que…- Sintió que su hora había llegado al momento en que uno de los osos metió su mano al abrigo. Se acabó, lo golpearían con algo y después al hielo, ahí terminó su glorioso regreso a Zootopia, tres metros bajo la nieve y el hielo de Tundratown. Apartó la mirada, ni siquiera quería mirar lo que terminaría con él, cerró con fuerza los ojos y solo aguardó el golpe, disparo, corte o lo que fuera que usaran los matones de Mr. Big hoy en día, sin embargo, al cabo de pocos segundos, Nick se percató de que en efecto seguía con vida.

-¿Eh?- Fue todo cuan pudo dejar salir de su hocico al ver un trozo de papel extendido hacia él.

-Mr. Big los quiere aquí la próxima semana, no lleguen tarde- Señaló uno de los osos con su gruesa voz, a penas el zorro sujetó el papel, ambos gigantescos mamíferos regresaron al vehículo y partieron del lugar. Con detenimiento Nick analizó un poco lo escrito en la nota, no solo se trataba de otro restaurante, era el más caro, exigente y lujoso de toda la ciudad, un animal en su estatus social ni siquiera llegaría a soñar con entrar a tal lugar, sea como fuere, eso sería asunto para otro día, ahora solo quería llegar a casa y dormir un poco, ya de por sí no había descansado la noche anterior.

.

.

.

El recibimiento de su madre fue cálido y tranquilo, a diferencia de la mañana del mismo día, claramente Marian no se molestó en preguntar por Judy o por nada relacionado a ella, solo le importaba su hijo y nada más.

-Vaya, es casi igual- Nick se quedaría en su vieja habitación, el cambio no había sido demasiado con el pasar de los años, pero al menos estaba seguro de que la cama era suficientemente grande.

-Es un buen recuerdo estar aquí, al menos me ayudó estos dos años- Marian recogió del suelo un pequeño juguete, claramente propiedad del zorro.

-Lo siento.

-No, yo lo siento- Agitó la cabeza levemente, se daba cuenta que no tenía sentido repetir lo que pasó –No debí decir eso.

-(Suspiro) Hoy fue un día extraño- Comentó Nick al sentarse sobre la cama.

-Muy extraño, no creí que te vería hoy, y ahora, estás en casa otra vez- Rió ella dejándose caer junto a su hijo.

-Sí…- Su mirar se desvaneció en el suelo de la habitación, aunque manteniendo una ligera sonrisa en sus labios.

-Algo te preocupa ¿Cierto?-

-¿Qué? Claro que no-

Un mirar irónico se manifestó en el rostro de Marian, buscando dejar muy en claro que no podía y no iba a engañar a su madre.

-(Suspiro) Lo que pasó, la razón por la que me fui, aún no ha terminado- Explicó con pesar.

-¿No?

-Jack Savage sigue dando molestias en la ciudad- Rió fastidiado –No logran deshacerse de él y… Creen que de tenerme ahí podrían… Podrían acabar con todo al fin.

-Pero no quieres estar ahí.

-No lo sé, siento que de dejar ir esta oportunidad, jamás va a terminar. Estoy confundido y preocupado también.

-Nicky, no puedo decir que entiendo cómo te sientes, imaginarme a mí en una situación parecida, Dios, no tendría fuerza siquiera para verme al espejo otra vez- Con gentileza reposó su mano sobre el hombro del vulpino –Tampoco hay ningún consejo materno que pueda darte para eso pero… ¿No crees que valdría la pena terminar con esto? Terminarlo para siempre.

.

.

.

.

Una semana después, todos los noticiarios de la ciudad estaban al pendiente fuera del juzgado del centro de la ciudad, una multitud enardecida por igual dentro y fuera del edificio. El evento llevaba ya un tiempo de haber iniciado, maldiciones e insultos hacia el asesino Jack Savage habían menguado y ahora solo la voz de las autoridades resonaban en el lugar. Contra todos los pronósticos, Judy se había presentado, ofreciendo la poca ayuda que pudo al caso, a costa de contarle prácticamente a todo el mundo, que había regresado a Zootopia y por ende, ya recibiendo abucheos y boicoteos por parte de la audiencia civil.

-Su señoría, claramente no se ha mostrado ninguna evidencia distinta a lo ya usado en contra de mi cliente- Un venado era el representante de Jack quien con todo descaro no desdibujaba la sonrisa cínica en rostro –No creo que tenga sentido pasar a mayores-

Con molestia el hipopótamo sentado al centro de la sala, resopló mirando con desprecio a la liebre, una vez más estaba por escapar.

-Si la comisaría no tiene nada más para aportar, mucho me temo que Jack Savage…- Una cebra hizo aparición desde una puerta, se desplazó rápidamente junto al juez y le susurró al oído, ni siquiera Judy logró escuchar lo que decían. La cebra se apartó y con una actitud completamente distinta, el juez retomó la palabra.

-Al parecer ahora contamos con un nuevo testigo del caso.

-Objeción su señoría…

-Denegada. Ahora recibiremos el testimonio del ex oficial de policía Nicholas Piberius Wilde.

Los susurros y comentarios se mezclaban en la parte de atrás, reporteros atentos llamaban por teléfono, otros preparaban lo que dirían, y Jack, por primera vez desde que inició, se veía, preocupado. Judy no era la excepción, en toda esa semana no recibió noticia alguna de su compañero, llamadas, mensajes, ni siquiera lo vio por la calle, tampoco es como si hubiese reunido el valor para visitarlo en casa de su madre, sea como fuere ahí estaba ahora, caminando con tranquilidad hacia el estrado, mas, nunca cruzando miradas con nadie.

-¿Jura decir la verdad, solo la verdad, y nada más que la verdad?

-Lo juro.


Antes de que empiecen especulaciones sobre la trama, no voy a ahondar mucho en el juicio, solo es como un condimento? Sí, algo así, no abarcará mucho.

Espero les haya gustado, entretenido o al menos les haya dado algo qué hacer, saben que me encanta escribir para ustedes, aunque me tomé mil años hehe.

Algún comentario? No? Nadie? Okaaay u.u. Ya saben que me encanta leer su opinión, es gratis dejarla y se los agradeceré eternamente, así sabré si les gustó, les encantó... Y si extrañarán este fic cuando vaya a terminar. Curioso, jamás creí que de un One-shot a tanta gente le terminaría gustando, ha sido todo un honor llegar hasta aquí con ustedes.

Bueno creo que eso es todo por mi parte, no olviden comentar, recomendarlo a un amigo, novio, pez dorado etc.

Nos vemos luego.

Paz.