Heya, bueno, aquí estamos, 243 años tarde, pero regresé XD. No mentiré, parte de mí no quería subir este capitulo, terminar un fic es difícil, muy difícil, sobre todo cuando es uno tan largo. Pese a ser este el penúltimo capítulo, no es tan simpl hacerlo, y lo cierto es que este es un mero conector de la culminación de lo que ha sido mi fic favorito por 4 años. Espero les giste, y ojalá les pueda entregar el final de este fic pronto. Disfruten la lectura.


-Nick, ¿qué hacemos aquí?- preguntaba Judy.

-Bueno, después de ayer creí que te vendría bien un poco de aire fresco- respondió el zorro.

Nick había llevado a Judy a uno de los puntos más elevados del distrito forestal; por encima de las lluvias artificiales y de los frondosos árboles el aire se respiraba más puro y más fresco ahí, era una montaña que se alzaba por encima de todo el distrito.

-No sabía que se podía llegar hasta aquí- comentó la coneja.

-No muchos animales lo saben, un amigo me enseñó esto un año antes de conocerte- explicó el zorro -. Muchos prefieren no tener que caminar todo el tramo hasta aquí.

-La vista es hermosa- dijo Judy -. Nick, ¿qué hacemos aquí realmente?

-¿Realmente? ¿Acaso no puedo tener un gesto amable hacia ti?

-Claro que sí, y has tenido demasiados en estos últimos días… Pero siento que me estás ocultando algo- desvió la mirada.

No tenía sentido seguir prolongando lo inevitable, Judy ya se había dado cuenta de que algo iba mal, y el zorro no quería hacerla sentir peor de lo que seguramente ya estaba.

-No es que quiera ocultarte nada Pelusa- Se arrodilló para estar a su nivel -. Sólo quería hacerte sentir lo mejor posible para decírtelo.

-¿Decirme qué?- cuestionó preocupada.

Nick dejó escapar un prolongado y pesado suspiro; estaba consciente de todo lo malo que recientemente habían vivido los dos, sobre todo Judy. Si bien estaba seguro de que el favor de Fabienne era la mejor opción para ambos, era el no haberlo hablado con Judy lo que en verdad le preocupaba.

-Las cosas no han sido nada fáciles desde que volvimos, eso nos consta a los dos, pero hay alguien que de hecho decidió ofrecernos una pata para tratar de…

-¿De qué?

-De conseguir un poco de paz- dijo el zorro.

-Nick, no te entiendo.

-Bien, dejaré de darle vueltas a todo esto… ¿Recuerdas a Fabbiene Growly?

-¿La reportera?

El zorro asintió.

-Sí, la recuerdo, creo que su noticiario es el único que no ha intentado "entrevistarme"- dijo haciendo comillas con sus patas.

-De hecho hay una razón de por qué no nos ha atacado.

-Nick, no querrás decir que…

-Nos conseguí una entrevista con ella Zanahorias, y llámame loco, pero creo que es lo mejor que podemos hacer a este punto- explicó desviando la mirada.

-¡¿Acaso perdiste la cabeza?!- clamó histérica.

-Sabía que reaccionarías así, por eso quería suavizarlo un poco- sonrió nervioso, encogiéndose de hombros y dando un par de pasos hacia atrás.

-¡Nick, no hay manera de suavizar esto! ¿Qué te hizo pensar que podríamos confiar en ella? Que podríamos confiar en alguien en esta maldita ciudad- soltó con furia.

-¿Eso es lo que piensas de Zootopia ahora?-

Judy se calmó por un momento, bajó la mirada y respiró profundamente para ordenar sus ideas.

-No…- suspiró decaída -. Al menos… No del todo…

-¿No del todo?- Wilde se cruzó de brazos.

-Cuando estábamos en Fangtown, tenía una gran ilusión de volver, de regresar a la estación, conseguir un apartamento, creía que contigo aquí, mágicamente todo se resolvería… Pero desde que llegamos no ha habido más que problemas, tanto para ti como para mí… Y no lo sé… Esto no es lo que yo quería.

Nick la miró por algunos segundos, se imaginaba esa mañana muy diferente a como se estaba dando.

-Oye, para serte completamente honesto… Yo no tenía mucha fe en regresar en primer lugar- dijo poniéndose junto a ella.

-No tienes que decírmelo… Sé que te obligue a venir…- respondió la coneja.

Nick rió un poco -. No del todo- sonrió irónico, de alguna manera haciendo reír a Judy -. También me pasaron un par de cosas buenas por haber vuelto, tengo una familia otra vez, volví a ver a Finnick, y hey, incluso conseguí una disculpa del búfalo mala cara.

Judy no hizo nada por ocultar la carcajada que ese chiste le hizo soltar -. ¿Sabes lo que Bogo te haría si te escuchara decir eso?

-Estoy bastante seguro de que ya me habrá escuchado un par de veces- sonrió el zorro -. Pero creo que gozo de un poco de inmunidad con todo lo que pasó.

-Supongo que sí- La coneja se sentó en el pasto -. ¿Qué hacemos ahora?

-A como yo lo veo, tenemos dos opciones Rabo de algodón- Nick la acompañó en el suelo -. O seguimos escondiéndonos de la ciudad y hacemos un estúpido esfuerzo por tener una vida normal, o tomamos la oportunidad de Fabbiene y estúpidamente tratamos de tener una vida normal.

-No suena muy prometedor- comentó Judy -. Y… ¿Qué hay de la tercera opción?

-¿Tercera opción?

-Nick, no finjas que no lo has pensado… Yo misma lo he estado meditando desde que te arrestaron al regresar aquí.

-Dime Zanahorias, ¿estás hablando de lo que creo que estás hablando?

La coneja sonrió, aunque sin mirar al zorro; mantenía la vista al frente, incluso tomó una pequeña flor del suelo y la dejó ir con el viento -. Podríamos dejar todo así como está y huir, dejar a los noticieros buscándonos sin descanso… Mientras nosotros, estúpidamente, intentamos tener una vida normal.

El zorro también sonrió -. No diría que estaríamos "estúpidamente intentando"... Creo que, simplemente estaríamos teniendo una vida normal, como lo estuvimos haciendo por todos esos años que estuvimos juntos.

-Tú estuviste dos años allá- corrigió la coneja.

-Sí, pero sólo uno fue agradable, ¿recuerdas?- Nick la rodeó con un brazo -. Y aunque la idea de escapar de todo suena tentadora Hopps, soy la prueba viviente de que dejar asuntos pendientes no es buena idea.

-¿Entonces qué hacemos?- preguntó Judy, recargando su cabeza en el pecho de Nick.

-Podríamos empezar por aceptar la oferta de Fabbiene, no creo que vaya a solucionar todos nuestros problemas, de hecho es muy probable que los empeore- río irónico -. Pero sería una manera de darle un cierre a todo.

-Aún no estoy segura Nick.

-Nos dio hasta mañana Zanahorias, piénsalo por hoy, si al final decides que no puedes con ello, iré yo sólo.

-¿Tú sólo?

-No quiero que te sientas culpable si ese es el caso, lo hago porque pienso que es lo mejor, y si tú no puedes hablar, yo lo haré por los dos- Le sonrió cálidamente.

-Pensaré en ello, lo prometo- aseguró la coneja.

-Es todo lo que quería escuchar Zanahorias, es todo lo que quería escuchar.

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Pese a la confianza que Nick le mostró a la coneja esa mañana, lo cierto es que no tenía ni la menor idea de cómo se presentaría a la entrevista; no sabía qué diría, cómo se explicaría, nada. Su mayor temor era hacer quedar aún peor a Judy frente a toda la ciudad. Él contaba con una especie de inmunidad a todo el odio público, gracias a los malos tratos que la ciudad le hizo pasar con anterioridad, no es algo que le alegrase, pero cuando menos no debía preocuparse por sí mismo.

Invariablemente si la coneja aceptaba o no aparecer en la entrevista, el zorro entendía que ese iba a ser el final de todo, el final de esa oscura memoria. Después de la entrevista, Nick y Judy volverían a desaparecer, confiando el dónde irían a muy pocos, y de esa manera, tendrían una vida tranquila al fin.

Todos esos pensamientos fueron interrumpidos en cuanto su celular empezó a sonar.

-¿Lobato?- dijo al ver el lobo en la pantalla.

-Wilde, ¿qué tal todo?

-No tan bien como me gustaría, ¿qué hay de ustedes, algún progreso con nuestro departamento?

-Te llamaba por eso mismo, tal vez quieras pasar por la estación, puedes traer a Hopps- explicó el cándido.

-No, ella está descansando de todo esto ahora, no creo que le haga bien ir a la estación.

-Vale, lo entiendo, te esperamos aquí.

Ahora Nick ya tenía algo qué hacer por la mañana. Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, Judy había cumplido la promesa con Kati y las dos ahora paseaban por el centro de Zootopia, sorprendentemente, sin llamar atenciones indeseadas.

-No puedo creer que cerraran Rino's, era la mejor pizza de la ciudad- Se quejaba Judy.

-Sí, es una lástima, aunque el nombre no era exactamente origina hehe- bromeó la jaguar.

-Es increíble lo mucho que todo puede cambiar en un año- dijo la coneja, un poco nostálgica

-Sí… Judy, ¿puedo hacerte una pregunta seria sobre lo que pasó?

Ella asintió.

-¿Cómo atraparon a Jack al final?

-¿Qué?- La pregunta sacó a Judy de sí misma.

-Lo que quiero decir es que, en los noticieros dijeron que fue atrapado en el ZPD, pero ¿cómo supieron que en realidad había sido él? A fin de cuentas, Nick era el principal sospechoso la noche anterior.

La noche anterior, esa que perseguía las memorias de Judy, una de las más amargas que había vivido; considerar un traidor y un asesino a quien era su mejor amigo, caer por los embrujos de Jack y finalmente a la mañana siguiente, tener que soportar la horrida escena del conejo mal nacido disparándole a Wilde en la pierna. Seguido por ese tortuoso tiempo en que el zorro no le dirigió la palabra o la mirada siquiera.

-¿Judy?- habló la jaguar.

-¿Qué? Lo… Lo siento Kati, me…

-Descuida- interrumpió la felina -. Lo entiendo, lamento haber preguntado- Se disculpó apenada.

-No, no es eso… Al menos, no del todo. Escucha, lo que pasó esa noche fue que Nick pudo ser más inteligente que ese imbécil…- dijo con recelo -. Logró hacerlo hablar, pero lo que me sigue torturando es que… Si yo no hubiera estado ahí, si yo no hubiese entrado en ese momento a despedirme de Nick para siempre, Jack habría ganado, mi amigo seguramente habría muerto, y yo seguiría creyendo que de verdad él era culpable- dijo con un gran nudo en la garganta.

-Vaya, los reportes realmente no decían nada.

-No les convenía mostrar todo el panorama, aunque al final, la prensa y los medios se encargaron de hacer el suyo.

-La academia también- comentó la jaguar.

-¿Ah sí?- preguntó Judy.

-Descuida, nada en contra de ti o de la estación, lo único que ocasionó fue que nos dieran un curso referente a no confiar en prácticamente nadie- explicó un tanto burlona.

-Bueno saber que algo útil salió de todo eso- bromeó Judy.

Las dos hembras rieron por el comentario y siguieron caminando por la ciudad. El mayor miedo de Judy era ser reconocida por alguien en plena calle, al estar en el centro de la ciudad muy poco podrían hacer para huir o esconderse, sin embargo, pese a estar constantemente preocupada por ello, se sentía tranquila; en más de una ocasión, Nick había intentado explicarle a la coneja lo mucho que necesitaba distraerse para sobrellevar todo lo que pasó. Desde el abandono de su familia hasta su situación actual con la ciudad, pasar el tiempo con una amiga estaba siendo reconfortante, por fin Judy dejaba de asfixiarse en todas las malas noticias y tragedias que la habían azotado durante meses. Lo único que deseaba en ese momento, era que esa sensación de paz durase un poco más.

Lo cierto era que, ni el zorro ni la coneja sabían lo que el futuro les depararía después de ese día, no había seguridad alguna en que la entrevista con Fabbiene fuera a marcar una gran diferencia, de hecho, en lo que a Judy respectaba, sólo empeoraría aún más las cosas, pero aunque así fuera, ellos ya no estarían en la ciudad para contemplar el daño; se habrían ido para ese entonces, estarían lejos y vivirían en paz.

-Kati, hay algo de lo que necesito hablarte- comentó Judy.

-¿Qué pasa?

-Es sobre Nick y sobre mí… Nosotros…

-No se quedarán en la ciudad, ¿cierto?- dijo la felina, con un tono extrañamente comprensivo en su voz.

Judy no reaccionó a tal comentario -. ¿Tan obvio es?

-No es que sea obvio; desde que están aquí, pareciera que ninguno de los dos es completamente feliz, siempre parecen estar preocupándose por una u otra cosa, eso no es vida Judy, ¿puedo preguntarte algo?

La coneja asintió.

-¿Qué tan buena era su vida allá? En donde quiera que estuvieron ustedes dos, debió de haber sido especial.

Judy sonrió al recordar Fangtown, todos los buenos momentos que pasó con Nick; ciertamente no había sido fácil siempre, sobre todo los primeros meses, pero a fin de cuentas, la vida que ambos tuvieron allá, en ese pueblo en medio de la nada, había sido la más feliz que pudieron imaginar.

-No siempre fue sencillo, pero al final, Nick y yo tuvimos una vida feliz, una vida agradable; pudimos dejar de lado todo lo malo que nos pasó y simplemente vivir el día a día, era como si Jack, esa noche y ese año en que Nick se fue, nunca hubiesen pasado, teníamos paz.

-No quiero sonar grosera, pero si estaban tan bien y felices, ¿por qué regresar?- preguntó la jaguar.

Judy desvío la mirada hacia la nada -. Me he preguntado lo mismo últimamente; he tratado de convencerme de que era algo necesario, algo que Nick y yo debíamos hacer, pero entre más lo pienso, más segura estoy de que venir aquí fue un error.

-¿Y qué opina Nick?- preguntó curiosa.

-Él fue más inteligente que yo, siempre supo que venir aquí era una mala idea- río la coneja, junto con su amiga.

-Bueno, cuando decidan irse, sólo avísame para que pueda despedirme, ¿está bien?- dijo Kati, alzando su pata.

-Por supuesto que sí- respondió Judy, estrechando la pata de la felina.

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-Entonces, ¿te dedicabas a vender ropa?- preguntaba Lobato mientras caminaba por el ZPD junto con Nick.

-¿Por qué es tan difícil de creer? Yo hice lo que llevo puesto- explicó el zorro.

-No lo tomes a mal Wilde, es sólo que siempre me pareció que serías alguna clase de banquero si no fueras policía.

-¿Por qué todos piensan eso?- soltó el vulpino.

-¿No es un estereotipo de los zorros ser buenos manejando dinero?- Se agregó Colmillar a la conversación.

-No de manera legal según el estereotipo. Como sea, ¿por qué hablamos de esto?- Se quejó Nick.

-Meh, el tema simplemente salió - sonrió el lobo. El tigre rió por el comentario y Wilde simplemente rodó los ojos.

-¿Saben? Cuando llamaron, creí que tenían algo sobre lo que pasó en nuestro departamento, no que me terminarían interrogando a mí.

-No te molestes Wilde, nosotros también creímos tener algo- explicó Lobato.

-¿Creyeron?

-Encontraron algo de pelo en el lugar- Empezó a decir el tigre -. Pero después de revisarlo, resultó ser de conejo.

-¿De conejo?- cuestionó Nick.

-Sí, era obvio que se trataba de Hopps, lo siento, pero no tenemos nada- suspiró el lobo.

-No estaría tan seguro- musitó el vulpino.

-¿Dijiste algo?- preguntó Colmillar.

-Nada, nada. Sólo hablaba conmigo mismo- sonrió Wilde.

-Bueno, en otro tema, Colmillar y yo terminamos temprano hoy, ¿te gustaría venir a tomar algo?

-Suena divertido, pero no puedo quedarme tan tarde, mañana tengo un compromiso algo temprano- explicó Nick.

-Descuida, te dejaremos ir a tiempo- se burló el felino.

-Entonces los veré más tarde.

-Adiós Nick- Se despidieron los dos policías, dejando al zorro a solas en la recepción del ZPD.

De su bolsillo, Nick sacó su celular y buscó en su lista de contactos, no quería hacer una video llamada así que uso sus audífonos para poder llamar sin tener que usar la cámara.

-Hola, Rodney, sí, soy Nick. No, Judy cree que ya se olvidaron de ella, la sorpresa sigue en buen pie; aunque tal vez haya un cambio de planes en todo el asunto, te lo explico luego. Te llamo para preguntarte algo, ¿alguna de sus hermanas o hermanos salió recientemente? ¿Ella? Ya veo… Gracias Rodney, los veo mañana.

Al colgar, el zorro no se veía más complacido que cuando marcó, de hecho se veía peor, frustrado incluso. Se estrujó el ceño con una pata mientras apretaba los colmillos levemente.

-Debimos irnos de la ciudad hace un mes.

Respiró profundamente e intentó calmarse.

-Muy bien Wilde, piensa, debe haber un modo de arreglar esto sin empeorar más las cosas- En eso, su teléfono volvió a sonar; no una llamada, sino un mensaje -. Pero tendré que pensarlo después de esto- dijo para sí mismo al ver quién reclamaba su presencia -. Supongo que Finnick no tomó bien lo que le dije esta mañana.

Nick salió del ZPD, preparándose para los regaños de Finnick, de hecho empezaba a cuestionarse si era buena idea ir a verlo; conseguir un boleto para Fangtown era caro, y ahora el zorro iba y pedía dos más sin siquiera ofrecer una explicación, era obvio que el pequeño no lo iba a tomar nada bien. Sea como fuere, Nick lo necesitaba para poder salir de la ciudad con la mayor discreción posible, por lo que echarse atrás no era una opción.

-¿Sabes? Empiezo a pensar que le tomaste un gusto extraño a este lugar- comentó el vulpino al percibir el olor de Finnick tan cerca de él. Se habían reunido en el mismo banco de hacía días cuando Nick se enteró sobre la verdad de su familia.

-Lo hago por tu seguridad, entre más testigos es menos probable que te muela a golpes, y vaya que te lo has merecido- Le dijo enojado.

-Escucha Finn, te juro que es necesario.

-¡No me vengas con eso Wilde! Prácticamente acabas de llegar, tu madre empieza a recuperarse, ¿y vas a abandonarla de nuevo? Con todo lo que te pasó no esperaba que fueras tan mal agradecido.

-No voy a abandonarla Finnick.

-¡Entonces dime por qué quieres irte de la ciudad con esa maldita coneja!- clamó furioso.

-Porque este no es nuestro hogar- respondió cabizbajo.

-¿Qué?

Nick tomó aire y dejó escapar un prolongado suspiro -. Desde que llegamos, nada ha sido fácil… Nada ha sido agradable; todos me tratan como un mártir y a Judy como si ella hubiera matado a todas las víctimas de Jack. No podemos ir tranquilos por la calle sin ser asediados por cada animal que nos ve, ni siquiera podemos hacer nuestro trabajo en paz, ¿cuánto tiempo crees que pase antes de que vuelquen esa atención hacia mis padres?- Nick finalmente miró al fénec a los ojos, y era más que claro el temor por su familia, y por sus amigos también -. ¿Cuánto tiempo crees que pasará antes de que también se vayan sobre ti?

Finnick suspiró, relajándose y agitando la cabeza de un lado al otro lentamente -. Por mí no tienes que preocuparte, chico; estuve bien cuando te fuiste hace dos años, y si desapareces otra vez, ten por seguro que me las arreglaré también… ¿Sabes qué es lo que de verdad me hace enojar? Sólo estás pensando en ti y en la coneja, en lo que les podría pasar si se quedan en la ciudad, ¿no te pasó por la mente lo que les pasará a los demás si te vas?- dijo cruzándose de brazos -. ¿Crees que sólo por irte evitarás que la multitud moleste a tus padres? ¿Crees que tus amigos de la policía estarían bien después del escándalo que pasó cuando te fuiste por primera vez?

Nick nunca contempló el panorama completo de lo que ocasionó con su primera huida de la ciudad, no le importaba en lo más mínimo en ese entonces, pero ahora Finnick le hacía entrar en razón.

-Hace dos años no dije ni una palabra cuando te fuiste, estabas mal y claramente no pensabas bien, pero ese no es el caso esta vez, así que te diré lo que debí haberte dicho en ese entonces: no es justo que simplemente huyas dejando tus desastres para que otros tengan que limpiarlos.

-Yo… Yo no…

-Tu madre, los policías, incluso la coneja, todos ellos tuvieron que pagar el precio por tu ausencia mientras tú simplemente ignorabas todo lo que pasó, y quieras o no, también era tu responsabilidad responder por ellos- Le reprochó su amigo.

-¿De qué hablas?

-Para empezar, dejaste de hablar con todo el mundo después de que te declararon inocente, tu madre incluida, luego te largaste sin decir nada, ¿crees que fue fácil decírselo?

-No lo sabía, Finnick, yo…

-La prensa no dejó en paz a la estación, siempre preguntaban por ti, algunos incluso los acusaron de haberte hecho desaparecer, y corrígeme si me equivoco, pero varios de ellos eran tus amigos; después de eso, algunos incluso tuvieron que dejar la ciudad.

-¡¿Qué?!- clamó incrédulo.

-Y ahora trata de imaginar todo por lo que está pasando la coneja, pero sin ti aquí para cuidarla.

Nick ya no tenía nada más para decir, era mucho para procesar y Finnick no tenía piedad con sus palabras.

-Y finalmente, también te largaste sin decirme nada a mí- Le replicó. Nick lo miró fijamente al escuchar eso -. Me suplicaste que te consiguiera la salida de la ciudad, y luego simplemente desapareciste sin siquiera despedirte… Reconozco que todo lo que te hicieron estuvo mal, pero desde el momento en que llegaste todos han intentado enmendar las cosas contigo, pero tú sólo piensas en ti mismo Wilde… No estás siendo mejor que esa liebre que te arruinó la vida, no estás siendo mejor que nadie realmente.

-Yo… Yo no…

-Da igual- Lo interrumpió - Dejaré los boletos en el bar de Will, supongo que también te irás sin despedirte esta vez- dijo empezando a alejarse del lugar.

-Finnick, espera- Nick se levantó del banco.

-Ya se terminó la charla Wilde, vuelve a esconder la cabeza bajo la tierra.

Decir que Finnick estaba molesto no le hacía justicia a lo que de verdad estaba sintiendo, y para hacerlo peor, era completamente culpa de Nick, y él lo sabía. El zorro no pudo hacer más que ver cómo su amigo se alejaba cada vez más, sin lograr reunir valor para seguirlo o intentar disculparse si quiera. El vulpino dejó escapar un prolongado suspiro y se dejó caer de vuelta en su asiento, se llevó una pata al rostro y lo estrujó con algo de desesperación, el día no estaba saliendo como él esperaba; nada había salido bien desde que regresó a la ciudad, sólo que ahora gozaba de una perspectiva mayor.

Nick se daba cuenta de la verdad en las palabras de Finnick, había sido egoísta, había sido desconsiderado con todos aquellos que ansiaron verlo otra vez, y si simplemente volvía a desaparecer, les haría aún más daño que la última vez. Un gran peso se cernió sobre los hombros del zorro, debía elegir muy bien qué haría a continuación y meditar de qué manera repercutiría, no sólo en su vida, sino en la de todos los animales que eran importantes y queridos para él.

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Al anochecer, Judy había acordado verse con Nick en el centro de la ciudad, no harían nada especial, simplemente regresarían juntos a casa de los padres del zorro, ya que ambos estuvieron fuera todo el día. Resultaba algo irónico pensar en cómo había sido el día de ambos; mientras que Judy pudo pasar una tarde tranquila con una amiga, sin tener que preocuparse por nada ni nadie, Nick tuvo que vérselas con una verdad que había decidido ignorar durante mucho tiempo; el rato que pasó con sus amigos del ZPD ayudó a distraerlo un poco, pero sin importar cuánto distrajera su mente, sus pensamientos siempre volvían a lo mismo, había sido un desgraciado con todos sus seres queridos.

-Nick- Saludó la coneja al verlo acercarse.

-Hola Judy- Respondió él.

-¿Está todo bien?- preguntó preocupada.

-¿Por qué no lo estaría?

-Me llamaste Judy- explicó la coneja.

-¿Sabes? No porque te llame por tu nombre tiene que haber un problema- sonrió el zorro.

Ella arqueó una ceja, claramente no creyendo en las palabras del zorro.

-Te juro que no pasa nada esta vez- mintió Nick.

-¿Estás seguro?- cuestionó preocupada.

-Por supuesto que sí- afirmó tomándola de las patas con gentileza, aunque la forma en que ella lo miraba dejaba muy en claro que no le creía.

-No me mientas Nick.

El zorro suspiró -. No es nada importante Zanahorias- admitió bajando la mirada -. Sólo me puse a pensar en algunas cosas, pero nada más- Sonrió.

-¿Es por lo de mañana?- preguntó curiosa.

-¿Mañana?- No le tomó mucho al zorro recordar la entrevista con Fabbiene -. Sí… Algo así.

-Lo estuve pensando Nick, y… Decidí que quiero estar ahí, contigo. No sería justo dejar que te enfrentes a algo así tú sólo, sobre todo después de lo que has hecho por mí.

-¿En serio?- cuestionó incrédulo.

-No quiero que te enfrentes sólo contra toda la ciudad, además, lo que sea que pase mañana, no importará, estaremos muy lejos como para que nos siga haciendo daño- sonrió aliviada.

-Sí… Lejos de todo…

-Ven, antes de ir a casa me gustaría pasar por algunas cosas en el centro, será divertido- Nick sonrió y siguió como si nada pasara, aunque todo el tiempo estaba pensando en lo mismo una y otra vez, cada vez ahogándose más y más en la culpa y la angustia al pensar qué sería de todos aquellos a quienes van a dejar atrás.

Judy no compró más de unas cuantas pequeñas cosas, si Nick hubiese tenido que adivinar, habría dicho que se trataba de algunos recuerdos de la ciudad, al zorro le sorprendía la facilidad con la que Judy había aceptado el irse de Zootopia, aunque tal vez no debería; él mismo estaba muy seguro de irse hacía tan sólo una horas, pero ahora se cuestionaba una y otra vez si era lo correcto.

Lo pensó muchas veces, de quedarse, no habría oportunidad para una vida tranquila, al menos no de manera inmediata, pero con el tiempo tal vez todo se calmaría; la ciudad olvidaría, los reclutas nuevos del ZPD aprenderían a dejar a Judy en paz y todo seguiría su curso, y ambos volverían a ser policías. El zorro no paraba de debatirse qué hacer, y cuando menos lo esperó, se encontraba de vuelta en casa.

La noche siguió sin mayor diferencia; sus padres los recibieron con alegría, se sirvió la cena y el zorro y la coneja ocuparon su cama para ir a dormir. Judy cayó rápidamente, pudo tener una noche de sueño tranquilo y apacible, cosa que se le había negado durante mucho tiempo, ella estaba bien; sin embargo, Nick era otro cantar. Sin importar cuántas veces rodara en la cama, de qué manera acomodara su cuerpo o cuánto tiempo viera el techo, el sueño escapaba de él y era claro que eso no iba a cambiar.

No pasó mucho tiempo antes de que finalmente la frustración lo obligara a levantarse de la cama; se llevó ambas patas a la cara y ahogó un gruñido, una suerte que la coneja no despertara por ese molesto ruido. A como pudo, evitó despertar a la coneja mientras se ponía en pie, salió de la habitación y se dirigió a la cocina; ahí no hizo más que pasársela sentado durante varios minutos, ocasionalmente bebiendo un vaso de agua, todo en un fútil intento de alejar sus pensamientos de lo que Finnick le dijo.

-¿Qué se supone que haga ahora?- dijo para sí mismo.

-Puedes intentar hablar conmigo- escuchó desde el pasillo de la cocina.

-¿Papá?

-¿Estás bien Nicky?- preguntó Robin, sentándose junto frente a su hijo.

-Sí, todo bien- mintió esbozando una pequeña sonrisa, la cual rápidamente borró, al mismo tiempo que bajaba la mirada.

-¿Sabes? Si hay algo que te moleste, puedes hablar conmigo- afirmó preocupado.

Nick suspiró decaído, lo último que quería era hundir a otros animales en sus problemas, pero lo cierto era que tratar de resolver sus problemas por sí mismo, lo estaba ahogando.

-Lo sé, pero… No es algo en lo que quiera meter a nadie y…

-Te voy a detener ahí- interrumpió su padre -. ¿A qué viene eso?

-¿Qué, de qué hablas?

-¿Prefieres ahogarte tú sólo cuando puedes compartir el peso con alguien más? ¿Por qué? Tienes buenos amigos, ¿no? También tienes a Judy, y nos tienes a nosotros- explicó sonriente.

-No lo entiendes, este no es su problema… Si cargas tus problemas a tus amigos, pronto no tendrás ninguno.

-¿Quién demonios te dijo eso?- cuestionó incrédulo, aunque inmediatamente empezó a reír -. Para eso son los amigos Nicky, para no tener que enfrentarte al mundo tú sólo, y si bien no van a resolver todo por ti, a veces que alguien te escuche puede ser toda la ayuda que necesitas.

Nick quedó en blanco después de escuchar eso, lo cierto era que no había pasado mucho tiempo con su padre todavía, siempre de un lado para otro, le impedía conocerlo bien, ahora veía su error.

-¿Hay algo de lo que quieras hablar? Si está dentro de mis capacidades, intentaré aconsejarte, si no, bueno, te aseguro que te voy a escuchar.

Nick sonrió e incluso sintió algo de humedad formándose en sus ojos, aunque no permitió que llegara a más. Habían bastado esas leves palabras de aliento para aligerar enormemente la carga que el zorro llevaba sobre sus hombros en ese momento.

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A la mañana siguiente, Judy despertó temprano y particularmente alegre, pese a todo el infortunio recientemente vivido. Estiró su cuerpo aún estando recostada y sin abrir los ojos.

-Buen día Nick- dijo después de ahogar un bostezo. Estiró su brazo para tocar al zorro, pero lo único que sintió fue la suave sábana de la cama. Confundida, se sentó rápidamente, sólo para confirmar lo obvio, el zorro no estaba en ningún lado.

-¿Nick?

Sin perder más tiempo, la coneja se levantó de la cama y salió de la habitación, bajó las escaleras y mientras lo hacía, buscó al zorro con la mirada por todas partes, aunque sin encontrar a nadie, ni siquiera a los padres de Nick; habría dado por sentado que estaba ella sola en la casa de no ser por la conversación entre Marian y Robin que alcanzó a percibir con sus orejas. Un poco más calmada, Judy se dirigió hacia la sala de estar, aún esperando escuchar o ver a Nick, pero sin conseguirlo de ninguna manera.

-¿Robin, estás seguro de que estará bien?- preguntaba Marian, mientras su pareja sostenía sus patas con gentileza. Ambos estaban sentados en el sofá frente al televisor de la sala.

-Es nuestro hijo, tal vez no lo conozca tan bien como tú, pero por lo que he podido ver, se le da muy bien este tipo de cosas- sonrió el vulpino -. Él estará bien, y esto es algo necesario…

-Am, ¿hola?- interrumpió Judy.

Los dos zorros se exaltaron un momento, al mismo tiempo mirando a la coneja que no habían oído llegar.

-Es… ¿Está todo bien?- preguntó temerosa.

-Por supuesto que sí- sonrió Marian.

-¿Saben dónde está Nick? Teníamos algo importante que hacer esta mañana, pero no lo encuentro en ningún lado- explicó ella.

-Él… Salió- respondió Robin.

-¿Salió, a dónde?

-Judy- intervino Marian -. Nicky nos pidió que te dijéramos algo.

-Él está bien, ¿cierto?- Se exaltó la coneja -. Ayer parecía preocupado por algo, acaso …

-Wow, tranquila- habló el zorro -. Él está bien, sólo nos pidió que te dijéramos que… Bueno, que esto es algo que él debía hacer sólo- explicó rascándose la nuca.

-¿De qué habla?

-Nick dijo que tú lo entenderías- agregó Marian.

A Judy le tomó algunos segundos procesar lo que estaba pasando, pero al final logró unir todos los puntos.

-Fue sólo a la entrevista, ¿cierto?- preguntó incrédula.

Marian solo desvió la mirada, mientras que Robin tomaba aire para responder.

-Anoche me contó muchas cosas, no lo hizo por impulso ni porque no confiara en ti; lo hizo porque, a su parecer, le debía a la ciudad y a sus amigos, algo de responsabilidad.

-¿Responsabilidad, de qué? Él no le debe nada a nadie.

-No es como él lo ve- comentó el zorro.

-No, no, no, no puedo dejarlo sólo; ¡se lo van a comer vivo!- clamó asustada la coneja.

-Judy, espera- La detuvo Marian, no tuvo que esforzarse mucho para eso, de hecho, bastó con que la coneja mirara el televisor.

-Gracias por acompañarnos esta mañana señor Wilde- decía con gentileza la presentadora del noticiero.

-Gracias por darme esta oportunidad Fabbiene- respondió Nick.

Judy seguía algo incrédula; estaba pasando, de verdad estaba pasando, y ella no estaba con él, lo que pasaría después de esa entrevista no era certero, la idea de huir podría terminar volviéndose imposible de realizar si los animales se tomaban mal lo que el zorro tenía para decir. Sin embargo, no importaba qué tanto lo pensara la coneja, no importaba cuán preocupada estuviese, no podía hacer nada más que sentarse y esperar.

-Nos hubiera gustado que la oficial Hopps también se nos hubiera unido el día de hoy, su versión de la historia debe ser escuchada también- explicó la felina.

-Lo sé, y también sé que a ella le habría encantado venir, pero no es tan fácil.

-Lo entendemos. Bien señor Wilde, sé que para usted debe ser algo delicado hablar del tema, pero estoy segura de que hubo cosas de las que nosotros nunca nos enteramos en su momento, ¿qué pasó ese día?

Nick suspiró profundamente, al mismo tiempo que estrujaba su pierna; sin importar todo el tiempo que había pasado, aún podía escuchar los disparos cada vez que pensaba en ese día, al menos la pierna ya no le dolía.

-Bueno, superficialmente tienen lo básico; Savage me inculpó y logró que me arrestaran, después se descubrió que en realidad era él y bueno, ya saben el resto- explicó con algo de desgano.

-Efectivamente, todos saben eso- sonrió Fabbiene -. ¿Qué es lo que no sabemos señor Wilde?

El zorro suspiró otra vez -. Toda la ciudad asegura que a la estación nunca le importó mi caso, que la oficial Hopps también planeó en mi contra, pero no fue así- dijo, alzando la mirada -. Mi jefe, y mis compañeros no querían creerse que yo era el culpable, pero las pruebas que Savage presentó eran muy contundentes, no hubieran podido hacer nada,aun así intentaron ponerse de mi lado, aunque yo no quería escucharlos ese día.

-Ya veo, entonces, ¿es seguro afirmar que, pese a lo que pasó, el ZPD hizo lo posible por mantenerse del lado de su oficial, en vez del agente extranjero?

-Más que eso, apenas vieron la oportunidad de limpiar mi nombre, no dudaron en arrestar a Jack- respondió decaído, no por las malas experiencias, sino por no haberse dado cuenta de que había estado ciego durante todo ese tiempo.

No solo Judy, casi toda la ciudad estaba al tanto de la entrevista, muchos no podían creer que era real, otros habían esperado algo así. Como siempre, las opiniones se dividieron de manera rotunda; aquellos que empezaban a empatizar con la situación del zorro, otros que no creían que fuera real, e incluso una minoría juraba que estaban obligando a Nick a decir todo eso. El ZPD también estaba frente a una de las televisiones de la estación, por su lado, Bogo, Lobato, Colmillar y Garraza estaban viéndolo por otra pantalla, lejos de los nuevos reclutas de la estación.

-¿Y qué papel pintó la oficial Hopps en su reivindicación, señor Wilde?- preguntó la jaguar.

Nick esbozó una pequeña y momentánea sonrisa -. Ella fue quien descubrió que era inocente, de no ser por ella, yo no estaría aquí y Jack seguiría libre… ¿Es lo que les habría gustado?- preguntó mirando a las cámaras, obviamente dirigiéndose a la ciudad.

Fabbiene no pasó eso por alto, no por ello estaba molesta; dejó a un lado el guión que tenía preparado para sus preguntas y se inclinó levemente hacia el zorro.

-Oficial Wilde… Nick, si me lo permite- Él asintió -. ¿Hay algo que te gustaría decirle a la ciudad?

El vulpino la miró por un momento, lo meditó algunos segundos, tenía muchas cosas que se había guardado durante mucho tiempo, además, nuevamente recordaba todo lo que Finnick le había dicho; si se iba sin decir nada otra vez, sólo le haría más daño a sus amigos y seres queridos. Tragó un bulto muy grueso, y en parte empezaba a sentir un nudo formándose en su garganta, tantas emociones que él creía dormidas empezaban a aflorar.

-Yo… Yo tenía muchas esperanzas en volver a la ciudad… Me emocionaba en cierta forma. No fue fácil para mí superar lo que pasó, durante un año no podía ni siquiera mirar en dirección a la ciudad, mucho menos hablar de ella, venir aquí no era algo que yo quisiera o pudiera hacer… Lo cierto es que… Casi no sobrevivo…

Las reacciones fueron variadas, algunos se sorprendieron al escuchar semejante declaración, temiendo lo peor, otros interpretaron a su manera las palabras del zorro; Judy sabía muy bien a lo que se refería, y eso no la hacía nada feliz, pero al mismo tiempo sentía algo de alivio al saber que ya no era una carga para Nick hablar de eso.

Incluso Fabbiene estaba sorprendida por las palabras del zorro -. Eso… Es algo muy duro de escuchar… Si me permite la indiscreción, ¿cómo fue que reunió el valor para volver? Creo poder asegurar que muchos de nosotros no lo habríamos logrado de estar en una situación similar.

-Yo no lo hice, yo ya estaba perdido. Desde que regresé, he escuchado a muchos de la ciudad hablando de cómo la oficial Hopps "escapó" de la ciudad, de cómo decidió huir e ignorar lo que hizo, lo que me hizo. Bueno, esto va para todos los ignorantes que tan fácilmente la tachan de cobarde; ella fue a buscarme, más que eso, me encontró y cuidó de mí, me ayudó pese a que yo no quería su ayuda, me hizo ver que…- Sintió un nudo muy grueso en la garganta -. Que mi vida aún valía… Que…- esbozó una pequeña aunque amarga sonrisa -. Que todo lo que me pasó no significaba el fin del mundo. Fue duro, claro que sí, y ella nunca trató de hacerlo ver de otro modo, no intentó convencerme de que aquello nunca pasó, fue gracias a ella que aprendí a vivir con todo eso, a no dejar que esa horrible experiencia dictara quién sería en el futuro… Ella me salvó.

Judy no pudo ocultar ese cálido sentimiento que la llenó al escucharlo decir eso, pensar en todo lo que pasó, en lo que ella le hizo al zorro y sin embargo, ahora no la veía con ese odio del pasado; escuchar esas palabras eran prueba de que había alcanzado su redención.

-Yo estuve fuera de la ciudad por dos años, el último de ellos lo pasé con Judy, y en toda la vida nunca había sentido tanta paz ni tanta felicidad, el lugar en el que estuvimos se convirtió en nuestro hogar, pero lo dejamos…- explicó cabizbajo -. Lo dejamos porque tuvimos fe en que las cosas podrían arreglarse, en que, de venir aquí, podríamos poner fin a ese horrible ciclo; pero al llegar, esa fe murió rápidamente.

En toda la ciudad, había no uno, sino varios grupos de mamíferos viendo con atención la entrevista, y si bien no eran muchos, hubo unos cuantos que empezaban a sentir algo de culpa entre más escuchaban lo que el zorro tenía para decir.

-No está bien- dijo Nick, alzando la mirada hacia la cámara -. No es justo, además que es algo hipócrita.

Esa última declaración fue como un golpe al estómago de todos los televidentes, eso era claramente para todos aquellos que vivían para atosigar y quejarse tanto del ZPD, como de Judy. Nick no lo había pasado por alto en absoluto; desde que regresó, un odio progresivo había empezado a crecer entre los habitantes de Zootopia, empezó con Judy, aquellos ataques de las televisoras para intentar hacerla ver como un monstruo, inevitablemente empezaron a mirar al ZPD también. Tal vez aún no hacían ataques tan agresivos como contra la coneja, pero Nick sabía que no iba a tardar; en los últimos días era muy frecuente para él escuchar animales en la calle murmurando sobre lo "descarado" que era el cuerpo de policía de la ciudad al haberle permitido volver a la coneja y entre los nuevos reclutas de la estación las críticas a Bogo tampoco se hacían esperar. Antes eso no significaba mucho para el zorro, pero después de lo que Finnick le dijo, abrió los ojos al panorama completo y no era agradable.

-¿Acaso se refiere a la noche en que fue arrestado?- preguntó Fabbiene. Ella no se había exaltado con la anterior declaración, tampoco parecía molesta por ello, de hecho, incluso daba la impresión de estar de acuerdo con las palabras del vulpino.

Nick dejó escapar un amargo y pesado suspiro, aunque definitivamente, no lo iba a matar hablar de eso -. Sí, justamente esa noche; recuerdo muy bien a todas las televisoras que hoy en día no hacen más que atacar a la oficial Hopps, llamándome criminal, asesino, incluso maldiciendo a toda mi especie por algo que yo no hice, ¿parecía muy justo en su momento, no? Y ahora todos hablan de mí como si fuera un mártir, y antagonizan a la policía, a la oficial Hopps y a todos a quienes puedan señalar, excepto a ustedes mismos, quisiera decir que lamento que deban escuchar esto de mí, pero son tan culpables como ellos por lo que pasó; Jack Savage no sólo engañó a la policía, sino a ustedes también, pero eso no es algo que estén dispuestos admitir, ¿cierto? Siempre es más fácil culpar a otros, antes que aceptar la carga uno mismo…

El resto de la entrevista siguió de manera normal; Nick se limitaba a únicamente responder las preguntas de Fabienne, ya había soltado lo que tenía para decir, y si bien estaba seguro de que posiblemente le iba a traer problemas, era algo necesario y era su responsabilidad

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Un par de horas después, la entrevista terminó y estaban arreglando esa parte del estudio. Nick aún no se iba, Fabbiene había comentado querer hablar con él antes, ahora el zorro esperaba aún sentado en el sofá en que lo entrevistaron.

-Perdona la tardanza- dijo la felina al llegar.

-¿Hmm? Oh, no pasa nada- respondió el vulpino. Se llevó una mano a la nuca y desvió la mirada, ahora algo preocupado -. Escucha, lamento si lo que dije les trajo problemas, es sólo que…

-No tienes que preocuparte por eso- interrumpió ella -. Esa era la idea de todo esto- Se sentó en el sofá frente a Nick -. Y ahora entiendo por qué la oficial Hopps no estuvo aquí.

-Sí… Habría sido muy diferente si ella les hubiera dicho lo mismo que yo; solamente habría sido una razón más para odiarla.

-Lo entiendo, muchas gracias por venir, quisiera poder decirte que todo mejorará para ustedes, pero…

-Lo sé, tal vez incluso sólo lo empeoré todo para ella y para mí - rió irónico -. Pero no podía permitir que el resto de mis amigos sufriera por mi culpa.

-Si sirve de algo, después de lo que dijo, estoy segura de que las demás televisoras se lo pensarán dos veces antes de volver a atacar a la estación de policía, lo que dijo sobre su actitud hipócrita, bueno, fue un golpe bajo.

-Lo siento, no quería que usted… -Intentó disculparse el zorro.

-No, no, no, descuide, no lo tomé como algo personal, he hecho todo lo posible para que este canal no se uniera a la larga lista de buitres que hay por ahí- explicó calmada.

-Muchas gracias por todo señorita Growley- El zorro extendió su pata hacia la felina.

-Gracias a usted por haber venido- dijo respondiendo el apretón de manos -. Y también, espero que los dos puedan encontrar algo de paz al final de todo esto, sé que no será de inmediato, pero no pierdan la esperanza- sonrió amistosa.

-Esa es la idea- respondió Nick -. Es hora de que me vaya.

-Mucha suerte Nick, mucha suerte.

Un par de horas más tarde, el zorro se encontraba caminando por algunas de las calles menos transitadas de Zootopia, necesitaba tiempo para sus ideas; ahora que había dicho a la ciudad entera lo que pensaba, era incierto lo que pasaría con él y con Judy, la idea de que los atacarían a ambos era un miedo que se había materializado desde que salió de la entrevista, y no parecía poder hacer nada para mitigarlo. En parte era por eso que evitaba las calles con gran concurrencia, justo en ese momento todo y nada podía pasar.

-¿Y ahora qué?- Se preguntó a sí mismo, al detenerse en uno de los miradores del centro de la ciudad; se recargó sobre el barandal que daba al precipicio y simplemente respiró profundamente.

-No podías simplemente dejar todo como estaba, ¿cierto?- Escuchó detrás de él, sin embargo, aquella voz no le causó la más mínima impresión.

-Se los debía… A todos ellos; son mis amigos y familia los que sufrieron cuando me fui, y es mi responsabilidad, algo que tú claramente no entiendes- respondió dándose media vuelta. Ahí estaba, Violet Hopps

-¡Cállate! ¡No voy a recibir lecciones morales del zorro que arruinó a nuestra familia!- clamó furiosa.

La mera presencia de esa coneja hacía hervir la sangre de Nick; recordaba como si hubiera sido ayer cuando la familia de Judy la despreció y abandonó como si de nadie se tratara, pero no le haría ningún bien ni a ella ni a él mismo si ahora perdía la compostura.

-Yo no hice tal cosa- dijo caminando hacia la coneja.

-¡Fue por tu culpa que le dio la espalda a nuestra madre! - respondió plantándose frente al vulpino -. ¡Tú y tus mentiras, tus engaños, la pusiste en nuestra contra!

-Yo nunca obligué a Judy a nada, y tampoco le he mentido. A diferencia de ustedes- dijo un tanto molesto -. Cuando cruelmente la hicieron elegir entre ustedes o yo.

-La decisión era simple, debía quedarse con su familia, no con un maldito zorro.

-Tal vez tengas razón, tal vez debió quedarse con su familia, pero si de verdad les importara el bienestar de Judy, nunca la habrían tratado así; si alguien la alejó de su familia, fueron ustedes mismos.

Violet abrió por completo los ojos ante tal declaración, estaba furiosa y decidida a atacar al zorro con lo que tuviera a la mano, afortunadamente no había nada útil, y ella era demasiado pequeña para hacerle algo.

-¡Esto fue tu culpa! ¡Tu maldita culpa!- gritó furiosa -. Y para empeorar las cosas, tenías que meter tu nariz donde no debías.

-¿Qué?- cuestionó.

-Toda la ciudad la odiaba, todos la amenazaban y tarde o temprano ella se daría cuenta de que no podía quedarse aquí, si la culpaban a ella entonces huiría otra vez, y no tendría a donde ir más que de vuelta a casa. Era la situación perfecta, habría regresado con la cabeza baja y la cola entre las patas, tal como merece…

En cierta forma, Nick estaba asqueado por el pensamiento tan psicótico de esa coneja, a falta de otra palabra, estaba loca, completamente loca.

-Hmp, ¿entonces tu plan era simplemente esperar a que tu hermana huyera?- El vulpino rió levemente -. Ahora veo que no sabes nada de ella en realidad.

-Es una Hopps, la conozco mejor que nadie- dijo jactante.

-Si la conocieras, sabrías que ella no huye de los problemas, a lo sumo, corre hacia ellos- explicó cruzándose de brazos -. Ella jamás habría huido, no lo hizo hace dos años, y no lo haría ahora.

-¡Ya cállate! Si ella tuviera algo de sentido común, nunca habría seguido adelante con esa estupidez de ser policía en primer lugar, ya habían saqueado su departamento, sólo debía esperar y la ciudad haría el resto, pero tenías que salir a defenderla en esa estúpida entrevista.

-Por favor, ella es… ¿Cómo sabes que alguien entró a nuestro departamento?

-Porque yo lo hice, idiota…

-¿Tú?- cuestionó incrédulo.

-No lo hice sola, pero vale pagar para reprender a mi estúpida hermana menor.

-Te das cuenta de que acabas de admitir un crimen a un oficial de policía, ¿verdad?- Le dijo molesto.

-Eres un zorro, ¿qué importa lo que digas?... Aunque le importa a Judy- dijo con un tono más serio.

-¿A qué viene eso?

-Acabas de arruinar todos mis esfuerzos con la entrevista, pero eso habría tomado mucho tiempo, por tu culpa ella se quedó aquí, por tu culpa siguió siendo policía aún después de los aulladores, por tu culpa le dio la espalda a nuestra madre.

-¿Sabes? Con todo ese discursito casi parece que quieres matarme- dijo Nick, un tanto cínico.

No hubo respuesta después de eso, algo que preocupó aún más a Nick.

-Muy bien, señorita Hopps, queda arrestada por…

-¡No te me acerques!- gritó alzando una pequeña pistola desde su bolso.

-¡Wow, qué demonios!- clamó exaltado.

-No… No te muevas… - ordenó nerviosa. Las patas le temblaban, la voz se le cortaba, la determinación con la que había insultado y sermoneado al zorro había desaparecido por completo.

-¿De dónde demonios sacaste eso?- cuestionó el zorro.

-Los que me ayudaron a entrar en el departamento de Judy me la dieron… Esto es tu culpa… Tú, tú hiciste esto… Si no estuvieras, si no estuvieras entonces Judy habría regresado a casa desde hace mucho…

-De acuerdo, vamos a calmarnos los dos… ¿Tienes idea de lo que estás haciendo?- habló Nick, haciendo su mejor esfuerzo por mantener la calma.

-Sí… Estoy… Estoy deshaciéndome del problema…- dijo dudosa, no hacía falta ser un experto para saber que Violet se había metido en un problema del que no sabía cómo salir.

-¿Problema? Si disparas te habrás metido en otro más grande- dijo con seriedad. La coneja no dijo nada, pero tampoco hizo nada, de hecho empezó a retroceder, a los ojos de Nick, ella terminaría escapando del lugar, sería el desenlace más pacífico para ambos. El sonido de sirenas acercándose distrajo a ambos, Violet rápidamente soltó el arma e intentó alejarse, pero en su distracción tropezó con la banqueta y cayó al suelo. Antes de darse cuenta, del vehículo habían bajado dos animales y ahora uno de ellos le apuntaba con un arma tranquilizante, mientras que la otra caminaba hacia ella lentamente.

-Violet Hopps, queda arrestada por allanamiento y robo…

-¿Judy?- interrumpió incrédula.

-Podemos hacer esto tranquilamente, solamente siga al oficial Colmillar- explicó señalando al gran tigre de bengala que ahora se dirigía hacia las dos conejas.

Violet no podía creer lo que estaba pasando, de verdad su hermana la estaba arrestando. Bien pudo intentar escapar, o gritar, pero nada de eso le traería buenos resultados; simplemente siguió al felino con la mirada baja. Judy por su parte, se quedó atrás, dirigiéndose hacia Nick.

-Fuiste muy oportuna Zanahorias- sonrió el vulpino.

-Lobato me dio tu mensaje después de que terminó la entrevista, me pareció raro que me pidieras que trajera a un oficial conmigo, pero ahora veo que fue lo mejor- explicó mirando a Violet entrar en la patrulla -. ¿Cómo supiste que vendría aquí?

-En realidad, eso sí fue pura suerte- respondió -. No sabía que me emboscaría así, te pedí que trajeras a alguien de la estación para ir a buscarla- explicó cruzándose de brazos.

-Bueno, tengo que admitir que las pruebas que mandaste no eran muy sólidas, de hecho me sorprende que hayas llegado a esa conclusión con tan poco- expresó la coneja.

-Bueno, claramente tus instintos de policía se han deteriorado con los años, pero los míos, Pelusa, siguen siendo infalibles- sonrió, un tanto arrogante.

-¿Ah sí? Bueno, Sherlock, por favor dime qué fue tan obvio que yo me perdí- se burló ella.

-Elemental conejita, nadie en toda la ciudad te llamaría Judith, ni siquiera Mr. Big, y llámame loco, pero todos en tu familia al parecer tienen la misma letra; el mensaje en la pared de nuestro departamento, estaba demasiado bien hecho como para que un matón de cuarta con prisa lo hubiera dejado.

-Oh vamos, sólo estás presumiendo, nada te aseguró que era mi hermana- Se quejó Judy.

-Cierto, hasta que Lobato me dijo que encontraron pelo de conejo en el lugar, y tú, Pelusa, tienes una política muy estricta respecto a soltar pelo… Aunque admito que fue un golpe de suerte haber acertado a que fuera ella- mintió, a fin de cuentas, uno de los hermanos de Judy fue el encargado de avisar a Nick.

-Me conoces muy bien para saber lo del pelo - sonrió Judy -. Oh, por cierto- Soltó un golpe algo fuerte al brazo del zorro.

-¡Auch!- Se quejó Nick -. Sí, veía venir algo así- dijo irónico.

-Eso es por haberte ido a la entrevista sin mí… Creí que lo haríamos juntos Nick- replicó decaída.

-Lo sé, pero no me pareció justo Zanahorias- explicó arrodillándose frente a ella.

-¿Justo?

-Judy, desde que volvimos, tú eres la única que ha tenido que enfrentarse a la ciudad, la única que ha afrontado sus errores y lidiado con ello, ¿yo? Me he estado refugiando en lo que la ciudad me hizo, como un cobarde, evitando ver la realidad de lo que causé cuando me fui; de lo que te causé a ti, al ZPD, a mi familia, mis amigos- Desvió la mirada en eso último -. Esto me correspondía a mí, se los debía.

La coneja suspiró, no quería apoyar la idea de que Nick aún tenía cosas por pagar, pero era difícil contradecir esa lógica -. Aun así… Tú me has ayudado mucho desde que regresamos, fue por ti que pude sobrellevar los malos ratos, me hubiera gustado ayudarte a superar los tuyos también.

-Oye, claro que lo hiciste- sonrió el zorro, levantándose del suelo -. No estaría aquí en Zootopia de no ser por ti… Y hablando de la ciudad.

-No es tan simple, ¿cierto?

-Nunca lo es- respondió distante -. Creo que debemos posponer un poco nuestra partida de la ciudad, al menos hasta que…

-Hasta que no dejemos nada sin resolver- interrumpió la coneja, sonriendo esta vez -. No te mentiré, si esta mañana me hubieras dicho lo mismo, te habría llamado loco, pero ahora creo que tienes razón, no es justo simplemente irnos y dejar que nuestros amigos carguen con todo por sí mismos.

-Sí… Además, creo que nos serviría el bono de retiro de la policía, ¿no crees?- sonrió Nick.

Judy rió -. Creí que ya no buscabas formas de hacer dinero fácil- comentó.

-Oye, en Fangtown no habría sido amable estafar a nadie, no implica que haya desarrollado alguna especie de gusto por el trabajo pesado- explicó, ahora ambos se dirigían a la patrulla.

-Bueno, más vale que empieces a desarrollarlo, porque si volvemos a Fangtown, tendremos que reabrir tu sastrería- comentó Judy.

-Bueno, siempre puedo enseñarte todo lo que sé y dejar que te encargues del lugar- bromeó tomándola del hombro.

-Ni en tus sueños Wilde- rió Judy -. Ni en tus sueños.


Bueno , eso es todo por mi parte, un capítulo simple, lo sé, pero créanme que era necesario... No tengo mucho qué decir, es un poco nostálgico ver que ya se va a terminar, lo que es más, después de terminar los 3 fics que tengo de Zootopia, será mi retiro de esta plataforma, y pensar en eso me tiene algo triste también XD, pero así las cosas hehe. Gracias a aquellos que siguen aquí, y cualquier otro que pase por este fic, fueron ustedes lectores quienes lo hicieron grande.

Paz.